Avanza la causa por el Plan Sistemático de apropiación de niños durante la dictadura
Citan a Bergoglio como testigo en el juicio oral por el robo de bebés
Publicado el 10 de Mayo de 2011
Por Néstor Espósito
El arzobispo fue mencionado por la hija de una de las fundadoras de Abuelas como la persona que les acercó un contacto para obtener información sobre el paradero de su sobrina. Es la segunda vez que lo convocan a declarar.
El arzobispo porteño Jorge Bergoglio deberá volver a declarar en una causa por violaciones a los Derechos Humanos durante la última dictadura. El Tribunal Oral Federal Nº 6, que lleva adelante el juicio por el denominado Plan Sistemático de robo de bebés hijos de desaparecidos, la mayoría de ellos nacidos en los centros clandestinos de detención y torturas del régimen, resolvió ayer aceptar el planteo del fiscal Martín Niklison; del abogado de un grupo de Abuelas de Plaza de Mayo, Alejo Ramos Padilla, pero especial y fundamentalmente de Estela de la Cuadra, hija de una de las fundadoras de Abuelas, quien sigue buscado a Ana Libertad, su sobrina nieta, en manos de apropiadores desde cuatro días después de nacida en la Comisaría 5ª de La Plata. Estela de la Cuadra es hija de Alicia “Licha” de la Cuadra, quien murió en 2008, a los 93 años de edad, sin reencontrarse con su hija desaparecida, ni con su nieta apropiada.
Bergoglio será testigo en un juicio que tiene sentados en el banquillo de los acusados a Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone, el primero y el último de los usurpadores del poder entre 1976 y 1983.
Ana Libertad Baratti de la Cuadra nació el 7 de julio de 1977, cuando sus padres, Elena de la Cuadra y Héctor Baratti, llevaban ya cuatro meses y medio desaparecidos. Desde entonces vive con otro nombre, otra identidad y otra historia. Acaso ignorando que es hija de desaparecidos. La dictadura golpeó con toda su ferocidad a la familia De la Cuadra, siete de cuyos integrantes están desaparecidos. Ana Libertad fue arrancada de los brazos de su madre el 11 de julio, cuatro días después de su nacimiento, y entregada –según supieron los sobrevivientes– a una familia sin hijos.
¿Cómo lo supieron? Durante los Juicios por la Verdad, en 1999 (cuando las leyes de impunidad y los indultos aún impedían la persecución penal de los delincuentes de lesa humanidad, en general, y de los apropiadores de bebés, en particular), Estela de la Cuadra contó por primera vez ante los tribunales de La Plata la historia que involucra al cardenal. “Todo esto pasa en el año ’77, donde mis padres se mueven incansablemente, donde ya se están formando los Organismos de Derechos Humanos y están siendo una realidad. Para julio, ya dos hermanos de Elenita estaban en el exilio, en Italia. Entonces papá y mamá le solicitan que vayan a ver al Padre Pedro Rupe, general de los jesuitas, que es un sacerdote con una relación de larga data con la familia. El padre Rupe, que justo venía de Brasil de un Congreso importante de los jesuitas, dice entonces: el padre Bergoglio, Jorge Bergoglio, que era el provincial de los jesuitas en la Argentina, es el que se va a ocupar de esto, y entonces designa a Cándido Gabignia, de su congregación, para hacer los trámites y contactar a Bergoglio.”
Según la narración, el arzobispo supo de labios de las propias víctimas lo que estaba ocurriendo: “En un momento dado, Bergoglio cita a mi padre y le pide que le relate la historia. Entonces Bergoglio le da una carta a papá, donde le dice: ‘bueno, señor De La Cuadra, usted diríjase a Monseñor Mario Piqui’. Una pequeña cartita de la tarea que le había impuesto el padre Rupe.” El sacerdote Piqui constató la denuncia y regresó con una respuesta que le transmitió Reinaldo Tabernero, por entonces subjefe de la temible policía bonaerense que encabezaba Ramón Camps: “Sí, padre, en efecto, nació una nena, pero la nena fue dada a un matrimonio sin hijos, está bien... y que bueno, que las cosas son así.”
Al menos en tres oportunidades en los últimos 12 años distintos tribunales escucharon el mismo relato. “Es la tercera vez que lo pido ante un tribunal. ¿Lo vamos a citar para que declare o no lo vamos a citar para que declare?”, se enojó Estela de la Cuadra la semana pasada. Ayer, el tribunal anunció que Bergoglio deberá declarar, aunque será invitado a hacerlo ante el tribunal o, en caso de utilizar las prerrogativas que le concede su jerarquía eclesiástica, será el tribunal el que se trasladará a sus oficinas para interrogarlo. El artículo 250 del Código Procesal sostiene que “no estarán obligados a comparecer el presidente y vicepresidente de la Nación... y los altos dignatarios de la Iglesia. Según la importancia que el juez atribuya a su testimonio y el lugar en que se encuentren, aquellas personas declararán en su residencia oficial, donde aquel se trasladará, o por un informe escrito, en el cual expresarán que atestiguan bajo juramento.” Pero el párrafo final de ese artículo dice algo más: “los testigos enumerados podrán renunciar a este tratamiento especial”. En otras palabras, si Bergoglio quisiera, podría ir a declarar ante el tribunal.
El purpurado ya conoce el trámite y en un caso similar manifestó su opción. En el juicio oral por los delitos cometidos en la ESMA, en noviembre del año pasado, estuvo cuatro horas en la sede de la curia metropolitana. Allí describió reuniones con la Junta Militar para pedir por los jesuitas secuestrados Francisco Jalics y Orlando Yorio.
Opinión
“Hubo un pacto de silencio”
Publicado el 10 de Mayo de 2011
Por Alan Iud Abogado de Abuelas de Plaza de Mayo.
Nosotros pedimos que se cite a declarar a Jorge Bergoglio porque nos pareció importante el relato de Estela de la Cuadra, quien contó que cuando buscaban a su hermana Elena y a su sobrina, nacida en cautiverio, fueron a ver a Bergoglio y este los derivó al obispo de La Plata, Mario Piqui.
Queremos saber si Bergoglio sabe algo más. Porque además hay una contradicción entre lo que dijo el cardenal en el juicio de la ESMA, cuando aseguró que él recién tomó conocimiento de la desaparición de niños hace diez años.
Esta es la última oportunidad para que este tipo de personas, si saben algo, lo digan y ayuden a encontrar a los nietos que faltan. O ayuden también a comprender el plan de desaparición de niños en la dictadura. Porque la Iglesia tenía acceso a esferas del poder. Es necesario que rompan este pacto de silencio que hubo entre Iglesia y dictadura, que a veces incluyó otras cosas, como con Christian Von Wernich. En este juicio, además, ya quedó en evidencia que la Iglesia colaboró en distintas instancias: Victoria Montenegro relató que había monjas que cuidaban a niños y también se supo que había curas y monjas en el Hospital Militar de Campo de Mayo. Es indudable que Bergoglio debe tener más información.
Opinión
“Bergoglio debe conocer otros casos”
Publicado el 10 de Mayo de 2011
Por Luis Alén Subsecretario de Derechos Humanos.
La reflexión que se puede hacer es que en estos casos uno espera que se aporten datos que permitan avanzar para encontrar a los 400 chicos que les falta recuperar la identidad.
Pensamos que Jorge Bergoglio, que durante aquella época era provincial de los jesuitas (el escalafón máximo de la congregación) debe conocer muchas cosas. Antes, en otra causa, dijo que recién hace diez años se enteró de la desaparición de niños, pero eso no se condice con la realidad.
Seguramente muchos familiares de desaparecidos deben haber acudido a él. Como ocurrió con Estela de la Cuadra, que declaró que recurrió a Bergoglio en busca de ayuda.
Además, la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo ya lleva 34 años, y su explicación en ese sentido es inaceptable. Su testimonio en la justicia debería servir para aclarar todas estas cosas. Porque va pasando el tiempo y muchas abuelas ya han fallecido sin poder recuperar a sus nietos.
Es imprescindible que todos los que tengan un dato lo aporten. Bergoglio debe conocer muchos otros casos, seguramente también podrá aportar sobre otras desapariciones. Veremos si esto sirve para algo, o si Bergoglio mantiene el mismo silencio que la jerarquía eclesiástica eligió hasta el momento.
“allí pasé los peores 100 días de mi vida”, dijo un ex detenido
Ratifican que en el Pozo de Banfield se practicaban partos ilegales
Publicado el 10 de Mayo de 2011
Era un lugar de transición entre la vida y la muerte”.
Así calificó Diego Barrera al centro clandestino de detención Pozo de Banfield, donde pasó los 100 peores días de su vida, cuando estuvo detenido desaparecido. En agosto de 1978, Barrera se cruzó en esas mazmorras con la uruguaya María Asunción Artigas Milo, quien permanece desaparecida luego de que diera a luz a la hoy nieta recuperada Victoria Moyano Artigas. El relato de ese encuentro fue parte del testimonio que prestó ante el tribunal que juzga la causa que se conoce como Plan Sistemático de robo de bebés.
En julio de 1978, Barrera trabajaba como albañil porque por su militancia sindical lo habían dejado cesante de los Astilleros Río Santiago, en Ensenada. En julio de ese año, una patota lo secuestró y lo trasladó hacia el CCD Pozo de Banfield. Ante los jueces que integran el Tribunal Oral Federal Nº 6, Barrera confirmó ayer que allí se producían partos ilegales, por lo que se está juzgando a los represores Jorge Rafael Videla, Reynaldo Benito Bignone, Jorge “El Tigre” Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Franco, Antonio Vañek, Juan Azic, y el médico Jorge Magnacco, a quien se le imputa su intervención profesional en los partos.
Barrera relató su encuentro con María Asunción Artigas Milo, quien había sido secuestrada en diciembre de 1977 junto a su compañero Alfredo Moyano. Ambos eran militantes tupamaros que habían llegado al país huyendo de la dictadura uruguaya y que fueron secuestrados por un operativo conjunto entre el Ejército argentino y uruguayo. En el momento de la detención estaba embarazada de María Victoria, quien a poco de nacer fue entregada a uno de los represores, que la cedió a un hermano, con quien se crió.
Barrera recordó que había escuchado los llantos de la bebé pero que después de ello, los que allí estaban detenidos con él “nunca más” volvieron a ver a la parturienta. Poco antes de que Artigas Milo fuera trasladada, tuvo para con Diego Barrera una actitud que este nunca pudo olvidar. Los represores lo habían dejado desnudo y sufría el intenso frío de esos días. Fue así que Artigas Milo se quitó una manta que tenía, “la rompió por la mitad y con ella me hizo una especie de chaleco”, recordó Barrera ante los jueces. Ese chaleco hoy forma parte del museo de las Madres de Plaza de Mayo de La Plata.
María Victoria recuperó su identidad en 1987. Hasta ese momento había permanecido apropiada por el matrimonio Víctor Penna y María Elena Mauriño. Oscar Penna, el hermano de su apropiador, era comisario de la Brigada de San Justo y les había entregado la bebé poco después de nacer. La recién nacida fue “legalizada” en su partida de nacimiento por el médico de la Policía Bonaerense Héctor Vidal.
La denuncia original ante Abuelas de Plaza de Mayo la hizo su maestra de primer grado, Olga Fernández, quien conocía a la familia y sabía que María Victoria no podía ser su hija biológica como figuraba en el acta de nacimiento. El 31 de diciembre de 1987, el juez Juan Ramos Padilla le comunicó su verdadera identidad y a partir de allí comenzó a reconstruir la historia familiar con sus abuelas, sus familiares y quienes compartieron cautiverio con sus padres, como Adriana Chamorro.
El testimonio de Barrera se dio en la misma jornada en la que la camarista María del Carmen Roqueta comunicó la decisión del tribunal de citar, en calidad de testigo, al cardenal Jorge Bergoglio, quien había sido mencionado por una testigo que dijo haber reclamado su colaboración para encontrar a su hermana y su sobrina desaparecidas.
Fuente:TiempoArgentino


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