24 de abril de 2011

COLECTIVO CULTURAL.

MUESTRA
Una muestra inspirada en la iconografía peronista





FuenteFotos:WebLa muestra "Perón y Evita intervenidos", que se exhibe en el Museo Evita hasta el 14 de mayo, con curaduría de Andrea Trotta y Rubén Torrente, responde a una convocatoria online enviada a artistas plásticos.

El objetivo fue intervenir 40 bustos de Perón y Eva, inspirados en la iconografía peronista como fuente inagotable de creatividad.

Ante la primer mirada uno está en presencia de una muestra alegre por la diversidad, el color y la imaginación. Después surge una especie de contraste entre lo que imaginamos de los bustos-esculturas y el tamaño real de 18 centímetros. Son pequeños y eso les confiere un carácter de juguete, como de muñecos.

No está mal si consideramos que en el juego los niños representan y elaboran lo que van aprendiendo y también resuelven sus conflictos.

Por otro lado esta elección, quizás sin querer, arremete con la monumentalidad de la historia, y lo intocable de los mitos. Se convierte en una irreverencia que tal vez pueda producir polémicas.

Intervenir a Perón y Evita no es lo mismo que intervenir plásticamente vacas, corazones o el obelisco aunque se recurra a la misma metodología que invita a la libertad de creación.

Y es con esa actitud lúdica que 40 artistas se anotaron en la convocatoria, muchos tuvieron que investigar para producir sobre un tema ajeno a sus inquietudes cotidianas. Algunos visitaron el Museo Evita por primera vez.

Tres lecturas posibles de la muestra son, primero, la impresión visual de obras más o menos ingeniosas, de distintos niveles de resolución y técnica. La segunda a partir de leer los textos de los artistas y, la tercera, al juntar texto e imagen donde algunas obras crecen, en otras comprendemos por dónde viene la cosa y vemos cómo la eficacia de la imagen contradice las intenciones del texto.

A simple vista uno percibe más el juego del artista que la idea que quiso expresar.

Surge, entonces, la pregunta: hasta dónde llega la palabra escrita y dónde empieza la imagen, cómo se constituye una argamasa para tejer la voz, el gesto y el producto visual. Una brecha que alega una dicotomía también en el campo artístico.

Muchas obras encarnan parte del inconciente colectivo y vemos transformase a este Perón y Evita hasta quedar irreconocibles, algunos vendados con textos de diarios y frases peronistas parecen momias, otros cobran vida por la forma en que se pintaron, otros se convierten en Néstor y Cristina. Hay parejas colocadas de tal manera que los vemos conversar, como si se hablaran al oído.

Un obra como "entr(e)- amados", de Laura Kuperman, denota lo que todos sabemos que ellos se amaron y fueron amados, y nos damos cuenta que -a su vez- ellos mismos fueron los personajes más intervenidos de la historia.

"Personas comunes en circunstancias extraordinarias", ¿quizás?, pero que se transformaron ellos mismos a través del diálogo con su pueblo. Y hasta fueron horriblemente "intervenidos" después de su muerte.

Débora Kirnos le tapa los ojos a Perón y la boca a Eva.

Cristina Fresca la convierte en "la pasionaria".

En algunos trabajos Perón parece Nino Manfredi aunque se trata del mismo molde.

En "Altar Portátil para el Peronista Glamoroso", de Eyelen Giacobbe, vemos a Eva y Domingo iluminados por la luz azul como en un boliche.

Gabriela Alonso nos muestra un Perón con soldaditos en la cabeza y Eva coronada con la flor de Nomeolvides sin saber, cuando lo hizo, que ése era el distintivo que se usaba en la "Resistencia peronista", recurso poético en las solapas para reconocerse.

Mientras el trabajo de Andrea Trotta recurre a un claro concepto en "Hacia la reconstrucción".

El sociólogo Nicolás Damin opina que el peronismo funciona como memoria y utopía, porque invita a ilusionarse y a criticar, repensar y discutir y, sobre todo, hace un llamamiento al hacer.

En estos días donde tanto se habla de libertad de expresión podemos probar el remedio que nos propone Máximo Rodríguez en su "Peronista y Evita" -genéricos al 25 ó al 50% un principio activo político de la historia de nuestro país- al visitar el Museo Evita donde convive el imaginario colectivo con la mirada de los artistas.

Estas 40 caras de Perón y Evita también nos dan la pauta de la cantidad de interpretaciones y reflexiones, sentimientos y relaciones personales a través de estos 75 años de historia contemporánea.
Fuente:Telam


TEATRO
24-04-2011
El teatro mira con humor el destino de la resistencia
Por Rodolfo Bella        
Los grupos de teatro El 45, de la Huella y Katastrofa se unieron para contar con humor una historia de sobrevivientes. Se trata la obra “La canción del camino viejo”, que se estrena hoy, a las 19.30, en el Cultural de Abajo.

Los grupos de teatro El 45, de la Huella y Katastrofa se unieron para contar con humor una historia de sobrevivientes. Se trata la obra “La canción del camino viejo”, que se estrena hoy, a las 19.30, en el Cultural de Abajo (Entre Ríos y San Lorenzo).

La pieza está protagonizada por los actores Santiago De Jesús y Severo Callaci, quienes bajo la dirección de Miguel Franchi interpretan a los hermanos Omar “Cuqui” y Héctor “Titi” Taboloni.

Son dos hermanos que intentan, con todos los pronósticos en contra, mantener a flote la gomería heredada de su padre y que agoniza en un camino secundario después que fuera construida una autopista.

En el origen de la propuesta estuvo la intención de hacer un tipo de teatro “para todo público en su más amplio sentido que se acerque a un humor popular”, contó Callaci sobre el origen de esta iniciativa.

Estos dos hermanos, que Callaci prefiere no llamar perdedores sino que encuadra en algo más optimista como la “resistencia”, no se rinden y buscan cada uno a su manera la forma de salir adelante en medio de una realidad adversa.

Mientras uno sale a animar “fiestas, casamientos y bautismos con sus imitaciones de cantantes berretas” el otro, “más retraído” se queda al frente del negocio “con su mate y su perra”.

El actor añadió que la obra “tiene que ver con pensar toda la época neoliberal, qué quedó de eso y qué hacen, si lo venden, lo rafaccionan o se quedan así hasta morir”.

Callaci consideró a esta historia como “bien sencilla”, con personajes cuya decadencia “empieza con ellos y se traslada a la historia”. La obra, explicó, está “atravesada políticamente, pero desde el punto de vista del humor. Cualquiera se puede sentir identificado con cosas que tocan a todos; es como mojar el pan en esa salsa popular”, refirió el artista sobre el estilo de la obra.

Por su parte, Franchi aseguró que le “resultó muy fácil para el director por la capacidad creadora que tienen estos dos actores”. El director destacó en primer término el humor que atraviesa la propuesta a pesar de que se trata de un tema “denso” con “personajes tiernos y en algún momento crueles y delirantes”.

“Es muy divertida y fue muy grato hacerla”, dijo el director y añadió que esa capacidad para la risa está dada por “las ocurrencias y la inocencia de estos dos tipos que los hace creer que van a zafar y es que a veces cuando tenemos un enemigo poderoso o una situación difícil pecamos de inocencia”, consideró Franchi.

En ese sentido añadió que la pieza tiene un correlato con la realidad, pero sin ser un rasgo obvio. “Todos vivimos en la Argentina y las situaciones tienen una analogía con la realidad pero sin forzarla y remiten a ese momento terrible que fue el menemismo y sus engaños”.

Acerca de la colaboración entre Franchi, Callaci y De Jesús, Franchi consideró que “no es casual”. “No somos homogéneos, pero nos hacemos más fuertes en la heterogeneidad. Para la comunidad teatral es alentador que lo que no podemos hacer de forma individual lo hagamos entre varios”.

El grupo Teatro de la Huella, a cuyos integrantes Callaci elige considerar “obreros del teatro”, presentó los espectáculos “Imaginario colectivo” y “La huella de los pájaros” y tiene planeado para para el 14 de mayo próximo un encuentro de músicos solistas.

En tanto el grupo Katastrofa, dirigido por Santiago De Jesús, tiene en su haber las puestas en escena “Obra I” y “Obra II”, con la que participó en la última fiesta regional del teatro, y El 45 de Franchi que tiene una extensa trayectoria con obras como “El cruce de la Pampa” y “Germinal en campaña”, entre otras.
Fuente:LaCapital


ESPECTÁCULOS
FERNANDO MONTALBANO
SÁBADO 30 de ABRIL - 22:30 hs
"ESQUINA DEL NEGRO" - Callao y Brown - Pichincha, Ciudad de Rosario
Entrada: $ 20 - Reservas: 439-9464


22/04/2011
Silvio sale de gira
Andará por Rosario
Ojalá que haya algo que lo traiga de pronto... a Rosario.
Silvio Rodríguez brindará un concierto en el Hipódromo del Parque Independencia el sábado 12 de noviembre, en el marco de la presentación de su último disco, Segunda cita, editado en el 50 aniversario de la Revolución Cubana.

El autor de Oleo de una mujer con sombrero, entre otros cientos de grandes éxitos, estará de gira por Argentina en el mes de noviembre del 2011. Claro exponente de la música centroamericana surgida con la Revolución, por el momento confirmó presentaciones en Córdoba, Rosario y Buenos Aires más una presentación en Montevideo, Uruguay.

Su guitarra y su voz volverán a la Argentina luego de muchos años sin estar en los escenarios nacionales para hacer un recorrido por sus grandes éxitos de todos los tiempos y para presentar las canciones de su última producción titulada, Segunda cita, disco gestado en el año 2009, año del 50 aniversario de la Revolución cubana.

Conciertos confirmados
» Jueves 10 de noviembre, Estadio Orfeo Superdomo de Córdoba.
» Sábado 12 de noviembre, Hipódromo de Rosario.
» Miércoles 16 de noviembre, Estadio Charrúa de Montevideo.
» Viernes 18 de noviembre, Estadio Ferrocarril Oeste de Buenos Aires.
Fuente:RedaccionRosario



CINE
Santiago Mitre: "Quería una narración ambiciosa, una película grande"
Por Ezequiel Obregon
El joven realizador acaba de presentar en el BAFICI a su film El estudiante (2011), que obtuvo el Premio Especial del Jurado y otros dos galardones. Dialogó con EscribiendoCine sobre su película, centrada en la militancia universitaria.

“Había como tres ideas originales que fueron mutando y definieron lo que fue finalmente el proyecto. Yo tenía ganas de filmar en la Universidad de Buenos Aires. Hay algo arquitectónico de ese espacio que me interesaba filmar. Tenía también la idea de un personaje que no encontraba su vocación, construirlo a partir de la pregunta sobre qué es la vocación, qué significa ser algo y si es posible encontrarlo. El germen de la película era ese: la idea de un personaje que deambulaba años de una carrera a otra. Era una película como más existencial. En algún momento, mientras escribía notas y desarrollaba eso, encontré lo de la política. Entonces quise se mezclase con lo de la vocación. Preguntarme por qué alguien quería hacer política en esta época e indagar sobre sus singularidades. Eso fue tomando el centro del relato y al final todo lo previo quedó afuera. La política me interesa. Es muy diferente de cómo funcionaba en los ’70, en los ’80, y en los 2000. La idea era abordar la política universitaria”

En cuanto a la producción, ¿cómo se fue armando? ¿Fue complejo conseguir la posibilidad de filmar en la Universidad de Buenos Aires?
El proyecto es independiente, lo gesté yo. Luego me asocié con Agustina Llambi Campbell y armamos una especie de productora o cooperativa de trabajo, a la que se sumaron Alejandro Fadel y Martín Mauregui. Fundamos “La unión de los ríos” y esta es la primera película que hicimos a partir de ese espacio. Se sumó también Pasto cine y entre los cinco hicimos la película. Conseguimos el apoyo de varias productoras amigas, como El pampero cine, Laura Citarella, una de sus socias, que además es jefa de producción y asistente de la película. Y Pablo Trapero desde su productora nos dio un espacio para que trabajemos. Nos dio equipos de sonido, estuvo siempre muy cerca del proyecto, fue una suerte de padrino. Yo trabajé en las últimas dos películas de él, y Agustina fue productora de casi todas. Tenemos un vínculo muy cercano con su cine. Respecto a la Facultad, fue muy sencillo conseguirla. Tuvimos apenas dos reuniones y enseguida nos abrieron las puertas. Nos dieron las instalaciones para filmar. Podíamos intervenir en las clases siempre que fuera necesario si los docentes y alumnos estaban de acuerdo. Hubo colaboración total de parte también de los estudiantes y centros de estudiantes para filmar las asambleas. Fue un placer. Había una predisposición para ayudar a la película.

El film tiene un tono que oscila que incluye a la comedia, el drama, el romance, y el suspenso. ¿Cómo fue surgiendo esta convivencia de géneros?
Quería una narración ambiciosa, “una película grande”. Que narre mucho. Tenía la idea de una narración que se fuese reciclando, como que no se centrase únicamente en una sola cosa. Había tres vectores sobre los que escribía: el primero era la evolución moral del personaje y sus aprendizajes, el segundo era la relación con las mujeres que tenía que ver con parte de ese crecimiento y el tercero era la política en sí como tema. Esta es una película “de tema”. Toma a la política y la analiza casi como un ente abstracto. Mientras se narra esta evolución de los personajes, los códigos de la Facultad, el entablar nuevas relaciones, me interesaba que la política quedara expuesta. Por eso están las voces en of que hablan del traslado de la capital a Viedma, las referencias al peronismo, el enfrentamiento de Perón con los montoneros… Un montón de situaciones que podían dialogar con el relato central de la película.

Hablaste de “tema” y “exposición”. ¿Considerás que estamos frente a una película de tesis?
De alguna manera me parece que el final invita a pensar que hay una tesis.
Quería que la película termine con un diálogo entre esos dos personajes, me parece que hay algo en ese tipo, en su acercamiento a la política sin ideologías, sin praxis previa, que debía exponerse al final. El personaje tiene claro con qué hay que portar, no tiene muy en claro lo que hay que hacer. Por eso el final termina de ese modo.

El mundo de El estudiante es cerrado, si bien refleja el afuera. Eso genera cierto extrañamiento, porque aparece un clima hermético, con sus propios códigos. Tu película aborda lo cotidiano pero al mismo tiempo hace foco en ese mundo particular, sobre el que gira todo el tiempo. ¿Cómo ves este asunto?
No fui militante, si bien tengo familiares que generación tras generación se han dedicado a la política. Me acerqué desde ese lugar a observar, entender y explicar determinadas cuestiones. Fue un largo proceso de ir, sacar fotos, charlar con militantes, filmar asambleas, estar en movimiento, entender y apropiarme de determinadas cuestiones y jergas. Es un universo muy complejo incluso para las personas que lo habitan. Hay algo de la política que es así, la lógica de proyectos, traiciones, conspiraciones, discusiones que se vuelven casi abstractas. Había algo estético que me resultaba apasionante y muy interesante de filmar en ese micro-mundo, sumergirme en un lugar que vemos lateralmente y ponerlo en el centro. Y a la vez no creo que la película termine siendo para entendidos. Toma la militancia universitaria para hablar de la política. Uno puede pensar cómo la película habla acerca de cómo se elige un rector, pero se puede extender al Presidente del INCAA o a un intendente

Hay cierto aire a novela de aprendizaje, a estadíos que atraviesa el personaje hasta llegar a ser alguien distinto. ¿Qué crees que gana y qué crees que pierde al final del camino?
Es una novela de aprendizaje, de iniciación. Para mí gana en todo, gana experiencia. Termina sabiendo qué quiere hacer el resto de su vida. Aprende que el lugar desde donde se acerca no es el indicado. Y que antes que tomar las decisiones hay que saber por qué se toman.

¿Los actores presenciaron asambleas y debates en la Facultad?
No. Eso fue parte de mi proceso como guionista y armado de las escenas. Ensayé mucho con ellos como para encontrar el tono, fue un trabajo de dirección. Cuando hice la investigación era un momento calmo en la vida política de la Facultad. En las asambleas había 35 personas. Cuando empezamos a filmar comenzó la toma. Y pasaron a ser de 300 o 400. Tuve suerte. Pasaron muchísimas cosas, porque el rodaje duró siete meses. Pasamos por el conflicto de los secundarios, algo importante para la Facultad porque los reclamos edilicios eran similares a los de Sociales. Inmediatamente vino la toma, muy larga, el asesinato de Mariano Ferreira, la muerte de Kirchner, el resurgimiento del peronismo en la Facultad. La película no refiere a eso pero algo en los planos se filtra. Mientras se relata una ficción ves todo eso en las paredes.

Hay un divorcio grande entre los planes de bienestar y la parte más viciada y corrupta. ¿Confiás en que en algún momento va a primar lo primero?
Yo creo que sí. Hay una suerte de divorcio entre la militancia estudiantil y la militancia de claustros. Los estudiantes participan activamente en un plano, y en otro no pueden acceder o no quieren acceder, no me termina de quedar claro. A mí la militancia en la Facultad me parece interesantísima, las paredes son un reflejo de lo que sucede en el país y en el mundo. Hay gente discutiendo con un grado de inteligencia muy elevado. Yo me pregunto qué es lo que hacen después de pasar esa experiencia. Está el prejuicio de que están ahí enquistados y no terminan la carrera por eso. Y no es cierto, al menos en la mayoría de los casos. Es como si no se pudiese extender esa experiencia de militancia por fuera de la universidad. Conozco a una chica que militó en sociales y hoy está trabajando para un gobernador de un PJ federal, y ella venía de una militancia trotkista muy interesante.
Fuente:EscribiendoLaOtraCríticadeCine


Jueves, 21 de abril de 2011
EL GATO DESAPARECE, DE CARLOS SORIN, CON LUIS LUQUE Y BEATRIZ SPELZINI
Historia de locura común
El realizador de La película del rey e Historias mínimas entrega su película más precisa y estilizada, pero no termina de convencer porque lo que narra es demasiado pequeño para generar la expectativa que debería servir de motor a todo policial.
Por Horacio Bernades
En Luis Luque y Beatriz Spelzini hay más misterio que en la película misma.

En Hollywood, El gato desaparece sería una de esas películas con las que cada tanto algún reconocido cineasta independiente le demuestra a la industria que es capaz de dirigir una de género, no igual sino mejor que la mayoría de sus colegas. Es también la clase de película que, en cinematografías de mayor desarrollo, lleva a los productores a sugerir al director la conveniencia de filmar la próxima con ayuda de un guionista, para dar mayor peso o solidez al asunto. En sentido visual y de puesta en escena, El gato desaparece es seguramente la película más elegante y refinada, más precisa y estilizada de Carlos Sorín. Si la nueva del realizador de La película del rey e Historias mínimas no termina de convencer es porque, para decirlo en términos de técnica narrativa, lo que asoma del iceberg es demasiado poco, demasiado pequeño, para generar la expectativa que debería servir de motor a todo policial.

El interrogante al que se apunta es si el protagonista sigue estando loco, o si acaso quieren hacerlo pasar por tal. De ser así, quién, quiénes, para qué. El tono de representación con que en la escena introductoria un abogado y un psiquiatra gestionan el alta médica de Luis (Luis Luque), genera las primeras sospechas. De modo clásico, la escena sirve también para informar lo que hay que saber sobre personaje y situación. Profesor universitario de literatura, un brote psicótico hizo que lo internaran, tiempo atrás, en un centro de salud mental. El alta se concede, pero bajo una condición: que Luis siga medicado. De acuerdo con los códigos de género, esto se lee como que bastaría que el hombre deje de tomar algún remedio para que arme un desastre.

La calma y la paciencia de Beatriz, esposa de Luis (Beatriz Spelzini), despierta sospechas semejantes (ya se sabe que el espectador de género es esencialmente paranoico). Sospechas que el gato Donnatello no hace más que incentivar, al recibir a su amo a puro soplido, encorvamiento y zarpazo: el cine de terror ha enseñado que frente al mal los gatos reaccionan así. Sin embargo, el modo en que la cámara sigue a Beatriz, algún telefonazo sigiloso de ella y su encuentro furtivo con el ayudante de cátedra de Luis –el tipo que provocó su brote, nada menos– hacen suponer que tal vez sean sus pasos los que convenga seguir. Hasta acá todo bien: es así, sobre una red de pistas contradictorias, como se arma el enigma de un policial. El problema de El gato desaparece es que la amenaza sobre la cual descansa todo el andamiaje se percibe casi tan pequeña como el propio título.

En primer lugar, el motivo de la internación de Luis: haberle partido la cara a su ayudante, por celos profesionales o personales. Nada muy distinto a lo que puede suceder cualquier día en la calle. ¿Es motivo suficiente para que el espectador se preocupe? Obviamente, la película piensa que sí lo es. Ver si no el momento en que Luis se acerca por detrás de Beatriz, para hacerle una caricia, y ésta pega un salto. No sucede lo mismo con el espectador (no, al menos, con este espectador que escribe), produciendo la incómoda sensación de que son los personajes, y no el que mira, los que están con los nervios de punta. Ni siquiera todos los personajes, pensándolo bien: tanto la hija de Luis y Beatriz (la excelente María Abadi) como la mucama (Norma Argentina) no parecen tener la mínima inquietud con respecto a la salud mental de papá. Si bien el final pone las cosas en su lugar, con un remate adecuado, hasta llegar a ese punto todo indicio de locura representó poco, y hasta la propia locura parece demasiado light.

Más allá de esos reparos, en términos estrictos de puesta en escena, de ejercicio de estilo si se quiere, El gato desaparece tiene un nivel de depuración infrecuente para un cine que, como el argentino, cuando aborda el género suele hacerlo con torpeza. Uno de los más talentosos directores de fotografía del medio, Julián Apezteguía (Crónica de una fuga, Carancho, Los Marziano) le saca todo el jugo al Cinemascope, repartiendo con sabiduría luces y sombras y haciendo que cada espacio vacío en el encuadre penda como una incógnita. La dirección de arte de Margarita Jusid brilla sobre todo en la elección de la casa en la que transcurre la película casi entera: por su predominio de la horizontalidad, parece haber sido construida para ser filmada en Cinemascope algún día. Hijo del realizador, la partitura de Nicolás Sorín es de un sinfonismo tan elegante como no intrusivo, alla Bernard Herrmann. Pero es sobre todo gracias a las actuaciones que la película logra sostener el interés. Lucidos vértices de un elenco sin una sola nota falsa, daría la impresión de que en cada mirada ausente, cada gesto huidizo, cada reacción de inquietud de Luis Luque y Beatriz Spelzini hay más misterio que en la película misma.

EL GATO DESAPARECE
Argentina, 2011.
Dirección y guión: Carlos Sorín.
Fotografía: Julián Apezteguía.
Música: Nicolás Sorín.
Dirección de arte: Margarita Jusid.
Intérpretes: Luis Luque, Beatriz Spelzini, María Abadi, Norma Argentina, Hugo Sigman y Javier Niklison.
Fuente:Pagina12


FERIA DEL LIBRO
LAS PROVINCIAS MUESTRAN LO MEJOR DE SU PRODUCCIÓN EN LA FERIA
20 de abril de 2011
La geografía argentina tiene a partir de hoy su correlato editorial en la Feria del Libro de Buenos Aires con los stands de las provincias que muestran lo mejor de su producción local y a sus autores más prolíficos; historia, arqueología, turismo y gastronomía son los temas más pedidos.

El pabellón Ocre de la feria se caracteriza por concentrar a los stands institucionales, cada provincia hace un esfuerzo mayor por focalizar la atención de los visitantes con propuestas modernas y coloridas.

La figura de un Sarmiento tridimensional acapara las primeras miradas, un actor que interpreta al prócer le habla a la gente sobre sus escritos en el diario El Zonda. De fondo, la leyenda más conocida del sanjuanino "las ideas no se matan".

Entre las letras locales se impone Leónidas Escudero, "el top" de la poesía y 273 títulos de autores que van desde la ciencia hasta las narraciones de mitos.

Mendoza festeja los 450 años de la fundación de la ciudad capital con el lema "Aquella ciudad de barro", tomado del libro homónimo de Jorge Ricardo Ponte.

Las paredes de este espacio las viste una reproducción del mural "La fundación" de Rafael Cubillos que junto con un diseño innovador y un vino de regalo por cada compra provocan cierto impacto en los visitantes.

En este stand se venden 300 títulos de autores como los ganadores del "Gran premio Vendimia" a la literatura: Omar Ochi; Alejandro Manzano, Pablo Longo y Mariano Jofré. Sin embargo, los más reclamados son "libros de turismo".

La Casa histórica de Tucumán se levanta en la mitad del pabellón. Con luces azules que la bordean, esta símil construcción invita a conocer sobre la provincia y sus letras. "Biografías tucumanas" es el libro de historietas -dibujadas por la Unión de Historietistas e ilustradores de Tucumán- que aborda la vida de personajes relevantes como Mercedes Sosa, Nicolás Avellaneda, Atahualpa Yupanqui, Lola Mora, José Luis Torres, entre otros.

Córdoba presenta la colección "Escritores Cordobeses en el Bicentenario" con obras de Arturo Capdevila, Juan Filloy, Carlos Astrada, María Adela Domínguez, Romilio Ribero y Antonio Marimón y el libro ganador del Premio Literario de poesía 2009: "Esto no puede seguir así", de Osvaldo Bossi, ambos editados por la provincia.

Pasando por el litoral, Entre Ríos se presenta "al mundo" tal es su lema y promociona los títulos editados por el sello provincial: "¿Alguien te espera en algún lugar?" de Francisco Senegaglia, ganadora del Premio Fray Mocho; "Entre Ríos, clave de la historia argentina", de Amelia Galetti y la reedición de "Delfina", de Leoncio Gianello.

Desde Catamarca se escuchará "Retrato franco, coral de la memoria", un recital poético musical sobre la vida del escritor Luis Leopoldo Franco, realizado por Aníbal Albornoz Ávila, el lunes próximo a las 15.30 en la Sala José Hernández.

Jujuy -ganador por cinco años consecutivos al mejor stand- se vistió de carnaval con gigantografías del diablo que atrapan al público. Hay más de 200 títulos, entre los que se destacan la bibliografía de Jorge Calvetti y la edición completa de las obras de Domingo Zerpa, compendiadas por primera vez por la provincia.

El sello Fondo Editorial Rionegrino también estrena autores como Pablo Tolosa y su libro "Malditos animales" y la antología de cuentistas que integran un menú de diez títulos editados en 2011.

Con una edición impecable, el catálogo salteño con más de 250 libros incluye novedades como "Registro poético" de Raúl Aráoz Anzoátegui; la edición homenaje de "Por la huella de Manuel J.

Castilla", "Pobladores del horizonte. Pueblos wichi y chorotes hoy" de Silvia Barrios; y el libro de fotografía "Salta" por Mariano Cornejo.

La producción más reciente riojana la representan "La trágica inundación de Olta" de Oscar Vilche; "Cántaro de miel" de Ada Beatriz Cortez; "Seres mágicos capaces de encender el mundo" de Sara Manghesi de D´alessio; "La Rioja Negra" de Víctor Hugo Robledo y "Canciones Populares de La Rioja 2", recopiladas por Alfredo Romero.

El Ente Regional de Cultura NEA, conformado por Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa, presenta el 23 el primer libro de la Colección "Narradores de la Región Compartida", en este caso se trata de "Confesiones Marginales", del ya fallecido ex-subsecretario de la provincia de Corrientes Norberto Lischinsky, simultáneamente, el artista Milo Lockett pintará en vivo el stand.

Por su parte, Formosa expone la novela "Como si todo fuera poco", de Humberto Hauff, y "Pueblo Qom", de la Asociación de Educadores de Pueblos Originarios de Formosa.

El recientemente reeditado libro de memorias e iconografía "Hacia allá y para acá" de Florian Paucke representa a Santa Fe y es una publicación de la serie "Signos Santafesinos" del Ministerio de Innovación y Cultura provincial.

Esta es la obra del jesuita -considerado uno de los primeros naturalistas de la geografía litoraleña- que plasmó en más de 150 acuarelas desde la flora y la fauna típicas hasta la jerarquía de los mocovíes, sus vestimentas y rituales.

Además, hay libros, discos y videos de los productores de bienes culturales santafesinos y se emitirán "Proyecciones de la memoria" y "Los días del juicio", dos series televisivas que recuperan momentos clave de los juicios por delitos de lesa humanidad en Santa Fe y Rosario en 2010.
Fuente:Télam


Tucumán tendrá su espacio en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires
15 de Abril de 2011                                         
La provincia participará junto a organismos del Estado bajo el lema “Argentina crece leyendo”. Se realizará el 21 de abril, a partir de las 18.
TIENE SU ESPACIO. Tucumán presentará cuatro libros en la Feria de Buenos Aires.
Del 20 al 9 de mayo se realizará la 37º Edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Tucumán vuelve a participar el 21 de abril, junto a los organismos del Estado nacional, bajo el lema “Argentina crece leyendo”. Las actividades comenzarán a partir de las 18 horas.

En ese contexto la provincia presentará cuatro libros. El presidente de Ente Cultural de Tucumán, Mauricio Guzmán, y el director de Letras, Ricardo Calvo, presentarán dos libros, realizados en coproducción con otras editoriales: “50 Años del Septiembre Musical Tucumano” (ofrece un recorrido a través de todos los programas del festival tucumano desde 1960 hasta 2010, sobre una investigación de Silvina Cena y Priscilla Cena); y “Tucumán Arte Contemporáneo”, sobre los últimos 30 años de producción tucumana, coordinado por la artista plástica Carlota Beltrame.

Por su parte la legisladora Susana Montaldo, presidenta de la Comisión de Educación llevará su publicación “Biografías Tucumanas”, libro de reciente aparición que incluye 103 biografías de mujeres y hombres nacidos en la provincia. Acompañará en la presentación el dibujante César Carrizo, a quien le pertenece parte de la ilustración del texto.

También llevarán “Ese Ardiente Jardín de la República (Formación y articulación de un campo cultural: Tucumán, 1880-1975)”, que reúne a 18 autores tucumanos, bajo la coordinación de Fabiola Orquera, investigadora del Conicet. Compartirán la mesa panel Emilio Crenzel, doctor en ciencias sociales y la actuación del destacado guitarrista Juan Falú.

La Dirección de Letras del Ente de Cultura, exhibirá para la venta libros de autores tucumanos.
Fuente:ElDiario24.com


Domingo, 24 de abril de 2011
UNA RECORRIDA NOCTURNA POR LOS PASILLOS DE LA FERIA
Tinta electrónica y de la otra también
Con la entrada gratuita por la noche de la ciudad, la Feria del Libro se vio “asolada” por un malón de lectores, que se encontraron con una novedad de digestión lenta: el e-book. Y nadie parece acordarse de la polémica por Vargas Llosa.
Por Silvina Friera
Ayer a la noche, lectores de todas las edades tomaron por asalto los pabellones de La Rural.Imagen: Sergio Goya


Los lectores, en malón, se divisan desde Plaza Italia, mientras cruzan la avenida Santa Fe a trote desigual. Algunos más apurados; otros literalmente papando moscas. Hay que untarse de unas cuantas capas de paciencia y barnizar la espera con una sonrisa para alcanzar la primera meta: llegar al ingreso a La Rural. La fila avanza a paso de tortuga por la “zona liberada”. A partir de las 21, todos entran gratis por la noche de la ciudad en la Feria del Libro, un clásico que se renueva año a año. Miles de señoras y señores, jóvenes y chicos, toman por asalto los pabellones, corretean por los pasillos y meten la mano en la masa de cientos de libros, que quizás encuentren los ojos de sus futuros destinatarios. Imposible, al cierre de esta edición, arrojar una cifra de las almas que circularon hasta la 1 de la madrugada durante esta 37ª edición. La marea humana, probablemente movilizada por la seguidilla del feriado de Semana Santa, apabulla hasta a aquellos que se jactan de poder calcular, a ojo de buen cubero, un número aproximado de personas. Víctor Oros, de Villa Lugano, tiene 20 años, un piercing cerca de la boca y trabaja como yesero. “Me parece muy interesante, con muchas cosas para ver y con mucha gente”, le dice a Página/12.

–¿Escuchó algo de la polémica que se generó con Mario Vargas Llosa?

–¿Quién?

–El escritor peruano, Mario Vargas Llosa.

–Ahhh, no... la verdad que no estoy informado.

De vez en cuando, si puede y tiene tiempo, Oros lee. El último libro fue para rendir lengua en la secundaria. “Hace mucho que no toco un libro”, reconoce.

“Mi marido anda por ahí”, señala Verónica Bogajo hacia un punto en el horizonte donde hay tantos hombres caminando o revolviendo libros que todos podrían ser el esposo momentáneamente extraviado. “Los libros están más caros en comparación con el año pasado”, se queja. “No hay demasiadas promociones; el año pasado compré textos de Colihue y Atlántida, de la colección ‘Pájaro remendado’ y ‘Elige tu propia aventura’ –explica–. Ninguno de esos libros están ahora en promoción, cuando antes me llevé dos por tal precio o tres por tal otro.” Bogajo no pretende integrar el grupo de “disidentes” que critica la Feria. Pero, aclara, está ahí por sus dos hijos. “No me gusta venir acá; en general, prefiero evitar los lugares donde hay mucha gente, no es sólo por la Feria en sí.” Acaso para que una vez publicada esta crónica alguien recapacite, informa que el estacionamiento está 18 pesos la hora. “Más caro parece imposible, ¿no?” ironiza la mujer. “El asunto Vargas Llosa ni se nota; la gente viene porque le gusta pasear y comprar libros. Todo lo que ocurra al margen, no tiene ninguna importancia.”

Leonardo Lanzani, encargado del stand de Ediciones Manantial, le toma el pulso a este despertar de una edición atípica por el feriado de Semana Santa. “Por ser los primeros días vendimos muy bien, cuando generalmente cuesta arrancar y las ventas son muy bajas.” El precio de los libros de esta editorial, especializada en ciencias sociales, es el mismo que en las librerías. Pero el sello tiene una promoción. “Como estamos asociados al Club del 10, el comprador recibirá un diez por ciento sobre las compras que realice de contado. No hay un monto determinado para hacer el descuento. Se puede hacer sólo por un libro”, cuenta Lanzani. Próximamente, la mayoría de los stands adheridos estará identificada con un cartel que dirá: “El Club del 10”. Manantial aún no tiene el letrero, pero ya efectúa ese descuento. Seminario de La bestia y el soberano, tentador ladrillo de Jacques Derrida, el primer volumen, cuesta 116 pesos, pero con el descuento quedaría clavado en los 100. El espectador emancipado, de Jacques Rancière, que sale 37 pesos, gracias al Club del 10 adelgazaría unos kilitos: 33 pesos y moneditas.

“No escuché hablar sobre Vargas Llosa a la gente que vino a comprar el día de la inauguración –recuerda el encargado de Manantial–. Si armás una Copa América, más allá de estar de acuerdo o no con Maradona, que es un exponente del fútbol, le hacés patear la pelota, ¿no? En este caso, estarás o no de acuerdo con lo que piensa Vargas Llosa, pero ojalá yo pudiera escribir dos hojas de algunas de las páginas que él escribió. Si querés negarlo, hacelo y poné un Chalchalero.” Después de la ocurrencia, Lanzani se despide: el deber lo llama. Pero de pronto se acuerda de una escena y pide contarla. El día de la inauguración, un joven de treinta y pico, de barba, anteojos y cabello afro compró un libro “muy loco”, El hombre, una selección de artículos de antropología de una revista francesa, editado en 1986. Mientras pagaba en la caja le dijo a un amigo:

–Si lo escrachan a Vargas Llosa, yo me hago de La Cámpora.

–¿Le festejaron la ocurrencia otros compradores o lo abuchearon?

–No, no pasó nada, yo lo escuché, no sé si el resto; pero era evidente que quería que lo escracharan.

La novedad de digestión lenta es el espacio de lectura digital. Lejos de transportar a un más allá a quienes se arriman al pequeño recinto, los curiosos se sumergen de cabeza en el presente. El e-book llegó para quedarse. Papyre, una empresa española que se instaló en el país en diciembre del año pasado, se presenta en sociedad en esta edición de la Feria. Aún rodeada por la cultura del texto impreso, sabe que se hace camino al andar. Las mesas con las tabletas Apple y Samsung y los I-Pads están ocupadas. Padres, hijos, docentes –todos lectores, al fin y al cabo– flirtean con las nuevas tecnologías. Por la expresión de algunas caras entusiastas, pestañas que coquetean más de la cuenta y sonrisas que extienden el elástico de un puñado de bocas, se podría afirmar que el romance marcha viento en popa. El Papyre 5.1, la versión más económica de 1399 pesos, es un lector digital de tinta electrónica –similar a la página de un libro impreso, en criollo de cabotaje–, sin luz propia como las tabletas o los LCD. El modelo no es táctil. Un pequeño teclado abajo y dos teclas en el costado izquierdo permiten pasar las páginas de Cartas desde mi cel-da, de Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los 600 clásicos de la literatura que el comprador de este dispositivo podrá cargar gratis en www.papyre.com.

Marco Jara, el encargado de Papyre en la Argentina, acepta el desafío de resumir en qué consiste la tinta electrónica para que el lector de esta crónica no se indigeste con una expresión que suena un tanto extraña a los oídos de los “bichos de papel”. “La tinta electrónica no tiene el brillo molesto de la tableta, emula a la tinta opaca de la página de un libro impreso. Se puede leer perfectamente bajo el sol”, adoctrina Jara. “La tinta electrónica está conformada por unas partículas de titanio; son como pelotitas de un lado blanco y del otro negro, que permiten que se pueda trabajar con 16 niveles diferentes de grises. Cuando se cambia la página, se percibe un breve destello, porque le estás dando la orden para que cada pelotita milimétrica se dé vuelta y vuelva a acomodarse en su lugar, hasta que se forma el texto en la pantalla.” Hay que avisar que las personas ansiosas tropezarán con un pequeño obstáculo, hasta que la costumbre se imponga. Al clickear los botones de abajo o del lateral izquierdo para saltar de página, el lector deberá esperar. No es inmediato el traspaso; el dispositivo se toma su tiempo, un par de segundos. La ventaja de Papyre, agrega Jara, es que lee cualquier tipo de formato de texto. La versión más económica no permite subrayar párrafos ni marcar o anotar una página. Para eso está el Papyre 6.2, por ahora el más vendido de estos dispositivos (cuesta 1800 pesos), que es táctil, tiene wi-fi y se puede anotar y subrayar. La versión “chiche bombón” de estos e-books es el Papyre 6.5, para el que habrá que desembolsar 2500 pesos. La batería de estos dispositivos dura entre 8000 a 10000 cambios de página. Excepto que el lector se devore ocho libros equivalentes a un Don Quijote o La guerra y la Paz, tiene batería para una buena cosecha de lecturas.

Desde que arrancó la Feria hasta ayer, se han vendido un promedio de 8 a 9 aparatos por día entre todos los modelos; cifra, por cierto, nada desdeñable para el debut. “Los compra un público que le gusta mucho leer –analiza Jara–. La edad oscila entre los 30 y 45 años; pero ayer un hombre de 65 años se compró uno, el más sencillo de usar, y lo único que le preocupaba era que no le cansara la vista. El libro de papel no va a de-saparecer nunca porque hay lectores muy fanáticos de la textura del papel, de su olor.” La coordinadora del taller de aula digital, Cristina Velázquez, interviene para meter su bocadillo. “El libro también ha evolucionado hacia formas más versátiles y es lógico que se transforme a la par de las tecnologías. Esto va a seguir avanzando y no será de extrañar que pronto los chicos tengan sus manuales escolares en una tableta. La tecnología está entrando a las escuelas. Lo que importa es que los chicos sigan leyendo, más allá de los soportes.”
Fuente:pagina12


Las editoriales universitarias se acercan al público en la Feria del Libro
Las editoriales universitarias en la Feria del Libro cobran visibilidad y protagonismo, debido al trabajo continuo y a un proceso que las encuentra en el camino de la profesionalización, con catálogos que abordan todas las disciplinas académicas, pero también con títulos para un público menos especializado.

"A diferencia de editoriales comerciales, estos sellos están todo el tiempo en tensión entre el valor cultural y el libro como mercancía. Ante esta dicotomía, las editoriales universitarias comenzaron a tener criterios profesionales para que un libro salga a competir", explica a Télam Mónica Aguilar, coordinadora de la Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

En los últimos cinco años, las editoriales universitarias han replanteado su status para profesionalizarse y armar circuitos de comercialización con llegada a los lectores. "También estuvimos en ferias como la de Guadalajara y Bogotá", subraya Aguilar.

En el stand de UNQ, los lectores pueden encontrar un catálogo heterogéneo con quince colecciones que van desde las ciencias sociales a nuevos enfoques sobre ciencia y tecnología, pasando por arte y música.

Entre estos long-sellers -libros que se venden a largo plazo- están "La historia social del mundo occidental. Del feudalismo a la sociedad contemporánea" de Susana Bianchi; "Siguen las firmas" y "Que no se entere Piazzolla" de Hermenegildo Sábat, y "Biotecnología´ el primer texto traducido al español de la brasileña María Muñoz de Malajovich.

Rafael Centeno, uno de los vicepresidentes de la Red de Editoriales Universitarias (REUN) que nuclea 33 sellos, celebró la realización de las jornadas profesionales dedicadas a este sector, a las que acudieron "colegas de universidades recientemente creadas en el conurbano bonaerense", lo que significa un paso más para salir "de esa nebulosa en las que estaban estos sellos".

"La gente se está volteando para vernos. Hemos reflexionado sobre nuestro trabajo y cómo llegar a los lectores", indica Centeno y agrega que gracias a una inyección de importancia al sector educativo superior, las editoriales dejaron de ser "eslabones" de la extensión cultural universitaria para convertirse en bastiones de circulación del conocimiento.

Esto requiere una mirada atenta sobre los procesos mercantiles, pero también al menú de opciones para todo tipo de público. "Nuestros lectores naturales son universitarios, pero el libro académico no es exclusividad de editoriales universitarias, muchos sellos comerciales han encontrado un nicho exitoso para estos textos y tenemos que competir con ellos", sostiene Centeno.

"No todos queremos editar libros de cocina", ironiza Leonardo González, también vicepresidente de REUN y editor del sello de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP), y precisa que con éstos catálogos están en condiciones de "participar en las rondas de negocios, estar en las ferias internacionales y tener una librería un Buenos Aires. Estar organizados en torno a REUN es clave para la visibilidad".

Entre los títulos más destacados de EDULP están "Rock en papel", una bibliografía crítica de la producción académica del rock en el país y "Contratiempos de la memoria en la literatura argentina".

En el stand de la REUN hay casi 300 títulos de editoriales de todo el país y los visitantes pueden toparse con libros como "Antonio Berni, lecturas en tiempo y presente" (EDUNTREF y Eudeba); "Matrimonio igualitario" de Martín Aldao y Laura Clérico (Eudeba); "La victimología como ciencia" de Sebastián Amado (UNR) y las obras completas del entrerriano, Amaro Villanueva (Eduner).

También provienen de Mar del Plata como "Hinchas en tránsito" de Gastón Gil; "Ignitus" de Juan Filloy, editado por la Universidad de Río Cuarto y "La cultura en el Tucumán del siglo XX" de Roberto Espinosa de la Universidad Nacional de esa provincia.

Eudeba, la editorial de la Universidad de Buenos Aires fundada en 1957, es un modelo histórico en sellos de este tipo.

Este año y, como forma de apertura a un público general, presenta la serie "De los dos siglos", compuesta por clásicos de la literatura argentina dirigidos por Sylvia Saítta y José Luis de Diego, con ilustraciones de Sábat.

Otra de las "grandes" editoriales es la de la Universidad Nacional del Litoral, que exhibe "una perla": las obras completas del poeta y ensayista Carlos Mastronardi.

La Universidad Pedagógica (UNIPE) -creada en 2006- no tardó mucho en generar su propio sello editorial y entre sus primeras publicaciones están los clásicos de la educación prologados por especialistas como "La restauración nacionalista" de Ricardo Rojas y "Memorias sobre la educación común en la provincia de Buenos Aires", de José Manuel de Estrada.

La editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, EDUNTREF, presenta un catálogo con libros -mayoritariamente de arte- como "La mirada del deseo de Picasso"; ediciones ilustradas por Osvaldo Svanascini del "Martín Fierro" y de "Don Segundo Sombra" y el de fotografías, "Imágenes del peronismo" compiladas por Samuel Amaral y Horacio Botalla.

Daniela Verón, directora de la editorial de la Universidad Nacional de San Martín, considera que estos sellos "están teniendo un mayor peso en el mundo editorial" y desde UNSAM Edita apuestan a "buscar un lugar en la producción académica de carácter social".

Cuatro trabajos reflejan esta idea: "La paleta del espanto, color y cultura en los cielos e infiernos de la pintura colonial andina" que vincula el arte y la ciencia y un libro sobre los manuscritos de Juan Bautista Alberdi, compilado por Elida Lois.

Y las primeras traducciones al español de "Carta apologética", una interpretación ficcional de los sistemas de escritura incaicos y "No engañéis más a nadie" (siglo XVII), una obra simbólica escrita por el coronel de artillería de Hamburgo, Bertrand de la Coste, con estudios preliminares de José Emilio Burucúa.
Fuente:Telam

Actividades
Año 3. Edición número 153. Domingo 24 de abril de 2011
• Presentación del libro: La batalla de la comunicación. De los tanques mediáticos a la ciudadanía de la información, de Luis Lazzaro. Participarán: Eduardo Aliverti, Carlos Tomada, Nora Anchart, Osvaldo Nemirovsci y el autor. Hoy, domingo 24 de abril. 17hs. Sala Domingo F. Sarmiento.

• Conferencia a cargo de François Dubet: Desigualdades, justicia social, contrato social. Martes 26 de abril. 18:30hs. Sala Victoria Ocampo.

• Presentación del libro: Las trampas de la naturaleza. Medio ambiente y segregación en Buenos Aires, de María Carman. Martes 26 de abril. 20hs. Sala Javier Villafañe.

• Jornada de Derecho de Autor. Un encuentro especial para debatir acerca de los Derechos de Autor en el Mundo Editorial. Paneles: El libro electrónico y la gestión de sus Derechos; La piratería del libro en el entorno digital; La gestión colectiva de derechos en el entorno digital; El entorno digital del editor. Miércoles 27 de abril desde las 14hs. Sala Alfonsina Storni. Stand 93 del Pabellón Azul.

• Mesa redonda: El peronismo en el siglo XXI. Continuidades, rupturas y perspectivas. Participan: Ricardo Sidicaro, Carlos Altamirano, Alejandro Grimson y José Natanson. Sábado 30 de abril. 18.30hs. Sala Adolfo Bioy Casares.

• Mesa debate: El pensamiento nacional. Participan: Norberto Galasso, Ramón Torres Molina, Eduardo Jozami, Carlos Lafforgue, Eduardo Luis Duhalde y Osvaldo Guglielmino. Domingo 1º de mayo. 19.30hs. Sala Adolfo Bioy Casares.

• Encuentro de Educación, Comunicación, Información y el Libro: Paula Sibilia, argentina residente en Brasil y profesora de Comunicación en la Universidad Federal Fluminense, estará al frente de la conferencia La escuela en un mundo hiperconectado: ¿redes en vez de muros? Lunes 2 de mayo. 10.15hs. En el mismo encuentro, Luis Lazzaro, Damián Loreti y Guillermo Mastrini participarán de la mesa redonda: Ley de Medios: implementación e incidencia en la educación. Coordina: Emanuel Respighi. 11.30hs.

• Jornada de Microficción. Una jornada que se propone mostrar el estado actual de la microficción en la Argentina: todas las generaciones y todos los tipos de microficción que se están escribiendo hoy en el país. Autores participantes: Eduardo Gotthelf, César Antonio Alurralde, Mónica Cazón, Ana María Shua, María Rosa Lojo, entre otros. Coordinación general a cargo de Raúl Brasca. Martes 3 de mayo. 18:30hs. Sala Roberto Arlt.

• Presentación del libro: Derechos humanos en la Argentina. Informe 2011. Publicación del Cels (Centro de Estudios Legales y Sociales). Jueves 5 de mayo. 18.30hs. Sala Leopoldo Lugones.

• Tarde de la ciencia en la Feria. Se presentará la mesa Científicos que ladran (apto para todo curioso), con la participación de Gabriel Gellon y los autores de la colección Ciencia que ladra..., de Siglo Veintiuno Editores. Sábado 7 de mayo. 18hs. Sala Adolfo Bioy Casares.
Fuente:MiradasalSur


LITERATURA
18/04/11
Los ecos del golpe
Coautora de “Golpe a los libros”, Judith Gociol considera que la biblioclastía es hoy una variable del mercado editorial.
POR JUDITH GOCIOL
La amenaza de una ciudad –un país, un mundo– sin libros aparece cíclicamente en la cultura bajo diferentes ropajes: desde la distopía de Ray Bradbury en Fahrenheit 451 hasta la muerte del soporte de lectura tradicional, precipitada por los ebooks.

En la Argentina, la persecución a los libros tomó forma concreta y dramática con la quema de ejemplares y la desaparición de autores durante la última dictadura militar. Pero el menoscabo no terminó allí. La biblioclastía es, en democracia, una variable de mercado; la industria del libro actúa como una serpiente que se come la cola.

En la actualidad, el universo editorial gira en torno a un Núcleo Editorial Comercial (NEC) –como lo llaman en los estudios–, integrado por aquellos sellos con actividad sostenida: en 2010 lo conformaron el 20% de las editoriales del mercado nacional y son las que publicaron la mitad de los títulos registrados. Los sellos que tienen incidencia real son –en general– las tradicionales casas editoras nacionales, ahora compradas por empresas extranjeras. El modelo de economía que gestó la dictadura se plasmó, en el ámbito de la edición, con la actual estructura del mercado lector, cuyas bases se reafirmaron en los 90.

En este panorama, concentrado y transnacionalizado, con novedades que rondan los 70 pesos y muchos títulos que pasan los 100, no hay acceso real a la lectura. Ni entonces, ni ahora. Es cierto que los textos no son de los productos más caros, ni aún en la propia oferta cultural, pero otra de las secuelas del horror fue la importancia relativa que la sociedad le da al libro. Nunca terminó de recuperarse una valoración genuina, que vaya más allá de visitar una vez por año la Feria del Libro; un gesto efectivo que priorice la lectura por sobre otros consumos.

Si de lo que se trata es de propiciar ese reencuentro, los libros deberían poder llevarse como pan caliente, de a varios, sin titubear… Sólo una búsqueda errática y personal garantiza la formación de un lector. Y eso no es posible si se tiene un solo tiro para dar en el blanco.

La diversidad sostenida por muchos pequeños sellos era otro de los rasgos de este universo cultural previo al golpe. La concentración editorial concentró también los contenidos.

Los catálogos en circulación prueban que el Núcleo duro apuesta a títulos de venta rápida y segura. Cada vez se edita más –entre enero y septiembre de 2010 aparecieron 18.743 títulos, un 15% más que en el mismo periodo del año anterior– y así un volumen suplanta al otro y ninguno dura más que un suspiro.

Resultado del abaratamiento, de la simplificación de la tecnología, y de la reactivación económica se sumaron –a los pocos sellos que de milagro sobrevivieron a los 90– nuevos pequeños emprendimientos. Son los que hacen apuestas de riesgo y aseguran diversidad y calidad; los que honran la labor libresca. Pero siguen sin ser quienes cortan el bacalao.

Editar un libro no es barato, por lo menos no para ellos, porque el mercado tiene una estructura perversa. Son las grandes empresas las que consiguen mejores condiciones y son las mismas que fijan las reglas del juego. Ese viejo y tantas veces admirado modo de ser editor o autor independiente –esos románticos que se endeudaban por una obra y la distribuían ellos mismos– es impracticable porque las librerías, especialmente las grandes cadenas, se niegan a recibir los ejemplares si no es a través de la distribución tradicional, que es el cuello de botella. Los distribuidores son pocos y tampoco reciben títulos que no sean de movimiento firme y continuo. Es el juego del gran bonete: otra de las formas de desaparición de libros en democracia Sin repensar la estructura de la industria, los precios y los contenidos, ni siquiera la cantidad creciente de títulos que aparece cada año, ahuyentará la amenaza de una cultura sin libros.
Fuente:RevistaÑ


Crónica de un exilio
Bajo la lluvia ajena
“El exilio es una huella imborrable en la vida de una persona. Una huella en la identidad”.
Susana Kesselman se exilió en 1976. Regresó al país con el retorno de la democracia. Escribió dos libros que hablan, desde la ficción, de su propia historia de vida. “La Sudaca” y “Crónica de un exilio”, que se presentó en nuestra ciudad, nos invitan a recorrer el cuerpo exiliado, ausente, invisible. El exilio como otra marca más que nos dejó el terrorismo de Estado nos interpela socialmente, en la presencia de quienes se fueron y volvieron y de los hijos de los exiliados políticos que hoy se agrupan para denunciar otra violación más a los Derechos Humanos.

El exilio nos roza la espalda. Nos sorprende con imágenes de otras territorialidades. Nos sacude el abismo de ya no ser parte, y de serlo al mismo tiempo. De intentar, y navegar en un desierto de lugares que huyen y migran obligadamente. Y nos interpela.

Una vez, el poeta Juan Gelman escribió en su libro "Bajo la lluvia ajena", acerca del exilio forzoso que impuso, como otro grillete en el cuerpo del ser humano, el terrorismo de Estado en Argentina. Y dijo: “

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida. Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierra y nadie nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como clavel del aire, propiamente del aire. Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche, duelen de noche bajo el sol”.

El exilio supone el viaje a un interior profundo, a un mar de ajenas lluvias y mareas. Y en ese intenso circular, nos preguntamos quiénes somos y adónde vamos. El exiliado, se transforma así, en un navegante que, obligado a buscar una morada, intenta recuperar, en algún imaginario exterior, aquella que le pertenece.
“Crónica de un exilio” es un ficción que habla de la vida real de una mujer, de un hombre, una familia. Es la historia de Julia, y a través de ella, de Susana Kesselman, exiliada durante la última dictadura militar. “Susana escribe como ella vive, sensible, con pausas, encuentros. Necesita escribir el dolor”, apuntan quienes han leído uno de sus últimos libros, hojas empañadas en el afuera, en el adentro, en el estar “aquí y allá”.
“La Sudaca” es otro de los testimonios que Julia, y Susana, traslucen en la atmósfera del viaje obligado. “El libro de Susana Kesselman tal vez revela en esa singular despedida familiar, de íntimas amistades, el drama del exilio forzado de los miles de argentinos que tuvimos que salir del país en contra de nuestra voluntad.”, escribe Eduardo Tato Pavlosvsky haciendo referencia al libro de Kesselman, “La Sudaca”. En él, reconoce sin embargo, algo alegre –no quejoso-, a pesar de la despedida familiar, del drama que supone el exilio. “Eso es lo bueno, eso es lo que transforma al exilio en un acto de vida: la ausencia de queja y de los afectos tristes”.

Susana Kesselman, escritora, psicóloga social, socióloga, se exilio en España en 1976 y regresó a Argentina con el retorno de la democracia. Son numerosos los libros que ha escrito, entre ellos, La Sudaca y Crónica de un exilio, dos partes de una misma historia que encarna el personaje de Julia y Lucio, su marido. Es un relato ficcionado de su propia vida. En él, la autora “dá testimonio”, porque de eso se trata.

Entrevista por enREDando, Kesselman dialoga con su historia y también, con las historia política de quienes, víctimas del terrorismo de Estado, debieron dejar el país, y partir. “Siempre pienso que es bueno que quienes hemos padecido ciertas situaciones en la vida demos algún testimonio de lo vivido, sobre todo de temas que no son muy difundidos, incluso a veces ninguneados, y que en general se idealizan. Es conocida la expresión “el exilio dorado”. Otros motivos más personales me llevaron a escribir sobre el tema. En mi familia pocos sabían que estábamos exiliados: Por ejemplo, mi hermano no se lo contaba a sus hijos por temor a que hablaran en la escuela.“

¿Qué es el exilio? “El exilio como otromundo diario, como error. La persistencia en el error que puede originar una verdad. La verdad como error corregido, es decir, cualquier error corrige la verdad”, escribe Gelman.

Para Susana, el exilio “es una huella imborrable en la vida de una persona. Una huella en la identidad. Hay varias razones por las que uno puede soñar con salir de su país, pero estar obligado a irte, estar obligado a dejar tu vida tal como la estabas viviendo, tus padres, tu familia, tu casa, tiene algo de corte –te cortan en dos o en cuatro, en pedacitos, te fragmentan”. Ese es el “exilio de carne y hueso”, tal como lo describe Susana Kesselman.

Juan Gelman sigue escribiendo: “Animal que vuela, el hombre. Recorre cielo contra la más terrible irrealidad, es lento y no s eespanta de la muerte. Se rehace negándose. Po un tiempo trabaja entre dos nadas, mira el espejo que va haciendo donde su rostro es no más que un proyecto tironeado entre pasado y provenir, rostro cargado de presente, o sea de lucha entre pasado y porvenir. Como otromundo diario”.

“La imposibilidad de volver, ese tiempo indefinido que se te abre en la vida, porque no sabés cuánto dura un exilio, es mortal”, afirma Kesselman, a pesar de reconocer en la vida del exilio, diferentes estrategias que alivian ese derrotero impuesto, no deseado.

Su esposo se exilió el 2 de mayo de 1976. Susana, y sus tres hijos, lo hicieron el 16 de junio de ese mismo año. “Llegué a Madrid en un momento interesante ya que se abría una nueva etapa con la muerte de Franco. Las emociones vividas fueron muy variadas. Yo en particular, llegué a España el día de la muerte del hijo de una gran amiga, algo inesperado porque fue por un accidente automovilístico y volví a Argentina al día siguiente de la muerte de mi papá, también algo inesperado. Dos muertes marcaron el comienzo y el fin de mi exilio. Por eso mi libro lo titulé Crónica de un exilio”.

El último párrafo de “La Sudaca” es una imagen íntegra de un acto de despedida. Es la carne haciéndose cuerpo en ese “exilio” tantas veces invisibilizado. Es Julia y Lucio quienes se despiden en un ritual que Susana Kesselman describe con impecable sencillez y sensibilidad, como quien lo ha vivido en su cuerpo, cuerpo exiliado.

El exilio deja muchas marcas, de muchas formas y según las personas. Para Kesselman, lo que “más afectó el cuerpo del exiliado fue cuando a la llegada de la democracia dejó de ser exiliado y tuvo que tomar una decisión, cuando en el cuerpo del exiliado se instaló la duda de si volver al país o quedarse en el país del exilio”.

De eso no se habla
El exilio es otra forma de desaparición, se escuchó decir en el fondo del salón de ATE, donde Susana Kessleman presentaba su libro “Crónica de un exilio”. Esa voz era de Sonia Contardi, escritora, poeta, docente y testigo de la causa Díaz Bessone, secuestrada por la dictadura, y forzosamente exiliada del país. Sonia compartió poemas que hablan del “exilio”, el de ella y el que habita en cada uno.

Junto a Susana, Paula, una joven treinteañera, compartió una carta abierta que escribieron los hijos de los exiliados. Esa masa invisible de jóvenes a los que apenas se mencionan como víctimas del genocidio. “Nos habitan varias identidades y varios idiomas. El exilio es una violación a los derechos humanos”, dijo Paula. Hace tiempo, se reúnen para compartir sus historias personales y encontrar-se. Uno de los efectos más marcados es la “errancia”. “No podés encontrar un lugar que te pertenezca. A los 35 años ya tenía 12 mudanzas.”

En el manifiesto, los hijos del exilio sostienen: “La necesidad de reflexionar y procesar el exilio que sentíamos individualmente en soledad, hoy se nos presenta colectivamente. Hijos e hijas de exiliados políticos nos empezamos a reunir, comenzamos a hablar de nuestras experiencias, y en muchos casos, encontramos por primera vez un espejo en el cual reflejarnos. Sentimos que ya no éramos ese “bicho raro”, apodo con el que durante años convivimos. Nos encontramos con otr@s que pasaron por la misma experiencia, que tenían conflictos con ello. Conflictos como la doble identidad que todos albergamos, la argentina y la de los países que nos refugiaron, en los cuales crecimos y/o nacimos; la dualidad identitaria, que nos dificultó echar raíces. Algunos de nosotros, después de mucho tiempo, hemos podido resolver este conflicto fundamental; y otros, aún continuamos buscando un lugar de pertenencia donde construir nuestras vidas.”

El exilio es un peso, una mochila, una valija que carga resistencias, amores, distancias y lejanías. El drama del exilio también supone el des-exilio. “Irse, quedarse 10 años y volver. Son tres escenas fuertes. Dificilísimo”, describe Pavlovsky. Juan Gelman dice: “el exiliado es un inquilino de la soledad”.

Es un sobreviviente. Muy pocas veces se reconoce al exiliado como otra víctima del terrorismo de Estado. Invisible, perdura en esa espesura gris de no estar, del volver, del ser de acá y allá, y todo eso junto. Es un “cuerpo desaparecido”, sentencia Sonia Contardi. Y un poco con humor “pero solo un poco, digo que los exiliados cometimos el error de no morirnos”, agrega Susana, con las lágrimasy una sonrisa, descubriendo su pecho.
Publicado el: 22/04/2011
Por María Cruz Ciarniello.
Fuente:EnRedando


PRESENTACION DEL LIBRO KIRCHNERISMO: UNA CONTROVERSIA CULTURAL EN LA 37A EDICION DE LA FERIA
Seguir hablando con Kirchner
Coordinada por Horacio González, la obra es “la conversación que no tuvo” con el ex presidente muerto hace seis meses.
Por Facundo García
González, López y Cristófalo en la presentación de la antología, anoche en la Feria del Libro.

La Feria del Libro 2011 está atravesada por opiniones que se cruzan al ritmo de la dinámica colectiva. Sobre ese territorio aterriza Kirchnerismo: una controversia cultural (Colihue), la obra que Horacio González presentó ayer ante una abarrotada sala Alfonsina Storni de la Rural. “No sé cómo empezar”, se sinceró el director de la Biblioteca Nacional cuando el público lo saludó con una intensa ovación. “Quiero sospechar que este recibimiento es expresión de la fuerza que nos da estar juntos”, añadió. Y así inauguró una charla que no esquivó las preguntas difíciles ni los deseos por un futuro más justo.

Completaron la mesa la socióloga María Pía López, el director de la carrera de Letras de la UBA, Américo Cristófalo, y el politólogo e investigador Eduardo Rinesi. López entendió que el largo aplauso del arranque ubicaba al evento “en un estado emotivo que se corresponde con el tono del texto”. Para la ensayista, González propone esa clave desde el prólogo, al confesar allí que lo suyo será un intento de sustituir “la conversación que no tuvo” con el ex presidente Kirchner. “Yo también leí estas hojas como quien encara una continuación de los diálogos que mantenemos no- sotros. Por eso es un trabajo abierto, que termina solamente por la necesidad de entregarlo a la imprenta, pero que continuará en constante evolución”, subrayó. La oradora destacó el interrogante que vibra en el corazón del escrito: “¿Por qué le creímos a Kirchner, si otros vieron en él a un impostor o a un conjunto de impostores? De esa zona parte Horacio. En busca de una respuesta –y en la intuición de que primero creemos y después argumentamos–, se mete con los temas más ríspidos y escurridizos. Y lo hace procurando entender, una apuesta bienvenida por los que sostenemos que hacen falta más intérpretes y menos soldados”.

Página tras página, González examina “las condiciones en las que surge lo que hoy llamamos kirchnerismo”, haciendo foco en intervenciones de Nicolás Casullo, Horacio Verbitsky, Torcuato Di Tella y Jorge Altamira, entre otros. El rescate redunda en un caleidoscopio de posturas que aún están en desarrollo, pero que permiten trazar el mapa de un tema crucial. Para ello, el autor se aproxima a los distintos interlocutores con una inflexión acorde. Para Martín Caparrós reserva la ironía; para Beatriz Sarlo, el análisis estilístico, y así con el resto. Según Cristófalo, “cada uno de esos recortes suma un plano adicional, una hipótesis sobre la lengua de los involucrados. Eso tiene que ver con que el historiador del presente sabe que no puede situarse en una voz monolítica: necesita de la multiplicidad”. “En esa aceptación de lo ambiguo está uno de los méritos de la prosa de Horacio, a veces tan criticada”, remató el especialista.

Kirchnerismo engloba “un fenómeno lleno de matices, ambigüedades e indefiniciones y al mismo tiempo de contundentes realizaciones”. Se trata, por ende, de ponerle palabras a una fuerza política en gestación, y en la doble conciencia de reconocer lo bueno y admitir lo incierto radica otro de los méritos del volumen. Desde esa óptica encaró el asunto Rinesi. “No hay dudas de que uno de los temas de Horacio han sido los mitos. No como espacios donde se clausura la pluralidad de los sentidos, sino como sitios de la opacidad, de lo inaprensible, de lo inadecuado en la relación entre los nombres y las cosas. No en vano él suele citar aquella frase de John William Cooke que afirmaba que `en la Argentina, los comunistas son los peronistas ¡Y claro que el peronismo supone un malentendido!, ¿qué otra cosa iba a ser?”, espetó el politólogo.

Navegando en esas inestabilidades, González se juega por describir los hechos antes de que la catarata mediática erosione sus contornos. No obstante, es complicado pensar un tema más repleto de contradicciones que el fenómeno generado por el gobernante más querido y odiado que dio la democracia reciente. Las disputas están a flor de piel, y en efecto las últimas páginas del libro están dedicadas a las divisiones que se suscitaron a partir de la invitación a Mario Vargas Llosa para abrir esta edición de la Feria. Sin embargo el huracán de la actualidad no desacomoda al pensador, que aborda la “militancia y fortuna” de Kirchner, para seguir con un capítulo acerca de la recepción cultural de sus ideas y otro acerca de la manera en que se construyó el mito contemporáneo y la ilusión de una “historia abierta”.

González participó brevemente. “¡Nunca me toca presentar a sala llena! –comentó divertido–. ¿A qué obedece esta superpoblación? ¿Cómo bautizarla? Tal vez haya que atribuirla a que todos los que vinimos estamos esperando algo muy nuevo para el país: nombres que condensen las esperanzas de jóvenes y no tan jóvenes, denominaciones que tengan más posibilidades de construir una razón colectiva e instituciones nuevas. Habrá que atreverse al desafío. Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?”

A seis meses de la muerte de Kirchner, la ola de títulos alrededor de su figura no deja de crecer. El lunes 2 de mayo, a las 20, será el turno de Norberto Galasso y su ensayo histórico De Perón a Kirchner. Por otro lado, el sábado 7 de mayo, a las 20.30, José Pablo Feinmann dará a conocer El Flaco, una crónica de sus conversaciones con el recordado político. Los dos encuentros se concretarán en el Predio de la Rural.
Fuente:Pagina12



Stella Maris Ageitos: "La sociedad argentina cambió en los últimos diez años"
En "La historia de la impunidad", la abogada Stella Maris Ageitos repasa la historia y los cambios del concepto de derechos humanos desde las decisiones políticas que permitieron su desaparición hasta la reapertura de los juicios que están permitiendo condenas y reorganizando el campo de los llamados delitos de lesa humanidad.

El libro -publicado por la casa Adriana Hidalgo por primera vez en el 2002- conoce ahora su tercera edición, y mantiene el prólogo escrito por Osvaldo Bayer y el epílogo a cargo de Rafael Bielsa, además de una actualización de la propia autora.

"Es cierto que el 2002, cuando se editó por primera vez, no fue de los más felices para nuestro país, pero quizá era necesario para que se conocieran los documentos. Además, la presencia de Bayer y de Bielsa ayudó mucho", reconoció en diálogo con Télam quien también fuera letrada de la Comisión de Madres y Familiares de los Detenidos Desaparecidos Alemanes en la Argentina.

Ageitos ha sido docente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la cátedra de Filosofía del Derecho y en la de Derechos Humanos y Garantías de esa casa de estudios.

La especialista dijo que entre las razones para actualizarlo no es poco importante "la utilización del libro por cantidad de estudiosos de universidades europeas y de otras partes del mundo".

"Todavía recibo mails y pedidos de información de gente que investiga lo sucedido en el campo de los derechos humanos en la Argentina de la dictadura", agrega.

Era necesario entonces "ampliar la información, ordenarla y sistematizarla, porque justamente los últimos diez años, y más estrictamente desde el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, la cuestión -con la reapertura y apertura de los juicios- dio un giro fundamental", precisó Ageitos.

"Historia de la impunidad" está organizado alrededor de una serie de documentos de consulta imprescindible para los estudiosos, políticos, historiadores que trabajan esta temática, "la que se conoce como crímenes de lesa humanidad", apunta la autora.

"Hay hechos claves, definitivos: uno, quizá el más impresionante, sea la apertura al público de la ESMA, en marzo del 2004. Ese hecho marca un cambio de convicción y vocación política que no tiene parangón".

Sin embargo, Ageitos insiste con otro argumento: "La sociedad argentina ya incorporó la temática de los derechos humanos. Puede haber sectores refractarios, son minoría. Diez años atrás todavía costaba hablar de dictadura, de crímenes de lesa humanidad. Ahora, no. Y el otro aporte clave es la actitud del sistema judicial".

La abogada no menosprecia las posiciones ganadas al respecto, "promovidas desde el poder político, desde las organizaciones de derechos humanos, la pelea de los familiares y militantes" que permitieron primero derogar las leyes de impunidad y después "la reapertura de muchos juicios que habían quedado congelados, y la apertura de otros".

Por cierto, "el cambio de la sociedad es muy importante. Sin ese cambio, difícil avanzar por ese camino. Es decir: habrá quienes discutan si está bien o mal, pero es imposible ignorar la historia. Y para eso también han sido fundamentales los jueces", afirmó la investigadora.

"El papel de la nueva Corte Suprema de Justicia es uno de los hitos de este cambio. Sus medidas permitieron revisar una serie de episodios sobre los que sabemos no hay vuelta atrás. A ningún gobierno, del color político que sea, se le ocurriría derogar, por ejemplo, la ley de matrimonio igualitario, que también entra dentro de los derechos humanos", ilustró la autora del libro.

Y recordó que "la Argentina es uno de los pocos países que han promovido estos juicios. Sólo basta mirar la situación en Uruguay, donde todavía tiene vigencia una ley de amnistía, o Chile".

"Es cierto que el concepto de derechos humanos no se reduce a los crímenes de lesa humanidad, pero sin esa condición sería difícil discutir cuestiones como el aborto o la adopción. En este sentido, el país está muy bien", finalizó Ageitos.
Fuente:Telam 

Las zonceras argentinas, según el jefe de Gabinete

En "Zonceras argentinas y otras yerbas", el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Aníbal Fernández, desarma una serie de nuevos mitos locales inspirado en la matriz acuñada en su momento por Arturo Jauretche, en su célebre "Manual de zonceras argentinas".

El libro, que lleva un prólogo de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, publicado por la editorial Planeta, jamás pierde el sentido del humor y la orientación política que lo dispara.

La titular del Ejecutivo nacional explicita en el prólogo esa orientación: enfrentar "la calumnia, la mentira, la difamación, la distorsión y la madre que las parió a todas… la desinformación. El ocultamiento como método sistemático de un aparato cultural que hoy encuentra su mayor despliegue en empresas de medios de comunicación concentradas y monopólicas".

"Zonceras argentinas..." es el segundo título de este contador público y abogado nacido en Quilmes en 1957. Fue ministro del Interior primero y luego de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos durante el gobierno de Néstor Kirchner.

En la actualidad, además de la Jefatura de Gabinete, dirige el Instituto de Estrategia y Desarrollo "Arturo Jauretche", y es autor de un libro de recopilación de discursos de Eva Perón.

"Manual de zonceras argentinas. Un clásico. Cuando Aníbal -Fernández, claro, ¿qué otro?- me dijo que había hecho uso de la invitación que Arturo Jauretche formulaba (...) en su antológica obra, al dejar hojas en blanco para quien quisiera escribir sobre otras zonceras que, seguro, iban a aparecer por aquello de que `cuando muere el zonzo viejo, queda la zonza preñada` y me pidió que prologara su libro, no sólo no dudé, sino que además me encantó", escribe la presidenta en el prólogo.

Así que con ese empujón arranca este `manual`, primero y principal, recordando una definición clave de Jauretche: "Las zonceras (...) consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia -y en dosis para adultos- con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido".

Un ejemplo para Fernández es la comunicación hegemónica.

Leemos: "Los poderosos, con sus aparatos mediáticos omnipotentes, habían convencido a ese hombre de algo que ningún trabajador sobre la faz de la Tierra admitiría: que no hay que aumentarle el sueldo".

"De ésa y de otras zonceras que lastiman sus propias dignidades y los hacen más infelices -sostiene-. De no creer, ¿no? Cómo puede ser que los tipos lo estén jorobando y encima logren que levante los ojos al cielo y diga: `¡Gracias!`".

En el tono coloquial de la prosa siempre se cuela un dejo irónico; sólo hay que escuchar a Fernández hablar alguna mañana por la radio para apreciar su velocidad y el ingenio de sus réplicas, que ahora sabemos -como cualquier producto intelectual- está afectado por influencias.

El ministro compone un muestrario de lugares comunes, que se filtran en el discurso de muchos ciudadanos que creen que hablan cuando en rigor son hablados por la lengua de los medios. Uno de los ejemplos es el que se repitió durante meses: "El ex presidente Kirchner es hegemónico/es un autoritario".

Esta zoncera "a modo de cantinela empezó a los pocos días de asumir la presidencia, en el año 2003 (...) Bien mirado, hoy podríamos afirmar que comenzó justo después que uno de los dos más grandes diarios del país, a través de un artículo firmado por su secretario de redacción el 15 de mayo de 2003 (...) le quiso marcar la cancha a Kirchner".

Ese diario es La Nación. Y el artículo estaba firmado por Claudio Escribano. Ese hombre, escribe Fernández, "le anunciaba que `su Gobierno duraría sólo un año` y le envió, vía matutino -aunque también tuvieron una reunión privada-, un sorprendente pliego de condiciones que exigía la más absoluta capitulación".

¿Cuántas zonceras desmenuza el funcionario? Algunas, diversas, sobre población e inmigración; sobre la autoridad, sobre las instituciones, sobre la economía, sobre `el campo`, sobre los medios de comunicación, sobre los títulos que no fueron, y otras más.

Sin embargo, en este libro campea el humor, el buen humor, al punto que Fernández seguramente recordará, de su paso por el Ejecutivo, varias anécdotas que disfrazadas de zonceras aparecen en sus páginas.
Fuente:Telam



REPORTAJE.
FLORENCIA PEñA, FRENTE AL ESTRENO DE SR. Y SRA. CAMAS, POR CANAL 7
“Estoy acostumbrada a recibir más golpes que palmadas”
La actriz reconoce que estaba “decepcionada” con la tele. Y que este proyecto en la TV pública le devolvió el entusiasmo. Se queja de la “invisibilidad” a la que la someten desde ciertos sectores de la prensa, pero considera que ahora puede “hacer y decir lo que quiera”.
Por Emanuel Respighi
“La humorista no excluye a la ciudadana, la complementa.”Imagen: Martín Acosta
Desde hace un tiempo, Florencia Peña parece haberse reencontrado consigo misma. Después de su irrupción en los medios como la “Pechocha” y su posterior consolidación como una de las pocas actrices con dotes de capocómica (Poné a Francella, La niñera, Casados con hijos), Peña logró acortar la enorme brecha que separaba al personaje público de la ciudadana, casi hasta hacerla desaparecer. Lejos quedó la muchacha que remaba cualquier nota televisiva a puro chiste y buena onda, o aquella que posaba en tapas de revistas de la glamorosa farándula argentina. Hoy, Peña aprovecha cada entrevista ya no para “vender” alegría como antaño sino para reflexionar sobre la realidad del medio y del país con total libertad. “Venía padeciéndome a mí misma en el último tiempo, estaba enojada conmigo, ya que no me sentía cómoda ni representada por el personaje mediático que mostraba: había entrado en un espiral mediático del que no podía salir”, reconoce a Página/12. “Y un día comprendí que no necesitaba ser graciosa y estar en los medios para ser yo: tenía que soltar la estrellita y el lugar mediático que ocupaba para pasar a ser simplemente una actriz. Y cuando solté la Peña graciosa, mediática y frivolota, pude empezar a hacer y decir lo que quería”, subraya. El resultado de esa búsqueda personal y profesional es, en términos artísticos, Sr. y Sra. Camas, la comedia que desde esta noche (lunes a jueves a las 22.30) la actriz produce y protagoniza por Canal 7.

Primera producción de ficción diaria de la TV pública después de 25 años, Sr. y Sra. Camas marca el debut en la pantalla chica de Mar de Fueguitos, la productora que Peña abrió para canalizar sus propios proyectos artísticos. Acorde con esa fundición definitiva entre la actriz y la ciudadana que tomó cuerpo en los últimos años, cuando Peña explicitó públicamente su apoyo a muchas de las políticas del actual Gobierno –una decisión que llevó a que un sector interesado del periodismo la calificara de “actriz ultra K”–, el estreno de la comedia (ver aparte) se transforma en una excusa para analizar la actualidad mediática y política nacional. Una temática que en estos momentos a la actriz la desvela tanto –o más, incluso– que sus propios proyectos artísticos. Es que para Peña el arte y la política están inevitablemente entrelazados.

“Sr. y Sra. Camas no es un proyecto más para mí: es la primera vez que estoy involucrada desde la gestación de un programa, la producción y el protagonismo, con una libertad absoluta, en un canal que está apostando a hacer ficción en su casa después de varias décadas”, señala la actriz. “Es un orgullo que hayan confiado en nosotros para hacer una tira en el canal. Este es un paso muy importante en mi carrera. Más allá del resultado final, el camino realizado hasta ahora me tiene muy contenta. ¡Y muy cansada, también! Pero cuando uno hace algo que le encanta, el cansancio es superado por la satisfacción. Yo vivo mi vida muy intensamente y así hago mis proyectos. La intensidad que le pongo a todo lo que emprendo hace que me involucre exageradamente. Tengo la energía para actuar y producir, pero no es fácil embarcarme en un proyecto tan grande, como es una tira para TV abierta. Es una gran responsabilidad.

–¿Y por qué decidió empezar “a lo grande”?

–Tenía ganas de trabajar en Canal 7 desde hacía mucho tiempo y se dio que este proyecto era el que mejor le cuajaba al canal. O tenía ganas de hacer un unitario, pero el canal me propuso hacer un programa más popular y diario. Y me pareció bien que la TV pública tuviera un programa con más llegada. Venían con una buena experiencia con Ciega a citas, estaban por arrancar con Contra las cuerdas y nos parecía que la idea de intentar convocar alrededor de una comedia a un público que por ahí hoy saltea al canal era la más adecuada. Sé que es un riesgo, pero me encantan los desafíos. Si hubiera sentido que podía, no me involucraba. Me gusta el riesgo, soy muy inquieta y me encanta la búsqueda. Pero no soy una kamikaze. Tengo autocrítica y sé mis limitaciones: no me meto en las cosas que sé que no puedo abarcar.

–El hecho de que Sr. y Sra. Camas sea una comedia, género en el que basó buena parte de su carrera, ¿la ayudó a involucrarse en este proyecto?

–Yo puedo defender el proyecto porque es lo que quiero contar. Con este equipo, estos actores, de esta manera... En este proyecto encontré la libertad absoluta. Amo la libertad, aun cuando sé que para conseguir la libertad hay que trabajar duro.

La cultura y la política
–Cuatro años atrás, en otro reportaje con Página/12, había anticipado la necesidad de abrir una productora para canalizar sus propios intereses. Parece cada vez una necesidad más extendida entre los actores. ¿Por qué cree que se da?

–En mi caso tengo la necesidad de contar aquellas cosas a las que adhiero, de la manera que me parezca más adecuada. Y cuando me pongo algo en la cabeza, me encapricho en lograrlo, con todo lo bueno y malo que eso tiene. Cuando me encasillan, siento que me ponen un chaleco de fuerza. Yo soy comediante, el humor es una búsqueda permanente que tengo en mi vida artística, pero no es lo único. Me gusta ir por otro lado y generar mis propios proyectos. Estaba un poco decepcionada con la tele. Y me hago cargo de que quizá mis decisiones no habían sido acertadas en relación con lo que genuinamente quería hacer. Lo que pasa es que mi búsqueda siempre fue hacer lo que tenía ganas. No tengo estrategia. Pero como soy ambiciosa artísticamente, no me da lo mismo hacer una comedia que un policial. Y eso es lo que me pasó con Botineras: a mí me habían contratado para hacer una comedia. Cuando cambió a una trama policial, decidí bajarme. Lo que pasa es que es un medio que no está acostumbrado a que un actor tenga libertad para decidir.

–¿Por qué pasa eso?

–Yo quería sacarme de encima esa cosa de ser a partir del éxito, de ser a partir del rating. Yo tengo muchos años de carrera y no tengo que rendirle cuentas a nadie. Que te vaya bien o mal con un programa es parte del juego. A mí no me define ni el fracaso ni el éxito. Un artista no se ve ni en un éxito ni en un fracaso: se ve a lo largo de una carrera. No quiero ponerme ni que me ubiquen en ese lugar de que si no hago 25 puntos de rating, no sirvo.

–Algo difícil de conseguir en un medio que consolidó la idea de que la vara del éxito no es otra que el rating.

–Trabajo para hacer 25 puntos o más. Pero trabajo de la misma manera cuando me va bien que cuando me va mal. El tiempo me dio la posibilidad de comprender que mi felicidad pasa por las mismas cosas cuando hago 2 puntos que cuando hago 30, que tiene que ver con mi familia y con mi búsqueda profesional y humana. La tele vende efímeros espejitos de colores a cada rato. Quien compra eso se equivoca. En la vida, aquel que tiene inquietudes está más propenso a fracasar que a ser exitoso. A mí me fue bien en muchos programas, y muy mal en otros, pero en definitiva lo único que me hace sentir orgullosa es la entrega que tuve en cada proyecto. El año pasado trabajé en Uruguay y me llevé la hermosa experiencia de haber trabajado en un país que respeta mucho a los actores y al hecho artístico. En Uruguay me sentí valorada como actriz.

–¿Eso quiere decir que aquí no se valora a los actores?

–En la Argentina se desvirtuó el lugar que ocupamos los actores y el valor del hecho artístico. Los programas de chimentos y la irrupción de los mediáticos mezclaron todo. Para el medio hoy tiene más relevancia alguien que se hizo conocido por un escándalo que un actor con trayectoria. Hay una desvalorización del actor y creo que muchos optamos por corrernos de ese lugar y elegir con quién hablar.

–Eso tiene un costo, según las reglas de quienes manejan ese “periodismo”.

–Estoy acostumbrada a recibir más golpes que palmadas. Sé que soy una actriz políticamente incorrecta. Tengo una personalidad fuerte y no soy de chuparle las medias a nadie. Nunca fui de decir las cosas que otros quieren escuchar. Digo lo que pienso. No sólo por mi postura política sino también en lo laboral. Eso hace que siempre haya recibido muchas bofetadas. Y no me desvela el tema. En este momento tan particular del medio artístico con respecto a la Argentina, en el que cada vez más actores salimos a expresar nuestra ideología, sufrimos la invisibilidad de algunos sectores para que nuestra voz no se escuche. Pero es por esas cosas que nos hacemos más fuertes. Como actriz me siento más fuerte que nunca. Es el mejor momento de mi vida. Me siento muy orgullosa de lo que me pasa, de poder hacer coincidir lo personal con lo artístico.

–Es raro lo que sucede, porque hoy se ve como “bichos raros” a aquellos que levantan alguna bandera, cuando el gremio actoral históricamente tuvo un compromiso social y político muy fuerte en el país. En algún momento los actores perdieron su lugar como constructores de la resistencia cultural.

–Venimos de una era como la menemista en la que hubo un vaciamiento ideológico, cultural y social muy fuerte. Mucha gente, como me pasó a mí, encontramos ahora el espacio para poder militar. Esa década a muchos nos hizo desconfiar de la política, mostrándola como algo vacío de contenido. Hoy eso cambió: es la política la que nos invita a participar activamente y nos hace volver a creer en el compromiso. No van a poder contra ese resurgir político, hay toda una generación de actores que también participa. Nos podrán invisibilizar a los actores no publicando nada de lo que hagamos o decimos, pero no van a poder detener el movimiento político que se da en la sociedad, porque es muy evidente. Y el pueblo escucha a los actores desde un lugar en el que hoy no escuchan a los periodistas. Hoy, por primera vez el periodismo está bajo la lupa: la gente se pregunta qué periodistas tenemos, para qué empresa trabajan, por qué dicen lo que dicen... Sea porque les tocamos la fibra emotiva, o porque tenemos carreras intachables, para la gente hoy los actores tenemos más credibilidad que los periodistas. Nos escuchan más. Por algo es que lamentablemente los artistas son los más perseguidos cuando los milicos toman el poder: no saben qué carajo hacer contra el arte.

–Desde ese punto de vista, ¿considera que la cultura va en camino de recuperar su compromiso en la arena política?

–La cultura vuelve a involucrarse activamente en lo político. Pero existe todavía una desvalorización de algunos sectores de lo cultural. El Gobierno de la Ciudad toma a la cultura como basura; no sólo no es capaz de solucionar los conflictos del Colón o del San Martín sino que no comprende la enorme función social que tienen. Ni hablar de su política de educación. Entonces plantean dilemas absurdos como cultura vs. inundaciones. Claro que hay que solucionar otros problemas, pero que la gente tenga acceso a una educación digna o a expresiones artísticas que trasciendan la coyuntura se vuelve imprescindible en estos tiempos. Me siento parte de esta ola en la que los artistas nos volvimos imprescindibles. Es una responsabilidad enorme del lugar que ocupamos y debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos y decimos, porque somos muy utilizados, tanto a favor como en contra.

–¿Esa utilización política a la que pueden ser objeto proviene desde la dirigencia política o desde los medios?

–Lo que sucede en un país no le pertenece a ningún medio. Que los medios sean privados, que haya libertad de empresa y que las noticias sean un negocio no quiere decir que vos tengas el derecho a ocultar determinados acontecimientos de interés general. Si se estrena una obra importante, que es parte de los discursos culturales que circulan, no hay derecho a ocultarlo. ¿Por qué invisibilizan El pasajero o a los que están cerca de lo que yo hago? ¿Porque no están de acuerdo con mi postura política? Si levantás la bandera de la libertad de expresión, ¿por qué no hablás en el diario de los hijos de Ernestina Herrera de Noble? ¿Por qué TN el 24 de marzo emitió a Plácido Domingo en el Obelisco y no la movilización a la Plaza de Mayo? ¿Eso es libertad de expresión? Yo me la banco porque elijo decir lo que digo, de la misma manera que se la bancaron los que se fueron exiliados durante la dictadura por levantar su voz, que obviamente es mucho peor de lo que nos sucede a nosotros. Pero no estoy de acuerdo para nada. Justamente porque la hegemonía del discurso mediático la tienen las grandes corporaciones, nadie pregunta si invisibilizar a los actores o aquellos que piensan distinto es libertad de prensa.

–Las consecuencias mediáticas de tomar una postura a favor del Gobierno en este contexto están a la vista. ¿Cómo lo tomaron sus colegas?

–Los que me conocían, sabían que tengo una pasión desbordante para todo. Como hablo, vivo. El otro día me encontré con Guillermo Francella y me miró y me preguntó si yo estaba teniendo esta postura pública porque quería o por otra cosa. Sólo le dije que él me conocía, e inmediatamente entendió. La inquietud de algunos colegas viene por ese lado, porque yo antes no militaba. Yo me vi articulando un discurso que tampoco sabía que podía articular. Hay muchos colegas que se me acercan y me dicen que están de acuerdo con muchas de las cosas que digo, pero que son incapaces de verbalizar ese pensamiento.

–Y usted asume la voz de muchos, con todo lo malo y bueno que eso acarrea.

–Me hincha las pelotas que cada vez que concedo un reportaje me pregunten sobre el Gobierno. Yo adhiero a este Gobierno porque siento que cambió muchas cosas. Y que ningún otro lo hizo, aun cuando lo podían haber hecho. Eso no quiere decir que yo sea, como me tildan desde algunos medios, la actriz ultra K, como si fuera una actriz que camina hacia adelante ciegamente. Activamente promuevo las políticas de este Gobierno con las que estoy de acuerdo. Puedo darme cuenta de que hay un montón de cosas que no están buenas, pero me hacen cada vez más kirchnerista los que están enfrente. Cada vez soy más profundamente kirchnerista por lo que escucho de quienes son opositores. En la Argentina no hay una oposición constructiva. No entiendo cómo hay una oposición sangrienta ante un gobierno de centroizquierda que hizo mucho para mejorar la calidad de vida de los que menos tienen, con medidas que lograron que mucha gente que estaba olvidada y excluida pudiera incorporarse a la sociedad y sentirse digna. No estamos como quisiéramos estar. Hay que hacer mucho todavía. Pero, ¿cómo no va a faltar si venimos de más de una década de políticas neoliberales que destruyeron el país? No olvidemos que Alfonsín también quiso hacer lo que hicieron los Kirchner, de ir contra el campo y los milicos, y no pudo.

–¿O sea que se asume kirchnerista?

–Sí, lo que pasa es que hoy algunos medios simplifican nuestra opinión al decirnos “kirchneristas” porque adherimos a ciertas causas. Yo no adhiero en todo. Pero, ¿cómo no voy a estar de acuerdo con una política de derechos humanos, de memoria y justicia? Lo que logró el kirchnerismo fue darnos la posibilidad a nosotros de militar activamente en políticas que antes nos cerraban las puertas.

–Explicitar su postura política, ¿fue una necesidad suya que se iba a dar de todas maneras, o surgió porque encontró un proyecto en el cual canalizar sus preocupaciones e intereses?

–Lo que se ve ahora de mí es el resultado final de un proceso que fue muy largo. Yo no sabía que iba a terminar involucrada políticamente de una manera que molestara tanto a algún sector mediático, y que a la vez encontrara tanto apoyo en colegas o gente común que me felicitan en la calle. Pero fue un proceso anterior al kirchnerismo, que comenzó cuestionándome mi carrera artística y derivó en la necesidad de ser más genuina y fiel con lo que pensaba. Voy a seguir siendo humorista, porque es parte de mi genética, pero no por eso voy a dejar de explicitar mi postura política o pelear por lo que considero justo. La humorista no excluye a la ciudadana, la complementa.

–¿Qué opina de los que señalan que consiguió lugar en Canal 7 por su apoyo al Gobierno?

–Si alguien cree que después de 30 años de actuar necesito que un gobierno me dé un lugar en el canal público, no me conoce ni a mí, ni mi carrera. Y, por otro lado, ¿qué hay de malo en que alguien que tiene una ideología afín a un gobierno, o una empresa, sea parte del medio de dicho gobierno o empresa? Al contrario: ¡no hay mejor manera que trabajar que estando en un lugar en el que uno se siente cómodo! No estoy haciendo un unipersonal sino una ficción de la que participan un montón de actores, cada uno de los cuales tiene su propio pensamiento sobre el país y la política. ¿O acaso es un delito trabajar en un lugar con el que uno tiene afinidad ideológica?

–¿Le gustaría en algún momento ocupar algún puesto político?

–No, ni en pedo. Siento que desde la política se puede transformar la realidad, pero también creo que desde el arte puedo hacer una mejor gestión. Lo que sí me gustaría sería volcarme más activamente en causas que me sean afines. Me gustaría abrir una fundación. No pertenezco a ningún partido y siempre voy a apoyar a los gobiernos que lleven adelante políticas con las que yo esté de acuerdo, sea radical, peronista o de cualquier otro partido. Lo que sí creo es que ningún partido representa mejor a la centroizquierda que el kirchnerismo.
Fuente:Pagina12



TELEVISIÓN.
Lunes, 18 de abril de 2011
Detalles de una comedia
En un tono absurdo, casi lindante con el surrealismo, Sr. y Sra. Camas sumará a la pantalla chica una nueva opción en materia de comedia de ficción. Sin pretensiones de plasmar un registro “realista”, la tira protagonizada por Peña y Gabriel Goity reemplazará en día de emisión y horario a Contra las cuerdas, que finalizó la semana pasada. Ideada por Adriana Lorenzón (Los Roldán, Montecristo), la ficción contará la vida de una pareja de exitosos consejeros matrimoniales, creadores de un imbatible método de autoayuda. Su mayor aspiración es lograr el reconocimiento público como consejeros y trascender a la fama. Así fundan el Centro Camas (Centro de Ayuda a Matrimonios Antes de Sucumbir), donde además de enseñar su método brindan a las parejas herramientas para solucionar todo tipo de problemas de la mano de un completo y variado equipo de profesionales que va desde un médico nutricionista hasta una asesora espiritual. El centro Camas pasará del fracaso rotundo al éxito total y, en el medio del cambio, tendrá lugar todo tipo de desopilantes situaciones entre los Camas, los matrimonios y los especialistas del lugar. “Sr. y Sra. Camas cuenta la vida de un matrimonio menemista, políticamente incorrecto; la crítica está puesta en cómo esa pareja, a partir de la fama, el dinero y el poder, empieza a desbarrancar”, explica Peña. “Me encanta hacer esta pareja porque representa todo lo que yo odio. Hay una mirada en el ciclo que apunta al poder del humor como medio para la crítica. Con humor desopilante y absurdo, el programa tiene un claro sello de identidad. Puede gustar o no, pero es una propuesta diferente a las que están hoy al aire. Me divierte poder decir cosas desde el humor. Es un riesgo, pero me entusiasma la posibilidad de darles rienda suelta a mis propias ideas: no me quiero equivocar más por ideas de otros. Prefiero equivocarme por las mías”, subraya, con la convicción de quien muchas veces quedó como la única responsable de programas que no anduvieron del todo bien, como Una de dos, Hechizada o Botineras. La propuesta con la que decidió inaugurar su carrera como productora televisiva –además produce El pasajero, el musical que actualmente se presenta en el Tabarís– tiene características que la hacen diferente, según la misma Peña cuenta: “Mi lema en la primera reunión fue que el programa no se va a ir al carajo: va a empezar en el carajo para quedarse ahí. No me gustan los programas que arrancan suave y después suben varios tonos. Esa es nuestra propuesta. Y armé un elenco de solistas, con actores como Gabriel Goity, Diego Ramos, Mirtha Busnelli, Carola Reyna... Es un programa que no tiene exteriores: armamos un universo a través de dibujos y pinturas que hacen de escenografía. La ficción nunca pasa en lugares reales. No buscamos realismo desde la estética. Es una propuesta que necesita que el público entre en el código, de la misma manera que pasaba con La niñera o Casados con hijos”.
Fuente:Pagina12


QUILMES
CAMBIO DE NOMBRE A LA AV.12 DE OCTUBRE POR AV.DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.
Si querés participar y apoyar ésta idea mandá tu adhesión a:
avenidapueblosoriginarios@gmail.com
Muchas gracias.
Demian Konfino                                         

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