Ayer nomás. Tras la dura derrota del oficialismo en las parlamentarias
El autismo gubernamental y el plan “Z” de Domingo Cavallo
Publicado el 31 de Octubre de 2011
Por Jorge Muracciole
Sociólogo, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
El delarruismo minimizaba los resultados electorales mientras el superministro lanzaba medidas para incentivar la economía, pero manteniendo el modelo que conducía al país al abismo.
Habían pasado más de diez días desde la derrota del gobierno de Fernando de la Rúa en las elecciones parlamentarias, y la inercia inicial mostraba al ejecutivo impávido, enredado en conciliábulos e inacabables vacilaciones. La negociación con los gobernadores provinciales devenía en una peligrosa indefinición que mostraba a un gobierno impávido ante una sumatoria de problemas abiertos de difícil solución. Sin el quórum necesario, fracasó en Diputados un intento de derogar los superpoderes de Domingo Cavallo, decididos en el lejano mes de marzo con la presencia del bloque del PJ, la mayoría del Frepaso, el ARI y toda la bancada del Frente para el Cambio, hasta el agregado imprevisto de una docena de legisladores alfonsinistas.
Mientras tanto, el ministro Cavallo partía en un viaje relámpago a Nueva York para mantener reuniones con las autoridades de la Reserva Federal y con operadores financieros. Antes de regresar al país haría una visita al Fondo Monetario Internacional en Washington, con el objetivo de obtener respaldo financiero para una nueva negociación de la deuda.
Los referentes más votados en las últimas elecciones, Eduardo Duhalde, por la provincia de Buenos Aires, y Rodolfo Terragno, por Capital, se mostraban juntos a favor de modificar la política económica, sumando fuerzas para un cambio de rumbo. Por el contrario, de regreso de su gira exprés, el Mediterraneo se dedicaba a convencer al presidente de la necesidad de “perseverar” en la profundización del plan. El superministro anunciaría un nuevo paquete para garantizar el Déficit Cero y algunos incentivos para el consumo. En la City bautizaban el nuevo plan de Cavallo como el plan “Z”, aludiendo a que ya no le quedaban más soluciones mágicas para sacar de la galera. Entre las medidas para preservar el consumo y encontrar alguna chispa para reactivar el motor de la economía para salir de la recesión, se informaba a fines de octubre un mecanismo para devolver a los consumidores una parte del IVA pagado por sus compras, siempre y cuando las mismas sean abonadas con tarjeta.
El síntoma de aislamiento del ejecutivo se expresaba en la minimización del alcance de los resultados electorales, y en la afirmación gubernamental de que “nada había cambiado.”
Fuente:ElArgentino

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