14 de julio de 2011

JUICIO GOYA: TESTIMONIOS DE RAFAEL CORONEL, FORTUNATO CURIMA, ZELMIRA B. GOYENECHE.

TESTIMONIO DE RAFAEL CORONEL
De 57 años, estudios primarios, domiciliado en San Justo provincia de Buenos Aires dijo que de los imputados conocía a Alcoberro, Lemos, Obregón y Baigorria. Fue detenido el 19 de mayo de 1977 en su domicilio de Villa Córdoba, desempeñándose en ese entonces en la madera y en la agricultura. Había ido a Goya a hacerse una consulta médica y al regresar al mediodía fue detenido por 7 a 9 personas vestidas de civil. La casa fue rodeada por gente de civil, “me tienen a campo abierto, me vendan los ojos, no conocía a ninguno de ellos”, vio una camioneta blanca y un Renault 12. Ahí, en el Renault, estaba detenido Morel. Fue conducido a Goya tirado en la camioneta, y estuvo en el lugar conocido como La Pajarera al costado del río, “era un criadero de aves o algo así”. En ese lugar vio a los dos Coronel, a los tres Riquelme, a Ignacio Franco, a Pezzelato, a Arroyo, Curimá, Olivo, Cuevas de Lavalle. Fuimos torturados dijo el testigo y especificó que La Pajarera era un lugar de torturas. En esa circunstancia fue interrogado sobre las Ligas Agrarias, reconoció que era militante de las Ligas Agrarias. Preguntado sobre Juan Ramón Alcoberro dijo que era uno de los que interrogaban, que pertenecía al equipo de torturadores, que lo veía. Preguntado si cómo supo que era él respondió que preguntaba, que averigüó, porque “estaba la vida en juego, doctor”. Dijo que a Obregón lo conocía del barrio, que estaba allí, también estaban Baigorria y Obregón, y los dos Córdoba, Raúl y el Principal, ambos de civil siempre. Estuvo detenido entre diez y doce días y siguió en libertad vigilada hasta diciembre de 1983 en que asumió Alfonsín como presidente. Agregó el testigo que esos días fueron en situaciones límite, “no hay palabras sobre torturas, golpes y presión sicológica de esta gente”. Sobre las Ligas Agrarias dijo que no estaban prohibidas pero era un riesgo pertenecer a ellas, pero no había nada oculto en su accionar, que lo que se pedía era en lo económico. Interrogado por qué procedieron así contra él señaló que “uno quería una mejora económica, no iban contra nadie”.


Admitió que fue sometido a consejo de guerra, que la carátula era “delincuente subversivo”, que ése era el nombre que uno recibía. A Morel lo vio muy destruido, al límite de morir. Que en otra forma de tortura a él –Coronel- lo colgaron varios días con un gancho que subían y bajaban, que Baigorria operaba con la soga, que perdía el conocimiento y que lo despertaban a las patadas para seguir torturándolo”.


TESTIMONIO DE FORTUNATO CURIMA
En Perugorría se tomó declaración a Fortunato Curimá, quien dijo conocer a Obregón y a Baigorria entre los imputados. “Baigorria me destruyó en la tortura”, se adelantó a decir. Dijo recordar que fue detenido el 20 de mayo de 1977 mientras estaba trabajando en una estancia de Yofre, propiedad de una señora viuda de Rizzo. Lo trajeron a la comisaría de Perugorría unas personas vestidas de milico, de soldado, y que otros estaban de civil. De allí lo trasladaron a Goya. Por el camino, a la altura del puente sobre el río Corriente, Obregón hizo un comentario como que le iban a “hacer el trabajito” como que lo iban a colgar o tirar al río, que en Goya lo reconoció a Obregón. Lo llevaron a La Pajarera, maneado, esposado, “me sacaron a los golpes, me golpeaban Obregón y Baigorria, Baigorria era un morocho alto medio gordo y Obregón petiso, más chico que el otro.” A la pregunta qué le hicieron, respondió: “ Obregón me pegaba por abajo, Baigorria daba trompadas, estaba yo todo desnudo tirado en una cama”, allí recibió picana y palo, no conocía la picana pero reconoció de qué se trataba por la forma que lo torturaban. Le preguntaban por las monjas, “cuál era mi mujer de las tres, una era Katty, la otra Marion y había otra, vivían en Perugorría” , no tuvo ninguna relación, “completamente” aclaró sobre el particular, que le “daban picana y agua”. Recordó que le pegaron mucho en la cabeza y que vio a los Coronel, un tal Franco, Riquelme, Pezzelatto, “éste era flaco, alto, medio blanquito, maestro decía que era”.

Sobre su actividad Curimá dijo que concuría a las reuniones de las Ligas, que era casado, con tres hijos, que cultivaba tabaco, el mayor de sus hijos tenía siete años, que en las reuniones se hablaba de reclamos por el pago del tabaco, clase por clase, s”i en el almacén fijaban el precio del arroz que vendían ellos debían pedir precio por el producto que hacían”. En el interrogatorio le decían que “los grandes debían poner el precio, no ellos los productores”.

Dijo también que no lo conoció a Abel Arce. Que la monja Katty le ayudaba en la chacra. Que de Goya fueron trasladados todos los presos a Resistencia. De ahí a La Plata donde estuvo dos meses. Que estuvo preso desde 1977 a 1980 y pico no pudiendo precisar cuándo lo liberaron. Sobre su situación familiar contó que “u mujer se fue , vendió unos animales y un reloj hermoso creo porque no sé que pasó con él, se concubinó con otro hombre, compró una casa”, a los tres meses de estar él detenido, “habrá pensado éste no vuelve más”. Cuando lo liberaron le dijeron sus captores t”e van a traer a tu mujer” y que él les dijo que no, “no, les dije”. La libertad la obtuvo estando en La Plata. “Cuando volví a Perugorría la casa estaba vacía”. Hizo changas. Dijo estar completamente lastimado. “Entre dos o tres, y el cura Arroyo, me alzaban y me llevaban al baño. El cura Arroyo estuvo detenido también en ese tiempo”. En Goya no lo vio ningún médico, en el Chaco sí.

El Tribunal le preguntó si vio a otros detenidos y recordó a Toni Olivo, “lo vinieron a llevar estando yo detenido”. Que de uniforme cuando lo detuvieron a él había unos cuantos. Ratificó que conocía de Goya a Obregón y Baigorria que Obregón venía al lado de él cuando lo llevaron a Goya. En Resistencia vio a Baigorria. Que allí no fue castigado. Que en La Plata no vio a ninguno de los dos. Quiénes le hacían firmar en la comisaría de Perugorría cuando estaba en libertad vigilada, contestó: “Policías, uno ya murió, el otro anda por ahí”.


Conserva cicatrices en el pecho y marcas en el cuerpo por las torturas recibidas y se encuentra enfermo y toma cuatro pastillas por día.
GOYA, 13 de julio de 2011 PRENSA MEDEHS GOYA


TESTIMONIO DE ZELMIRA BEATRIZ GOYENECHE
60 años. Estudió en el Instituto del Profesorado “José Manuel Estrada”, la carrera de Historia. Comienza relatando las vivencias con su hermana Élida en la adolescencia. Dice que su hermana leía Selecciones y veía las fotos de los niños en África. Quería ser monja para ir a ayudar. Ella siempre tuvo debilidad por las personas que sufren. Pretendía un cambio social. Estudia en la Facultad de Medicina (Corrientes) y comienza su militancia con un grupo de amigos con quienes compartía ideas. En 1974 Élida se va a convivir con Pedro (Sobko) a La Leonesa, Chaco, donde se casan. En marzo de 1977 la visita a Beatriz en su casa de Bs. As (Quilmes) y le pide un pasaje a Resistencia pero ésta le compra uno hasta Goya con los chicos (Élida quería ir a la casa de Rody Sobko en Resistencia y luego se enteran de que allí la hubieran detenido). Ya en Goya, Élida comienza a trabajar en la escuela y en la venta de productos de belleza para mantener a los chicos. No sabía qué le había pasado a Pedro. Su padre, Oscar Goyeneche, viaja a Paraná y averigua, según vecinos a Pedro lo habían secuestrado y matado las fuerzas del Ejército en la calle Ramírez. En 1978 recibe la noticia del secuestro de Élida. Su madre le comunica en una carta junto con un recorte del diario donde hablaba del secuestro. Beatriz no regresa enseguida a Goya, por dos razones: la enfermedad de su esposo (tenía cáncer) y el miedo porque sabía que estaban persiguiendo a los profesores del Instituto Estrada.
En 1979 Beatriz vuelve a Goya y su padre la lleva al Club Doña Goya (lugar donde habían secuestrado a su hermana Élida), al volver, ingresando por calle José Gómez los intercepta el Suboficial Córdoba con un auto y pide que se baje Beatriz, pero su padre sacando el arma de abajo del asiento y poniéndole en la panza le dice que no toque a su hija. Córdoba se retira.
La casa familiar era constantemente vigilada. Su madre buscaba intensamente a su hija. Cuatro veces casi incendia la casa prendiendo velas a todos los santos del santoral católico. La familia sufrió la discriminación de la sociedad de Goya.
La testigo relata que Molinari (de la Policía Federal) le dice a su tía Alba que habían entrado a la casa de sus padres y que a la única que no habían tocado era a su abuela (no menciona el secuestro de Élida en Doña Goya).
En 1984, la familia viaja a Paraná y la madre milita en Madres de Paraná. En 1989, ante los reclamos de Oscarcito, el nieto, se da cuenta que es el sostén de los chicos y decide retirarse un poco. Recibe la noticia que una de las militantes desaparece del grupo de Abuelas.
Su madre (Pepita) cría a los hijos de Élida y sigue buscando datos sobre ella y los responsables de su desaparición. Oscarcito tuvo problemas de conducta, tenía mucha agresividad, no quería oír hablar de la madre y su tía tuvo que darle un “chirlo” una que otra vez.
Ante la pregunta de qué gestiones realizaron en la búsqueda de Élida, Beatriz responde que sus padres viajaban a Bs. As. A entrevistar a autoridades de la Iglesia y Militares, siempre con resultados negativos.

EQUIPO DE PRENSA - MEDEHS
juiciogoya@gmail.com
Fotos: Ramón Alfredo Vallejos
Redacción: Marcos Damián González
Investigación y documentología: José Erasmo Gauto
Producción general: Rosa Alejandra Cañete
Fuente:Agndh                                                

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