9 de febrero de 2012

LA ENVIADA DE OBAMA RECLAMÓ “UNA SOLUCIÓN DIPLOMÁTICA” AL DIFERENDO ENTRE ARGENTINA Y EL REINO UNIDO.

LA ENVIADA DE OBAMA RECLAMO “UNA SOLUCION DIPLOMATICA” AL DIFERENDO ENTRE ARGENTINA Y EL REINO UNIDO
Estados Unidos pide una negociación
Roberta Jacobson se reunirá hoy con el canciller Timerman. Antes de llegar, reiteró la postura norteamericana a favor del diálogo. La Cancillería británica rechazó la acusación de militarizar las islas.

La designada secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Hemisféricos, Roberta Jacobson.Imagen: AFP

La nueva responsable de la relación entre Washington y América latina, Roberta Jacobson, comenzará hoy su actividad oficial en Buenos Aires en el marco de su primera gira por la región desde que asumió, en septiembre del año pasado. La designada secretaria de Estado Adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental –aún espera la aprobación del Senado norteamericano– arribó ayer a la Argentina, luego de una escala en Perú, donde reiteró que la postura de los Estados Unidos respecto del diferendo con el Reino Unido por las islas Malvinas es que ambos países “negocien una solución diplomática”, tal como ya había consignado Hillary Clinton. La última vez que hubo una visita similar fue en circunstancias más complejas: quien ocupaba el cargo de Jacobson en ese entonces, Arturo Valenzuela, crítico de los gobiernos de la región, tuvo un entredicho con la Rosada por pedir mayor seguridad jurídica para los empresas de su país.

“Nosotros tenemos la misma posición que siempre, que los dos países negocien una solución diplomática. Se trata de un problema entre dos de nuestros socios, la verdad es que no queremos cambiar la posición” acerca de las Malvinas, sostuvo Jacobson. Hace dos semanas, la misma secretaria de Estado, Hillary Clinton, insistió en que, si bien su país reconoce “el gobierno de facto de las islas”, promovían una negociación bilateral para resolver el asunto de fondo. “No tomamos posición respecto de la soberanía”, aclaró.

Para las 8.30 está prevista la reunión de Jacobson con el canciller Héctor Timerman, donde se hablará de “asuntos de interés bilateral”: se descuenta que el tema Atlántico Sur formará parte de la agenda, al igual que otros como la relación de la Argentina con acreedores de los Estados Unidos, la cuestión iraní (“la influencia de Irán no es una cosa positiva para la región”, sostuvo la diplomática en Lima), entre un temario más amplio. También tendrá un almuerzo con representantes de empresas estadounidenses que hacen negocios en la Argentina y luego mantendrá reuniones “con líderes de la sociedad civil”, una forma elegante de referirse a figuras políticas de la oposición.

“Hay mucho interés en América latina, no sólo por ser parte de un mundo global, sino también porque en Estados Unidos tenemos una población latina que está creciendo –manifestó la enviada del Departamento de Estado en la escala peruana de su gira–. Ahora más que nunca estamos muy en América latina, preparando la Cumbre de las Américas, y ésa es parte de la política exterior de Estados Unidos.”

En tanto, el Reino Unido reaccionó ante el anuncio de que la Argentina llevará una vez más el tema de las Malvinas ante la ONU y aseguró que “no militariza el Atlántico Sur”, sino que su posición es “defensiva y se mantiene sin cambios”. Un portavoz del Foreign Office insistió en un comunicado con que los malvinenses “son libres de determinar su propio futuro” y que “no habrá negociaciones a menos que los isleños lo deseen. La nota concluye con que “el Reino Unido no tiene dudas acerca de la soberanía sobre las islas y el principio de la libre determinación”.

Mientras tanto, el ministro de Defensa argentino, Arturo Puricelli, calificó de “bravuconada” la decisión de Londres de enviar un destructor al mar Austral y sostuvo que, en cambio, la Argentina no está “aprestando ningún tipo de fuerza” en el Atlántico Sur, pero insistió en que a nivel castrense están “atentos y vigilantes” ante una eventual amenaza.

El acto será en Ushuaia
La gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, confirmó que la presidenta Cristina Kirchner encabezará el acto central del 2 de Abril en Ushuaia, cuando se cumplan 30 años del inicio del conflicto bélico en Malvinas. “La presidenta de la Nación estará presente una vez más en el acto del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en la ciudad de Ushuaia”, indicó Ríos, a través de un comunicado. La gobernadora mencionó que existían versiones acerca de que esta vez el acto se haría fuera de Tierra del Fuego, pero que el Gobierno “descarta de plano esa posibilidad”. Ríos hizo el anuncio luego de reunirse con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.


OPINION
El Reino Unido debería dar el ejemplo
Por José Ramos Horta *
La presidenta de los argentinos hizo un llamado a la responsabilidad institucional y la negociación para terminar con 180 años de ocupación de las islas Malvinas por parte del Reino Unido, y yo, en mi carácter de presidente de la República Democrática de Timor-Leste –primer país descolonizado del siglo XXI–, estudioso de los procesos de descolonización, y Premio Nobel de la Paz de 1996, justamente por la búsqueda de una solución pacífica a la ocupación indonesia de mi tierra, no puedo menos que apoyar su reclamo y el de los millones de argentinos.

Esta solidaridad tiene sus raíces en el derecho internacional, en la racionalidad política moderna y en la lógica que emerge de la necesidad de la construcción de un nuevo orden político internacional más justo, no basado en el poderío militar y económico, sino en la justicia, la solidaridad y la equidad.

El derecho a la libre autodeterminación de los pueblos es reconocido universalmente, pero sin que viole o contradiga el principio de integridad territorial de los países y las naciones.

El pretender que las Malvinas deban ser consideradas parte del Reino Unido por estar habitadas por ingleses –que hasta antes de 1982 ni siquiera tenían derechos ciudadanos plenos, asimilables a los de un habitante de Londres– tiene la misma consistencia legal y lógica que pretender que los habitantes del Barrio Chino de Belgrano, en Buenos Aires, quieran responder políticamente a Beijing o a Taiwan y no a la República Argentina. El derecho a la autodeterminación de los pueblos no fue inventado para grupos étnicos residiendo en un territorio determinado. Los malvinenses pueden seguir siendo ciudadanos ingleses, así como los del Barrio Chino de Buenos Aires seguir siendo chinos, ser respetados en sus culturas y valores, pero residen en un territorio soberano de la República Argentina. Inclusive se puede pensar en un estatuto especial, consensuado, pero que contemple, por sobre todo, la integridad territorial de la Argentina. La España moderna, democrática y del consenso consiguió estatutos autonómicos imaginativos e interesantes para vascos o catalanes, y mantuvo su unidad territorial y nacional.

Una vez más Argentina apela, como lo vino haciendo hace años, a las instituciones de las Naciones Unidas: el Consejo de Seguridad, el Comité de Descolonización e inclusive la Asamblea, donde están representados los Estados soberanos. La guerra de 1982 fue un acto de una dictadura sangrienta que usurpó la democracia y sojuzgó al pueblo por la fuerza. No puede ser tomada como jurisprudencia para negar la apertura de las negociaciones.

El Reino Unido es miembro permanente y con derecho a veto del Consejo de Seguridad y debería dar el ejemplo de cómo resolver conflictos de manera pacífica. Ya lo hizo en la negociación con China por la devolución de Macao y Hong Kong. ¿Por qué no intenta con Argentina una solución negociada como aquélla? ¿Será porque Argentina no tiene el poder militar de China? ¿Será porque Argentina muestra vocación pacífica? ¿O será por el potencial de recursos naturales que tiene la región? Inclusive si así fuera, siempre existe la posibilidad de una solución creativa para el manejo y administración responsable y sustentable de estos recursos.

Desde el punto de vista de los principios, resulta insustentable que antiguas potencias coloniales mantengan territorios en otros países, como es el caso de Gibraltar, Guantánamo o las Malvinas. En el siglo XXI, cuando la totalidad de los países integrantes de las Naciones Unidas sin excepciones nos comprometimos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde en el Objetivo número 8 se habla de “Promover una asociación internacional para el desarrollo”, es inadmisible que un país europeo, o de donde fuere, conserve colonias a decenas de miles de kilómetros de distancia, y, en especial, cuando esta presencia se apoya en poderío militar.
* Presidente de la República Democrática de Timor-Leste - Premio Nobel de la Paz 1996.
Fuente:Pagina12

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