A las Naciones Unidas contra la militarización de las islas Malvinas
En un salón colmado con dirigentes oficialistas y opositores,la Presidenta anticipó un nuevo reclamo en la ONU contra el Reino Unido. Firmó la desclasificación del Informe Rattenbach.
Por Nicolás Lantos
Cristina Kirchner sostuvo que se sentía “más que nunca la Presidenta de los 40 millones de argentinos”.
No puede ser casualidad que Cristina Fernández de Kirchner haya elegido una frase del más famoso de los británicos para enviarle un mensaje al premier de Gran Bretaña, David Cameron: “Quiero pedirle al primer ministro inglés que le dé una oportunidad a la paz”, citó la Presidenta a John Lennon, en el punto cúlmine de su mensaje sobre la soberanía del archipiélago, en una Casa Rosada y rodeada por políticos oficialistas y opositores, militares y activistas de los derechos humanos, ex combatientes, representantes de la juventud, empresarios y sindicalistas de todas las corrientes que comulgan con el Gobierno, incluyendo una nutrida comitiva moyanista encabezada por el secretario general de la CGT. La jefa de Estado anunció que la Argentina volverá a presentarse ante todas las instancias de la ONU (el Consejo de Seguridad, el Comité de Descolonización y la Asamblea General) para denunciar la militarización del Atlántico Sur y exigirle a Inglaterra que se siente a la mesa de negociación.
“Me siento más que nunca la Presidenta de los 40 millones de argentinos, porque la presencia de tantos sectores revela claramente que estamos ante un hecho de Estado, de política nacional –comenzó CFK cuando los cantos de los grupos de juventud y de ex combatientes, barulleros, se lo permitieron–. Esa política de Estado es la que se lleva adelante y es clave desde 2003, y es de memoria, verdad y justicia. A esos valores les agregaría el de democracia y soberanía. Así le dan el exacto lugar que para nosotros tiene la causa Malvinas”, explicó, para desligar la posición actual de la Argentina del fracaso bélico que llevó adelante en 1982. Para que haya soberanía tiene que haber democracia, explicó la mandataria, por lo tanto “no se puede achacar al pueblo argentino una decisión como lo fue aquel conflicto, para negarse a cumplir lo que ha ordenado Naciones Unidas: sentarse a dialogar”.
Mezcladitos
El Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada estaba repleto, al punto de que buena parte de los invitados tuvo que seguir la ceremonia desde los balcones o en el adyacente Patio de las Palmeras, donde instalaron pantallas especialmente para la ocasión. Abajo, había una mezcla poco habitual. Por caso, mientras esperaban a la Presidenta, en la primera fila dialogaban animadamente el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni con el diputado por Unión Celeste y Blanca Francisco de Narváez (que en ningún momento de la tarde-noche aplaudió). Junto a ellos, alternaban Patricia Bullrich y el macrista Federico Pinedo, el peronista disidente Alfredo Atanasof y los radicales Ricardo Gil Lavedra, Mario Barletta y Juan Carlos Marino.
El senador Aníbal Fernández le mostraba a su par Miguel Angel Pichetto alguna novedad en su celular ante la mirada atenta de Agustín Rossi y el socialista Rubén Giustiniani. Un poco más atrás, el banquero Jorge Brito y empresarios de medios como Daniel Hadad (C5N) o Jorge Prim (Página/12). El titular de la UIA, José de Mendiguren, aparecía rodeado por los dirigentes sindicales Antonio Caló (UOM) y Hugo Yasky, secretario general de la CTA. Luego, los lugares correspondían al círculo del titular de la CGT, Hugo Moyano, en su regreso a la Rosada tras los desencuentros que tuvo con el Gobierno los últimos meses: el dirigente camionero estuvo ladeado por su hijo Facundo (dirigente de la Juventud Sindical) y Omar Plaini (Taxistas). Para la punta quedaron el referente de La Cámpora Eduardo “Wado” de Pedro, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el de Obras Públicas, José López. Por la falta de sillas, los sindicalistas Julio Piumato y Omar Viviani y los dirigentes Quito Aragón y Edgardo Depetri improvisaron localidades en los escalones de la tarima para no quedar lejos de CFK.
Informes, denuncias y reivindicaciones
Lo primero que hizo la Presidenta fue, tal como ya había sido anunciado días atrás, firmar la resolución en la que ordena la desclasificación del Informe Rattenbach, una evaluación del rol de las Fuerzas Armadas durante la guerra del ‘82. “No se puede consentir que se impida el conocimiento de la historia, cercenando a la población conocer su pasado reciente”, sentenció la Presidenta. La comisión que deberá evaluar el contenido del informe para asegurarse que su divulgación no perjudicará a la Argentina en el ámbito interno o externo estará conformada por un representante del Ministerio de Defensa, otro de Cancillería y por el coronel Augusto Rattenbach, hijo del general Benjamín Rattenbach, responsable del informe. Otros miembros de su familia observaban desde un lugar de privilegio en el escenario, codo a codo con la flamante embajadora en Londres, Alicia Castro.
En su discurso, la Presidenta advirtió que dio instrucciones al canciller Héctor Timerman para que “denuncie formalmente ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y ante la Asamblea, esta militarización del Atlántico Sur, que implica un grave riesgo para la seguridad internacional”. Más tarde, agregó que también se presentarán, en junio, ante el Comité de Descolonización de ese organismo. “Malvinas es una causa regional y global”, argumentó Fernández de Kirchner y enumeró una serie de motivos:
- “Es un anacronismo en el siglo XXI seguir manteniendo colonias de las cuales quedan sólo 16 casos en el mundo y diez de ellos son de Inglaterra.”
- “Están depredando nuestros recursos naturales, la pesca y petróleo, sin ningún tipo de control, lo que podría terminar en desastre. Además tengamos en cuenta que las batalles que se vienen serán por los recursos naturales y nuestra región es de las más ricas y con mayor potencialidad.”
- “Si algo vamos a preservar, además de los recursos, será la paz. Todo lo que hemos resuelto entre los suramericanos fue con el diálogo y entre nosotros, sin intervención de organismos internacionales. Ellos, en cambio, están militarizando el Atlántico Sur una vez más. No podemos interpretar de ninguna otra manera, por más buena voluntad que pongamos, el envío de un destructor acompañando al heredero real, a quien nos hubiera gustado verlo con ropa civil y no de militar.”
Por último, la mandataria anunció la creación de un Hospital de Salud Mental para los ex combatientes, en donde funcionaba el Instituto Geográfico Militar, donde podrán tratar sus secuelas y problemas de adicción. “Si a Cameron le pedimos paz –concluyó CFK–, a nuestros muertos les decimos hoy: honor y gloria en nombre de todos los argentinos.”
OPINION
De Rattenbach a Lennon
Por Martín Granovsky
Ofreció un título a los diarios ingleses cuando dijo: “Quiero pedirle al primer ministro inglés que le dé una oportunidad a la paz”. Es obvio que algún periodista recogerá el homenaje a John Lennon por su Give Peace a Chance.
La Presidenta colocó por lo menos tres elementos sobre la mesa en la cuestión Malvinas que los lectores advertidos de este diario ya venían atisbando.
Uno, la incorporación de dos días, 2 y 3 de enero de 2013, dentro de las fechas relacionadas con la exigencia argentina de discutir con el Reino Unido la soberanía sobre las islas. En ese momento se cumplirán 180 años de la ocupación británica de 1833. Por eso Cristina Fernández de Kirchner mencionó ya en su discurso de septiembre del año pasado ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que vendrían por delante dos años para discutir el tema, el 2012 y el 2013.
El segundo elemento es la sudamericanización del reclamo diplomático en relación con un punto: los recursos naturales de la región.
Y el tercero, la nitidez en la toma de distancia respecto de la dictadura militar, que ayer volvió a plasmarse en la firma del decreto 200 que desclasifica tanto el Informe Rattenbach producido por encargo del gobierno militar en 1983 como la documentación anexa que pudiera contener. En términos de política interna, el discurso y las decisiones oficiales parecen haber buscado un clima de acuerdo general. Es difícil que, excepto un pequeño grupo de fascistas, alguien pueda oponerse a la desclasificación del Informe Rattenbach y al reclamo contra la militarización del Atlántico Sur que deberá formular el canciller Héctor Timerman por instrucciones de la Presidenta. También es difícil pronosticar cómo seguirá, por ejemplo, la relación entre la Presidenta y el secretario general de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano. Pero que ayer fue invitado y estuvo, fue invitado y estuvo.
En cuanto a los personajes, el coronel y compositor Augusto Rattenbach fue uno de los fundadores del Centro de Militares para la Democracia Argentina (Cemida, clave en el proceso de transición democrática) pero su padre no puede ser sospechado por nadie, aquí o en Londres, de simpatías izquierdistas o peronistas. En 1963, Benjamín Rattenbach, nacido en 1898 y muerto en 1984, fue uno de los autores del decreto 2713 que castigaba a “los que hicieren de palabra o por escrito la apología del tirano prófugo o del régimen peronista o del partido disuelto por decreto ley 3855/55, aun cuando no mediare la existencia de una finalidad de afirmación ideológica o de propaganda peronista”. Era secretario de Guerra del gobierno de José María Guido.
En 2006 el escritor Osvaldo Bayer publicó en Página/12 una contratapa llamada, simplemente, “Rattenbach”, en la que pedía la publicación oficial del informe y la difusión masiva por su carácter didáctico como forma de ilustrar las decisiones políticas y militares de las Fuerzas Armadas en 1982.
Es que, más allá de la biografía del propio teniente general Rattenbach, el documento producido para el entonces presidente Reynaldo Benito Antonio Bignone tuvo un destino paralelo a los archivos sobre la masacre ejecutada por la dictadura. Bignone dictó la autoamnistía militar, que el candidato presidencial peronista de entonces Italo Luder prometió respetar, ordenó quemar los archivos de la represión y, a la vez, decretó que el Informe Rattenbach y sus anexos fueran mantenidos en secreto. Bignone fue uno los artífices del comienzo del golpe, uno de los oficiales de la represión a través de uno de los principales centros clandestinos, Campo de Mayo, y el encargado de cerrar el ciclo con medidas de encubrimiento en medio del derrumbe del régimen.
“Somos gente que ha sufrido demasiado la violencia en nuestro país”, dijo ayer la Presidenta cuando pidió a Londres que no presentara al Estado argentino en posiciones belicistas. “No nos atraen los juegos de las armas y las guerras. Al contrario.”
Agregó un tándem (democracia y soberanía) al tríptico habitual de “memoria, verdad y justicia” y definió la guerra de 1982 como “un conflicto que los argentinos tenemos que procesar con seriedad, con responsabilidad, sin chauvinismos”.
martin.granovsky@gmail.com
OPINION
El acto es el mensaje
Por Mario Wainfeld
Volvieron a la Casa Rosada asiduos asistentes a los actos oficiales, que habían dejado de serlo en los últimos tiempos. Dirigentes sindicales y sociales, en general, con la restallante (dada la coyuntura) presencia del secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Hugo Yasky y Luis D’Elía, que habían dejado de ser habitués también estaban, en lugares visibles destacados por el protocolo y la transmisión por tevé. También fueron de la partida empresarios muy cuestionados, como el banquero Jorge Brito. Ninguno de ellos había estado la semana pasada cuando la Presidenta anunció el aumento de las jubilaciones. El retorno no dictamina sobre las discusiones que mantiene el Gobierno con el líder cegetista y con un abanico amplio de empresarios: sencillamente los subordina a la dimensión que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quiso darle a su presentación.
Integrantes de partidos opositores también fueron de la partida, se los invitó con todo celo y muchos honraron el ágape. Es inusual (y por ende muy significativo) ver en los salones de la Casa de Gobierno a los diputados Patricia Bullrich, Federico Pinedo o Ricardo Gil Lavedra, entre otros. El convite y su sensata aceptación subrayan la dimensión institucional de este tramo de la política exterior, que se redondeará con la presentación ante el Comité de Descolonización y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 14 de junio.
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La desclasificación del Informe Rattenbach estaba anunciada, el decreto número 200 le da forma, haciéndose cargo de la posibilidad (muy relativa, indicó la oradora) de que subsista material que amerite ser conservado como secreto. La puntillosidad con que se aclaró ese punto tributa a la experiencia parlamentaria de Cristina y a la “pluma” del secretario Carlos Zannini.
La acción ante las Naciones Unidas es la mayor novedad de ayer junto (a los ojos del cronista por debajo en importancia) a la convocatoria ecuménica que se puso en escena.
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En 25 minutos, la oradora mantuvo puntos firmes de discursos previos. Y amplió algunos aspectos o datos. Agregó al relato sobre el colonialismo, la mención a las Invasiones Inglesas, que tenía en mente refrescar días atrás pero que, involuntariamente, “le quedó en el tintero”.
Enfatizó el afán pacífico de la Argentina, marcando su contradicción con el anacronismo colonial inglés. “Que le den una oportunidad a la paz”, “falsos chauvinismos”, “sentarse a dialogar y negociar” fueron los tópicos más rotundos.
Entroncó la soberanía popular con los auténticos reclamos de soberanía, marcando la polaridad con la dictadura y la “aventura bélica”.
El mensaje estuvo lejos de medidas tonantes como las que rumoreaban medios de aquí o de allá (y que por eso había generado una suerte de expectativa internacional), y muy cerca de lo realizado desde 2003. El apoyo pleno de los países de la región, un activo que la Argentina jamás tuvo (menos que menos durante la infausta guerra) le concede un potencial inédito, de cara a un objetivo al que habrá que acercarse paso a paso. La flamante recidiva del reclamo español por Gibraltar añade un argumento colorido.
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La política exterior marca una estrategia lógica, concordante con el mandato de la Constitución de 1994. El aniversario del desembarco quizá no es la fecha más adecuada para un ejercicio colectivo de introspección sobre Malvinas. La propia Presidenta viene comentando que el año que viene se cumplirán 180 años de la invasión británica a Malvinas, más expresivo del hecho colonial que la guerra lanzada por la dictadura.
De cualquier modo, la ocasión propicia debates sobre todo lo ocurrido en Malvinas, abordaje en el que la opinión de la Presidenta es un aporte entre muchos.
La agresión de un grupo de veteranos de guerra al diputado José María Díaz Bancalari, repudiable desde ya, advierte sobre un aspecto que vino saliendo a la luz. Es la diversidad del universo de los ex combatientes que dista de ser un colectivo homogéneo. Dicho más en detalle, hay polémicas y denuncias que recobraron volumen a partir de la política de derechos humanos del kirchnerismo. En especial, las violaciones de derechos, que incluye muertes y tormentos de soldados argentinos a manos de sus oficiales, en las islas. Varias asociaciones de ex combatientes conscriptos han iniciado causas judiciales pidiendo que esos delitos (cometidos durante la dictadura, por integrantes de las Fuerzas Armadas responsables del terrorismo de Estado) sean sancionados como crímenes de lesa humanidad. Se trata de otra llaga que dejó la guerra, otra demostración de la irrepresentatividad del gobierno militar y de su naturaleza.
El Poder Judicial debe ir resolviendo las demandas, que sin duda complejizan cualquier narrativa sobre Malvinas. El Informe Rattenbach, acaso eche alguna luz sobre esos episodios tremendos, pero por definición será insuficiente. La película Iluminados por el fuego tuvo el acierto de poner esta dolorosa cuestión en la palestra, en un ejercicio de arte masivo, en el momento adecuado.
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Serena y minuciosa en los temas de Estado, la Presidenta confirmó un rumbo político correcto, abriendo el juego a la oposición y a representantes de la sociedad civil.
Las respuestas británicas en corto plazo seguramente serán obvias y arrogantes. De cualquier manera, el creciente aislamiento internacional y el fortalecimiento argentino en foros de todo tipo hablan de un avance. Paulatino, seguramente, muy trabajoso pero en pos de las metas correctas.
mwainfeld@pagina12.com.ar
LA MAYORIA DE LOS OPOSITORES SE MANIFESTO A FAVOR DEL ANUNCIO DE CFK
“Va en el sentido correcto”
El más elogioso fue Pinedo, del PRO: “El posicionamiento es impecable”, dijo. Los radicales mostraron diferencias internas. Hubo pedidos de mayor participación en las decisiones y las críticas más fuertes las pronunciaron Pino Solanas y Stolbizer.
El peronista disidente Alfredo Atanasof y el macrista Federico Pinedo, entrando al salón.Imagen: Leandro Teysseire
Después de la presencia de prácticamente toda la oposición en la Casa Rosada –salvo la Coalición Cívica y Proyecto Sur–, la mayoría de los dirigentes partidarios coincidieron en calificar positivamente el anuncio de la presidenta Cristina Fernández de denunciar ante Naciones Unidas la militarización del Atlántico Sur por parte del Reino Unido y de levantar el secreto respecto del Informe Rattenbach. “En el difícil año del aniversario de la guerra, el posicionamiento de la Argentina es impecable”, aseguró el jefe del bloque del PRO, Federico Pinedo. En un sentido similar, aunque menos elogioso, se expresaron referentes de la UCR y del socialismo. Sin embargo, hubo voces disonantes. Desde el FAP, la líder del GEN, Margarita Stolbizer, consideró que el anuncio fue “un papelón” porque el oficialismo “no convoca a la oposición para escuchar ni para compartir”.
Por primera vez desde el llamado al diálogo político, luego de la elección de 2009, la oposición volvió a la Casa Rosada. Convocados para un anuncio relacionado con el conflicto por las islas Malvinas, casi todo el arco político se hizo presente en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa de Gobierno. Los únicos que decidieron no concurrir fueron la Coalición Cívica, encabezada por Adrián Pérez, y Proyecto Sur, de Pino Solanas. El peronismo disidente y el socialismo, entre otros espacios, también aceptaron la invitación oficial, mientras que la UCR transparentó diferencias internas que finalmente se resolvieron a favor de concurrir (ver aparte).
“Hay que continuar con el reclamo por la soberanía de Malvinas en el camino de la firmeza y con vocación pacífica, no sólo como una política de Estado nacional, sino también mantener esta iniciativa como política regional”, señaló el presidente del PS, el senador Rubén Giustiniani, quien compartió también la necesidad de presentar una denuncia ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU por la presencia de efectivos militares y por el envío de Gran Bretaña del destructor HMS Dauntless a las islas.
El senador radical Juan Carlos Marino, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, sostuvo que “el reclamo de Malvinas no conoce colores políticos” y celebró que la Presidenta considere el tema como una política de Estado. Después de las diferencias internas sobre la convocatoria, la UCR ampliará hoy su posición respecto del anuncio, del que también participó el titular del Comité Nacional, Mario Barletta, y el jefe de la bancada en Diputados, Ricardo Gil Lavedra.
A pesar de no asistir, desde la Coalición Cívica consideraron positivos los anuncios: “Creemos que van en el sentido correcto e insistimos en que muchas de estas cuestiones deben poder ser discutidas en un espacio más amplio, como es el Congreso nacional –señaló Adrián Pérez–. Es importante que Argentina se mantenga en el terreno del reclamo pacífico por la soberanía de las islas y acompañamos, entonces, los esfuerzos que en ese sentido se hagan en la Organización de las Naciones Unidas”.
Las palabras más duras vinieron del diputado y cineasta Fernando “Pino” Solanas. El líder de Proyecto Sur consideró que se trató de “una manipulación mediática” sobre un tema sensible para el pueblo argentino. “Los anuncios de la Presidenta sobre la situación en Malvinas nos muestran una vez más una retórica inoperante ante la magnitud de la prepotencia británica en términos militares y económicos”, se despachó Solanas, quien ratificó su decisión de no haber asistido y reclamó “medidas concretas que afecten de lleno los intereses británicos”.
A pesar de que sus compañeros del socialismo vieron con buenos ojos la iniciativa kirchnerista, desde el GEN, Stolbizer se expresó en el mismo sentido que Solanas. “O no saben adónde ir o están jugando con todas las personas a las que llaman”, se quejó la diputada, para quien “no hay ninguna política de Estado” y el kirchnerismo no convoca a la oposición “para escuchar ni compartir”. “Fue un papelón”, remató.
LA UCR HABIA ANUNCIADO QUE NO IRIA Y LUEGO PARTICIPO
Idas y vueltas entre correligionarios
“Decidimos ir porque era de interés nacional”, dijo Gil Lavedra.Imagen: Leandro Teysseire
Después de ventilar públicamente sus diferencias internas, la UCR finalmente participó de la convocatoria realizada por la presidenta Cristina Fernández. En un primer momento, el jefe del bloque de senadores, Luis Naidenoff, había anunciado que su bancada no asistiría al anuncio, aunque posteriormente el presidente del Comité Nacional, Mario Barletta, instruyó a las autoridades de los bloques a concurrir. En el radicalismo algunos dirigentes se resistían a aceptar la invitación sin conocer previamente el contenido del anuncio.
Naidenoff la calificó como “una cita a ciegas” y reclamó una convocatoria a participar en la elaboración de las medidas, no sólo en los anuncios. Poco más tarde, Barletta se quejó de la falta de información, pero dispuso concurrir “dada la relevancia de la reivindicación histórica de soberanía”. Las diferencias también se exhibieron en la interpretación posterior del acto.
Para el cordobés Oscar Aguad se trató de “una puesta en escena interna que no ayuda al objetivo de recuperar las islas”, mientras que para Barletta “es importante y bueno conocer la historia”, en referencia a la desclasificación del Informe Rattenbach. El titular del bloque de diputados, Ricardo Gil Lavedra, señaló: “Decidimos concurrir porque era una cuestión de interés nacional y me parece correcta la desclasificación de cualquier secreto de Estado, así como denunciar todos los intentos de militarización”.
EL LIDER DE LA CGT ESCUCHO A LA PRESIDENTA SENTADO EN PRIMERA FILA
El día que volvió Moyano
El dirigente de los camioneros junto al de los judiciales, Julio Piumato.Imagen: Leandro Teysseire
Después de la tensión con el Gobierno, Hugo Moyano participó del acto en Casa de Gobierno. “Me gustó mucho eso de darle otra oportunidad a la paz”, dijo sobre el discurso de CFK. En su entorno admitieron la expectativa por ser convocados a una audiencia.
Hugo Moyano entró en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos acompañado por una decena de dirigentes de la CGT, y se ubicó en la primera fila, en uno de los asientos frente a la tarima que usaría minutos más tarde Cristina Kirchner. El titular de la central obrera volvió así a la Casa Rosada, en un primer gesto de acercamiento tras la tensión posterior al acto de Huracán, en el que criticó al Gobierno por la falta de respuesta a los reclamos de la central. Allegados al camionero no ocultaron que la expectativa ahora es a ser llamados para una audiencia con la Presidenta que permita dejar atrás la rispidez. “¿Qué le pareció el discurso?”, le preguntaron los periodistas a Moyano, cuando salía del lugar. “Me gustó mucho eso de darle otra oportunidad a la paz”, ironizó el dirigente.
El moyanismo respondió de inmediato a la invitación para ir al anuncio sobre Malvinas. El titular de la CGT llamó a los suyos a reunirse dos horas antes en la sede de la central obrera para ir juntos al acto. “Fue una invitación al Consejo Directivo de la CGT y no podíamos faltar”, señaló Moyano al anticipar que no se ausentarían. Salieron desde la sede de Azopardo en tres autos, Moyano, su hijo Facundo, que es diputado nacional por el Frente para la Victoria; Omar Plaini, de Canillitas; Julio Piumato, de Judiciales; Luis Pandolfi y Miguel Paniagua.
Llegaron temprano a la Rosada, ingresaron al edificio y durante una media hora no se los vio llegar al salón donde se realizaría el anuncio. Por eso circularon versiones sobre que Moyano se habría reunido con algún funcionario, pero los voceros gremiales consultados por este diario aseguraron que no y dijeron que estuvieron esperando en un salón contiguo. “No hubo reunión, sí saludos con ministros y funcionarios. Todo resultó cómodo”, definió a este diario uno de los integrantes de la delegación.
Tampoco desde la Casa Rosada confirmaron si hubo algún contacto del dirigente de la CGT con la Presidenta –que en ese momento debía estar en una audiencia– o bien con algún integrante del gabinete.
Cerca del titular de la central obrera se sentaron el ceterista Hugo Yasky, de la CTA, y el titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren. También por la CGT estuvieron en la Casa de Gobierno Omar Viviani (taxistas) y el metalúrgico Antonio Caló, que suena como uno de los candidatos que avalaría el Gobierno para reemplazar a Moyano en las próximas elecciones. “No hay ningún dirigente gremial que no quiera ser secretario general de la CGT”, dijo Caló cuando lo consultaron sobre la eventual sucesión. Sin embargo, suavizó su declaración y advirtió que el próximo podría ser él, el propio Hugo Moyano o también José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). “Vamos a buscar el consenso, voy a bregar por la unidad del movimiento obrero como hizo mi compañero Lorenzo Miguel”, concilió el metalúrgico.
La vuelta de Moyano a la Casa Rosada fue uno de los temas del día y abrió las especulaciones sobre cuáles serían los canales para recomponer la relación. El abogado de la CGT, Héctor Recalde, habló sobre el punto con optimismo. “Hubo, como dijo Moyano, un compás de espera y punto. Ahora la historia continúa”, aseguró el diputado. También insistió en el razonamiento que vienen sosteniendo los cegetistas sobre la legitimidad de sus críticas al Gobierno: “Moyano forma parte de este modelo que comenzó en mayo de 2003 con roles distintos, ya que él es defensor de los trabajadores y Cristina es la Presidenta de todos los argentinos. En esos roles a veces hay algunos matices, pero yo tengo mi certeza que fuera de este modelo es imposible que estén los trabajadores”.
Moyano se entrevistó por última vez con la Presidenta hace cinco meses, el 6 de septiembre del año pasado, en plena campaña electoral, cuando concurrió a Olivos para hablar sobre aumentos en las asignaciones familiares. Sin embargo, la relación se enfrió (a los cegetistas les cayó mal el armado de las listas de candidatos, donde pretendían una mayor representación sindical), y entró en crisis cuando CFK anunció que no daría respaldo al proyecto de ley de reparto de las utilidades empresarias. El moyanismo reclama, además, que vuelvan a agenda otros pedidos del mundo del trabajo, como la universalización de las asignaciones familiares y la suba del piso del Impuesto a las Ganancias. El pedido de una audiencia a la Presidenta implica el planteo de que algunos de estos temas puedan encontrar una vía para canalizarse.
HASTA HABLO DE REFORMA CONSTITUCIONAL
Felipe volvió con todo
Por Nicolás Lantos
Felipe Solá regresó a la Casa Rosada después de cuatro años.Imagen: Leandro Teysseire
“Hace cuatro años que no venía, justo febrero de 2008 fue la última vez”, añora Felipe Solá en la entrada de la Casa Rosada, tras el acto por la soberanía de las islas Malvinas. Luego de aquel verano comenzó el conflicto con el campo, que significó su alejamiento del kirchnerismo, al que comenzó a acercarse nuevamente de forma paulatina tras la muerte de Néstor Kirchner. Hoy ocupa un espacio no oficialista pero aliado y, dialogando con Página/12, sostuvo sin problemas que “no hay que tenerle miedo a una discusión constitucional”.
–¿Cómo evaluó el discurso de la Presidenta?
–Equilibrado. Me parece que hay un consenso general alrededor de los puntos que ella marcó. Gloria a los héroes y pleno compromiso con los que sobrevivieron. Darle una oportunidad a la paz, como mensaje a Cameron es muy bueno, se pone por encima de él, no utiliza este hecho como argumento para hacer política interna y Cameron queda como un belicista. Por último, la denuncia de la cuestión medioambiental.
–En esta convocatoria estuvo todo el espectro político. ¿Hay otros temas que puedan tratarse con esta modalidad?
–Sí, sin dudas. En primer lugar no hay que tenerle miedo a una discusión constitucional. También algunos temas económicos. Y en tercer lugar creo que la politica de seguridad podría dar lugar a referéndums, pero antes habría que conversar entre los que tenemos responsabilidades.
Agresión y repudio
El diputado nacional por el kirchnerismo José María Díaz Bancalari fue agredido con múltiples golpes, al salir de la Casa Rosada, luego de participar del acto de la presidenta Cristina Fernández sobre la cuestión Malvinas. Los primeros golpes de puño los recibió mientras dialogaba con la prensa. “Hay gente que viene a provocar, son mandados”, señaló el legislador ante el periodista que lo consultaba por el anuncio presidencial. Minutos después volvieron a tirarle algunas patadas y varios hombres le volvieron a pegar trompadas. Los agresores pertenecerían a un grupo de ex soldados que fueron movilizados en 1982, pero que no salieron del continente y no entraron en combate y que reclaman status y pensiones de ex combatientes. Finalmente, Díaz Bancalari fue socorrido por efectivos policiales, que lo ayudaron a abordar su vehículo particular. Tras conocer la agresión, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, manifestó su repudio. “Lamentamos estos hechos de violencia. Todo reclamo y reivindicación deben canalizarse por la vía institucional y de manera pacífica”, resaltó el titular de la Cámara baja. De manera similar se expresó el presidente del bloque oficialista de Diputados, Agustín Rossi, en nombre de todo el grupo de legisladores del Frente para la Victoria. “Es una pena que algunos hayan aprovechado una oportunidad como ésta para fines violentos y merece nuestro más absoluto rechazo”, consideró Rossi.
Fuente:Pagina12
08.02.2012
Gran Bretaña respondió y defendió su avance militar
Tras el discurso de la presidenta Cristina Fernández, el gobierno inglés justificó ante Naciones Unidas la militarización en las islas e insistió en negarse al diálogo en el marco del reclamo argentino. "No habrá negociación si los habitantes no lo desean", justificaron.
El Reino Unido insistió hoy en que la soberanía de las Malvinas es británica y defendió su presencia militar en las islas, después de que la Presidenta anunciara que presentará una protesta ante la ONU por la "militarización" del archipiélago.
"Los habitantes de las islas son británicos por su propio deseo", dijo un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores británico en Londres. "Pueden decididir libremente sobre su propio futuro", agregó.
"No habrá ninguna negociación sobre una posible independencia de la isla con Argentina si lugareños no lo desean así expresamente", afirmó.
Ayer, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comunicó que había instruido al canciller que presente un reclamo formal ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con el fin de denunciar la militarización del Atlántico Sur que efectúa por estos días el Reino Unido.
Fuente:InfoNews
Contenido
¿Qué fue el Informe Rattenbach?
Informe Rattenbach es el documento resultante del trabajo de la comisión creada en el gobierno de Reynaldo Bignone, cuyo fin fue el de analizar a las fuerzas armadas durante la Guerra de las Malvinas.
Martes 07 de febrero de 2012
Se denomina Informe Rattenbach al documento resultante del trabajo de la comisión creada bajo el gobierno de Reynaldo Bignone, cuyo fin fue el de analizar y evaluar el desempeño de las fuerzas armadas durante la Guerra de las Malvinas.
El 25 de enero de 2012, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner anunció la creación de una "comisión que proceda a la apertura y conocimiento público del Informe Rattenbach".
Tras la derrota en la Guerra de las Malvinas, la Junta Militar de la última dictadura argentina, en un intento por tomar otra vez la iniciativa política perdida por el descontento popular y el descrédito de las Fuerzas Armadas, creó una comisión encargada de analizar y evaluar el desempeño de dichas fuerzas en el conflicto bélico del Atlántico sur. Este informe ha sido catalogado como "el documento más objetivo y fidedigno sobre la responsabilidad de los jefes militares y subalternos, que podría ser la base para un futuro juicio por la verdad sobre este conflicto bélico".
La comisión se creó por decreto secreto2 el 2 de diciembre de 1982 (resolución nro. 15/82) durante el gobierno de Reynaldo Bignone y llevó el nombre oficial de Comisión de análisis y evaluación de las responsabilidades políticas y estratégico militares en el conflicto del Atlántico Sur.
La comisión estuvo compuesta por: Teniente General (R) Benjamín Rattenbach (Ejército)
General de División (R) Tomás Armando Sánchez de Bustamante (Ejército) Almirante (R) Alberto Pedro Vago (Armada) Vicealmirante (R) Jorge Alberto Bofi (Armada) Brigadier General (R) Carlos Alberto Rey (Fuerza Aérea) Brigadier Mayor (R) Francisco Cabrera (Fuerza Aérea)
La comisión recibió amplios derechos para solicitar "informes, documentos, antecedentes y todo otro elementos que se estime útil, a cualquier organismo público y a personas físicas o jurídicas públicas o privadas, todos los cuales estarán obligados a proporcionarlo dentro del término que se fije bajo apercibimiento de Ley. Al efecto, no se podrá oponer disposición alguna que establezca el secreto de lo requerido."
El fin de la investigación fue definido en el decreto como:
El desempeño en el ejercicio de las funciones y las responsabilidades emergentes respecto de la conducción política y estratégico militar del conflicto.
Las responsabilidades de cualquier persona, sean de carácter penal, disciplinario y/o del honor que surjan de lo actuado y que, a su juicio, deban ser investigadas y juzgadas por la jurisdicción común o militar respectiva, en la forma que legal y reglamentariamente corresponda.
La comisión entregó el resultado de su trabajo en un informe escrito de cinco partes:
Introducción. En la introducción se describen los fundamentos legales y las razones de la investigación, sus fuentes, su nomenclatura y la estructura del informe.
Antecedentes del conflicto. Se analizan detalladamente los pasos realizados por el gobierno para solucionar el conflicto así como el contexto internacional y regional en que tuvo lugar el enfrentamiento.
Evaluación y análisis crítico. Se investiga el accionar de las fuerzas armadas argentinas durante la guerra en base a informes solicitados a los oficiales que cargaban responsabilidad en los hechos. Es un análisis crítico y hecho en un lenguaje objetivo que a veces puede parecer hiriente. Las fallas son nombradas y analizadas.
Determinación de las responsabilidades. Se listan las responsabilidades de los estamentos militares y civiles durante la guerra, entre otros de: la Junta Militar, Poder Ejecutivo y Gabinete, cada uno de los Comandantes de las Fuerzas Armadas, Estado Mayor Conjunto, etc. Asimismo encuadra las responsabilidades en el marco jurídico argentino.
Experiencias y enseñanzas
Nombra concretamente las recomendaciones en: -Organización de la Nación para la Guerra
-Política Militar -Código de Justicia Militar -Servicio Exterior -Inteligencia Estratégica
-Acción Psicológica -Doctrina Conjunta -Debilidades de las FF.AA. en el conflicto
Por último se redacta el acta de constancia de finalización de la comisión, donde se nombran los destinatarios de los diez ejemplares firmados del informe, estos son, la Junta Militar, los Comandantes en Jefe de las tres ramas de las Fuerzas Armadas y un ejemplar para cada uno de los seis miembros de la comisión.
Consecuencias del informe
El informe recomendó penas graves para los responsables de lo que calificó como una "aventura militar" (que implicaban la pena máxima para algunos de ellos), pero su influencia sobre el juicio posterior fue prácticamente nula.
Sin embargo, desde el punto de vista político e histórico el informe sepultó definitivamente cualquier intento de los dirigentes militares y políticos de la época por encubrir o relativizar sus responsabilidades.
Según testimonio del hijo del Teniente General Rattenbach, el informe fue adulterado para proteger a los jefes militares, eliminándose referencias a los cargos "en lo penal militar" de los altos jefes y a la rendición sin combatir en Georgias.3 4
Difusión posterior
El informe nunca ha sido publicado oficialmente, aunque recientemente se ha anunciado su desclasificación y posterior publicación.
La revista semanal Siete Días en sus ediciones nº 858 y 859 (23 y 30 de noviembre de 1983) le dedicó su tapa y gran parte del número a dicho documento; de esa forma éste salía a la luz pública de manera extraoficial. Luego se publicó en forma de libro al menos en dos ocasiones. Actualmente se puede acceder a la versión no oficial a través de diversas páginas web.
En abril de 2007, los diputados nacionales Federico Storani y Pedro Azcoiti presentaron un proyecto de ley (expediente 1350-D-2007) para proceder a la publicación del informe.5
Fuente:DiarioRegistrado
Opinión
Rattenbach por Osvaldo Bayer
En derechos humanos se están poniendo algunos puntos sobre las íes. Lo de Malvinas, por ejemplo. Decir la verdad. Decir que fue una búsqueda desesperada de los militares para salvarse....
Martes 07 de febrero de 2012
Rattenbach por Osvaldo Bayer
En derechos humanos se están poniendo algunos puntos sobre las íes. Lo de Malvinas, por ejemplo. Decir la verdad. Decir que fue una búsqueda desesperada de los militares para salvarse....
La figura espantosa de un general Galtieri con la botella de whisky en la mano que manda a la guerra a morir a centenares de jóvenes no preparados. Lo escribí en aquellos días, cuando la mayoría de los argentinos se emocionaron y fueron a la Plaza de Mayo a aplaudir al siniestro uniformado. Dije que a las Malvinas había que recuperarlas con otros medios, no con las armas. Con la razón de la verdad. Dando el ejemplo de que somos un país democrático y amante de la vida y los derechos, y no un engendro de dictaduras, desaparición de personas y el reino de la coima. Y terminó como lo habíamos previsto: con la mezquina muerte de los jóvenes soldados y la rendición de sus cobardes generales. Parece un grotesco sainete de Alberto Novión, con una escenificación de Dario Fo. Una obra de arte de la cobardía trágica. Pero todo horriblemente banal azul y blanco, con sol. Todo usado para el provecho propio. Para poder quedarse en el poder después de los crímenes de la máxima crueldad, con el ataúd de los desaparecidos debajo del escritorio presidencial. Malvinas: la única guerra del mundo donde murieron los soldados y se rindieron todos los generales, almirantes, brigadieres, coroneles, vicealmirantes, contraalmirantes, mayores, capitanes, sargentos, cabos primeros. Y todos esos generales, almirantes y brigadieres van muriendo en la cama, poco a poco, con pensión completa.
Pero el cinismo siguió también en democracia, se empezaron a hacer monumentos a los Héroes de Malvinas mientras los ex soldados comenzaron a suicidarse. Los Héroes que en realidad fueron Víctimas. Sí, los de abajo, no los con jinetas que siguieron cobrando sueldos, pensiones y retiros. No, los que en un primer tiempo tuvieron que salir a mendigar, los de marrón terroso que habían soportado las bombas y las balas.
Ya en democracia tendría que haberse dicho la verdad y no encubrirla. Por ejemplo, publicar oficialmente el Informe Rattenbach, la verdad sobre los hechos. Acusar con la verdad al crimen irresponsable de Galtieri y sus generales. El Informe Rattenbach tendría que haberse repartido en edición oficial y haberse organizado grandes debates en los organismos de cultura, para que la sociedad supiera cómo fue engañada pero al mismo tiempo qué fácil cayó en el aplauso fácil de los sumisos y dominados. Pero no, ni Alfonsín ni Menem ni De la Rúa se dieron por enterados.
¿Cómo se creó esta comisión investigadora?
La derrota fue tan vergonzosa que la Junta Militar derrotada tenía no sólo que cambiar a Galtieri sino también nombrar a una comisión investigadora militar de por qué se había perdido la guerra. Lo hizo para ganar tiempo y para lavar la ropa sucia. Pero, para aparecer honestos tenían que nombrar a alguien absolutamente honesto e incorruptible. Fue al teniente general Benjamín Rattenbach a quien le tocó la misión de presidir tal comisión. Comisión que era sólo de “análisis y evaluación”.
Pero Rattenbach y su comisión en vez de producir un informe que dijera algo para ocultar todo, fue al fondo de la cuestión. Y lo dice en su informe final: “La fuerza, empleada equivocada e inoportunamente, no es el medio idóneo para hacer valer los derechos frente al adversario y ante la comunidad internacional. En los considerandos ya se establece que el clima no era el mejor para iniciar la invasión ya que “existía en numerosos países, particularmente en los países europeos, un rechazo hacia el gobierno argentino, por la cuestión de los derechos humanos”. Frase fundamental. Sobre la improvisación irracional de la dictadura, establece: “...las capacidades del enemigo han sido consideradas en forma poco profunda, al igual que el análisis de la probable reacción británica, no existiendo certeza acerca de qué documentos o funcionarios fueron consultados”. Y “el escasísimo aviso previo que se dio a las unidades propias para cumplir misiones de guerra provocó que se enviasen a Malvinas tropas sin adiestramiento ni equipamiento adecuado”. Se expresan claramente las “fallas de coordinación entre comandos”, la “falta de preparación del personal y material” y la “falta de información del enemigo”. Además, “no existía un plan de defensa de las islas en caso de que Gran Bretaña decidiera recuperarlas por la fuerza”. Improvisación total. Luego, el informe califica a las medidas de las tres armas como “irreflexivas y precipitadas” que la convirtieron “en una aventura militar, sobre todo cuando se hizo efectiva la reacción bélica británica”. Pero el dictamen de la comisión investigadora no se reduce a la responsabilidad de los militares sino también de los medios de información argentinos “que contribuyeron a una pérdida generalizada de oportunidad”.
Se refiere también a las fanfarronadas oficiales, absolutamente irracionales, como cuando Galtieri dijo desde el balcón de la Casa Rosada: “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, o de Costa Méndez, el canciller argentino tan derechista y católico: “La bandera argentina no será arriada mientras corra una gota de sangre por las venas del último soldado argentino que defiende las islas Malvinas”. El primero en arriarla fue el general Mario Benjamín Menéndez, el comandante de la isla. Bravuconadas de Galtieri y Costa Méndez que costaron la vida de centenares de jóvenes. Luego, la investigación irá a la parte de preparación militar. La irresponsabilidad fue iniciar una guerra cuando “la clase 1963 no había completado su instrucción básica ni se había completado la instrucción elemental de tiro y combate”. “No se previeron las necesidades de orden logístico” que “fue causa de serios problemas de desnutrición” de los soldados. Además de la “falta de capacidad integral de la flota”. El 60 por ciento de las bombas argentinas sobre buques británicos “no explotaron porque no tenían su tren de fuego preparado para blancos navales”. Con respecto al comandante militar de Malvinas, general Menéndez, hay una frase en el Informe que lo avergüenza para siempre: “Observamos un escaso empleo de lo que nuestra doctrina señala como un arbitrio esencial para la conducción: la presencia del comandante”. Que en buen castizo quiere decir: El general Menéndez se borró. Al general Parada, el informe lo deja desnudo: “Existió en la Brigada Infantería III una profunda ignorancia sobre el estado de las Fuerzas, lo que tuvo su origen... en la ausencia del comandante, quien instaló su puesto de comando en una casa donde vivía con gran parte de su Estado Mayor y personal de seguridad. El general Parada concurrió a su Estado Mayor en pocas ocasiones. Su particular forma de mando le hacía no considerar los asesoramientos de su Estado Mayor”. Además, señala: “Para nuestra inteligencia militar, los enemigos fueron Chile en el marco externo y la subversión, en el marco interno”. En sus conclusiones dice del comandante, general Mario Benjamín Menéndez: “No exhibió ni evidenció las aptitudes de mando y arrojo indispensables en la emergencia, y no fue en esa oportunidad –única en su vida militar– el ejemplo y la figura que la situación exigía frente a las tropas”.
Finalmente se encuadra en lo penal a Galtieri, Anaya, Mabragaña y Reposi en delitos que merecen la pena de muerte o reclusión por tiempo indeterminado y otras penas para altos jefes. Se llega así también a Astiz “por haberse rendido sin oponer resistencia”. Es decir, el delator de las Madres y de las monjas francesas quedó como cobarde en la investigación de los propios militares.
Un documento que sirve para demostrar todo el interior obsceno de los militares del “proceso” de desaparición de personas. Un documento para que sea conocido por todas las generaciones que sufrieron el régimen y para las venideras, a fin de que luchen siempre por la verdadera democracia y la libertad.Las secretarías de Cultura del país deben editar y repartir este libro de esta guerra que utilizando un motivo noble llenó al país de vergüenza y de la muerte de centenares de jóvenes.
Desaparición de personas y derrota moral y material de Malvinas. Dos antecedentes para pensar en luchar por un futuro sin hambre, sin desocupados, sin dictaduras uniformadas, sin monumentos a la violencia.La figura espantosa de un general Galtieri con la botella de whisky en la mano que manda a la guerra a morir a centenares de jóvenes no preparados. Lo escribí en aquellos días, cuando la mayoría de los argentinos se emocionaron y fueron a la Plaza de Mayo a aplaudir al siniestro uniformado. Dije que a las Malvinas había que recuperarlas con otros medios, no con las armas. Con la razón de la verdad. Dando el ejemplo de que somos un país democrático y amante de la vida y los derechos, y no un engendro de dictaduras, desaparición de personas y el reino de la coima. Y terminó como lo habíamos previsto: con la mezquina muerte de los jóvenes soldados y la rendición de sus cobardes generales. Parece un grotesco sainete de Alberto Novión, con una escenificación de Dario Fo. Una obra de arte de la cobardía trágica. Pero todo horriblemente banal azul y blanco, con sol. Todo usado para el provecho propio. Para poder quedarse en el poder después de los crímenes de la máxima crueldad, con el ataúd de los desaparecidos debajo del escritorio presidencial. Malvinas: la única guerra del mundo donde murieron los soldados y se rindieron todos los generales, almirantes, brigadieres, coroneles, vicealmirantes, contraalmirantes, mayores, capitanes, sargentos, cabos primeros. Y todos esos generales, almirantes y brigadieres van muriendo en la cama, poco a poco, con pensión completa.
Pero el cinismo siguió también en democracia, se empezaron a hacer monumentos a los Héroes de Malvinas mientras los ex soldados comenzaron a suicidarse. Los Héroes que en realidad fueron Víctimas. Sí, los de abajo, no los con jinetas que siguieron cobrando sueldos, pensiones y retiros. No, los que en un primer tiempo tuvieron que salir a mendigar, los de marrón terroso que habían soportado las bombas y las balas.
Ya en democracia tendría que haberse dicho la verdad y no encubrirla. Por ejemplo, publicar oficialmente el Informe Rattenbach, la verdad sobre los hechos. Acusar con la verdad al crimen irresponsable de Galtieri y sus generales. El Informe Rattenbach tendría que haberse repartido en edición oficial y haberse organizado grandes debates en los organismos de cultura, para que la sociedad supiera cómo fue engañada pero al mismo tiempo qué fácil cayó en el aplauso fácil de los sumisos y dominados. Pero no, ni Alfonsín ni Menem ni De la Rúa se dieron por enterados.
¿Cómo se creó esta comisión investigadora?
La derrota fue tan vergonzosa que la Junta Militar derrotada tenía no sólo que cambiar a Galtieri sino también nombrar a una comisión investigadora militar de por qué se había perdido la guerra. Lo hizo para ganar tiempo y para lavar la ropa sucia. Pero, para aparecer honestos tenían que nombrar a alguien absolutamente honesto e incorruptible. Fue al teniente general Benjamín Rattenbach a quien le tocó la misión de presidir tal comisión. Comisión que era sólo de “análisis y evaluación”.
Pero Rattenbach y su comisión en vez de producir un informe que dijera algo para ocultar todo, fue al fondo de la cuestión. Y lo dice en su informe final: “La fuerza, empleada equivocada e inoportunamente, no es el medio idóneo para hacer valer los derechos frente al adversario y ante la comunidad internacional. En los considerandos ya se establece que el clima no era el mejor para iniciar la invasión ya que “existía en numerosos países, particularmente en los países europeos, un rechazo hacia el gobierno argentino, por la cuestión de los derechos humanos”. Frase fundamental. Sobre la improvisación irracional de la dictadura, establece: “...las capacidades del enemigo han sido consideradas en forma poco profunda, al igual que el análisis de la probable reacción británica, no existiendo certeza acerca de qué documentos o funcionarios fueron consultados”. Y “el escasísimo aviso previo que se dio a las unidades propias para cumplir misiones de guerra provocó que se enviasen a Malvinas tropas sin adiestramiento ni equipamiento adecuado”. Se expresan claramente las “fallas de coordinación entre comandos”, la “falta de preparación del personal y material” y la “falta de información del enemigo”. Además, “no existía un plan de defensa de las islas en caso de que Gran Bretaña decidiera recuperarlas por la fuerza”. Improvisación total. Luego, el informe califica a las medidas de las tres armas como “irreflexivas y precipitadas” que la convirtieron “en una aventura militar, sobre todo cuando se hizo efectiva la reacción bélica británica”. Pero el dictamen de la comisión investigadora no se reduce a la responsabilidad de los militares sino también de los medios de información argentinos “que contribuyeron a una pérdida generalizada de oportunidad”.
Se refiere también a las fanfarronadas oficiales, absolutamente irracionales, como cuando Galtieri dijo desde el balcón de la Casa Rosada: “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, o de Costa Méndez, el canciller argentino tan derechista y católico: “La bandera argentina no será arriada mientras corra una gota de sangre por las venas del último soldado argentino que defiende las islas Malvinas”. El primero en arriarla fue el general Mario Benjamín Menéndez, el comandante de la isla. Bravuconadas de Galtieri y Costa Méndez que costaron la vida de centenares de jóvenes. Luego, la investigación irá a la parte de preparación militar. La irresponsabilidad fue iniciar una guerra cuando “la clase 1963 no había completado su instrucción básica ni se había completado la instrucción elemental de tiro y combate”. “No se previeron las necesidades de orden logístico” que “fue causa de serios problemas de desnutrición” de los soldados. Además de la “falta de capacidad integral de la flota”. El 60 por ciento de las bombas argentinas sobre buques británicos “no explotaron porque no tenían su tren de fuego preparado para blancos navales”. Con respecto al comandante militar de Malvinas, general Menéndez, hay una frase en el Informe que lo avergüenza para siempre: “Observamos un escaso empleo de lo que nuestra doctrina señala como un arbitrio esencial para la conducción: la presencia del comandante”. Que en buen castizo quiere decir: El general Menéndez se borró. Al general Parada, el informe lo deja desnudo: “Existió en la Brigada Infantería III una profunda ignorancia sobre el estado de las Fuerzas, lo que tuvo su origen... en la ausencia del comandante, quien instaló su puesto de comando en una casa donde vivía con gran parte de su Estado Mayor y personal de seguridad. El general Parada concurrió a su Estado Mayor en pocas ocasiones. Su particular forma de mando le hacía no considerar los asesoramientos de su Estado Mayor”. Además, señala: “Para nuestra inteligencia militar, los enemigos fueron Chile en el marco externo y la subversión, en el marco interno”. En sus conclusiones dice del comandante, general Mario Benjamín Menéndez: “No exhibió ni evidenció las aptitudes de mando y arrojo indispensables en la emergencia, y no fue en esa oportunidad –única en su vida militar– el ejemplo y la figura que la situación exigía frente a las tropas”.
Finalmente se encuadra en lo penal a Galtieri, Anaya, Mabragaña y Reposi en delitos que merecen la pena de muerte o reclusión por tiempo indeterminado y otras penas para altos jefes. Se llega así también a Astiz “por haberse rendido sin oponer resistencia”. Es decir, el delator de las Madres y de las monjas francesas quedó como cobarde en la investigación de los propios militares.
Un documento que sirve para demostrar todo el interior obsceno de los militares del “proceso” de desaparición de personas. Un documento para que sea conocido por todas las generaciones que sufrieron el régimen y para las venideras, a fin de que luchen siempre por la verdadera democracia y la libertad.Las secretarías de Cultura del país deben editar y repartir este libro de esta guerra que utilizando un motivo noble llenó al país de vergüenza y de la muerte de centenares de jóvenes.
Desaparición de personas y derrota moral y material de Malvinas. Dos antecedentes para pensar en luchar por un futuro sin hambre, sin desocupados, sin dictaduras uniformadas, sin monumentos a la violencia.
Fuente:DiarioRegistrado










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