2 de agosto de 2011

Pedirán a la justicia identificar los restos de 123 caídos en Malvinas.

Un reclamo que tiene casi tres décadas
Pedirán a la justicia identificar los restos de 123 caídos en Malvinas
Publicado el 2 de Agosto de 2011
Por Christian Boyanovsky Bazán
Se encuentran en el cementerio de Darwin, en las islas, junto con otras 114 tumbas que sí tienen identificación. La presentación la realizará hoy un grupo de familiares y veteranos patrocinados por el abogado Alejo Ramos Padilla.
Ex combatientes de Malvinas solicitarán a la justicia que se ordene la identificación de 123 caídos en el conflicto de 1982, cuyos restos se encuentran en fosas sin nombre en el cementerio de Darwin, en las islas. Un viejo reclamo aún insatisfecho de los veteranos que será presentado bajo la forma de recurso de amparo por familiares y ex soldados, con el patrocinio de Alejo Ramos Padilla, un abogado vinculado a Abuelas de Plaza de Mayo.
El escrito lleva la firma de parientes de los conscriptos Juan Carlos Dabalo; Eleodoro Monzón y Eduardo Gómez, junto con autoridades del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas de La Plata (CECIM) y el Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Chaco (CESCEM).
“Nuestro compromiso es que todos nuestros compañeros tengan su nombre y apellido, es lo menos que podemos hacer por ellos. Tenemos que devolverles la identidad y además estamos pidiendo que se determinen las causas de la muerte”, dijo Ernesto Alonso, secretario de Relaciones Institucionales del Cecim.
La presentación se hará hoy ante la justicia nacional en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, para lo cual viajaron desde Chaco el presidente del Cescem, David Zambrino, y la hermana de Eduardo Gómez, Norma.
Alonso explicó a Tiempo Argentino que se optó por la vía judicial porque “la justicia penal es la que más instruida está, es la que más ha avanzado en devolver la identidad de cuerpos NN que se encontraron en fosas comunes. Entendemos que es un momento propicio también, que ha avanzado en cuestiones de Derechos Humanos y soberanía.”
La presentación invoca “el derecho a la identidad y a la verdad” para que “se le ordene al Poder Ejecutivo Nacional (que) disponga en el marco de su competencia las medidas necesarias para, dentro de un plazo razonable, se les devuelva la identidad y la historia a aquellos hombres que dieron la vida defendiendo la soberanía de nuestras Islas Malvinas”. En ese sentido, contempla la participación de especialistas como el Equipo Argentino de Antropología Forense para que “se constituya en las islas e identifique las cuerpos de los héroes de Malvinas, informe acerca de su destino y de las demás circunstancias que rodearon su muerte”.
Este último aspecto tiene que ver con el desconocimiento de la forma en que murieron muchos combatientes en el conflicto armado de 1982, que costó la vida de 649 personas, y busca esclarecer posibles crímenes de guerra, cometidos “por los propios oficiales y suboficiales argentinos como por las fuerzas armadas británicas”. Si bien la idea es convocar a otras familias argentinas a que se sumen a este reclamo, los primeros demandantes provienen del Chaco, que además de ser una de las provincias con mayor número de caídos cuenta con el antecedente de la Ley 6109/08, que creó el Banco de datos Genéticos de familiares de veteranos de guerra. Según su primer artículo, el propósito del banco “es lograr que en el cementerio de Darwin, bajo una cruz que dice ‘aquí yace un soldado argentino sólo conocido por Dios’, a partir de ahora se inscriba el nombre y apellido del soldado muerto”.
Tras el cese de hostilidades, el 14 de junio de 1982, cientos de argentinos que dejaron sus vidas en la estepa malvinense fueron sepultados en el cementerio de Darwin, donde se levantaron 237 tumbas, pero sólo a 114 de ellas se les colocaron los nombres. Los ex combatientes responsabilizan de esto a las Fuerzas Armadas argentinas. Dicen que el 85% de los soldados no cargaba la chapita identificatoria. También que una vez finalizado el conflicto, “se prefirió mantener el silencio y durante años no se hizo absolutamente nada para identificar a nuestros muertos. Se generó lo que hoy se conoce como proceso de desmalvinización, y de este modo se ocultaron así las voces de los protagonistas. Se les mintió a los familiares sosteniendo la figura de ‘desaparecido’ y no se dio respuesta sobre qué es lo que le había sucedido a los soldados que murieron en combate, y menos aún en relación a aquellos que murieron por hambre, congelados o asesinados por los propios oficiales y suboficiales”. Cuando los familiares finalmente lograron pararse frente a una de esas cruces que se yerguen sobre la fría tierra de las islas del Atlántico Sur, sintieron que el vacío persistía. “Uno no termina de hacer el duelo. Hasta hace unos pocos años nosotros todavía esperábamos. El hecho de que nos dijeran que estaba como prisionero de guerra nos había dado la esperanza de que volviera. Nosotros queremos que nos digan que esos huesos son de mi hermano”, expresó Ramona Ofelia Dabalo, hermana de Juan Carlos Dabalo (cuyo apellido paterno era Dávalos, pero fue anotado mal por su padre). Mirtha Monzón, hermana del soldado caído Eleodoro Monzón, expresó: “fui dos veces a Malvinas, fui al Cementerio de Darwin, pero no sé si está allí, porque no encontré el nombre de él. Me recorrí todo el cementerio, uno por uno, pero no estaba allí su nombre. Mi mamá también hizo lo mismo”, y agregó: “Yo nunca recibí una información del Estado. Lo único que nos dijeron es que lo dieron por desaparecido.” Ambos testimonios figuran en el escrito que se presentará hoy en la justicia.
La propuesta de los veteranos es realizar los trabajos de investigación en el mismo lugar donde se encuentran los restos, en las Malvinas. “No hay necesidad, ni queremos que se movilicen los cuerpos”, dijo Alonso, que acompañará en la presentación de hoy al presidente del Cecim La Plata, Carlos Amato.
El texto que presentarán pone énfasis en el “derecho a la identidad” y lo hace extensivo a los muertos de Malvinas. “Reconocerlo es un derecho que nos asiste, tanto a los familiares, a sus compañeros, pero también a la sociedad en su conjunto, que tiene derecho a saber cuál fue el destino de estos héroes. Sin embargo, próximos a cumplirse tres décadas, todo sigue escondido”, sostiene.
Fuente:TiempoArgentino


Muertes sin nombre, crímenes de guerra
Publicado el 2 de Agosto de 2011
Una de las inquietudes de los familiares de caídos en Malvinas que impulsan la presentación del amparo se relaciona con el hecho de que sólo se conocen las causas de muerte en los casos de soldados cuyos decesos fueron vistos por testigos. El recurso plantea que “para ese estado genocida que gobernaba de facto la Argentina, todas las muertes de los soldados fueron a causa de los combates”, cuando muchas podrían haber constituido crímenes de guerra.
En efecto, los relatos de muchos soldados dan cuenta de ello. Sigue el texto del amparo: “Así por ejemplo: Remigio Fernández y Secundino Riquelme murieron por desnutrición en Puerto Howard. Héctor Miguel Rolla murió congelado en Monte Longdon. Rito Portillo, asesinado por un suboficial de la Marina en proximidades de Puerto Argentino. Pedro Vojkovic, Alejandro Vargas, Manuel Zelarayán y Carlos Hornos murieron al pisar una mina antitanque (nadie les había indicado el campo minado donde encontraron la muerte buscando comida). De ellos, sólo Vargas está identificado en el cementerio de Darwin. El cuerpo de Vojkovic fue entregado en la morgue del hospital argentino, pero su nombre no figura en el cementerio”.
Fuente:TiempoArgentino


“Tengo dudas de que haya alguien en esa tumba”
Publicado el 2 de Agosto de 2011
Norma Gómez representa a una de las tres familias que se presentó ante la justicia para lograr la identificación de las tumbas donde se encuentran, entre otros 122, los restos de su hermano, el conscripto chaqueño Eduardo Gómez. Fue la única en viajar a la Capital para acompañar el recurso de amparo que firma el abogado Ramos Padilla y avalan las autoridades de dos centros de ex combatientes. Con un pie en el micro que la llevaría a Resistencia –la primera escala de su viaje–, dialogó con Tiempo Argentino y contó que su hermano era uno de los seis de la familia Gómez, que vivía en una casita en una zona rural cercana a la localidad de Villa Berthed. “Antes de ir al servicio militar, Eduardo era el encargado de la familia”, recordó. Gómez revistaba en el Regimiento 4º de Monte Caseros, Corrientes, cuando fue enrolado. Una vez allí, su familia no pudo establecer con certeza cuál era su suerte. “Nos decían que no podíamos hablar con él porque estaba ‘lejos del teléfono’, después que estaba en la trinchera, otro día en un buque, hasta que por nuestros propios medios supimos que había muerto en un combate. Recién lo comunicaron en julio o agosto, pero nunca dijeron el día, o cómo fue, ni llamaron a mi mamá.”

–¿Cómo se decidió a hacer esta presentación?
–Hacía rato que mi mamá nos venía diciendo, siempre preguntaba qué posibilidades había. Hace cosa de un mes me comunicaron que estaba esta posibilidad, y no lo dudamos.
–¿Qué sintió la primera vez que fue a Malvinas?
–Fui en el ’91, con mi mamá. Llegar y no tener nada, fue una tristeza, una angustia, porque no encontramos por ningún lado su tumba, eran todas iguales.
–Dicen que siente lo mismo que el familiar de un desaparecido.
–Es así, tal cual, como que él se fue nunca más volvió, ni se supo qué pasó.
–¿Qué espera de esta acción?
–Todavía no sé, tengo fe en que la justicia responda, porque no sabemos absolutamente nada. Es más, tengo dudas de que haya alguien ahí.
Fuente:TiempoArgentino


Denuncia a los británicos
Publicado el 2 de Agosto de 2011
En su edición del 12 de junio de 2011, Tiempo Argentino publicó la denuncia por crímenes de guerra que realizó un grupo de ex veteranos de la Guerra de Malvinas que estuvieron detenidos en manos de las fuerzas británicas. Los ex conscriptos acusaron a los invasores ingleses de obligarlos a transportar unas municiones que, al explotar, causaron la muerte de dos de ellos. Otro soldado quedó incendiado con napalm, y alguien vio que un sargento inglés lo ultimaba de un disparo, mientras que otros diez terminaron heridos. Los detenidos de mayor rango presentaron un acta de queja ante los ingleses para probar que habían sido obligados a realizar “una actividad no contemplada por la Convención de Ginebra”, con fecha del 1 de junio de 1982. La causa fue presentada ante un juzgado argentino, pero los ex combatientes piensan llevar el caso a la Corte Internacional de Estrasburgo para que se juzgue al Estado británico por violación de la Convención de Ginebra sobre el tratamiento de los prisioneros de guerra.
Fuente:TiempoArgentino

No hay comentarios: