Porque tenemos memoria y sabemos la verdad luchamos por la justicia
2 de agosto de 2011
CHILE.
lunes 1 de agosto de 2011
Los manuales de Chile
Por Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS)
Piñera o Fernández de Kirchner, Hermes Binner o Mauricio Macri, Elida Rasino o Joaquín Lavín, Felipe Bulnes o Alberto Sileoni: las escuelas al servicio de la plutocracia.
Bien de consumo
Recientemente el presidente de Chile Sebastián Piñera sentenció: “Requerimos, en esta sociedad moderna, una mayor interconexión entre el mundo de la educación y el mundo de la empresa, porque la educación cumple un doble propósito: es un bien de consumo (…) Significa conocer más, entender mejor, tener más cultura, poder aprovechar mejor los instrumentos y las oportunidades de la vida para la realización plena y personal de las personas, pero también la educación tiene un componente de inversión (1)”.
Piñera definía así el modelo pedagógico de su país. Y durante un acto en un instituto dependiente de la Universidad Católica también (en estos días) el mandatario chileno parecía describir lo ocurrido asimismo en política educativa en Argentina: “Si bien hemos avanzado mucho, y en eso incluyo a los gobiernos antecesores, sabemos que nos queda un largo camino por recorrer (2)”.
En Argentina y Chile los sucesivos gobiernos complementan el para qué de la educación.
Doctrina del shock
Nadie duda que pervivimos en una sociedad de consumo. La educación –por la tanto- es una mercancía o bien un arma política con la clara voluntad de conservar el satus quo de los poderosos. Con todo: nadie tampoco se atreve a transformar lo perverso en vida plena salvo la vil retórica de la propaganda progresista.
Chile y Argentina comparten una base contemporánea que los asemeja más allá de sus formatos políticos que afloran en la superficie. Darío Balvidares expresó: “Como dice Naomi Klein, el gran “mérito” de la dictadura fue haber utilizado y planificado para la Argentina lo que se llama la doctrina del shock, reelaborada por el ya fallecido (aunque ha dejado muchos huevos) Milton Friedman, el teórico de lo que se conoce como Neoliberalismo o Economía de Mercado, que en Chile con la anuencia del dictador Pinochet y la “ayuda” de la Universidad Católica ha formado a los denominados Chicago Boys, esa suerte de predicadores del fundamentalismo de Mercado. El genocidio, las torturas, los secuestros, el robo de bebes de los ’70 en Argentina y los procesos dictatoriales en el resto de los países latinoamericanos fueron las acciones (para no abundar) que pusieron de manifiesto los instrumentos que permiten desarrollar la doctrina del shock (3)”.
En otras palabras: Lavín, Sileoni, Rasino, Binner o Bulnes son la recidiva ácida y funcional que nos dejo el shock de la represión estatal latinoamericana.
Palabras de un neoliberal…
Un breve párrafo de una entrevista realizada por periodistas de Página 12 a Mario Vargas Llosa desentraña parte de la tenebrosa historia chilena:
“P/12- Y (Milton) Friedman y (Friedrich von) Hayek también. Los dos terminaron sosteniendo la dictadura de Augusto Pinochet.
VLL- No tienen ellos la culpa de la dictadura de Pinochet.
P/12- Sostenes, no causantes.
VLL- Pinochet aplicó políticas de mercado, pero jamás apoyó la política liberal, que parte de la democracia política.
P/12- Pinochet no apoyó el liberalismo político, pero Friedman y Von Hayek apoyaron la dictadura de Pinochet.
VLL- No, no. Apoyaron la política económica, pensaron que la política económica era la buena, pero nunca apoyaron la dictadura de Pinochet, nunca apoyaron los crímenes, nunca apoyaron la desaparición de un Congreso, de elecciones libres. Nunca. Von Hayek ha defendido... Miren... No sé si han leído The Constitution of Liberty, un libro absolutamente fundamental en defensa de la cultura democrática y de la libertad económica a partir de la libertad política. Es el sustento fundamental de la idea de Von Hayek.
P/12- Pero no estamos hablando de las ideas sino del apoyo a una política concreta.
VLL- Pues yo no conozco ninguna declaración de Von Hayek a favor de Pinochet, que haya estado defendiendo la dictadura de Pinochet. Todo el paquete, con los crímenes, las desapariciones. Y si la defendió, se equivocó.
P/12- Si quiere pasemos a Friedman. Estuvo varias veces como invitado en el Chile de Pinochet.
VLL- Pero fue a dar conferencias.
P/12- Hasta escribió cartas de agradecimiento a Pinochet por haber aplicado sus recomendaciones económicas.
VLL- No conozco esas cartas.
P/12- Son de 1975. Aquí están, impresas. Podemos leerlas, pero se extendería el reportaje.
VLL- Si Friedman y Von Hayek lo hicieron, se equivocaron. Cometieron una gravísima equivocación y hay que criticarlos por eso, porque ningún liberal debe apoyar una dictadura política. Y si lo hace se equivoca, y hay que criticarlo. Yo soy un liberal y nunca he apoyado una dictadura (4)”.
Los otros manuales
Pero hay más sobre el modelo chileno que socialistas argentinos respetan y envidian.
Miguel Paz escribió: “Al igual que en España, donde Santillana fue la única editorial que tuvo listos sus textos para la aplicación de la reforma escolar de 1970 promulgada por la dictadura de Franco –que le valió a De Polanco acusaciones de haberse coludido con el caudillo-, en Chile el despegue de la editorial vino de la mano de la reforma educacional implementada por el gobierno de Eduardo Frei Montalva, que incluyó la sustitución de la preparatoria y humanidades por la educación básica y media. Aquel fue el primer gran negocio en América Latina de Jesús Polanco Gutiérrez, conocido comúnmente como Jesús de Polanco. Desde entonces Santillana fue en Chile y buena parte de Latinoamérica sinónimo de libros escolares (5)”.
Y para que no queden sospechas; otra vez Paz: “La última vez que De Polanco vino a Santiago fue en julio de 2005. En una cena en el Hotel Ritz Carlton, se reunió con la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet, su jefe de campaña, Ricardo Solari, y Ricardo Lagos Weber. A De Polanco lo acompañaron el propio Ossa (Gerente General de Santillana en Chile), su hijo y sucesor, Ignacio de Polanco, y su sobrino Javier Díez. Durante la comida, Michelle Bachelet le contaba el programa de su candidatura al gobierno y el viejo Jesús de Polanco, con sus 75 años, asentía. La escena fue fiel reflejo de los niveles de confianza y admiración que sentía el red set progre hacia De Polanco (5)”.
Además de la doctrina del shock Chile es Santillana para todos.
Desigualdad
En el informe anual 2011 de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) Chile presenta un Coeficiente Gini (O es optimo, 1 es malo) de 0, 5. Dicho indicador mide la distribución del ingreso en los países integrantes de la OCDE cuyo promedio es de 0,31. El gasto social medio de los países de la OCDE es del 19,6 % del PBI. Chile solamente destina el 10,6 % del PBI para tal fin (6).
A mediados de junio Omar Cid en “De nuevo, la educación en el centro de la palestra” subrayaba: “Todo indica que los pactos hechos entre La Derecha y La Concertación, para salvar “el negocio educativo” están en crisis, nuevamente los estudiantes y una parte mayoritaria de la sociedad chilena, han puesto en el centro del debate público: el derecho a la educación por sobre la insaciable necesidad de lucro mostrada por los administradores de Centros Educativos (7).
Bases y superficies
Vale insistir: la doctrina del shock sentó las bases y lo que siempre se analiza son las superficies. Entonces –me parece- se confunden las causas con los efectos, la democracia con el Estado asistencial, lo público con lo oficial y la educación con las escuelas-empresas.
Nockeados, domina el sentido común.
Balvidares acierta: “El miedo y el autoritarismo fundaron una cultura: del fundamentalismo militar al fundamentalismo de mercado; de la desaparición forzosa de personas a la desaparición desasosegada de lo público. Es lo que ocurre desde los ’90: un estado que a partir de los “cuerpos legales”, las leyes, habilita la desaparición de los cuerpos públicos (llamados estatales) cuando digo desaparición es en sentido que lo público deviene privado o tercerizado en función de la transacción dineraria; por supuesto que aquí estamos incluyendo áreas como la educación y la salud en ese desplazamiento (3)”
Si el proyecto educativo chileno es neoliberal por excelencia... ¿Cómo caracterizar a la Ley Federal de Educación y a la empresa educativa K? Las metas educativas 2021 a las que adhiere el gobierno kirchnerista parecen olvidarse que la “calidad del sistema educativo (8)” está programado desde la lógica del capitalismo global.
¿Socialistas a la chilena?
Si Macri y Bullrich miran hacia el norte y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Andrés Oppenheimer a los “logros de Corea del Sur en el ámbito de la educación (9)”… las declaraciones de la ministra de Educación de Santa Fe, Elida Rasino, deberían advertirnos de ese raro socialismo que pregonan Binner y Bonfatti: “...Indudablemente Chile, Brasil tienen proyectos nacionales y una estabilidad dentro de esa continuidad de políticas de Estado que exceden a nuestra modalidad de ejercicio de la democracia, en donde las políticas de Estado todavía no se pueden acreditar como un logro de la democracia argentina. Hace muchos años que Chile viene trabajando muy bien el tema educativo... (10)".
El cabaret pedagógico
Si el Consejo Económico y Social de la ONU (Ecosoc) reunido en Ginebra señala que la “calidad educativa pasa por volver a la educación más compatible con las demandas del mundo contemporáneo”… cabe examinar el orbe que los poderosos han creado y con el que debemos “compatibilizar”: “En el cabaret de la globalización, el Estado realiza un striptease y al final de la función sólo le queda lo mínimo: el poder de la represión. Destruida su base material, anuladas su soberanía e independencia, borrada la clase política, el Estado nacional se convierte en un mero servicio de seguridad de las megaempresas… Los nuevos amos del mundo no necesitan gobernar en forma directa. Los gobiernos nacionales están encargados de la tarea de administrar los asuntos en su nombre (11)”. Desde México el Comandante Marcos es así contundente.
La pedagogía del capital
En las plutocracias latinoamericanas la doctrina del shock y el Soft Power van intercambiándose como una didáctica magna.
Manuales de represión y manuales del consentimiento.
Hay que desobedecer y parir la democracia. Cuanto antes, mejor.
Notas:
1) Chile: La educación es un bien de consumo, dijo Piñera. Red Eco Alternativo. 22-07-2011
2) Piñera: la educación “es un bien de consumo”. Infobae.com. 19-07-2011
3) Las escuelas de tartufo. Entrevista a Darío Balvidares. La democracia entre preguntas. Andrés Sarlengo.
4) “Los socialdemócratas tienen debilidades colectivistas”. Martín Granovsky y Silvina Friera. Página 12. 22-04-2011
5) Santillana, el mejor negocio político del grupo Prisa en Chile. Miguel Paz. El Mostrador- Rebelión. 13-4-2011.
6) Pobreza y neoliberalismo. Álvaro Cuadra. Argenpress. 25-04-2011
7) Rebelión. 15-06-2011
8) La escuela técnica y el empleo. La Nación. 13-07-2011
9) Una brecha digital cada vez más amplia. La Nación. 12-07-2011
10) Opinión de la ministra Rasino. 02-07-2011 www.lacapital.com.ar/ed_educacion/2011/7/edicion_115/contenidos/noticia_5042.html
11) Citado en La globalización. Consecuencias humanas. Zygmunt Bauman. Fondo de Cultura Económica. Cuarta Reimpresión. 2010.
Fuente:Argenpress
lunes 1 de agosto de 2011
Bochornos republicanos
Por Álvaro Cuadra
Hace algún tiempo el ex presidente del Perú, Alan García, calificó a nuestro país de “Republiqueta”, por la falta de decoro en algunos de nuestros procederes y procedimientos en la arena diplomática. En la ocasión, muchos de nuestros pro hombres de la vida política nacional rasgaron vestiduras ante un calificativo considerado como ofensivo. Sin embargo, no es ocioso volver a revisar la cuestión a la luz de algunos comportamientos recientes de los cuales hemos sido testigos.
El actual gobierno se permite llamar al Ejecutivo a una serie de parlamentarios en ejercicio, elegidos por la ciudadanía. Los puestos vacantes son negociados al interior de los partidos políticos y a nadie mueve a escándalo que una ex vocera de la presidencia ocupe ahora un puesto en el Senado de la República. ¿Qué estupidez es esta? Nuestro pretendido republicanismo se desdibuja ante el espectáculo de enroques en que las mismas figuras de siempre cambian de posición en el tablero de la política. La voluntad ciudadana vale poco ante el poder institucionalizado de partidos y caciques que reparten puestos, para decirlo con la sabiduría popular, “como quien tira mierda al río”.
Tal parece que las nuevas generaciones de políticos han perdido por completo sus maneras y han degradado la cuestión pública a un ejercicio sórdido, carente de prestancia y de una mínima ética cívica. La queja se hace extensiva a toda la llamada “clase política” cuyos bochornos lindan con lo grotesco. Así, por ejemplo, solicitar formalmente una reunión con el primer mandatario y luego no asistir al encuentro, es, por lo menos y como afirma, de nuevo, la sabiduría popular, “una ordinariez”.
Reclamar austeridad, ética cívica y buenas maneras en el quehacer público es básico para restituir un sentido democrático a la política. Los graves problemas por los que atraviesa nuestro país exigen cierta seriedad, acaso solemnidad, para tratar asuntos que comprometen el destino de millones de chilenos. El tono basto y frívolo en que se desenvuelve la política entre nosotros remite exactamente a la política caída en su degradación.
Por último, el mayor bochorno republicano radica en el hecho de continuar viviendo este “pastiche de República” con una constitución anti democrática sancionada por una Junta Militar, de espaldas y contra la soberanía de un pueblo. Mientras no se corrija esta indecencia histórica y política, los chilenos estamos condenados a vivir en un estado de abyección construida sobre la injusticia y el olvido, casi una Republiqueta.
Fuente:Argenpress
lunes 1 de agosto de 2011
Sin trabajadores, imposible
Por Andrés Figueroa Cornejo
1. Toda expresión de lucha social es el resultado de la acumulación histórica de un viejo combate que se actualiza de manera enriquecida. Así como es hija de las relaciones de fuerzas de intereses en pugna, condicionadas por el estadio del modo de producción dominante. Esto es, por la manera concreta en que se reproduce la vida material e ideológica de la totalidad social.
La lucha social, en cualquiera de sus formas, siempre es manifestación explícita o más o menos mediatizada de la lucha de clases. La acumulación histórica es el conjunto de relaciones y hechos concretos dinámicamente realizado por grupos humanos que adoptan el continente y el contenido, la cantidad y la calidad, la altura y profundidad, como momentos únicos, sintéticos, de la combinación de determinaciones objetivas políticamente –en tanto resumen de la economía- y el estado de conciencia de las fuerzas en lucha. Las relaciones de fuerzas son la manera contradictoria en que se expresan mediante el ejercicio del poder y la capacidad de provocar transformaciones sobre la plataforma de los intereses irreconciliables entre los pocos que tienen todo por perder y las grandes mayorías que tienen todo por conquistar en un momento dado. Y bajo el capitalismo, la lucha, en sus huesos irreductibles, es entre la minoría que se apropia del excedente socialmente producido, y los productores concretos, es decir, los trabajadores asalariados, sean manuales o intelectuales, sean operarios de grúas, como doctores universitarios de astrofísica.
Por tanto, si bien la historia no se repite, la humanidad y los grupos humanos contemporáneamente divididos en clases sociales, están supeditados a ese devenir, por un lado, y al ejercicio de la libertad y voluntad colectiva de protagonizar nueva historia. Ni fatalismo de ninguna especie, ni libre albedrío abstracto y sin contexto.
2. Jamás ha dejado de haber lucha de clases bajo el modo de producción capitalista. Ella se ilustra, por ejemplo, tanto en la discriminación racial, las representaciones de la realidad, el patriarcado, como en la huelga general, las reformas y las revoluciones sociales. Sobre todo porque la lucha de clases no es una categoría analítica, un concepto, parte de una doctrina o un dogma de fe. Sino, simplemente, porque existe de modo objetivo, independientemente de las ideas, de los deseos o de la propaganda de una u otra clase y de uno u otro grupo de interés. Todas esas variables pueden influir en la lucha de clases y, por tanto, en las relaciones de poder y fuerzas sociales en pugna, pero si no existieran, de igual modo la lucha de clases se exhibiría inexorablemente. ¿Por qué? Porque en una sociedad de clases resulta imposible obstruir sus manifestaciones multidimensionales. La clase más fuerte en un momento determinado puede descalcificar a su clase enemiga. Contener, reprimir y, en último término, destruir mediante la aplicación de una violencia superior las formaciones orgánicas condensadas más concientes de los intereses de la clase antagónica y que pudieran poner en riesgo su sobrevivencia y el orden dominante hasta ese momento. Pero ello sólo termina temporalmente con una de las formas más avanzadas de la lucha de clases, nunca con la lucha de clases. Sólo sin clases sociales de intereses irremediablemente controvertidos acabaría la lucha de clases. De los presupuestos anteriores surgen los proyectos de dominación, las estrategias de poder, la política concreta y las posibilidades, por una parte, de que la clase que provisoriamente manda continúe haciéndolo, y, por otra, de que las clases subordinadas dejen de serlo. Por eso la política es relaciones de fuerzas. Y ocurre de manera ampliada y dinámica, oscilante, fuera y dentro de los marcos jurídicos. Por ejemplo, los cordones industriales en la última parte de la Unidad Popular en Chile; la reforma agraria acotada del DC Eduardo Frei Montalva como política imperialista para neutralizar el ejemplo de la Revolución Cubana; la Guerra de Vietnam; la Primavera de Praga; o el reciente triunfo electoral de Ollanta Humala en Perú corresponden a resultados o productos políticos formateados por las relaciones de fuerzas de clases a escala mundial, continental y nacional. El modo de la lucha, incluso si el objetivo estratégico es el mismo, está más que subordinado por esas relaciones de fuerzas ampliadas. Las dictaduras militares ultraliberales, como las revoluciones sociales con fines de socialización de la riqueza y proyectos antiimperialistas y anticapitalistas, sólo cobran su explicación en el análisis concreto de la realidad concreta. Y si el análisis de coyuntura es una fotografía, el análisis de las relaciones de fuerzas es un largometraje.
3. La acumulación histórica del antiguo combate de intereses antagónicos de la sociedad de clases capitalista, obró y obra sobre la voluntad de los hombres como proceso objetivo de maduración subjetiva. La suma dialéctica de insurrecciones espontáneas, actos de rebeldía, la creación de mutuales, sindicatos, fueron insuficientes históricamente para que las clases explotadas y oprimidas se hicieran del poder político, por abajo y por arriba. Como el Estado es la forma de dominación de una clase sobre otra, es hegemonía –por fuerza o consenso alienado-, es burocracia que administra los intereses de la clase propietaria bajo el dominio del capital, leyes y fuerzas armadas; entonces por insuficiencia y necesidad, surgieron los instrumentos políticos capaces de hacer frente (más allá de las derrotas y las victorias), teórica y prácticamente a semejante adversario sin sustituir al movimiento real, sino como herramienta complementaria, pero indispensable. Y los instrumentos políticos de los desheredados son la condensación altamente organizada y especial que, devenidos del movimiento real de la lucha de clases –preexistentes apenas como propaganda y lucha ideológica-, desde y con el pueblo trabajador, se transformaron en una adquisición histórica sin la cual y según las formas condicionadas por pasajes concretos de las relaciones de fuerzas, no es posible realizar la hegemonía política, acceso al poder del Estado para re-crearlo o transitoriamente del gobierno, de los intereses de la mayoría expoliada. Al respecto, los hechos reales hablan con voz propia.
4. ¿Y qué pasa en Chile hoy, entonces? Más allá de todo daltonismo, que donde hay verde ve rojo, efectivamente se atraviesa por un período de malestar social, por una, y expresiones de lucha directa, por otra, de sectores sociales y grupos de interés que han dado un paso hacia delante respecto de un reflujo explícito de la lucha de clases, amañadas por el imperialismo norteamericano a través de las administraciones de la Concertación. La recuperación limitada de libertades civiles burguesas –de asociación y de aparente libertad de información y expresión-, la rutina en franco agotamiento de la democracia representativa, y el premeditado disciplinamiento social por medio de la industria de la deuda, la artillería comunicacional para garantizar la paz social demandada por el capital, y el miedo, comportan una estrategia que cada día que pasa hondura su fractura e ineficiencia. Tanto la derecha tradicional inaugurada a mediados de los 70 con la imposición del programa ultraliberal y sobreideologizado de la Escuela de Chicago, el Pentágono y las instituciones del crédito, los ajustes estructurales y los programas sociales del imperialismo (FMI, BM, OMC, OCDE, BID), y su Lenin en Chile, Jaime Guzmán; como los partidos de la Concertación, aprovecharon las condiciones ambientales –tanto las nativas propias de la cruenta lucha contra una tiranía brutal, como la caída desmoralizadora del denominado ‘socialismo real’ para que el descontento social se mantuviera dentro de los límites permitidos por el propio capital. No es verdad que bajo un gobierno de la Concertación hubiera menos represión. Lo que hubo fue menos lucha de clases al descubierto. Y cuando hubo lucha bajo las administraciones concertacionistas sí existió represión y muerte. Porque la Concertación ejecutó lealmente el programa más dogmático del liberalismo: políticas antipopulares; aumento de la explotación y del empleo informal; incremento del cuentapropismo empobrecedor; la explosión del subcontratismo y la precarización del empleo; la agudización del abismo social en la distribución de los ingresos; la privatización aguda de los derechos y servicios sociales; el despojo de los recursos naturales y materias primas; la consagración de la dependencia económica; y la manga ancha para la hegemonía del momento financiero del capital. La Concertación y hoy Piñera han conseguido lo que no logró Pinochet por desconfianza imperialista a su capacidad de control social: convertir todo en mercancía y deuda.
5. Mientras no se construya una alternativa política que desde y al servicio de los intereses de las grandes mayorías nacionales tercie sin vacilaciones ni cabildeos palaciegos entre la Concertación y la derecha tradicional, el actual movimiento social devendrá en el regreso de Michelle Bachelet al Ejecutivo el 2013, junto a un abstencionismo superior al de la última elección que fue de un 40 %. Ungida por el imperialismo norteamericano, Bachelet –que es sólo una persona que sintetiza los intereses de los grandes capitales y garantiza, aparentemente a estas alturas, una superior gobernabilidad que la derecha tradicional-, con mano ajena se ‘meterá al bolsillo’ las demandas sociales mediante compromisos de mesas de trabajo eternas e inútiles, modificaciones cosméticas, y programas sociales mejor financiados. Incluso si congelara el proceso de privatización de la educación, ya el sistema escolar y de enseñanza superior privado es mayor al público. Y ni hablar de sus contenidos de estudio. En otro ámbito, si promulgara, por ejemplo, cualquier legislación laboral que alentara la negociación colectiva, resultaría inofensiva y extraordinariamente discriminatoria en un país donde sólo puede negociar colectivamente alrededor de un 7 % de la fuerza laboral, sin contar sus magros resultados. Ante la violencia ultraliberal en un Chile donde campea la vanguardia capitalista mundial, casi cualquier medida de carácter social brilla por contraste.
6. ¿Qué ocurre con el actual movimiento social? La vaga y abstracta consigna de ‘fin al lucro’ que enarbolaron los estudiantes de secundaria el 2006, se ha convertido en una demanda de ‘Enseñanza gratuita y estatal’ para todo el sistema educativo, tal como existe en los países de la OCDE. La movilización hasta el momento llevó a la calle, en su punto más alto, a 500 mil personas (la inmensa mayoría estudiantes) el 1º de julio pasado. El gobierno juega al desgaste, reprime a los dirigentes como a la vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), Laura Ortiz –que días después de ser amenazada directamente por extraños de civil, fue desnudada y maltratada en una detención por carabineros-, y apresa con violencia y cargos falsos al Secretario General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, Recadero Gálvez. Lo demás son arrestos constantes y criminalización mediática de la lucha estudiantil, y la creación falsa de caos en el país para justificar la judialización, descrédito y represión por sospecha contra la causa de los jóvenes. Un grupo de mapuche de Temucuicui se colgó de las ventanas de La Moneda para denunciar la balacera policial contra niños y jóvenes con un saldo de varios heridos, en el marco de sus demandas históricas. Han ocurrido un par de incidentes espontáneos contra el mal servicio del transporte colectivo privatizado en Santiago (cuyo precio continúa en alza); y los trabajadores de la estratégica minera La Escondida (de capitales privados) llevan una huelga calificada de ‘ilegal’ por la compañía. En tanto, las organizaciones que agrupan a los asalariados de la explotación cuprífera estatal y privatizada no descartan un paro general del sector por despidos masivos, la ofensiva privatizadora del Estado y las malas condiciones de trabajo. En tanto, el anunciado paro portuario, que tuvo importantes movilizaciones preparatorias, no se realizó porque Piñera echó atrás las medidas para enajenar los puertos todavía no vendidos.
Lo cierto, es que la táctica del desgaste del gobierno contra el movimiento estudiantil ha logrado revelar los intereses corporativos de las universidades tradicionales y algunas privadas, separando a las autoridades máximas de esos planteles de sus estudiantes, con quienes al principio marcharon juntos. En todo caso, eso era cuestión de tiempo. Las rectorías lo que quieren es más poder y financiamiento. En las universidades tradicionales estudian, en general, aquellos que lograron mayores puntajes en la Prueba de Selección Universitaria (PSU) y que, no por accidente, provienen en buen número de la educación particular privada. Al respecto, podría leerse como un avance que sectores de izquierda que desde los tiempos de la Unidad Popular y hasta hace poco acariciaban el proyecto de Arancel Diferenciado para la educación superior con el fin de terminar con el subsidio a quienes podían pagar su arancel, hoy comprendan que la enseñanza es un derecho social. Tal vez por razones de clase, los estudiantes de secundaria, que han puesto duramente el pellejo en esta lucha, no han cobrado el protagonismo representativo y formal correspondiente a la profundidad y urgencia de la recuperación de la educación pública en Chile, cuestión que es de mayor relevancia incluso que la reivindicación universitaria, considerando la enorme segmentación, discriminación y reproducción de la pobreza sobre la cual opera la enseñanza primaria y secundaria en el país que luego se expresa en el siguiente escalón educativo. De todos modos, el movimiento en general tiene el consentimiento ciudadano mayoritario e incluso ha organizado a importantes franjas de padres y apoderados de la mano con sus hijos. Asimismo, los tramos más avanzados de universitarios y secundarios han intentado ligar su demanda con la renacionalización del cobre. Al respecto, aún esa asociación fértil carece de determinaciones significativas, como que la nacionalización del cobre debería terminar con el patrón puramente extractivista exportador, sostener una eventual industrialización ampliada; y que sin un sistema financiero, al menos parcialmente, al servicio del desarrollo del conjunto de los trabajadores y el pueblo, la pura nacionalización del cobre es una medida insuficiente. En este sentido, no por capricho Salvador Allende ató la nacionalización del cobre con la nacionalización de la banca.
7. Los trabajadores y las centrales sindicales no han tenido la estatura para un combate de carácter nacional. La Central Unitaria de Trabajadores, la multisindical más grande e importante de Chile, tanto como confederaciones, federaciones y sindicatos, sólo han participado marginalmente en el movimiento por la recuperación de la educación pública. Sin embargo, no todos duermen. Dirigentes de diversas áreas de la producción y los servicios, dentro y fuera de las centrales, ya cuentan con varias convergencias en la idea y objetivo de refundar el sindicalismo en Chile y ponerlo ‘a la hora’. Los asalariados son el soporte estratégico, retaguardia y vanguardia social y condición política para los cambios principales en la sociedad. Si la economía es el lugar donde ocurren las cosas, sólo los trabajadores son la fuerza autorizada concreta y simbólicamente para conducir al movimiento popular con una dirección que cautele los intereses de las clases subordinadas y sus diversas expresiones. Los estudiantes, por cierto, son fuerza dinamizadora, son anticipación del porvenir. Pero la concurrencia de los trabajadores, organizados y no organizados, bajo la égida de la independencia de los intereses de clase respecto de la burguesía y el Estado, son el sujeto central, el aseguramiento y la potencia para la materialización de un paro general que hiciera temblar los cimientos del imperio del ultraliberalismo. El capital impone las condiciones de lucha y las nuevas formas en que se organiza el trabajo porque tiene la fuerza todavía. Y ese todavía no terminará hasta que la unidad más amplia y única de los explotados se vuelva una realidad. Ya muchos representantes de los trabajadores están actuando en ese curso. Su responsabilidad trasciende los personalismos, los corporativismos, la mirada baja, la cortedad de audacia y voluntad colectiva. Otros tendrán que jubilar por fuerza o decoro. Y sólo de ese soporte de clase estratégico podrá surgir genuinamente la conducción política con convicción de poder que, de acuerdo a las relaciones de fuerzas a todo nivel y mediante las formas que determine el estado de conciencia de los trabajadores y el pueblo, sea, por fin, la alternativa política al duopolio Derecha-Concertación.
Fuente:Argenpress
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario