9 de mayo de 2011

URUGUAY: ENRIQUE RUBIO - "PENSAR EN LA RUPTURA DEL FRENTE AMPLIO ME RESULTA INDIGERIBLE".

Enrique Rubio. "No creo para nada que haya una crisis militar"
"Pensar en la ruptura del Frente Amplio me resulta indigerible: sería trágico"
El senador Enrique Rubio entiende que hay una "crisis" en el Frente Amplio, aunque señala que aún hay "espacio" para resolverla. En ese sentido lanzó una advertencia: "Sería trágico para la historia política del Uruguay y de América Latina, que el Frente Amplio se quebrara".
Por RAUL LEGNANI
Enrique Rubio. "Si la nueva propuesta es un gatopardismo, ni la consideramos".
Pragmatismo. "Que el pragmatismo político no esté por encima de la ética constitutiva". ­

¿Cuándo se entera usted del llamado a la reflexión que hizo el presidente Mujica a los diputados del FA, sobre la ley interpretativa de la Ley de Caducidad?

­ Enseguida que lo hizo.

­El día anterior se habían conocido los problemas entre los generales Rosales y Pérez: ¿de la propuesta del Presidente no se supo nada?

­ Yo no supe nada.

­¿Cuando se votó la ley interpretativa llegó a la bancada de Senadores algún mensaje presidencial?

­En ningún momento. Lo sorprendente para mí fue la decisión del Ñato (Fernández Huidobro) de renunciar a la banca. Yo me enteré un minuto y medio antes. La verdad que me causó una conmoción inmensa por nuestra relación personal y por el impacto político que eso significaba, desde el momento que la oposición no necesitaba argumentar nada, porque el FA hacía la argumentación a favor y en contra. Así el proyecto nacía con una herida muy profunda.

­ ¿Qué pasó entre la votación en el Senado y la reunión de Mujica con los diputados, para que el Presidente tomara esa actitud?

­Esa es la gran interrogante. La línea argumental de los "plebiscitos" estuvo presente durante meses, a pesar de que el Frente Amplio siguió evolucionando y terminó con la conclusión en que terminó: votar la ley interpretativa.

Lo sorprendente es que la opinión del Presidente aparezca en esta instancia, que quizás esto haya estado inducido por una reacción de la opinión pública que en parte nosotros creamos con nuestra polémica. Pero puede haber otros factores. El tema es saber si hay otros factores. Y en esto estamos: en la más completa ignorancia, como parlamentarios y dirigentes políticos.

Los argumentos del Presidente dados a la bancada de Diputados, son exclusivamente políticos, relativos a la consulta ciudadana y al impacto que eso tendría en una campaña electoral y en cosas de ese tipo.

Yo deduzco que después de la renuncia de Fernández Huidobro, después de la actitud del Presidente, acompañada por el vicepresidente, que si van a plantear una propuesta alternativa los dos grupos mayoritarios (MPP y el astorismo) ­porque en esto han operado en conjunto­, debería estar acompañada de la necesidad de que sea plebiscitada ante la ciudadanía. Porque de otra manera el argumento cae por sí mismo, en tanto tendríamos el mismo problema ante la opinión pública. Por eso quienes quieren proponer una nueva alternativa ante el Plenario Nacional, deben incorporar el plebiscito.

Ahora lo sorprendente de todo esto es que aparezca este planteo político del Presidente seis meses después de un proceso de discusión y que terminó con una resolución.

Desconozco si hay elementos políticos nuevos, porque el relativo a la consulta a la ciudadanía es viejo, salvo que lo nuevo sea el entrevero que nosotros mismos armamos ante la opinión pública.

­Ahora en el Uruguay pasan otras cosas, algunas vinculadas a esta polémica: apareció un video, dos generales tuvieron encontronazos y uno terminó despedido y también tomaron fuerzas los argumentos del decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, doctor Martín Risso, que apuntan a una nueva alternativa. ¿Lo nuevo son problemas jurídicos o vinculados al factor militar?

­No sé discernir donde está lo nuevo. Si me dicen que desde el punto de vista jurídico hay una alternativa que es más sólida que la actual, estoy dispuesto a considerarla.

Si se advierte que podría haber recursos de inconstitucionalidad que fueran convalidados por la Suprema Corte de Justicia, reconozco el problema. Si hay una alternativa más sólida del punto de vista jurídico, con los mismos efectos en materia de Derechos Humanos, uno podría considerarla.

Este es un tema jurídico, pero no es el principal que se ha puesto por parte del Presidente arriba de la mesa. Lo que se puso arriba de la mesa son argumentos de tipo político, viejos por cierto. Nunca se ha argumentado, ante nosotros por lo menos, de que hay un factor militar y si me dijeran que lo hay en el sentido del algún tipo de riesgo, no lo creería.

Una cosa es que haya nervios en el cuerpo militar por parte de quienes tienen vínculos familiares con oficiales en actividad y retirados, porque algunos de ellos serán objeto de las causas que fueron archivadas. A esto se le puede llamar un estado de inquietud; otra cosa muy diferente es decir que hay una crisis militar o por el estilo, en lo que no creo para nada.

El propio Presidente de la República en agosto de 2008, va al PIT-CNT a firmar por los recursos para anular la ley, con lo cual le dio un vuelo enorme a la propuesta de la anulación que hubiera constitucionalizado radicalmente la eliminación de la Ley de Caducidad, con el voto popular.

Ahora, que hay intereses en enrarecer el clima político para bombardear una propuesta que no le gusta a alguien, porque va a abrir las compuertas para juzgar crímenes de lesa humanidad, no tengo la menor duda. Es una estrategia de Inteligencia: creo que son juegos de Inteligencia. Pero no estamos ante riesgos institucionales, estamos a años luz de que pueda ocurrir algo semejante.

Sí creo que hay una doctrina que ha sido muy predicada por el MLN, por la cual establece que vivimos un enfrentamiento de los dos demonios, donde uno ganó y otro perdió. Lo que omite esa teoría es que la represión fue terrorismo de Estado, que en cualquier país del mundo tiene una gravedad superlativa en relación a los levantamientos contra el Estado, más allá de los garrafales horrores o crímenes que puedan haberse cometido en el marco del levantamiento. Y omite que ese terrorismo de Estado se ejerció no solamente contra la guerrilla, que ya estaba derrotada cuando arranca el proceso dictatorial, sino contra el resto de la oposición y la población del Uruguay.

No puedo olvidarme de la mochila que llevo arriba, de 30 desaparecidos en Argentina, de los Gau, por ejemplo. No puedo, no puedo. Me resulta imposible convivir con eso. Y esto le pasa a mucha gente.

­ Usted me decía que si hay una propuesta alternativa que termine con la impunidad, está dispuesto a considerarla. Y en caso de acordar con ella, hay que consultar a la ciudadanía. ¿Es así?

­ Yo sigo el mandato del Plenario del Frente Amplio. Si no aseguramos la cohesión de la fuerza política, está en alto riesgo no sólo nuestra credibilidad, sino también la gobernabilidad durante todo este período de gobierno. Si se desacata un diputado en esta oportunidad, en la próxima pueden ser dos y así no se gobierna.

Hoy mi mandato es votar el proyecto que se votó en el Senado. Si aparece un nuevo proyecto, lo consideraremos. Pero una nueva propuesta tiene que tener determinados contenidos mínimos, que son: que se logre conjugar de mejor manera que en el actual proyecto todos los valores que están en juego, como son los éticos, verdad y justicia, respeto al pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la necesidad de liquidar la Ley de Caducidad, abrirle las compuertas a los juicios que fueron archivados y el pronunciamiento popular,

Si la nueva propuesta lo que hace es licuar todo y es simplemente un gatopardismo, entonces ni la consideramos. Pero creo en la seriedad de nuestros compañeros, más cuando juegan tan fuerte.

­ ¿Por que no se va a un plebiscito consultivo en la interna del Frente Amplio, donde el que gana, gana y el Plenario acata?

- El Frente Amplio puede hacerlo. Si no se hizo fue por la unanimidad con que se votó la propuesta del actual proyecto en el Plenario. Es cierto que hoy estamos en una situación distinta. Se puede recurrir al plebiscito consultivo, si hubiera una crisis política que provocara una situación de bloqueo.

Hemos tenido muchas situaciones críticas en el FA. No hay que dramatizar, por lo menos, en exceso. Nuestra historia es haber tenido la capacidad de resolver las crisis. El Poder Ejecutivo sabe que necesita el respaldo unánime de toda la fuerza política, de toda la bancada. Por eso recorreremos un camino para encontrar una salida, pero el acuerdo tiene que ser satisfactorio ante la sociedad. No debe ser un problema de transa interna del Frente Amplio, el desafío es como sale parado ante la sociedad uruguaya y frente a sus adversarios políticos.

- Me decía que hay peligro de una crisis de gestión si el FA vota dividido. Ahora, ¿después de la crisis de gestión viene la ruptura de la fuerza política?

- Una crisis de gestión supone que la fuerza política está dañada, en un nivel en el cual no tiene capacidad para gobernar de acuerdo con el proyecto que se ha fijado. Eso, para el FA, significa el principio del fin y yo no estoy dispuesto a recorrer ese camino.

La gente valora lo que se ha logrado con los gobiernos progresistas, tenemos la perspectiva de seguir y profundizar los cambios. Habrá temas que nos desgarren, que nos tensionen, pero no puede haber la incapacidad política, ni la falta de visión estratégica, que nos impida salir de esta crisis. La responsabilidad de proponer una alternativa superior, está en los sectores que plantearon el cuestionamiento al camino recorrido.

Sería trágico para la historia política del Uruguay y de América Latina, que el Frente Amplio se quebrara. Sería regalarle a la derecha todo el espacio y retroceder decenas de años. Pensar en una ruptura me resulta indigerible.

Hay crisis, lo que es inocultable, pero también tenemos el espacio como para poder encontrar la salida. Insisto: la responsabilidad está en las fuerzas que hacen el cuestionamiento que votamos en el Senado.


"La Ley de impunidad es hija del chantaje militar de 1986"
­¿Se ha debilitado la imagen del Presidente de la República?

­Ante algunos sectores de opinión es posible, porque se daba por hecho que se terminaba con la funesta historia de la Ley de impunidad, que es hija del chantaje militar en 1986.

También es cierto que puede haber sectores de la opinión pública que piensen que cualquier cosa que se haga en este sentido, requiere de un plebiscito. En este caso el Presidente aparece como liderándolos.

Quien más ha sufrido el daño, por lo menos hoy, es el Frente Amplio, porque vuelve a empantanarse y a colocarse bajo la interrogante de si tenemos capacidad o no para encontrar una salida.

Esperamos que el pragmatismo político no esté por encima de la ética constitutiva, porque entonces se daña la fibra que opera de cohesión en el núcleo central de la fuerza política, que es la identidad que a partir de ella se forman ondas expansivas que llevan a crear un gran caudal electoral, que es la identidad mayor.
Fuente:LaRepublica                                           

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