5 de enero de 2012

CHILE: Será aconsejado evitar la palabra “dictador” para Pinochet.

El gobierno del presidente derechista Sebastián Piñera enseñará el concepto de “régimen militar” en los libros de texto
En Chile será aconsejado evitar la palabra “dictador” para Pinochet
Publicado el 5 de Enero de 2012
En un país marcado por la movilización estudiantil ante la falta de educación gratuita y de calidad, los alumnos de escuelas primarias estudiarán que los 17 años que siguieron al golpe de Estado de 1973 no fueron una dictadura.

El gobierno chileno de Sebastián Piñera eliminó la expresión “dictadura militar” de los textos escolares para referirse al sangriento régimen cívico-militar conducido por el general Augusto Pinochet entre 1973 y 1990, tras el derrocamiento del gobierno democrático de Salvador Allende. El ministro de Educación, Harald Beyer, señaló que los textos que recibirán los niños que cursen del primero al sexto de la educación básica emplearán el concepto “régimen militar” para referirse a ese período de la historia reciente. La noticia había sido ocultada –pese a ser una decisión tomada el 9 de diciembre por el Consejo Nacional de Educación (CNE)– y sólo se conoció gracias a una denuncia del diario digital El Dínamo.
Beyer, que hasta asumier como ministro, el 29 de diciembre, dirigía el Centro de Estudios Públicos, una entidad que operó como usina de ideas de la dictadura (ver aparte), reconoció que el tema es debatible. “Se usa la palabra más general de régimen militar”, señaló en tono académico, porque se trata de “un nuevo concepto que está en línea con el resto del mundo, donde las expresiones son más generales”. Beyer agregó que “esto (en referencia a la resolución del CNE) es válido porque obedece a un procedimiento transversal del que participaron muchos educadores”
La decisión generó críticas incluso dentro del oficialismo. “Las dictaduras son dictaduras en cualquier lugar del mundo y la historia debe conocerse como corresponde”, dijo la diputada de Renovación Nacional (RN) Karla Rubilar. Para la legisladora del partido de Piñera, “es fundamental que los países tengan memoria para que los hechos no se repitan”. Y remató: “Chile tuvo una dictadura que durante 17 años cometió violaciones atroces a los Derechos Humanos, así de simple y concreto”. Por su parte, el jefe del bloque de RN, Cristián Monckberg, señaló que no cree “que deban existir consejos de asesores, como el CNE, que encerrados entre cuatro pareces nos digan cómo debemos llamar a las cosas”.
La derecha chilena, hoy en el poder, fue el sostén político de la dictadura militar, en la que más de 3000 personas fueron asesinadas o desaparecidas, según informes oficiales conocidos en democracia. Desde siempre, la derecha que simboliza Piñera negó la existencia de una dictadura y las violaciones a los Derechos Humanos, pese a que un informe de 2010, entregado en mano al presidente, denunció 30 mil casos de tortura, entre cuyas víctimas también hubo niños. “Están intentando blanquear lo que significa haber vivido 17 años bajo una dictadura, esto es un tremendo retroceso, inaceptable, una muestra de lealtad con la dictadura”, dijo Mireya García, de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
A fines de 2011, los fieles de la dictadura llegaron incluso a homenajear al represor Miguel Krasskoff, un coronel retirado que fue condenado a 144 años de cárcel. El acto, encabezado por el alcalde oficialista Cristián Labbé, un ex guardaespaldas de Pinochet, no fue condenado por los partidos de gobierno, la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional.
Fuente:TiempoArgentino

EDITORIAL
Llamar las cosas por su nombre
La decisión de Chile de convertir la palabra "dictadura" en un tabú pone en relieve el valor de los juicios contra los represores en Argentina.
05 de Enero de 2012
Las comparaciones no siempre son odiosas. A veces sirven para apreciar las virtudes propias y ponerlas en relieve frente a realidades con características similares. Argentina se ha caracterizado a nivel mundial –ya no sólo regional– por ser uno de los pocos países que se animó a enfrentar su pasado.

Las investigaciones, los juicios abiertos y las condenas contra los responsables de violar sistemáticamente los derechos humanos durante la última dictadura militar nos posicionaron como una nación amante de la libertad. Con falencias y deudas sociales por solucionar y con focos de corrupción instalados en la vida democrática, aun así, Argentina marca la diferencia. Es un país que, con avances y retrocesos, decidió pelear contra la impunidad desde aquel histórico juicio a las Juntas durante el gobierno de Raúl Alfonsín –cuando la democracia era todavía débil y quedaban resabios del proceso militar– hasta el récord de imputaciones y de condenas contra represores en el 2011.

Luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Argentina comenzó a atravesar su última y más violenta dictadura. De eso se trató. Y si bien siempre existieron sectores que intentaron ocultar el pasado, la memoria y la justicia se terminaron imponiendo. Vale ir al diccionario de la Real Academia Española para repasar la definición de "dictadura": 'gobierno que en un país impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente'. Lo mismo que ocurrió aquí sucedió en los países vecinos.

Chile, por ejemplo, sufrió una dictadura más extensa que la de Argentina. Pero, la gran diferencia, es que la justicia nunca llegó para los máximos responsables de cometer delitos de lesa humanidad del otro lado de la cordillera. Y hoy, "dictadura" es una palabra tabú, borrada de los libros escolares y remplazada por "régimen" para describir los años de plomo de Augusto Pinochet. Todo un síntoma de una sociedad que sigue dividida y con sus heridas abiertas.

El día que fueron condenados los represores que actuaron en Mendoza, este diario llevó como principal título de tapa la siguiente frase: "En paz con la memoria". Una síntesis del valor que tiene reconocer y asumir el pasado para poder construir el presente y pensar en el futuro.
Fuente:ElSol.online

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