1 de septiembre de 2011

JUICIO POR ROBO DE BEBÉS: EL TESTIMONIO DE ISABEL CERRUTI y SUSANA CARIDE.

EL TESTIMONIO DE ISABEL CERRUTI
Los niños secuestrados
Por Alejandra Dandan
Los datos indirectos. Un antropólogo que le dijo que habló con Federico Talavera, el chofer del Grupo de Tareas. Que Talavera dijo que llevó a una secuestrada embarazada al Hospital Militar, que la sacó dos días más tarde, la trasladó a un centro clandestino en desuso, drogada. Que estuvo tirada en el suelo. Que la quemaron viva. Luego los relatos de primera fuente. Ella adentro del Olimpo, testigo del llamado de Gertrudis Hlaczik a su familia. Gertrudis convencida de que iba a escuchar noticias de su hija Claudia. La desesperación porque la niña no estaba con su familia. Su propia historia de madre de un niño de once meses en el centro clandestino. Isabel Teresa Cerruti es testigo desde el Juicio a las Juntas, pero ayer se sentó a hablar de las embarazadas y sus hijos secuestrados o apropiados a los que vio en el Banco y el Olimpo, en el marco de la audiencia por el Plan sistemático de robo de bebés.

“El 22 de julio de 1978 me sacan a mi hijo”, dijo. “Yo no me quería desaferrar de mi hijo. Entran al Banco. Me dijeron que no me preocupe que con los niños no se metían y cuando me hicieron desvestir para torturarme me dijeron que no tuviera miedo, que ellos no violaban mujeres, cosa que después supe y vi que no era así: que con los chicos sí se metieron y muchos hombres y mujeres fueron violados, pero en mi caso no fue así.”

Con el debate iniciado, el juramento hecho y su deseo de que se llegue a la verdad, el fiscal Martín Niklison le preguntó qué pasó con su hijo. “Cuando me llevan al Banco –dijo Isabel– me dicen que anote en un papel una dirección donde quería que lo llevaran. Luego nos enteramos de lo que sucedía con otros chicos, pero a los dos o tres días, no sé por qué criterios, los criterios los manejaban ellos, me hicieron llamar a la casa de mis padres para decirles que yo estaba viva, que no hicieran más denuncias y me dijeron que iba a saber cómo estaba mi hijo. Pregunté por Norberto y mamá me dijo que estaba durmiendo y ahí me quedé tranquila.”

Como dijo ella poco después, a veces la memoria abre y cierra algunas cosas. El Tribunal Oral Federal 6 convocó a Isabel a declarar por el caso de Claudia Poblete, la hija de Gertrudis Hlaczik y de José “Pepe” Poblete, apropiada por el coronel Ceferino Landa. Su caso es uno de los 35 que se investigan en el juicio. Pero Isabel no sólo habló de ella. Estimulada por las preguntas de la fiscalía y la querella de Abuelas de Plaza de Mayo, profundizó en las historias pendientes.

¿Con José Poblete y Gertrudis pudo hablar?, preguntó la fiscalía. “Yo estaba en el Olimpo, en celda dos, al lado de Susana Caride y enfrente mío estaban Gertrudis y Pepe.” Isabel había visto a Claudia Poblete en la enfermería del centro. Lo mismo que Susana Caride, que también declaró ayer. Estuvo cuando el Turco Julián llamó a Gertrudis para que hablara por teléfono con su familia. “Ellos estaban convencidos de que Claudia estaba con sus abuelos. Creemos, creíamos, que las personas que los habían llevado a hablar también creían eso, pero no sabemos si es así o que lo hicieron por perversión o ignorancia: ahí se entera Gertrudis, y luego al rato se entera Pepe, de que Claudia no estaba con los abuelos. Lo que nosotros vimos es el estado de desesperación que tenían cuando supieron que Claudia no estaba donde les habían dicho, que Claudia estaba desaparecida. Gertrudis estaba en un estado de angustia muy grande, él también y esto fue compartido por todos los que estábamos ahí. Nadie sabia qué hacer, qué decir, para tratar de contenerlos. Fue más que terrible.”

Pasaron demasiados años para las precisiones, pero Isabel está convencida de que esa llamada se hizo en diciembre, en alguna fecha cercana a las fiestas, pocos días antes del traslado definitivo de los dos. “De Gertrudis no recuerdo el traslado, pero sí la estadía”, explicó. “Más allá de que todos lo pasaron, el sometimiento físico, la discapacidad de José, que se burlaban de él porque no tenía sus piernas y le hacían hacer ejercicios burlescos, fue muy mortificante para él y para todos.”

También habló de Quintana, uno de los jefes de guardia. Recordó cómo durante sus guardias se organizaban lo que los sobrevivientes describieron como “circos romanos”. Las celdas laterales cerradas. Los tubos. El pasillo liberado para las peleas entre dos prisioneros.

Isabel habló también de Lucía Tartaglia, que pasó todo el embarazo secuestrada. Quedó embarazada de otro compañero, Horacio Cid de la Paz, exiliado, al que le reclamaron en la sala porque no denunció ese embarazo como propio. Cuando Lucía entró en trabajo de parto se la llevaron. Con el tiempo, Isabel supo a través del antropólogo Alejandro Incháurregui que Talavera le había dicho que manejó el auto con el que la sacaron del centro clandestino, la llevaron al Hospital Militar y la fueron a buscar dos o tres días más tarde. “La sacaron en el baúl de un auto media drogada –dijo Isabel–, la llevaron a un centro de detención en desuso, la pusieron en el piso y la quemaron viva.” También mencionó a Marta Vaccaro –“Está desaparecida y su hijo o hija también”–, Graciela Trotta, que recuperó la libertad antes del parto, y a Lucía Rebora y Carlos Guillermo Fassano. Ella estaba embarazada. Isabel dijo que escucharon cuando los asesinaron y después Susana Caride contó que sus cuerpos eran un colador.

Isabel estuvo seis meses secuestrada. A mediados de agosto de 1978 la trasladaron del Banco al Olimpo. Cuando se llevaron a José y a Gertrudis los que se quedaron en el centro clandestino se dieron cuenta de que la silla de ruedas de José había quedado en el pozo: “Esto nos daba la idea de que su traslado no había sido a una granja como nos decían”, dijo la mujer.
Fuente:Pagina12


Dramático relato sobre una embarazada en el juicio por robo de bebés
“La prendieron fuego en vida”
Publicado el 1 de Septiembre de 2011
Dos sobrevivientes del circuito Atlético-Banco-Olimpo hablaron del caso de Lucía Tartaglia, una joven que dio a luz en el Hospital Militar y que, según testigos, fue dopada y quemada.
Dos sobrevivientes del circuito represivo Atlético-Banco-Olimpo (ABO) declararon ayer en el juicio oral por el Plan Sistemático de Robo de Bebés que una joven embarazada que fue llevada a parir en el Hospital Militar habría sido quemada viva, según escucharon decir durante su cautiverio. Al declarar ayer ante el Tribunal Oral Federal 6 (TOF 6), las ex detenidas Isabel Cerrutti y Susana Caride coincidieron en haber visto a Lucía Tartaglia, una joven militante de Montoneros que habría dado a luz en el Hospital Militar Central y su criatura continúa desaparecida.
Cerrutti, quien fue secuestrada el 22 de julio de 1978, aseguró que Tartaglia estaba embaraza cuando se conocieron en El Banco y que la joven trabajaba en el lavadero de ese centro clandestino de detención. “Cuando nos trasladan a Olimpo nos seguimos viendo y ella llegó a tener un embarazo a término a los nueve meses. Todos sabíamos que la habían llevado con trabajo de parto, pero ella no vuelve al Olimpo”, relató la testigo.
Cerruti recordó el relato del miembro del Equipo Argentino de Antropología Forense Alejandro Inchaurreguy quien en 1985 se entrevistó con el chofer del vehículo que llevó a Tartaglia al Hospital Militar, Federico Talavera, y a los dos días fue convocado de nuevo para retirar a la mujer. Caride coincidió con Cerruti en ese relato y recordó que Talavera contó “que la habían llevado semi dopada y que le habían prendido fuego casi con vida cerca del (centro clandestino de detención) El Vesubio”.
Las dos testigos dijeron haber visto a otras mujeres embarazadas en el circuito ABO como Marta Gertrudis Hlaczik de Poblete, quien dio a luz en cautiverio y cuya hija, Claudia Poblete, recuperó la identidad en 2001. También mencionaron el caso de Graciela Trota, secuestrada con un bebé de unos diez meses mientras cursaba su embarazo y quien fue liberada luego de parir, con ambos bebés.
Durante la audiencia, el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud, pidió que sea citada a declarar como testigo Laura Catalina De Sanctis Ovando, hija de Raúl De Sanctis y Miryam Ovando, ambos desaparecidos en 1977. La joven recuperó su identidad el 8 de septiembre de 2008 luego de que el Banco Nacional de Datos Genéticos ratificó su verdadero origen biológico y se conoció, a través de los registros del libro de partos del Hospital Militar de Campo de Mayo, que nació el 11 de agosto de 1977, donde su madre había sido llevada desde uno de los centros clandestinos de detención que funcionaron en Campo de Mayo.
Durante los allanamientos llevados a cabo en el domicilio de su apropiadora, Francisca Murillo, fue hallada una carta en la que se confirmaría que el Movimiento Familiar Cristiano habría funcionado como intermediario para su apropiación, como en varios otros casos en Campo de Mayo. Esos representantes, al realizar una visita para el examen “socio-ambiental” le explicaron que “no se entregaban chicos enfermos sino muy sanitos y que les llamaba la atención lo normal que son esos partos”.
Fuente:TiempoArgentino

REPRESION-ROBO DE BEBES
EL LUNES SE REALIZARA UNA INSPECCION OCULAR EN LA EX ESMA
Buenos Aires, 30 de agosto .- El Tribunal Oral Federal 6 de la Capital realizará el próximo lunes una inspección ocular en el predio donde funcionó la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en el marco del juicio oral para determinar si existió un plan sistemático de robo de bebés, informaron fuentes judiciales.
En este proceso son juzgados los represores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, junto a otros seis imputados, por 34 casos de apropiación de menores durante la última dictadura militar.
Se trata de la causa conocida como “Plan Sistemático”, en la cual también son juzgados Rubén Oscar Franco, Jorge Eduardo Acosta, Antonio Vañek, Santiago Omar Riveros, Jorge Azic y Jorge Luis Magnacco, por los delitos de sustracción, retención, ocultación y sustitución de identidad de menores de 10 años.
El tribunal, también en el marco del debate, había ordenado reconocimientos en la Comisaría 5ª de la ciudad de La Plata, en el “Pozo de Banfield” y en la casa de María Chorobik de Mariani. (Télam)
Fuente:ElPatagónico

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