7 de diciembre de 2011

MAR DEL PLATA: HACE 40 AÑOS LA CNU ASESINABA A SILVIA FILLER.

De Tacuara a la guerra declarada
La Concentración Nacional Universitaria (CNU) nació en la década del 60 en el ámbito universitario platense. Pronto se instaló en Mar del Plata y tuvo su cruento "bautismo de fuego" en 1971 con el asesinato de Silvia Filler. Alineada en la derecha del peronismo y con fuerte inserción sindical, formó el brazo ejecutor en la "guerra contra la infiltración marxista".
Agosto del 71. La CNU Mar del Plata exhibía sus contactos con el gremialismo en el Teatro Alberdi.
En 1957, con el liderazgo del gremialista Gustavo Rearte (1931-1973) nace en Buenos Aires la Juventud Peronista e inicia acciones de resistencia contra el régimen que había derrocado a Perón en 1955.

La Revolución Cubana (1959) influye en la militancia de los 60 y de aquella Juventud Peronista surgen nuevas organizaciones que trazan sus modelos de acción, incluyendo la experiencia guerrillera. Pese a su identificación con la izquierda reconocen como líder al exiliado general Perón, quien abunda en conductas y guiños que están lejos de excluirlas del movimiento.

El proceso decanta en la formación de dos líneas dentro del peronismo. La derecha aparece encarnada en el vigoroso sindicalismo ortodoxo, ligado genéticamente a las políticas de Perón. Su cabeza es la CGT y las 62 Organizaciones. Con orden vertical se alinean diversos organismos que actúan en todos los terrenos de la militancia: Juventud Peronista de la República Argentina, Comando de Organización Peronista (CdeO), Juventud Sindical Peronista y Concentración Nacional Universitaria (CNU), entre otros.

La izquierda conforma la "Tendencia Revolucionaria del Peronismo" que responde a Montoneros y a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Con el mismo fin de expansión militante, cuenta con la Juventud Universitaria Peronista (JUP), Juventud Trabajadora Peronista (JTP) Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y otras organizaciones de base.

La herencia del movimiento
La puja natural entre ambas líneas eclosiona con el retorno de Perón. Para ese entonces, la izquierda ostenta franco desarrollo. Sus acciones insurreccionales y político-militares vienen de jaquear al régimen castrense que gobernaba desde 1966 y, en consecuencia, resultan funcionales al retorno del líder. Su apoyo en la campaña electoral del 73 colabora con el triunfo de Héctor José Cámpora y numerosos dirigentes de la "Tendencia" acceden a cargos ministeriales y legislativos. Cuentan, además, con la simpatía de varios gobernadores como Oscar Bidegain en Buenos Aires y Ricardo Obregón Cano en Córdoba.

La lucha definitiva por la herencia del movimiento tiene su bautismo de fuego el día del retorno de Perón (20 de junio del 73) cuando comandos de derecha diezman las columnas antagónicas en la "Masacre de Ezeiza". Tres meses más tarde, Montoneros responde con el asesinato de José Ignacio Rucci, golpe demoledor a la moral y a los planes de Perón. Ello desencadena las primeras acciones de "depuración ideológica" que luego habrá de completar la Alianza Anticomunista Argentina, "Triple A".


Orígenes de la CNU
La Concentración Nacional Universitaria (CNU) nació en el ámbito universitario de La Plata en la década del 60. Su ideólogo fue un intelectual peronista: el profesor de lenguas clásicas Carlos Disandro.

Los servicios de inteligencia policiales de los años 60 lo sindicaron como "máximo organizador" de la CNU en La Plata y Mar del Plata. Y añadieron en su ficha: "conspicuo dirigente nacionalista, ultra-derechista, católico tradicionalista, anticomunista y simpatizante declarado de los modelos corporativistas exhibidos en las sociedades nazi-fascistas".

En los mismos informes consta que la CNU se conformó "con miembros de similar extracción ideológica, provenientes de la agrupación Tacuara".


Vieja amistad
El 23 de septiembre de 1967 la policía marplatense allanó un domicilio de Diagonal Alberdi 2621 y secuestró cuatro armas de fuego y elementos químicos para fabricar bombas de estruendo y "de olor" que iban a ser empleadas el día siguiente para entorpecer una conferencia en el teatro Astral, de Santa Fe 1751. El orador era el obispo de Avellaneda, monseñor Jerónimo Podestá, religioso de frondosa historia, reconocido como precursor del tercermundismo en la Argentina. La conferencia se enmarcaba en la VI Semana Universitaria, organizada por los estudiantes de las Universidades Provincial y Católica.

En la casa allanada vivía Fernando Federico Delgado (18), quien estudiaba derecho en la Universidad Católica y tres años después aparecería en la trama del Caso Filler. Actualmente tiene 62 años y está prófugo. En 2008 la Justicia Federal ordenó detenerlo por su participación en el aparato represivo después del golpe de estado de 1976. En 2010 se le sumó otra orden de captura por una serie de homicidios cometidos en Mar del Plata por la CNU-Triple A entre 1974 y 1975.

Los dos acompañantes
En la casa allanada había otras dos personas. Una de ellas era Juan Carlos "Bigote" Gómez (22), quien tenía vinculación con el entorno gremial y que en 1971 sería uno de los imputados del Caso Filler.

La tercera persona era un joven abogado recibido en la Universidad Católica: Ernesto Carlos Piantoni (25). Luego sería líder de la CNU Mar del Plata y asesor legal de la CGT. Su asesinato, en marzo de 1975, fue vengado con cinco homicidios en una noche. Esos crímenes forman parte de la nómina de hechos que se le adjudica a Delgado, junto a otras personas ligadas a la CNU.

La influencia de Tacuara
Los tres jóvenes detenidos aquella noche del 67 fueron sindicados por la policía como integrantes de "Tacuara", un movimiento estudiantil nacionalista, ultracristiano y antisemita que surgió en la década del 50 y que alcanzó notoriedad por la violencia de sus métodos, la simbología fascista reflejada en sus uniformes y el espectacular y cruento asalto al Policlínico Bancario de Buenos Aires en 1963.

Nacida lejos del peronismo, Tacuara se diluyó en vertientes impensadas. Algunos integrantes experimentaron un giro ideológico completo y se enrolaron en la de izquierda. Otros, con sus conceptos nacionalistas intactos, adhirieron al peronismo ortodoxo y fueron materia prima de la Concentración Nacional Universitaria.

El paso a la CNU
En 1971 la CNU estaba instalada en Mar del Plata. En su núcleo de liderazgo se destacaban Piantoni, Delgado y otros dos estudiantes de derecho: Raúl Viglizzo (22) y Oscar Héctor Corres (23).

En la línea de activistas, los informes de inteligencia mencionan a Carlos "Bigote" Gómez, Carlos "Flipper" González (21), Eduardo Salvador Ullúa (19), Mario Ernesto Durquet (21) y Juan Pedro "Piero" Asaro (20), entre otros.

Héctor Corres -que además de estudiante era policía- aparece mencionado como nexo con Disandro y con el máximo jefe de la CNU-La Plata: Patricio Fernández Rivero.

Inserción gremial
El 17 de agosto de 1971 el profesor Disandro disertó en el Teatro Alberdi para los jóvenes de la CNU local. El líder de la CGT, José Rucci, encabezó aquel encuentro, que no aparece aislado del cosmos gremial de la época. De hecho, LA CAPITAL la encuadró en los "conciliábulos previos" al Congreso Nacional Metalúrgico que se realizó aquí entre el 18 y el 20 de agosto. A la figura de Rucci se sumaron entonces otros popes del peronismo: Lorenzo Miguel, caudillo de las 62 Organizaciones y Jorge Paladino, delegado de Perón.

La finalización del congreso coincidió aquel 20 de agosto con el fallecimiento por causas naturales del obispo Enrique Rau, creador de la Universidad Católica. En su reemplazo sería designado Eduardo Pironio, figura clave en los tormentosos tiempos que se avecinaban.

Grupo de choque
La Cámara Federal de Mar del Plata expresó recientemente que la CNU actuaba como un grupo de choque que irrumpía en las universidades con "armas, cadenas y otros elementos contundentes". Su objetivo no era obtener representatividad sino desarticular el movimiento estudiantil que "promovía la apertura de espacios democráticos y participativos en el ámbito universitario?"

Por otra parte, un informe elaborado en 1971 por la Unidad Regional IV encuadra a la CNU en "la corriente justicialista-nacionalista, con origen Tacuara, constituyendo un grupo de choque en apoyo de la línea oficial del peronismo y la C.G.T. (Rucci), netamente anticomunista y por ende adverso a todos los grupos de tinte marxista".

Una forma de actuar
En la noche del 20 de noviembre de 1971 la CNU gana las calles céntricas para conmemorar un nuevo aniversario de La Vuelta de Obligado. Los jóvenes queman cubiertas, arrojan bombas molotov y rompen vidrieras.

Dieciséis días más tarde, integrantes de la CNU irrumpen en la Universidad Provincial -25 de Mayo y San Luis- para "romper" una asamblea. Dos de ellos abren fuego contra los alumnos. Silvia Filler cae moribunda. Otros estudiantes -Marcos Chueque y Néstor Adolfo Villa- resultan heridos.

Los testigos aseguran que el grupo agresor provino, armas en mano, de una vivienda situada a 70 metros de la Universidad, en Diagonal Alberdi 2621, la misma de aquel allanamiento en el 67.

La imputación de los disparos recae en "Bigote" Gómez y en el policía Héctor Corres. El primero logra eludir la justicia durante 17 meses hasta que se produce la amnistía de Cámpora en 1973. Al segundo lo detienen inmediata y mansamente en su departamento, a tres cuadras de la universidad. Admite que disparó "contra las paredes" con su arma reglamentaria. En su amplia declaración explica el vínculo de la CNU con "Bigote": "es la persona con la que hacemos conexión sindical, porque es dirigente de la Unión Obrera Gastronómica de Mar del Plata y Sub-delegado Regional ante la C.G.T."

Un breve impasse
La Cámara Federal señaló que después del Caso Filler, "el accionar ilícito de la CNU quedó provisoriamente neutralizado" por el proceso contra los imputados y por el repudio de la sociedad. Sin embargo, tras la amnistía de Cámpora los acusados recuperaron la libertad y pronto volvieron a la acción. Al respecto, un informe de la Dirección de Informaciones de la Policía de Buenos Aires (DIPBA) da cuenta de la participación de elementos de la CNU Mar del Plata en la Masacre de Ezeiza.

La Cámara Federal señala dos momentos clave antes de la formación de la Triple A: "la violencia ejercida en Ezeiza contra las filas de la izquierda peronistas" y "la guerra declarada contra la "infiltración marxista luego del asesinato del sindicalista José Rucci".

La violencia creciente
Rucci fue asesinado el 25 de septiembre de 1973, 18 días antes que Perón asumiera su tercera presidencia.

El 27 de agosto, en Mar del Plata, las Fuerzas Armadas Peronistas habían acribillado en la puerta de su domicilio -San Lorenzo 1739- al secretario general de la CGT, Marcelino Mansilla (Uocra). La central obrera marplatense hizo entonces una "seria advertencia" a los "cipayos del imperialismo infiltrados en el Partido Justicialista".

En ese marco, las dos líneas del peronismo se disputaban todos los terrenos de la militancia. La Tendencia Revolucionaria se imponía en los ámbitos estudiantiles y ganaba terreno en los barrios y villas de emergencia mediante un trabajo sistemático. El peronismo ortodoxo conservaba su poderoso bastión gremial.

La muerte de Carlos Julio
El 15 de septiembre del 73 se presenta oficialmente en Mar del Plata la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), organismo de la Tendencia Revolucionaria destinado a operar en el terreno gremial. Un millar de personas se reúne en el Parque de Deportes con carteles "de agrupaciones de base y de las organizaciones político militares Montoneros y Fuerzas Armadas Peronistas", según reza la crónica. Uno de los oradores - Carlos Corvalán, diputado nacional por el Frejuli- fustiga al gremialismo "burócrata y ávido de poder y dinero" que "cumple un papel de freno en las luchas populares".

Sólo 23 días después el 8 de octubre a las 22.10- militantes de ambas líneas se tirotean en la Terminal de micros durante un paro de choferes. El grupo alineado en la derecha está a cargo de Julián Carlos Julio (31), dirigente de la UTA, quien muere en el enfrentamiento. El de la izquierda responde a Angel Haurié (34), integrante del JTP, quien resulta herido y es imputado en la causa.

Haurié se encuentra desaparecido desde octubre de 1976. Sobrevivientes de "La Cueva" aseguran haberlo visto en ese centro clandestino de detención donde se desempeñaron elementos de la CNU integrados al aparato represivo.

"Que se sepa...."
Al producirse la muerte de Julián Carlos Julio, un periodista de LA CAPITAL concurrió a la terminal de micros. Su crónica da cuenta de la presencia de varias personas, entre ellas el abogado Gustavo Demarchi y el gremialista Carlos "Bigote" Gómez, el mismo que cinco meses antes estuviera prófugo.

"La responsabilidad de la muerte de Julio recae directamente sobre integrantes de la Juventud de Trabajadores peronistas... que todos sepan quiénes son los asesinos", manifestó Gómez a LA CAPITAL, mientras posaba para la foto.

Dos días después fueron baleadas dos unidades básicas de la "Tendencia" situadas en Colón y 184 y Alvarado 4228 respectivamente. La primera se llamaba Beto Simona militante abatido en Ezeiza- y la restante Mariano Pujadas, una de las 16 víctimas de la "Masacre de Trelew" (22 de agosto del 72).

Inmediatamente, miembros de la Tendencia Revolucionaria, sin dar nombres ni aceptar fotografías, denunciaron ante la prensa una "escalada de violencia contrarrevolucionaria y gorila". "Entre nosotros no hay marxistas" dijeron- al tiempo que criticaban a una "comisión de catorce iluminados". Tales mensajes, como se verá, tenían un sentido claro.

El documento reservado
Tras la muerte de Rucci, el Consejo Nacional Justicialista elaboró en Buenos Aires un documento reservado con explícitas instrucciones para combatir la "infiltración marxista", que intentaba crear "una situación de caos social", para posibilitar "la frustración del gobierno del Pueblo".

El texto, publicado el 2 de octubre de 1973 por el diario La Opinión de Buenos Aires, invoca un "estado de guerra" que obliga a "atacar el enemigo en todos los frentes y con la mayor decisión". Para ello, se ordena el "estado de movilización de todos sus elementos humanos y materiales".

Tal alineamiento incluyó a los gobernantes peronistas a nivel nacional, provincial o municipal para que aportaran todos los recursos del Estado "para impedir los planes del enemigo y para reprimirlos con todo rigor".

En cuanto a los medios de lucha, el documento indica: "Se utilizarán todos los que se consideren eficientes, en cada lugar y oportunidad".

Asimismo, dispone que "en todos los distritos se organizará un sistema de inteligencia, al servicio de esta lucha, el que estará vinculado con el organismo central que se creará".

Asimismo, exige que los adherentes al peronismo y al general Perón "deberán definirse públicamente en esta situación de guerra contra los grupos marxistas y deberán participar activamente en las acciones que se planifiquen para llevar adelante esta lucha".

En Mar del Plata
El 11 de octubre de 1973 LA CAPITAL difundió un artículo titulado: "Contra la infiltración marxista, el Justicialismo formó una comisión en Mar del Plata".

La publicación cita como fuente "un comunicado firmado por el interventor del Partido Justicialista de General Pueyrredon, Josué J. Catuogno" y confirma que dicho organismo acata "la orden suscripta por el consejo superior".

Asimismo, da cuenta de la creación de una "comisión permanente" de 14 personas con el fin de "poner en estado de movilización a todos los movimientos humanos y materiales del Movimiento Nacional Justicialista para afrontar esta guerra contra la infiltración marxista", párrafo textualmen del documento reservado del Consejo Superior.

El comunicado incluye los nombres de los 14 integrantes de la comisión. Dos de ellos se encuentran actualmente imputados por el accionar de la CNU en Mar del Plata. Uno es Eduardo Ullúa (59), quien se encuentra prófugo en dos causas. Una lo vincula con delitos de lesa humanidad ocurridos después de 1976 en el centro clandestino de detención La Cueva. El otro, con crímenes de la CNU en Mar del Plata.

La segunda persona es el abogado Gustavo Demarchi (65), quien escapó de Argentina cuando en 2011 la Justicia ordenó su detención en el marco de la causa "CNU". Tras fracasar en su intento por obtener asilo político en Colombia y se encuentra detenido en una cárcel de aquel país mientras se tramita su pedido de extradición.

Archivo
- Hace 40 años asesinaba a Silvia Filler en la Universidad
http://www.lacapitalmdp.com/noticias/La-Ciudad/2011/12/06/202902.htm
- "Ese día supe qué es el fascismo"
http://www.lacapitalmdp.com/noticias/La-Ciudad/2011/12/06/202904.htm

Hace 40 años asesinaban a Silvia Filler en la Universidad
El hecho, cometido por integrantes de la CNU, quedó grabado a fuego en la sociedad marplatense y fue un punto de inflexión en la militancia estudiantil. Cuatro décadas después, tres testigos recuerdan ese momento.

Silvia Filler, la estudiante que hace 40 años fue asesinada durante una asamblea en el Aula Magna del actual rectorado, en San Luis y Diagonal Alberdi.A fines de 1971, Rafael San Martín tenía 18 años y había comenzado a estudiar Arquitectura en la entonces Universidad Provincial. En ese ámbito funcionaban el Centro de Estudiantes de Arquitectura Marplatense (CEAM) y el Centro de Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo (CEAU). El primero, que contaba con mayor número de adherentes, impulsaba proyectos más progresistas y estaba identificado con los movimientos de izquierda.
Rafael simpatizaba con el CEAM y reclamaba junto a sus compañeros "una política de estudios, reivindicaciones de la época, básicamente excelencia académica porque había mucho chanta dando clases".
Uno de sus compañeros de estudios y más tarde de militancia es Luis María Rafaldi, quien narra: "Nosotros pretendíamos otro tipo de enseñanza, menos académica y más horizontal. Desde el golpe de (Juan Carlos) Onganía y la Noche de los Bastones Largos la enseñanza se había transformado en algo autoritario".
Así fue que intentaron "romper" una clase del profesor Chamorro, a quien identificaban con el modelo de enseñanza que pretendían modificar. Pero de los 160 alumnos de primer año, quedaron 15 "carneros que se negaban a irse. Entonces la rompimos tirando una pastilla de Gamexane", explica San Martín, autor del hecho junto a Hugo Torrado. Era la mañana del viernes 3 de diciembre.
Violencia
San Martín recuerda que al alejarse de la Universidad "me interceptaron los perejiles de la CNU, en Rivadavia y Santiago del Estero".
La CNU (Concentración Nacional Universitaria) era un grupo de extrema derecha que había nacido cuatro años antes en La Plata. Insertado en el peronismo ortodoxo, su operatoria se reducía a desbaratar con métodos violentos toda expresión de ideologías opuestas.
"De los pelos -continúa San Martín- me llevaron al rectorado (ubicado en San Luis y Diagonal Alberdi). A Torrado lo levantaron en el "Bar Ko", en Luro y San Luis."
Ya en la Universidad, el rector Carlos Pantín le ordenó al decano José Freixas que redactara la expulsión de ambos estudiantes. San Martín recuerda que Freixas "muy sumiso, y tímidamente le alcanzó a decir que no podía porque hacía falta el Consejo Académico. ¡Las pelotas! sentenció Pantin y juntos redactaron nuestra expulsión".
Rafaldi comenta que el hall de la facultad "se había llenado de estudiantes y ahí se decidió convocar a una asamblea para el lunes próximo, 6 de diciembre, para determinar qué medidas tomar".
"A mí me decían `no te van a echar, no te hagas problema´ y yo les decía que si me tienen que rajar que sea, yo me hago cargo de lo que hice. Todos decían ´el lunes arreglamos todo´", reseña San Martín.
La trama homicida
A lo largo de cuatro décadas se ha dado por cierto que algunos integrantes del CEAU -quienes se habían negado a "romper" la clase de Chamorro- pidieron la intervención de la CNU para interrumpir la asamblea ante una inminente resolución adversa.
Durante ese fin de semana, integrantes de la CNU se reunieron y tramaron el plan que finalmente se ejecutó: realizar maniobras de provocación hasta que se produjera el ingreso de un grupo de choque que estaría aguardando en una vivienda cercana.
La asamblea había sido convocada a las 21 y reunió a 300 alumnos en el aula magna del actual rectorado (Diagonal Alberdi y San Luis), que hoy lleva el nombre de Silvia Filler.
San Martín recuerda que "las puertas eran las mismas que ahora. Hacia la izquierda había una tarima con un estrado y después las gradas y las sillas con la mesita rebatible. Yo me senté al lado de la puerta".
El plan se cumplió. Cuando la asamblea llevaba 45 minutos irrumpieron los integrantes de la CNU. San Martín asegura que "la gorda (Beatriz) Arenasa los fue a buscar. Estaban esperando a menos de 30 metros, en la casa de (Fernando) Delgado".
Dos años después Delgado intervendría en el crimen de un diputado en San Juan y actualmente se encuentra prófugo en dos causas. Una lo vincula con el aparato represivo después de 1976. La otra, con los crímenes cometidos por la CNU en Mar del Plata, a partir de 1975.
Dos tiradores
"Cuando los agresores patearon la puerta -relata San Martín- se me viene encima, pega en la tarima y me quedé como en un triangulito y miraba por la hendija. Una vez que se disipó el humo, porque habían tirado bombas de humo, había estruendos que parecían petardos. Pero eran tiros".
En esa locura de balas y humo, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Silvia Filler, quien tenía 18 años y cursaba primer año de Arquitectura.
La investigación determinó que los tiradores fueron dos: Oscar Corres y Juan Carlos "Bigote" Gómez. El primero estaba por recibirse de abogado y era oficial de la policía bonaerense. El otro tenía vinculación con la CGT local.
"Silvia estaba sentada en la tercera grada, frente a la puerta. Ella no militaba, sólo estaba participando de la asamblea y la mataron", aclaran ambos. Otros dos alumnos, Néstor Vila y Marcos Chueque, resultaron heridos.
San Martín asegura que "yo veía a Corres disparando, pero a Gómez no lo vi. A Luis María le tiraban a las piernas, pero no le dieron". Esa agresión localizada tenía un propósito claro: Luis María Rafaldi era un destacado patinador.
El terror en el aula magna fue tal que muchos estudiantes "se tiraban por la ventana, a un patio interno. Fue un desbande, espantoso", rememoró Rafaldi.
"Fue un caos"
Los ex estudiantes recuerdan que "la policía no entró a la universidad, tampoco estaba en el momento de los tiros, apareció después para disolver y reprimir. Nosotros cortamos el tránsito. Fue un caos".
"Fue un caso muy importante -dicen-, porque es el único en el que murió un estudiante en un claustro universitario".
Los conmocionados compañeros de Silvia se desplazaron hasta la Clínica Central -Independencia y 3 de Febrero- a donde habían llevado a la joven. "Pero ya estaba muerta, porque la mataron con una bala de punta hueca, que una vez que impacta se abre y destroza todo lo que encuentra a su paso".
Durante aquella espontánea manifestación fue atacada la firma "Piantoni Hnos". Ocurre que uno de los descendientes de esa conocida familia -el abogado Ernesto Piantoni- era el lider de la CNU en Mar del Plata, aunque no intervino en la materialización del hecho.
La facultad se cerró hasta julio del año siguiente y hubo manifestaciones toda la semana.
"Silvia era apolítica -recuerda Rafaldi-, participaba, era una versión de los indignados de la época en cuanto a los sistemas de estudios".
Ambos aseguran que ese episodio violento tuvo "mucho que ver con la militancia posterior (ambos participaron de la Juventud Peronista que respondía a Montoneros), es un hecho que te marca. Hubo 6 meses de movilizaciones, manifestaciones pacíficas, siempre reprimidas", sostuvieron.
Por el crimen de Silvia Filler hubo una veintena de procesados, incluyendo a Corres, pero todos recuperaron la libertad con la amnistía del presidente Héctor Cámpora en 1973. Juan Carlos "Bigote" Gómez, por su parte, logró mantenerse prófugo hasta que lo alcanzó el mismo beneficio.
Años después, San Martín y Rafaldi debieron exiliarse al producirse el golpe de Estado. El primero estuvo en España cinco años y el restante permaneció dos décadas en Brasil. Ahora, ambos están instalados nuevamente en la ciudad donde presenciaron aquel crimen que quedó grabado en sus vidas y en el de toda la comunidad marplatense.

"Ese día supe qué es el fascismo"
El arquitecto Daniel Medina recordó aquel trágico 6 de diciembre de 1971, que terminó con la muerte de Silvia Filler. "Me encontré con este grupo de gente que venían con cadenas, petardos y también armas. Una locura", detalló.
"Silvia estaba en primer año, era una chica excepcional", recordó Medina.Daniel Medina, hoy arquitecto, fue el secretario de actas en la asamblea universitaria que terminó con la muerte de Silvia Filler. En aquellos años era apartidario y asegura que le encomendaron aquel rol "por meterete y porque me reconocían como independiente".
Medina, que entre 2004 y 2008 fue rector de la UNMdP, manifestó que a Filler "no le conocí militancia política partidaria, aunque tenía mucho sentido de solidaridad social".
En 1971 los estudiantes tenían participación militante en la medida en que "el gobierno militar lo permitía...", asegura Medina, quien recuerda que los estudiantes fueron ganando espacios.
"Unos años antes -señala- en la Facultad de Arquitectura tuvimos una movilización estudiantil muy importante reclamando concursos para la cobertura de las cátedras".
En ese contexto un grupo de estudiantes realizó una huelga de hambre en una casona de Mendoza y Colón. "No sé de quién era esa vivienda, que era conocida como "La Sede de los Hambrientos". Por ahí pasaban estudiantes de distintas facultades".
Medina indicó que en esa época "el movimiento juvenil-estudiantil de Mar del Plata todavía no tenía agrupaciones que respondieran a partidos políticos. Los centros de estudiantes eran independientes o plurales, fundamentalmente reivindicativistas"... "casi una prolongación de los centros de estudiantes secundarios, ya que organizaban fiestas, el deporte, y alguna vez -excepcionalmente- tocaban algún tema académico".
Agrupamiento
Después del "Cordobazo", explica Medina, comenzó "un proceso de agrupación y politización. Las agrupaciones partidarias no existían hasta que apareció el Movimiento Mayo, y así fueron surgiendo las agrupaciones, que pertenecían o no a partidos políticos".
En la facultad de Arquitectura existía el Centro de Estudiantes de Arquitectura Marplatenses (CEAM), que estaba conducido por "estudiantes de cierto nivel de politización pero nunca aparecieron como una organización política. Coexistían los que formaban parte de uno u otro pensamiento político", recordó Medina.
Como ese centro de estudiantes "comenzó a tener una participación activa con niveles de politización, hubo una reacción de otros estudiantes que constituyeron el paralelo, llamado Centro de Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo (CEAU)", explicó el dirigente socialista.
A pesar de la asociación que siempre se hizo entre el CEAU y la Concertación Nacional Universitaria (CNU), Medina la negó al advertir que "nunca supimos que respondieran a la CNU, por lo menos yo. Incluso había compañeros que estaban en el CEAU un poco porque querían evitar que la facultad se politice".
El reclamo de los estudiantes de Arquitectura apuntaba a la mejora de la educación ya que cuestionaban a los docentes que "enseñaban mal o con contenidos negativos. Eso fue un logro de los estudiantes", indicó Medina.
Al recordar aquel trágico 6 de diciembre de 1971, manifestó: "Era una asamblea muy numerosa en el aula magna del rectorado que hoy se llama Silvia Filler. Yo había sido elegido secretario de actas porque era meterete, organizaba el deporte, pero era independiente partidariamente. Todavía no militaba en el socialismo".
"Estaba sentado de espaldas a los ascensores. Cuando nos dijeron que estaban golpeando a compañeros, salí hacia los ascensores con el afán de pacificar, pero me encontré con este grupo de gente que venían con cadenas, petardos y también armas. Una locura".
En ese ínterin, Medina subió las escaleras para ir a la secretaría del decanato en busca de un teléfono para llamar a la policía. No tuvo suerte.
"Cuando volví a entrar al aula -contó- vi un cuerpo rodeado de sangre y heridos. No veía bien, después advertí que era Silvia".
Toda esa noche la pasó en vela, junto a sus compañeros, en la puerta de la Clínica Central ubicada en Independencia y 3 de Febrero, hoy desaparecida.
"Fue un espanto -definió-. Nunca había sabido hasta ese momento qué era el fascismo, los grupos de choque eran así. Fue muy duro y fue muy difícil recomponernos. Silvia estaba en primer año, era una chica excepcional".
Durante su gestión como rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata se recuperó el aula magna del rectorado -que se llama Silvia Filler- para que funcione como tal, ya que anteriormente estaba destinada al grupo de teatro universitario.
"Para la sociedad marplatense fue un golpe muy fuerte, tremendo -definió-. A Silvia no le conocí militancia política- partidaria, aunque sí mucho sentido de solidaridad social. Tengo un recuerdo muy lindo de ella, con muchas ganas de hacer cosas. Su muerte fue algo tremendo".
FuentedeOrigen:LaCapital
Fuente:Agndh        

Silvia Filler
FuenteFoto:Web               

No hay comentarios: