18 de septiembre de 2011

Luego de dos meses, los trabajadores vuelven a los obradores de Madres.

Luego de dos meses, los trabajadores vuelven a los obradores de Madres
Publicado el 18 de Septiembre de 2011
Por Martín Piqué
Las obras se habían paralizado cuando estalló el caso Schoklender. Ahora los obreros regresarán agrupados en cooperativas. Los emprendimientos serán administrados de forma independiente para evitar desmanejos financieros.
Mañana a las 7, cuando comience el turno de la mañana, 50 trabajadores retomarán las tareas en el obrador Los Piletones de Villa Soldati, donde las Madres de Plaza de Mayo construyen un complejo habitacional de 340 viviendas. El regreso de los obreros tendrá un fuerte peso simbólico. Tras dos meses de inactividad, en los que la obra estuvo paralizada por el estallido del escándalo Schoklender y el inicio de la investigación judicial, los obreros de la Misión Sueños Compartidos volverán al predio de Castañares y Escalada, al lado del Parque Indoamericano, para seguir adelante con la construcción de siete bloques de 12 departamentos a los que les faltan detalles para la entrega a la Corporación Buenos Aires Sur.
Los trabajadores regresarán a su trabajo convertidos en cooperativistas, con el mismo salario que cobraban en la Fundación Madres de Plaza de Mayo durante la gestión de Sergio Schoklender. Los operarios –entre los que hay albañiles, plomeros y electricistas– finalizaron su vínculo con la Fundación. Tras cobrar la liquidación del Fondo de Desempleo que prevé la UOCRA al completarse una obra, se reunieron con el equipo de profesionales que se hizo cargo de Los Piletones. El equipo forma parte de Proyecto Comunidad, organización creada en 2002, con experiencia en economía solidaria y microcréditos.
Proyecto Comunidad tuvo su momento de mayor protagonismo en 2008, cuando organizó cooperativas de vivienda para descomprimir el conflicto por la toma del predio Lechería, en Paternal. La organización está integrada por profesionales, como la arquitecta Soledad Arrobas, nueva supervisora técnica del obrador, y por militantes sociales, como Diego Murrone, licenciado en Comunicación Social y responsable de la unidad de gestión Los Piletones. “Mi función será construir los consensos y dirigir al equipo para que todo salga adelante”, dijo Murrone a Tiempo Argentino.
El complejo habitacional de Los Piletones es sólo uno de los emprendimientos de Sueños Compartidos que están inconclusos. En la Ciudad de Buenos Aires también están en obra los predios de Castañares y General Paz (el proyecto completo prevé 780 viviendas), Villa 15 (Ciudad Oculta, donde faltan construir 24 viviendas), y Villa 20 (recién se iniciaron trabajos de nivelación de suelo). Para la finalización de Castañares, que es la obra más grande, se convocó a una constructora del sector privado: es el caso de Sentra SA, que según asamblea ordinaria de 2009 está presidida por Ricardo Carbon y tiene como director titular a Carlos Jaunarena.
Para evitar malas experiencias, como el desfinanciamiento de Los Piletones y el presunto desvío de los fondos girados para esa obra –la justicia investiga si con parte de ese dinero se financiaron proyectos privados de los hermanos Schoklender, (ver aparte)– se decidió que los cuatro obradores en la ciudad tengan una administración autónoma. Eso explica por qué cada predio, como también el complejo habitacional del Barrio Toba de Rosario, tendrá una unidad de gestión independiente. Salvo en el caso de Castañares, que quedó a cargo de Sentra SA, los demás obradores serán finalizados por cooperativas de construcción. Esas cooperativas están integradas por los mismos operarios que trabajaban en Sueños Compartidos, aunque ahora –claro- bajo la condición de cooperativistas. Los trabajadores privilegiaron la continuidad de su fuente laboral y aceptaron la propuesta que les hizo la Federación de Cooperativas “Todos Unidos”. El coordinador general del nuevo esquema organizativo, creado para darle continuidad al proyecto social de las Madres, es el dirigente Emilio Pérsico, del Movimiento Evita.
Los 50 operarios que volverán mañana a su trabajo son apenas una pequeña parte de los 360 albañiles, electricistas y plomeros –había numerosas mujeres, muchas habían aprendido el oficio como parte del sentido social del proyecto– que se desempeñaban en Los Piletones. La cantidad de trabajadores no respondía a una lógica de eficiencia económica: se privilegiaba lo social. La plantilla por obrador solía superar las necesidades constructivas. En todos los emprendimientos de Madres de la Ciudad trabajaban alrededor de 1750 personas.
“Nuestro trabajo, en el que estamos comprometidos, es ubicar a los más de 1000 compañeros que formaban parte de Sueños Compartidos en los distintos emprendimientos, algunos existentes y otros nuevos, relacionados con el mejoramiento de servicios”, informó Murrone a Tiempo. Entre las obras que se están evaluando, para mantener el empleo de los operarios de la Fundación, figuran tareas de reparación en el club Sacachispas, en Villa Soldati, y la instalación de caños de agua en La Matanza, para lo cual habrá que transportar hasta el Conurbano a obreros que viven en Capital Federal. “Ellos entendieron las nuevas condiciones. Lo que había antes, quebró”, concluyó Murrone.
Fuente:TiempoArgentino

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