13 de julio de 2011

CAUSA GOYA: TESTIMONIOS DE BENJAMÍN DI GREGORIO y OSMAR E. NELLO.

TESTIMONIO DE BENJAMIN MARTINIANO DI GREGORIO
Médico jubilado de 79 años, casado con Gladys Marcón, con domicilio actual en la ciudad de Resistencia, ejerció su profesión en Goya desde 1964 hasta 1999. Relató que él particularmente no fue perseguido pero sí su esposa docente habiéndose ésta desempeñado en Escuela Normal, Colegio Nacional y Escuela de Comercio como profesora de literatura.

Su esposa sufrió detención domiciliaria y luego quedó en libertad condicional: “Tuvo la ciudad como cárcel” graficó.

La detención se produjo en julio-agosto de 1976 durante el gobierno militar de facto. Su domicilio de calle Entre Ríos 628 de la ciudad de Goya fue allanado y su esposa detenida. En la misma casa el testigo tenía su consultorio médico. Preguntado si sabía los motivos de lo ocurrido señaló que lo atribuyó “al inicio de una desgraciada época que asoló a la república, perseguía el gobierno a las profesoras por comunistas, izquierdistas”. Aclaró que su señora no perteneció al Instituto José Manuel Estrada. No sufrió violencia física pero sí sicológica junto a su familia incluyendo a dos hijos agregando que fue exonerada de todos sus cargos docentes. Esto fue para ella un golpe muy fuerte que fue superando de a poco con el tiempo recuperando su status docente en 1983. El impacto en la familia fue muy grande y también el aislamiento y vacío social, para muchos “mi mujer era una izquierdista o comunista”. Por la misma causa su hijo debió continuar su secundario en Resistencia. En el citado allanamiento fueron secuestrados libros de literatura, de Borges, de Neruda entre otros, y luego quemados.

El testigo recordó que vivió en Goya más de cuarenta años, que nació y se crió allí y que estudió en Rosario regresando en 1964 y quedándose hasta 2004 en que se radicaron en Resistencia. Dijo que sus dos hijos son médicos, ambos ahora en el exterior (Bélica y Barcelona). Sobre si recordaba personas que actuaron en el allanamiento dijo que no recordaba, que no eran gente de acá, “yo volvía del barrio San Ramón y me encontré con el operativo”. Tampoco hubo orden judicial. Actuó personal uniformado del Ejército con apoyo de carros de asalto y de camiones: “fue una gran demostración de fuerza contra mi señora, dos criaturas y yo”. Un vecino de edad fue citado como testigo. Preguntado sobre el estado de la señora actualmente dijo que estaba bien pero con prescripción médica por arritmia cardíaca y crisis sicosomática. Relató que recientemente escribió un libro sobre la represión de la dictadura en Goya en el ámbito de la educación. Dijo no recordar sobre interrogatorio a su esposa pero sí que cada mes debía avisar sobre su paradero y actividades dentro de la ciudad. Sobre otras personas detenidas en la misma oportunidad citó los nombres de las profesoras María Teresa Operto, María Esther Rava, María Cristina López, María Nubia Mendíaz su rectora en el Colegio Nacional, todas ellas presas, secuestradas, allanadas, torturadas en el Hípico, en La Pajarera, alojadas en el destacamento policial en la zona del puerto conocido luego como Casa de los Murciélagos. Algunas fueron llevadas a Corrientes, Resistencia, Villa Devoto, y que eran pacientes de él.

En una segunda parte de su testimonio el doctor Di Gregorio se refirió al Caso Goyeneche.

A una pregunta de la doctora Gabriela López Breard de la Fiscalía respondió que su esposa se conocía con la madre de Elida Goyeneche, de nombre Pepita, de la Escuela Normal, que hicieron con el tiempo una gran amistad, muy íntima y que se extendió a una amistad entre él y su esposo Oscar Goyeneche. Esa amistad se manifestó en reuniones familiares, en el club Doña Goya y en excursiones de pesca con su lancha deportiva. Elida y su hermana Betty fueron alumnas de su esposa Gladys. Relató que Elida fue secuestrada del club Doña Goya en un operativo comando en el mediodía de un día de enero de 1978 cuando hacía mucho calor estando en compañía de su madre Pepita y de sus dos hijos. Pepita bajó del auto para dirigirse a hablar con la profesora de la colonia de vacaciones de dicho Club donde funcionaba una pileta de natación, llegan dos vehículos, toman el auto de los Goyeneche y la raptan a Elida en su propio auto. Un allegado de apellido Dalinger colabora con Pepita siguiendo en su vehículo a los raptores pero éstos desaparecieron. El testigo corroboró que el secuestro se produjo en el predio del Club Doña Goya. A las 18 horas aproximadamente estando el testigo en su consultorio la llamó por teléfono Pepita informándole de lo sucedido. “Me voy a la casa de Goyeneche, Oscar no estaba pero llegó después contando ambos detalles de lo sucedido, enterándome también por otros socios (del Club) de lo ocurrido”. Los dos menores Oscarcito de cuatro años y Clarisa de un año y cuatro meses fueron encontrados a la hora de los hechos, habían sido dejados abandonados cerca del Carumbé, en cercanías del rancho de la Negra Pereyra.

Este hecho dejó graves consecuencias en los chicos y en la familia. Buscamos a Elida desde entonces con la familia, Pepita quedó muy nerviosa y Oscar con intensa depresión. Elida seguía desaparecida y la sociedad se aisló de la familia Goyeneche, y debido a la situación se fueron a Paraná donde estaba la madre de Oscar que le sirvió de soporte familiar. Pepita se conectó con otras madres de hijos desaparecidos, siguió peleando, hasta que falleció. ¿Qué destino tuvo (Elida)? Por esta situación Pepita entró en estrés, con problemas mentales, se fracturó una cadera, falleciendo luego. Mi mujer recopiló información, investigó lo sucedido en esos años de represión sobre todo en el ambiente de la educación en Goya con el fin de dejar la memoria de lo ocurrido en la enseñanza, en esa época. Presentó el libro “Verdad, Memoria y Dictadura – Represión en Goya” y cinco días después falleció Pepita. Creo que con esto trajeron a Elida a Pepita, expresó el testigo acongojado y con la voz quebrada por el llanto. Preguntado después si era militante, indicó que Elida era maestra, que estudió medicina en Corrientes, que se conoció con su futuro marido Sobko. En un encuentro en la Navidad posterior a esto supo que Sobko y Elida por dichos de ellos mismos eran del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). En Paraná lo mataron a Sobko. Interrogado el testigo si se hizo la denuncia policial por el secuestro y desaparición dijo que sí. Si pertenecía él a la institución policial como médico todavía en ese momento del hecho dijo que ya no, que ahí fue que lo conoció a Baigorria (uno de los imputados en el juicio). Sobre gestiones realizadas, expresó que Oscar estuvo en todas las reparticiones indagando por su hija, “rebotó” en todas, “no le dieron artículo”. En una ocasión Bertorello lo retó inclusive como padre que no conocía la situación de su hija, y recordó que Oscar era suboficial retirado del Ejército. Sobre si fue un operativo conjunto dijo que fue un operativo comando del Ejército con Policía y Prefectura, que estas dos últimas Fuerzas eran colaboradoras del Ejército. Si Beatriz tuvo problemas dijo que sí que Beatriz Zelmira tuvo problemas con el suboficial principal Córdoba en la calle. En la ocasión el señor Goyeneche le dijo a Córdoba “salí de ahí o te destapo la cabeza”, y que eso sabía por relato del propio Oscar.

Uno de los abogados defensores le inquirió sobre las gestiones, si hubo alguna denuncia delante de un juez respondiendo “no había jueces para recibir estas denuncias” y que “no hicieron nada”. Si puede reafirmar que era un grupo comando, interviniendo el presidente del Tribunal, contestando que sabía “por los comentarios de otros, por la forma de ejecución, son dos autos que encierran a otro, por eso”. Cuando Sobko y Elida le dijeron que eran del ERP ¿qué les dijo? Que si era su ideal que no tenía nada que hacer o decir. La fiscalía le indagó sobre el hijo Oscarcito narrando que era agresivo, que tuvo trastornos de conducta, que tuvo enuresis (nocturna), con problemas de esfínteres que lo llevaban a orinarse en la cama, con trastornos en la escuela, a esa edad dijo (cuatro años) los impactos sicológicos dejan una marca en la persona, un estigma para el resto de su vida. Oscarcito sigue con problemas hasta hoy, no quiere saber nada ni que le hablen del tema. La niña no tuvo ese mismo impacto, ahora trabaja en Hijos de desaparecidos.

El fiscal Henaín le preguntó si por el caso Goyeneche había sido alguna vez convocado por la justicia dijo que no, que ni él ni su esposa. La jueza Badaró le interrogó por la Negra Pereyra diciendo que la señora comentaba que escuchó los llantos de las criaturas bajo un árbol al lado de un pajonal y allí estaba el auto con los chicos y que no había visto los coches de los secuestradores.
GOYA, 11 DE julio de 2011 PRENSA MEDEHS GOYA


TESTIMONIO DE OSMAR ELÍAS BELLO
Fue detenido dos veces en el año de 1976.
Desarrolló su militancia en los grupos católicos. Entre los años 1969-1970 va a estudiar a Rosario. Eran 11 hermanos, su padre era empleado de correo por lo tanto no puede solventar sus estudios. Vuelve a Goya y lo reintegran en la Farmacia donde trabajaba anteriormente. Con los grupos católicos realizaban trabajo social. La inundación de 1966 los marcó profundamente. En el año 1972 comienza a militar en la Juventud Peronista. Queríamos una sociedad más justa, apoyaban las luchas de los campesinos que realizaron la primera huelga de hambre de las Ligas Agrarias. Los campesinos luchaban por el precio del tabaco ya que era un robo lo que les pagaban. Los dueños de las grandes extensiones de campo los patoteaban. Realizó militancia barrial en el Bo La Rotonda.
En agosto de 1976, a la madrugada a eso de las 2, llegan a su domicilio diciendo “somos de la Policía Federal” pero él reconoció a Quiñonez de la Prefectura, y lo llevan a la Prefectura en una Ford blanca encapuchado. Está todo el día allí, y a la noche lo sacan en un Renault y lo llevan al Regimiento conocía el camino y se da cuenta que doblan a la derecha (hacia el Hípico). Lo atan a una cama de metal y lo picanean (en el pene, en las tetillas, estando encapuchados). Reconoció las voces de Romero Pavón y Silveira Escamendi ya que éstos eran clientes de la Farmacia donde él trabajaba. Lo carean con Insaurralde. Al otro día lo llevan a la “Casa de los Murciélagos” (destacamento policial camino al Puerto). Estuvo dos días en un calabozo. Allí ve a Justo Ramón Córdoba, Baigorria, Lemos, los tres mosqueteros. Llevan a un detenido. Ve a otros detenidos: Franco (“Clavo”), Insaurralde, el francés y Barboza. Permanece allí 15 días. Antes de liberarlo lo revisa el Dr. D’Amico, lo llevan a la Comisaría y le toman declaración. No firma nada.
El 14 de octubre de 1976 lo detienen por segunda vez, estaba en su lugar de trabajo (Farmacia “Caá Guazú”), estaba Baigorria. No le permiten avisar a su patrón, quedan a cargo dos cadetes. La Policía lo lleva esposado a su casa. Allí estaba el Ejército. Hacen un allanamiento. Lo llevan a la Compañía de Ingenieros 7. Lo ponen en un salón con Petete Ortiz, Hichi Romero, Bibi Strobel, Alberio, Barboza, Quila Candia, su mujer (Olimpia Vargas), Chingolo D´Aveta, y de Esquina reconoce a Viglieca (Juan, el “gordo”) y el Dr. Morales (luego funcionario del Tato). Los llevan a torturar a la noche, a la casa de las Palmeras (frente al Regimiento). Lo atan a una de ellas. Córdoba le dice “Bellito vos de vuelta por acá alguien habrá hablado de vos”. Lo torturaron mucho a Petete Ortiz(ya fallecido). Le decían el Mudo (era una persona de hablar poco). Lo llevan a un calabozo cerca de la guardia, una semana. Luego me llevan al lugar anterior. Le realizan un careo con Mariano Nadalich al lado del Comando.Estaban My Uranga, Bauzá, Silveira Escamendi, Obregón, Lemos. My Uranga le rompe los anteojos de un culatazo. Luego lo llevan con el resto. Notaron que Petete se sentaba en el borde de la silla, era porque tenía muy hinchados los testículos de tanta picana.
En noviembre las trasladan a Mabel Fernandez y su señora (Olimpia Vargas) a Resistencia. Y a mí junto al Padre Barboza (actualmente sacerdote), a Ortiz y a Gauna nos llevan a la U7 (Resistencia).
En la U7, el 12 de diciembre alrededor de las 15 hs los sacan al Flaco Salas, Parodi Ocampo, Barco, Duarte, Franzen del Pabellón 1 y los masacran en Margarita Belén. Allí estoy hasta el 79.
Lo visitan Bertorello, Córdoba y Scagliotti y le proponen salir del país si firmaba una declaración de arrepentimiento. El se niega, aduce su dignidad y que no había delinquido. No firmó nada y pensó que por este hecho lo podrían llevar al Pabellón, de castigo, conocido como “los chanchos”( ya que no tenían recreo, les quitaban el colchón a las 6 de la mañana y les daban a las 10 de la noche, le racionaban la comida , estaban aislados), pero esto no ocurrió.
Lo visitaban de la Federal y le preguntaban por Juan Ramón y Dora Elena (habían desaparecido en esa época, diciembre 1976 Juan Ramón y noviembre 77 Dora Elena).
En 1979 lo llevan a la U9 de La Plata y allí está hasta el 26/06/79.
Lo llevan de nuevo a la U7 para Consejo de Guerra. ”No firmamos nada porque así nos habíamos puesto de acuerdo”. Los abogados defensores eran Tenientes 1° del ejército. Los que allí estaban tenían muchas estrellas “parecía una constelación”. Les decían que les cuenten todo lo que habían hecho. Por el Playón de la Liguria se paseaba Guañabens Perelló, se golpeaba las botas con la fusta. Los detenidos plantean que es inconstitucional (el Consejo de Guerra) y él dice que “la Constitución se la pasaban por el C…”. Piden 10 años de reclusión (para Bello) y para Oli (su esposa) 1 año y medio de detención. La largarían en octubre.
Como no los pueden condenar los pasan a la Justicia Federal.(29 de abril de 1980). Castillo Odena (Defensor Oficial) le aconseja solicitar el peritaje de su firma en la declaración. (Resulta no ser su firma).
Liberan a Oli. Un informe del Ministerio del Interior no permite la libertad de Bello. Lo trasladan a la U9 de La Plata previo paso de una semana por Caseros. Está en el G2 (grupo carcelario intermedio entre el G1 recuperables y G3 irrecuperables). Daban la libertad previo pago de caución de un millón y medio de pesos. Se entera que el dinero de las cauciones de los compañeros lo ponían a plazo fijo.
El 21de mayo de 1981 sale en libertad. Lo llaman de la farmacia para seguir trabajando. Trabajaba de 12 a 16 y de 20 a 24. Un día lo llama Castillo Odena que había recibido un telegrama que decía que tenía un pedido de captura si no pagaba la caución. El no tenía pero alguien le ofrece poner su casa en garantía para la caución.(El testigo se quiebra al recordar). A la noche tenía un policía que lo controlaba en la esquina de la farmacia, hasta 1982, Guerra de Malvinas.
El Presidente del Tribunal le solicita diga qué le preguntaban en los interrogatorios. El Testigo responde que era sobre su relación con Montoneros.
El Dr García de Fiscalía le pregunta por el lugar de tortura. Quienes estaban. Responde que en la Casa de las palmeras (cuando salió en libertad fue a constatar con su esposa en bicicleta y comprobó que era ese lugar frente al Regimiento donde había estado atado a una palmera), vio a Silveira Escamendi.
Su casa fue allanada 7 u 8 veces. Les allanaban por cualquier motivo. Hasta una vez en que vino un operario a arreglar el televisor.
El traslado a Resistencia se realiza en un colectivo del Ejército a cargo del Suboficial Sánchez.
Recién pudo volver a ver a su hijo en la Navidad del 78 cuando ya caminaba y hablaba(no lo había visto desde que tenía 6 meses). Su hijo le dijo “Papá, ah entonces podés jugar al fútbol” cuando lo vio de cuerpo entero.(Antes lo veía de medio cuerpo en el locutorio. El testigo nuevamente se quiebra).

EQUIPO DE PRENSA - MEDEHS
juiciogoya@gmail.com
Fotos: Ramón Alfredo Vallejos
Redacción: Marcos Damián González
Investigación y documentología: José Erasmo Gauto
Producción general: Rosa Alejandra Cañete
Fuente:Agndh

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