28 de marzo de 2011

SAN LUIS y SAN JUAN: DÍA DE LA MEMORIA.

SAN LUIS
Escrito por Marcelo Dettoni
25-03-11

Estudiantes de la UNSL escracharon lugares céntricos que fueron emblemas de la dictadura militar.

Las organizaciones estudiantiles universitarias, a su manera, también quisieron dejar su huella en el recordatorio del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con el que se conmemoró el 35º aniversario del golpe de estado que el 24 de marzo de 1976 instauró la maquinaria de terrorismo estatal bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional.
Los jóvenes (y no tanto, ya que también se vio a algunos mayorcitos y hasta profesores) partieron de la explanada de la Universidad Nacional de San Luis con un objetivo claro: marcar los lugares donde funcionaron centros de detención clandestinos y dependencias policiales y militares relacionadas con el régimen de facto. Apelar a la memoria y al "nunca más" debe ser casi una obligación en una sociedad que sufrió tanta barbarie, pero sería bueno mantener cierto equilibrio y no afectar la propiedad privada en el afán por querer dejar testimonio.
Un megáfono, banderas del Frente Darío Santillán, el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), el Partido Comunista y la Asociación de ex presos políticos fueron las únicas que acompañaron la caravana, que buscó ser apolítica. Unas 80 personas recorrieron el casco céntrico con la popularizada metodología del escrache, pintando las paredes elegidas y gritando consignas contra los militares y sus socios civiles.
La caminata, que tuvo una discreta guardia policial que fue cerrando las calles donde se detenían los manifestantes para evitarles esperas a los conductores, tuvo un tropiezo inicial (ver: “El escrache...”), pero luego se desarrolló sin incidentes. Aerosoles en mano, los jóvenes se valieron de viejas placas radiográficas en las que recortaron leyendas como “Aquí funcionó un centro de tortura” y “Memoria y lucha” para dejar su testimonio de protesta. Otros directamente escribieron paredes y veredas pidiendo justicia y cárcel común a los represores.
Tras su paso por Chile al 1.400, a la vuelta de la terminal de ómnibus, se dirigieron a la sede de la Caja Social, donde funcionaba la Dirección de Investigaciones de la Policía de San Luis durante los años de plomo. Vecinos asombrados apenas asomaban la cabeza a una hora, la de la siesta, habitualmente muy calma en la capital puntana. De allí caminaron por Rivadavia, Pedernera y San Martín rumbo al BAS XXI (ex edificio central de la Policía de la Provincia), donde se vivió el momento más emotivo de la jornada, ya que contaron sus penurias tres detenidas durante la dictadura.
“Me detuvieron el 10 de marzo de 1976, a la salida de mi trabajo en 25 de Mayo y Rivadavia y me llevaron a la avenida Quintana, donde hoy está OSDE. Después llegué a este edificio con otros 30 compañeros”, recordó Mirta Rosales de espaldas al portón de la calle Belgrano. “Por esa ventanita –señaló- mirábamos la calle entre sesiones de tortura en lo que llamábamos “cuartito azul”. Fue un invierno crudo y cuando nevaba nos llevaban al patio”, continuó esta mujer que militaba en la Juventud Peronista, “ayudando en barrios marginales llenos de ilusión, pero cargando un pecado: querer la justicia social”.
A su lado, Ana María Garraza, también revivió momentos de su cautiverio: “Me tuvieron dos meses sobre un colchón, en la piecita que da a Belgrano. No tenía el techo terminado y había un ataúd, también nos traían ropa de compañeros para que nos quebráramos y delatáramos a alguien”. La más joven del grupo hizo un pedido final: “Ocupar los espacios para que no suceda nunca más”.
Luego la manifestación siguió hasta tomar Illia y parar en OSDE, sede de la que era la delegación de la Policía Federal, donde volvieron a escribir paredes y recordar apellidos que para las ex detenidas forman aún hoy parte de sus pesadillas: Fernández Gez, Plá, Becerra, De María, Cerisola, Porsalino… Represores sin tiempo, algunos fallecidos, otros detenidos. Todos incrustados en la peor de las memorias de un país que no quiere volver a mirar atrás.
FuentedeOrigen:ElDiariodelaRepublica
Fuente:Agndh
SAN JUAN
“Todo está guardado en la memoria...”
San Juan.- Miles de sanjuaninos y sanjuaninas, mayoritariamente jóvenes, se dieron cita anoche en plaza España en una conmemoración donde reivindicaron, con alegría y esperanza, las luchas sociales de ayer y de hoy.
Si, como dice León Gieco, “la memoria apunta hasta matar a los pueblos que la callan”, los argentinos y sanjuaninos tenemos todavía mucha vida por delante. Así lo dejaron en claro los miles de jóvenes que se dieron cita anoche en Plaza España en el acto por el Día de la Memoria
Aunque el acto estaba anunciado para las 21.00, desde mucho antes la gente se empezó a agolpar frente al escenario montado sobre calle San Luis. Apenas pasadas las 20, una enorme marcha de jóvenes, encabezada por integrantes de la agrupación HIJOS, se abrió paso con sus carteles y pancartas por Avenida Libertador. Tanto en la marcha como en el acto se pudo observar que, por amplia mayoría, los asistentes pertenecían a agrupaciones juveniles peronistas.
Además del escenario, se montó en el lugar una muestra fotográfica con retratos de sanjuaninas y sanjuaninos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar y un círculo de mástiles donde flameaban pañuelos blancos, similares a los de Madres de Plaza de Mayo, con los nombres de cada uno de ellos.
Sin discursos, apenas con acotaciones oportunas por parte del periodista Gustavo Martínez, que hacía las veces de locutor del acto (transmitido en directo por Radio Nacional San Juan), se dio paso al músico Daniel Giovenco, el primero de los artistas en subir al escenario.
FuentedeOrigen:ElZonda
Fuente:Agndh


DIA DE LA MEMORIA / UN PASADO EN COMÚN
La casa de los papás que se llevó la dictadura
A 35 años del golpe de Estado y cuando en todo el país se recuerda a las víctimas del terrorismo militar, la historia de dos hijos de desaparecidos que se casaron.
Por Miriam Walter
Lazos de sangre.

Francisco Morello (37) y Carolina Scadding (37), con sus hijos Joaquín (5) y Constanza (3). Los dos sienten orgullo de sus padres militantes. Ella no se acercó nunca a la política. Él es afiliado al PJ, pasó por H.I.J.O.S. y es funcionario de gobierno.
"Con Paco llevamos con mucha normalidad lo que pasó porque es parte de nuestra historia".
Carolina Scadding/Hija de desaparecido
"Tener memoria es un deber. No es antojadizo lo que pasó, hay que honrar a nuestros mártires".

Francisco Morello/Hijo de asesinado

Cada palabra les arranca un cruce de miradas curiosas, enterándose de cosas. Como pocas veces, a pesar de compartir dos hijos y uno que viene en camino, Francisco Morello y Carolina Scadding están pariendo de adentro la historia de cada uno, la que les cuesta poner en un relato. Y mientras les va saliendo, van descubriendo olvidados detalles, sensaciones, recuerdos, dolores y aprendizajes. Además de haber nacido en una fecha patria -él el 9 de julio, ella el 20 de junio-, del mismo año "73 y haber elegido la misma carrera en la misma universidad pero en épocas distintas, los dos tienen otro pasado común: son hijos de víctimas de la dictadura, del golpe de Estado que sacudió el país hace 35 años.

Y por un capricho del destino, o por casualidad, cuando se conocieron y se gustaron, no sabían que habían dibujado de chicos casi la misma realidad, atravesada por mucha militancia peronista, operativos militares y la pesarosa pérdida del papá de cada uno. Lo supieron luego, cuando ya habían decidido encaminar una vida juntos. Y sintieron que no se habían equivocado al elegirse.

"Mis papás se conocen en Buenos Aires. Me tuvieron a mí en épocas convulsionadas. Ambos militaban fuertemente en grupos de apoyo. Mi mamá era estudiante y él, ingeniero químico. Un día 17 de marzo de 1977, él murió en un enfrentamiento armado cuando se lo querían llevar. Ya estaba separado de mi mamá y nosotros estábamos en San Juan cuando pasó", desmenuza Paco, como le dicen al hijo de la diputada provincial Lucía Gómez. El papá de Francisco se llamaba Ricardo Miguel Morello, era porteño y nunca conoció San Juan. Aquí no se enteraron de su muerte hasta 12 años después. "En 1989 recién lo supimos, porque el diario Página 12 sacaba avisos recordatorios de los desaparecidos y víctimas de la dictadura. Cuando lo vimos con mi mamá, nos pusimos a llorar. Al año pude ir a visitar su tumba, en el cementerio de Ezpeleta", cuenta Francisco. A su padre lo identificaron muchos años después de muerto, gracias al trabajo de Antropología Forense, tras encontrar su cuerpo en una fosa común.

Por lo menos él tiene dónde llorar, reflexiona. En cambio, el papá de Carolina es un desaparecido.

José Rolando Scadding llevaba en los años de plomo una vida aparentemente ordinaria. Tenía esposa, tres hijas y era imprentero en la empresa de Florentino Arias y en la UNSJ. Un 23 de octubre de 1976 se hizo de noche y José no volvió a su casa. Susana, la señora de José, volvió por la mañana al hogar con las nenas, tras haber estado en vela con su padre, pensando qué le había pasado a su marido. Se encontró con un allanamiento. Y ahí cayó en cuenta de que José era montonero. Con la desazón de enterarse que se lo había ocultado a toda la familia, se mezcló la certeza de que nunca más iba a verlo.

"Me acuerdo de los militares metiéndose en la casa, la metieron a mi mamá para interrogarla, le dijeron cosas obscenas, y se llevaron cosas. Después supimos que a mi papá se lo habían llevado la tarde anterior, cuando fue a avisarle a la esposa de Arias que también lo habían detenido a Florentino, y se encontró con un operativo en esa casa", cuenta Carolina el recuerdo que le quedó grabado, a pesar de tener sólo 3 años.

Con el tiempo, Carolina pudo reconstruir su pasado, pero poco hablaba del tema con su mamá. Cuando secuestraron a José, Susana era ama de casa y los años siguientes se las tuvo que arreglar para subsistir con las chicas. Fue enfermera en el Marcial Quiroga y después consiguió el lugar que ocupaba él en la UNSJ (ahora trabaja en el Rectorado). Carolina, que es la hija del medio, no lo vivió como un karma pero sentía que la miraban raro en la escuela.

"Me fui enterando por algunas consultas que hice, me encontré con gente que conoció a mi papá y me contaba", dice ella. Ahí interviene Paco: "yo no tuve esa suerte, por lo que mi papá era de Buenos Aires". Ella se acuerda que José la llevaba en bicicleta y que le gustaba jugar al fútbol y tiene varias imágenes de sus padres, del casamiento y de la vida feliz que llevaban en un barrio de clase media de Desamparados. A Paco, en cambio, le cuesta encontrar memorias sobre su progenitor y no tiene más que dos o tres fotos de él. Carolina dice que su padre posiblemente estuvo en el RIM 22, pero para ella todo es una gran duda: sus abuelos paternos murieron sin que el gran esfuerzo por averiguar la suerte de José tuviera resultados.

"Yo siento un gran orgullo por lo que hizo mi padre, que diera la vida por una idea", sintetiza Carolina, un pensamiento que también comparte con su esposo. Desde 2004, cuando se conocieron por intermedio de una amiga que los presentó, vienen hilvanando cosas, y aseguran que su pasado los fortalece y que no lo llevan como un estigma sino como una virtud: "tenemos una mentalidad de seguir para adelante, nuestra historia no es una mochila para nada", dice sonriendo Paco. Mientras ella no tiene nada que ver con la política, él -que es funcionario del Ministerio de la Producción-, heredó la militancia que su madre Lucía nunca abandonó. Los esposos van cuando pueden al Bosque de la Memoria que está en la Facultad de Sociales, donde visitan los árboles que simbolizan a sus padres de voz apagada en los "70. Francisco ya le quiere enseñar la marcha peronista a sus hijitos Joaquín y Constanza.
FuentedeOrigen:DiariodeCuyo
Fuente:Agndh

LA IMPUNIDAD DE LOS GENOCIDAS EN SAN JUAN
Como informó la Agencia de Noticias a fines del año pasado, los acusados de haber cometidos delitos de lesa humanidad, como torturas y tormentos agravados seguidos de muerte en esta provincia les fue otorgado el arresto domiciliario y el único que quedó detenido es el militar Jorge Antonio Olivera, jefe de la represión sigue detenido en el Penal de Marcos Paz.
Al igual que otras noticias de la impunidad de los genocidas, por ejemplo la Agencia de Noticias de la Corte Suprema de Justicia de la Nación -www.cij.gov.ar- no lo difunde. No solo lo de San Juan, sino también la impunidad que gozan los represores en Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, etc, en relación a los arrestos domiliarios o la morosidad en la elevación a juicio donde el juez federal subrogante de Jujuy Jorge Olvera Pastor es el modelo, como en reiteras oportunidad lo han denunciado los organismos de derechos humanos de esa provincia.

Los excarcelados

- Eduardo Daniel Vic
Fue detenido en marzo de 2009. Fue teniente del RIM 22 entre 1976 y 1977. Está acusado por el homicidio agravado de María Ana Erize y de Daniel Russo. También por haber sometido a tormentos a Margarita Camus.

- Osvaldo Martel
Actuó en el RIM 22 en los años 70. Fue detenido en noviembre de 2007. Está acusado de aplicar tormentos a Margarita Camus. También por tormento seguido de muerte de Alberto Carvajal y por tormentos a Roberto Montero, entre otros.

- Gustavo De Marchi
Es un ex oficial que se desempeñó en el RIM 22 durante la dictadura militar. Los delitos que les imputan son asociación ilícita, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad agravada y tormentos agravados.

- Eduardo Daniel Cardozo
Es otro ex oficial del RIM 22. Tenía orden de detención ordenada por el juez Rago Gallo desde abril de este año. Se presentó y quedó detenido. Se trata de la causa en la que figuran como víctimas de tormentos figuras políticas locales.

- Daniel Rolando Gómez
Cumplió funciones en el RIM 22. Tenía pedido de detención desde abril y cuando se presentó quedó detenido. Aparece en la causa en la que figuran como víctimas de tormentos figuras de la política como el gobernador José Luis Gioja.

- Jorge Horacio Páez
Es otro de los ex oficiales del RIM 22. Está detenido desde abril y fue procesado en agosto en la causa por violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad y tormentos agravados a dirigentes y políticos locales.

- Carlos Luis Malatto
Formó parte del grupo de oficial del RIM 22. Estaba detenido desde abril en el Penal de Chimbas. Fue procesado por privación de la libertad y por someter a tormentos a conocidos dirigentes y figuras políticas de la provincia.

- Juan Francisco Del Torchio
Es otro ex oficial del RIM 22. Fue detenido en abril pasado y procesado en agosto con el resto de los ex militares. Fue por la misma causa de privación de la libertad y por tormentos a dirigentes y figuras políticas de San Juan.
Fuente:Agndh                                                          

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