Se definía como un exponente de la “figuración conceptual”
Adiós a Benedit, un genio de vanguardia
Por Natalia Paez
Tenía 73 años. Recién a los 50 se dedicó por completo al arte. Trabajó la iconografía criolla y fue uno de los primeros en incluir en sus obras organismos vivos. Como arquitecto, fue uno de los diseñadores del Centro Cultural Recoleta.
En diciembre de 2008 quizás una de sus obras más famosas, Fitotrón, volvía a exponerse luego de 36 años. La había adquirido el MALBA y se trataba de una obra de arte conceptual que anticipó la corriente del BioArte. Allí estaban sus spatifilium con sus hojas alargadas de un verde lustroso y oscuro y sus flores que imitaban a las calas. Seres vivos que latían en la sala de un museo. Entonces ese museo volvía a armar después de casi cuatro décadas la obra que fuera encargada al artista y arquitecto en 1972 por el MoMA de Nueva York. Se trata de un vivero hidropónico. Las plantas en su interior crecen sin tierra ni luz solar. Luis Benedit había naen Buenos Aires. Se recibió de arquitecto y fue pintor autodidacta. Siempre mostró gran respeto por el arte, los seres vivos y la raza humana. Se definía dentro de la “figuración conceptual” de gran presencia en los años ’70. Su obra trabajó la iconografía criolla, desde una apreciación crítica. Era muy querido en el ambiente de la plástica y ayer murió a los 73 años.
Fitotrón no era sólo un habitáculo de plexiglás y aluminio en el que las plantas eran alimentadas por luces artificiales y enterradas en piedritas volcánicas. Era una reflexión desde el arte de los sistemas sobre la imitación de la vida, sobre un futuro sin agua, sobre hombres sin alimentos, sobre ciudades superpobladas. En esas cosas pensaba Benedit. Así creaba. Por su increíble vigencia puede entenderse que resultara atrevido en el contexto en el que fue hecho. En los ’70, cuando la frase “cultivos transgénicos” no tenía difusión –ni tampoco la clonación– y cuando no era común que los artistas metieran en museos y galerías seres vivos en tanto creaciones de arte, Fitotrón era una rareza. No fue comprendido entonces ni por la crítica, ni por la ciencia. Lo enmarcaron dentro de corrientes como el “land art”, como también lo leyeron en una crítica a la manipulación de la ciencia. “Era sospechoso para los críticos, y para los zoólogos y biólogos, yo era un outsider. Yo estaba seguro de que era arte porque mi intención al hacerla era artística. Y el contexto en el que iba esta obra no era otro que un museo o una galería”, dijo casi cuatro décadas después.
El arquitecto, ya con su credencial de artista,fue invitado en 1970 a representar a la Argentina en la Bienal de Venecia que ese año tenía como tema el arte en diálogo con la ciencia. Así fue que presentó Biotrón. Entre otros reconocimientos, obtuvo el Gran Premio Itamaraty, Bienal de San Pablo (1977). En 1996 tuvo su retrospectiva en el Museo de Bellas Artes. Sus restos fueron inhumados en un cementerio de Pilar.
Fuente:TiempoArgentino
CINE
Invitación:Jueves 2 de Junio a las 19.00 hs.
MALBA-Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Avda.Figueroa Alcorta 3415
a los 99 años, murió Ernesto Sabato
El escritor Ernesto Sabato murió en la madrugada de hoy debido a una bronquitis que complicó su delicado estado de salud y sus restos comenzarán a ser velados desde las 17, en el Club Defensores de Santos Lugares.
Sabato iba a ser homenajeado mañana en la 37ma. edición de la Feria del Libro que se realiza en el predio de La Rural, con motivo de cumplir 100 años el próximo 24 de junio.
Doctorado en Física, trabajó en el Laboratorio Curie, en París, y abandonó definitivamente la ciencia en 1945 para dedicarse exclusivamente a la literatura.
Entre sus obras más destacadas figuran "El escritor y sus fantasmas" (1963), "Apologías y rechazos" (1979), "El túnel" (1948), "Sobre héroes y tumbas" (1961), y "Abbadón el exterminador" (1974).
El velatorio
El velatorio de Ernesto Sábato comenzará a las 17 en la sede del Club Atlético Defensores de Santos Lugares, ubicado en Langeri al 3100, Santos Lugares, frente a la casa donde falleció el escritor esta madrugada.
La sala velatoria estará abierta hasta las 24 horas de hoy y reabrirá mañana de 7 a 12, hasta que parta el cortejo fúnebre.
Asimismo, se anunció que a las 14 horas su hijo, Mario Sábato, ofrecerá una conferencia de prensa en la sede del Club Santos Lugares
Fuente:Telam
Filmus: "Sabato fue un gran escritor, humanista y trabajador por la paz"
"Sentimos profundamente la muerte de Sabato. Gran escritor, humanista, trabajador por la paz. Acompañamos a Elvira (su colaboradora) y su familia en este triste momento", manifestó el senador Daniel Filmus en su cuenta de Twitter.
El senador del Frente para la Victoria y precandidato a jefe de Gobierno porteño, Daniel Filmus manifestó su pesar ante la muerte del escritor Ernesto Sabato, ocurrida esta madrugada.
"Sentimos profundamente la muerte de Sabato. Gran escritor, humanista, trabajador por la paz. Acompañamos a Elvira (su colaboradora) y su familia en este triste momento", expresó el ex ministro de Educación en su cuenta de Twitter.
Sabato falleció a los 99 años en su domicilio de Santos Lugares, partido de Tres de Febrero, y sus restos serán velados a partir de las 17 en el Club Santos Lugares, ubicado frente a su domicilio, en Langeri al 3100.
Fuente:Telam
La prensa del mundo lamenta la muerte de Sabato
Todas las agencias de noticias internacionales y los medios gráficos en lengua castellana ofrecieron hoy una amplia cobertura del fallecimiento del escritor argentino Ernesto Sabato, que murió esta madrugada a los 99 en su casa de Santos Lugares.
El deceso del autor de "Sobre héroes y tumbas" y "El túnel" ocupó las portadas de las páginas de internet de diarios como "El País" y "El mundo" de Madrid y "la Vanguardia de Barcelona".
Definido como un defensor de los derechos humanos y escritor de renombre, "El País" reprodujo -también- el discurso completo que Sabato pronunció en 2002 en España en la entrega de los Premios Ortega y Gasset a la labor periodística.
También en América latina el fallecimiento de Sabato tuvo amplia repercusión ocupando las portadas de la edición electrónica de diarios como "El Mercurio" de Chile, "El Tiempo" de Colombia, "El País" de Montevideo, "ABC" de Paraguay, y "El Comercio" de Perú, entre muchos otros.
La agencia de noticias EFE califició a Sabato como el "último superviviente de los escritores con mayúsculas de la literatura argentina", mientras que la alemana DPA destacó su labor como presidente de la Conadep, y la BBC de Londres lo defininió como "novelista, ensayista y humanista".
Fuente:Telam
30/04/2011
LA MUERTE DE SABATO
Horacio González lamenta pero no olvida
El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, lamentó la muerte del escritor Ernesto Sabato y rescató el valor humanístico de su obra, aunque también recordó: “Encontramos en la dictadura militar que se entrevistó con (Jorge) Videla, junto a (Jorge Luis) Borges, el padre (Leonardo) Castellani, un episodio que le costó siempre a Sabato explicar ese momento de declinación de su compromiso humanístico”.
González recordó su trayectoria y valoró su tarea en la Conadep, a comienzos de la restauración de la democracia en 1983.
Expresó que Sabato estaba “en silencio hace mucho tiempo, sabíamos que estaba preso de una enfermedad muy grave; su palabra dejo de escucharse hace diez años en la Argentina”.
“Recuerdo sus últimas intervenciones en programas televisivos; era una voz en aquellos años indudablemente de una alta tradición humanística”, señaló el funcionario.
Agregó que sus orígenes “habían sido la izquierda reformista universitaria” y que “sus primeros contactos con la vida cultural habían sido a través de la ciencia y la física”.
“Pero desde temprano Sabato se dedicó a pensar una suerte de resurgimiento humanista en un universo transitado por una revolución técnica que evidentemente no lo convencía, puesto que parecía que dejaba desamparado al hombre creador, espiritual, al escritor, a la comunidad misma, que siempre dejaba como un lugar donde se alojaba cierto misticismo”, continuó.
González memoró que “sus orígenes tienen que ver con el positivismo científico, se fue apartado progresivamente de él en busca de lo que alguna vez denominó los dioses, los dioses de la creación, los dioses de la reparación de la vida herida por la sociedad contemporánea, las grandes ciudades de cemento”.
“Recuerdo que en “El escritor y sus fantasmas” era el hombre y la maquinaria, y fueron lecturas que los jóvenes de los 60 hacíamos con interés”, evocó el escritor.
“Era, de algún modo, la búsqueda de soluciones político colectivas con una humanidad que parecía descentrada de los objetivos morales, intelectuales”, agregó.
González evocó que en los ‘40 publicó El Túnel, que había sido elogiada por Albert Camus en Francia, el escritor protagonizante más leído en aquella época”.
Y señaló que “también Camus veía un orden moral agredido por la civilización contemporánea tecnológica y había pensado en una suerte de estadío intermedio entre los movimientos de liberación nacional, las izquierdas y las posiciones de derecha”.
“Camus también veía una sociedad estructurada a través de un hombre basado en la idea de lo absurdo, pero ese absurdo le daba la fuerza misma para encarar la vida de una forma escéptica pero constructiva. “El Túnel” de Sabato era una novela inspirada un poco en Camus, que también buscaba en medio de la oscuridad el sentido de la vida”, planteó.
Luego, Sobre Héroes y Tumbas en los ‘60 “fue su novela conmocionante”, definió el titular de la Biblioteca Nacional y agregó que fue “una novela sobre la Argentina, una búsqueda también del sentido de la verdad y la existencia, pero a través de distintos personajes”.
“Fue una novela que realmente conmocionó la literatura argentina, también en medio de un mundo sin valores o sin sentidos, sobre todo la ciudad de Buenos Aires, que él pinta con cierto sentido metafísico interesante”.
También agregó que “los personajes son como sonámbulos que se buscan a si mismos en medio de una sociedad que les da la espalda y esa novela durante muchos años fue la marca que dejaba Sabato a los nuevos lectores, y no pocas otras escrituras se inspiraron en `Sobre Héroes y Tumbas`”, puntualizó.
González señaló que con Abbadón el exterminador, “no logró el nivel de Sobre héroes y tumbas y señaló que “luego empezó a pintar temas que en general eran calificados como lúgubres, como una gran despedida del mundo, debido a su escepticismo, pero nunca tuvo repercusión su pintura”.
También recordó que “encontramos en la dictadura militar que se entrevistó con (Jorge) Videla, junto a (Jorge Luis) Borges, el padre (Leonardo) Castellani, un episodio que le costó siempre a Sabato explicar ese momento de declinación de su compromiso humanístico”.
“Defendió el gesto como intento de desviar la represión de aquellos años, un gesto verdaderamente inútil y la entrevista fue utilizada por la dictadura militar como un acuerdo con esos escritores. Fue una discusión que lo acompañó hasta el final”.
No obstante valoró el protagonismo que tuvo en la elaboración del informe de la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas) al restaurarse la democracia en el año 1983.
Fuente:RedaccionRosario
JUEVES 28/04/2011
Falleció el escritor salvadoreño Rafael Menjivar Ochoa
El escritor salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa falleció el miércoles a la madrugada a causa de cáncer, luego de haber permanecido varios días en un hospital de la capital de San Salvador, según confirmaron los medios del país.
Menjívar Ochoa (San Salvador, 1959) era escritor, periodista y traductor. Gran parte de su niñez y juventud la pasó en la Ciudad de México, a donde su familia huyó de la persecución política de los años 70.
En ese país, Menjívar Ochoa estudió letras inglesas, música y teatro y colaboró como redactor de guiones para libros de cómics.
En 1999 retornó a San Salvador y en el 2001 fundó la "Casa del Escritor", un proyecto para la formación de escritores jóvenes.
Perteneció a la llamada "Generación del Cinismo" o "Generación del Desencanto" junto con Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos y Miguel Huezo Mixco. Fue compañero de vida de la poeta salvadoreña, Krisma Mancía.
Entre sus libros se destacan “Los años marchitos”; “Historia del traidor de Nunca Jamás”; "Los héroes tienen sueño"; "Manual del perfecto transa" y "De vez en cuando la muerte".
Fuente:Telam
MUESTRAS
Asoma en todo su esplendor la Torre de Babel en Plaza San Martín
La famosa Torre de Babel, esa gran obra de arte urbana y efímera que la artista Marta Minujín está construyendo en plaza San Martín con motivo de la designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Libro 2011, ya exhibe en toda su magnitud una estructura de 25 metros, donde se colgarán -desde el lunes próximo- libros de todas partes del mundo.
El 7 de mayo estará terminada y durante 21 días, quienes lo deseen podrán acceder a la experiencia única de recorrer esta pieza urbana de siete pisos y 20 mil ejemplares escritos en distintos idiomas, colocados en paneles metálicos a lo largo de esta torre helicoidal iluminada y musicalizada.
Los curiosos ya pueden acercarse a Plaza San Martín y observar la construcción in situ de esta mega obra artística, inspirada en una historia de la Biblia según la cual el hombre quería llegar al cielo, por lo que comenzó a construir la torre más alta que hubiese existido, pero su proyecto fracasó cuando el mismo Dios hizo que todos los hombres comenzaran a hablar diferentes lenguas.
"Ya se puede pasar a ver la torre en construcción. Es importante que todos vayan ya que es una obra en proceso y de participación masiva”, alentó la blonda artista pop a Télam a través de un correo electrónico, en referencia a esta creación similar al Partenón de Libros, que hizo en 1983 con todos los títulos prohibidos durante la dictadura militar.
Muchísimas personas acercaron sus ejemplares hasta el 31 de marzo en distintos puntos de la ciudad y embajadas de todo el mundo donaron libros en su idioma original y algunos en sus diferentes dialectos, incluyendo clásicos, diccionarios, best sellers, de geografía, historia y artes, que reflejan la personalidad e idiosincrasia de cada país.
Participaron de este proyecto libros de Alemania, Arabia Saudita, Austria, Cuba, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Estados Unidos, Eslovenia, España, Francia, Filipinas, Finlandia, Grecia, Holanda, Hungría, Israel, Italia, Japón, Líbano, México, Pakistán, Perú, Polonia, República Checa, Rusia, Reino Unido, Siria, Sudáfrica, Suiza, Taiwán, Uruguay y otros.
“Todos los días fue cambiando, ya se la puede ver en toda su magnitud; esta semana se comenzó por el piso y las rampas, el lunes próximo se empezarán a colgar los libros”, detalló la artista plástica más popular de Argentina.
En la planta baja de la Torre habrá libros de todos el mundo, en el primero y segundo piso se exhibirán de América, en el tercero y el cuarto se apilarán los europeos, mientras que en el quinto se verán volúmenes de Africa y en el sexto, asiáticos, contó Minujín.
La idea de esta torre es “unificar todas las razas a través del libro” y recordar, a su vez, la mitológica Torre de Babel de hace más de 4.000 años.
Cuando esta obra ambiciosa esté terminada, todos los que quieran podrán ingresar a verla en grupos de 100 personas cada hora, subiendo por el pasillo de acceso a través del espacio interno que se va achicando.
Podrán asomarse a ver la ciudad desde 25 metros de altura y luego bajar por el pasillo opuesto, mientras que en esta suerte de travesía intelectual por el interior de la Torre escucharán música creada por Marta Minujín repitiendo la palabra “libro” en todos los idiomas.
El 28 de mayo, último día que la obra abra sus puertas, los visitantes podrán recorrer la Torre en orden, buscar un ejemplar que les interese en el idioma que prefieran y llevárselo.
Con los libros restantes “se armará una Biblioteca de Babel con ejemplares en muchos idiomas y dialectos, que quedará por siempre como una forma de esparcir la creatividad y cultura de todos los pueblos del mundo”, sostuvo la artista.
Fuente:Telam
Du concret à l’imaginaire en el Centro Cultural Recoleta
Todos los paisajes del mundo, según la fotógrafa de la Unesco
Por Sergio Di Nucci
Viajó por el mundo durante 30 años como directora de fotografía de esa organización internacional. Dirigió campañas educativas en los cinco continentes. Por primera vez en la Argentina, Dominique Roger habló con Tiempo Argentino.
A los 78 años, la fotógrafa francesa Dominique Roger ofrece testimonio de una lucidez que no parece tener fondo. Sus frases admiten dos, tres interpretaciones, y los niveles de sus ideas se multiplican. Roger viajó por el mundo como fotógrafa de la Unesco y luego como directora de su departamento de fotografía. Dirigió campañas educativas en los lugares más remotos, donde registró imágenes de esos lugares y de sus gentes. Por primera vez en la Argentina, y con motivo de la muestra que ofrece de su vasta obra el Centro Cultural Recoleta, Roger habló con Tiempo Argentino. A la pregunta de cuál es hoy su foto preferida, elige la de un niño oriental que sostiene un lápiz y mira con intensidad e inteligencia un pizarrón, o a un maestro. “Me gusta esta fotografía porque representa la actualidad del sudeste asiático: el empeño de ellos por la educación, y sus éxitos en el desarrollo personal y regional”, dice con la tranquilidad que arroja la experiencia.
La muestra, curada por Pelusa Borthwick, comprende 90 imágenes. Cuarenta de ellas fueron hechas para la Unesco; las restantes, a lo largo de una vida ejemplar, ajena ya a sus funciones institucionales.
–En Buenos Aires, el nombre de tu muestra, De lo concreto a lo imaginario parece ser un título de una conferencia de Lacan, de un libro postestructuralista, de un Derrida o de alguna luminaria francesa.
–Si me lo hubieras dicho antes no hubiera puesto ese título. Pero ya es demasiado tarde. No, nada que ver con eso. El nombre tiene que ver con una trayectoria: siempre retraté niños o adultos, pero luego paisajes, o pedazos de paisajes. La cámara digital, entonces, cambió las cosas, así como a mí misma. De ahí ese pasaje de lo analógico a lo digital, que por otra parte tendría que ver más con los grandes pintores clásicos que con los franceses que me nombrás.
–Si tuvieras que contarle a un niño por qué la fotografía es el mejor oficio del mundo, ¿qué le dirías?
–Que es la mejor forma por medio de la conciencia de saber quién sos, y sobre todo de dónde venís.
–Decepciona la situación de Francia hoy, cuando la hija de Jean-Marie Le Pen tiene cada vez más éxito…
-Sarkozy ha sido una decepción. Francia es un país que le teme al cambio, y él no pudo cambiar Francia. Es un buen gerente, o un buen ministro de Relaciones Exteriores. En Francia lo detestaban porque le gustaba Estados Unidos. Pero Estados Unidos me liberó, soy un producto de la liberación norteamericana. Si no fuera por ellos hoy seríamos nazis. No alemanes, ojo, sino nazis. Sé cuidadoso con esto que digo, porque soy europea y siento un profundo respeto por Europa. Lo que se viene en Francia es la derecha de la derecha, un panorama peligroso. Se debe volver a una izquierda, pero una izquierda moderna.
“Esta es la primera gran muestra de ella en Argentina, y es el comienzo de su reconocimiento en este país”, asegura Pelusa Borthwick, curadora de la exposición.
La muestra estará abierta al público hasta fin de mes, en el barrio de Recoleta, Junín 1930. María de Oro 3530, Castelar, con entrada gratuita.
Fuente:TiempoArgentino
MÚSICA
Dice lo suyo
El Cuchi, una voz que comprende el universo desde la plaza 9 de Julio
sábado 16 de abril de 2011
Prefería hablar de la poesía y la música ajena y muy poco de la propia, que lo convierte en el compositor más talentoso del folclore argentino.
Gran conversador, memorioso y a la vez inventor de historias apasionantes, con gracia dionisíaca y carcajadas de retumbo, Gustavo “El Cuchi” Leguizamón dejó, aparte de su música, el legado de su pensamiento. Aunque muy pocas veces escribió otra cosa que poesía, desperdigada en cientos de reportajes podemos encontrar una voz que comprende al Universo, observándolo desde Plaza 9 de Julio.
Tanto en el humor que siempre filtraba la comunicación de las ideas, como en la entrega alegre a la fatalidad del destino humano, Leguizamón representó, sobre todo, la inteligencia del hombre criollo y su concepción del fenómeno de la vida. Como en la frase de Manuel Castilla, su “amigoalma”, donde afirma que “Mi sabiduría viene de esta tierra”, El Cuchi constantemente recalcaba su pertenencia salteña impregnando todo lo que podía expresar.
Confieso que he reído
Nacido el 29 de setiembre de 1917, su prosapia familiar se trasladó a lo largo de la historia de la provincia, aun desde antes su fundación. Por el lado de su padre, José María, era descendiente de José Galo Leguizamón, cuya casa, en La Florida y Caseros, es monumento nacional. Por allí desfilaron los personajes y sucesos más importantes de la vida de Salta de fines del siglo XIX. El mismo José Galo luchó en las gestas de la Independencia y fue lugarteniente de Gemes. Por esa línea el Cuchi se emparenta también con los Arias Rengel y José María Todd. Su madre, Tomasa Toledo y Pimentel, fue descendiente del virrey Toledo, que ordenó la fundación de la ciudad de Salta.
Gustavo Leguizamón fue abogado, fiscal de Estado, legislador y profesor de Historia y Literatura. Pero sobre todo fue muy amigo de sus amigos, con quienes vivió intensamente un momento especial de la historia de Salta, “cuna de músicos y poetas”. Entre esos creadores se debe mencionar a Castilla, José Juan Botelli, Raúl Aráoz Anzoátegui, Luis Pretti, Miguel Angel Pérez, y otros. Con ellos quedó anclado el poeta español León Felipe, que había venido por unos días a la ciudad y terminó quedándose años. Fue un brillante pianista pero, sobre todo, un compositor riguroso y autodidacta, de sólida formación, que innovó las formas musicales del folclore. Simultáneamente salteño hasta la médula y universal sin proponérselo, El Cuchi fue un genio singular e irrepetible cuyas creaciones son reconocidas por músicos del mundo como la cantante de jazz inglesa Esperanza Spalding, que se hace llamar “La Cantora de Yala”, por la canción homónima del autor salteño. Epicúreo por naturaleza, no por eso dejó de participar en la vida y dramas de su pueblo. Devoró con unción todos los placeres de la cocina norteña y de sus propias invenciones gastronómicas.
Desmitificador, lúdicamente irrespetuoso de toda formalidad y de sí mismo, fue sin embargo un perfecto caballero criollo, que prefería hablar mucho de la poesía y la música ajena y muy poco de la propia que lo convierte quizá en el compositor más talentoso y profundo del folclore argentino.
Leguizamón disfrutó de los ritos y del ritmo de su ciudad, a la que volvió música y picardía. Sus bromas eran monumentales y entre ellas, que median con el arte surrealista, se encuentran el concierto de campanas y el de trenes. Cultivó y promocionó las virtudes vitales del provincialismo, aunque también fue un crítico amable y burlón de sus defectos.
Aquí reunimos notas y frases dadas a Clarín, El Tribuno, La Gaceta, la BBC, etc.
-En Salta hay setenta clases sociales, de las cuales cuarenta son de primera clase! Si hay un afán tremendo de los salteños, es el afán genealógico. Y la genealogía siempre es el arte de encontrar antepasados que han sido mejores que uno, que han tenido más poder y más dinero.
En la primera clase están los descendientes de los fundadores de la ciudad o de guerreros de la Independencia. Que por una u otra razón resulta ser gente pobre pero de gran orgullo. Como casi toda la gente de Salta tiene su origen en el Perú, en las genealogías hay muchos grandes de España, como el duque del Alba. Aquí todos se disputan como ancestro al virrey Toledo, pariente del duque y con muchos descendientes por aquí. Es que el salteño es un hombre muy orgulloso de serlo. Una copla que lo representa dice así: “Si es que no hubiera nacido en la tierra en que nací/ andaría arrepentido de no haber nacido aquí”... Pero todos esos blasones han sufrido el terremoto de la patria financiera. Por ejemplo, antes, un señor de prosapia salteña nunca se hubiera permitido ser usurero. Pero ahora se llenan la boca de gusto comentando los frutos de la usura como si fueran hazañas. ¿Dónde está la Salta de las viejas sabias? Una de mis bisabuelas, Martina Silva de Gurruchaga, criolla de hacha y tiza que peleó en la Batalla de Salta, embaucaba a los pretendientes de sus hijas con su exquisito dulce de leche casero. Su marido, José María Todd, era un hombre fuerte de la región que, recomendado por su tío, el general Arenales, había sido ayudante del Manco Paz y llegó a teniente primero. Urquiza le ofreció los despachos de coronel, y Todd los rechazó indignado: “Cómo voy a mixturar charreteras ganadas con sangre y charreteras pegadas con moco”.
Una vez, cuando Todd debía ausentarse de la comarca, los Uriburu le prepararon una revuelta. Entonces, y hasta su regreso, nombró gobernador interino al Señor del Milagro, y en esos días nadie se atrevió a robar ni una gallina! Juan Martín Leguizamón, mi abuelo, desoyó los consejos de su propio padre sobre las propiedades embelesantes del dulce de leche y se casó así con Emilia Todd Gurruchaga.
¿Por qué nunca se fue de Salta?
Existen tantas razones, pero voy a mencionar una: todas las ciudades tienen olores, pero el aroma de Salta es único. Tiene una cantidad de yuyos secos que brindan un perfume increíble. El pan es otra de las cosas que perfuman el ambiente. Como es un producto caro, la gente humilde lo fabrica con excelente trigo en sus hogares. Con esta provincia ocurre algo especial, porque el trópico pasa por ella y la altura nivela su clima... Me gusta estar acá. En esta ciudad tengo amigos, buen paisaje y buen clima. Tengo muchos privilegios por vivir en Salta: el carnicero es condiscípulo mío. En el almacén son amigos y consigo lo mejor para cocinar. Y cocinar es mi autentica profesión! En las ciudades el tiempo es una ignominia. Aquí es lento, se madura con el paisaje. La vida, en el mundo entero, tiene un secreto provinciano... Además, mirá ese árbol. ¿Vos crees que va a crecer igual si te lo llevás a otro lado? Hay que vivir con una gran levedad, como si nadie se diera cuenta...
¿Qué siente cuando se va de Salta?
Que me falta algo. Dejar tu provincia es como abandonar tu casa, a la que conocés y está realizada a la medida de tus necesidades y gustos. No se puede dejar de un día para el otro un pueblo hermoso y solidario, donde su gente trata de facilitarte todo. A mí me gusta cocinar. Cuando voy al mercado, aunque hace mucho que no voy, me gusta encontrarme con los solomillos que me están esperando, con los ingredientes de un locro pulsudo. Una vez venía en avión desde Bolivia y cuando sentí el aire, me dije: “Ya estamos en Salta”... Me produce una gran satisfacción ver a una vieja en el Mercado tarareando una música mía.
Fuente:ElTribunoSalta.
LIBROS-ESCRITORES
Historias de vida navegadas entre el anhelo y la desdicha
Por Jorge Boccanera
En la frase de uno de los personajes: "Todo barco es un mundo, y en el astillero creamos mundos", podría estar la clave de estas "Crónicas con fondo de agua" de Juan Bautista Duizeide, que reúne historias de vida navegadas entre el anhelo y la desdicha, en la zona ribereña de Berisso y Ensenada, provincia de Buenos Aires.
"Esa zona sin nombre -dice el autor- pero multiplicada en nombres hermosos: Río de La Plata, Río Santiago, isla Paulino, Cuatro Bocas, archipiélago Borsani, Palo Blanco, arroyo Caracoles, hay una geografía extraña que incluye un verdadero mar dulce -el infierno de los navegantes- y también la selva en galería más austral del planeta".
Con el subtítulo "Vidas secretas del Río de la Plata", estas crónicas publicadas por editorial Continente se hacen relato, autobiografía, libro de viajes y de historia: "Quise que el libro fuera como el río: cambiante, difícil de asir en un mapa, con temas y lenguajes que derivan, se alejan, se acercan, chocan, navegan o naufragan".
Se trata, explica Duizeide, de una zona poco tenida en cuenta por los historiadores, considerando que es un territorio cruzado por la historia: "Desde las guerras de la independencia, cuando las naves de William Brown fondearon y luego combatieron por sus aguas, hasta las luchas obreras contra las privatizaciones de los 90".
Además, agrega, remite a: "Las oleadas inmigratorias, el surgimiento del peronismo, el golpe de 1955, la resistencia, la insurgencia de los años 60 y 70, y la dictadura militar".
Intercalando relatos y entrevistas a su cargo, con la misma prosa sugerente y una descripción minuciosa de sus libros anteriores -la novela "Kanaka" y los cuentos de "Contra la corriente".
Duizeide convoca a personajes de vida dura, compromiso, trabajo a destajo y solidaridad, en un territorio "caracterizado por maneras muy especiales de estar en el mundo; a todos los trajo el río".
El autor sostiene que sus ensayos se desvían y se tornan recuerdos de infancia o relatos de a bordo, y añade que los convocados en la primera sección de sus crónicas vivieron en "una zona que la cartografía asigna a Berisso o Ensenada", mientras los que pueblan el resto del libro están relacionados con sus lecturas.
Lecturas que dan paso a un análisis de las obras de escritores como Melville, Stevenson y Alvaro Mutis, pero por fuera, subraya, de cualquier enfoque academicista: "Y que escinden drásticamente la vida del autor y su obra, y separan la lectura de la vida del lector y las circunstancias concretas en las que lee. No pretendo hacer crítica, sino historias de mis lecturas".
Por momentos, en las páginas de estas "Crónicas con fondo de agua" se filtran datos poco conocidos: el escritor norteamericano Eugene O´Neill trabajando en un frigorífico en Berisso; la fragata Libertad a punto de llamarse Eva Perón; o el narrador C.F. Feiling escribiendo en sus inicios poemas a la manera de Raúl González Tuñón.
Precisamente a Feiling -quien como Duizeide estudió en el Liceo Naval Almirante Bown- está dedicado un capítulo del libro: "Feiling, a quien se identifica con círculos culturales porteños, vivió una parte importante de su vida -el paso de la infancia a la juventud- en esta zona. Cinco años duros y no exentos de peligros cotidianos para egresar como guardiamarina de la reserva naval".
Duizeide intenta mostrar en su libro una etapa de la se ocupó el mismo Feiling, con una crítica lúcida, en su primera novela, "El agua electrizada".
Al respecto dijo que "fue, además, una forma de adentrarme en la narración, la crítica y el balance de mi propia vida, ya que a Charlie lo conocí en la isla Santiago, cuando él cursaba quinto año y yo primero; fue uno de los periodistas culturales más sólidos de las últimas décadas".
Será en un capítulo sobre el Liceo Naval Militar, donde Duizeide deslice el dato de que algunos desaparecidos de la última dictadura militar pasaron por sus instalaciones: "A muchos egresados por la época del juicio a las Juntas, se nos impusieron algunas interrogantes, sobre todo si funcionó como centro de detención".
Hubo personas -aclara- que en los juicios testificaron haber estado detenidos allí tras el golpe; lo que explica que se retrasara un mes el inicio de clases: "Testimonios de obreros de Astilleros y de Siderúrgica, muy conocedores de la zona, incluso vendados, reconocieron el lugar por el trayecto de lancha y los ruidos".
Agrega que hubo víctimas del propio Liceo: "Con Junto Daniel Ortiz, compañero de promoción, emprendimos una investigación y hallamos que 22 estudiantes del Liceo Naval fueron desaparecidos y asesinados. Hubo quienes iniciaron la militancia revolucionaria, siendo aún cadetes."
Como en su libro anterior "Contra la corriente", en estas crónicas vuelve a cobrar espesor la figura del narrador Haroldo Conti: "Fue una presencia constante al escribir el libro, que tuvo como uno de sus disparadores la última crónica que escribió: `Tristezas del vino de la costa o La parva muerte de la isla Paulino`, aparecida en la revista `Crisis` a pocos días de su secuestro."
"Ese texto habla precisamente de un viaje de Conti al territorio donde yo sitúo mis propias crónicas. Me interesa el hecho de que Conti es un escritor viajero, que prácticamente no ha viajado" "Pero cuando aborda la zona del río y de las islas, como en `Ligados` o `Sudeste, es capaz de darnos cada matiz de los colores del agua o del cielo; su río y sus islas son metáforas políticas; allí se cifran la inquietud existencial y la política. El hombre está en el centro de todo".
Fuente:Telam
La editorial de la Biblioteca Nacional, presente en la Feria
Sebastión Scolnik y Horacio González
FuenteFoto:Pagina12
"Queremos mostrar una ambiciosa política que tiene como epicentro la promoción de la lectura a partir de la creación de una editorial pública", dijo Sebastián Scolnik, encargado del área de publicaciones de la Biblioteca Nacional, en el stand que ocupa la institución en la Feria del Libro.
"Siguiendo los pasos del Centro Editor de América Latina y de Eudeba, el objetivo es volver a una gran editorial pública que esté en todas las librerías y que rescate libros clásicos argentinos, reediciones y distintos materiales que consideramos importantes para reactivar la escena cultural argentina".
En el stand, donde los chicos pululan para poner su moneda y sacar de la máquina expendedora de libros dos pequeños volúmenes que los llena de regocijo, sus padres aprovechan para revisar los anaqueles poblados de títulos inhallables, rarezas bibliográficas, antiguos álbumes fotográficos de la Argentina y facsímiles de revistas emblemáticas.
El catálogo hasta ahora tiene "más de 170 títulos" y en general "la biblioteca publica cosas que bien no son redituables económicamente, o si aparecen dentro del mercado editorial, figuran a precios inaccesibles".
"Nosotros tenemos la ventaja de tener esta política de promoción de la lectura en la cual editamos libros muy buenos a muy bajo costo", afirmó Scolnik.
Los criterios de selección, especificó, "parten de revisar los tesoros que hay en la biblioteca por un lado y por el otro a partir de un reexamen de la historia cultural argentina en la cual vamos rescatando autores que han sido olvidados o merecen ser recordados, o tienen algo para decirnos sobre el presente".
El año pasado en ocasión del Bicentenario, ciertos textos como "El manual de operaciones", de Mariano Moreno, o la revista de la Biblioteca eran más solicitados, hoy por hoy salen muy bien los títulos de la colección nueva para niños", dijo y mostró una antología de cuentos de autores muy reconocidos de este género, titulada "Quelonios" (25 pesos). Orientados a chicos entre 6 y 8 años.
La Biblioteca Nacional, comentó Scolnik, "tiene un programa de extensión cultural en barrios y la idea es que se hagan talleres de lectura con estos libros es por eso que los autores han donado este material y nos dieron la posibilidad de editarlos".
En el rubro Ensayos, hay una serie de títulos muy variados -mencionó-, esta la colección "25 por 25", una coedición con la universidad de General Sarmiento "donde jóvenes investigadores, trabajan sobre distintos aspectos de la realidad argentina de 1983 a nuestros días: el cine los movimientos sociales, los partidos políticos, la educación, etcétera".
Luego está la colección "Los raros", que ya sacó más de treinta volúmenes, "que intenta rescatar autores muy poco conocidos, por ejemplo a Félix Weil y su libro "El enigma argentino", con un texto preliminar de Daniel Scarfó.
"Era un hacendado de La Pampa y mandó en los años 30 a su hijo a estudiar a la escuela de Frankfurt (Alemania), y fue el financista principal de esta escuela, un dato muy poco conocido.
Una rareza total: analiza la Argentina pero hecho por un financista", consideró.
Entre las revistas, sobresale la edición facsimilar de Literal, de los años 70, son 5 números, y también la revista Envido publicada en dos volúmenes. Se agrega ya a la mítica Contorno, que era una revista que nadie tenía completa.
"Tenemos también un álbum muy lujoso de fotografías del Centenario -señala una repisa donde figura abierto con imágenes de toda la Argentina en blanco y negro- que fue editado por primera vez en 1910.
A partir de un concurso, organizado por la Biblioteca Nacional, donde el premio era la edición de los trabajos ganadores.
"Y sacamos este libro -indicó el ejemplar- que deja en claro el campo fértil de los historietistas jóvenes, muy interesantes".
"Muchos jóvenes visitan el stand -destacó Scolnik- y están los chicos que llenan el espacio de alegría con la máquina expendedora de libros, aunque también la gente mayor le gusta poner sus dos monedas de un peso. Es un clásico tenemos como anécdota un viejito que este año se vino con los títulos anotados de lo que había sacado en la edición anterior, para no llevarse alguno repetido".
En el patio central, la Biblioteca, junto a Canal Encuentro y Canal 7, está proyectando "un ciclo de 25 cortos sobre escritores argentinos (David Viñas, Rodolfo Walsh, Esteban Echeverría, Jorge Luis Borges, entre ellos) donde Luis Ziembrowski aparece entrevistando a ciertos personajes de la cultura (como Josefina Ludmer, Horacio Verbitsky, Cristian Ferrer) que hablan del autor elegido".
Fuente:Telam
Latinoamérica en la Feria del Libro
La defensa del idioma guaraní, el interés por toda la producción bibliográfica del Che Guevara, la presencia omnisciente de los brasileños Clarice Lispector y Jorge Amado a través de sus textos, los nervios de los ecuatorianos por su primera vez en la Feria del Libro, son algunos de los apuntes que sobresalen en este mapa latinoamericano que se extiende caprichosamente en el predio de La Rural.
El sonido de voces guaraníes en el pabellón azul orientan al visitante hacia el stand del Paraguay, donde en una pantalla se refleja un diálogo de la vida cotidiana en el idioma que habla el 80 por ciento de la población de ese país.
"Para nosotros es muy importante la defensa de nuestro idioma, por eso en la escuela los textos son bilingües", dispara Lina Díaz, vicepresidente de la Cámara Paraguaya del Libro, en diálogo con Télam.
A días de celebrar el Bicentenario -la gesta del 14 y 15 de mayo de 1811- se ofrece una serie iconográfica histórica con guión de Jorge Rubiani e ilustraciones de Juan Moreno, entre las que destaca la Batalla de Tacuarí y la firma de Bernardo de Velasco y Huidobro, último gobernador español de la Intendencia del Paraguay, derrocado por la revolución de 1811.
En las bateas sobresale una biografía de Madame Lynch y los libros de Augusto Roa Bastos, cuya imagen en un cuadro asoma entre los libros.
La Cámara Uruguaya del Libro tiene vitrinas en las que el público puede mirar una gran cantidad de libros exhibidos, antes de entrar en el stand. Entre ellos figuran "A 150 años de su muerte.
Visión de Artigas"; "Historia contemporánea del Uruguay: de la Colonia al siglo XXI" y un "Viaje al antiguo Montevideo".
Por supuesto, no faltan todos los títulos de Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti y Eduardo Galeano.
Andrés Pereira, de la Cámara Boliviana del Libro, precisa que al stand se acercan "sociólogos, antropólogos, investigadores de la rama política y muchos interesados en textos sobre la guerra de la Triple Alianza".
"Lo increíble es ver el interés de la segunda generación de bolivianos en la Argentina, y que vienen a comprar de todo, en especial volúmenes históricos y mucha literatura", comenta.
Aunque Pereira especifica que hay "mucho material urbano", el campo está presente en libros como "Arte textil y Mundo andino", de Teresa Gisbert. "Y los diccionarios de quechua, los vendimos el primer día".
Y señala uno de los libros favoritos: "El hombre que volvió a nacer. Vida, saberes y reflexiones de un amawt`a (nuevo sabedor) de Tiwanaku", de Policario Flores.
Ecuador aterriza por primera vez en la feria con un stand, donde destacan los temas turísticos, culturales y sociales.
Hay un enorme libro con fotografías de la isla Galápagos y muchos textos sobre patrimonio histórico de la antigua ciudad de Quito. Y entre las biografías figura la vida de Dolores Cacuango, gran líder indígena ecuatoriana, de Raquel Rodas Morales.
El colorido de los libros mexicanos llama la atención, en un stand donde la gente se agolpa ante las ofertas y por la calidad y singularidad de sus títulos y colecciones.
"Es el primer año que vendemos los libros, porque siempre los teníamos en exhibición, cuenta Norma Ruiz, una de las responsables de este espacio en el que se perfila una "Historia de México" (Conquista, Virreinato, Independencia), de Alfonso Miranda Márquez.
Al lado, una colección, "Los grandes", con libros dedicados a Eva Perón, Jesús, el Che Guevara o Ernest Hemingway.
"Algo curioso -dice Gerardo Larrauri- pero uno de los más vendidos y está agotado es `El principito`, de Saint Exupery (15 pesos). Le ganó `La muñeca rota`, un cuento sobre Frida Kahlo, totalmente agotado".
"Y una colección con documentación y estudios de mujeres con enfoque de género. Ya no quedan más títulos. Este año probamos con distintas disciplinas para ver cuales eran los más pedidos. Ya sabemos que en la próxima edición no pueden faltar libros acerca del ejército zapatista, el narcotráfico y la gastronomía mexicana", agrega.
La República Bolivariana de Venezuela ofrece en su stand 500 títulos gratuitos, desde una historia de Bolívar, hasta "El violín mágico", un cuento para chicos, además de varios números de la revista Cultura de Venezuela.
En la pantalla pasan una película acerca de la vida de un soldado de la independencia venezolana y Carlos Duque cuenta a Télam que son "muy solicitados los títulos políticos e históricos de editoriales emblemáticas como los de la Biblioteca Ayacucho, con un fondo editorial que lleva muchos años en Latinoamérica".
La algarabía reina en el espacio cubano, donde hay fotografías, posters, música, muchos libros y gente dando vuelta y eligiendo lo que se va a llevar.
Del Che hay textos hasta el hartazgo; por 2,90 pesos se puede comprar un poster gigante a todo color del Che, en conmemoración del día del guerrillero (8 de octubre), y un libro "El pensamiento del Che", a sólo 10 pesos.
La música brasileña recibe a aquellos que caminan por un espacio donde el amarillo decora las paredes y anaqueles. En una vitrina se exhiben los títulos de Jorge Amado ("Doña Flor y sus dos maridos"; "Gabriela, clavo y canela", "Teresa Batista cansada de guerra" y "Cacao") y en idioma portugués varios libros de Clarice Lispector.
Julieta Zucalo, del stand, señala que el material de aprendizaje, diccionarios, cuentos breves en portugués "es lo que más sale", al igual que los discos de cantantes brasileños. "No puedo nombrar uno en especial porque vienen buscando cosas muy diversas", remata.
Fuente:Telam
La escritora Ana María Matute recibió el premio Cervantes
La escritora española Ana María Matute recibió ayer de manos del rey Juan Carlos el Premio Cervantes, en una ceremonia celebrada en el Paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares.
A punto de cumplir 86 años en julio, Matute (Barcelona, 1925) recogió el galardón más importante de las letras españolas en silla de ruedas, la misma que últimamente utiliza para desplazarse, según informa la agencia de noticias Dpa.
"San Juan dijo: `el que no ama está muerto` y yo me atrevo a decir: `el que no inventa, no vive", manifestó la escritora al inicio de un discurso que llenó de referencias autobiográficas y que, tal y como ya había anunciado, fue más corto de lo habitual.
"Nunca imaginé que llegara a conocer un día como éste", manifestó la novelista, en una intervención que en los últimos días había reconocido que la ponía nerviosa. De hecho, se definió como una "anciana que no sabe escribir discursos".
"Preferiría escribir tres novelas seguidas y 25 cuentos a tener que pronunciar un discurso como éste", aseguró ante los reyes Juan Carlos y Sofía, que presidieron la ceremonia a la que también asistieron el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, entre otras autoridades.
"Es una de las más grandes y singulares escritoras de nuestro tiempo", aseguró el Rey sobre la autora barcelonesa, de la que destacó "su fina sensibilidad" y su "reconocida maestría para convertir la realidad, por dura que sea, en hermosas palabras".
"Para Ana María Matute -sostuvo el monarca- la literatura es una manera de deshacerse del malestar del mundo".
La autora de "Olvidado rey Gudú" se convirtió hoy en la tercera mujer en recoger el prestigioso galardón, tras la filósofa española María Zambrano y la poetisa cubana Dulce María Loynaz.
El Premio Cervantes es para ella "el colofón a toda una vida, una vida de papel", indicó Matute, calificada por la ministra de Cultura como "una mujer valiente" e "intrépida" que forma parte de un grupo de autores "privilegiados que pueden escribir sobre lo inexplicable".
La narrativa de la autora, que con 17 años escribió su primera novela, "Pequeño teatro", se enmarca en un realismo de prosa lírica y está marcada por temas recurrentes como la infancia, la injusticia social, la incomunicación, la Guerra Civil española (1936-1939) y la posguerra.
Académica de la lengua, entre los galardones obtenidos a lo largo de su carrera literaria, dedicada también a la literatura infantil, se encuentran el Premio Planeta, el Premio Nacional de las Letras, el Nacional de Literatura, el Premio Nadal y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
Fuente:Telam
Montaigne por Edwards, la literatura y el goce
“La muerte de Montaigne” da título al último trabajo que el chileno Jorge Edwards presentó en la Feria del Libro como invitado especial, un camino intermedio entre el ensayo y la novela donde humor, goce y libertad son el hilo conductor para recrear –con una escritura liviana y entretenida- la vida del escritor, político y filósofo francés del siglo XVI.
Exiliado en España por la dictadura pinochetista, expulsado de Cuba por el régimen castrista y embajador en Francia desde que Sebastián Piñera asumió la presidencia en su país, este escritor y diplomático, nacido en Santiago en 1931, encontró en Montaigne una excusa para su propio disfrute -“lo único que no me permitiría es aburrirme”, dice-.
Y también para reflexionar de manera muy personal sobre literatura, política, intelectualidad y cuestiones más existenciales como la trascendencia y la creación.
“Era güelfo para los gibelinos y gibelino para los güelfos (...) Casi siempre me siento identificado con esa división interna (…) una imagen externa (…) que corresponde a una duda permanente (...) Antes de las últimas elecciones presidenciales, solía ser de la Alianza para los de la Concertación, y de la Concertación para los de la Alianza. Supongo que esa estimación (…) cambió después de mi voto declarado por (…) la centroderecha, pero la verdad es que yo no cambié”, escribe al iniciar estas páginas.
“Soy un viejo lector de Montaigne, en quien hay un goce extraordinario del instante. Eso se ve en su obra, con una escritura muy natural que lo lleva a diferentes lugares siempre y pareciera que cuando se cansa simplemente deja de escribir –explica en diálogo con Télam-. ¿Cómo no amar a una persona así?”.
Télam: ¿Podría considerar a este trabajo una invitación a conectar con la literatura desde el goce y el placer? Edwards: Sí, este libro tiene dos sentidos de fondo: el placer y el humor como ingredientes importantes de la escritura, y la libertad como ingrediente importante en el proceso creativo y en el pensamiento.
En el caso del personaje que elegí, desde su pensamiento político que también se niega a encorsetar. No está mala esa palabra. ¿Tú la dijiste? en Chile no se usa pero la voy a adoptar.
El no se sentía completamente clasificable en política: dice soy gibelino para los güelfos, güelfo para los gibelinos (así comienza el libro) y desde que escribí "Persona nongrata", mi testimonio sobre Cuba (otro de sus destinos diplomáticos), me ha pasado eso, para los de derecha soy de izquierda y para los de izquierda soy de derecha.
No estaba con los pinochetistas ni con los del exilio, me quedé solo pero no incómodo en esa situación porque estaba bien acompañado, era amigo de Octavio Paz y Carlos Barral entre varios otros. Muchas veces pensé que esas condiciones eran las ideales para un escritor.
Por eso la elección de Montaigne: “un libre pensador en una época oscura y de cambios (protestantes y católicos se enfrentaban por el poder en Francia), que se alejó de lo establecido (escribía en lengua vulgar cuando los ensayistas lo hacían en latín)”, y con quien mantiene un contrapunto hasta el final del libro, mechando sus reflexiones sobre el presente.
Con Edwards parece que el tiempo se detuviera, verlo de impecable traje oscuro en el salón de un antiguo hotel céntrico es como entrar en una burbuja temporal. Lo mismo ocurre al leer este libro, que si bien trae al lector al presente transcurre en dos tiempos pretéritos: el renacimiento de Montaigne y otro un poco desplazado del presente, el de las décadas de la juventud y madurez del chileno, desde donde emprende una dura crítica literaria.
“En el mundo Latinoamericano hay sólo tres o cuatro escritores que leen (…) que conversan con los muertos” escribe, Jorge Luis Borges, Joaqim Machado de Assis y Alfonso Reyes.
Consultado sobre un escritor actual que le guste en su oficio, duda: “Bolaño –dice-, no estoy seguro, eso creo”.
Edwards postula que “tiene que haber un elemento de juego en el arte y en especial en la literatura donde a veces no llega muy lejos. El Quijote de Cervantes con sus bromas, interrupciones e historias curiosas es un ejemplo de cuando esto ocurre; y en la vida de Montaigne encontré personajes como Enrique III y IV; su supuesta joven amante, María de Gournay, y su esposa Francoise que podía seguir desde una distancia corta y mirar como desde arriba del hombro entrando y saliendo con soltura de cada historia”.
A sus 79 años, emprendió varios viajes para dar forma al volumen que publicó Tusquets en Argentina. Uno de ellos lo llevó a la torre de Burdeos donde Montaigne escribía, y de ahí la foto que él mismo tomó para la tapa, con dos ventanitas donde se ven su cara y la de Montaigne más abajo.
"Me di cuenta de una cosa que no dicen los críticos: hay tres sillas de montar dentro del estudio y representan, para mí, una parte de su espíritu medio vagabundo, que se escapa cuando se aburre de estar encerrado, ensilla su caballo y se va”, grafica el escritor.
“Ahora soy más viejo que Montaigne (en julio cumplirá 80 y el otro murió a los 59, en el año 1592). Así que merezco rejuvenecer –bromea-. Era muy alegre y divertido. Goloso y rápido para comer como su misma escritura”.
Ahí su identificación, señala: “me gusta estar escribiendo, ensillar el caballo y de repente salir por algún lado”, algo que deja claro en la forma con que escribió “La muerte..”, un título que conlleva una última ironía, ese viajero murió en la cama que compartió por años con su esposa, lejos de sus deseos de hacerlo del otro lado del mundo.
Télam: Su libro parece un ensayo sobre la incertidumbre como espacio de seguridad…
Edwards: Se trata del ejercicio del pensamiento independiente, de pensar en forma personal, no de acuerdo a lugares comunes, ni siquiera en forma ideológica, sino del pensamiento como producto de la reflexión inmediata sobre las cosas. Hay críticos que vieron en Montaigne antecedentes del surrealismo, por esa espontaneidad de su escritura.
Cuando Montaigne empieza a estudiar un tema y descubre que no está seguro dice `me abstengo`. Eso lo escribió en una de las vigas de su estudio (en Burdeos donde nació, en 1531). Pero cuando discute con otros dice que se deja convencer en parte, porque su pensamiento nunca es rígido, es viajero, vagabundo.
Actualmente está escribiendo un primer tomo con recuerdos de su infancia y adolescencia.
Cuenta que desde que es embajador en París tiene que levantarse temprano para escribir y que se está preparando para un segundo tomo de retratos sobre gente que conoció como Cortázar - “el otro día cené en París con su viuda, Aurora, y me sorprendió que al terminar la dejé en la misma casa que compartía con Julio en el 62, cuando lo conocí”- o el Che Guevara, “almorcé con él, soy tan viejo como eso”, concluye.
Fuente:Telam
“El archivista”, una novela que reivindica la militancia y el compromiso
En la novela “El Archivista”, la escritora Leticia Manauta vincula a cuatro personajes con Buenos Aires, Roma e Iguazú como telón de fondo y los envuelve en tramas epistolares que van desde las historias más íntimas hasta la reivindicación del compromiso y la militancia, elementos que marcan el ritmo literario de este nuevo trabajo que se presenta hoy en la Feria del Libro.
Micaela, Gerardo, Ruth y Enrique son los protagonistas de esta novela que transcurre a mediados de los 80 y que -de formas diferentes- son testigos del tiempo y clima político del país. En el texto se entrecruzan relaciones filiales, búsquedas identitarias, erotismo, amistad, religión y la Historia, que se presenta como un trazo mordaz en el texto literario.
Luego de estar casi ocho años trabajando en "El archivista", que en su versión inicial fue un cuento largo, Manauta lo define como “un trabajo ligado al compromiso y a la militancia, más allá de lo que esto depare en las vidas de los personajes. Son seres humanos con luces y oscuridades, y la valoración de historia y la heroicidad marca el pulso de la novela”.
Es que los héroes de esta obra son hombres y mujeres que utilizan a “grandes” personajes de la historia para encontrarse y vincularse. Como Eva Perón que aparece en forma discursiva y corporal: el mismo y fatal recorrido de su cadáver por distancias continentales es el que persigue la joven historiadora, Micaela. En esta ruta no sólo encuentra su tesis doctoral, sino también otras respuestas a su vida, a sus orígenes y a sus amores.
“Me costó mucho este personaje. Tuve que encontrar a una Micaela que pudiera estar vinculada a sus padres, pero no sólo desde el idealismo, sino también desde el abandono y, al mismo tiempo, que fuera capaz de salir y hacer su propia historia”, cuenta Manauta, una escritora que se vale de la observación y la escucha para construir la psicología de sus personajes.
Los escenarios tan vívidamente descriptos son un elemento de atracción en esta novela, editada recientemente por el sello Ciccus. “Por un lado es una reflexión sobre el achicamiento de las distancias y la percepción de la globalización. Por otro, son un eje en sí mismo”, sostiene la autora de "La rubia dorada".
Es que la presencia constante de Italia, país al que enviaron el cadáver de Eva “marca una connivencia de la Iglesia con ese envío, incluirla fue mostrar a esa capital cristiana e imperial con todas sus luces y sombras”, indica Manauta, quien se valió de una vasta documentación para reunir datos geográficos e históricos.
La estructura de la obra se edifica de manera epistolar, las cartas para la autora son “una voz que reafirma lo documental, porque la correspondencia para mi generación fue muy importante y lo que anuda esta novela es una gran reflexión sobre lo escrito y sus intercambios”.
El proceso de la escritura, en particular de “El archivista”, tuvo muchos vaivenes emparentados con la angustia. “A veces -precisa la escritora- uno se compromete mucho con los personajes y sufre. Es un trabajo solitario que se nutre de la socialización, de estar metido en historias y de escucharlas”.
El punto de clímax en este mecanismo arduo de la construcción del relato “es cuando los protagonistas tienen vida propia pero llegar a eso cuesta mucho trabajo”, dice y confiesa que se ha encontrado con “nudos” que le llevaron semanas desatar.
- “¿Cómo cuáles?” “Lo vinculado a los roles femeninos y masculinos se convirtieron en apelaciones e interrogantes. En la novela aparecen modelos diferentes de mujeres y hombres, porque claramente no existe un sólo tipo de militante. Había gente que hacía otras cosas, como es el caso de Ruth”. Una mujer “de números” y conflictos religiosos.
En este juego entre la militancia y la literatura, Manauta, hoy una gremialista de trayectoria que supo ser una joven maoísta, sabe que es imposible escribir sin entender que la historia se escurre una y otra vez en la estructura de relaciones humanas.
En su última reflexión, la autora mezcla algunos ejes de su novela con el presente: “mi alegría es que estamos recomponiendo con otros lenguajes y formas ese espíritu que yo sentí que se había quebrado, después de la dictadura. Hoy, los jóvenes son mucho más protagonistas y tiene que ver con el alejamiento de la idea de la política con la muerte”.
“El archivista” se presenta hoy las 16. 30 en la Sala Alfonsina Storni de la Feria del Libro, con la participación de los historiadores Pacho O` Donnell y Araceli Bellotta junto a la autora y al poeta, Alberto Perrone. Además, con la dirección de Celina González del Solar un grupo de actores leerán capítulos de la novela.
Fuente:Telam
Sasturain, sobre Oesterheld
Las particularidades estilísticas de un guionista de historietas al que considera “un fenómeno”, la aventura como eje de su vida y sus relatos - la acción, el riesgo, el azar, el lance y además “una decisión ética, existencial”, constituyen el núcleo de uno de los últimos libros de Juan Sasturain, “El Aventurador”, dedicado a dilucidar la figura de Héctor Oesterheld.
A través de una recopilación de artículos periodísticos surgidos en los últimos 30 años sobre el autor de “El Eternauta” -un clásico del género- Sasturain propone en este libro del sello Aquilina una relectura en la intersección de la imaginería y el compromiso del genial escritor.
La entrevista con el director de la revista “Fierro” y autor de una profusa obra narrativa, cobra vigencia estos días, ya que se señala a un 27 de abril de 1977 como el día de su secuestro a manos de integrantes de las Fuerzas Armadas en la ciudad de La Plata.
-¿Lamentás el no haberlo conocido personalmente? ¿Cuánto tuvo que ver en tu vida, en tu escritura?
-Lamento –ahora- no haberlo conocido ni tratado. Pero es una constante en mí: la dificultad (o la estrategia o la limitación) para acercarme en términos personales a quienes o con quienes puedo involucrarme excesivamente. Cierto temor a la cercanía por lo que significa cierta posibilidad de una intimidad recíproca. El temor a no poder responder, digamos… Pero ésas son cuestiones de diván o confesionario que no tienen por qué interesarle a nadie.
En cuanto a vida y escritura, Oesterheld me marcó de chico, definitivamente. Y aparece después en distintos momentos. Fue así: yo vivía en el interior y leía cualquier tipo de historietas de aventuras (y no libros), como todos los pibes de los años cincuenta en edad de primaria; y quería ser dibujante. A los doce (y hasta los quince) descubrí sus revistas clave, “Frontera” y “Hora Cero”, y sus personajes, hechos con los dibujantes que admirábamos: Pratt, Solano, Roume, Del Castillo, Pavone, Breccia después.
-Descubrir a Osterheld era sumergirse en su imaginario.
-Claro, ahí dejé (dejamos) de leer todas las otras revistas y nos quedamos con ésas, que eran diferentes, por las historias realistas, más adultas, y por el dibujo de calidad. Ésos fueron los relatos, las primeras historias y personajes que me marcaron como lector. La literatura, la ficción literaria (cuentos y novelas, sobre todo argentinos) vendría inmediatamente después, y coparía mi interés. Así, regalé todas mis historietas cuando a los dieciocho me vine a Buenos Aires a estudiar Letras. Recuperé a Oesterheld y a aquella experiencia sólo diez años después, a principios de los setenta, en la facultad y como docente, al reivindicar y comenzar a estudiar las formas de la literatura popular y los llamados “géneros marginales”. Ahí empiezo a releer historietas, a enseñar sobre esos temas y su obra, mientras en las revistas de Ediciones Récord comienzan a reeditarlo y sale “El Eternauta” en un tomo. Ahí lo leen las nuevas generaciones.
-Luego viene la dictadura y su secuestro a un año del golpe.
-Durante la dictadura, doy cursos y seminarios y al publicar una primera nota sobre él en “Clarín” (1978) me entero –por su mujer, a la que no conocía- de su desaparición. Aparte, el primer poema que publico por entonces es “Carta al Sargento Kira”, donde está todo… El paso siguiente, ya en los ochenta, es hacer yo mismo revistas de historietas (“SuperHum®” y “Fierro”) y ahí aparece Oesterheld todo el tiempo. Finalmente, cuando comienzo a publicar, a los cuarenta años, mis propias ficciones (novelas y cuentos), Oesterheld es una referencia temática constante, sobre todo por la recurrencia del tema de la aventura, la frecuentación de los géneros, el uso de la circunstancia argentina como materia aventurable. Lo mismo cabe para mi experiencia de guionista (debut y prácticamente despedida) con “Perramus”, dibujado por Breccia, durante toda la década del ochenta: mi referencia –además de Borges y de tantas cosas más- es él.
-¿Acaso el guionista de historietas desplazó al escritor? Vos hablás de Oesterhedl como un “extraordinario narrador”…
-Oesterheld es un extraordinario narrador, gran inventor de historias y creador de personajes. Tenía formación científica y una primera vocación de autor de cuentos para chicos que nunca abandonó. Hasta que a los treinta años descubrió la historieta y encontró su lugar y su medio de expresión privilegiado: produjo (escribió) guiones de historietas durante los siguientes veinticinco años. Dejó muy pocos relatos puros -no pensados para la secuencia gráfica- y es autor de sólo un puñado de excelentes cuentos, aunque novelizó con destreza una docena y media de sus primeras historietas de continuará, que se leen como lo que son: muy buenos relatos de género. Como los grandes guionistas de cine, Oesterheld es un notable narrador con una destreza específica para guionar imágenes que así, discriminada, no implica un juicio peyorativo de valor. Es decir: es un gran narrador que no publicó ni libro sin novelas. Y dejó el relato -en términos míticos- más importante de la narrativa argentina de la segunda mitad del siglo veinte.
-¿Crees que su obra construyó a un nuevo tipo de lector?
-Sus lectores iniciales crecieron con él, no los subestimó ni fue condescendiente. Dejó el medio –la historieta popular y masiva para un público en general poco calificado y considerado- en un lugar distinto (mejor) del que lo encontró. Demostró que con ese soporte narrativo se podían contar las mejores historias. En ese sentido, con el tiempo, ganó lectores y rompió prejuicios con respecto a las posibilidades expresivas del medio.
-¿Oesterheld inventó un oficio?
-No inventó el oficio de guionista en la Argentina, que tenía antecedentes, pero sí lo jerarquizó al asumirlo sin prejuicios ni subestimaciones, y con plena conciencia de la novedad, la originalidad de lo que estaba haciendo.
-¿Seguís sosteniendo que mucho del mito se apoya en una sola obra, “El Eternauta”?
-Pasa que la trascendencia de “El Eternauta” ha puesto en segundo plano, para el común de los lectores, una obra vastísima, monumental, despareja y dispersa que aún espera ser compilada. Tiene por lo menos una docena larga de series absolutamente memorables.
-En tus análisis sobre el tema, trazás un paralelismo entre Walsh y Oesterheld, ambos trabajando al margen del sistema literario…
-Oesterheld y Walsh tienen en común su modo de integrar la vocación literaria con el trabajo, siempre tratan de vivir de lo que escriben: con distintas prácticas, de la traducción al periodismo y la ficción, eligen los medios masivos, el lector real y concreto de las publicaciones periódicas, el kiosco como lugar de contacto con el lector. Eso los coloca de salida en una situación diferente de la mayoría de los escritores respecto del sistema literario de su época, ya que su práctica de la escritura no siempre termina en el libro y la biblioteca, que es el circuito habitual de reconocimiento. Son dos autores que, también, se releyeron con perspicacia y sinceridad: ejemplos, “Operación Masacre” y “El Eternauta”, que son obras de fines de los cincuenta releídas y resignificadas por sus propios autores en los años siguientes. No es casual entonces que después, en lo ideológico, agrandes rasgos también coincidieran.
-Vos señalás que a Oesterheld no lo matan por sus escritos sino por su militancia, ¿No es difícil disociar esas esferas? La represión fue también a las ideas y las de Oesterheld están expresadas en sus historias.
-Oesterheld escribió historietas largamente (durante veinte años) antes de la ulterior militancia revolucionaria, de algún modo tardía, de los setenta. Y siguió, hasta último momento, haciendo su trabajo profesional. Su producción con connotaciones explícitamente políticas e incluso partidarias –su versión de la Vida del Ché y de las luchas de liberación latinoamericanas para “El Descamisado”, “La guerra de los antartes” para “Noticias”, “El Eternauta II” y otras- comienza a fines de los sesenta y es sólo una parte del todo, convive con otro tipo de historietas “convencionales”, digamos, que hacía para medios como las revistas de Columba o Billiken. Lo notable es lo de los últimos y tenebrosos tiempos, víspéras de su desaparición en el 77: estaba clandestino y seguía enviando a Record los guiones de “El Eternauta II” que dibujaba (discutía) Solano. Y se publicaban y siguieron publicándose en Skorpio, de circulación normal en kioscos, pese a su transparente contendido revolucionario, incluso cuando él estaba desaparecido… Eso tiene que ver con algo más general: la condición “marginal” e “invisible” de la historieta (de las revistas de historietas, más precisamente, del soporte y de su público) tanto para al censura del régimen como para el stablishment cultural. No aparece en la foto… No la registraron los represores, no la registran los críticos que hacen (durante y después) el inventario de la narrativa durante la Dictadura… Quiero decir: es obvio que en toda su obra están en mayor o menos medida expresadas sus ideas, pero no lo desaparecieron por eso sino porque había puesto el cuerpo y no sólo las ideas o la máquina de escribir.
-¿Cuáles de sus personajes son tus preferidos y por qué? Alguna vez hablaste de Ernie Pike como el más logrado.
-Sí, “Ernie Pike”, inspirado en el yanqui Ernie Pyle, corresponsal de guerra histórico, es un convincente alter ego que encontró: hacía lo que él, trataba el tema de la muerte con la naturalidad que da la guerra, presentaba historias fuertes, “reales”, de alto contenido ético en situaciones límite. A mí me gustan mucho las parejas y “equipos” que formaba: el primer “Joe Zonda” (inversión de “Bull Rockett” con el repetido dúo rubio-morocho más el ayudante cómico) es una comedia aventurera excelente con héroe argentina y cabecita que todo lo aprendió por correspondencia. Lo mismo “Rolo”, con su barra de club porteño que termina luchando en Marte. Cuando el tono degeneraba en comedia excesiva, terminaba dejándola… Su mejor “grupo humano” fue el de “Sargento Kira”, porque se formó a lo largo de aventuras largas, que permitían ir conociendo los personajes, no estaba armado de antemano: “Kira”, “Maha”, el “Corto”, el “doctor Forbes”…
-¡Qué galería de personajes…!
-En “Ticonderoga”, también con Pratt, el grupo equivalente nunca tiene esa riqueza: “Ticon y Caleb” son muchachitos; “Numock” es un indio sabio, “Craig” un soldado. Lo intentó después con Ivo Pavone y el “Verdugo Ranch”, con quien hizo otra comedia efectiva, un pueblo del Oeste, “Hueso Clavado”. Después están las parejas desparejas, góticas, que hizo con Breccia: “Sherlock Time” y “Mort Zinder”… y los cowboys solitarios, el taciturno “Randall” de Del castillo y el casi festivo “Leonero Brent” de Moliterni… Y la pareja de “Lord Crack”, los desparejos comandos ingleses, el sargento “Oli” y el joven aristócrata inexperto, también derivada hacia la comedia. Pasó también que cuando se le empezaron a ir los dibujantes importantes, a partir del 59, la calidad se resintió. Pero en esa primera época la galería de personajes es increíble. Y no hablamos de los gauchos…
-También comparaste a Oesterheld con Stevenson, ¿los vincula la aventura?
-Tiene de Stevenson, que aprendimos a amar al leer (solos) “La Isla del Tesoro” y -ya acompañados por Borges- todo el resto: la elección sin pudores ni subestimación de un lector joven, el gusto por los géneros, la felicidad de la aventura y el aire libre, el aliento épico-ético, la poderosa y a la vez frágil humanidad, la muerte como posibilidad cierta, la incursión en dilemas morales, zonas oscuras. Los dos aventuraron, pudieron a su manera el cuerpo, quisieron vivir lo que habían escrito, estar a la altura de lo que imaginaban. Oesterheld se merecería un biógrafo como lo tuvo Stevenson: Chesterton.
-La aventura implica un riesgo. ¿Su puede decir que quien accede a una aventura es un tipo común enfrentado a la coyuntura, y que acepta ese desafío? ¿Podría ser ese el mensaje de Oesterheld, esa capacidad de cualquier mortal de transformarse en determinadas circunstancias?
-En Oesterheld la aventura es el resultado de la asunción, por parte de una persona “común”, de una situación límite que lo pone en circunstancias de elegir ser/hacer lo que cree o sueña o quedarse en el molde. Es esa decisión interior lo que lo convierte en héroe. Más allá del resultado final: no hay héroe anterior a la aventura. Y la aventura es una decisión ética, existencial. Una manera de vivir. La única que vale la pena, parece. Eso escribió, reiteradamente, y eso trató de vivir.
-¿La aventura implica, además de acción, la comprensión de un sentido de lo que trasciende y la aceptación de un destino?
-La aventura o Aventura (como le gustaba subrayar, con mayúscula) es, borgeanamente, la comprensión de un sentido –anagrama de destino, como se recuerda en “Perramus”- el saber finalmente para qué estamos, qué nos justifica acá.
-El tema paradójicamente remite a los inicios, a las palabras que eligió para designar sus revistas y que funcionan como el lugar de los bordes (“Frontera”) y la designación de la cuestión, el momento crucial (“Hora Cero”)...
-Exactamente. “Frontera”, con su logo criollo, un indio bombero parado en el anca de su caballo mitrando el horizonte con la lanza apoyada en la Pampa- es el lugar de la transición, del cambio, de la Otra Cosa que hay además de lo que hay. Es lo que se debe traspasar para que haya Aventura. Y “Hora Cero” es el momento específico y personal, la cita con sí mismo o con la Historia, cada vez y cada día renovado, el desafío puntual, el momento de la verdad.
Fuente:Telam
"EL FLACO" de José Pablo Feinmann
Sinopsis de El Flaco
Durante largo tiempo José Pablo Feinmann fue considerado por muchos "el filósofo del kirchnerismo" o "el filósofo del Presidente". Si bien esto no era así, porque Feinmann siempre prefirió la independencia como pensador e intelectual, cuando Néstor Kirchner lo convocó a la Casa Rosada de inmediato se estableció una relación muy particular, de confianza y sinceridad entre ambos. El Flaco -que tiene como eje esa relación que se inició en 2003 y terminó en 2006- muestra un perfil hasta ahora totalmente desconocido de Néstor Kirchner. A partir de la asunción del expresidente, Feinmann fue varias veces invitado a la Casa de Gobierno y a Olivos, consultado como intelectual ligado a los derechos humanos y a la constante revisión crítica de los sistemas de pensamiento. Tanto Néstor como -en menor medida- Cristina lo escucharon o lo siguieron a través de sus columnas periodísticas en Página/12. Se entabló una relación de respeto y admiración mutua, hasta que se distanciaron porque Néstor Kirchner reclamaba mayor compromiso con "el proyecto colectivo" que él encabezaba, y lo acusó de quedarse en una Torre de Marfil del escritor que elige esa independencia para poder estar tranquilo y dedicarse a su obra. Algo que Néstor -en un poderoso mail que le envía y que en este libro se publica por primera vez como documento- le reprocha duramente. Este perfil que acá se devela, polémico, desnuda a Kirchner como nunca nadie lo hizo antes. José Pablo Feinmann, que dio la bienvenida desde el principio a este proyecto político, realiza un retrato que no es concesivo, muestra aspectos muy positivos y
otros muy críticos y descarnados. Con la pluma magistral de José Pablo Feinmann, asistimos a la intimidad y al pensamiento de un hombre político ciento por ciento, difícil de conocer, como fue Néstor Kirchner. El apasionado contrapunto entre ambos se entabla en diálogos memorables -en las conversaciones , que se continúan en los textos? y la teoría política que trama de manera brillante el desbordante relato nos convoca y nos interpela en nuestras convicciones y contradicciones.Jose Pablo Feinmann
Biografía
José Pablo Feinmann nació en Buenos Aires en 1943. Es licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y ha sido docente de esta materia en esa casa de estudios. Publicó más de veinte libros, que han sido traducidos a varios idiomas. Entre sus ensayos, se cuentan Filosofía y nación (1982), López Rega, la cara oscura de Perón (1987), La creación de lo posible (1988), Ignotos y famosos, política, posmodernidad y farándula en la nueva Argentina (1994); La sangre derramada, ensayo sobre la violencia política (1998); Pasiones de celuloide, ensayos y variedades sobre cine (2000); Escritos imprudentes
(2002), La historia desbocada, tomos I y II (2004), Escritos imprudentes II (2005), El cine por asalto (2006) y La filosofía y el barro de la historia (2008). Entre sus
novelas: Últimos días de la víctima (1979), Ni el tiro del final (1981), El ejército de ceniza (1986), La astucia de la razón (1990), El cadáver imposible (1992), Los crímenes de Van Gogh (1994), El mandato (2000), La crítica de las armas (2003), La sombra de Heidegger (2005), Carter en New York (2009) y Carter en Vietnam (2009). Es autor de las piezas teatrales Cuestiones con Ernesto Che Guevara (1999) y Sabor a Freud (2002), y de los guiones cinematográficos Últimos días de la víctima (1982), Eva Perón (1996), El
amor y el espanto (2000). Su exitoso programa de filosofía que emite Canal Encuentro, Filosofía aquí y ahora, ha iniciado su cuarta temporada.
Fuente:Tematika
POESÍA
Esas voces que vuelven
'¿Quién es este chico? No lo conozco',
preguntó el traidor
despues que Ignacio le estampó en la cara
la memoria de los 30 mil, la reforma agraria, su propia historia.
...Qué verguenza la de los traidores
ser descubiertos, justo ahora que el futuro se animó a nacer.
Pero además, no es verdad que no lo conoce.
Ese señor de bigotitos tan cepillados
debería saber que esa voz que lo sorprendió
antes supo portar otros nombres, por decir algunos:
Germán Abdala
Pocho Lepratti
Carlos Mujica
Rodolfo Walsh
Eva Perón
Y ahora sabe, mal que le pese, que esas voces siempre vuelven
con la misma bandera, con el mismo grito,
con miles de Ignacios, con el mismo pueblo,
con la misma canción que acuna nuestros sueños
la del pan para todos
la de la patria justa, libre y soberana
la canción que señala con los dedos en ve
dónde están los compañeros
y dónde los traidores.
El señor de bigotitos sonrió soberbio como lo hace siempre y cuando quiso seguir,
el Negro Olmedo (que encima aquí juega de local)
desde el fondo le gritó :
'paren las rotativas, traidorzuelo de cuarrrrrrta, se te acabó la función'.
Se fue la prensa. Se fueron todos.
Nosotros nos quedamos llorando de emoción
y aplaudiendo de pié, pues como dije antes
el futuro es nuestro y nos volvió a nacer.
(noche del 11 de julio del 2008)
Jorge Giles
(Gracias!-Compañera Gloria Canteloro).
Jorge Giles
FuenteFoto:Web













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