26 de febrero de 2012

CARACAS: CUANDO EL EAAF PARTICIPÓ EN LA IDENTIFICACIÓN DE LOS CUERPOS DEL "CARACAZO".

domingo 26 de febrero de 2012
Los muertos sin nombre del Caracazo
26.02.2012 
La Fiscalía realizó en 2009 la exhumación de decenas de víctimas de los hechos de febrero y marzo de 1989. Prometió identificar los restos y hallar culpables
Por Juan C. Figueroa
La larga hilera de nichos, ubicada en el Cementerio General del Sur fue ocupada el 27 de febrero de 2011Foto: Wilfredo Yustis
Caracas.- "Individuo 56". Allí, en lugar de esa inscripción, debería estar cincelado un nombre y un apellido. Quizá el de José Liscano, desaparecido desde el 28 de febrero de 1989. “Individuo. Caja 4. Bolsa A”, se lee en el nicho de al lado. Pudiera decir Fidel Orlando Romero, asesinado en la misma fecha. Si fuera así, en lugar de “caja” y “bolsa”, le acompañaría una descripción más justa: probablemente “mi niño”, como lo nombra su hermana 23 años después.

Es la primera vez que Aura Liscano y Maritza Romero están paradas frente al monumento. Son en total 71 placas indescifrables, construidas para hacer saber que allí se encuentran los restos de las víctimas de “El Caracazo”, recordatorio de los disturbios que estremecieron entre saqueos y balas el inicio del mandato de Carlos Andrés Pérez en 1989.

La larga hilera de nichos, ubicada en el Cementerio General del Sur (al oeste de la capital), fue ocupada el 27 de febrero de 2011, justo hace un año. Fue el capítulo final del proceso de exhumación que la Fiscalía General de la República comenzó en 2009. Ese año, los cuerpos fueron retirados de un grupo de fosas que estaba en el sector “La Peste” del mismo camposanto. La promesa: lograr la identificación de los restos y resolver las averiguaciones de sus muertes.

Pero año y medio después, los restos volvieron a ser sepultados en este nuevo mausoleo colectivo. Sin nombres, sin apellidos, y con más preguntas que respuestas. Aura y Maritza desconfían de las investigaciones, sobre todo porque no fue tomada en cuenta su participación. “Fíjate. Aunque se supone que hicieron esto en honor a mi hermano, un año después es que estoy conociendo el monumento”.

Transparencia
"Rabia. Frustración. Tristeza". Así, puntual, define Aura su sentimiento. El estallido de Caracas encontró a su hermano jugando basquet. “Salió y no regresó”. Se perdió en aquella ciudad de protestas, toque de queda y represión militar y policial.

Aura coordina junto a Maritza la organización Cofavic, conformada por al menos otros 40 familiares golpeados por los hechos de aquellos días. El hallazgo en 1990 de una fosa común en el Cementerio del Sur, le dio la primera pista del posible paradero de su hermano y de otros desaparecidos. No fue fácil, pero en noviembre de ese año consiguieron que se realizara la primera exhumación en "La Peste".

Se encontraron 130 cadáveres, de los cuales 68 correspondían a personas muertas entre febrero y marzo de 1989. En aquel momento, en la investigación participó el Equipo Argentino de Antropología Forense. Para 1991, se había logrado el reconocimiento de tres cuerpos, que fueron entregados a sus familias. Pero ese mismo año, la investigación fue paralizada. “Impunidad”, sentencia Aura. Los otros 65 restos fueron reubicados en varios nichos del mismo sector sin ser identificados.

La verdad durmió por 18 años, hasta que en 2009 la Fiscalía anunció una segunda exhumación. Los miembros de Cofavic se enteraron por televisión. "Ilógico", lanza de nuevo Aura.

Cofavic se apresuró a solicitar su participación en la investigación. También pidió garantizar la independencia de las averiguaciones, por lo que pedían se permitiera la colaboración de un grupo internacional, como los forenses argentinos. "No nos escucharon".

Las exhumaciones se realizaron entre el 21 y 23 de septiembre de 2009. Fueron encontradas 126 osamentas y 11 restos óseos. No 65, como se esperaba de acuerdo con los reportes de 1991. El siguiente paso, aumentó las dudas sobre la transparencia: los restos fueron trasladados a laboratorios improvisados en Fuerte Tiuna. Una investigación custodiada por militares, en la que presuntamente estuvieron involucrados militares. "¿Cómo confiar?".

La Corte Interamericana de Derechos Humanos también manifestó sus reservas con la investigación. En una resolución dictada el 18 de septiembre de ese año, pidió al Estado garantizar el “pleno acceso y capacidad de actuar” a los familiares en todas las etapas del proceso. Exigió también la participación de profesionales objetivos. Pero la Fiscalía desestimó los señalamientos.

Investigación confidencial
El 17 de marzo de 2010, según el Ministerio Público, se terminó la individualización de los restos: determinación de sexo, edad, raza y otras características de los cuerpos. Seguía la comparación de las pruebas de ADN de los restos y sus familiares para lograr la identificación plena. Se hizo una convocatoria para que fueran a realizarse el estudio aquellas personas con familiares desaparecidos o asesinados durante El Caracazo.

Hasta febrero de 2011, sólo 18 personas habían atendido el llamado. Aura y Maritza se negaron. “Sí llamaron, pero no nos dieron confianza y teníamos derecho a un proceso limpio”. Pero otros tres miembros de Cofavic sí acudieron en 2011. Hasta la fecha, no han obtenido resultados. Dos de estas personas, según informa Cofavic, acudieron hace algunas semanas a la Fiscalía para conocer el estado de los estudios comparativos de ADN. La respuesta de la institución sorprendió: “Son confidenciales”. Otra vez, señala Aura, son excluidos.

Un luto de 23 años
Mañana se cumple un año de la nueva inhumación de los restos. Al final, sólo 47 de las 125 osamentas están relacionadas con El Caracazo. El 27 de febrero del año pasado, fueron depositados en el Cementerio del Sur las 47 osamentas, más los 11 restos (que no pudieron ser individualizados) y otros 14 restos exhumados en 1990 y que permanecieron todos estos años en la morgue de Bello Monte. Se identificaron, al final, sólo dos cuerpos.

La deuda se mantiene. Hasta el momento no hay una sola sentencia definitiva sobre los culpables de ningún muerto de El Caracazo. Todavía, no hay forma de saber el nombre del “Individuo 59”.

Maritza y Aura siguen sin enterrar a sus hermanos.
En estos días, en el Cementerio General del Sur se ve mucho movimiento. Pintan y podan la maleza. “Seguro harán un acto el lunes. El gobierno se acuerda de El Caracazo sólo los 27 de febrero. Mientras ellos celebran, nosotros nos lamentamos”.

Al lado de los nichos, hay una placa con tres largas columnas de nombres. Maritza y Aura comienzan a buscar a sus hermanos. La primera en encontrarlo es Aura: “Allí está... Pero así no se escribe su nombre. Liscano no es con ‘Z”. Inmediatamente después, lo logra Maritza. “Allí está mi niño”, dice al encontrar el nombre Fidel. “Pero se equivocaron en la edad. Él tenía 24 años”. El sentimiento aparece de nuevo. Rabia. Frustración. Tristeza.
Fuente:ElTiempo.com

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