29 de marzo de 2011

PANAMÁ.

lunes 28 de marzo de 2011
En el filo de los precios del petróleo
Por Luis Manuel Arce (PL)

La imagen aquella de que Panamá, con su mítica zona franca, era el paraíso de los bajos precios ha quedado tan sepultada que cualquiera que acuda hoy a un supermercado u otro comercio jamás pensaría que algo así existió.

Los precios generales, tanto de servicios como de consumo masivo, son comparables con los más elevados de Europa, e incluso en casos como el alquiler pueden hasta escalarlos. Hay montones de razones que explican ese progreso acelerado.


Pero las coincidencias más frecuentes entre los especialistas tienen que ver con dos hechos básicos: una inflación importada que no hay forma de quitársela de arriba y los devastadores precios internacionales del petróleo.


Ambos, inflación foránea y crudo, parten de una verdad común: Panamá es una nación eminentemente importadora que produce muy poco de lo que consume.


En cambio, es una excelente plaza de servicios y, en especial, una enorme vitrina del mercado mundial en la que los más importantes centros internacionales están presentes, en particular en su mercado de valores con mucho énfasis en las finanzas.


Sus ferias de exposición internacionales, como las de David, recientemente inaugurada en la provincia de Chiriquí, y la mayor, Expocomer, con sede en la ciudad capital, ambas con centenares de expositores que mueven sumas millonarias de divisas, así lo demuestran.


La inflación ajena puede cebarse en la propia y ambas alcanzan en estos momentos -primer trimestre de 2011- una cota del 7,0 por ciento aproximadamente, con el hecho en contra de que la evolución del salario medio no se mueve al mismo ritmo que el Índice de Precios al Consumidor.


Pero ese rezago es tradicional y no imputable ni único de la economía panameña.


Productor de minerales importantes, como el cobre, oro, plata y molibdeno, sus entrañas al parecer no albergan hidrocarburos y tienen que comprarlos en enormes cantidades, lo que convierte al país en un rehén de los precios internacionales de ese recurso.


Panamá cuenta desde hace años con un comité gubernamental de hidrocarburos conformado por numerosos ministros y altos funcionarios de la economía y de su Consejo de Seguridad, amén de una Secretaría de Energía en la cúpula del gobierno, a cargo de la cual corre el diseño de las políticas energéticas.


Ellos analizan de tarde en tarde y proponen modificaciones a lo que se denomina Fórmula de Paridad de Importación (FPI) de petróleo, que aparenta ser una válvula de escape para intentar regular o acorralar los precios de los combustibles cuando se disparan, y no infectar el sistema.


La FPI es válida para la parte variable en la conformación del precio de compra total del combustible importado, como los fletes, cartas de crédito, pérdidas en tránsito, seguros, manipulación, etc., pero no para el intrínseco del petróleo, hoy a casi cien dólares el barril.


El gobierno anunció hace unos días que modificaría la FPI para bajar los precios al público, pero hay coincidencia de que su incidencia sería mínima, y así se ha observado a lo largo de los años desde 2003 cuando se estableció ese mecanismo.


Baste decir que en agosto de 2010 el precio del galón de gasolina de 95 octanos se ubicaba en 2,98 dólares mientras que el diesel en 2,60. Esta semana, apenas siete meses después, están en 3,96 y 3,80 respectivamente.


El presidente panameño, Ricardo Martinelli, anunció la reorganización de la Secretaría de Energía, y dos proyectos para combatir los efectos del alza del petróleo: producir biocombustibles a partir de residuales del agro, y desarrollar la energía eólica, además de una modificación de la fórmula de paridad.


Un país con una agricultura deficitaria, en precario y cara, que importa muchos productos de ésta, le es muy cuesta arriba meterse en la aventura de convertir alimentos en combustible.


Los insumos agrícolas son caros y aplastan al productor. Por ese motivo el gobierno presionó un acuerdo con la asociación nacional de distribuidores para que no incrementen los precios en el actual ciclo agrícola, pero estos dijeron que sólo para sus inventarios actuales.


Significa, y no hay que ser adivinos, que las próximas entregas llegarán con los nuevos precios del petróleo más la inflación.


Los insumos que los campesinos están usando este año 2011 vienen con un aumento del 15 por ciento en comparación con los del año anterior.


Por ejemplo, el saco de urea le costó el año pasado al productor 20 dólares y en este 30. Los agroquímicos subieron más.


Ello, unido a las malas condiciones climáticas, estimula el abandono de la actividad. Muchos productores están vendiendo sus tierras.


La obtención de energía eólica es importante en un país con condiciones para ello por sus fuertes vientos, pero es una opción que requiere un tiempo de maduración y, por lo tanto, su incidencia en el costo de vida de la población no es inmediata.


La Secretaría de Energía no desdeña otras medidas más prácticas para ayudar al consumidor, como el subsidio al gas doméstico y a la tarifa eléctrica en los sectores sociales que realmente lo necesiten.


El economista Horacio Estribí se inclina por una rebaja inmediata del impuesto al combustible, pero el presidente Martinelli lo rechaza con el argumento de que se dispararía el consumo, lo cual descarta el primero, pues la experiencia demuestra lo contrario.


Los estándares de consumo de gasolina en Panamá aumentan permanentemente al margen de los precios, suban o bajen.


La demanda no varía, asegura el ex director de hidrocarburos Wolfgram González.


Según las últimas estadísticas de la Contraloría General de la República, de enero a junio de 2010 se vendieron 433.1 millones de galones de combustibles, frente 376.4 millones de galones en igual período de 2009.


Lo más importante, según este funcionario, es limitar el efecto de los altos precios del petróleo en la canasta básica y evitar sus consecuencias negativas en el panameño. Ahí está el gran reto del gobierno.
Fuente:Argenpress                                                              

No hay comentarios: