Prueban que los genocidas se aliaron con Ford para secuestrar a sus empleados.
Los sobrevivientes cuentan cómo la mayoría fueron torturados en los quinchos del campo de deportes de la fábrica de Ford.
En una entrevista realizada por el diario Tiempo Argentino, cuatro de los sobrevivientes de la feroz represión desatada a partir del 24 de marzo de 1976, en la que torturaron y desaparecieron a 25 obreros de la planta de Pacheco de Ford Motor Argentina, relataron cómo el aparato represivo con la complicidad de la compañía transformaron parte de las instalaciones de la empresa en un improvisado centro clandestino de detención. Los sobrevivientes Pedro Troiani, Luis María Degiusti, Vicente Ismael Portillo y Ricardo Ávalos cuentan cómo la mayoría fueron torturados en los quinchos del campo de deportes de la misma fábrica al grito de "zurdos, ustedes no tienen ni Dios ni patria".Tanto los secuestrados en el interior como en la salida de la fábrica tenían un verdugo que los delataba: Héctor Francisco Sibilla, hoy militar retirado, de 85 años, a quien se puede ver caminar despreocupado por las calles del barrio porteño de Belgrano. Fue jefe de Seguridad de la empresa y el que "marcaba" a los delegados y a otros operarios para facilitar a los militares la identificación de los que iban a ser secuestrados. Después prestó sus servicios a la embajada de Estados Unidos.La "Causa Ford" fue abierta en 2003 por el abogado Tomás Ojea Quintana, pero luego de que el fiscal Delgado, a instancias de la querella, pidiera la indagatoria a José María Courard, ex presidente de Ford Argentina; al señor Muller, jefe de la Planta de Pacheco; a Héctor Sibilla, jefe de Seguridad, y al jefe de Personal, Galarraga, el expediente pasó a los tribunales de San Martín y desde hace más de dos años está virtualmente paralizado.Lo que iba suceder el 24 de marzo algunos ya lo sabían. Quince días antes, el secretario del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), José Rodríguez, convocó a todos los delegados a la Federación de Box para realizar una asamblea. El mensaje fue premonitorio: "Muchachos, se viene el golpe. Yo, si tengo que hacerle la venia al milico, se la voy a hacer. Cuídense porque los cuadros intermedios van presos."Pedro Troiani recuerda que en aquel momento ni se imaginaban lo que podía venir después: "No teníamos idea de que los cuadros intermedios éramos nosotros". A diferencia de lo que sucedió en Mercedes Benz, donde de 17 obreros desaparecidos sobrevivieron sólo tres, los trabajadores de Ford sobrevivieron todos. Fueron secuestrados, torturados y permanecieron en calidad de desaparecidos sin que sus familias supieran dónde estaban hasta ser finalmente legalizados. A partir de ese momento quedaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional alrededor de un año.(Fuente: Archivo Nacional de la Memoria)
Fuente:ViejoLobo

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