Por José Maggi
Tras la teoría del "ajuste de cuentas", ayer se supo que los tres jóvenes asesinados en Villa Moreno eran militantes sociales, desvinculados de la droga o la barrabrava. El gobernador prometió "depurar la policía" y "combatir el narcotráfico"
LOS ASESINADOS EN VILLA MORENO ERAN TRES MILITANTES SOCIALES DESARMADOS
Lejos de ser barrabravas o transas
Desde el Movimiento 26 de Junio y la Juventud Kirchnerista reivindicaron la pertenencia política de los jóvenes ultimados en la madrugada del 1º. Niegan el "ajuste de cuentas". El Hijo del Quemado, supuesto agresor, continúa internado.
Por José Maggi
La canchita de Presidente Quintana y Dorrego donde mataron a Patón Rodríguez, Mono Suárez y Jere Brasante.
Imagen: Sebastián Granata
En Villa Moreno, todos repetían ayer que los tres pibes fusilados la madrugada del 1º de enero en Dorrego y Presidente Quintana no tenían nada que ver con los oscuros negocios que se entremezclan en esa barriada pobre: la venta de droga, los robos y los barras de fútbol. Por el contrario tenian militancia barrial: Adrián Patón Rodríguez no tenía antecedentes y su militancia fue rescatada por sus compañeros de la Juventud Kirchnerista, mientras junto el Frente Darío Santillán también lo reivindicó como un militante propio al igual que a Jeremías Jere Brasante y Claudio el Mono Suárez. Por su parte, la justicia libró ayer varias órdenes de captura a los posibles autores, que habrían usado una ametralladora. Mientras procuran dar con el único sobreviviente que pudo ver a los matadores y que pudo escapar a la carrera, esquivando los tiros. El joven de 24 años, que habría provocado la masacre, Maximiliano Rodríguez terminó imputado en el hecho y algunos testimonios lo ubicarían en esa esquina, aún con varias heridas de bala. Rodríguez, ex integrante de la barra de Ñuls, y conocido como el Hijo del Quemado, continúa internado en el Heca. En tanto, está certificado que no hubo enfrentamiento, ya que se hicieron dermotest en las víctimas y dio negativo, lo que implica que no empuñaron armas de fuego. El secretario de Seguridad Comunitaria Angel Ruani recibió a los dirigentes del Frente Darío Santillán, y les remarcó que desde la cartera de seguridad jamás se habló de un ajuste de cuentas.
Por su parte, el juez Juan Jose Pazos libró tres órdenes de captura, entre los que podrían encontrarse "Damiancito" Martínez y su padre, al igual que el propio Quemado, padre del Maximiliano Rodríguez, el joven baleado a bordo de su BMW horas antes del ataque que se investiga.
Una alta fuente judicial reveló a este diario que "hay tres personas identificadas con numerosos antecedentes que habrían sido los autores de los disparos. Son testimonios de gente que participó, que estuvo en el hecho". De igual modo la misma fuente confió que "no sabemos a ciencia cierta si el móvil es la venta de droga o la hinchada de Ñuls".
Ayer, Pedro Salinas del Movimiento 26 de junio explicó que "en este angustiante momento, nos vemos obligados a replicar los chorros de tinta que se han empeñado nuevamente en la cada vez más desvergonzada y mecánica reacción ante este tipo de hechos criminales: no hubo ningún ajuste de cuentas, ninguna venganza por un atentado previo; masacraron a 3 pibes de familia, 3 compañeros de nuestro movimiento que se empeñaban todos los días en llevar adelante proyectos comunitarios que incluían a la juventud del barrio".
Salinas aclaró que "ninguno de los pibes tenía antecedentes penales, versión que circuló inmediatamente después de la masacre. Desde ya que ninguno de ellos estaba armado; quienes conocemos a los pibes no podemos menos que indignarnos frente a la estúpida hipótesis de un enfrentamiento".
Por su parte, Aldo Villalba, referente del Movimiento Social por los Barrios recordó al Patón Rodríguez como "un militante social desde muy pibe, hace 5 años que trabajaba con nosotros, colaborando en la copa de leche de su barrio y ayudando en otros barrios. Era uno de los referentes de la Juventud Kirchnerista, organización que nuclea justamente a pibes que voluntariamente tenían ganas de ayudar a otros. Adrián dejaba muchas horas militando para construir una sociedad mas justa.
Para Villalba, el Patón "era un pibe honesto, un militante con todas las letras, sin ningún antecedente policial, al que todos lo veían en la copa de leche o colaborando con la campaña de Agustín Rossi y de Cristina, tuvo la mala suerte de estar en el peor lugar en el peor momento, pero era el lugar donde los chicos se juntaban a recibir el año, en un club de fútbol infantil ni mas ni menos".
Fuente:Rosario12
ROSARIO, 2 DE ENERO DE 2012
Contacto de Prensa: Pedro Salinas (0341) 156879840
NINGUN AJUSTE DE CUENTAS, ASESINARON A 3 PIBES INOCENTES
Los hechos sucedidos durante la madrugada de ayer en el Barrio Moreno, cuyo desenlace arroja el lamentable saldo de 3 muertes jóvenes, desencadenaron una serie de aseveraciones que distan enormemente de la realidad.
En este angustiante momento, nos vemos obligados a replicar los chorros de tinta que se han empeñado – nuevamente – en la cada vez más desvergonzada y mecánica reacción por parte de los medios ante este tipo de hechos criminales: NINGUN AJUSTE DE CUENTAS, NINGUNA “VENGANZA POR UN ATENTADO PREVIO;” MASACRARON A 3 PIBES DE FAMILIA, 3 COMPAÑEROS DE NUESTRO MOVIMIENTO que se empeñaban todos los días en llevar adelante proyectos comunitarios que incluían a la juventud del barrio.
Por todo esto, por la memoria de nuestros compañeros y el desagravio de sus familias, no vamos a permitir que se difame el nombre de nuestros pibes, compañeros, amigos y hermanos…
En primer lugar, hay que aclarar que ninguno de los pibes tenía antecedentes penales, versión que circuló inmediatamente después de la masacre. Desde ya que ninguno de ellos estaba armado; quienes conocemos a los pibes no podemos menos que indignarnos frente a la estúpida hipótesis de “un enfrentamiento”. Es sintomático que en las páginas de los matutinos convivan a pocos párrafos de distancia, la hipótesis de nuestros pibes haciendo fuego y la veracidad del ocultamiento policial de uno de los sospechados de asesinar a nuestros compañeros.
Hacia poquitos días junto al Jere, el Mono y el Patón (al igual que junto a tantos otros compañeros y compañeras que participamos en el Movimiento) celebrábamos el fin de un año en el cual habíamos realizado algunos de nuestros sueños: construimos nuestro local y refaccionamos una canchita del barrio (ambos a 40 metros de donde los pibes fueron ultimados); después de mucho laburo, juntando moneda por moneda, pudimos viajar con todos nuestros pibes al Campamento Nacional de Jóvenes de nuestra organización; y pensábamos arrancar en febrero con los ensayos de la banda de cumbia que tanto entusiasmaba al Patón. “Nos cagamos de risa y sirve para sacar a los pibes de la esquina,” decía El Patón, un pibe incansable a la hora de meterle el cuerpo a los sueños.
Eso eran los pibes: pura voluntad de salir adelante, de cuerpearle al estigma de “vivir en un barrio”; y alegría, sobre todo alegría… Todavía resuenan algunas carcajadas del Jere, aunque nos quieran vender que nuestros pibes eran poco más que delincuentes.
En este dificilísimo momento, no podíamos sino escribir estas líneas de desagravio, palabras que ya reflejan enormes ausencias y la predisposición a no olvidarlos nunca…
El Patón, el Jere y el Mono viven en cada uno de nosotrxs, sus compañerxs y familiares.
MOVIMIENTO 26 DE JUNIO – FRENTE POPULAR DARIO SANTILLAN
La masacre de Rosario
Por Por Tomás Eliaschev.
Tuesday, Jan. 03, 2012
torniyo@gmail.com
Tres jóvenes militantes fueron asesinados a balazos por una banda de sicarios en el barrio Moreno, Rosario sur. La denuncia de los vecinos y la connivencia de barras bravas, narcos y la policía. Polémica por la cobertura de los medios.
La masacre de Rosario
El barrio Moreno –en el sur de Rosario – comenzó el año de luto. Tres de sus hijos, jóvenes militantes, fueron acribillados por una banda que los atacó en la madrugada del domingo pasado, sin que mediara ningún enfrentamiento. Los sicarios creían estar vengándose del ataque contra uno de los jefes de la barra brava de Newells, Maximiliano "El Hijo del Quemado" Rodríguez. Los pibes, que no tenían nada que ver con ese hecho, habían pasado toda la noche en la canchita de Quintana y Dorrego. Pasadas las 4, de un auto verde se bajaron tres hombres armados que preguntaban por Ezequiel "El Negro" Villalba, un barra que vive a una cuadra de donde fue la balacera. Sin dejar otra posibilidad abrieron fuego contra los que encontraron. Los disparos, según fuentes oficiales, fueron de 9 milímetros y también de pistola ametralladora. Jeremías Jonathan "Jeri" Trasante, de 17, Claudio Damián "Mono" Suárez, de 19 y Adrián Leonel "Patón" Rodríguez, de 21, fueron acribillados: cada uno tenía entre cinco y ocho balas alojadas en sus cuerpos. Eran pibes de barrio, militantes del Frente Popular Darío Santillán, que estaban organizados para tener una opción mejor de vida. Acababan de participar activamente del campamento nacional de jóvenes de dicha organización, junto a 500 pibes de todo el país, realizado en Rosario el diciembre pasado.
"Nos dieron un golpe tremendo, mataron a tres de nuestros compañeros, que eran como hermanos. Queremos que quede claro que ya lo veníamos denunciando, lo dijimos en el Concejo Deliberante, en la Comisión de Derechos Humanos, donde hicimos un relevamiento de los casos donde se pone de moda caratular como un 'ajuste cuentas' y queda paralizada la investigación, cuando lo que están haciendo es matar pibes inocentes. Este año, de todos los asesinatos que hubo, 140 fueron de este tipo. Ahora se sabe porque los pibes eran de una organización y salimos a denunciarlo, sino hubieran dicho que fue un enfrentamiento y listo, no investigan más", dijo a Marcha Pedro "Pitu" Salinas, referente del Movimiento 26 de Junio, Frente Popular Darío Santillán, en donde militaban los asesinados. Según cifras oficiales, en Rosario se registraron este año 170 homicidios.
Al principio, la policía de la Comisaría 15ª que acudió al lugar informó que se trataba de un "ajuste de cuentas" informando errónea e intencionadamente que los jóvenes "tenían antecedentes penales", lo cual fue levantado por algunos medios, como La Capital y Clarín, pese a ser negado por quienes los conocían. Con el correr de las horas fue saliendo a luz la verdad. Un cable de DyN confirmó lo que ya se sabía: en ninguno de los tres muertos, de acuerdo al estudio de dermotest realizado por personal de Criminalística, había rastros de pólvora, es decir que no hubo intercambio de disparos.
La masacre comenzó a gestarse a las 3.30 de la primer madrugada del año: Rodríguez iba con su novia en un BMW cuando fueron baleados desde una moto en la que viajaban dos personas. Aparentemente, junto a sus cómplices, aún herido, dejaron el automóvil y en otro coche, un Corsa verde, fueron hasta la esquina del domicilio de Villalba. Abrieron balazos contra los cuatro jóvenes que se encontraron, que nada tenían que ver con la agresión previa ni con ninguna barrabrava. Decenas de testigos los vieron pasar toda la noche en el mismo lugar donde luego encontrarían la muerte.
Además de Rodríguez, que permanece internado en el Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (HECA) en estado crítico, los imputados son Ariel Sebastián "Teletubi" Acosta y Damián "Damiancito" Martínez. Estos dos permanecen prófugos. Acosta estuvo involucrado por el ataque contra un micro de Ñewell's donde murió Walter Cáceres. A Martínez le encontraron un chaleco antibalas en su domicilio de la calle Argelia 2100 que fue allanado. En horas de la noche del lunes 2, se producían nuevos allanamientos, según pudo averiguar este medio.
Un efectivo policial de apellido Marín ocultó a sus superiores que Rodríguez estaba en el HECA, a donde llegó herido. "Fue pasado a disponibilidad, imputado porque no avisó a su jefatura que había un herido en el HECA que tenía algo que ver con los muertos. Por eso se tardo varias horas en saber qué pasaba", dijo a Marcha el secretario de Seguridad Comunitaria, Ángel Ruani que detallló la información que manejan en el Ministerio de Seguridad provincial sobre el caso. "Primero se produjo la agresión contra Rodríguez, que acusó a Villalba y por eso habrían ido a buscarlo. Podría haber habido más muertos, uno se salvó corriendo. Después siguieron tirando, hay tres mujeres heridas, una de ellas embarazada. Fueron a buscar a un tipo para matar y le dispararon a cualquiera, tiraron a mansalva", detalló el funcionario.
Ruani relató que esa noche estuvo cumpliendo su labor como funcionario en las calles rosarinas. "Estuve hasta las 12 recorriendo la ciudad, tratando de ver el accionar policial, verificar el patrullaje, pase dos veces por esa esquina, la última una hora y media antes de los asesinatos. A las 5 hicimos base. Recién al mediodía supimos que Maximiliano Rodríguez estaba en el mismo hospital donde entraron los chicos asesinados. Nos vamos enterando ahora la ligazón de los muertos con el Frente Popular Darío Santillán, a quienes hemos invitado a que vengan a hablar con el ministro de Seguridad Leandro Corti", señaló el funcionario, quien estuvo detenido desaparecido durante la Dictadura y viene de ser subsecretario de Derechos Humanos provincial.
La feroz violencia barrabrava cuenta en Rosario con innegables vínculos policiales. Este triple crimen sucede en territorio de la Seccional 15ª, una comisaría que tiene un largo historial de corrupción y violencia, con casos de gatillo fácil y presos hacinados que terminan muertos en calabozos en su haber. En agosto del año pasado, el comisario de la 15ª, Gustavo Bella, fue reemplazado por el comisario Abel Santana, al ser acusado de recomendar a los vecinos que ante los robos contraten a una empresa de seguridad privada vinculada a personal de la fuerza.
Hay más datos que ligan a los asesinos con el poder. El dueño del BMW en el que viajaba "El Hijo del Quemado" pertenece al abogado penalista Carlos Varela, un conocido defensor de barras con vínculos con la policía. El que manejaba su auto importado, Walter Rodríguez, se hizo famoso por tirar de un para avalanchas al jefe de la barra de Ñewell's, Roberto "Panadero" Ochoa, para después molerlo a palos en el suelo junto a otros barras. Y estuvo preso por robo a una distribuidora de bebidas La Vendimia, en barrio Las Delicias, donde se llevaron entre 30 mil y 40 mil pesos.
Según confiaron a este medio vecinos de La Tablada, un barrio más conocido por su peligrosidad y próximo a Moreno, el padre de Maximiliano -Sergio "Quemado" Rodríguez, conocido barra de Ñewell's- vende cocaína desde hace 30 años, siendo quien la introdujo originalmente en el barrio. Sin embargo, aseguran, su paradero es un misterio. "Todos lo conocen pero nadie sabe donde vive", mencionan las fuentes. Por su parte, de acuerdo a fuentes oficiales, la connivencia policial con estos grupos delictivos genera preocupación en las más altas esferas de la gobernación santafesina. En el barrio, la situación es tensa, ya que hay un sobreviviente de la masacre de Moreno, y varios testigos, que lógicamente temen por sus vidas. Mientras tantos, los muertos, eran velados anoche por sus compañeros, familiares, amigos y vecinos.
Fuente:IndymediaRosario
02/01/2012
Masacre de año nuevo
Víctimas inocentes
Dos jóvenes fallecieron en el Heca, otro en el lugar de los hechos
En un comunicado el Movimiento 26 de junio - Frente Popular Darío Santillán informó que los tres jóvenes asesinados, Jeremías Jonatan Brasante de 17 años, Claudio Damián Suárez de 19, y Adrián Leonel Rodríguez de 21, el 1º de enero en Barrio Moreno eran inocentes y no producto de un ajuste de cuentas en el marco de un conflicto entre bandas juveniles, como tampoco estaban relacionados con la barra de Newell’s. Pedro Salinas, referente del la agrupación le dijo a Redacción Rosario que “para ellos los agresores se confundieron” y que “ninguno de los tres iba a la cancha”. Además, agregó que no tiene “certezas si los indicados por las fuentes policiales a los medios fueron los autores de los tres crímenes”.
Las adjetivaciones sobre las víctimas que realizó el diario La Capital y las presunciones del por qué ocurrió la masacre no son ciertas, sí como ocurrieron los hechos, sostuvo Salinas a este medio en una comunicación telefónica.
El planteo que realiza la agrupación en un comunicado es que los tres jóvenes eran militantes y que nada tenían que ver con las disputas del barrio, ni tampoco con los conflictos que se viven en la barra brava de Newell’s, como informaron los matutinos de la ciudad.
En el escrito el movimiento afirmó que “ningún ajuste de cuentas, ninguna venganza por un atentado previo; masacraron a 3 pibes de familia, 3 compañeros de nuestro movimiento que se empeñaban todos los días en llevar adelante proyectos comunitarios que incluían a la juventud del barrio”.
El comunicado informó que “por la memoria de nuestros compañeros y el desagravio de sus familias, no vamos a permitir que se difame el nombre de nuestros pibes, compañeros, amigos y hermanos…”.
También, aclaró el comunicado que ninguno de los pibes tenía antecedentes penales, versión que circuló inmediatamente después de la masacre, que ninguno de ellos estaba armado, que no hubo un enfrentamiento.
“Es sintomático que en las páginas de los matutinos convivan a pocos párrafos de distancia, la hipótesis de nuestros pibes haciendo fuego y la veracidad del ocultamiento policial de uno de los sospechados de asesinar a nuestros compañeros”, afirmó la agrupación.
02/01/2012
Masacre de año nuevo
Zona sur, bandas y complicidad policial
De perfil y fuera de foco, Hugo Tognoli. Néstor Arismendi mira a la cámara
Tres jóvenes de 17, 19 y 21 años fueron asesinados a balazos en la zona sur de la ciudad, en una presunta disputa territorial, durante un ataque que recibieron de otro grupo mientras celebraban la llegada del año nuevo en una canchita de fútbol de un club. La masacre, y las líneas de investigación que las fuentes policiales dejaron trascender a la prensa, ponen al desnudo una vez más la existencia de una red de vínculos entre las bandas organizadas y la propia policía. Tras el episodio de este 1 de enero, el mismo jefe de policía provincial, Hugo Tognoli, reconoció la posible complicidad de uno de los uniformados de su fuerza, quien habría protegido a uno de los sospechados del crimen, que se encontraba internado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca).
El hecho ocurrió durante la madrugada entre las 4.30 y las 4.45, en las calles Dorrego y Presidente Quintana de la zona sur de la ciudad, donde varios jóvenes que celebraban el Año Nuevo fueron atacados por un grupo armado.
Como consecuencia de los disparos murieron Jeremías Jonatan Brasante de 17 años y dos mayores de 19 y 21, identificados como Claudio Damián Suárez y Adrián Leonel Rodríguez, respectivamente.
De acuerdo a la investigación, los jóvenes pertenecían a un grupo de amigos y no tenían parentesco entre ellos.
Fuentes policiales informaron que las víctimas estaban en el lugar celebrando la llegada de 2012, sentados en un banco de la canchita de fútbol, cuando fueron atacados por un grupo de al menos tres personas que los sorprendió por la espalda, según precisaron testigos del hecho a los investigadores.
"Es un hecho demencial que tiene como origen un encono anterior, estamos investigando varias hipótesis pero apuntamos a un grupo que estaba enfrentado a este", dijo una fuente de la investigación.
La misma fuente agregó que una de las hipótesis sobre la que trabaja la policía es una disputa entre dos grupos por el control del territorio en el barrio La Tablada.
Los investigadores hallaron marcas de balas en varios sitios del lugar, por lo que no descartaban que hayan sido perseguidos.
Uno de los tres jóvenes murió en el lugar del hecho de forma inmediata, mientras que los otros fueron trasladados en automóviles particulares y en ambulancias del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES) al Hospital de Emergencia Clemente Alvarez, añadieron los voceros del caso.
Dos de ellos murieron más tarde en el centro de salud público de esta ciudad, mientras que otros jóvenes fueron atendidos en distintos nosocomios con "raspones" de balas, dijeron las fuentes.
Tanto los muertos como los heridos pertenecen al mismo grupo, que no portaban armas al momento del ataque, precisaron los pesquisas.
Según las primeras averiguaciones, los tres jóvenes recibieron más de cuatro disparos cada uno, aparentemente con una o más pistolas de calibre nueve milímetros.
Un investigador del hecho señaló que "nadie sale en plena fiesta y produce un hecho demencial como este con un baño de sangre así sin un encono previo".
"Tenemos varias hipótesis pero trabajamos sobre una línea de investigación sobre otro grupo", agregó la fuente, quien no pudo brindar más datos por el secreto de sumario que rige sobre la investigación.
"Por el modo del ataque se trataría de una venganza y de un acto premeditado, pero todavía no está claro el móvil", añadió el vocero del caso.
Hasta el momento no hay detenidos por el triple crimen que conmocionó al barrio La Tablada del sur de Rosario, aunque los investigadores seguían la pista de un automóvil que habría sido utilizado para cometer los asesinatos, abundaron las fuentes.
El hecho es investigado por el personal de la seccional 15ta. de Rosario por razones de jurisdicción, por la Brigada de Homicidios de la policía y por el juzgado de instrucción en turno de los tribunales rosarinos.
Según el matutino local La Capital, el triple homicidio entremezcla a personajes de la barra brava de Newells y habría sido en represalia de un hecho previo, ocurrido media hora antes, en la que un joven fue rociado a balazos en su auto BMW en el que iba junto a su novia. Este joven sería Maximiliano Rodríguez, conocido como el hijo del Quemado ‒apodo su padre‒.
La Capital habla de otras dos personas investigadas, ligadas a la barra leprosa. Uno sería Ariel Sebastián Acosta, alias Teletubi, investigado por el atentado a un micro de hinchas rojinegros donde murió Walter Cáceres. El tercero de los investigados por este hecho es Damián Martínez, a quien le allanaron su casa y encontraron un chaleco antibalas.
Vínculos policiales
Según los periodistas de la sección policial de La Capital, el jefe de la Unidad Regional II, Néstor Arismendi, advirtió una extraña maniobra que complicaría a un oficial de su fuerza. Arismendi habría detectado la situación extraña cuando fue en persona ‒siempre según el relato de los periodistas‒ al Heca a averiguar si allí había heridos que pudieran dar una pista sobre el triple homicidio.
La información apunta que en el Heca, el jefe de policía notó, que una joven conversaba con un policía, y que luego, cuando se halló el BMW baleado adentro había un currículum de Sofía L. La policía la localizó y así supo que la chica era la novia de Maxi Rodríguez, que éste había sido baleado y estaba en el Heca.
“Fue allí cuando Arismendi, al verla, recordó que esa joven era a quien él había visto un rato antes en el Heca conversando con un policía. El policía era el mismo que dijo que no había heridos de bala registrados. Sin embargo Sofía decía que su novio Maxi estaba en el Heca”, consigan la nota de Hernán Lascano y Leo Graciarena.
"Este policía nunca dio ingreso en el Heca a Rodríguez. Fue un grave acto de ocultamiento. Ya se averiguará por qué lo hizo", habría declarado con posterioridad el jefe de policía provincial, Hugo Tognoli.
Foto: El Ciudadano
Fuente:RedaccionRosario




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