Por Cecilia Guardati
Miles de manifestantes del movimiento de los “indignados” asediaron durante 24 horas el parlamento regional de Cataluña, cuyos diputados debieron ingresar y salir ayer del hemiciclo custodiados por la policía ante la fuerte presión social que tenía como objetivo evitar que se aprobaran nuevos recortes sociales.
Durante la protesta se registraron algunos incidentes aislados protagonizados por una minoría de violentos y por policías de civil “infiltrados”, que dejaron seis detenidos y más de 40 heridos, según fuentes oficiales, y suscitaron una rotunda condena tanto del movimiento 15-M como de los partidos políticos.
En un hecho inédito en democracia, los políticos catalanes se encontraron ayer por la mañana con unos 3.000 ciudadanos que bloqueaban pacíficamente las puertas de acceso al parque de la Ciutadella de Barcelona, donde está situado el parlamento, con la intención de impedir su ingreso.
El presidente del gobierno regional, Artur Mas, y la presidenta del parlamento catalán, Nuria de Gispert, llegaron a la cámara en helicóptero y aterrizaron dentro del parque para evitar a la protesta de los “indignados”, brindando una imagen contundente y sin precedentes en España.
“Esto es intolerable”, dijo Mas al entrar a la cámara, al tiempo que denunció la “violencia” y “coacción” sufrida por varios parlamentarios en las calles, donde miles de personas abuchearon e insultaron a los políticos.
En una declaración institucional posterior, tras registrarse incidentes entre los “indignados” y la policía, el presidente catalán advirtió a los manifestantes que “hay líneas rojas que no se pueden traspasar”, por lo que pidió “compresión” a los ciudadanos en caso de que se recurriera al “uso legítimo de la fuerza”.
La gran mayoría de diputados lograron ingresar a pie al parlamento gracias a un fuerte dispositivo policial que estableció un corredor que separó a los manifestantes de las principales entradas de la Ciutadella, mientras otros entraron dentro de camionetas de la policía catalana.
Aún así, los parlamentarios fueron abucheados e increpados por los indignados que presionaban allí al grito de “¡Ninguno nos representa!”, “¡Menos policía, y más educación!”, “¡No a los recortes!”.
Algunos diputado sufrieron algo más que abucheos, como el ex conseller socialista Ernest Maragall, quien ingresó entre empujones, y el ex número dos de Interior, Joan Boada, al que los manifestantes le pintaron la nuca con un spray rojo.
Otro de los diputados que sufrió el enfado de los manifestantes fue el ecosocialista Joan Herrera, al que le arrojaron una cáscara de banana. También se lanzaron huevos, agua y bolsas de basura, y los policías fueron manchados con pintura.
“¡Podeu entrar, pero no podreu surtir!” (Pueden entrar, pero no podrán salir) gritaban los manifestantes.
Sobre las 7 de la mañana, los indignados, muchos de los cuales habían pasado la noche acampando en los alrededores del parque, se concentraron en la entrada de la Ciutadella por la calle Wellington y Pujadas, donde comenzaron a ingresar los trabajadores del parlamento.
Allí, mientras la policía intentaba despejar la entrada por la fuerza, los manifestantes recibieron el apoyo de los vecinos que se sumaron a la protesta con un cacerolazo desde sus balcones.
Lugo de que el grueso de los diputados consiguieran acceder al reciento, se produjo un incidente entre un grupo de violentos que arrojaron objetos a la policía que dispersó la multitud a golpes de porras y lanzando bolas de goma.
Después de estos hechos, los manifestantes identificaron a unos diez policías de civil que se habían infiltrado en la protesta y que incitaron la violencia, y los rodearon al grito de “secretas, idiotas, creeis que no se nota”, hasta que un grupo de agentes uniformados los rescató.
Los miembros de la asamblea de Plaza Cataluña colgaron un video en internet para mostrar ese momento como prueba de que la violencia no vino de parte de los manifestantes.
A pesar de ello, se sucedieron declaraciones de condena por parte de políticos y otros sectores de la sociedad, que no sólo expresaron su rechazo a la intimidación sufrida por los diputados catalanes sino también la supuesta violencia ejercida por los manifestantes contra los agentes.
Sin embargo, los “indignados” hicieron un gran esfuerzo por mantener la protesta de forma pacífica para que no se desvirtuara su sentido, que era cercar el parlamento regional donde tenía lugar el debate y primera votación del presupuesto para este año que prevé fuertes recortes sociales.
Los manifestantes decidieron en Asamblea permanecer rodeando el parlamento en las principales puertas de acceso para bloquear la salida de los diputados, hasta que sufrieron una nueva carga policía, que dejó varios heridos y detenidos, según pudo constar Télam en el lugar.
Estos hechos y la advertencia de Artur Mas de que se reprimiría la protesta llevó a que un grupo de los convocados decidiera marchar hasta la plaza Sant Jaume de Barcelona, a unas 15 cuadras del parque, para demostrar que no querían problemas y que ellos eran pacíficos.
Otro grupo permaneció haciendo guardia en la Ciutadella, donde horas más tarde todos los manifestantes volvieron a congregarse para esperar la salida de los diputados, quienes abandonaron el recinto en vehículos oficiales fuertemente custodiados.
Gritos, silbidos e insultos recordaron a los políticos que el asedio continuaba y sólo cesó cuando el grueso de los diputados habían abandonado el lugar. Una columna de manifestantes, no obstante, marchó hasta la comisaría de Les Corts, para reclamar por los detenidos.
Los indignados catalanes, que el pasado fin de semana abandonaron la plaza Cataluña, se trasladaron a la Ciutadella con los mismos lemas que los acompañaros en las cuatro semanas que estuvieron en las calles. “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”, coreaban sin cesar.
El movimiento 15-M, por la fecha en que se encendió la llama de la protesta, surgió como una repuesta espontánea de la ciudadanía española a la crisis económica y social en el contexto de las elecciones del pasado 22 de mayo.
Tras casi un mes de mantener campamentos en las plazas más emblemáticas del país, con la madrileña Puerta del Sol a la cabeza, los manifestantes redirigieron sus energías a los barrios y a realizar movilizaciones concretas que en algunos casos derivaron en incidentes con la policía, como la semana pasada en el Parlamento de Valencia o en el Ayuntamiento de Madrid.
Consultado sobre la evolución del movimiento 15-M, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer que “no” estaba preocupado.
Fuente:Telam
FuenteFoto:ElLitoral

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