4 de febrero de 2012

PLAN CÓNDOR: MORALES BERMÚDEZ CONTRA SU EXTRADICIÓN-Martín Almada: Escuché la palabra Cóndor estando en su "vientre".

MORALES BERMUDEZ CONTRA SU EXTRADICION
En Buenos Aires, no
Por Carlos Noriega
Desde Lima
El dictador Francisco Morales Bermúdez, de 90 años, reapareció ayer, después de conocido el pedido de extradición del juez federal Norberto Oyarbide por el secuestro y deportación a la Argentina de trece dirigentes políticos peruanos en 1978. Lo hizo para atacar a la Justicia argentina y anunciar que no está dispuesto a someterse a ella. El general, que encabezó una dictadura entre 1975 y 1980, justificó la deportación de los políticos peruanos a la Argentina, donde fueron detenidos clandestinamente en una base militar de Jujuy, y anunció que estaba dispuesto a someterse a los tribunales peruanos para responder por este caso, pero que de ninguna manera aceptaría ser juzgado en Argentina. En la Justicia peruana no hay ningún proceso abierto contra él.

Más allá de su voluntad y de sus declaraciones contra la Justicia argentina, a la que acusó de desatar una “persecución política” en su contra, Morales Bermúdez tendrá que someterse al proceso de extradición, que puede tomar un año o incluso algo más. Una vez que la solicitud llegue a la Cancillería peruana ésta deberá derivarla a un juez, que tendrá veinte días para decidir si dicta orden de captura o si el largo proceso de extradición sigue con orden de comparecencia. La Corte Suprema tendrá la decisión judicial final. Si la Justicia peruana niega la extradición, el caso queda cerrado, si le da luz verde el asunto pasará al gobierno y el presidente Ollanta Humala tendrá la última palabra: tiene la facultad de darle trámite o rechazarla.

Carlos Rivera, abogado en derechos humanos y subdirector del Instituto de Defensa Legal, le señaló a Página/12 que, por tratarse de un caso de extradición, Interpol no puede detener a Morales Bermúdez sin la orden de un juez peruano. Sin embargo, Ronald Gamarra, también abogado en derechos humanos y ex secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, considera que una detención por parte de Interpol sí procedería. “Morales Bermúdez forma parte de los dictadores que en los años ’70 infectaron América latina y me parece muy bien que un juez argentino haya solicitado su extradición para procesarlo. No veo razón por la que no deba ser detenido por este caso y extraditado. Puede ser detenido inmediatamente que llegue la comunicación a Interpol. El Estado peruano debe tener muy claro que estamos ante un ex dictador”, señaló Gamarra a este diario.

En diciembre de 2007 la Justicia italiana solicitó la extradición del general Morales Bermúdez por el secuestro en 1980, en territorio peruano, de la ciudadana argentina, de origen italiano, Noemí Gianotti de Molfino, que luego apareció muerta en Madrid. En esa ocasión, el entonces presidente Alan García negó la extradición. En opinión de Carlos Rivera, a pesar del cambio político en el Perú con el inicio del gobierno de Ollanta Humala, en esta ocasión la extradición del dictador también encontraría dificultades para prosperar por razones políticas.

Dirigentes del partido del ex dictador Alberto Fujimori, del grupo político del ex presidente Alan García y miembros de la derecha, han salido en defensa del dictador acusado de violar los derechos humanos en el marco del Plan Cóndor. El gobierno no se ha pronunciado.

En opinión de Rivera, cuando Morales Bermúdez dice que no se quiere someter a la Justicia argentina pero pide que la Justicia peruana sí lo investigue, está apostando al alto nivel de impunidad que existe en los tribunales peruanos en los casos de violaciones a los derechos humanos: “Morales Bermúdez sabe que en Argentina hay un estándar que está más dirigido a sancionar a los jefes militares, mientras que en el Perú hay una tendencia a absolverlos. Por eso creo que su apuesta es ser juzgado en el Perú para no ser sancionado”.
Fuente:Pagina12

Martín Almada: Escuché la palabra Cóndor estando en su "vientre"
03-02-2012
Por Julia R. Arévalo y Ricardo Grance
Asunción, 3 feb (EFE).- Para el maestro y sindicalista Martín Almada, la caída de Alfredo Stroessner hace hoy 23 años significó otros 15 de lucha para saber por qué lo habían torturado militares extranjeros en su propio país, que concluyó con el hallazgo de los archivos de la Operación Cóndor.

Detenido el 26 de diciembre de 1974, Almada sufrió tortura, viudedad, desposesión y exilio y sigue reivindicando justicia para las víctimas de una de las dictaduras más largas de América Latina.

El doctor Almada recibió a Efe en uno de los lugares de su detención -hoy museo- y relató su experiencia sin dejarse vencer por el dolor que transmitía más que una vez, cuando lamentó que la paraguaya sea "una sociedad complaciente con sus ladrones y verdugos, pero implacable con sus soñadores".

PREGUNTA: ¿Por qué lo represalió Stroessner?
RESPUESTA: Yo era director de una escuela primaria y llevaba a la práctica la pedagogía en Paulo Freire, que unió marxismo y cristianismo en su modelo. Por eso yo fui torturado durante 30 días, me quemaron los ojos, me aplicaron shock eléctrico en los testículos, me dieron de comer material fecal y orina una semana. Me destruyeron físicamente esta gente.

P.- ¿Cuánto tiempo estuvo en la cárcel?
R.- Estuve 1.000 días de cárcel en cárcel, he visto a más de 1.200 torturados. Recuerdo con mucho dolor hasta la fecha cómo a un anciano lo torturaron tanto, un señor de 80 años, le rompieron toda la cabeza, por el delito de tener una biblia que le había dado supuestamente un cura teólogo de la liberación. ¿Cuál fue mi delito? Lei un libro.

P.- Usted perdió a su esposa.
R.- Le hicieron escuchar a mi esposa mis llantos, mis alaridos durante los primeros días de tortura. Ella creyó que me iban a cortar las uñas, la oreja... Al décimo día le dijeron que el maestro subversivo había fallecido y le dio un infarto. Ni un solo médico se animó a llegar a la casa, ella murió por falta de atención medica. Ella murió de dolor y a mí me dijeron que se había suicidado.

P.- ¿Quiénes fueron sus torturadores?
R.- Yo era considerado Bin Laden (terrorista) porque fui llevado ante un tribunal militar. Había agregados militares elegantemente vestidos y la mayoría usaban anteojos negros. El primero que me torturó fue un coronel chileno que quería saber mis vínculos con los subversivos de su país, donde yo había estudiado. Luego un argentino. Los fui conociendo por su acento.

P.- ¿Llegó a saber sus nombres?
R.- Aquí la tortura era a cara descubierta, nos conocíamos todos. Detuvieron conmigo a un comisario por no delatar a su hijo y él sabía los nombres de todos ellos y me dijo: 'quien te torturó se llama coronel Jorge Oteiza López, estamos en las garras del Cóndor'. Es la primera vez que yo escuché la palabra, estando en el vientre del Cóndor.

P.- ¿Cómo hallaron los "archivos del terror"?
R.- Cuando vuelvo a Paraguay pido mis antecedentes. Quería saber cómo murió mi esposa y por qué me torturan en mi país militares extranjeros. La Policía dijo que no estuve preso y pedí allanar sus archivos. Recibo una llamada de una mujer que me dice: 'sus papeles no están en la central de Policía, están fuera de Asunción', y me trae un plano. Y así fue cómo el 22 de diciembre de 1992 encontramos tres toneladas de documentos y el acta de nacimiento del Cóndor.

P.- ¿Se ha hecho justicia?
R.- Los archivos han permitido a España, Francia, Italia, Argentina o Chile investigar el Cóndor. En Paraguay estamos esperando que reaccione la Justicia, que investigue y sanciones a estos criminales, a estos genocidas.

P.- ¿Qué ha cambiado en Paraguay desde entonces?
R.- Se fue Stroessner y los que fueron funcionarios de la dictadura pasaron a ser funcionarios de la democracia. Aquí no hubo castigo.

P.- ¿Para quién el castigo?
R.- La Policía hizo el trabajo sucio pero los autores morales e intelectuales fueron los militares y ellos siguen impunes. Ellos no entregan sus archivos. Y además el régimen pudo subsistir gracias al apoyo del empresariado, los nuevos ricos, los barones de Itaipú, ellos andan libres y se llevaron millones y millones de dólares.


P.- El Gobierno ha admitido la deuda de restitución de los bienes robados por la dictadura.
R.- Se llevaron 5.000 millones de dólares pero hasta la fecha ni un fiscal ha iniciado una investigación, ni un sólo fiscal de derechos humanos ha visitado el "archivo del terror".
Ag.EFE

GLADYS MEILINGER DE SANNEMANN
“Perdonar es difícil”
Referente indiscutible de la militancia contra la dictadura, médica y luchadora social, fue perseguida por el régimen stronista por sus ideales de justicia, con los que se mantuvo eternamente comprometida. Ya desde otro tiempo, sostiene: “¿Me pedís que defina el perdón? Yo digo que hay que castigar a todos los culpables”.
En su casa, ubicada en el barrio Roberto L. Petit, Meilinger analiza: “¡Dios mío! ¿Por qué tanta gente olvida a nuestros compañeros? Para nosotros, no había Navidad ni Año Nuevo.
La médica recibió numerosos reconocimientos nacionales e internacionales y dejó huellas en la historia escrita. 
Rodolfo Sannemann y Gladys Meilinger, juntos y tomados de la mano, como desde hace más de 60 años. 
Instantánea de las celebraciones desatadas en la mañana del 3 de febrero del 89, tras el golpe de Estado que acabó con 35 años de dictadura militar en Paraguay. La imagen fue captada en calle Palma.
Hoy, 3 de febrero, se cumple el vigésimo tercer aniversario del derrocamiento del régimen militar dictatorial que soportó Paraguay durante 35 años; el más largo de Latinoamérica. Apenas una semana atrás (el 27 de enero), se conmemoraba el Día Internacional de Recordación del Holocausto por designación de la ONU, en memoria de la liberación del mayor campo de exterminio nazi en Auschwitz, Polonia, ocurrida en la misma fecha, hace 67 años.

Ambos constituyen momentos de gran vulnerabilidad emocional para millares de personas que morirán con las secuelas de los actos de horror que atentaron contra sus derechos humanos de forma directa o indirecta, en carne propia o en la de sus seres amados. Para muchas de ellas, esos episodios son absolutamente incompatibles con la palabra “perdón”; otras simplemente los enterraron como mecanismo de autoprotección, de acuerdo a la opinión de expertos en salud mental. Aun así, los hechos sucedieron y el olvido de las circunstancias atravesadas no debe ser ninguna posibilidad.

Muy predispuesta, Gladys Meilinger (83) nos abrió las puertas de su memoria. Vestida de blanco, pues aún se siente fuerte, incluso tras el último derrame que sufrió hace poco más de un año, cuenta: “Me dio porque rabié; escuché sobre otro negociado”, sin bajar la guardia en temperamento y convicción. Con mucho esfuerzo físico, don Rodolfo Sannemann (RS) se acerca a su compañera de toda la vida para escuchar una vez más el relato de su batallar, el cual ansían sea útil para hacer justicia en Paraguay. “Vení, mi amor, sentate a mi lado”, invita Gladys a Rudy.

Ella fue secuestrada de su consultorio en Misiones (Argentina) durante el Plan Cóndor, el 24 de marzo de 1976, dos días antes de que tomaran a su marido. Sus hijos, Martín y Ruth, desamparados con 15 y 14 años, respectivamente, fueron acogidos por parientes. La trajeron a Paraguay, donde fue recluida en un campo de concentración de Emboscada. Un año después, la trasladaron a la temible ESMA (Buenos Aires), donde sufrió torturas físicas y psicológicas. Sobrevivió gracias a la presión de organizaciones internacionales, principalmente la Embajada alemana. El calvario del exilio llevó a la pareja a Venezuela y Alemania. Regresaron a Paraguay en 1988. Ella escribió dos libros: Paraguay en el Operativo Cóndor y Paraguay y la Operación Cóndor en los Archivos del Terror. Próximamente, presentará el tercero con nuevos datos, clarificando acontecimientos.

Tras tantas décadas, ¿recuerda patentemente toda su labor? La lucha continúa; la democracia aún carece de forma. Se consiguieron algunas cositas con este gobierno, pero falta muchísimo. Todos esos “Carlos”, que se jactan de haber logrado la democracia, no hicieron más que blanquearse. Por eso Lino Oviedo habla en los medios de lo “preocupados” que estaban porque la dictadura era muy larga, y a algunos militares les “preocupaban los desaparecidos, secuestrados, asesinados”. Sí, pobrecito, él no sabía nada.

RS: Él integraba la seguridad de Estado de Stroessner; sabía bien dónde estaban los detenidos o muertos y no cuenta.

Sigue en carrera política. Trabaja con mucha gente joven que no lo conoce. Nosotros sí conocemos a todos estos “grandes demócratas”, por eso estoy por lanzar otro libro, resumen de los anteriores, donde agrego cosas. Debería llegar a las escuelas; desde 6.º grado ya se puede comprender qué sucedió y quién es esta gente.

¿Sabe quién la torturó? Por supuesto. En mi primer libro hay nombres de presos y torturadores. Aquí no se removió, no se castigó como en Argentina, Chile o Uruguay. Unos cuantos fueron a Tacumbú, aparentemente presos, pero son multimillonarios, siguen sumando a lo que robaron antes. Uno es empresario ahí, vende empanadas y pizzas al penal mismo; hasta crack comercializan.

Muchos se preguntan sobre la tortura. ¿Qué les hicieron, cómo sobrevivieron? Es una parte muy difícil; las palabras no alcanzan. Rudy nunca quiere hablar; yo sí. Di charlas en colegios; tengo material, películas argentinas sobre El Proceso, la Operación Cóndor. La película La noche de los lápices muestra que mataron a criaturas. Cuando vino Pablo Díaz, único sobreviviente, a Puerto Yguazú, recordamos a las familias enteras desaparecidas, escarpines de bebés hallados. En Argentina fue terrible.

RS: Quien vivió la tortura no quiere recordarla. A mí me torturaron bestialmente. La Triple A me iba a matar; me salvó la Embajada alemana. Si no se hace justicia, el sentimiento permanente es una gran amargura.

¿Es posible perdonar? No sé. Como definición del perdón, digo que todos los culpables deben ser castigados. Cuando Rudy estuvo internado, siendo aún funcionario de la Cámara de Senadores, ese que ahora se hace llamar Alfredo Stroessner (Goli Domínguez Stroessner) envió un telegrama deseándole buena recuperación. ¿Cómo se atrevió? Cínico y descarado. Perdonar es difícil.

RS: Supe que el mismo hombre dijo: “Estuve cerca de la casa de Sannemann, pero no pasé porque no sé cómo me recibiría”. Hizo bien en no venir. ¡Un stronista en mi casa! Son unos rova’atã.

Unos opinan que la descendencia no tiene culpa del actuar de sus mayores. Supuestamente nada sabían, pero deben conocer su historia familiar. Se habla de perdón por desinformación.

¿Cómo luchaban? Hacíamos reuniones, repartíamos panfletos. Teníamos un micro desde donde emitíamos un programa radial clandestino. Fue el primer Mercedes Benz que entró a Paraguay, era de Cóndor; acá lo destrozaron.

RS: Teníamos loca a la policía.

¿Qué decían? Denunciábamos a gente, hechos de represión. Teníamos tres folletos; el juvenil del Mopoco, llamado Hondita, bien grosero y directo; el de los mayores, Reivindicación, con un lenguaje más serio; y el 18 de Agosto, de la Confederación Paraguaya de Trabajadores. Distribuía desde mi consultorio; éramos caraduras, hasta en el Ministerio del Interior entrábamos a dejarlos.

¿Usted y su marido aún coinciden o el tiempo los cambió? Seguimos contando exactamente la misma historia. Estamos todo el tiempo juntos. A veces no hablamos; eso significa que estamos recordando.

¿Cómo llevó la familia? Soy encarnacena y mi marido, concepcionero. Nuestras familias siempre nos cuestionaron. Para todos, yo era la “supermujer”, que enseñaba Medicina y Literatura revolucionaria a los guerrilleros, entrenaba sobrevivencia en un campo. Gladys era la incitadora y Rudy, el santo. Como médica, acepto que me dediqué muchísimo a la gente, hice todas las especializaciones que había.

RS: Mis parientes decían que ella era una comunista.

¿Cuál es la relación con sus hijos? Hace poco le pregunté a Rudy si sentía culpa, como yo, por no haberles dado estabilidad. Andábamos de un país a otro; nunca pudieron hacer amigos, debían adaptarse pronto. Dijo sentir lo mismo, pero Martín y Ruth nos dijeron: “Mamá y papá, estamos muy felices por lo que hicieron y vamos a seguir su lucha. Ustedes hicieron muy bien”.

En profunda autoevaluación, ¿cómo se siente? Trato de disimular mis dolores. Me siento fuerte aún, hablo fuerte. Miro mucha tevé con mi esposo. No podemos salir por problemas de salud. Nos habría gustado ir a los actos del Bicentenario; los vimos por la tele. Disfruto de mis hijos, mis nietos (5) y bisnietos (2); de estar viva y poder presenciar pequeños actos de justicia. Este gobierno, sobre los anteriores, aunque calladamente, hizo cosas. Nos gustó que IPS quitara las placas de bronce de Stroessner de sus sedes. Hace sentir que nuestra lucha valió la pena.

Ayer los jóvenes ponían astucia, valor, hasta clandestinidad, ¿qué falta hoy? Información, saber qué y cómo sucedieron los hechos. Los jóvenes son la esperanza. Ojalá la gente no pierda la memoria, que piense en quienes ya no están.

¿Sigue siendo colorada? Claro. ¡Tanto luchamos! Me asombra que me pregunten por qué mis hijos son liberales. Les dimos libertad de decisión y pensamiento.

Si volviese atrás, ¿viviría lo mismo? Yo no cambié. Haría lo mismo en las mismas condiciones, pero con más experiencia. Valoro la larga vida al lado de mi marido, haber tenido a mis hijos, la armonía de mi casa, la paz que hay en nuestras vidas. Valoro no guardar rencor, pero sí esperar justicia.

Hoy, la doctora Sannemann ya no ejerce por dificultades de salud, aunque su pasión política continúa viva, con la esperanza de ver tiempos mejores.

LA VIDA Y LA MEMORIA
Triple A: La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), también llamada Triple A, fue un brazo parapolicial argentino de ultraderecha que ejecutó a innumerables políticos de izquierda en los 70.

Plan Cóndor: Operativo conjunto de las fuerzas de seguridad de los regímenes militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay, desarrollado en la década del 70, cuyo objetivo fue el combate a la subversión contra las dictaduras.

“Carlos”: Alias utilizado por los jefes de la conspiración que derrocó a Stroessner, mediante un golpe de Estado.

Esma: Escuela Superior de Mecánica de la Armada, habilitada como institución de instrucción militar. Durante la dictadura argentina (1976-1983), se convirtió en un centro clandestino de tortura e interrogatorio.

Mopoco: Movimiento Popular Colorado, rama interna del Partido Colorado, expulsada por levantarse contra el régimen dictatorial del General Alfredo Stroessner Matiauda, quien gobernó Paraguay desde 1954 hasta el 3 de febrero de 1989, hace 23 años.
Texto Lourdes Peralta ll lperalta@abc.com.py
Fotos: Guido Carvallo y Archivo ABC Color

Diez Canseco: “Nos secuestraron y entregaron al Ejército argentino”
El legislador fue uno de los 13 políticos deportados en el gobierno de Francisco Morales Bermúdez. Abogó por la investigación del Plan Cóndor
(Foto: Archivo El Comercio)
El legislador Javier Diez Canseco fue uno de los 13 políticos deportados a Argentina en 1978 durante el gobierno de Francisco Morales Bermúdez. El hombre de izquierda sostuvo que él y el resto de opositores del mandato de facto fueron secuestrados y entregados al Ejército argentino en plena dictadura de Jorge Videla.

Diez Canseco sostuvo que una investigación completa sobre los abusos cometidos en el marco del Plan Cóndor dará la señal de que las acciones de las dictaduras militares y las actuales violaciones a los derechos humanos no quedarán impunes.

En diálogo con la agencia Andina, el congresista oficialista dijo que a más de tres décadas de la deportación de 13 opositores al gobierno de Morales Bermúdez, lo único que le interesa es el esclarecimiento de la verdad y negó que tenga un afán de venganza contra el general en retiro.

“No hay ánimo de revancha ni de venganza, hay deseo de que se conozca la verdad, se haga justicia y se dé una señal importante al mundo de que las violaciones cometidas por las dictaduras militares y los abusos que algunos gobiernos cometen actualmente no van a quedar impunes”, manifestó.

“EL PERÚ SI FUE PARTE DEL PLAN CÓNDOR”
Diez Canseco comentó que si bien la última dictadura militar no fue en sus inicios parte del Plan Cóndor, en sus últimos años, cuando Morales Bermúdez ya estaba en el poder, “sí formó parte”.

Recordó, además, que el caso de los 13 peruanos secuestrados durante el gobierno militar no fue el único, sino que también algunos opositores argentinos fueron capturados en Perú y entregados a los servicios de seguridad argentinos.

“Mi único interés es la verdad y que se respondan por hechos que son hechos extremadamente abusivos. Hay que ponerse en los zapatos de las personas secuestradas, sin informar a sus familiares, y entregados a un ejército extranjero. Hay que pensar en el sufrimiento de sus familiares, esposas e hijos”, acotó.

Un juez federal argentino ha pedido la captura internacional de Morales Bermúdez por el secuestro de 13 opositores a su gobierno que fueron llevados a Argentina presuntamente como parte del llamado Plan Cóndor.
FuentedeOrigen:ElComercio
Fuente:Agndh                              

El Partido Colorado debe ser proscrito por complicidad con el genocidio stronista
Por Eduardo Arce 
febrero 3, 2012
http://ea.com.py/el-partido-colorado-debe-ser-proscrito-por-complicidad-con-el-genocidio-stronista/

Análisis: “Lo que perpetró en Paraguay la dictadura stronista, con el apoyo absoluto del Partido Colorado, fue un genocidio y como organización genocida, debe se ser proscrita.”
Foto 1: Partido Colorado, Fuerzas Armadas, Gobierno. Imagen: Portal Guaraní.
Hoy conmemoramos un nuevo aniversario de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner al que se lo califica como régimen totalitario, dictatorial, genocida, sangriento, corrupto, violador de los derechos humanos y un largo etcétera.
Todas las declaraciones se refieren a la “larga noche stronista” en las que proliferaron las persecuciones, los encarcelamientos, las torturas, las muertes, las desapariciones, los exilios.
Todos hablan de que montó un nuevo Estado basado en la corrupción, el contrabando, la entrega del patrimonio y la soberanía nacional. Se debía robar de acuerdo a su rango: el jefe robaba más y el de menor jerarquía, menos, pero todos debían hacerlo.
La prebenda, el clientelismo, la delación para ganar unos puntitos y poder “trepar” o simplemente estar bien ubicado con los jefes, eran parte del mecanismo necesario para dominar, sojuzgar, someter, avasallar, oprimir.
Todo esto, y más, fue el gobierno de Stroessner. Un gobierno dictatorial sui géneris en América Latina, porque si bien gobernaba con la represión como Constitución Nacional (el tejuruguái era la Constitución según los torturadores Lucilo Benítez “Kururu Pire” y Camilo Almada Morel, “Sapriza”), tenía el apoyo de las Fuerzas Armadas, lo cual le hacía una dictadura militar como cualquier otra de la región.
Gobernó con el Partido Colorado
Sin embargo, el aspecto singular, extraño en su género lo obtuvo gracias al apoyo irrestricto, incondicional y “hasta las últimas consecuencias” del Partido Colorado, que le otorgó el manto político que necesitaba para reelegirse, cada cinco años, por márgenes envidiables.
¿Quién, que haya vivido esos años, no recuerda las victorias electorales del Partido Colorado? En 1963 obtuvo el 90 por ciento de los votos. En 1968, el 70,9%; en 1973, el 83,6%; en 1978, el 89,9%; en 1983, el 90% y en 1988, el 88% de los votos.
Quienes dicen que Stroessner era un dictador, un autócrata absolutista, están en lo cierto. Pero quienes sostienen que el Partido Colorado ha sido “cautivo” de Stroessner, mienten. Y lo hacen para liberar al Partido Colorado de su responsabilidad en el genocidio perpetrado por la dictadura.
Desde 1954, el dictador Stroessner conformó un gobierno basado en la trilogía Gobierno, Fuerzas Armadas, Partido Colorado. Sin éste, la dictadura stronista no hubiera logrado sobrevivir mucho tiempo, por tanto es enteramente responsable de lo que ocurrió en nuestro país durante toda la dictadura y los 20 años posteriores a su caída.
Y lo que perpetró la dictadura stronista, con el apoyo absoluto del Partido Colorado, fue un genocidio.

Cuadro:"¿Quién, que haya vivido esos años, no recuerda las victorias electorales del Partido Colorado? En 1963 obtuvo el 90 por ciento de los votos. En 1968, el 70,9%; en 1973, el 83,6%; en 1978, el 89,9%; en 1983, el 90% y en 1988, el 88% de los votos."
¿Qué se entiende por genocidio?
Eduardo Rezses, en su trabajo “La figura de genocidio y el caso argentino. La posibilidad de adecuar jurídicamente una figura penal a una realidad política”, explica con claridad lo que se entiende por genocidio.
“El delito de genocidio debe ser analizado como parte de un programa sistemático y ordenado de persecución y exterminio, y que dentro de esa sistematización, aparece como elemento típico característico la construcción y delimitación del grupo objeto de exterminio, ya que el delito típico de genocidio se configura en función de la intención del sujeto activo en destruir total o parcialmente a un grupo como tal”.
“A su vez, la premeditación y planificación de la destrucción de un grupo humano constituye el dato esencial del crimen de genocidio, en donde el elemento subjetivo del injusto, es decir, la destrucción de determinado grupos, es el factor determinante –y no los motivos de llevar adelante este delito– lo que caracteriza al comportamiento como genocida. A su vez, para llevar adelante este accionar, es necesario la existencia de un aparato organizado de poder criminal, razón suficiente para que cobre especial relevancia el elemento subjetivo como elemento caracterizador de los delitos de genocidio: el propósito de destruir”.
“En este mismo rigor, cobra especial relieve la interpretación que debe darse a la expresión ‘con la intención de destruir total o parcialmente’, donde queda claramente expresado que la intención no es el móvil del delito, sino un elemento subjetivo del injusto y que el móvil es irrelevante para este tipo penal, y que el actuar genocida debe ser producto de una actividad sistemática, ordenada, planificada y premeditada, con la participación o tolerancia del poder político de iure o de facto”.
“Por ello la actuación genocida debe ser interpretada como parte de un plan global –normalmente de un gobierno o una estructura organizada de poder– en el que participan diversas personas y que está organizado de forma sistemática para hacer desaparecer total o parcialmente un determinado grupo humano. Sólo desde esta perspectiva colectiva constituye la actuación del autor un medio objetivamente adecuado e idóneo para tal fin exterminador”.
¿La ANR cabe en ese concepto?
El Partido Colorado se apoderó del Estado. Sus hombres y mujeres estaban en todos los cargos no sólo para saquear, para robar y corromper. La ANR se apoderó del Estado para perpetuar el modelo stronista, el régimen dictatorial del cual ellos formaban parte indisoluble.
Fue así que fueron artífices, con los militares –que además también eran colorados–, de la construcción de la figura del anticomunismo como centro de su accionar represivo y eje de su “actividad sistemática, ordenada, planificada y premeditada, con la participación o tolerancia del poder político de iure o de facto para hacer desaparecer total o parcialmente un determinado grupo humano”.
Stroessner, presidente honorario
El Partido Colorado jamás se hizo una autocrítica ni pidió perdón a nadie. Nunca expulsó al dictador Stroessner –que hasta hoy sigue siendo su presidente honorario– ni a sus cómplices en el genocidio.
Murió el que fuera el terrorífico ministro del Interior de la dictadura, Sabino Augusto Montanaro, siendo afiliado del Partido Colorado. Y murieron varios de sus ministros, como Ugarte Centurión o Adán Godoy Giménez, César Barrientos o Marcial Samaniego. Y otros siguen vivos. Disfrutando de la fortuna que les dio el régimen genocida.
Transformar el Partido Colorado es imposible
Es falso de toda falsedad, y ya resultó demostrada en la práctica, intentar cambiar las cosas, proponiéndose “transformar” el Partido Colorado desde adentro.
En efecto, mucha gente honesta ha intentado eso y fue “tragada” por el sistema o fracasaron estrepitosamente. Ese camino es el cementerio sociopolítico para dirigentes y activistas honestos que quieren cambiar las cosas.
No existe la mínima posibilidad de convertir al Partido Colorado en un instrumento político que mejore la situación del pueblo trabajador y que lo libere de la opresión y la explotación. Y eso es así porque es parte integrante, fundamental e indisoluble de ese sistema que oprime y explota.
Si se lograra avanzar un milímetro en cambiarlo, el Partido Colorado se pulverizaría en mil grupos. Y aún más, dejaría de existir tal como lo conocemos hoy.
Proscribir a la ANR por genocida
Después de la Segunda Guerra Mundial y durante los juicios de Núremberg, el Tribunal Militar Internacional declaró como una organización criminal al Partido Nazi y se lo proscribió en todo el territorio alemán, así como a sus ideas y símbolos. Esta proscripción sigue hasta hoy.
Aquí, como allá el Partido Nazi, los jefes y militantes del Partido Colorado participaron activamente en la persecución y eliminación física de comunistas y de todas las personas que se pareciesen a comunistas o que oliesen como ellos.
El Gobierno stronista y el Partido Colorado participaban activamente en la Liga Anticomunista Mundial, espacio desde donde se tejían las actividades represivas y desde donde se colaboró estrechamente con la aplicación del Operativo Cóndor principalmente en el Cono Sur Latinoamericano.
El Operativo Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur, donde se intercambiaban prisioneros políticos e informaciones sobre las actividades de los “comunistas”, para capturarlos, reprimirlos y asesinarlos.
La ANR obligaba a la población a afiliarse, a participar en la vigilancia sistemática contra la población civil, detallando en reportes que luego pasarían a la Policía de Investigaciones, en aquel tiempo en manos de Pastor Coronel, miembro del Partido Colorado. Estos informes daban cuenta de la conducta y la visión política de los miembros de cada barrio, de cada lugar de trabajo, década club de fútbol o de cada parroquia cristiana.
Anive haguã oiko
Hemos escuchado y leído en estos días, lo mismo de siempre. Lo mismo que hace 23 años. La dictadura se fue pero quedan los stronistas. O como dicen que dijo Stroessner, mirando una foto del nuevo “gobierno de la transición” encabezado por Andrés Rodríguez: “¡Eh, ahí sólo falto yo!”
Las víctimas de la dictadura se lamentan porque no han sido juzgados los más de 700 represores y torturadores que se estima están aún caminando entre nosotros.
Muchas y muchos compatriotas levantan el “anive haguã oiko” como necesidad para seguir viviendo.
Eso será posible, sola y exclusivamente si llevamos adelante la proscripción legal del Partido Colorado por complicidad con el genocidio, el saqueo al Estado y la corrupción como valor moral.
Envío:AexPPCdba.

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