LOS DEFENSORES DE LOS REPRESORES PIDIERON LA NULIDAD DEL JUICIO Y LA ABSOLUCION
Se acerca la sentencia de Margarita Belén
Los defensores oficiales se basaron en cuestiones técnicas. El abogado Carlos Pujol, en cambio, pidió el procesamiento por falso testimonio para cincuenta testigos y dijo que muchos desaparecidos “figuran con documentos falsos en otros países”.
Por Gonzalo Torres
Los represores Germán Riquelme, Gustavo Athos Renes y Ricardo Reyes.Imagen: Télam
El juicio oral por la masacre de Margarita Belén, en el Chaco, entró en su etapa final. Entre el lunes y ayer, los abogados defensores pidieron la nulidad de la acusación a sus defendidos y su absolución de culpa y cargo por la matanza de los 22 presos políticos que fueron ejecutados en diciembre de 1976.
Los defensores oficiales Juan Manuel Costilla y Federico Carniel –representan a Luis Alberto Patetta, Horacio Losito, Ricardo Reyes, Ernesto Simoni y Alfredo Luis Chas– pidieron la nulidad de la acusación a sus defendidos. Invocaron razones de “insuficiencia probatoria” y la aplicación del principio de “beneficio de la duda”.
El eje del alegato de la defensoría oficial giró en torno de cuestiones técnicas, con especial atención en determinados aspectos formales de la prueba y de las imputaciones, como por ejemplo la utilización de las declaraciones de los imputados realizadas en sede de instrucción militar, la prescripción de la acción penal, la forma en la que se realizaron las acusaciones y la atipicidad de la figura de desaparición forzada de personas en el derecho penal. Los hechos que se juzgan no fueron abordados con la misma profundidad. En cuanto a los “tecnicismos” pronunciados, la mayoría de ellos ya han sido resueltos en tribunales de alzada.
Sobre los hechos concretos, los abogados defensores intentaron desaprobar la existencia de la masacre sin llegar al extremo de aceptar la coartada del enfrentamiento y alegaron que el Tribunal no puede tener “la necesaria certeza absoluta” de cómo sucedieron los hechos para dictar una sentencia condenatoria.
La defensa refutó la incorporación como prueba documental de las declaraciones de los imputados en el juzgado de instrucción militar durante el año ’84. Estas declaraciones revisten importancia porque son una prueba contundente de que los imputados estuvieron en el lugar de los hechos el 13 de diciembre de 1976. Más allá de las consideraciones respecto de qué Justicia debía juzgarlos, si la Justicia civil o los jueces castrenses, las declaraciones fueron tomadas siguiendo el mecanismo que mandaba la ley de esa época, sin coacción de ningún tipo ni violación de las garantías constitucionales de los declarantes. Esto fue resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en reiterados fallos. En el caso específico de la causa “Masacre”, fue resuelto por el juez de instrucción al dictar el auto de procesamiento, por la Cámara Federal de Resistencia, por la Cámara Nacional de Casación y finalmente por el mismo Tribunal que lleva la causa durante el planteamiento de las cuestiones preliminares al manifestar que las declaraciones en sede judicial son perfectamente válidas.
El abogado querellante Mario Bosch lo explicó de este modo: “Los abogados defensores no tienen línea argumental. No porque les falte capacidad, porque son profesionales muy capaces, pero es tal la contundencia de la prueba que no les queda otra alternativa que repetir planteos a sabiendas de que van a caer en saco roto. Las pruebas son contundentes y abundantes y muchas de las cuestiones ya fueron resultas en la Causa 13 del Juicio a las Juntas”, sentenció el abogado.
Ayer, el abogado Carlos Pujol defendió a sus representados atacando: pidió el procesamiento por “falso testimonio agravado (10 años de pena) para cincuenta testigos de la causa, la mayoría ex detenidos políticos.
Pujol acompañó su defensa de los militares Aldo Martínez Segón, Jorge Daniel Carnero Sabol, Gustavo Athos Renes y Germán Emilio Riquelme con la proyección de diapositivas. Ratificó todo lo dicho por sus colegas defensores, acusó a la querella y a la fiscalía de “deslealtad procesal”, razonó sobre la estrategia militar en casos de ataque para intentar explicar por qué un civil no pude entender jamás de qué se trata la “obediencia debida militar” y se permitió decir que el traslado de detenidos políticos (durante el cual se simuló un intento de fuga) se ejecutó por la noche porque “en diciembre hace mucho calor”.
Por último se despachó con una curiosa explicación de la desaparición forzada de personas durante el terrorismo de Estado: “Posiblemente en Argentina en hubieron (sic) desaparecidos, pero también es cierto que mucha de esa gente figura con documentos falsos en otros países”... Su chicana cayó en saco roto: la nutrida “barra de la memoria” presente en la sala lo escuchó en silencio, respetuosa del pedido del tribunal de guardar recato.
Fuente:Pagina12
Resistencia, 04/05/2011
Alegatos en el juicio por la Masacre de Margarita Belén
La defensa salió con los tapones de punta
El defensor Carlos Pujol pidió la absolución para los imputados y el procesamiento por “falso testimonio agravado” para 50 testigos. Este miércoles habrá réplicas y dúplicas. El Tribunal anunciaría la lectura de sentencia para próxima semana
El defensor Carlos Pujol y los imputados Martínez Segón y Patteta
Como no podía ser de otra manera, durante las casi tres horas que duró su exposición, el abogado defensor Carlos Martín Pujol fue el protagonista absoluto del día número 57 de la Causa por la Masacre de Margarita Belén, con un alegato al que no le faltaron tapones punta, chicanas, ironías (y un par de furcios).
En una sala del Tribunal Oral Federal con mayoría de familiares de las víctimas e integrantes de organismos de Derechos Humanos Pujol defendió a sus representados atacando: pidió la absolución para todos sus defendidos y el procesamiento por “falso testimonio agravado (10 años de pena) porque mintieron y dijeron cualquier cosa” para cincuenta testigos de la causa, la mayoría ex detenidos políticos en Alcaidía y U7 el 13 de diciembre de 1976. La lista incluye también al fotógrafo de la policía Miguel Salinas, al abogado de presos políticos Edwin Tissembaum (presente en la sala) y al ministro de Educación Francisco Romero.
Pujol acompañó su defensa de los militares Aldo Martínez Segón, Jorge Daniel Carnero Sabol, Gustavo Athos Renes y Germán Emilio Riquelme con la proyección de diapositivas de mapas de la ruta 11 y un listado de las incongruencias y contradicciones en los testimonios. Ratificó todo lo dicho por sus colegas defensores “especialmente el análisis de la prueba efectuado por el doctor Costilla”, acusó a la querella y a la fiscalía de “deslealtad procesal”, razonó sobre la estrategia militar en casos de ataque para intentar explicar por qué un civil no puede entender jamás de que se trata la “obediencia debida militar” y se permitió decir que el traslado de detenidos políticos se ejecutó por la noche porque “en diciembre hace mucho calor”.
Para el final le dedicó un par de frases al público presente; “Podemos enseñarle mucho a los organismos de Derechos Humanos, necesitamos una memoria cierta, no una tergiversada” lanzó y por último se despachó con una curiosa explicación de la desaparición forzada de personas durante el terrorismo de Estado ejercido por la última dictadura en nuestro país: “Posiblemente en Argentina hubieron (sic) desaparecidos, pero también es cierto que mucha de esa gente figura con documentos falsos en otros países”... pero su chicana cayó en saco roto: la nutrida “barra de la memoria” presente en la sala lo escuchó en silencio, respetuosa del pedido del Tribunal de guardar recato.
Este miércoles tendrán lugar las réplicas acusatorias y las dúplicas de la defensa. El Tribunal solicitó a las partes que sean breves en la exposición de los fundamentos para concluir la etapa durante la jornada y poder fijar una fecha para sentencia, es posible, durante la próxima semana.
Siete personas, familiares y amigos de los imputados, la mayoría mujeres, presenciaron el alegato de Pujol. Sobresalió por sus gestos y miradas la esposa del torturador Carlos De Marchi, apodado “el electricista” por su pericia manejando picanas en el Regimiento de Infantería 9 en Corrientes, donde fue condenado a 25 años de prisión por el tribunal que este miércoles comienza causa por torturas y desapariciones a militantes políticos de Goya.
DOS PLANTEOS JURÍDICOS
Dos fueron las cuestiones netamente jurídicas sobre las cuales el abogado defensor fundamentó la absolución de sus representados. Por un lado, manifestó que los hechos ya fueron juzgados por jueces militares (principio de Non bis in ídem) que sentenciaron que lo del 13 de diciembre fue un “acto de servicio” por parte de los oficiales intervinientes ante un “ataque artero e ilegítimo por parte del Ejército Revolucionario Montonero” (una laxa interpretación del “principio de legítima defensa”).
El abogado querellante Mario Bosch explica que no se trata de doble juzgamiento (Non bis in ídem: no dos veces lo mismo en latín) porque en ningún momento se resolvió la cuestión de fondo de la causa; “No es cierto que los imputados fueron juzgados por estos hechos, claramente la Corte Suprema de la Nación dejó sentando que para que se prohíba una nueva persecución penal debe haber una sentencia con identidad de sujeto y causa, y este no es el caso”. Sobre el segundo planteo Bosch es terminante: “La legítima defensa es una causa de justificación que importa reconocer una agresión que no está dispuesto a soportar, pero pensar que se mata en legítima defensa a personas maniatadas e indefensas por la espalda es un absurdo que hasta un niño de primaria puede responder” precisó.
CINCUENTA FALSOS TESTIMONIOS
Sabedor de que en ocasiones no hay mejor defensa que un buen ataque, Pujol le apuntó a los tramos de las declaraciones de aproximadamente 50 testigos, en su mayoría ex detenidos políticos en Alcaidía o en la U7 - que no coinciden o no se adaptan al cien por cien en el recuerdo de la paliza mortal en el comedor de la Alcaidía con la que comenzó la Masacre- y también a todo aquél que acercó datos o indicios de que lo que ocurrió fue un fusilamiento y no un combate, como el policía retirado Miguel Salinas, que contó haber fotografiado 17 cadáveres en la ruta 11 y una fosa común en el cementerio, o el abogado Edwin Tissembaum, por su participación en la entrevista a Ruíz Pío Villasuso. “Mintieron y dijeron cualquier cosa”, alegó Pujol, con una planilla proyectada sobre una de las paredes del Tribunal en la que estaban anotadas las contradicciones de cada cual. La contraparte también recibió lo suyo; querellantes y fiscales fueron acusados de “deslealtad procesal”, por no impedir las “mentiras” de los testigos y – extrañamente - por actuar en conjunto. “Actúan como un todo, y la igualdad de armas se ve avasallada” recriminó el defensor. Lo cierto es que querella y fiscalía comparten el mismo objetivo: acusan a los imputados.
En cuanto a las llamadas contradicciones, la licenciada Carolina Fule, del Programa de acompañamiento psicológico a los testigos víctimas explica de esta manera como funciona la memoria de hechos traumáticos: “Hay un diferencia entre la memoria normal y la memoria traumática, en esta última el recuerdo viene cargado de una emoción que puede dar lugar a lagunas, a olvidos o a trastrocamiento de un recuerdo por otro. Desde el punto de vista psicológico no se puede hablar de contradicciones, justamente que el recuerdo tenga esta impronta o esta marca de lo confuso es lo que prueba que es un tipo de recuerdo traumático y no de la memoria normal y no le quita veracidad”.
El momento más acalorado del alegato llegó cuando el fiscal Jorge Auat advirtió sobre “errores conceptuales muy groseros” en el alegato de Pujol; “lo que está haciendo no tiene nada que ver con la resolución de la causa, esto es un desaguisado procesal”, protestó el jefe del ministerio Público. Sobrevino un fuerte cruce entre las partes, con Pujol exigiendo el cese de la interrupción. Auat insistiendo en su reprobación y la jueza Yunnes amonestando a ambos para superar la discusión y continuar el trámite. “Por favor, esto no es una riña de gallos”, exclamó.
OBEDIENCIA DEBIDA MILITAR
“Es muy difícil entender la obediencia debida militar, porque es tan rayana con una orden imposible de revisar…”, intentó explicarse Pujol, y prosiguió con una especie de clase de táctica y estrategia de guerra: “Supongamos una hipótesis de conflicto, la toma de un lugar ocupado por un ejército, y para el asalto final es necesario atacar por dos flancos, por el sur, donde está la mayor defensa y por el norte, menor. Y si se recibe una orden de atacar el flanco sur, se debe cumplir, a costa de la vida, porque eso significa vencer, y salvar muchas más vidas…Esto es obediencia de vida militar y ante la negativa, el que se niega puede ser ejecutado…”. Luego razonó que “la justicia no puede permitir hacer un paquete y meterlos a todos, por algo que ni siquiera en su forma particular fue probada su responsabilidad. Es fácil acomodar teorías... ¿Dónde está la autoría?” se preguntó. Durante la mañana de este miércoles, durante las réplicas, la querella y fiscalía le responderán ésta y otras de sus inquietudes.
Imposible pedido del defensor: “Pelado, no me saques gordo”
-¡Pelado! No me saques gordo, sacame lindo. ¡Je, je, je,je!, la risotada de Carlos Pujol llenó la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal y así salió retratado por el
cronista-fotógrafo Gonzalo Torres, de la Casa por la Memoria, efectivamente rapado al ras.
-¿Hace milagros tu cámara? Je, je, je, je, je, insiste, socarrón, el abogado defensor.
-No, le responde Gonzalo, con una sonrisa incómoda, antes de recorrer raudo la sala de audiencias y el pasillo que lleva a la escalera, para encontrarse con un reconfortante café mañanero.
Mientras se alejaba, sin voltear la vista, escucha al abogado
-Y no..., reconoce, pero sigue riéndose: ¡Je, je, je, je!
Después, durante el alegato, pasó de la risa a una “riña de gallos”.
Informe Gonzalo Torres/Comisión Provincial por la Memoria
Fuente:ChacoDiaPorDia


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