30 de julio de 2011

LA PLATA: ENTREVISTA CON CLARA WEBER.

Derechos Humanos
“El manicomio, más que curar, enferma”
Clara Weber promovió la boda de una pareja de externados del hospital de Romero
26.07.2011

Clara Weber trabaja en uno de los dispositivos de externación del hospital Alejandro Korn
El casamiento de una pareja de externados del hospital Alejandro Korn de Melchor Romero puso en debate el rol del manicomio y los paradigmas en Derechos Humanos en los que se mira la Argentina. Marta y Oscar se casaron el jueves 14 en La Plata y grabaron una página en la historia de la salud mental. La licenciada en trabajo social Clara Weber, quien trabaja en la Casa de Pre Alta de La Plata, el dispositivo de externación de referencia de los recién casados, explicó a Diagonales el rol del equipo terapéutico de la Casa en la restitución del derecho de la pareja a formar una familia.

–¿Cuál es el trabajo de la Casa de Pre Alta?
–Nosotros trabajamos con la premisa de que las personas con algún tipo de padecimiento mental pueden vivir y atenderse fuera del manicomio. Para sostener esa externación consideramos necesario mantener dispositivos como el de la Casa de Pre Alta, que sirve de apoyo a las personas con padecimientos mentales para que puedan tomar decisiones, como ocurrió en el caso de Marta y Oscar. En la Casa trabajamos en equipo enfermeros, talleristas, profesores de arte, terapistas ocupacionales, psiquiátras y psicólogos, sobre las particularidades de cada persona y la complementación necesaria para que pueda sostener su vida fuera del hospital.

–¿Cuántas personas internadas hay en la provincia?
–Nuestra provincia tiene 3 mil internaciones psiquiátricas en hospitales públicos y hay unas 6 mil en instituciones privadas. El distrito de La Plata concentra más de mil internaciones y sólo hay tres centros que atienden a unas 90 personas cada uno. No alcanzamos a hacer el trabajo. Si queremos que esas mil todas las personas que están internadas vivan afuera del hospital, tenemos que pensar que serán necesarios muchos más y mejores dispositivos como este para poder lograr esta tarea.

–¿Qué importancia tiene el casamiento de Marta y Oscar?
–Para nosotros no es un casamiento más. Nos pone felices y lo celebramos porque demuestra que es posible la inclusión y el acceso a la igualdad de derechos de todas las personas. La decisión de Marta y Oscar de casarse llegó después de convivir 10 años y sin que hubiera ningún tipo de impedimento para que pudiera hacerse, pero la Justicia nos llevó a pelearlo durante siete años en los que tuvimos que presentar una gran cantidad de informes y pericias. Al principio, ellos querían casarse para que Marta pudiera tener la obra social de Oscar, pero una vez que logramos que la incorporaran como concubina, la pareja planteó que tenían la certeza de que querían casarse. El tribunal pretendía que se conformaran con tener la obra social, pero ellos insistieron con que querían casarse.

–¿Por qué fue tan fuerte el rechazo del juez para romper la declaración de insanía?
–Nuestro país se maneja con un paradigma de tutela del Código Civil de 1869, que presupone que una persona con un diagnóstico psiquiátrico no es capaz de tomar decisiones. En su lugar, hay otro que puede decide por él. Así se manejó la Justicia, decidiendo por el otro. Hay, desde siempre, cierto desconocimiento y preferencia por pensar que cualquier persona con padecimiento psiquiátrico no puede nada, aunque hoy en día hay un marco más propicio, porque el Estado incorporó tratados internacionales y sancionó la Ley nacional de Salud Mental (26657), aunque aún no está reglamentada.

–¿Qué plantea la nueva Ley?
–La nueva ley se hace eco del paradigma de los derechos humanos, que presupone la capacidad de todas las personas: cada persona es diferente y todas pueden algo. En todo caso, dice la Ley, son los equipos terapéuticos los que tienen que evaluar qué apoyos o salvaguardas se requieren. Quizá uno podría decir: esta persona no puede manejar el dinero, pero no se puede seguir pensando en las insanias o las tutelas de manera completa, que anulen la autonomía de las personas.

La nueva Ley de Salud Mental plantea un nuevo escenario en el que los usuarios y equipos interdisciplinarios pueden tener mayor protagonismo y la Justicia debe limitarse a la cuestión que realmente le atañe, que es proteger los derechos de las personas con padecimiento mental. Digamos que está bien que esa figura exista, pero regulada por las opiniones de los equipos de salud que tengan en cuenta las decisiones de los propios usuarios y sus familiares, y que garanticen que puedan acceder a los derechos como cualquier otro ciudadano.

–Será un trabajo muy largo.
–Claro, porque también tiene que ver con la sociedad, porque el manicomio está dentro de la cabeza de todos nosotros, hay que desarrollar un trabajo muy amplio para entender de qué se trata. La salud mental es una problemática que necesita visibilizarse.

–¿De dónde se parte?
–Está comprobado que el manicomio no tienen nivel de efectividad, es una institución que, más que curar, enferma. Los que trabajamos en salud mental decimos que el manicomio es una complementación: aquella persona que entra loca y pobre sale más loca y más pobre. Los dispositivos de externación trabajamos sobre todas aquellas cuestiones que la institución produjo sobre la persona, que no tienen que ver estrictamente con lo patológico, sino sobre aquella tutela y asilo que hace que la persona deje de decidir por sí misma. Después de diez, quince o veinte años de internación hay que empezar de cero, hay que aprender cómo tomar un micro, cómo manejarse en la ciudad, cómo manejar el dinero, como vincularse con los otros. Hay que trabajar con cada una de las personas externadas para que aprendan a tomar confianza en sí misma.

–¿Dónde se puede llegar?
–Tenemos confianza en que se va a producir un cambio estructural. Las legislaciones internacionales y nacionales marcan un camino y nuestra Provincia está discutiendo una ley propia que aspira a pensar sistemas de salud mental más inclusivos e igualitario, respetuosos de los Derechos Humanos.
Fuente:Diagonales

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