Un libro explica el asesinato del coronel ramón trabal en 1974
Revelan que maoístas mataron a un militar uruguayo en París
Publicado el 6 de Diciembre de 2011
Por Ernesto Tulbovitz Desde Montevideo y Uruguay
En El enigma Trabal, el periodista Sergio Israel demuestra que el agregado de la embajada en Francia fue muerto por franceses de las Brigadas Internacionales (BI) y no por tupamaros.
Un agrupamiento de ultraizquierda de raíz maoísta compuesto solamente por franceses fue el autor del asesinato del agregado militar uruguayo ante Paris en 1974 en la capital francesa. Dicho aserto parece poner fin a uno de los misterios que quedaba por develar del régimen dictatorial uruguayo; la muerte del influyente coronel Ramón Trabal. El libro El enigma Trabal. La conexión francesa, de Editorial Fin de Siglo, escrito por el periodista uruguayo Sergio Israel, demuestra que ni activistas del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) ni integrantes de las Fuerzas Armadas uruguayas abatieron a Trabal. Un adelanto del libro que estará a la venta en los próximos días en las librerías uruguayas fue publicado el último jueves por el semanario Búsqueda, medio en el que trabaja Israel.
Nacido en 1929, Trabal era un coronel del Ejército del arma de Caballería que ocupó entre 1971 y 1974 la dirección del Servicio de Información de Defensa. En ese lapso le dio un gran poderío a este servicio de inteligencia militar y tuvo su rol en el combate al MLN. Participó en las conversaciones desde el estamento militar en ocasión del secuestro del embajador británico en Montevideo por parte de los Tupamaros, intervino en conversaciones secretas con los jefes tupamaros en el Batallón Florida (con Raúl Sendic y Eleuterio Fernández Huidobro entre otros) y fue uno de los redactores de los polémicos comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Armadas apoyados en su momento por el Partido Comunista y otros grupos frenteamplistas que en su momento vieron en ellos una orientación peruanista similar a la del general Juan Francisco Velasco Alvardo.
De acuerdo al adelanto realizado días atrás por el semanario Búsqueda, los responsables del episodio fueron “dos hombres jóvenes que mataron de seis disparos al entonces agregado militar uruguayo en Francia y en Gran Bretaña en el garage de su residencia” Ocurrió el 19 de diciembre de 1974 y fue reivindicado ese mismo día por las Brigadas Internacionales (BI), “una organización hasta entonces desconocida y acerca de la cual cundió de inmediato la sospecha”.
Según el investigador francés Sebastien Schifres las Brigadas Internacionales actuaron contra extranjeros en el país galo. En el libro, Israel “no descarta la intervención de terceros por acción u omisión”. Y menciona concretamente a los servicios de inteligencia norteamericanos y franceses.
“La investigación concluyó que está probado que las BI fueron una organización que actuaron con independencia y que realizaron al menos cinco atentados con objetivos políticos bien fundamentados y definidos siguiendo una linea nacida en mayo de 1968 y que se considera heredera de la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial”, señala la nota de prensa.
Las BI operaron entre 1973 y 1977, “se hicieron también responsables de la muerte de otro militar latinoamericano, el general boliviano Joaquín Zenteno Anaya, asesinado el 11 de mayo de 1976 con un pistola calibre 7,65, el mismo tipo de arma que mató a Trabal”.
Schifres dijo que en 1977 comenzó la coordinación político-militar que culminó con la creación de Acción Directa, una organización donde participaron militantes de los Núcleos Armados para la Autonomía Popular (NAPAP), las BI y los Grupos Armados Revolucionarios Internacionalistas (GARI) que él integraba.
Plan Condor mediante, la muerte de Trabal generó una reacción de los militares uruguayos que junto a sus pares argentinos secuestraron y trasladaron a cinco militantes del MLN: Floreal García, Mirtha Hernández, Héctor Daniel Brum, María de los Angeles Corbo y Graciela Estefanell, a quienes fusilaron en la localidad de Soca (Canelones) , tras permanecer 40 días “desaparecidos”. Fueron detenidos en Buenos Aires, el 8 de noviembre de 1974 y, tras ser sometidos a torturas, fueron trasladados clandestinamente al Uruguay. Fue la respuesta de la dictadura uruguaya al asesinato de Trabal, supuestamente obra de los tupamaros para el lente de los dictadores.
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh
Nacional
"El Ejército no encubrirá a homicidas"
Aguerre. El comandante pide dar información y no aplicar el posible "pacto de silencio"
DANIEL ISGLEAS
El Ejército condenó en bloque el asesinato de Julio Castro. Su comandante ordenó revocar cualquier pacto de silencio que oculte la verdad sobre los desaparecidos. El gobierno apoyó la postura y los familiares de víctimas se mostraron escépticos.
"El Ejército no es una horda ni un malón. El Ejército no aceptará, tolerará, ni encubrirá a homicidas o delincuentes en sus filas", sostuvo el jefe de la fuerza de tierra, general Pedro Aguerre, durante la lectura de un mensaje a los medios de comunicación sobre las circunstancias en que se comprobó que ocurrió el deceso del maestro Julio Castro, desaparecido en 1977, cuyo cadáver fue descubierto el pasado 21 de octubre en un predio contiguo al Batallón 14 del Ejército e identificado la semana pasada.
"Hoy estamos hablando de delitos, y esa es una línea que este comandante y su Ejército no traspasarán``, dijo Aguerre en una declaración leída en la sede del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES), sin aceptar preguntas.
Flanqueado por diez generales en actividad, más los coroneles Carlos Loitey y Guido Manini Ríos, que en febrero ascenderán a esa jerarquía, y dando cuenta de la anuencia de los tres generales que están en misión en el exterior, Aguerre leyó un breve comunicado en el que dio cuenta que no conoce de la existencia de un supuesto "pacto de silencio" entre oficiales para ocultar información sobre detenidos desaparecidos o para "encubrir delitos" similares a lo ocurrido con el maestro Castro, pero advirtió que "si ha existido o existiera" aún un pacto de esa naturaleza "doy la orden de su revocación inmediata".
Es la primera vez que un comandante del Ejército realiza una declaración de este tipo.
El jefe del Ejército lanzó una exhortación dentro y fuera del Ejército "para obtener información" a fin de determinar la responsabilidad o no de la fuerza en este caso y en cualquier otro que se entienda a futuro, en tanto solicitó "una vez más colaboración de todos para restablecer una reconciliación" en la sociedad.
Aguerre enfatizó en que "negar el pasado ante una desgracia reciente, manifiesta una escasez de valentía", al tiempo que precisó que no pretende "trivializar el mal o la desgracia ajena".
Ayer, tras la reunión del Gabinete Social donde se analizó el hallazgo de los restos de Castro y los dichos del comandante Aguerre, el Secretario de la Presidencia Alberto Breccia declaró a título personal que las circunstancias de la muerte de Castro cambian la ecuación de lo que se manejaba hasta ahora en cuanto a cómo se habían producido las muertes de las personas desaparecidas durante la dictadura.
"En ocasión de la designación de Aguerre como comandante en jefe, ya habían existido declaraciones auspiciosas, en el sentido de su voluntad de llevar adelante una línea de esclarecimiento de los hechos acaecidos durante la dictadura", dijo Breccia.
DUDAS. Por su parte, la organización Madres y Familiares de Desaparecidos analizó anoche las manifestaciones de Aguerre. El integrante de la organización Óscar Urtasum dijo que los dichos de Aguerre no fueron apropiados porque "desconoce que existen pactos de silencio, algo que todo el mundo sabe", según declaró a Montevideo portal.
El senador del Nuevo Espacio Rafael Michelini subió a su cuenta de Twitter la transcripción de las declaraciones del general Aguerre hechas en la mañana de ayer y agregó como comentario que "ahora comenzamos a entendernos" y a "hablar el mismo idioma".
Los militares retirados, en tanto, coincidieron con el mensaje del comandante Aguerre pero negaron que haya un pacto de silencio para no aportar información sobre el destino de los desaparecidos, indicó el presidente del Centro Militar, coronel retirado Guillermo Cedrez.
MUERTO AL RECIBIR UN DISPARO
El pasado jueves 1° la Presidencia informó que restos óseos hallados el 21 de octubre en un predio contiguo al Batallón de Infantería 14 del Ejército, en el marco de excavaciones en busca de desaparecidos en la última dictadura, pertenecían al maestro y periodista Julio Castro, detenido en 1977 en un operativo del Servicio de Información de Defensa (SID), que entonces dependía del Comando General del Ejército. El análisis de los restos de Castro reveló que éste sufrió "apremios físicos" y murió por un disparo en la cabeza. Hasta ahora la versión oficial de la Comisión para la Paz, creada en el año 2003 durante el gobierno del expresidente Jorge Batlle, señalaba que Castro había sido sometido a torturas a consecuencia de las cuales había fallecido, que sus restos habían sido enterrados en el Batallón y que hacia el final de la dictadura habían sido exhumados en el marco de la denominada Operación Zanahoria, cremados y sus cenizas esparcidas sobre el Río de la Plata. La aparición e identificación de los restos de Castro mostró por primera vez que en Uruguay hubo ejecuciones de presos políticos durante el período de dictadura. Las excavaciones en busca de restos de desaparecidos en la zona del Batallón 14 fueron reanudadas en febrero de este año.
FuentedeOrigen:ElPaisDigital
Fuente:Agndh
EL COMANDANTE MILITAR URUGUAYO PEDRO AGUERRE SE REFIRIO A LOS DELITOS COMETIDOS EN LA DICTADURA
“El ejército no encubrirá a homicidas”
Fue un gesto inédito de esa institución desde la vuelta a la democracia. Aguerre declaró que, si hubiera delincuentes entre sus filas, ordenaría la revocación inmediata de un eventual pacto de silencio. Satisfacción de los organismos de DD.HH.
Pedro Aguerre (centro), máxima autoridad del ejército, dijo que esa institución tendía la mano.
Por Adrián Pérez
Por primera vez desde el regreso de la democracia a Uruguay, un oficial de alto rango se refirió a los delitos cometidos por la dictadura militar en ese país. En un discurso que sorprendió a propios y extraños, el comandante en jefe del ejército, Pedro Aguerre, aseguró que esa institución “no encubrirá a homicidas y delincuentes en sus filas”. Y señaló que, si los hubiere, ordenaría la revocación inmediata de un eventual pacto de silencio, en el ámbito castrense, sobre violaciones a los derechos humanos. “El ejército nacional no es una horda, malón o algo similar. El ejército no aceptará, tolerará o encubrirá a homicidas y delincuentes entre sus filas”, afirmó Aguerre. Desde los organismos de derechos humanos y la Justicia mostraron su beneplácito por las declaraciones del militar; expresiones que dibujan un mojón en el debate y reconocimiento de los crímenes de lesa humanidad.
“Invito y solicito apoyo, dentro y fuera de la fuerza, para conjuntamente obtener información en orden a delimitar la responsabilidad material o no del ejército en este caso y en cualquier otro que se entienda a futuro”, pidió el comandante en referencia a la investigación sobre la desaparición y posterior asesinato de Julio Castro, maestro y fundador del Frente Amplio. “Hoy estamos hablando de delitos, y ésa es una línea que este comandante y su ejército no traspasarán”, manifestó Aguerre en un texto que leyó durante un acto organizado en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES).
Escoltado por generales y comandantes, el comandante en jefe del ejército dijo que había llamado a otros oficiales que se encontraban en misiones militares en India, Pakistán, Haití y Estados Unidos, y adelantó que contaba con el apoyo de los militares. Antes de finalizar su discurso, el general exclamó: “Lo que estamos tratando es de tender la mano, espero que todos lo entiendan”. Luego dio por finalizado el encuentro sin responder las preguntas de los periodistas.
La máxima autoridad del ejército uruguayo es hijo del general retirado Pedro Aguerre, quien fuera detenido (el 26 de junio de 1972) junto a otros oficiales que defendían una corriente de opinión legalista dentro de la fuerza y se oponían al desembarco de la dictadura militar. “Para mí, el golpe de Estado fue el 9 de febrero de 1973, porque fue una rebelión militar triunfante que cambió la Constitución; y si eso no es un golpe, ¿qué es?”, se preguntó el militar retirado, durante una reciente entrevista concedida al medio uruguayo La Diaria.
Valentín Enseñat, miembro de HIJOS Uruguay, destaca que los comentarios de Aguerre constituyen un gesto inédito de las fuerzas armadas porque el silencio ha sido una característica predominante en Uruguay. “Hasta ahora no ha habido señales de querer colaborar en el proceso de Justicia, mucho menos de tener una actitud autocrítica y cuestionadora del terror implantado por ellos durante la dictadura; siempre se han escudado en la teoría de los dos demonios”, señala el hijo de Miguel Angel Río, militante del MLN-Tupamaros, desaparecido en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1977.
“Con la aparición de Julio Castro se les cae la premisa justificadora de que se trató de una guerra”, afirma Enseñat. Sobre el deseo de condenar los crímenes de lesa humanidad, el militante de derechos humanos asegura que, desde HIJOS, esperan que “esos gestos no queden en el marco de lo simbólico y que la voz de esta institución (por el ejército) sea efectiva a la hora de que sus integrantes colaboren en el proceso de búsqueda de verdad; verdad que todavía tienen secuestrada”.
“Me parece que hay un viraje de 360 grados, se habla en un lenguaje completamente distinto con respecto a todos los comandantes que he escuchado hasta ahora”, confía en diálogo telefónico con Página/12 Mirtha Guianze Rodríguez, fiscal nacional en lo penal de segundo turno, a cargo de la causa por la desaparición de Castro. La fiscal abona lo dicho por Enseñat respecto de que no se vivió una guerra en Uruguay. “Ahora reconocen que hubo delitos y están dispuestos a romper el pacto de silencio”, enfatiza. Si bien reconoce que se trata de un “adelanto tremendo” para que los uruguayos puedan saber qué pasó con sus muertos y desaparecidos durante la dictadura, Guianze Rodríguez no pierde la cautela: “Vamos a esperar para ver qué se logra con esto y qué acatamiento hay respecto de lo que él (por Aguerre) ordenó a sus subordinados”. “Vengo escuchando declaraciones de ‘milicos’ desde hace años, siempre te quedabas con la idea de que ellos justificaban lo que había pasado con la teoría de los dos demonios, pero ahora hay otra actitud por parte del comandante”, dice la fiscal y admite que el nombramiento de Aguerre significó una designación histórica, porque se nombró al hijo de quien fuera un preso político.
FuentedeOrigen:Pagina12
Fuente:Agndh




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