EL JUEVES SE CONOCERA LA SENTENCIA EN EL JUICIO
El veredicto
Los familiares de las víctimas cuentan cómo vivieron el proceso judicial. Esperan que el ex subcomisario reciba una pena en cárcel común, ya que la defensa buscará mantenerlo en una clínica privada. También se resolverá la situación de Reynaldo Bignone, Omar Riveros y otros dos represores.
Por Alejandra Dandan
Para cada uno, el juicio significó algo distinto. Antonio Muniz Barreto nunca logró dormir antes de las audiencias. Diego, su hermano mayor, el que lleva el nombre del padre, dice que cada día era como limpiar una herida todos los lunes y jueves: “Y empiezo a tener la sensación de que ahora la estoy curando pero que siempre va a estar la cicatriz”. Algo de eso sucedió con Manuel y Gastón Gonçalves. Algo de eso, también, con Marisa D’Amico, que sigue convencida de que todavía no termina nada porque tiene que encontrar el cuerpo de sus hermanos. Todos se preparan para acercarse otra vez a José León Suárez, esta vez para la última audiencia: el jueves van a escuchar la sentencia del Tribunal Oral Federal No1 de San Martín, que podrá condenar o no a Luis Abelardo Patti, a Reynaldo Bignone y Omar Riveros, entre otros, por un tramo de los crímenes de la causa Campo de Mayo.
“Fui a todas las audiencias y cada vez que fui abrí esa herida, la limpié todos los lunes y todos los jueves”, dice Diego Muniz Barreto. “Y empiezo a tener la sensación de que hay algo de reparación en todo esto muy importante, donde cada uno empieza a estar del lado que tiene que estar y no en ese espacio de los grises: porque cuando yo veía a esa gente circulando por la calle, cobrando pensiones de ex presidentes o convertida en intendente, me parecía que era una situación muy gris: ahora no, más allá de los resultados, el juicio ubicó de un lado a los encausados y del otro lado a las víctimas, nítida y concretamente.”
Los Muniz Barreto son tres hermanos, Diego, Juana y Antonio, el músico que vive en Barcelona, es el menor y durante los últimos meses se la pasó yendo y viniendo. “Para mí fue una especie de exposición íntima del dolor más absoluto”, explica. “Cuando empecé me sentía súper emocionado, pero por momentos eso cambiaba, de pronto estaba muy cansado, con mucho abatimiento, a veces festejaba y otras quería salir corriendo a hacer aikido, y es eso, no sé, como quedarte desnudo delante de todo el mundo.”
El dolor tenía que ver con muchas cosas, como volver a escuchar o conocer detalles de la historia de su padre, el ex diputado Diego Muniz Barreto. Oír cómo lo hundían en un río. Escuchar los detalles de una carta que dejó escrita su secretario privado, la persona a la que arrojaron al río junto a él y se salvó. Una carta que el mayor de los hermanos había leído una vez, y guardó de un golpe en un cajón.
Esos relatos convertidos en prueba durante el juicio a los genocidas ahora terminan. Mañana habrá una audiencia para escuchar las palabras finales de los acusados, que continúa el jueves a la mañana. En la lista están Riveros y Bignone, en ese entonces a cargo del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo; Martín Rodríguez alias “El Toro”, uno de los torturadores del campo de exterminio; y los dos policías, Fernando Meneghini, jefe de la comisaría de Escobar durante la dictadura, y Patti, oficial de esa misma comisaría sobre quien se ha comenzado a revelar durante el juicio la posibilidad de que además haya sido espía del Ejército.
En el plano formal, todos tienen pedida la prisión perpetua. Se espera que Meneghini hable en la audiencia del lunes. Lo hizo largamente al comienzo del juicio y tomó notas en cada audiencia. Patti no estuvo casi nunca en la sala. En ocasiones permaneció adentro de una ambulancia privada enviada por la clínica Fleni, donde sigue internado por un supuesto ACV. La suya es acaso la condena más esperada. Las querellas le pidieron prisión perpetua por imputarle el crimen de Gonçalves. A esta altura, las querellas no temen realmente una absolución, pero la tensión está en el lugar de detención. Los defensores de Patti pidieron que permanezca en el Fleni, un espacio que Patti solía usar de bunker político incluso durante su teatralizada situación de enfermo. Los familiares piden cárcel común, que lo trasladen a Marcos Paz, aunque aclaran que si eso no es posible existen lugares alternativos como la cárcel de Ezeiza, donde funciona un centro de salud.
Marisa D’Amico es la hermana de Luis Rodolfo y Guillermo, dos de las víctimas de Patti, casos en este juicio, militantes secuestrados de su casa, sumergidos por el ex intendente de Escobar en un tanque de agua, todavía desaparecidos. Su hermana pasó años buscando respuestas a la pregunta sobre dónde están sus cuerpos. Quiere saber al menos si tiene que poner flores en el Paraná, el Dique del Luján o un arroyo donde tiraron cuerpos carbonizados 18 días después de la desaparición. El 1º de noviembre ella declaró en el juicio: “Al margen de las condenas, que hasta tengo miedo que no sean lo que esperamos, pienso en las cuestiones de privilegio: el privilegio de estar en el Fleni, eso quiero que se corte, porque cómo puede ser que haya gente que está presa por robo de autos, sin matar a nadie y esté en prisiones comunes y éste, que es mucho más que un ladrón de autos, éstos que son asesinos, estén en otro lugar: tengo miedo a esto, a las condenas flojas y al privilegio, por eso digo que para mí el 14 no termina el juicio: termina en todo caso una etapa”. Este viernes por la noche, Marisa volvió tarde a casa, preocupada porque “con tantas cosas malas” que le pasaron en la vida, no está segura de llegar en condiciones al día de la sentencia.
Mientras, Manuel Gonçalves termina de organizar a todo correr las cosas con la Municipalidad de San Martín para conseguir un escenario. Manuel y Gastón son los hijos de Gastón Gonçalves, militante de la JP, activista en el territorio de Patti, secuestrado el día del golpe de Estado, encerrado en un celular en el predio de la comisaría de Escobar y asesinado días más tarde en un camino rumbo al río Luján. Buena parte del juicio se trató de probar la relación del crimen con la comisaría y con Patti. Sus hijos también estuvieron cada día de audiencia. Gastón, que es músico de Los Pericos, aparecía cada tanto rodeado de otros músicos de otras bandas, un mundo del rock sumergido en los juicios. Manuel, vestido casi siempre de negro, no lograba entender, antes del verano, cómo iba a hacer para poder esperar todo enero y febrero a la condena.
Los músicos tendrán mucho que ver también el día de la sentencia. A las cuatro de la tarde, cuando comience la audiencia, afuera del tribunal habrá pantallas para seguir el debate. HIJOS prepara para el escenario una radio abierta y luego tocarán Los Auténticos Decadentes.
Pero todo empezará un poco más temprano. Entre las últimas palabras y el momento de la sentencia, la Comisión por la Recuperación de la Memoria de Campo de Mayo marchará con organizaciones sociales, partidos políticos y organismos de derechos humanos desde la esquina de Avenida Márquez y San Martín hacia el auditorio. Si alguna singularidad tuvieron estas audiencias, es que muchas de las pruebas están basadas en el testimonio de las víctimas. Muchas son sobrevivientes de la zona norte, ex militantes, secuestrados muchos de ellos por Patti. Varios sostienen ahora a la Comisión, un espacio que crearon para darle aire a los juicios de Campo de Mayo, organizar las estrategias jurídicas y buscar las pruebas en el territorio. “Este es el cierre de la impunidad de Patti”, dice Carlos “Nica” González, de la Comisión. “Patti, porque es el personaje siniestro de la convocatoria, y es Patti como será Rico en un próximo momento, las personas más reconocidas para la gente de los barrios, los hombres comunes, no sólo para la militancia.”
El nombre de Patti es lo que se acaba en ese día. El nombre de un hombre vinculado al reciclado en la democracia: “Este personajes usó a las instituciones –dice Giselle Tepper, de HIJOS–, lo que se hace con esto es condenar todo este blanqueo y me parece que si no hubiera habido familiares y abogados detrás de esto, hoy el tipo estaría en el Congreso”.
Fuente:Pagina12
La fuga de un represor
“Estamos sumamente preocupados por la fuga del genocida de la ESMA Víctor Roberto ‘Lindoro’ Olivera, posibilitada por los responsables de su excarcelación, la Cámara Nacional de Casación Penal, y por quienes debían vigilarlo, el Tribunal Oral y Federal Nº 5”, señalaron ayer las Abuelas de Plaza de Mayo, Madres Línea Fundadora, H.I.J.O.S. y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. En un comunicado de prensa, recordaron que el represor había sido identificado “gracias al trabajo de los organismos de derechos humanos, algo que debió haber hecho la Justicia”, pero “Casación lo dejó en libertad con el argumento de que no se fugaría”. Además, subrayaron que el tribunal que debía garantizar que Olivera no se fugara, el TOF Nº 5, integrado por los jueces Ricardo Farías, Daniel Obligado y Germán Castelli, es “el mismo que tuvo a su cargo la seguridad del represor de la ESMA Héctor Febres, quien murió antes de las sentencias a causa de la ingesta de cianuro en su lugar de detención, sede de la Prefectura”. Olivera confesó que en la ESMA hacían desaparecer los cuerpos de los secuestrados incinerándolos, en lo que llamaban “asadito”, como alternativa a los vuelos de la muerte. “Su fuga implica no sólo que pueda evadir la acción de la Justicia, sino que constituye un peligro para el avance de la causa y, fundamentalmente, para la seguridad de los testigos que deben declarar desde su condición de sobrevivientes, familiares y compañeros de las víctimas”.
Fuente:Pagina12
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 9 de abril de 2011
Ante la fuga de un genocida de la ESMA
Los Organismos de Derechos Humanos abajo firmantes expresamos nuestra profunda preocupación por la fuga del genocida de la ESMA Víctor Roberto “Lindoro” Olivera, posibilitada por los responsables de su excarcelación, la Cámara Nacional de Casación Penal, y por quienes debían vigilarlo, el Tribunal Oral y Federal (TOF) Nº 5.
Estamos sumamente preocupados por la gravedad de este hecho. La Cámara Nacional de Casación Penal sigue manteniendo actitudes serviles a la impunidad más que al Juicio y Castigo de los crímenes de lesa humanidad.
Este represor había sido identificado gracias al trabajo de los Organismos de Derechos Humanos, algo que debió haber hecho la Justicia. Pero Casación lo dejó en libertad, con el argumento de que no se fugaría, basándose en el fallo plenario “Díaz Bessone”.
En otro acto al servicio de la impunidad, la Cámara Nacional de Casación Penal resolvió el 30/6/2010 hacer lugar al pedido de excarcelación de Olivera. El Ministerio Público Fiscal apeló y el reclamo llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que el 4/4/2011 ordenó que el represor volviera a la cárcel. Pero cuando fueron a buscarlo para detenerlo, Olivera ya se había fugado y continúa prófugo hasta el momento, sumándose a la lista de genocidas sin captura.
El tribunal a cargo de la Mega-Causa ESMA debía garantizar que Olivera no se profugara, mediante un control efectivo de los imputados excarcelados. Se trata del TOF Nº 5, integrado por los jueces Ricardo Farías, Daniel Obligado y Germán Castelli. Este mismo tribunal tuvo a su cargo la seguridad del represor de la ESMA Héctor Febres, quien murió antes de las sentencias a causa de la ingesta de cianuro en su lugar de detención, sede de la Prefectura.
Olivera confesó que en la ESMA hacían desaparecer los cuerpos de los secuestrados incinerándolos, en lo que llamaban “asadito”, como alternativa a los vuelos de la muerte, cuando las víctimas morían por la tortura y no estaba previsto ningún despegue.
La fuga de Olivera implica no sólo que pueda evadir la acción de la Justicia y garantizar su propia impunidad, sino que constituye un peligro para el avance de la causa y, fundamentalmente, para la seguridad de los testigos que deben declarar desde su condición de sobrevivientes, familiares y compañeros de las víctimas.
Exigimos que los genocidas cumplan prisión en cárcel común, perpetua y efectiva, tanto para la detención preventiva como para las condenas. Esta fuga debería ser condición suficiente para revertir todas las excarcelaciones a los represores y un llamado de atención para que sea la última. Asimismo, exigimos que se pongan todos los medios a disposición para la captura de Olivera y todos los prófugos.
Abuelas de Plaza de Mayo
Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas
H.I.J.O.S. Red Nacional- Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
Fuente:Agndh
OPINION
Un gran momento
Por Ana Oberlin *
El 14 de abril va a ser un día muy importante. Uno de esos días que de tan esperados nos llegan casi ajados a fuerza de imaginarlos, de soñarlos. Hace años que venimos deseando este gran momento, a pesar de que llegar hasta acá fue terriblemente difícil. Casi no nos faltaron obstáculos por sortear. Estamos seguros de que el jueves, Riveros, Bignone, Rodríguez, Meneghini y Patti van a ser condenados a la máxima pena de prisión. No cabe otra posibilidad. Y esto lo decimos porque alcanzamos este punto habiendo transitado un camino sinuoso como pocas veces, pero que construimos con mucha paciencia y perseverancia, con la certeza de estar del lado de la verdad.
Antes de este juicio, sabíamos que estábamos en una disputa terriblemente desigual. Entre otras cosas, porque uno de los imputados, Luis Patti, se recicló durante la democracia como político y llegó a tener mucho poder. Pero de todas formas, decidimos dar batalla, quizá con la testarudez que aprendimos de las Madres y de las Abuelas; o, tal vez, con la fuerza inconmensurable que da haber sentido profundamente la impotencia de la injusticia durante años; o, a lo mejor, movidos por la convicción de que nuestros viejos y sus compañeros merecen la pelea a pesar de lo ardua que sea. O por todo eso junto.
Además del proceso judicial, tuvimos que presentarnos tres veces ante el Congreso de la Nación para pedirles a los diputados que no permitieran la paradoja de que un genocida confeso formara parte de una de las instituciones más importantes del Estado democrático. Había que impedir que Patti tuviera fueros y se volviera prácticamente imposible su juzgamiento, no sólo por las trabas formales que aparecerían, sino por el mensaje simbólico a sus víctimas y a los testigos. Si Patti era diputado a pesar de todo lo que hizo, se reafirmaba como icono de la impunidad que aún hoy no podemos terminar de desandar. Si se brindaba ese mensaje, obviamente, se volvía más difícil que los testigos se animaran a declarar.
Como si todo eso no hubiera sido suficiente, también tuvimos que impugnar sus candidaturas. Patti, aun estando procesado, intentó presentarse a elecciones. La Justicia Electoral primero nos dio vuelta la cara y después, a través de la Cámara Electoral, aceptó nuestras razones para la impugnación. Lo conseguimos con mucho esfuerzo, junto con otros tercos como nosotros, y recorriendo vericuetos inimaginables.
Finalmente, vencimos esas trabas y llegamos al juicio oral. Estos seis meses escuchamos a casi 90 testigos relatar, con enorme valentía, el horror al que fueron sometidos en la maquinaria infernal de exterminio que montaron los cinco imputados, entre otros. Los testigos vinieron al juicio a pesar de que varios fueron amenazados y eso nos hace sentir orgullosos de ellos. También oímos a los familiares de Gastón Gonçalves, de Diego Muniz Barreto y de la familia D’Amico describir desgarradoramente lo que fueron obligados a vivir. Contaron, además, las humillaciones que les propinó el mismo Poder Judicial durante 30 años, en los que cerró de manera cómplice o cobarde sus puertas a los reclamos de las víctimas.
En este juicio, las cosas comenzaron a estar en su lugar: los represores –aunque falten muchos– sentados en el banquillo de los acusados; sus víctimas, sentadas en el lugar de los testigos para ser escuchadas, pese a que esta Justicia no termina de ser justa porque es tardía y fragmentaria.
La prueba fue abrumadora, tanto que obligó a los abogados de los represores a recurrir a la mentira como defensa, porque la verdad brotó contundente y no dejó ningún resquicio para considerar que los responsables de estos hechos son inocentes.
Por eso tenemos certeza de que el jueves vamos a vivir un gran momento. Ese día, cuando escuchemos, fundidos en un abrazo interminable, la condena a prisión perpetua de Riveros, Bignone, Rodríguez, Meneghini y Patti confirmaremos una vez más que esta lucha tiene sentido. Volveremos a corroborar que es cierto que lo imposible, sólo tarda un poco más. Lo único que requiere es dar obstinadamente la batalla, por más difícil y de- sigual que se presente.
* Abogada representante de las familias D’Amico, Muniz Barreto y Gonçalves.
Fuente:Pagina12
Año 3. Edición número 151. Domingo 10 de abril de 2011
HABRÁ UNA MARCHA Y UN RECITAL
El jueves se conocerá la sentencia a Patti
El Tribunal Oral Federal Nº1 de San Martín fijó para el próximo jueves la fecha en la que dará a conocer la sentencia en el juicio oral por delitos de lesa humanidad que lleva adelante contra el ex comisario Luis Patti. Los jueces Lucía Larrandart, Horacio Segretti y María Lucía Cassain leerán el veredicto. También son juzgados el ex presidente de facto Reynaldo Bignone, los ex militares Santiago Omar Riveros y Martín Rodríguez, y el ex comisario Juan Fernando Meneghini. Durante sus alegatos, la fiscalía y las querellas pidieron la pena de prisión perpetua para todos los imputados. Los organismos de DD.HH. organizaron para ese día una marcha y un recital de Los Auténticos Decadentes en el auditorio Hugo del Carril, ubicado en Sáenz Peña 4151 de José León Suárez.
Fuente:MiradasalSur

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