23 de enero de 2012

RÍO GALLEGOS: LA CÁMPORA Y EL GOBERNADOR-LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO LIDERADAS POR HEBE DE BONAFINI HICIERON SU RONDA EN RIO GALLEGOS.

LA CAMPORA Y EL GOBERNADOR
Lazos rotos
Por Nicolás Lantos
A veinte días de la crisis institucional que puso entre paréntesis la gobernabilidad de Santa Cruz, los lazos entre el gobernador Daniel Peralta y La Cámpora, que a duras penas habían sobrevivido a la campaña, permanecen rotos, luego de que la agrupación juvenil abandonara el gobierno en las últimas horas del año pasado. Según algunas lecturas recurrentes en Río Gallegos, la histórica visita de las Madres de Plaza de Mayo a esa ciudad se enmarca en los conflictos intestinos del PJ local. “Puede leerse perfectamente como una demostración de fuerzas”, aseguran, palabras más o menos, de un lado y del otro.

El peronismo en Santa Cruz parece tener tantas variantes como peronistas hay en la provincia: aquí las internas se ven a plena luz del día, expuestas. Para las elecciones, todo el partido se encolumnó detrás de Peralta con la intención de evitar una derrota ante el candidato que aunaba a la oposición (de todas formas necesitaron un complejo sistema de lemas para acomodar las piezas).

Pero tras la victoria, la paz duró menos de veinte días: el 29 de diciembre, el oficialismo local intentó aprobar una ley de emergencia económica, que entre otras medidas aumentaba la edad jubilatoria y suspendía las paritarias, y La Cámpora le retiró súbitamente el apoyo mientras los gremios estatales protestaban prendiendo gomas en pleno centro galleguense y la policía reprimía.

El saldo fue la renuncia de varios funcionarios del gabinete de Peralta y el alejamiento de un puñado de legisladores del bloque oficialista en la Legislatura unicameral. En el entorno del gobernador todavía acusan a La Cámpora de haber intentado forzarlo a renunciar. “Fue una cama”, juran. En la vereda de enfrente atribuyen todo a “la incapacidad del gobernador para manejar la provincia”, y argumentan el alejamiento: “El ajuste que intentó aplicar Peralta no coincide con la política que Cristina representa y nosotros defendemos”, sostienen.

El futuro es poco claro. En un principio, Peralta había subordinado su continuidad a una señal clara de apoyo de CFK que nunca llegó. Con el pasar de los días, recompuso su gabinete y se sintió con las fuerzas suficientes para resistir. Una vez que pase el verano, deberá insistir con la ley de emergencia económica o alguna medida alternativa para poner en orden las cuentas. “No pudieron voltearlo y ahora está más fuerte”, aseguran cerca de su despacho.

Del otro lado no quieren hablar. Deslindan responsabilidades por los acontecimientos de diciembre, creen que Peralta generó la situación con sus propios errores y arriesgan que en cuanto termine el verano volverá a haber problemas. Y aseguran que podrá ocurrir pronto o más tarde, pero están preparados para gobernar la provincia.

LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO LIDERADAS POR HEBE DE BONAFINI HICIERON SU RONDA EN RIO GALLEGOS
Un llamado para construir la historia hoy
La titular de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo dijo que fue “para sellar un compromiso, no para hacer un homenaje”, con el ex presidente Néstor Kirchner. Participaron viejos militantes y muchos jóvenes de La Cámpora y Kolina.
Por Nicolás Lantos
Desde Río Gallegos
Catorce madres de la Asociación marcharon junto a los galleguenses y recordaron al ex presidente Néstor Kirchner.
Imagen: Télam.
El discurso, breve y emotivo, concluyó con una consigna que era también un pedido: “Hagamos la historia hoy, porque si no la escribe el enemigo”. La voz de Hebe de Bonafini había temblado al recordar a Néstor Kirchner, pero enseguida recuperó su firmeza. Junto a ella, otras trece Madres de Plaza de Mayo. Como todos los jueves hicieron su marcha circular, pero ayer, por primera vez en los 35 años que pasaron desde la primera vuelta alrededor de la Pirámide de Mayo, estas mujeres abandonaron ese lugar histórico para llevar su liturgia a la remota Río Gallegos, cuna y sepultura de Néstor Kirchner. “El héroe”, como lo definió, al que quisieron homenajear a su manera: haciendo historia.

“Para sellar un compromiso, no para hacer un homenaje”, se corrigió Hebe, “porque los homenajes no me gustan y son póstumos. Néstor, vos no estás muerto, estás cada vez más vivo en cada uno de los pibes que está llevando adelante esta política increíble y maravillosa, nacional y popular. Vivís ahí como viven nuestros hijos”. A su lado sonreía Matías Bezi, diputado provincial de La Cámpora.

Alrededor de trescientos galleguenses se acercaron a la Plaza San Martín en una tarde de sol y poco viento. Más de la mitad eran jóvenes que agitaban sus banderas azules o celestes y blancas de La Cámpora (las había verdes, de la agrupación que conduce Alicia Kirchner, Kolina); pero también se veían familias, mujeres con sus niños, viejos militantes, como Juan Carlos Rosell, hermano de Pablo Rosell, uno de los cinco santacruceños desaparecidos durante la última dictadura.

Incluso el intendente de la ciudad, Raúl Cantín, marchaba, mezclado entre todos. “Es un orgullo enorme para Río Gallegos el reconocimiento de las Madres de Plaza de Mayo a Néstor Kirchner del que los santacruceños estamos orgullosos”, comentó, siempre en un segundo plano: no hubo una invitación formal para él. No la hubo, en todo caso, para nadie, pero Cantín decidió acudir, a diferencia del gobernador Daniel Peralta, cuya relación con la agrupación conducida por Máximo Kirchner pasa por un mal momento (ver aparte).

Una mujer de suéter celeste observaba la marcha. Se llama Liliana y un rato antes recordaba la primera vez que las Madres viajaron a Santa Cruz: “Las trajimos en el ’83, no bien empezó la democracia, con la Juventud Intransigente –contó–. Hablaron acá enfrente, en el Colegio Ladvocat, y éramos poquísimos los que fuimos”. Le brillan los ojos. “¿En primera fila sabés quiénes estaban?”, pregunta, y la sonrisa delata la respuesta. “Néstor y Cristina estaban.”

Alguien arengó: “Cantemos, chicos” y la barra comenzó a entonar una versión sui generis de un clásico. “Madres de la Plaza, Gallegos las abraza.” Abrazadas a una bandera que decía, en prolijas mayúsculas, blanco sobre azul, “apoyamos el proyecto nacional y popular”, las catorce mujeres encabezaban la procesión que daba una vuelta tras otra alrededor de la estatua de José de San Martín. Cuando la gente dejaba de cantar era una de ellas la que forzaba la garganta para contagiar entusiasmo. Hebe estaba con los lentes de sol sobre los ojos, agitando el puño izquierdo cerrado.

Roberto Arismendi fue secretario de Información Pública del Néstor Kirchner gobernador durante doce años. Pasaron los años, pero su rostro resulta familiar: aparece varias veces junto al ex presidente en fotos viejas. Ayer tenía, eso sí, los ojos vidriosos. “Me emocioné mucho”, dijo, mirando a las Madres. “Y yo que pensaba que era un duro. Yo me creía Steve McQueen –bromeó–. Debo estar poniéndome viejo.” No lo dijo sólo por las lágrimas: encontró, entre los rostros, muchos que no había visto nunca. “Eso es bueno, significa que no somos los mismos de siempre”, sonrió.

La marcha concluyó y Hebe quedó frente al micrófono. Los lentes oscuros ya no cubrían su cara. Hizo silencio unos segundos mientras el aire patagónico surcaba la plaza. “Es el viento. Es él. Como dijo Cristina, él se hizo presente acá”, comenzó de repente, de atropellada. “Néstor nos dejó un país para que nosotros, con nuestra responsabilidad, lo cuidemos y lo hagamos crecer, lento pero inexorablemente hacia lo que querían nuestros hijos”, agradeció a sus coterráneos.

El discurso no se estiró demasiado, pero hizo a tiempo de recordar también a Cristina, “esta mujer increíble y maravillosa, una fiera, una leona, una mujer inteligente, que está llevando adelante el proyecto nacional y popular”, y un mimo a quienes fueron sus anfitriones: “Los pibes que vienen atrás ya nos aseguraron que el puente está construido”, afirmó, levantando una ovación.

Con ese discurso quedó clausurada la visita de las Madres a Río Gallegos, que había comenzado un día antes, cuando visitaron los distintos lugares de la ciudad donde Néstor Kirchner creció y forjó su carrera. Fue, comentaban, “un viaje intenso, sentido y encantador”. Fueron escoltadas desde el centro de la plaza hasta la combi en la que se movían, como si los galleguenses no quisieran que se fueran. Sobre las baldosas, en el suelo, quedaron pintados de blanco, los pañuelos.
Fuente:Pagina12                                          

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