28 de abril de 2011

CAUSA PLAN SISTEMÁTICO POR EL ROBO DE BEBÉS: LIDIA PAPALEO DECLARÓ SOBRE UN PARTO CLANDESTINO QUE PRESENCIÓ EN EL POZO DE BANFIELD.

LIDIA PAPALEO DECLARO SOBRE UN PARTO CLANDESTINO QUE PRESENCIO EN EL POZO DE BANFIELD
Testigo de una despedida
Papaleo contó que escuchó el parto, el llanto y el diálogo de la mamá con su beba. Relató que cuando la separaron de su hija, la mujer, que sería María Petrakos, les dio a los guardias los datos como si la fuesen a inscribir en el Registro Civil.
Por Alejandra Dandan
Lidia Papaleo fue secuestrada el 14 de marzo de 1977. Estuvo en Puesto Vasco y en el Pozo de Banfield.Imagen: DyN
Lidia Eva Papaleo de Graiver llevaba un rato declarando. Había hablado de su secuestro, de los interrogatorios bajo tortura que le hicieron en presencia de otros hombres vinculados al grupo Graiver. De las preguntas sobre el dinero, del destino de los fondos del banquero. Pero estaba en el juicio por el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos para hablar de otra cosa. De su paso por el centro clandestino ubicado en el Pozo de Banfield, y de la embarazada y del parto que escuchó a unos metros, en el pasillo “inmundo” que estaba frente a su celda.

Cuando le quitaron la niña a la mujer de al lado habían pasado unas veinticuatro horas desde el nacimiento, explicó Lidia. Entró un guardia para pedirle el bebé. Y esa mujer –oyó Lidia pared de por medio– despidió a su hija dándole al guardia las referencias completas del nombre y apellido, como si estuviese dándole los datos para inscribirla en el registro civil. “Yo no sé si era el nombre de ella o de la niña”, dijo Lidia a los miembros del Tribunal Oral Federal 6. “Pero escuché claramente la palabra María y a continuación un apellido italiano que nunca más pude recordar.”

–¿Usted cree que si oye nuevamente ese apellido podría reconocerlo? –le preguntó Luciano Hazan, uno de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo.

–Puede ser –dijo Lidia–, soy una persona muy creyente, le he pedido a Dios que me diga realmente algo porque me siento en deuda con esa criatura.

Ante la mención de los nombres, la mujer dijo que la parturienta podría ser María Petrakos.

Lidia llegó a los Tribunales de Retiro y su relato fue el tercero del día. Antes, había declarado por el mismo caso Gustavo Caraballo, que fue secretario técnico del último gobierno de Perón y abogado de Graiver. Además de reseñar un interrogatorio frente a Ramón Camps y dar datos sobre los secuestros extorsivos organizados por los militares para secuestrar a banqueros y financistas en nombre de Montoneros, también habló de ese parto. De los gritos de un bebé que lloraba desesperado aparentemente por el hambre, y del momento en el que uno de los guardias le acercó una mamadera enviada por un comandante.

Lidia era la que podía hablar de aquel caso con más precisiones. A ella la secuestraron el 14 de marzo de 1977. La llevaron a Puesto Vasco, donde estaba su suegro, su cuñado y un grupo de personas vinculadas con su marido, el banquero Isidoro Graiver. Durante la estadía intentaron obligarla a firmar alguna declaración en la que decía que él había recibido dinero en lingotes de oro de Perón. “Me habían apodado ‘la impura’ porque había estado con un judío y querían hacer aparecer como que había un complot judío”, dijo. La llevaron a La Plata, al Departamento de Policía donde Ramón Camps la enfrentó en un careo con el periodista Jacobo Timerman. Un mes después la trasladaron al Pozo de Banfield, donde la alojaron en el sector donde estaban las mujeres.

Esa primera noche, cuando la guardia se retiró alguien le preguntó a Lidia quién era. Lidia estaba ubicada en la línea de las celdas de las mujeres, y se dio cuenta de que en la línea de atrás estaban los calabozos de los hombres. Las voces aparecían más lejos. Los escuchaba conversar. “Yo estaba aterrada, lastimada, con el cuerpo quemado por las picanas de Puesto Vasco, y entonces esa noche un guardia me abrió la puerta para preguntarme si podía ayudar en un parto, una mujer estaba por tener familia, pero yo no me pude parar porque estaba muy quemada. El guardia cerró la puerta y escuché cómo sacaban de la celda de al lado a alguien, y ella tenía familia, parió en ese pasillo.”

Antes de eso, aclaró, las compañeras de la muchacha que estaba a punto de parir empezaron a llamar a los guardias. “Se ve que estaba acompañada y que había más gente con ella, creo que en los calabozos había más de una persona y ellas empezaron a golpear contra esa chapa, que viniera el guardia porque la chica iba a parir.” Y parió, dijo después: “Parió en ese pasillo inmundo, ahí”.

Con el paso de los años, Gustavo Caraballo leyó en Página/12 que Clara Petrakos, la hermana de esa niña nacida en cautiverio, preguntaba si alguien tenía datos de ese nacimiento, si alguien había estado para abril de 1977 en el Pozo de Banfield. Llamó a Clara para invitarla a su casa, contarle lo poco que él podía decirle y darle los datos de Lidia.

Lidia perdió contacto con su compañera de celda poco después del parto. Al día siguiente la cambiaron a otro calabozo, donde también pusieron a su suegro. Antes de irse, sin embargo, escuchó a la joven: “La escuché cuando nació, que lloraba, que le hablaba de cosas de las que hablan las madres, con ternura”.
Fuente:Pagina12


Excarcelaciones al por mayor
La Cámara Federal de Bahía Blanca excarceló ayer a 36 militares y marinos procesados por delitos de lesa humanidad. Contrariando el criterio establecido por la Corte Suprema de Justicia, que ordenó extremar las precauciones para evitar que los represores obstaculicen o burlen el accionar de la Justicia, los magistrados Augusto Fernández, Angel Argañaraz y Ricardo Planes sostuvieron que para mantenerlos presos el Ministerio Público debe demostrar en cada caso concreto que los imputados ponen en riesgo el proceso. “El fallo introduce un riesgo procesal enorme”, destacó el fiscal federal Abel Córdoba, que apelará la resolución ante la Cámara de Casación. “En cierta forma torna inocua la situación del proceso, le quita contenido, despenaliza el proceso penal. La tramitación de la causa pasa a ser una formalidad que no afecta a los imputados, cualquiera sea la cantidad y naturaleza de los delitos”, explicó el fiscal.
Fuente:Pagina12


Declaró en el juicio del plan sistemático
Lidia Papaleo aportó datos sobre una nieta
Publicado el 28 de Abril de 2011
Por Gerardo Aranguren

Relató cómo fue el parto de María Castellini, una detenida en el Pozo de Banfield a quien “escuchó” parir durante su cautiverio.
Lidia Papaleo se sentó ayer ante el Tribunal Oral Federal Nº 6 no como víctima de secuestro y torturas en el caso Papel Prensa sino como testigo del nacimiento en cautiverio de la hija de María Eloísa Castellini y de Constantino Petrakos, en el marco de la causa Plan Sistemático de robo de bebés.
En Semana Santa de 1977, Lidia Papaleo estaba detenida en el Centro Clandestino Pozo de Banfield. Había sido secuestrada el 14 de marzo de 1977 y llevada junto a su familia a Puesto Vasco, donde Norberto Cozzani la torturó salvajemente.
La misma noche en la que llegó al Pozo de Banfield escuchó que las mujeres detenidas golpeaban las puertas de las celdas para avisar que una de la presas estaba por parir. “Un guardia me golpea la celda y me pregunta si puedo ayudar en el parto, pero yo estaba en condiciones lamentables, me acababan de sacar del lugar de las torturas y mis pechos, mis genitales y mi abdomen estaban totalmente quemados. Ese fue el primer día de detención, que es cuando me llevan a declarar con el general Oscar Gallino”, recordó la testigo por primera vez en sede judicial, un relato que antes había publicado Tiempo Argentino en su investigación sobre el caso Papel Prensa. Papaleo afirmó que desde su celda escuchó cómo sacaron a la mujer al “pasillo inmundo” y allí mismo tuvo al bebé. “Al otro día escucho que viene el guardia y le dice que se va a llevar la criatura para el reconocimiento. Ella le da el nombre María y un apellido italiano que no recuerdo, se la llevan y no vuelve nunca más. Yo no sé si es el nombre de ella o el que quería que le pusieran a la criatura”, relató Papaleo.
Las querellas sospechan que se trataría del nacimiento de Victoria, hija de María Eloísa Castellini y de Constantino Petrakos, ambos desaparecidos, nacida el 10 de abril de 1977 en el Pozo de Banfield y que es buscada por su hermana, Clara Castellini.
Las querellas le preguntaron por ambos apellidos pero Papaleo no los pudo corroborar. “Lamento profundamente no acordarme el apellido que ella dio. Sé que es justificable pero a mí no me basta, yo quiero que esa criatura aparezca y que se reencuentre con su hermana, con su familia. Por eso vine acá, para que se conozca la verdad y se haga justicia.” Según otros testimonios que constan en la causa, María Castellini fue secuestrada el 11 de noviembre de 1976 en el jardín de infantes donde trabajaba. Estaba embarazada de cuatro meses y tenía una pequeña hija de menos de un año, Clara. La joven militante del ERP fue torturada y ese mismo día, antes de ser trasladada al Pozo de Banfield, fue llevada su casa para intentar capturar también a su esposo, Constantino Petrakos, a quién no encontraron. Por el mismo caso declaró ayer el ex secretario de la Presidencia del último gobierno de Juan Domingo Perón, Gustavo Caraballo, quien también estuvo detenido en el Pozo de Banfield al momento del nacimiento.
“Escuché llorar a un bebé. Alguien dijo que había nacido una niña y que estaba desesperada de hambre porque la madre no tenía leche”, relató Caraballo, y agregó que el cordón umbilical lo habían cortado “con un cuchillo de cocina”. Años después vio un aviso en un diario donde Clara Petrakos buscaba a su hermana nacida en la primera semana de abril de 1977 en ese centro clandestino y se comunicó con ella.
Además de Victoria Petrakos, el juicio oral por el Plan Sistemático de robo de bebés ventila otros 33 casos más de niños apropiados, de los que sólo una veintena han sido recuperados. Entre los imputados se encuentran los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, los ex jefes de la Armada Antonio Vañek y Rubén Franco, el ex jefe de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3 de la ESMA, Jorge ‘Tigre’ Acosta, Santiago Omar Riveros, ex comandante de Institutos Militares de Campo de Mayo, el ex prefecto Jorge Antonio Azic y el médico de la ESMA José Luis Magnacco.
Fuente:TiempoArgentino


Marquevich habló sobre el caso noble
“Fue un complot para echarme a patadas”
Publicado el 28 de Abril de 2011
El ex juez federal Roberto Marquevich, destituido tras detener en 2002 a la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, señaló que fue víctima de un complot por haber intervenido en la causa por la apropiación de Marcela y Felipe.
Las palabras del ex magistrado tienen el respaldo del valioso testimonio de la nieta recuperada Victoria Montenegro, quien declaró ante la justicia que un grupo de abogados cercanos al fiscal Juan Martín Romero Victorica le ofreció armar una denuncia falsa contra Marquevich por abuso de autoridad para apartarlo de la causa Noble. “Ahora me siento más seguro institucionalmente de lo que me sentía antes”, señaló en una entrevista con Víctor Hugo Morales en Radio Continental. “Fue un complot y les salió bien” ya que fue “echado a patadas” de la causa “sin siquiera escuchar los alegatos sobre determinadas decisiones dentro de la causa”, adujo.
Marquevich opinó sobre Romero Victorica, quien también fue denunciado por Montenegro por filtrarle información a su apropiador, Herman Tetzlaff. Romero Victorica es fiscal ante la Cámara de Casación Penal y tiene a su cargo la apelación que realizó la defensa de Marcela y Felipe Noble Herrera para evitar la extracción de sangre. “Creo que lo mejor que puede hacer es desprenderse de la causa Herrera de Noble” porque “esto no es una coincidencia”, concluyó el ex juez.
Fuente:TiempoArgentino                                  

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