1 de diciembre de 2011

BAHÍA BLANCA: EL REPRESOR QUE NO SALE-UN MATÓN SIEMPRE VIGENTE-CRIMINALES PIDEN RESPETO.

El represor que no sale
La excarcelación de Carlos Alberto Taffarel, ex capitán del Escuadrón del Destacamento de Inteligencia 181 de Bahía Blanca, acusado de “marcar” a secuestrados y desaparecidos por la última dictadura, fue revocada por la Corte Suprema de Justicia. Taffarel había obtenido su libertad provisional gracias a un fallo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca, bajo una caución de cien mil pesos. La Corte ordenó un nuevo pronunciamiento.
Fuente:Pagina12

Publicado el 30/11/2011 
Un matón siempre vigente


Héctor 'Cacarulo' Forchelli ayer en la intendencia.
El dirigente sindical y ex directivo de la Asociación de Empleados de Comercio, Alberto Brandán, aseguró esta mañana en FM De la Calle que el actual secretario gremial de la entidad, Héctor Ángel “Cacarulo” Forchelli lo recibió armado en el rectorado de la UNS al concurrir a una entrevista con el interventor Remus Tetu.

La historia se remonta a los días posteriores al golpe de Estado cuando la junta militar comandada por el dictador Jorge Rafael Videla ordenó clausurar el sindicato. “Ahí dentro teníamos toda la actividad normal de ese tiempo, comedor, colegio, farmacia, contaduría, Osecac, trabajábamos todo dentro del sindicato. Vinieron y lo cerraron”.

Al pasar los días, las necesidades de los trabajadores y trabajadoras de comercio que cursaban el bachillerato de adultos para continuar con sus clases llevaron al eterno secretario general Ezequiel Crisol a proponer una reunión con el rector universitario.

“Fuimos a la universidad, a Colón 80, subimos a la oficina y nos encontramos con Forchelli que en ese tiempo tenía el rol de guardaespaldas de Remus Tetu. (…) Nos abre la puerta y estaba lógicamente armado en ese tiempo. Estuvimos muy pocos minutos porque cuando vino el rector no hubo mucha charla. Nos dijo ‘Qué andan buscando ustedes’. Le dijimos y dice ‘Bueno, acá mandamos nosotros’ y se terminó la reunión”, afirmó Brandan.

Forchelli estaba adentro de la sala y no intervino, era “el mandadero nada más”. Brandán recordó que “tenía una trayectoria -siempre dentro de la CGT- como un matón, un tipo que andaba siempre buscando pleitos con los empleados de comercio. Nosotros en ese tiempo teníamos muchos problemas, era otro tipo de actividad sindical, más presiones y bueno la vivíamos también los empleados de comercio”.

En aquellos años el matón “recibía las dádivas de la gente de la CGT, del que estaba en ese momento, del secretario de turno” que era Rodolfo “Fito” Ponce y luego habría empezado a “incursionar en comercio”.

“Cuando estaba yo en el sindicato no había ningún tipo de relación con Forchelli después no sé por qué motivo empezó a incursionar y llegó a secretario gremial, lo llevó Crisol pero no sé cuál es el compromiso de Crisol para ponerlo a Forchelli dentro del staff de directivos que había, no tengo la menor idea, habría que preguntarle al secretario general cuál es el compromiso que tuvo”, opinó.

En la actualidad, el denunciado es la mano derecha del titular de la Asociación y “está a cargo del autódromo, hizo muchos compromisos con la actual gobierno municipal por eso ayer estaban en una reunión que se hizo”.

“Sabemos que Crisol que también está comprometido (…) Lo han invitado, negarse no se podía negar y tienen que consentir todo lo que se les pida. Crisol no aporta más porque tiene 94 años, lo sacan cuando quiere que desmienta alguna noticia, lo ponen en un sillón y lo hacen hablar y estos individuos llevan el gremio a una obsecuencia de conducción que es en beneficio de entregar toda la estructura nuestra”, insistió.

Brandán hace referencia al apoyo recibido ayer por el intendente Cristian Breitenstein quien asumirá como ministro de la Producción provincial. Ante los cuestionamientos de sectores opositores y de parte de la comunidad bahiense, el empresariado y “las fuerzas vivas” de la ciudad lo visitaron en su despacho. A la derecha del jefe comunal se ubicó el custodio de Tetu.

Si bien Brandán aseguró que “de este tema se empezó a hablar hace muy pocos días”, el pasado de Forchelli es conocido en la ciudad y de hecho la propia universidad confirmó a la justicia federal que perteneció a la patota del rumano como puede leerse en la resolución publicada hace años por el Equipo Nizkor.

Cacarulo en la intendencia
Más temprano el secretario general del Partido Comunista, José Lualdi, advirtió que la reunión con el intendente incluyó a “empresarios exitosos desde la dictadura, pasando por el menemismo, que tienen la desfachatez de decir que no tienen opiniones políticas, que solo están en nombre de sus instituciones” como Jorge Bonacorsi.

“Pero en este acto de besar el anillo del Don, para ser tenido en cuenta en el futuro y recibir los favores, no estaban solo los empresarios ‘más representativos’, estaban las universidades, algunos sindicatos, los ganaderos, APYME, los matones como ‘Cacarulo’ Forchelli, acreditado guardaespaldas de Remus Tetu, según reza la lista entregada en la causa Triple A sustanciada por el juez Oyarbide, siempre a mano por si la vía democrática no alcanza”, agregó.

El dirigente se preguntó en qué carácter fueron las universidades, “entidades de funcionamiento democrático” que “cuando se reclama por la presencia de nefastos profesores y la necesidad de sacarlos de los claustros se apela a la discusión de los órganos colegiados, ¿actuaron acá los órganos colegiados?”.
Fuente:JuicioVCuerpoEjercitoBB

Publicado el 30/11/2011 
Criminales piden respeto.
Peligrosas compañeras frente al operativo de seguridad a la salida de las audiencias.
Con el objetivo de entregar el aula magna a las 18 comenzó esta mañana la presentación de más de una decena de testigos para declarar en el juicio. En su mayoría giran en torno a los casos de militantes peronistas secuestrados luego del golpe de estado en Viedma con intervención de la Policía Federal rionegrina y posteriores traslados al centro clandestino La Escuelita y las cárceles de Villa Floresta y Rawson.

La defensa oficial se quejó en el arranque por los insultos que reciben los imputados, entre los que se destaca el de “genocidas”. Los abogados plantearon que hasta que se demuestre lo contrario sus clientes son “inocentes” y pidieron medidas de “respeto”.

El planteo fue rechazado por la querella provocando el aplauso del público que a su vez enojó al presidente del Tribunal José Mario Triputti.

La Fiscalía adujo que la defensa oficial no debe ser tan detallista porque corre el riesgo de coartar la libertad de expresión. Los abogados defensores retrucaron exigiendo mayor distancia entre los represores y los manifestantes al ser subidos al colectivo que los traslada hasta la Unidad Penal y solicitó el desalojo de la sala por los aplausos.

El juez Triputti preguntó si hubo agresiones físicas contra los defendidos y la respuesta fue negativa. En cuanto a los aplausos aseguró que “lo de ayer es historia y tenemos que hablar de hoy, entonces se me ocurre que el público es inteligente y que con la advertencia que he realizado es suficiente”.

Luego José Luis Robinson declaró que fue un preso político que trabajaba en una agencia de libros. “Antes me tocó estar en La Pampa y me liberaron. Seguí viajando y en Viedma, la noche anterior a mi secuestro, dos personas de civil se identificaron como Policía Federal y entraron a pedir antecedentes. Siempre sucedía eso”.

Al salir a trabajar el día siguiente fue interceptado en la plaza por dos personas de civil que le exigieron meterse en un coche y lo “pasearon” por la ciudad hasta detenerse en un lugar.

“Ahí me tuvieron un día completo sentado en un altillo y me pusieron en el oído un ruido permanente para que no me dé cuenta dónde estaba. Me vienen a buscar en una camioneta, me encapuchan, me ponen esposas y me van llevando hacia Bahía. Me doy cuenta por el puente de Viedma y Patagones, cuando pasamos”, dijo.

Tras pasar una tranquera llegó a un lugar que pudo identificar con el tiempo como La Escuelita donde fue atado a un elástico de cama y torturado y “colgado en un aljibe”. con los ojos vendados y atado de manos, durmiendo en el piso estuvo hasta ser trasladado a Villa Floresta con otros detenidos el 24 de diciembre.

Robinson advirtió que nunca supo quiénes lo torturaron pero “a uno le decían Laucha” y a otros “Tío” y “Zorzal”. “Deseo decir que en este centro de cautiverio sí escuche a una chica militante de la UNS que le decían ‘la Corta’ a la que conocía personalmente. Lo que me llamó la atención era que la hacían caminar alrededor de una mesa. Ignoro el motivo”. Otros testigos afirmaron que quiénes giraban alrededor de una mesa eran las mujeres embarazadas.

Luego el ex colimba Carlos Alfredo Soia, de 56 años, aseguró que su destino fue la Agrupación Tropas que conducía el mayor Ibarra, conocida también como “la Operacional” que estaba integrada por “unas ochenta personas” y hacía “controles de operación, de ruta, en la planta de gas saliendo para Cerri, nos hacían hacer guardias en la calle Florida, dentro del cuartel y salíamos a patrullar”.

No supo responder si esas intervenciones eran legales o ilegales, sí que se detenían personas y que los subtenientes Méndez y Masson -imputados en el juicio- y el sargento primero Cáceres -encargado de compañía- estaban con los soldados y tenían mando de tropa. También ubicó a González Chipont que “tenía un defecto en la mano”.

En cuanto a sus tareas en “la Operacional” el testigo aseguró que los conscriptos eran llevados al lugar luego de los allanamientos a hacer guardias junto a un suboficial. Estuvo en el de Chiclana y San Lorenzo donde “no había nadie” y se decía que “se habían llevado tres personas de ahí”. En otro en calle Chiclana fue llevado a “hacer la custodia” en “una casa chica” con “una escalera caracol” y restos de sangre en el patio producto de “un tiroteo, un enfrentamiento” aunque “lo que te contaban ahí era muy subjetivo”.

Finalmente reconoció que sabía de la existencia de un centro clandestino de detención porque era “un silencio a voces que estaba La Escuelita”.

Hasta el mediodía había declarado además Silvia Crespo que llegó de Viedma para dar testimonios en torno al secuestro de su hermano Mario Rodolfo.

“Él tuvo dos secuestros, las fechas no me las acuerdo. Él fue secuestrado, dejado en libertad, después se casó y posteriormente lo volvieron a secuestrar. Hasta que el 19 de enero lo pude ver acá en la cárcel en Bahía Blanca, estaba muy delgado, lastimado, junto a compañeros de él, Bachi Chironi estaba muy mal. Mi hermano tenía cicatrices de la tortura, estaban varios lastimados”, comentó.

A su entender era la Policía Federal de Viedma quien perseguía a su hermano: “Pienso que ellos lo secuestraron, a nosotros nos llegó el dato que lo subieron cerca de la casa de mis padres. La persona más ensañada era Goncálvez, iba a mi casa a cada rato. Se hacía pasar por amigo de mi hermano para que le dijera dónde estaba, quiénes eran sus amigos y eso a distintas horas de todos los días. Nos miraba con sorna y desprecio, lo hacía en la calle. Goncálvez era conocido de mi hermano”.

Mencionó además a otros dos imputados, Abelleiras y Forchetti y relató que fue a la Federal con su mamá porque “sabía que los secuestraban y los mataban, estaba desesperada yo suponía que estaban arriba en una oficinita. No me lo permitieron ver. Me decían que no fantaseé tanto”.

“Nos dejaron allí detenidas toda la noche. Hasta que apareció el papá de Susana Rosas, la esposa de mi hermano, creo que él era policía, no sé si habló con alguien, al otro día a la mañana vinieron y a mí por buena conducta nos dejaron ir. A partir de ese día llegué hasta orinarme en la cama del miedo”, sostuvo.
Fuente:JuicioVCuerpoEjercitoBB

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