27.02.2012
cita en montevideo, el 16 de marzo
Después del G-20, la Aladi y la Cepal convocan a reforzar la integración
Los dos entes latinoamericanos organizan un encuentro de ministros de Economía de la región para enfrentar la crisis financiera global.
Las coincidencias alcanzadas entre los países de la región presentes en la última reunión del Grupo de los 20 (G-20), y que incluso sumaron a naciones de otros continentes, como China y Turquía, son un motor para nuevos encuentros que buscan profundizar la integración hasta niveles por ahora no alcanzados.
Este es el caso de la convocatoria conjunta que han realizado la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y la Comisión Económica para América Latina (Cepal), las que han citado a los ministros de Economía de los países de la región para realizar un debate sobre las fortalezas de las economías de los países de cara a la crisis internacional.
El evento se llevará a cabo el 16 de marzo en la sede de la Aladi, en Montevideo, y contará con la presencia de los responsables de las áreas económicas de la Argentina, Uruguay, Bolivia y Perú entre otros, indicó ayer el organismo en un comunicado. También participarán la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena y, eventualmente, el secretario general de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias.
El secretario general de la Aladi, Carlos “Chacho” Álvarez, explicó que se trata de “aportar a la búsqueda de la complementariedad entre las distintas visiones y los diferentes proyectos económicos y sociales que priman hoy en la realidad latinoamericana”.
Según el comunicado, “todos coinciden en que la región atraviesa una gran oportunidad, en tanto continúa su crecimiento sostenido y se avanza en el combate a la pobreza y la indigencia”. De ahí que surja “la necesidad de profundizar el debate y los intercambios que fortalezcan a la región y clarifiquen las estrategias de desarrollo de mediano y largo plazo que plantean los países”.
El cuadro que plantea la Aladi se aplicó en forma concreta en la reciente cumbre del G-20 que se realizó en México, donde la Argentina, Brasil y Chile coincidieron en muchos de los puntos que son centrales para estos países y que destacan la defensa de la economía real y el empleo como mecanismos para salir de la crisis económica.
Los tres países enfocaron sus intervenciones en dejar sentada la importancia que tienen sus mercados internos y la defensa de su sector productivo, frente a la incertidumbre existente en Europa y la amenaza de una desaceleración de la economía a nivel global. De ahí la necesidad de rechazar las recetas ortodoxas de ajuste como medicina reparadora y que en particular los europeos enfatizan la necesidad de plasmar en los documentos de cierre.
Las reuniones en las que participaron los funcionarios argentinos, encabezados por el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y la titular del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, buscaron avanzar en los grandes temas de la agenda de la Cumbre de Cannes de noviembre último, que se enmarcan en el crecimiento con inclusión y a los que la Argentina adscribe.
Un debate central del G-20 mostró cómo los países en desarrollo se ubican en defensa del crecimiento con inclusión. La reforma del FMI y la dotación de más recursos a ese organismo expuso las diferencias entre los países, en particular Alemania y Estados Unidos. Mientras que el primero se mostró reacio en armar un fondo Europeo de rescate, adicional al ya existente, y sostuvo que la solución a los problemas de los países que componen la zona euro es más ajuste, Estados Unidos pidió la creación de “un fondo más creíble y agresivo”, antes de empezar a hablar de mayores recursos para el FMI.
Los países del G-20 en general, incluido Brasil, presionaron a Alemania, ya que creen que cuenta con grados de libertad para relajar las políticas de reformas y contribuir al crecimiento. De lo contrario, opinan, la desaceleración comenzará a pegar más fuerte en los emergentes, que hasta ahora lograron capear el temporal.
Fue aquí donde la Argentina, Brasil, Turquía y China, entre otros, coincidieron en marcar una agenda “pro” demanda y empleo en sus respectivos mercados internos. Esta posición prácticamente estuvo descuidada por parte de los países desarrollados, ocupados en apagar los incendios fiscales que enfrentan.
La delegación argentina reconoció que no fue sencillo lograr imponer en el comunicado, y en su primer párrafo, el compromiso de los países en apoyar la creación de nuevos puestos de trabajo, algo que, si bien había sido incluido en la agenda del encuentro de presidentes de noviembre pasado en Cannes, Francia, casi fue omitido en México. Triunfó la perseverancia de los países en desarrollo, que expresó la defensa de sus reales intereses.
Fuente:TiempoArgentino

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