3 de enero de 2012

BRASIL-PLAN CÓNDOR: El rol de los torturadores brasileños.

Jarbas Silva Marques
El rol de los torturadores brasileños
Publicado el 31 de Diciembre de 2011
Por Beatriz Chisleanschi 
Docente, periodista, asesor parlamentario y creador del Comité de Memoria, Verdad y Justicia del Distrito Federal, Silva Marques fue el militante político que más tiempo pasó en prisión en Brasil. Y uno de los que más castigos recibió mientras estuvo entre rejas, que le dejaron secuelas permanentes. Aquí habla de cómo los militares de su país lograron disimular su participación en la represión a nivel continental, como integrantes del Plan Cóndor.

Con el objeto de “garantizar el derecho a la memoria y a la verdad histórica y promover la reconciliación nacional”, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, promulgó el pasado 18 de noviembre la ley que habilitó la creación de la Comisión por la Verdad para investigar la violación de los Derechos Humanos, torturas y asesinatos cometidos durante la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985. A diferencia de las comisiones que se han constituido en la Argentina, la de Brasil no tiene carácter de juzgamiento ni de penalización a los culpables.
Tiempo Argentino conversó con Jarbas Silva Marques, el preso político brasileño que más años pasó en las cárceles de su país e integrante en la actualidad del Comité de Memoria, Verdad y Justicia del Distrito Federal, organismo del cual es miembro fundador.

–¿Qué expectativas tiene respecto a la función que cumplirá la Comisión de la Verdad?
–En principio me interesa resaltar que si bien la creación de la comisión la promulgó Dilma, fue el gobierno de Lula quien la envió al Congreso como una forma de quitar presión a la condena que el gobierno brasileño sufrió de parte de la OEA. En cuanto a las expectativas dependerán de quiénes sean los siete miembros que la presidenta designará para integrar la comisión por un período de dos años. A partir de allí se definirá la forma de lucha sin perder de vista que la comisión sólo habla de verdad, no habla ni de memoria, ni de justicia.
–¿Cuál es la posición de los organismos de Derechos Humanos respecto a esta Comisión?
–Nuestra lucha es igual a la de todos los pueblos de América Latina, América Central y todos los explotados del mundo. La dictadura brasileña ha intentado ocultar su participación en los asesinatos políticos cometidos por los estados totalitarios alineados con los intereses de los Estados Unidos de América. En la Operación Cóndor, los torturadores brasileños tuvieron intensa participación suministrando técnicas de tortura o participando de atentados individuales o colectivos. De Brasilia salió un comando dirigido por el agente de la CIA Peter Townsley, que era profesor en la Escuela Nacional de Información, para llevar a cabo los atentados en Buenos Aires en que mataron al presidente de Bolivia Juan José Torres y a otros militares exiliados en la Argentina. Se utiliza la cantidad de asesinatos políticos perpetrados en la Argentina para compararlos con los cometidos por la dictadura civil-militar en Brasil, y caracterizarla como leve. Se olvidan de que durante más de 30 años apoyaron la dictadura de Alfredo Stroessner, quien también murió en el exilio en Brasilia, y durante ese tiempo la dictadura brasileña estaba en connivencia con más de 10 mil asesinatos perpetrados contra el pueblo de Paraguay.
–¿Considera que el Estado brasileño tiene todavía alguna deuda pendiente en materia de Derechos Humanos?
–La deuda pendiente del Estado brasileño es grande. Aquí se produjeron torturas, violaciones, mutilaciones, secuestros y desaparición de presos políticos

La evolución de los métodos
Publicado el 31 de Diciembre de 2011
Jarbas Silva Marques fue asesor parlamentario, profesor y periodista, permaneció detenido diez años y fue el último en ser liberado. Militante activo del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), Silva Marques es, según él mismo señala “el único de los sobrevivientes que sufrió en carne propia toda la evolución técnica de la tortura”. Además de la picana eléctrica en los genitales, la tortura de la campana por la cual perdió la capacidad auditiva (sus tímpanos fueron perforados en dos oportunidades) y la quemadura en el cuerpo por cigarrillos, Jarbas fue ahogado en piletas con orina y heces y le quebraron ocho costillas. Le aplicaron eter en el ano a la vez que lo ahogaban con cuentagotas y le pusieron un yacaré entre sus piernas mientras permanecía atado inmovilizado. Judo, levantamiento de pesas y lucha libre fueron las prácticas en las que se entrenó para participar en los movimientos guerrilleros. En la actualidad, nada de todo esto puede realizar. Producto de las torturas padece problemas en la piernas, quedó con un desvío en la columna que corrigió con mucha gimnasia.
Sin embargo, ni la tortura ni los años de cárcel pudieron doblegarlo y hoy lucha para “para esclarecer toda la represión política que se llevó a cabo en más de 20 años de dictadura civil y militar en Brasil”.
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh                                              

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