RECLUSIÓN
"Es una vergüenza que Musa esté en un hospital público y no en una cárcel común"
Publicado el 28/11/2011
A pesar de que Musa Azar Curi fuera condenado por la Justicia provincial y luego por la Federal a purgar penas de prisión perpetua en una cárcel común, el represor todavía sigue alojado en uno de los pabellones del Hospital Independencia, ante una solicitud de su defensa, que pidió tenerlo cerca de un centro médico por su enfermedad (diabetes).
Carabajal afirmó que están dadas las condiciones para que esté recluido en el servicio penitenciario federal.
“Es una vergüenza que tenga que estar en el hospital público, si bien está preso. Pero es una vergüenza. El Sistema Penitenciario Federal cuenta con los medios o debería contar como para asistirlo, no es un enfermo terminal o que no pueda ser asistido por medios clínicos o médicos. Él debería estar ahí. Si bien es uno de los derechos que él tiene, en este caso, se está haciendo un abuso de esos derechos”, expresó.
“Nosotros lo hemos juzgado y le hemos dado la oportunidad que ellos (por los represores) no le han dado a nuestros seres queridos, de juzgarlos y darles dentro de todo, un trato digno. Él hoy está siendo juzgado por el Poder Judicial, con jueces elegidos por la Constitución, y cuenta con todos los derechos y entre esos derechos, al que se cuide su salud mientras está detenido. Entiendo que hay un abuso de esa situación porque el Sistema Penitenciario Federal cuenta con esos medios o debería contarlos, para tenerlo alojado en cárcel común, pero con los medios sanitarios y médicos, para que él esté bien de salud, pero en una cárcel común”, dijo.
Fuente:ElLiberal
ADELANTO
DD.HH: elevan a juicio causa por el crimen de un militante de la JP
“Cuando estudiaba Derecho jamás pensé que iba a llevarlo a juicio”, dijo Carabajal. La desaparición de su progenitor ocurrió en 1976.
VÍCTIMAS. Héctor Carabajal (con el saco abierto) junto con sus amigos y militantes de la JP en el casamiento de uno de ellos. De anteojos, "Rudy" Miguel, diputado de la JP desaparecido desde 1976.
La causa por la desaparición forzada de Héctor Carabajal, joven militante de la JP, en 1976, fue elevada a juicio oral por el juez Federal, Guillermo Molinari, y acumulada al Grupo Tres (desapariciones forzadas durante la dictadura) por el Tribunal Oral Federal para las causas de Derechos Humanos y que serán ventilados en el juicio de la “Megacausa” junto con los de los grupos Uno (desapariciones antes del golpe) y Dos (secuestros y torturas previos al proceso).
El principal imputado es Musa Azar Curi -jefe del grupo de tareas local-, acusado de homicidio. Por el hecho también será enjuiciado Ramiro López Veloso, por secuestro y tormentos.
Esta decisión de la Justicia Federal local es un avance en la lucha de la familia de la víctima, particularmente de su hijo, también llamado Héctor Carabajal, quien a 35 años del crimen y tras haberse recibido de abogado, impulsó la causa contra quien considera el responsable del asesinato de su padre. En entrevista con EL LIBERAL, dijo que tiene la esperanza de que el represor “rompa el pacto de silencio y diga dónde están nuestros muertos”. Carabajal es abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y ya enfrentó al represor en el juicio Kamenetzky.
El próximo paso para que el juicio pueda realizarse es constituir definitivamente el tribunal oral.
¿Cómo tomó haber podido llevar a juicio a quien considera el responsable del crimen de su padre, después de tantos años?
-Hace diez años me he recibido de abogado y jamás me hubiera imaginado mientras estudiaba que iba a poder lograr que se investigue y que se lleve a juicio al responsable de la desaparición de mi viejo. Recuerdo la lucha más que nada de todos estos años de mi madre, en que hubo impunidad. La verdad que ha sido muy difícil, sobre todo para ella, tener que convivir en una sociedad en la cual el principal responsable, nosotros siempre lo hemos sabido que Musa era el responsable de la desaparición de mi viejo, tenga poder efectivo hasta el 2003, con un cargo de jerarquía en la seguridad de la provincia. Fue un proceso muy largo y tener hoy la posibilidad de poderlo juzgar es algo increíble, y que encima de eso, las vueltas de la vida me dan la posibilidad de formar parte de la acusación en representación de mi familia y en representación del Estado.
En el juicio Kamenetzky le pidió que le dijera qué pasó con los desaparecidos, incluido su papá. ¿Recuerda ese momento?
Sí, él había anunciado que iba a hacer uso de la palabra y que iba a responder las preguntas de un solo abogado que era Antenor Ferreyra. Sin embargo, le hice la pregunta que como hijos siempre le hemos querido hacer, como todo familiar, y ése era el momento del debate para hacerlo. Uno siempre tiene la esperanza de que estos personajes que han hecho tanto daño a tantas familias, que hoy tienen tantas condenas, porque Musa va a pasar el resto de sus días en prisión, eso es innegable, nada va cambiar eso. Entonces uno piensa que en algún momento pueden decir cuál ha sido el destino de todos los desaparecidos que ellos conozcan, para poder darles a todas las familias, la posibilidad de recuperar los restos para que todos, sobre todo mi vieja que ha sufrido muchísimo, tenga un lugar dónde velarlo, poder enterrarlo y rendirle los cultos de los que nos han privado a todos. Uno desde el punto de vista lógico, entiende que tienen (los represores) un pacto de silencio que no lo van a romper nunca porque ninguno lo ha roto, pero siempre tengo la esperanza de que en algún momento puedan darnos la información de dónde están enterrados, doónde han sido ocultados, cómo han sido eliminados, cuál ha sido el destino final de nuestros familiares. Seguramente voy a tener la oportunidad en este juicio y le voy a volver a preguntar, por más que sepa que no voy a tener la respuesta que uno espera, sin embargo, no soy yo el que preguntará... (el llanto interrumpe su respuesta), sino todas las familias de desaparecidos que quieren hacer esa pregunta.
Fuente:ElLiberal
Lo secuestraron durante la Navidad de 1976
Publicado el 28/11/2011
“El secuestro de mi viejo se produce el 24 de diciembre de 1976 en Navidad, cuando él iba a sacar fotos en el bautismo de un matrimonio amigo y en el trayecto que sale del domicilio donde vivía con mi madre en el barrio Jorge Newbery, en su moto, es interceptado por integrantes del grupo de tareas, que habían sido reconocidos en los días previos del secuestro, haciendo vigilancia en la cuadra. Estaban los automóviles de la Side vigilando, y un grupo de vecinos que salían de jugar al fútbol, ve que detrás de mi viejo se va en un auto con Ramiro López, Paco Laitán y otros. Es la última vez que se lo ve con vida a mi papá”, expresó Héctor Carabajal.
Fuente:ElLiberal
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