25 de septiembre de 2011

ELEVARON A JUICIO ORAL LA CAUSA POR LA DESAPARICIÓN DE MARGARITA VERÓN.

El inicio de las audiencias todavía no tiene fecha
Elevaron a juicio oral la causa por la desaparición de Marita Verón
Publicado el 25 de Septiembre de 2011
Por Ramiro Rearte
Desde Tucumán, especial para Tiempo Argentino.
El expediente tiene 13 procesados y se espera que declaren más de 120 testigos. Con lo que ocurra allí, la familia de la joven tucumana espera saber así el destino que tuvo desde que se la vio por última vez, en abril de 2002.
Luego de casi diez años de espera, se elevó a juicio oral y público, el caso de María de los Angeles Verón (más conocida como Marita), desaparecida en San Miguel de Tucumán desde el 3 de abril de 2002.
Durante todo ese tiempo su madre Susana Trimarco se convirtió de una ama de casa criada por los abuelos, a una mujer inagotable que literalmente movió cielo y tierra para encontrar a la hija, quien además dejó una nena (hoy de 12 años) al cuidado suyo. El tesón de esta mujer por encontrar, no sólo a Marita sino también a los responsables del secuestro y desaparición de su hija, llevó a que el gobierno estadounidense, le entregara una mención por el trabajo en la trata de personas y que la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner sea la madrina de la Fundación que lleva el nombre de Marita. Y también a rescatar más de 100 mujeres obligadas a prostituirse en diferentes provincias del país.
La causa está caratulada como “privación ilegítima de la libertad”, y tiene 13 procesados y más de 120 testigos. El tribunal de la Sala II de Cámara en lo Penal estará conformado por Emilio Andrés Herrera Molina, Alberto César Piedrabuena y Eduardo Antonio Romero Lascano.
Según fuentes judiciales, el proceso oral y público durará unos tres meses, pero dependerá de lo que cada uno de los testigos cuente frente a los jueces, ya que se pretende reconstruir cómo fue la
desaparición de Marita en 2002 y luego cómo funcionaba la red de trata de personas, en cada una de las provincias en donde se llevaron a cabo allanamientos, como por ejemplo La Rioja.
“Que esta causa llegue a juicio significa mucho para la sociedad argentina. Porque estamos hablando no sólo del caso de una mujer que desapareció sino de la trata de personas, pero también contar su historia”, declaró a Tiempo Argentino, María Belén Lembo, una de las abogadas que lleva adelante la causa.
Para Lembo, la cantidad de testigos que pasará por los tribunales permitiría conocer algún tipo de información sobre donde se encontraría la joven tucumana que desapareció en plena luz del día, en una avenida muy transitada de la ciudad y que fue llevada por un remise de la empresa “Cinco estrellas”, cuyos dueños estarían vinculados a la prostitución, la droga y la apropiación de terrenos sojeros.
“Queremos saber dónde está ella, es por eso que el proceso judicial será largo, por lo menos estamos pensando en tres meses de debate. Entre los testigos habrá muchas personas de otras provincias, para que de esa manera se pueda contar cómo funciona la trata de personas en nuestro país. Es por eso que vamos a tener que tener mucho cuidado con la gente que se acerque hacia el Tribunal, porque el tema y el juicio en si es muy complejo”, explicó a este diario.
Susana Trimarco nunca olvida el último día que vio a su hija. “El 3 de abril de 2002 nos levantamos a las 7 y tomamos unos mates. Yo tenía que hacer unos trámites en la Caja Popular de Ahorros de Tucumán. Dejamos a Micaela con el padre, David, y ella dijo que iría y regresaría en poco tiempo, luego se ocuparía de los quehaceres de la casa. Se puso una remerita mía porque estaba un poco caluroso y ella no había llevado una prenda liviana cuando vino a casa. Llevaba la remerita turquesa, un jean y unas zapatillas usadas. Salió en puntillas para que no la escuchara su hija, que la seguía mucho, y en la puerta me dio un beso. Hizo unos pasos, se volvió y me dijo: “mamá, comprá la tintura porque mirá cómo tenemos las raíces”. Es que nos teñíamos el pelo la una a la otra. Me repitió “quedate tranquila que enseguida vuelvo”, y se fue ligerito. Yo me quedé en el porche, mirándola, sin saber que no volvería a verla nunca más”.
Marita tenía 23 años.
Fuente:TiempoArgentino

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