29/04/2011
Juicios a los represores
HIJOS recusó a la jueza Cosidoy
Lucas Ciarniello Ibáñez y Álvaro Baella, abogados de HIJOS.
HIJOS Rosario recusó este viernes a la jueza Laura Cosidoy, integrante del Tribunal Oral federal N°1 (TOF) de la ciudad, en el marco de una causa que investiga al ex teniente Manuel Sanit Amant ‒acusado por la muerte del obispo Carlos Ponce de León‒.
Se trata de la causa denominada “Saint Amant Manuel Fernando y otros, sobre privación ilegal de la libertad, torturas y desaparición forzada”, cuya instrucción estuvo en manos del juez federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Russo, y que en su elevación a juicio oral recayó ante el tribunal que integra Cosidoy, junto a Ricardo Vázquez y Otmar Paulucci.
En el expediente se investigan secuestros, tormentos y desapariciones cometidas mayormente contra un grupo de estudiantes del Colegio Don Bosco de San Nicolás, que eran señalados por los represores de formar parte de los grupos de base que acompañaban al Obispo Carlos Ponce de León.
“Esta recusación pretende salvaguardar la garantía de juez imparcial, el derecho de defensa y la transparencia necesaria inherente al debido proceso legal”, indica el escrito presentado por el equipo jurídico de HIJOS.
El escrito señala además que “estas garantías y principios constitucionales le asisten a esta querella como parte en el proceso penal, y en consecuencia venimos a solicitar el apartamiento en esta causa concreta de la jueza federal Laura Inés Cosidoy porque su participación vulneraría la «imparcialidad judicial»”.
La presentación de HIJOS esgrime entre otros argumentos para recusar a la jueza, la propia confesión de Cosidoy (ver nota anterior) realizada en declaraciones a la prensa, en donde manifestó su relación personal con el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri.
Además, HIJOS presentó como prueba las denuncias de más de una docena de ex detenidos políticos y testigos que a lo largo del jucio Díaz Bessone expresaron las extorsiones y destratos que sufrieron de parte de la magistrada, cuando era defensora oficial en los años del terrorismo de estado.
Algunos de los testimonios más duros contra Cosidoy fueron manifestados, entre otros, a lo largo el juicio Díaz Besone, por Juan Pablo Bustamante, Azucena Solana, Víctor Hugo Salami, Juan Luis Girolami, Olga Cabrera Hansen, José Luis Berra, Mirta Isabel Castellini, Marta Bertolino, Esther Bernal, Laura Judith Hanono y Carlos Corbella.
Cabe recordar que hace apenas semanas, el secretario de derechos humanos de la CGT, Julio Piumato, denunció también ante el TOF2 ‒que lleva adelante el juicio Díaz Bessone‒, que compañeros de cautiverio le informaron que Cosidoy los “incitaba a colaborar con la dictadura (ver nota)”.
Fuente:RedaccionRosario
Notas anteriores:
01/08/2009
Cosidoy vs. Piumato
Textuales
Por Juane Basso.
“Si soy amigo de alguien del que dicen que es una basura y yo por algo le tengo algún afecto, bueno tengo afecto y punto, no puedo juzgarlo” contestó el domingo 15 de marzo la jueza Federal Laura Inés Cosidoy al periodista José Maggi, quien le había preguntado a la magistrada si no creía que el dictador Leopoldo Galtieri “fuera capaz de ordenar la muerte de alguien”. Por estos días, la magistrada –ungida heroína del combate contra el narcotráfico por “San Novaresio”– , volvió a ser noticia porque el Secretario de derechos humanos de la CGT Julio Piumato, recordó que sus compañeros de detención durante la dictadura, venidos de la región del Segundo Cuerpo de Ejército, le contaron que cuando tuvieron a Cosidoy como defensora, ésta les solicitaba “que se quiebren”, así ella intercedía “ante su amigo Galtieri”. Luego de las declaraciones de Piumato, la jueza salió a desmentirlo y en el intento se desmintió a sí misma.
El cruce de declaraciones comenzó luego de que en el marco de una charla en Rosario, el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, contara que la jueza federal Laura Inés Cosidoy “le pedía a los detenidos por la dictadura militar que se quiebren”.
Las palabras de Piumato fueron vertidas ante una auditorio que participó de la jornada de apertura del ciclo denominado Vigilia de Cine (cine Argentino y derechos humanos) que se desarrolló este lunes en el Centro Cultural La Nave, cuyo panel de apertura contó con la presencia de Eduardo Toniolli, en calidad de querellante en causas de derechos humanos; Liliana Mazure, presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa); Juan Nucci, secretario ejecutivo de la Asociación Tribunales de Empleados del Poder Judicial de Santas Fe; y Piumato, secretario de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo (CGT) y secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación. Después de la charla se proyectó la película “1973 un grito de corazón”.
La jueza Laura Inés Cosidoy salió a cruzar los dichos de Piumato, y se tomó de un detalle minúsculo de un extracto de los dichos del sindicalista reproducidos por distintos medios, para intentar desmentir las palabras del líder sindical y ex preso político de la dictadura. Éste extracto, reproducido sólo por algunos medios, decía: “le pedía a los detenidos por la dictadura militar que estaban en Coronda que se quiebren”.
Así, la respuesta de la jueza Cosidoy se basó en aclarar que lo de Piumato era "una falsedad” ya que “él (Piumato) dice que los detenidos de Coronda iban a Buenos Aires y que ahí entró en contacto, pero eso es falso. Cuando me designan defensora, armo los expedientes para que mis detenidos lo conocieran y jamás hubo un procesado de la ley 2.840 en Coronda" (palabras textuales de la Jueza Cosidoy dichas en Radio 2 y reproducidas en el portal rosario3.com).
Vale la pena aclarar, que los dichos textuales de Piumato —que pueden leerse en la nota alusiva al tema de redaccionrosario.com—, fueron que Cosidoy “le pedía a los detenidos por la dictadura militar venidos de Coronda, de Rosario, y esa región, que se quiebren”. Lo que deja claro que el sentido de la frase apunta a referirse a sus compañeros de detención venidos de esta región, del Segundo Cuerpo de Ejercito, y por tanto que podían tenerla a ella como defensora oficial, cargo que Cosidoy ejerció durante esos años de dictadura.
En sus incursiones mediáticas, la jueza Cosidoy elucubró una teoría respecto a que los cuestionamientos a su rol de defensora oficial en la última dictadura "no están desvinculadas de sus denuncias a la gestión del ex ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández”. Días previos a los dichos de Piumato –quien por otra parte no había hecho esas declaraciones a la prensa sino en el marco de una charla–, Cosidoy había realizado denuncias a la prensa sobre el narcotráfico en nuestra provincia.
Cebada en su intentona de refutar al referente gremial, la jueza llegó incluso a desmentir sus propios dichos que realizara a Rosario12, cuando reconoció una relación amistosa con el dictador Galtieri. Consultada este miércoles 29 de julio por Radio 10 de santa Fe sobre su relación con Galtieri, Cosidoy sostuvo que “una vez dije que en su momento me salvó la vida y que yo no iba a tener la deslealtad de desconocer esa circunstancia y no puedo juzgar sus actitudes. Sé que me salvó la vida y eso es verdad, pero nada que ver con reuniones y cenas de las que habla Piumato, no tengo la menor idea de donde sacó esa versión”.
Basta recordar las declaraciones de Cosidoy al periodista José Maggi del domingo 15 de marzo de este año, para ver la contradicción de su defensa frente a la denuncia de Piumato. En aquella entrevista, Maggi le preguntó ala jueza: “Una de las interpretaciones que se hicieron cuando Bielsa reconoció su ayuda, es que si alguien podía salvar la vida de otro en una dictadura era porque del otro lado había alguien que escuchaba a esa persona. ¿Quién escuchaba sus pedidos del otro lado?
—Galtieri. Les guste o no les guste –respondió Cosidoy.
La entrevista publicada en Rosario continuó de la siguiente manera:
—¿Usted tenía diálogo con el general Leopoldo Fortunato Galtieri? –replicó Maggi.
—Sí, creo además que le debo la vida a Galtieri, porque para el resto de los que eran las fuerzas de operaciones que integraban militares y policías, mi cabeza no valía dos pesos. Se han inventado muchísimas historias en relación a Galtieri y a mí, pero también se inventaron con jefes de policía y con ministros. Realmente no me importa, porque sé el respeto que yo tuve y la conducta mía, así que en ese sentido estoy absolutamente tranquila, y no tengo ningún derecho a negar que era escuchada al punto de que me salvó la vida.
—¿Cuándo le salvó la vida Galtieri?
—Cuando hubo un episodio raro, de movimiento de personas, que se llegó a saber, porque yo sabía cosas que mis defendidos me habían contado. Mi cabeza no valía nada.
—¿La quisieron matar?
—Sí, me quisieron matar. Fue antes el Mundial'78. En ese momento no supe, recién ahora estoy poniéndole cara a los relatos. Entonces eran apodos: El Chino, el Potro, el Burro.
—Fue el propio Galteri quien se lo comunicó?
—Sí, me llamó por teléfono una tarde para que fuera al Comando que quedaba en Córdoba y Moreno, y me estaba esperando en el escritorio. Por lo general nos sentábamos en los sillones, y creo que en ese momento él suponía que yo estaba más alertada del tema, que conocía algo, e intentó darme tranquilidad, pero finalmente me tuvo que contar lo que pasaba porque lo ignoraba totalmente.
En otro pasaje de la nota, José Maggi preguntó:
—¿Usted no creía que Galtieri era capaz de ordenar la muerte de alguien?
—No creía, así como lo estoy mirando a usted, se lo digo —respondió Cosidoy.
—¿Qué le llevaba a pensar eso?
—(Se le llenan los ojos de lágrimas). El no tener nada para pensar que era capaz de hacer una cosa así. No lo sé, es una de las cosas que es difícil de explicar, tan difícil como explicarle a la gente porqué no puedo juzgar a alguien que quiero. Si soy amigo de alguien del que dicen que es una basura y yo por algo le tengo algún afecto, bueno tengo afecto y punto, no puedo juzgarlo.
Como suelen decir los abogados, fiscales y tantas personas a las que le viene bien la frase en muchas oportunidades como esta: “A confesión de parte, relevo de prueba”.
Fuente:RedacciónRosario
04/04/2011
Juicio Díaz Bessone
Piumato: “Cosidoy incitaba a colaborar con la dictadura”
Julio Piumato. Ayer junto a Moyano y Zaffaroni, hoy en el TOF de Rosario.
El secretario de DDHH de la CGT, Julio Piumato, declaró que la actual integrante del Tribunal Oral Federal 2 de Rosario, Laura Cosidoy, “cuando era defensora oficial durante la dictadura, les decía (a los detenidos) que era amiga del general Galtieri".
Recordó que Galtieri "era por entonces comandante del Segundo Cuerpo del Ejército, con quien (Cosidoy) comía asados muy usualmente”. Además el dirigente indicó que “el objetivo de la represión en la Argentina fue garantizar la implementación del programa económico de (el ex ministro de Economía José Alfredo) Martínez de Hoz”.
Piumato declaró este lunes ante la justicia federal rosarina en el marco de la causa Díaz Bessone, que investiga crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en el centro clandestino de detenciones que funcionó en el entonces Servicio de Informaciones (SI) de la policía local.
El dirigente judicial fue propuesto como testigo por la defensa de la ex detenida Marta Bertolino, una sobreviviente del SI cuyo marido, el ex delegado sindical de la Sanidad, Oscar Manzur, permanece aún desaparecido.
Piumato identificó durante su testimonio a detenidos rosarinos que compartieron cárcel con él en La Plata, adonde habían sido trasladado cuando “levantaron” el penal santafesino de Coronda, a mediados de 1979, antes de la llegada al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dijo el secretario de la CGT.
“El objetivo de la represión en la Argentina fue garantizar la implementación del programa económico de (el ex ministro de Economía José Alfredo) Martínez de Hoz”, indicó Piumato, y para eso era necesario “evitar la resistencia de los trabajadores a ese programa”, agregó .
En su testimonio, el titular del gremio de Judiciales reconoció a los detenidos-desaparecidos José Aloisio y Eduardo Nasini, quienes fueron trasladados de la cárcel santafesina de Coronda a mediados de 1979 a La Plata, donde él estaba detenido, rememoró.
“Yo compartí prisión con Aloisio y otra gente de Rosario, fue allá por el 79, porque ante las denuncias que había en el exterior fueron levantadas las cárceles del Segundo Cuerpo ante de llegada de la CIDH, que vino en septiembre del 79”, narró el dirigente gremial.
“A mediados del 79 se levantó la cárcel de Coronda, ahí es cuando llegó gente con la que compartí el pabellón, con Aloisio y Nasini”, precisó.
Con relación al vínculo con los dos detenidos rosarinos, Piumato dijo ante el los jueces: “Me quedaron dos cosas: escuché directamente hablar de las torturas en la Dirección de Investigaciones (por el Servicio de Informaciones), escuché los relatos de lo que era el comandante Feced (por entonces jefe de la Policía local), que era el que lideraba las patotas genocidas en Rosario, escuché un montón de situaciones alrededor de ese oscuro personaje”.
En su relato, el dirigente también apuntó contra la actual integrante del TOF2 Laura Inés Cosidoy, de quien dijo que durante la dictadura, cuando era defensora oficial en Rosario, “les decía (a los detenidos) que era amiga del general (Leopoldo) Galtieri, que era por entonces comandante del Segundo Cuerpo del Ejército, y que comía asados muy usualmente en la Quinta de Funes”.
“Ella los incitaba, comentaban que les hacía ostentación de partes femeninas, con actitudes como seductoras y los invitaba a que colaboraban, porque si lo hacían y les daba información, ella se comprometía a interceder ante su amigo Galtieri”, añadió Piumato.
Cosidoy se excusó en su momento de ser parte del tribunal del anterior juicio contra responsables del terrorismo de estado en Rosario, el denominado Guerrieri-Amelong, justamente por su amistad declarada con Galtieri.
En su declaración, Piumato recordó además que fue secuestrado el 1º de junio de 1976 “junto a un grupo de delegados gremiales del Poder Judicial en la ciudad de Buenos Aires” y que permaneció “10 días en calidad de desaparecido, luego puesto a disposición de un juez y sobreseído”.
Sin embargo, el secretario de Derechos Humanos de la CGT dijo que luego “fui sometido a un tribunal irregular y detenido hasta 1982”.
Sobre las motivaciones del golpe del 24 de marzo de 1976, Piumato fue contundente: recordó que en 1984 se conoció una “orden de batalla del general (Roberto) Viola” en la que “con una claridad meridiana se explica cuál es el objetivo de la represión en la Argentina”.
Y agregó: “El objetivo era garantizar la implementación del programa económico de Martínez de Hoz anunciad el 2 de abril del 76”.
“Ese documento oficial del Ejército argentino decía que el objetivo era evitar la resistencia de los trabajadores a ese programa económico”.
El juicio en el que declaró Piumato tiene como imputados al ex titular del Segundo Cuerpo, Ramón Genaro Díaz Bessone; a los ex policías rosarinos José Carlos Scortechini, Ramón Rito Vergara, Mario Alfredo Marcote y José Rubén Lo Fiego; y al civil acusado de complicidad con la dictadura Ricardo Miguel Chomicky.
Fuente:RedaccionRosario


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