Juicio por Ragone
Mosquera dijo que la Triple A no existió y se cruzó con las querellas
El ex interventor de Salta y ex camarista federal José Alejandro Mosquera afirmó ayer que “la Triple A no existió nunca, era solo un nombre de fantasía. La Triple A eran la Fuerza Aérea, el Ejército y la Marina”, afirmó ante un auditorio sorprendido, en la continuidad del juicio oral y público que se sigue en esta ciudad contra siete acusados de haber participado en el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, el homicidio de Santiago Arredes y las lesiones a Margarita Martínez de Leal.
Mosquera llegó a Salta en noviembre de 1974, designado interventor del gobierno de Ragone por el ministro del Interior, Alberto Rocamora. Ayer también protagonizó un cruzó con los abogados querellantes David Leiva, de Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, y Martín Avila, de las secretarías de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia. Fue cuando hizo un comentario luego de una pregunta de Leiva: “A mí me van a venir a hablar de derechos humanos”, se jactó. La afirmación le valió que el querellante le recordara que “durante su gestión hubo 70 detenidos en Salta. No puede venir y lavarse las manos. (Alfredo) Mattioli lo mataron de 30 balazos en la espalda. En enero del 75 detuvieron a Mirta Torres y al director de Vialidad provincial, además mataron (Guillermo) Alzaga”.
El intercambio provocó que la presidenta del Tribunal Oral en lo Federal, Liliana Snopek, reconviniera a Leiva por considerar que sus preguntas eran capciosas. El abogado retrucó afirmando que iba a interponer un recurso de reposición si no se le permitía preguntar. Y Avila le recordó a Mosquera que quien estaba declarando era él y que debía responder las preguntas.
Antes de este intercambio Mosquera había recordado que el cargo de interventor se lo había ofrecido Rocamora. Que, ya en Salta, en la primera reunión con Ragone éste le pidió que se interviniera a los tres poderes, especialmente el Legislativo, “porque ahí están los que me traicionan. Estoy cansado hasta me quiero ir de la gobernación pero no me quiero ir solo, quiero la intervención de los tres poderes”, recordó que le dijo el gobernador.
El interventor memoró también que en la provincia había un desorden “muy grande”, que con Ragone tuvo una buena relación que no se hicieron pública, y que las reuniones previas a la intervención se hacía en la casa de Abraham Rallé, uno de los líderes de la lista Verde. Dijo que durante su gestión puso en el gobierno a peronistas tradicionales, sostuvo que quería cambiar la línea de Ragone y que por eso designó “a verdaderos peronistas”. Añadió que Ragone era “un gran peronista”.
En otro orden recordó que cierto día, cuando estaba en Cerrillos, en la casa de un funcionario, el entonces jefe de la Policía de Salta, Miguel Gentil (que está siendo juzgado en este proceso), le informó que había habido un enfrentamiento armado en Rosario de Lerma y habían acribillado a Mattioli. “Me dijeron que eran terroristas”, sostuvo. Junto a otros tres jóvenes Mattioli fue asesinado en abril de 1975. En total, las cuatro víctimas tenían 108 balas en sus cuerpos. Por este hecho está procesado quien era director de Seguridad de la Policía, Joaquín Guil, quien también está siendo juzgado por el crimen contra Ragone.
Al final, Mosquera pidió disculpas, pero eso no le impidió que al salir uno de los concurrentes a la sala de grandes juicios le recriminara: “Ahora no te acordás de nada”. “Sí, si me acuerdo”, respondió antes de que lo sacaran.
Ayer también declararon Eduardo Raúl Zángari, quien recordó que en la década del 70, cuando era docente de la Universidad Nacional de Salta, Guil (acompañado por otro hombre “parecido al actor francés Charles Bronson) fue a pedirle que permitiera el ingreso de infiltrados a la Universidad. Contó que le dijo que se fuera y luego sufrió dos allanamientos, aunque no lo encontraron. El testigo, ex funcionario de gobiernos posteriores, agradeció que no lo hubieran encontrado. Dijo que después de eso se tuvo que ir de la provincia.
El último testigo, Rodolfo Maximiliano Mendoza, hijo del testigo Damián Mendoza (el que trató de advertir a Ragone de que iba a ser secuestrado), confirmó la afirmación de su padre en cuanto a que recibió una amenaza del sacerdote Escobar Saravia. Dijo que fue en ocasión de tramitar una beca en la Universidad Católica de Salta, el sacerdote, que ocupa un cargo en esta casa de estudios, le avisó: “Yo te voy a dar la beca pero tenés que decirle a tu padre que se olvide del caso Ragone”.
FuentedeOrigen:ElenaCorvalan
Fuente:Agndh
El exinterventor declaró ayer en el juicio por el secuestro del exgobernador Ragone
Mosquera descartó la existencia de la Triple A
Para el testigo se trató de un nombre de fantasía que usaron las Fuerzas Armadas para ocultar el terrorismo de Estado.
sábado 04 de junio de 2011 Salta
Por Rubén Arenas
EL EX INTERVENTOR MOSQUERA SALE DE LA CIUDAD JUDICIAL, TRAS BRINDAR SU TESTIMONIO.
En la audiencia de ayer, el testimonio de José Alejandro Mosquera, el hombre que reemplazó a Miguel Ragone cuando la Provincia fue intervenida el 23 de noviembre de 1974, recalentó el ambiente en la Sala de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial. El testigo mantuvo un encendido cruce de palabras con los querellantes Matías Duarte y David Leiva, a quienes pretendió darles una lección de Derecho, luego de recordarles que él fue presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba y el primero en fallar en un caso de lesa humanidad en esa provincia.
“Su pregunta es improcedente”, le advirtió en un momento dado a Duarte, al tiempo que se autodefinió “como un abogado de los buenos” y agregó que “con lo que le digo, a usted lo estoy beneficiando”. Mosquera quiso impresionar al joven abogado, pero éste insistió con la pregunta acerca de su conocimiento sobre el accionar de la Triple A. “Con Cafiero y Ruckauf hemos hablado de este tema y hemos llegado a la conclusión de que esa organización no existió”, dijo.
A su juicio “fue un nombre de fantasía que las Fuerzas Armadas usaron para tapar el terrorismo de Estado”. De acuerdo con esa teoría, el ex interventor dejó entrever que el exministro de Bienestar Social de la Nación, José López Rega (a) “El Brujo”, no tuvo nada que ver con esa organización parapolicial que entre 1973 y 1975 dejó un saldo de unas 1.500 víctimas fatales. “Con López Rega tuve un enfrentamiento en algún momento”, señaló sin dar más detalles.
El cruce con los querellantes se produjo cuando el abogado cordobés aseguró que durante su gestión como interventor se respetaron los derechos humanos en Salta. Sin embargo, Leiva y Duarte le recordaron que en enero de 1975 aparecieron dinamitados los cuerpos del periodista Luciano Jaime y del dirigente de la Juventud Peronista Eduardo Fronda. Por estos hechos fue imputado el comisario Joaquín Guil. Aseguró que nada sabía de esos hechos y que del único episodio del que tuvo conocimiento fue un “enfrentamiento” armado en Rosario de Lerma, donde fueron masacrados los dirigentes Alfredo Matioli, Ricardo Tapia, Marcial y Marcos Estopiñan.
“No fue un enfrentamiento, esos compañeros fueron asesinados”, le recordó Leiva. “No conozco nada de lo que me está diciendo”, respondió. “Usted no se puede hacer el desentendido”, le recriminó el letrado.
Un gran peronista
Según Mosquera, la presidenta Isabel Martínez de Perón dispuso la intervención de Salta, “porque aquí había un desorden muy grande”. Contó que un mes antes estuvo con Ragone y que éste le manifestó que estaba cansado de las presiones y que se quería ir. “Me pidió que hable con el ministro Rocamora para que la intervención se haga extensiva al Poder Legislativo, porque ahí estaban los que lo traicionaron”, reveló. El testigo puntualizó que con Ragone tenía una excelente relación y una prueba de esto es que le pidió que nombrara como juez de instrucción a un abogado de apellido Alderete. Mosquera definió a Ragone como “un gran peronista”, pero que la oposición no estaba de acuerdo con su gestión porque había nombrado a funcionarios que no eran de este partido.
Demora en las citaciones
Los querellantes reclamaron una vez más al Tribunal que se localice a los policías Saravia y Liendro. Esta es una responsabilidad que le compete al Programa Verdad y Justicia, que no está garantizando la debida notificación a los testigos, por lo que se requiere una mayor agilidad en su tarea para no dilatar el proceso.
Molesto con el testigo
Néstor Finetti, ex colaborador del exgobernador Ragone, no pudo ocultar su malestar con el testimonio de Mosquera. “Es un artista mentiroso”, expresó al término de su declaración. El exinterventor aparentó no escuchó y se acercó hasta la primera fila para saludar a una hermana del imputado Guil. Luego de observar esta escena, Finetti manifestó que “esto demuestra quién es esta persona”.
Un fuerte mensaje
“Los enemigos del pueblo, que disparan tiros y ponen bombas, no tendrán cabida en el Gobierno”. Con este título, en su edición del 24 de noviembre de 1974, El Tribuno sintetizó el discurso de José Alejandro Mosquera al asumir el cargo como interventor de la provincia de Salta. El mandatario había asegurado en esa oportunidad que “vamos a librar esta batalla en el terreno que sea necesario”.
Un testigo involucró a un cura
“El sacerdote (Carlos) Escobar Saravia me pidió que le dijera a mi padre que no se meta con el caso Ragone”, aseguró el joven Maximiliano Mendoza en la audiencia de ayer. De esta manera, el testigo confirmó lo expresado en el juicio por Damián Mendoza, el 20 de abril pasado. Contó que esto ocurrió en 2002 cuando fue a ver a Escobar Saravia para pedirle que le otorgara una beca porque quería estudiar en la Universidad Católica de Salta. “Me dijo que no había problema para darme la beca, pero quería que le dijera a mi padre que no se metiera con lo de Ragone”, aseguró Mendoza (h). “Me sentí mal por lo que me dijo y me retiré”, dijo. Con relación a los dichos de Damián Mendoza, el religioso negó en el juicio, en forma terminante, haber hablado en esos términos con el joven.
Incidente con Guil
El ingeniero Eduardo Sángari, quien se desempeñó como funcionario por unos meses durante la gestión de Ragone, aseguró que éste no pudo concluir su mandato porque hubo sectores que apostaron a la ingobernabilidad. Explicó que tras renunciar al cargo de secretario de Industria y Comercio, en 1974, asumió como decano en la Universidad Nacional de Salta y que en esas circunstancias tuvo un incidente con el comisario Joaquín Guil. “Me dijo que quería meter policías bajo poncho y lo saqué corriendo”, afirmó. Como respuesta, la Policía allanó dos veces su domicilio. “Fui a hablar con Guil y apenas me vio, me exigió que me retirara porque de lo contrario, me cortaría las b...”, recordó. Por ese motivo se tuvo que ir de Salta.
FuentedeOrigen:ElTribunoSalta
Fuente:Agndh

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