Derechos Humanos
“Tras la dictadura, Argentina superó una catástrofe social”
Marily Piotti es trabajadora social y realiza una investigación sobre la identidad de los ex presos políticos. Asegura que se los debe reivindicar como testigos de un “infierno” y darles la contención que necesitan
“Para los ex presos políticos no fue fácil el regreso a la sociedad, se produjo una diáspora, no les fue sencillo volver a reorganizarse. Incluso tampoco se conformaron con lazos familiares como Abuelas o Madres, sino que lo que los une fue haber tenido una identidad política”, dijo la trabajadora social Marily Piotti, quien agregó: “Los ex presos no son sobrevivientes ni familiares de alguien, son los que han sufrido en su propio cuerpo y vida, sin llegar a la muerte, lo que sufrieron los desaparecidos. Son los testigos que están en los juicios y pueden dar cuenta de lo que pasó”.
Piotti viene trabajando desde hace tiempo con la asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y Ex Presos Políticos, que también integra, desde lo que es la contención de sus miembros. Ahora, está elaborando en compañía de un equipo una investigación respecto de la identidad de los ex presos.
“Estamos empezando a realizar una investigación respecto de la resiliencia de los ex presos políticos. Lo que guía este trabajo es cómo se pudieron organizar después de haber vivido lo que vivieron”, indicó Piotti.
Explicó que se trabajará desde testimonios individuales y señaló: “La resiliencia, cuando se la trabaja desde lo social, consiste en la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Disminuir los efectos de ese impacto y encontrar el sentido de vivir”.
En cuanto a lo que es la identidad de los ex presos, sostuvo: “Somos desaparecidos que hemos sobrevivido, que volvimos a aparecer. Casi todos hemos pasado por los campos de concentración y los sobrevivimos, quizás para ser testigos de lo que pasamos”.
Piotti analizó cómo fue la formación de las agrupaciones que luchaban por la vida de los detenidos durante la dictadura. “Durante mucho tiempo, la forma que tuvieron para empezar a luchar las madres o familiares, que no eran todos militantes políticos, fue decir que sus hijos eran personas buenas y habían hecho algo por los demás, sin referirse a su militancia política”, explicó.
En este sentido, comentó que “no se hablaba de esa militancia en plena dictadura, por eso surgieron las organizaciones, no con nombres políticos, sino que con nombres como Madres, o Abuelas”. A diferencia de estas agrupaciones, explica, los ex presos se aúnan por su identidad política.
Contención
- ¿Cómo debería darse la contención a los ex presos?
- Algunos quieren que se los reivindique en la identidad que teníamos, nadie está diciendo que somos los dueños de la verdad, ni que hicimos las cosas de manera perfecta, sino que como todo proceso humano nuestro trabajo tuvo dificultades, pero el sentido de búsqueda de un país distinto es lo que la mayoría quería.
- ¿En qué se traduciría eso?
- La reivindicación debe pasar en no decir que solamente fuimos sobrevivientes, porque sobreviviente lo fue todo el pueblo argentino que tras la dictadura superó una catástrofe social. Algunos con más daños y otros con menos, pero todos con lesiones.
Piotti consideró que la década del ‘90 fue una clara consecuencia de lo que sucedió en el proceso de la dictadura. “Nosotros éramos los que, mal o bien, habíamos visualizado que el país no tenía que pasar por eso, que debíamos recuperar la trama social solidaria y empezar a buscar otra forma de convivencia, a partir de valores con los que ya habíamos vivido. Buscar una sociedad distinta”, sostuvo.
Luego agregó: “Más allá de la identidad partidaria particular, la identidad no es la de sobreviviente, sino la de lucha por un país distinto. El único legado que podemos dejarles a futuras generaciones”.
- Uno de los pedidos más fuertes de los ex presos pasa por una pensión y atención médica.
- Hay muchos que no han tenido la suerte de reinsertarse en la sociedad, pocos pudieron volver a su vida laboral, por ejemplo. Hay muchos compañeros, sobre todo los que pertenecían a sectores obreros, que tenían menos posibilidades de estudio, a los que les costó mucho más y nunca lograron recuperar su actividad. Hoy son adultos mayores que no tienen de qué sobrevivir. Por eso se está pidiendo que se haga como han hecho otros países y que los ex presos políticos tengan acceso a una pensión para vivir en condiciones de dignidad, porque fueron luchadores populares.
- ¿Cómo debería ser el trato a los testigos de las causas por delitos de lesa humanidad?
- Para muchas personas no es nada fácil volver a contar la historia de cómo fue el paso por el infierno, y el recuerdo de quienes no pudieron salir de esa situación. El testimonio permite que Argentina pueda juzgar esos delitos, para que nunca más vuelvan a ocurrir. Por suerte hay casos que se están juzgando y si bien hay muchos desaparecidos, hay varios testigos que pueden contar lo que pasaba en los centros clandestinos de detención.
Por el D2 y Buen Pastor
Marily Piotti estuvo detenida en dos oportunidades durante la última dictadura militar, en la primera fue poco tiempo y después fueron cerca de 7 meses. Explicó que estuvo en el D2 de Córdoba y después pasó por la cárcel del Buen Pastor.
“Cuando me detuvieron por primera vez ya era trabajadora social, y después del paso por la cárcel pude reinsertarme en el trabajo y soy docente e investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba”, señala.
Contención a agredidos sexualmente
Piotti se refirió a las intervenciones que se vienen realizando en Córdoba en relación a la figura de las agresiones sexuales como delito de lesa humanidad. En este sentido, explicó que se viene trabajando intensivamente sobre estos delitos ocurridos durante la dictadura y se ha filmado un documental titulado “Lesa Humanidad”.
“Lo que se plantea, desde esta película, es que a las violaciones se las tome como delito de lesa humanidad”, dijo la trabajadora social y agregó: “Son crímenes en los que la mayoría de los denunciantes son mujeres, pero también fueron hombres las víctimas”.
Al analizar los hechos ocurridos en relación a esos crímenes sostiene: “Fue un delito sistemático, pasó en todos lados y fue una forma de vejación de la dignidad de la persona y destrucción del alma”. Y concluyó: “Lo más feo que puede sufrir la persona no pasa por lo físico, sino por la destrucción de la mente”.
Luis Schlossberg
FuentedeOrigen:ElPuntal
Envío:CecilioM.Salguero
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