11 de marzo de 2012

COLECTIVO CULTURAL.

LIBROS, ESCRITORES y POETAS
09/03/12
Miguel Cantilo: “Los chicos que iban a la guerra de Malvinas escuchaban rock argentino”
En su último libro ¡Qué circo! (Galerna), el cantautor se pone en la piel de un cronista y testigo de los orígenes del movimiento rock de la Argentina para relatar anécdotas, ordenar los hechos y reivindicar artistas; mientras fluye el clima de época y una mirada crítica sobre el género hoy.
POR MARCELA MAZZEI
MUSICO Y CRONISTA. "Todo en relación a la historia del rock es nuevo", dice Miguel Cantilo.
Además de la autoría de algunas de las más bellas canciones en español, Miguel Cantilo tiene un privilegio: haber vivido desde adentro el nacimiento del rock en la Argentina. Presenció los primeros shows de Spinetta, de Charly García, conoció a Santaolalla cuando era un adolescente, subió al escenario del BA Rock y también emprendió el exilio en los tiempos intolerancia y dictadura. Todo lo cuenta en ¡Qué circo! Memoria y presente de medio siglo de rock argentino (Galerna), su libro más reciente –el anterior tiene historias delirantes de la cultura hippie local. Como reconoce en entrevista con Ñ Digital, fue un ejercicio de memoria que le llevó casi cinco años de investigaciones y reuniones con amigos “para que me contaran anécdotas que yo sabía pero que las había escuchado medio al pasar”, relata. En simultáneo editó Cantinelas, un disco con mitad de canciones nuevas y la otra de inéditos de diferentes épocas, desde antes de Pedro y Pablo hasta de los años 80 y 90, todas producidas con retoques de composición y un sonido 2012.

-Habiéndose publicado juntos, ¿cuál es la relación entre el disco y el libro?
-Fue un trabajo paralelo, quizás me haya tomado más tiempo el libro. Pero la relación está en que el libro tiene una visión anecdótica y cronológica, pero también es crítica de una actitud general que ha tomado el rock en el último tiempo, desde el punto de vista artístico, creativo y compositivo. El libro solo, con esta actitud crítica, tal vez no estaría completo sin el álbum en el que trato de rescatar los valores que en el libro se mencionan, que son los valores con los que arrancó el movimiento rock acá: una búsqueda de transmitir ideas, dotar de una cierta belleza particular a los textos y la música y –sin llegar a pretender genialidades– renovar el género de la canción. Eso está muy estancado en el rock actual: de los 90 para acá se ha privilegiado la imagen.

-Sin el disco, hubieras sido observador crítico más que músico.
-Hubiera estado como un tipo que fue músico, se sienta y mira la música: “Esto fue así y ahora lo que hacen no tiene nada que ver”. Trato de rescatar cosas que se están haciendo ahora y que son muy buenas, y pongo a consideración lo que yo mismo hago porque ahí también está involucrado un grupo de gente joven que enriquece el movimiento rock; algo que no pasa con las figuras más difundidas, los grupos que más se escuchan por la radio, los más convocantes.


-¿Y qué pasa con los buenos músicos?
-Eso hace que los buenos músicos se vayan a otros géneros como el jazz, el folclore y el tango... Porque alguien que está estudiando su instrumento y evolucionando mira el rock y no ve un campo de acción adecuado. Lo hablo con músicos, algunos jóvenes y otros no tanto, que se distancian del rock porque se dan cuenta que se ha transformado en una plataforma para otro tipo de cosas que no es el desarrollo de ideas musicales.

-¿Por qué es tan atractivo el rock para todo eso extra musical?
-Ante todo porque es un negocio de masas, y no hay muchos eventos que sean capaces de juntar tanta cantidad de gente como el rock que llena estadios. Entonces aparece un grupo que tiene éxito y detrás un montón de oportunistas tratan de imitar el molde, como ocurrió con los Redonditos. Seducidos por ese boom, surgen fenómenos como Callejeros, una imitación de la que se aprovecharon productores y managers hasta llevarlo al límite de la desgracia. No me voy a olvidar que en el momento en que había muerto toda la gente en Cromañón, las bateas estaban llenas de discos de Callejeros. Eso es síntoma de lo que produce el rock, una cosa muy negativa.

-Esta es la semana de los conciertos de Roger Waters en Buenos Aires, y un capítulo entero del libro habla del “viejo rockero”, ¿cómo es que un género que nació joven tenga a sus máximos exponentes en hombres de más de 60?
-Asistimos a algo que no tiene precedentes. Beethoven compuso cosas maravillosas cuando era joven y su última sinfonía cuando era un anciano: su evolución le tomó toda la vida. Que músicos de un género nuevo como el rock puedan tener un desarrollo de toda la vida y llegar al caso de Paul McCartney, un tipo que está entero creativa y físicamente y que puede seguir haciendo lo que hacía cuando era joven, es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar. Bono, en un encuentro con Paul McCartney, le dijo: "Este es el señor que inventó mi trabajo"; y el libro tiene de subtítulo “medio siglo de rock”, porque los primeros rock comenzaron a sonar entre los 50 y 60, o sea que el rock tiene la edad de esos tipos. Todo en relación a la historia es nuevo.

-¿Y cómo es tu relación con la escritura y la idea de ser un cronista?
-La misma relación que me lleva a hacer música: una necesidad. En este caso de enmarcar ideas que muchas veces nacen de conversar con periodistas sobre temas recurrentes, para satisfacer esa especie de curiosidad. Una de las preguntas más comunes es sobre los comienzos. Con otros músicos lo comentamos y nos hace gracia, quiere decir que interesa cómo fue la génesis de todo el movimiento o –como digo– la proto-historia del rock. Y es interesante porque sí, claro que tiene anécdotas, de las que pude poner algunas pero que son infinitas, debo saber la décima parte, pero fue una cosa muy rica y eso me impulsa a escribir. Es un ejercicio de memoria pero que obedece a la demanda de un ordenamiento cronológico, porque se confunde cuando vino éste, el otro y yo que tuve la posibilidad de crecer junto al movimiento, es interesante intentar poner un orden que para mí es natural.

-Varios capítulos retratan personajes, casi todos artistas, ¿creés que el libro es una manera de escribir la historia?
-Una de las cosas que quería hacer, y quizás no me salió tan bien, era reivindicar a muchas figuras que pasaron sin pena ni gloria o dejaron algún disco y se fueron diluyendo. Tal vez me faltó suficiente información, hay mucho de ese material que está descatalogado y sólo algunos revisionistas están desenterrando producciones, haciendo pequeñas tiradas de cosas muy valiosas que pasaron inadvertidas por los “fariseos” que tienen una voracidad por encontrar algo que generara dinero y todo lo puramente artístico lo descartan.

-Otro capítulo describe con detalles la relación entre los artistas y el resto de los actores de la industria musical; ahora se apela a que se está robando a los músicos cuando se baja música de Internet, como si esa relación hubiera sido justa en algún momento. Desacomodado todo el tablero, ¿cómo ves que podría acomodarse?
-Al cambiar todas las piezas de lugar comenzó todo ese fenómeno de valorizar el evento en vivo, que antes no existía: en el momento la actuación el artista vende sus discos y la gente se siente impulsada a comprarlos. Esto pasa en todo el mundo. Y el tema de Internet por un lado tiene el riesgo de que la gente baje gratis la música, pero por otro lado tiene la ventaja de la promoción. En los últimos 20 años, cada vez fue más difícil que un sello invirtiera y el artista se encontraba con que sacaba un disco y nadie se enteraba. Ahora, cualquiera puede saber si salió un disco nuevo, tal vez haya fragmentos de canciones y en algunas ocasiones hasta pueda bajar el disco completo prescindiendo de la información, las letras, el arte de tapa. Ya sabemos que bajar un disco es como bajar la cáscara de un disco. Hay una tendencia a pensar que el músico es víctima de Internet y creo que no, que a la vez saca ventajas.

-Hay una hipótesis sobre el origen que involucra al boom folclore de los 60, que promovió las clases de guitarra…
-Lo escuché a Nito Mestre comentar eso y a muchos les pasó lo mismo, por eso lo tomé como una generalidad. Inclusive el hecho de que Mercedes Sosa cante “Barro tal vez”, que es una canción que Spinetta compuso cuando tenía 15 años, es un testimonio claro de que el folclore fue la fuente de inspiración y de conocimiento de la relación entre la guitarra y el autor en la adolescencia. Porque fue muy fuerte lo que pasó con el folclore: había peñas en todos lados y en las fiestas siempre había un grupito que se iba a un rincón a tocar en la guitarra folclore, boleros… Y nosotros salimos de ahí. Pero no pasó lo mismo con el tango, que es un estilo más de adultos, más micro-climático del que “hay que ser tanguero”. Era otro circuito, incluso otra generación y tal vez haya tenido que ver el tema político ahí, porque muchas figuras del tango eran muy peronistas y cuando llegó la Libertadora las prohibió, y el tango se arrinconó.

-En ese sentido, hay un recorrido paralelo a la historia del país. ¿Cómo elegiste estas anécdotas de posdictadura?
-Cuando terminó la dictadura y volvió la democracia, la gente que había tenido todo ese poder se resistía a entregarlo. Policías de civil te decían: "¿Te creíste el verso de la democracia? Acá vamos a seguir mandando nosotros", y ese tipo de patoteos. O te hacían creer que era todo una trampa para volver a agarrar a los que se deschavaban, una pesadilla de nunca acabar. Pero la realidad es que el miedo duró... Creo que con Alfonsín se fue aflojando el miedo, pero desde que la dictadura permitió la actividad de los partidos políticos en el año 82, todavía había una sensación de que no se sabía si iba a poder entrar la democracia de nuevo o iba a haber otro golpe más, porque el pasado era una sucesión interminable de golpes militares y la confianza no era total. Retrospectivamente, creo que por eso mucha gente reivindica a Alfonsín, porque manejó las cosas para que la democracia siguiera, porque si lo hubiera hecho con más torpeza tal vez lo militares hubieran vuelto.

Por más que el argentino es muy intolerante, muy crítico y autocrítico, son grandes los avances si uno mira lo que pasaba hace 20, 15 años atrás, y cómo está constituída hoy la sociedad, con el grado de libertad que hay. Son avances realmente importantes.


-Hay una frase que abre el capítulo Dictablandas, que dice: “Qué lindo país teníamos, ¡Y cómo lo hicimos mierda!”, ¿a qué se refiere?
-Quizás por una exigencia, que había libertad y queríamos más libertad, más de la que los poderosos –desde la iglesia a las clases acaudaladas– se podían permitir perder. Tal vez esa súper exigencia hizo que también fuéramos responsables de llevar las cosas a un límite...


-¿Es una sensación compartida entre los músicos o es algo personal?
-Creo que cada uno lo ve de una manera distinta. Esta frase la comenté con Miguel Molfino, que es un escritor chaqueño que fue perseguido, muchas veces los que vivimos toda esa época nos damos cuenta de que también había de parte nuestra una búsqueda de libertad que por ahí el país no estaba preparada para darnos, desgraciadamente. Tal vez nos creíamos capaces de reproducir el molde de lo que se estaba dando en Europa en el 68 y traerlo acá, y esto era mucho más primitivo. Era una sociedad concentrada, con gente no dispuesta a aflojar su poder, y no lo iba a permitir.

-También hay varios pasajes dedicados a Malvinas: una crónica personal del día del desembarco, la anécdota del soldado de guardia y quizás me puedas explicar por qué se espera que los músicos se pronuncien al respecto…
-Y no sólo argentinos... Aunque no creo que recaiga sólo en los músicos, la opinión de cualquier artista es interesante en relación al tema Malvinas. A nosotros nos tocó más de lleno porque accidentalmente abrió la boca de salida a la música del rock nacional: aunque duró poco fue un espaldarazo, porque en el momento no sabían qué poner empezaron a descubrir que tenían discos... En ese sentido los músicos están más cerca, pero la historia que cuento es la de los chicos que iban a la guerra, que escuchaban la música y la tenían como entretenimiento, como compañía.


-¿Y ahora te pronunciás?
-Cada uno puede tener su opinión. Yo creo mucho en la defensa del medio ambiente y me parece que los ingleses han cometido torpezas gigantescas en otras partes del mundo, y si se ponen a explotar el petróleo en Malvinas, si se ponen a vivir de los recursos de ese pedazo nuestro que hay ahí, de nuestra plataforma submarina, puede llegar a ser trágico; pueden provocar un derrame como el de las costas de Estados Unidos. Por eso me parece muy importante la actitud que por algo tomaron los países de la región de tratar de frenar ese avance. Si eso lleva a la recuperación de la soberanía y a un acuerdo, eso ya lo dirá la historia y vamos a ver cómo lo pilotean los políticos de allá y de acá, pero lo fundamental es frenar el avance de una potencia depredadora.

-En el contexto de Malvinas nació el nombre de rock nacional, según contás de una tapa de la revista Pelo.
-Ahora se usa un poco más el rock argentino... a mí me llamó la atención ver en España que se usaba el rótulo rock nacional, pero la palabra nacional tiene connotaciones... A mí me lo hizo ver con objetividad Miguel Grimberg, un tipo que fue y sigue siendo un guía en muchos sentidos. Me hizo ver que no usáramos rock nacional porque no representa a la cosa, lo reviste de algo que además de nacionalista es excluyente.


-El capítulo final habla del espíritu del rock actual... ¿en qué consiste para vos este espíritu?
-Una frivolidad se adueñó del rock en el mundo. Figuras que eran de una talla espiritual, ya sea de una cultura orientalista o una búsqueda de la trascendencia del ser humano, fueron reemplazadas por cosas más banales. Ahora, aquí se tomó ese desafío y hubo muchos artistas –compositores, instrumentistas y hasta dibujantes– que se interesaron en ese lenguaje, y quedó como un sedimento. A lo mejor no es la corriente que arrastra más público pero existe esa búsqueda de respuestas y el rock siempre ha sido receptor. Al final seleccioné algunas letras de tipos que no están embanderados muy claramente en eso, como Rubén Rada o David Lebón, pero que alguna vez crearon en esa línea y aunque no hayan sido un paradigma de espiritualidad, escribieron cosas que sacaron al rock del molde del tipo violento que va arriba de una moto y que maltrata a las mujeres.


FICHA
¡Qué circo! Memoria y presente de medio siglo de rock argentino (2011)
Editorial Galerna
320 páginas
Con prólogo de Sergio Marchi
Fuente:RevistaÑ

EL LIBRO DEL JUEZ DANIEL RAFECAS SOBRE EL EXTERMINIO DE LOS JUDIOS EUROPEOS
El “producto más perverso”
Estudioso del problema de la legalidad en los regímenes totalitarios, Rafecas indagó en el Holocausto “como si fuera la causa del Primer Cuerpo” y la culminación de la no legalidad que significó el régimen nazi.
Por Raúl Kollmann
Imagen: Télam
El juez federal Daniel Rafecas no es integrante de la comunidad judía, no tiene familiares que hayan sufrido por el Holocausto, pero desde hace años estudia con pasión todos los aspectos del genocidio perpetrado por Adolf Hitler y el nazismo. Esta semana se podrá encontrar en las librerías Historia de la Solución Final (Siglo XXI Editores), que lleva como subtítulo Una indagatoria de las etapas que llevaron al exterminio de los judíos europeos, un análisis minucioso, pero que también se lee sin dificultades, sobre la forma en que evolucionó, al mismo tiempo, la guerra y la persecución contra el pueblo judío. Desde la discriminación y la marginación a través de una sucesión de leyes, luego la política de hacer emigrar a los judíos hacia todo lugar posible, después la idea de crear una especie de reserva en Madagascar o Siberia, la aniquilación en el frente militar de Polonia y la Unión Soviética y finalmente el exterminio en cámaras de gas.

El diálogo de Página/12 con el juez Rafecas es apasionado y apasionante.

–¿Cómo llegó al tema de la Shoá, el genocidio?
–Hace décadas que estoy leyendo y que investigo. Desde el estudio de las ciencias penales me fui acercando al tema del régimen nacional socialista, el estado de derecho en el marco de la dictadura hitleriana, la vigencia del derecho, y de ahí salté al producto más perverso, el Holocausto. En un momento de ese tránsito del derecho durante el régimen nazi al exterminio me atrapó el estudio de algo que no tiene igual y que la humanidad no puede soslayar.

–Al comienzo de Historia de la Solución Final impresionan la sucesión de leyes antisemitas: se prohíbe a los judíos ser abogados, médicos, profesores universitarios, alumnos en la escuelas; se prohíben los casamientos mixtos, se determina quién es judío y quién no. ¿Cómo fue posible que juristas le dieran apoyo a semejantes leyes?
–Es terrible e inexplicable. Se trata de no derecho. Los fallos judiciales desde 1933, cuando los nazis llegan al poder, hasta la guerra, son manifestaciones de no derecho. Desde el derecho penal se le tiene que poner límites al poder del Estado, pero vemos que abogados, jueces, académicos, juristas producen discursos que no sólo no limitaban el discurso totalitario ¡sino que lo legitimaban! Se dictan leyes que le allanaban el camino a Hitler, funcionales al Estado totalitario. El derecho jugó un papel nefasto. Como se ve en esa primera parte del libro, las leyes y el régimen en sí mismo apuntaban a forzar la emigración de los judíos.

Efectivamente, Rafecas dedica gran número de páginas a analizar las leyes y también la inmensa presión para que los judíos se fueran de Alemania y del resto de Europa. Hay un recuento de las exigencias para que dejarán sus hogares miles de personas por semana.
–En esa etapa, el objetivo era echar a los judíos, a Latinoamérica, a Estados Unidos, incluso a Palestina –redondea Rafecas–. Adolf Eichman, luego capturado en Argentina, se empezó a destacar sacando judíos de Austria.

En el libro se cierra esa primera etapa con un cuadro en el que se establece que en Alemania, Austria y Checoslovaquia había unos 900.000 judíos; emigraron entre 1933 y 1940, 475.000, es decir, más de la mitad. Fueron asesinados 310.000.
–La segunda etapa fue la de crear una reserva judía, o sea un lugar al que enviar a los judíos de Europa. La idea era Madagascar. Y luego, en una tercera etapa, a partir de 1941, la estrategia apuntaba a deportar a todos los judíos a las estepas siberianas. Por supuesto que eso dependía de la victoria en el frente oriental. Como esa victoria sobre la Unión Soviética nunca se produjo, el plan fracasó, especialmente después de la batalla de Moscú. Así surge la solución final, el aniquilamiento.


–Algo que llama mucho la atención es que los nazis van deportando judíos de Alemania, Austria, Checoslovaquia, pero al mismo tiempo anexan a Polonia que tenía millones de judíos.
–Tal cual. La burocracia que se ocupaba de los asuntos judíos, las SS, las agencias encargadas de transportar, se van encontrando con cada vez más contingentes. Entonces tienen que empezar a armar otros planes, más grandes que los anteriores. La forma en la que se llega a la creación y crecimiento de Auschwitz sólo se explica por la evolución de la guerra y el frente oriental. Esto no se valora habitualmente.

–En el frente oriental es donde fusilan en masa.
–Esos fusilamientos se producen por razones específicas. Hitler y Heinrich Himmler consideraban que todos estos territorios estaban reservados para colonizar, para multiplicar la raza aria. Estaba el concepto de repoblar, de limpieza étnica. Los judíos y también los eslavos eran colectivos a exterminar. Los judíos porque eran enemigos, la propaganda nazi los asociaba con los bolcheviques y los eslavos eran considerados una raza inferior. Por lo tanto ambas poblaciones debían ser reducidas.


–Se ha debatido mucho la forma en la que convencieron a esa burocracia para que ejecute a millones de niños y mujeres indefensos. Usted señala que los ejecutores fueron decenas y hasta centenares de miles.
–Si salimos de la explicación conformista de que fueron unos miles de fanáticos y entendemos que fueron decenas de miles y hasta cientos de miles, la mayoría burócratas, nos queda el interrogante de cómo es que se prestaron a esa matanza. Y en mi libro yo pongo el acento en que los discursos fueron fundamentales, legitimantes, la publicidad antisemita destinada a allanar el camino de la destrucción, calmar conciencias, evitar objeciones, como pueden ser prestarse a la matanza de niños y mujeres obviamente inocentes, en cada agente o funcionario. Eso llevó a que lo hagan sin escrúpulo y hasta convencidos. Fue decisiva la identificación del judaísmo con el bolchevismo, fue machacado que el judaísmo era portador del comunismo y que había que combatirlo. El enemigo interno, el delincuente natural, el culpable de los males. Lo identificaron también con el capitalismo norteamericano. Todo llevaba al concepto de que se trataba de un virus, culpable de la contaminación racial. Y no hablemos del tema religioso, o sea el odio por practicar una religión distinta.

–Un hecho dramático fue que los países latinoamericanos, entre ellos la Argentina, les cerraron las puertas a los judíos, cuando todavía se podía salvar a muchos, cuando los nazis todavía optaban por echar y no por matar.
–No estuvimos a la altura, es lo que duele. Es uno de los datos que vienen de la historia. La conclusión es que en Occidente pesaron más los prejuicios contra los judíos europeos, la mezquindad de la política interna, que tener un gesto humanitario elemental frente a un colectivo en gravísimo peligro. Era un colectivo perfectamente asimilable, como se demostró después con el tremendo aporte que los judíos hicieron a nuestra cultura, nuestra economía, nuestra ciencia. Latinoamérica tenía especiales condiciones para receptar, pero se perdió una oportunidad histórica. Estados Unidos receptó mucho menos de lo posible, aunque fue el que más receptó: 200.000 judíos europeos. Pero en 1939 protagonizó uno de los hechos más tremendos. Llegó a sus puertos el barco Saint Louis y no dejaron bajar a los 900 refugiados judíos. El barco tuvo que volver a Europa y la mayoría de los refugiados terminaron muriendo en el Holocausto. Y eso que tenían visado para 1940 y como era 1939 no los dejaron bajar. Esta idea de la política migratoria nacionalista sigue presente en todos lados.

–¿Cuál es el mensaje de Historia de la solución final?
–El mensaje esencial es que estos hechos ocurrieron a mediados del siglo XX, hace muy poco. Es un llamado de atención inevitable para nuestras sociedades enclavadas en la modernidad. Auschwitz no hubiera sido posible sin artefactos, discursos racistas, montajes en cadena, industria química, siderúrgica, sin la burocracia, todos elementos claves en un estado moderno. Es un compromiso moral acercarse al estudio de este tema.


–¿Cómo reaccionan sus alumnos en la universidad?
–La reacción es de sensibilización, de compromiso, de agradecimiento, de la sensación de algo fundamental para la formación profesional y ciudadana y de hecho es innegable del creciente interés en sociología, derecho, psicología, respecto de la Shoá y sus consecuencias. Se abren cátedras, cursos, hay cada vez más estudiosos que se van especializando. Van pasando los años y la Shoá no cae en el olvido, concita mayor interés. No hay margen para poner en duda lo ocurrido, ni siquiera como mecanismo de defensa de las conciencias. Es tan contundente que diría que es uno de los hechos históricos más documentados. Por eso el libro es una indagación de las etapas del genocidio y lo que yo hice fue utilizar el método de indagación judicial, al cual estoy acostumbrado como juez, para desentrañar los acontecimientos entre 1933-1943. Lo trabajé como trabajo la causa del Primer Cuerpo de Ejército: documentos, discursos, como si fuera prueba de un expediente. Diría más, lo trabajé hasta con una dosis de imparcialidad y objetividad: como no pertenezco a la comunidad judía ni mi familia fue afectada, no pertenezco a la generación que vivió la Shoá. Todo eso consolida una cierta distancia y objetividad frente al análisis y los elementos que estudié.
raulkollmann@hotmail.com

ADELANTO DE HISTORIA DE LA SOLUCION FINAL
Aproximación a la oscuridad
Por Daniel Rafecas
Esta obra es un intento de explotación que apunta a desentrañar las complejas causas que desembocaron en la consumación del crimen de genocidio más significativo de la historia del hombre: la Shoá.

A pesar de los numerosos trabajos realizados hasta ahora por prestigiosos historiadores, estudios sin duda fehacientes y certeros que han arrojado luz sobre distintos aspectos relacionados con el exterminio de seis millones de judíos europeos a manos de los nazis y sus aliados, en amplios sectores de la opinión pública persiste la impresión –ciertamente tranquilizadora– de que a ese acontecimiento se llegó pura y exclusivamente merced al voluntarismo de un puñado de dirigentes psicópatas encabezados por Adolf Hitler.

Esta impresión se funda en lo incalificable del resultado final de la gigantesca empresa criminal emprendida por el nazismo: en la Europa de mediados del siglo XX fueron exterminadas seis millones de víctimas judías, entre ellas un millón y medio de niños masacrados en fusilamientos o gaseados en las cámaras de los campos de exterminio. Sólo un conjunto de mentes desquiciadas –se dice– pudo haber desencadenado un crimen semejante.

No obstante, habrá que insistir, una vez más, en lo errado de esta última afirmación. Debemos preguntarnos si, como integrantes de nuestras sociedades modernas y “civilizadas”, estamos preparados para asumir la dura realidad, según la cual Auschwitz –y todo lo que simboliza– ha sido un producto más de nuestra modernidad. En efecto, un análisis exhaustivo del devenir de los sucesos durante la vigencia de la dictadura nacionalista nos revela que a la Shoá se llegó tras superar una serie de etapas, a través de las cuales se fueron radicalizando las decisiones en torno de la situación de los judíos –primero alemanes, luego europeos–, decisiones que fueron tomadas, interpretadas e implementadas, con plena conciencia de las consecuencias de sus actos, por cientos de miles de individuos en todos los niveles y prácticamente en todas las reparticiones estatales que se encontraban bajo el control del Estado nazi y de sus aliados.

Precisamente, fue este avance en etapas sucesivas –acompañado de la propaganda y los discursos legitimadores de la persecución– el que permitió a los dirigentes e ideólogos nazis sentar las bases para que el inmenso aparato burocrático estatal –que no sólo incluía la administración pública sino también las Fuerzas Armadas– se adaptase a las consignas persecutorias de la minoría judía propiciadas por los líderes del movimiento. Desde esta perspectiva, el salto de la burocracia hacia la última etapa del proceso de destrucción sólo fue posible una vez consolidada y asumida plenamente la racionalización de las etapas previas.

Por eso nos parece fundamental analizar la genealogía de este crimen de proporciones inauditas mediante la identificación y la descripción, aun someras, de cada una de las etapas del proceso que culminó en las cámaras de gas y los hornos crematorios de Auschwitz-Birkenau, ya que “hasta un genocidio debe nacer de una manera o de otra, por monstruoso que nos parezca. Hasta un genocidio debe tener una génesis, aunque existan acontecimientos que mucho le cueste aprender a la investigación histórica” (Burrin, 1990: 11).

En ese sentido, si bien en la portada de este libro se menciona la existencia de una serie de etapas, es necesario aclarar desde un comienzo que los sucesos que abordaremos no guardan una linealidad temporal definida; las circunstancias políticas, económicas y sociales que los condicionaron, especialmente en el marco del conflicto bélico mundial, deben ser asumidas en su complejidad y, en todo caso, el hecho de asignar a estos sucesos un lugar entre otros anteriores y posteriores debe considerarse siempre como algo relativo y aproximado.

Si nos permitimos esta concesión –la de segmentar por tramos lo que constituye a las claras un complejismo proceso (método que por lo tanto conllevará cierta dosis de arbitrio)– es porque estamos convencidos de que, al presentar los hechos de este modo y arrojar luz sobre la lógica subyacente a toda la secuencia, contribuiremos a desbaratar las invectivas de quienes aún hoy niegan o relativizan la Shoá basándose precisamente en la imposibilidad fáctica de que algo semejante, de tamaña magnitud, haya podido suceder. Al mismo tiempo, procuraremos llamar la atención sobre lo incalificable de la “Solución Final” perseguida por esta empresa criminal de proporciones inauditas: la erradicación de la faz de la Tierra de todo un pueblo, de su gente, su historia y su cultura, como si nunca hubiese existido, sin hacer diferencias entre hombres, mujeres, niños o ancianos; religiosos, conversos o ateos; ricos o pobres; personas cultas o sin educación formal; defensores de una ideología conservadora o bien revolucionaria; promotores de un Estado propio o cultores de la asimilación. La definición nazi del judío como enemigo irreconciliable por su sola “condición racial” los alcanzó a todos, sin excepción.

Tan extraordinaria era la magnitud del crimen que se estaba cometiendo, que el jurista polaco de origen judío Raphael Lemkin, radicado en los Estados Unidos, debió acuñar en 1944 un vocablo nuevo para hacer referencia a él: genocidio, término que refleja la desquiciada consigna de querer arrancarle una de sus ramas al árbol de la humanidad, de privar al mundo de un pueblo entero, de hacer que éste desaparezca para siempre. Eso era lo que los perpetradores nazis les decían a los judíos cautivos en los campos de concentración: “Nadie quedará vivo para contarlo. Y si alguno logra escurrirse, cuando intente contar lo que vio, nadie creerá que semejante cosa pudo haber sucedido”.

Por otra parte, cabe señalar que para avanzar a través de las sucesivas etapas, siempre en busca de aproximarnos a la verdad histórica, emplearemos la indagación como técnica de adquisición de conocimientos. Eso se debe a nuestra formación profesional, en cuyo marco la indagatoria judicial es un ejercicio cotidiano. En este sentido, toda indagación que tienda a la reconstrucción histórica de un hecho pasado debe reconocer de antemano cuáles serán los aspectos a los que se asignará mayor relevancia, en desmedro de otros que, por distintos motivos, sólo serán considerados secundariamente. Ninguna indagación acerca del proceso causal que condujo a la Shoá podrá prescindir de tres piedras basales:

- la figura, el pensamiento y la acción del conductor de la dictadura nacionalsocialista: Adolf Hitler;

- la estructura y el desenvolvimiento de la corporación burocrático-estatal que se encargó de buscar e implementar la solución de la cuestión judía: las SS de Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich; y

- las alternativas, muchas veces inesperadas y dramáticas, que viviera Alemania en el marco de la Segunda Guerra Mundial en Europa, especialmente lo sucedido en el frente oriental a partir de finales de junio de 1941.

Si se explora la historiografía dedicada a la Shoá se advierte que, si bien en la mayoría de los trabajos hay una justa consideración de las dos primeras premisas fundamentales recién señaladas, suele infravalorarse la influencia de la contienda bélica sobre el proceso, en especial durante el período comprendido entre el verano de 1941 y fines de 1942, cuando la guerra sin cuartel con la Unión Soviética impactó decisivamente sobre las últimas etapas de la Solución Final e imprimió a la Shoá los definitivos y trágicos contornos de modo, tiempo y lugar que hoy conocemos. En esto coincidimos con Jürgen Matthäus, quien afirma que “en la búsqueda de respuestas a las preguntas de cómo, cuándo y por qué la persecución nazi hacia los judíos evolucionó hacia la Solución Final, la importancia de la guerra contra la Unión Soviética difícilmente puede ser sobreestimada” (en Browning, 2005: 245).

Nuestro análisis descansa sobre estos tres ejes, que a su vez deben articularse con muchas otras cuestiones que, de un modo u otro y en distintos momentos del proceso histórico estudiado, también ejercieron su influencia:

- el antisemitismo tradicional latente en Alemania y en buena parte de la Europa luego conquistada por Hitler, además del odio antijudío fomentado de un modo creciente por el régimen nazi a lo largo de su existencia;

- la actitud del pueblo alemán y de los países anexados y aliados frente a la persecución de los judíos;

- el aporte de otras agencias estatales y no estatales alemanas, en especial el ejército, pero también el Partido Nacionalsocialista, la administración y la industria;

- el rol ejercido por otros altos dirigentes nazis, como Hermann Göring, segundo en la línea de poder del régimen, Joseph

Goebbels, su ministro de Propaganda, o Hans Frank, responsable de la Gobernación General en la Polonia conquistada, entre otros;

- las necesidades económicas (especialmente de mano de obra) del Estado alemán a partir del esfuerzo de guerra;

- el papel cumplido por las víctimas judías y sus representes a lo largo de todas las etapas estudiadas;

- la actitud asumida frente a la cuestión judía por los restantes países de Occidente antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

A menudo se me pregunta por los motivos que me impulsaron a afrontar esta tarea. La respuesta es sencilla: la Shoá no atentó solamente contra el pueblo judío sino contra la humanidad en su conjunto; desde esta perspectiva, ya no puede ser considerada patrimonio exclusivo de un pueblo, pues su sombra proyectada pone en cuestión la mismísima condición humana.
Fuente:Pagina12

05 de Marzo
Al rescate de los relatos infantiles con una mirada renovada
Por Leticia Pogoriles
Héctor G. Oesterheld, Sara Gallardo, Alejandro Jodorowsky, Marcel Schwob, Ricardo Zelarayán, Saki, Daniel Link y Fabián Casas escribieron cada uno en su época cuentos infantiles que hoy rescata el sello Planta Editora con ediciones exquisitamente ilustradas por artistas contemporáneos.

El valor agregado de esta editorial independiente, creada en 2008 por la joven Luciana Del Fabro, es el rescate -tras una ardua investigación- de libros fuera de circulación y agotados, pero que en la década del 50 -años de oro para la literatura infantil- irrumpieron en el mercado. Eran textos de autores que "se desempeñaban fuera del ámbito de la literatura infantil", cuenta.

Olvidados en archivos y bibliotecas, relatos como "Eran tres amigos" de Oesterheld o "Las siete puertas", de Gallardo fueron descubiertos por la editora para dar inicio a un proyecto que sumó a autores actuales y a jóvenes artistas visuales.

La idea central fue trasladar un mismo concepto a través del tiempo: historias de iniciación en la vida y la formación de la espiritualidad de las personas.

"Queríamos hacer libros ilustrados, textos en armonía con los dibujos y que esa conjunción tenga una carácter universal. Eso lo encontramos en los libros para chicos, que es la literatura que le llega a todo el mundo", cuenta Del Fabro a Télam sobre este redescubrimiento de aquellos relatos "que padres y abuelos leyeron y leerán siempre".

De hecho, el público de Planta no se ajusta solamente a los más pequeños, "los libros que dicen que son para chicos, son en realidad para todos, con motivos clásicos y universales que abren mucho más el espectro", explica sobre los contenidos literarios.
Por ejemplo, "Memorias de un niño bombero", del chileno Jodorowsky con ilustraciones de Max Cachimba, es un cuento mágico donde se narra la relación de un niño con su padre, donde se muestran dos modos de vivir y estar en el mundo, uno aferrado a las limitaciones de la mente y el otro, abierto a todas las manifestaciones del universo.

Este libro junto a "La estrella de madera", de Schwob con dibujos de Alfredo Prior pertenecen a la colección "Recién ahora", pensada para un nivel de lectores más avanzado porque "incluyen una iniciación en el mundo y en la vida. Muestran a personajes que viven momentos transicionales", aclara.

"En esa misma colección -adelanta Del Fabro- estamos trabajando una adaptación de `Las mil y una noches` a cargo de Link, con una contundente mirada sobre la formación espiritual".

"Mis autores", colección para los más chicos, incluye "El contador de cuentos y otras historias de miedo", de Saki con ilustraciones de Pablo Cabrera, el libro de Oesterheld con dibujos de Mariano Grassi, el texto de Gallardo acompañado por el arte de Silvia Lenardón, "Rita viaja al cosmos con Mariano", de Casas y dibujos de Santiago Barrionuevo y, el recientemente editado "Traveseando", de Zelarayán, con tramas de Guillermina Baiguera.

Este último fue la única obra dedicada a los niños que escribió el gran poeta, donde con absoluta y simple belleza literaria relata pensamientos existenciales y curiosas historias en la voz de objetos como un paraguas, un vaso y un tenedor.

"Este libro es para niños, de cualquier edad, porque para ellos se inventó la poesía", escribe Francisco Garamona.

En el caso de los autores fallecidos, Del Fabro mantuvo las conversaciones sobre los derechos con los herederos. "Hay una vuelta generacional en la revisita de esos textos. Ellos quieren mostrarle a sus propios hijos el libro que escribió su papá y volvemos a ellos de una manera renovada", dice.

"Muchos padres -enfatiza- nos decían que les costaba compartir momentos de lecturas porque las elecciones de algunos chicos no les eran gratas. Para nosotros, ese momento tiene que ser agradable tanto para los papás como para los chicos".

Otra de las novedades de Planta que habla de ese fuerte lazo en el hábito de la lectura fue la inclusión -y el primer desembarco comercial en el país- del Kamishibai, los "teatros de papel" portátiles nacidos en los años 30 en Japón, donde a partir de láminas ilustradas se va narrando una historia frente a una curiosa audiencia de niños.
Con teatros de madera hechos artesanalmente, Planta presentó la fábula "Los artistas del bosque", un cuento que Link le narraba a sus hijos por las noches y que encontró -junto a las ilustraciones de María Guerrieri- el formato perfecto para perdurar en el tiempo.

Esta apuesta fuerte, donde prima el diseño delicado con la belleza literaria, se da en un momento donde el sector editorial infantil está creciendo y se están renovando.

"Me parece que hay mucho por hacer, pero desde hace diez años están emergiendo propuestas independientes. También hay mucha chatarra, vinculadas con querer llegar al máximo, pero eso pasa en todos los sectores. El balance es positivo, dentro de eso hay cosas nuevas y pequeñas que están surgiendo y la gente se muestra muy interesada", opina Del Fabro.

Sin embargo, para ella, todavía "se trasladan muchas neurosis de adultos en los cuentos para niños donde la gracia y las características de un personaje es que es hosco, malhumorado o estresado", dice y agrega: "antes los libros daban una formación espiritual y personal y eso es lo que nos proponemos buscar".

Ante estos pequeños lectores, Del Fabro insiste en "la responsabilidad sobre los chicos, ávidos y receptivos. No hay que subestimarlos, los libros son complejos y tienen muchos niveles de lecturas y ellos entienden mucho y lo que no, lo harán a posteriori, pero será parte de su formación como personas".
Fuente:Telam

05 de Marzo
María Esther Vázquez es la ganadora del IX Premio Rosalía de Castro
La escritora argentina María Esther Vázquez, directora de la Fundación Victoria Ocampo, fue anunciada ganadora del IX Premio Rosalía de Castro (2012), anunciaron voceros de la Fundación.

Resultaron premiados en esta edición, junto a Vázquez, el poeta portugués José Viale Moutinho, el narrador y dramaturgo catalán Enric Casasses y la escritora vizcaína Miren Agur Meabe.

Este galardón, considerado uno de los más prestigiosos del ámbito iberoamericano, es otorgado por el centro PEN de Galicia, con el apoyo de la Universidad de Santiago de Compostela y la Consellería de Cultura y Educación.

María Esther Vázquez (Buenos Aires, 1937) comenzó su actividad literaria en 1957 en la Biblioteca Nacional, dirigida entonces por Jorge Luis Borges.

Autora de una importante obra narrativa, en la que destacan "La memoria de los días" y "Crónicas del olvido", Vázquez alcanzó un fuerte prestigio con sus biografías "Borges, esplendor y derrota" y "Victoria Ocampo, el mundo como destino".

El premio Rosalía de Castro, de larga tradición, es un homenaje y un reconocimiento desde la cultura gallega a los más relevantes escritores de los vecinos sistemas literarios iberoamericanos. Se consideran autores en español de España e Hispanoamérica, en portugués de Portugal, Brasil y África, vascos y catalanes.

La entrega de los IX Premios Rosalía de Castro tendrá lugar el próximo mes de septiembre, en el Salón Noble de Fonseca (Rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela).
Fuente:Telam

06 de Marzo
García Márquez celebró sus 85 años con amigos
El escritor colombiano Gabriel García Márquez festejó por anticipado el domingo pasado sus 85 años, que se cumplen este martes, con una torta adornada con velitas y mariposas amarillas, según fotografías que publicó el diario mexicano La Jornada.

La celebración se hizo en la casa de su amigo José Luis Cortés y fue llamada "La fiesta de los Piscis" porque reunió a seis amigos nacidos bajo el mismo signo del zodíaco, informó la agencia de noticias DPA.

Vestido con saco a cuadritos, camisa oscura y corbata, García Márquez sopló las velitas rodeado de Carmen Mutis, Ana Terán, Carmen Para, Eduardo Terrazas, José Luis Cortés y la cantante peruana Tania Libertad que entonó "Las Mañanitas".

El Premio Nobel de Literatura, autor de "Cien años de soledad"; "El amor en los tiempos del cólera" y "El otoño del patriarca", entre otros, llegó a México en 1961 y después de alternar entre distintos lugares adoptó la ciudad de México como su principal sitio de residencia.
Fuente:Telam

07 de Marzo 
La novela "Kryptonita", ganadora del premio "El libro del año 2011"
Por Juan Rapacioli
"La paso muy bien escribiendo, lo tomo como un juego, salí a la cancha sabiendo cuáles eran las reglas y fue un lindo gol", dijo Leonardo Oyola, ganador de "El libro del año 2011" por su novela "Kryptonita", votada por 150 escritores.

"Estoy muy contento, aunque medio trabado para explicarme. Es la segunda vez que gano un premio por un libro publicado -primero fue el Dashiell Hammett al mejor policial en Gijón por "Chamamé"-, y lo que más valoro de estas cosas es que alientan a seguir escribiendo. Además, que lo eligieron colegas", expresó emocionado el autor en la librería Eterna Cadencia, organizadora del premio.

"Lo que aprendí es que todos los escritores somos parecidos, no importa de dónde venís, tu formación, etcétera; lo que importa es el momento en que estás solo, frente a la computadora o el anotador".

En "Kryptonita", Oyola -discípulo de Alberto Laiseca- retoma el concepto de la historieta llamado "elseworld" o "de otro mundo" para narrar las vicisitudes de un médico nochero del hospital Paroissien ante el ingreso de Nafta Súper, un superpoderoso líder de una banda criminal.

En la novela, publicada por Mondadori, el médico, ansioso por terminar su turno de tres días, recibe en la guardia a un hombre herido, Nafta Súper, detrás de él llega su "banda" que le exige que lo mantenga vivo hasta que amanezca, mientras se atrincheran esperando la llegada de la policía.

Durante la madrugada, entre flashbacks de la historia de los integrantes de la banda, delirios alucinógenos, negociaciones para salir libres y un inminente tiroteo, el doctor descubre que su paciente es algo más que un hombre común.

"Es un gran elogio. La quiero a la novela, me dio muchas cosas. No creo que sea la mejor, pero me pone contento que la hayan leído y que la hayan pasado bien", concluyó.

Leonardo A. Oyola nació en 1973. Se crió en el oeste del Gran Buenos Aires. Escribe policiales y le guiña un ojo a lo fantástico.

Colabora en la edición argentina de la revista Rolling Stone. Sus cuentos han sido seleccionados en varias antologías y medios gráficos de nuestro país, Francia y España.

Tiene publicadas las novelas "Santería" y "Sacrificio" para la colección Negro Absoluto dirigida por Juan Sasturain, además de "Siete y el Tigre Harapiento"; "Hacé que la noche venga"; "Bolonqui"; "Gólgota" (traducida al francés) y "Chamamé".

Esta actividad se realiza desde 2009, año en que ganó "El otro lado", de Jorge Consiglio (Edhasa), mientras que en 2010 el premio fue para "Los peligros de fumar en la cama", de Mariana Enriquez, editado por Emecé.

Algunos de los escritores que publicaron en 2011 son César Aira, Eduardo Berti, José María Brindisi, Gabriela Cabezón Cámara, Marcelo Cohen, Washington Cucurto, Elvio Gandolfo, Fernanda García Lao, Liliana Heker, María Rosa Lojo, Marina Mariasch, Juan Martini, Enzo Maqueira, Gustavo Nielsen, Leo Oyola, Mariano Quirós y Franco Rinaldi.

También Ricardo Romero, Guillermo Saccomanno, Eduardo Sacheri, Luis Sagasti, Susy Shock, Ana María Shua, Julián Troksberg, Luisa Valenzuela, Aurora Venturini, Alejandra Zina, Rodolfo Rabanal, Silvia Plager, Claudia Piñeiro, María Negroni, Ariel Magnus, Federico Levín, Mariano Hamilton, Alejandro Marinelli, Jorge Fernández Díaz, Cristina Feijoo, Oliverio Coelho y Carolina Aguirre.

De esa lista, han quedado libros finalistas: "Balada", de Marcelo Cohen; "El mármol", de César Aira; "Le viste la cara a Dios", de Gabriela Cabezón Cámara; "Bellas artes", de Luis Sagasti y "Un hombre llamado Lobo", de Oliverio Coehlo.
Fuente:Telam


08 de Marzo
Lanzamiento
Publican las cartas entre Ingeborg Bachmann y Paul Celan
Por Mora Cordeu
La correspondencia entre la austríaca Ingeborg Bachmann (1926-1973) y el rumano Paul Celan (1920-1970) muestran a través del género epistolar una relación marcada por el peso de las palabras o su ausencia, la intermitencia en el silencio, los esporádicos puntos de encuentro y una continuidad en la escritura que persiste en ese territorio común -tan próximo y tan lejano- elegido por ambos.

Las casi doscientas cartas de los principales poetas en lengua alemana de posguerra se extienden desde junio de 1948, cuando Celan le escribe el poema "En Egipto", hasta 1961, aunque manda dos cartas posteriores en septiembre de 1963 y la última el 30 de julio de 1967.

"El poeta surrealista Paul Celan, a quien alcancé a conocer hace dos noches (el 16 de mayo de 1948) se ha enamorado de mí, que magnífico. (…). Lamentablemente, se tiene que ir a París en un mes.

Por el momento mi habitación es un campo de amapolas porque le encanta inundarme de flores", escribe Ingeborg a sus padres.

Cuando los dos se cruzan, ella es una estudiante de filosofía de 22 años, austríaca cuyo padre estuvo afiliado al Partido Nacionalsocialista de los trabajadores alemanes, mientras que Celan de 27 años, es judío de origen rumano y ha perdido a sus padres en un campo de concentración alemán.

La correspondencia reunida en el libro "Tiempo del corazón" (Fondo de Cultura Económica), esta traducida por Griselda Mársico; editada y comentada por Bertrand Badiou, Hans Holler, Andrea Stoll y Barbara Wiedemann; además se incluyen las cartas entre Bachmann y Gisèle Lestrange, esposa del poeta y entre Celan y el escritor suizo Max Frisch, Al principio es Bachmann quien le escribe de manera entusiasta para chocar con un Celan lacónico que tarda en responderle, aunque con el paso del tiempo será el poeta en sostener la relación por la vía epistolar. Siempre hay uno de los dos que la renueva.

La relación de Celan con Giselle Lestrange, con quien se casa y el nacimiento de su hijo Eric, produce cortocircuitos entre ambos, pero las cartas prosiguen -muchas escritas por Bachmann quedan sin enviar-; hay encuentros breves, como las jornadas del Grupo 47 en Niendorf a fines de mayo de 1952 y la reanudación de la relación amorosa después de unas jornadas en Wuppertal en octubre de 1957 hasta mayo de 1958.
El 20 de octubre de 1957 le escribe Paul a Ingeborg: "Tiempo del corazón, los/ soñados representan/ la cifra de medianoche.// Alguno habló en el silencio, alguno calló, / alguno se fue por su camino/ Proscripto y Perdido,/ en casa.// Ay catedrales, Ay, catedrales no vistas, /ay aguas no escuchadas, / ay relojes bien adentro de nosotros".

Ahora es el poeta en tomar la iniciativa, en tapar los silencios de Bachmann, y esa demanda va tornándose reproche por la actitud que él supone tiene ella frente a la críticas literarias que alteraron profundamente a Celan. Sobre todo cuando lo acusaron de plagiar a otro poeta judío, Yvan Goll (las primeras acusaciones se remontan a agosto de 1953).

Pero la relación epistolar no se interrumpe: "Mañana te mudas a una nueva casa:¿Puedo ir pronto y salir a buscar una lámpara contigo?", le escribe Paul, en noviembre de 1957, utilizando una metáfora que es una constante entre los dos.

Cinco días después, desde Munich, le escribe Ingeborg y le dice: "A veces te hablo a París como si estuvieras solo allí, y a menudo enmudezco cuando me doy cuenta de que tú estás con todo allí, cuando me doy cuenta de que yo estoy con todo aquí. Pero después pondremos claridad, y no más confusión,¡y saldremos a buscar la lámpara!".

Y el 23 de noviembre le contesta Paul: "Ahora iré pronto, no por mucho tiempo, por un día, por un segundo día. Si tú quieres y lo permites. Y luego saldremos a buscar la lámpara, Ingeborg, tu y yo, nosotros".

Pero nada saldría según sus deseos. En octubre de 1958 Max Frisch le pide a Bachmann que viviese con él. Ella acepta -ya se ha encontrado personalmente con Giselle en París- y a su vez le pide a Celan que se escriba con Frisch. Así ocurre pero no hay una razón lo suficientemente fuerte como para cortar la correspondencia de Ingeborg y Paul.

Es la crisis psíquica que cada vez envuelve más a Celan, la que conspira y termina por quebrar la continuidad epistolar. En 1960, el 25 y 27 de noviembre tienen lugar los últimos encuentros personales en Zurich.

"He dejado atrás un par de años no muy satisfactorios (...) En las próximas semanas se publica un nuevo libro de poemas míos.

Hay diversas cosas entretejidas allí, por momentos seguí un camino -estaba prácticamente escrito- `bastante ajeno al arte`. El documento de una crisis, si quieres. ¿Pero qué sería la literatura si no fuera también eso, y si no lo fuera radicalmente?", le escribe Paul, en septiembre de 1963.

En mayo de 1970 Celan se arrojó al Sena, y un año más tarde Bachmann publica su novela "Malina" , sobre las relaciones humanas y la violencia que se instaura para destruirlas.

Ella fallece en el exilio, en 1973, hablando no alemán sino italiano, en una clínica romana casi un mes después de haberse quemado viva en su apartamento de la Via Giulia.
Fuente:Telam


09 de Marzo 
Poesías ecuatorianas en el escenario del folclore
Por Jorge Boccanera
El poeta ecuatoriano Antonio Preciado recitó sus textos en el último festival de Cosquín ante decenas de miles de personas que lo aplaudieron entusiastas porque volvió a recuperar la costumbre de poner la poesía junto a la canción folclórica.

Entrevistado sobre su participación en el escenario Atahualpa Yupanqui de la plaza Próspero Molina señala con orgullo: "Sabía que era un gran reto, porque esa noche, después de algo así como veinte años, se reanudaba conmigo esta costumbre olvidada".

"Sabía que ese gran público es sensible a la poesía que, además, de suyo, siempre ha sido un poderoso ingrediente de la canción popular argentina. Por todo eso esperaba que se diera una comunicación viva con ese mar de gente que escuchó respetuoso e hizo suya la palabra poética".

Y es que Preciado no sólo volvió a instalar la figura del poeta en el Festival Nacional del folclore realizado a fines de enero pasado, sino que son frecuentes también sus lecturas en distintas salas de Buenos Aires, donde un sello argentino -Continente- le editó una de sus antologías titulada: "Tal como si juntáramos campanas".

Por si fuera poco, el director argentino Modesto López editó un CD con los poemas de Preciado y realizó un documental ya varias veces exhibido en Argentina en que devela el camino literario del poeta y muestra un recorrido de su vida desde sus años de infancia en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, ciudad-puerto en el Pacífico.

Así y todo, el hombre que ha despertado entusiasmo con el recitado de poemas suyos como "Yo y mi sombra", se sacude el rotulado de la poesía oral: "No me contiene. Yo exploro variados filones temáticos y climas espirituales que no están decididos y orientados por la forma en que podría decirse oralmente lo escrito".

"Ocurre que las condensaciones metafóricas y la musicalidad, constantes en mi poesía, se prestan a entonamientos de la dicción que no busco adrede en el proceso creativo. Al texto escrito se lo puede leer en silencio o en voz alta, como a cualquier otra poesía".

De todos modos, la voz y el fraseo, son herramientas que caracterizan su decir. Sobre el tema, apunta: "No hay poeta que diga `mejor` que otro su poesía, porque al decirla oralmente cada poeta saca de sus adentros entonamientos denotativos de su ser, en apego a su escritura que ya es trasunto de esa identidad".

Actualmente embajador de su país en Nicaragua, asegura que entre el diplomático y el poeta se impone éste último: "Es el que conduce al otro. La sensibilidad del poeta, en vez de ser un óbice, como podría pensarse, hace ver de manera más humana y profunda las cosas, que se volverían frías y rutinarias". .

Formado en las lecturas de clásicos españoles, poetas negros antillanos y estadounidenses, dice ser un lector de poesía argentina; y da una extensa lista que va de José Hernández a Jorge Luis Borges, de Fernández Moreno a González Tuñón, de Manuel Castilla a Francisco Urondo.

Oriundo de la provincia de Esmeraldas, elige las palabras al momento de hablar de su comuna denominada con un apelativo que denota intensidad: Barrio Caliente: "Recuerdo a `Barro Caliente` como un espacio de hermandades inextricables, de solidaridad cotidiana, de transmisión de sentimientos, costumbres, usos, valores, saberes y lenguajes".

Agrega que fue allí donde tomó conciencia de sí mismo como ser humano: "Y comprendí que mi ser se confirma con la existencia de otredades con las cuales era necesario llegar a convivir en condiciones de hermandad"; lo cual, señala, es ahora una de las aspiraciones de un Ecuador "en concordancia con un nuevo concepto de pertenencia nacional y ciudadanía".

Aunque se lo ha señalado como "poeta de la negritud" junto a otros poetas ecuatorianos como Adalberto Ortiz, Preciado dice que su obra no se agota en ese ámbito: "La poesía estrictamente como tal, no tiene color. Otra cosa es que un poeta negro trabaje temas que no puede dejar de tocar por razones históricas y socioeconómicas, como yo lo he hecho, lo hago y lo seguiré haciendo en medio de un amplio registro de vertientes temáticas".

De todos modos no tiene dudas de que esa poesía denominada `de la negritud` realizó aportes sustanciales a la lírica continental con su ritmo singular, juegos fónicos, imágenes de paisajes exuberantes, desenfado y una cosmovisión que incluye historia y religión.

La caracterización frecuente de un `Ecuador andino`, que escamotea la presencia de su población negra, le arranca esta reflexión: "Se nos ha invisibilizado a lo largo de casi toda nuestra vida republicana, al igual que a otras etnias postergadas que formaban parte del Ecuador profundo que no se quería mostrar, mucho menos enarbolar, como hoy hace nuestra Revolución Ciudadana".

La recurrencia al actual gobierno del presidente Correa (Rafael) con el que se identifica, lo lleva a profundizar el tema: "La Revolución Ciudadana es un proceso con la participación activa del pueblo, hacia cuyo bienestar se orientan grandes esfuerzos. Por primera vez en la historia del Ecuador se piensa y planifica el país para lograr un desarrollo que tenga rostro humano".

"Además, concluye: "Se consagran en preceptos y leyes conexas avances que antes eran ilusorios y que ahora van convirtiéndose en prácticas que son eslabones en la construcción del buen vivir. Un proceso de transformaciones profundas como el nuestro supone dificultades y oposiciones; pero el pueblo defenderá lo que ya en estos pocos años ha logrado construir. Y yo soy parte de ese pueblo".
Fuente:Telam


MUESTRAS
Mendoza
Treinta y seis años de historia, dolor y lucha en 187 fotografías
Desde mañana y hasta el 26, Sara Gutiérrez expondrá Búsqueda. Crónica de los caminos, en la sala Pablo Sachero. Un recorrido desde el terrorismo de Estado hasta los juicios de lesa humanidad.
11-03-2012
Por Alejandro Gamero
agamero@diariouno.net.ar
Treinta y seis años de historia, de dolor, desesperación, lágrimas, reclamos infructuosos, marchas, militancia, tristezas, alegrías y el juicio y castigo por el que tanto lucharon se reflejarán en una muestra fotográfica sobre los juicios por crímenes de lesa humanidad que se realizaron en Mendoza el año pasado.

La exposición de 187 fotografías se realizará desde mañana a las 20 hasta el 26, durante el Mes de la Memoria. La muestra será en la sala Pablo Sachero (en el edificio del ex Banco Hipotecario Nacional) y cuenta con la invitación del Espacio de Arte Contemporáneo y del Ministerio de Cultura.

Las imágenes son, salvo tres, obra de Sara Gutiérrez, quien padeció las terribles consecuencias de la represión y persecución de la última dictadura militar cuando apenas tenía 15 años y vio cómo en 24 horas su hermano Juan y la mejor amiga de él desaparecían por los represores.

Activa militante de los organismos de derechos humanos y de los derechos de las mujeres y niñas, Sara Gutiérrez se dio tiempo a lo largo del juicio por crímenes de lesa humanidad que se realizó el año pasado de retratar fotográficamente lo que sucedía dentro y fuera del debate, y lo que pasaba en la puerta de los tribunales, donde se hacían vigilias diarias, la actividad pública de los familiares de los desaparecidos y también la intimidad.

Búsqueda. Crónica de los caminos será la primera de su tipo sobre la temática específica del terrorismo de Estado en Mendoza.

–¿Con qué se va a encontrar el público en la muestra?
–Es un recorte de la historia de las personas que han integrado los organismos de derechos humanos desde 1976 hasta ahora. Se reflejan allí los distintos caminos de resistencia que se tomaron para llegar hasta donde estamos hoy.

–¿La muestra va más allá del juicio?
–Sí, comienza con fotos de los años '70 hasta hoy día, pero como se trata de un recorrido incluye no sólo imágenes de los juicios por crímenes de lesa humanidad sino de los familiares golpeando las puertas cerradas de los tribunales, las búsquedas de los desaparecidos en el cementerio, las muestras de sangre de Savino Rosales, un compañero cuyos restos fueron recuperados, las excavaciones, la identificación de los represores hasta la sentencia en el Gran Mendoza.


–¿Qué clase de material vamos a ver?
–Hay fotos puramente testimoniales, otras más artísticas, algunas que reflejan momentos de felicidad y otras muy duras, como las del cuadro 33 del cementerio de Capital o la de la recuperación de los restos de Savino Rosales. También está el contraste del paso de estos 36 años con una foto de las madres de los años '70, cuando fueron a pedir por sus hijos desaparecidos, en la que se las ve jóvenes, vigorosas, hermosas y ahora las poquitas que nos quedan y que ya están con sus bastones y sus arrugas.


–¿Y cómo nació la idea?
–Siempre estuvo la idea de empezar a acumular las imágenes de los caminos transitados y cuando comencé a hacerlo fui pensando en la construcción de ese camino. Lo que he querido es hacer un aporte a la memoria y lo he hecho desde la perspectiva que yo viví en los hechos.


–¿Cómo llegaste a la selección de estas 187 fotografías?
–Me costó muchísimo, porque tenía más de 4.000 fotos, había muchas que no quería sacar, pero de esa tarea se encargó mi curador y maestro, Luis Vázquez, quien me enseñó a hacer fotografía hace cuatro años.


–Es reciente entonces…
–Es de toda la vida, siempre he andado con una cámara por ahí sacando fotos porque siempre fue mi pasión. Amo la fotografía porque creo que las imágenes conmueven, son seductoras y dicen mucho más que las palabras, pero la verdad es que nunca me había animado a prepararme y exponer como ahora. Con Luis Vázquez hice un curso y fui aprendiendo, y él me convenció de reflejar este trabajo que yo estaba haciendo en una muestra.
Fuente:DiarioUnoMdza.

04 de Marzo 
"La vida espuma", una muestra que fusiona pintura y palabra
"La vida espuma", una muestra donde las pinturas de Mirta Kupferminc dialogan con textos de la poeta y escritora Manuela Fingueret, será inaugurada el viernes 9 de marzo a las 19 en la porteña Fundación Alón para las Artes.

La exposición, que cuenta con curaduría de Pelusa Borthwick, revela una aproximación entre artistas, "de las líneas que pueblan los cuadros de Kupferminc surgen imágenes que Fingueret vuelve palabras", explicaron los organizadores.

Según Borthwick, "la estatura creativa de Kupferminc y Fingueret crea un binomio que nos eleva a nosotros y nosotras a potencias y vigores que nos hacen reflexionar, nos deleitan y nos llenan de fuerza, energía y esperanza".

Por su parte, Fingueret dijo que "´La vida espuma´, es un relato conjunto de las vivencias de dos mujeres, que a partir de una experiencia individual, descubren aquello que las impulsa a enfrentar las circunstancias de la vida con las herramientas creativas de las que disponen. Es un viaje que apela al compromiso sensible de un trayecto que puede conducir a cada quien por distintas estaciones de su alma".

La artista Mirta Kupferminc cuenta con más de 50 muestras individuales en Argentina, Alemania, Cuba, China, España, Estados Unidos, Inglaterra, Israel, Japón, Francia, Taiwán, Uruguay.

Participó en las Bienales de Koichi, Kanagawa, Taipei, Cracovia, Gÿor, Lubjiana, Puerto Rico y Buenos Aires, entre otras.

Además, es la creadora del Monumento a las víctimas del atentado a la AMIA, (Memoria Activa) emplazado en la porteña Plaza Lavalle.

Manuela Fingueret, escritora y periodista, es autora de más de veinte libros de poesía, novela, infantil y otros géneros.

Recientemente su novela "Hija del silencio" fue traducida al inglés. Sus obras se destacan por poseer una fuerte connotación porteña y judía.

"La vida espuma" se podrá visitar hasta el 27 de abril en la Fundación Alon, Viamonte 1465 piso 10, de lunes a viernes de 12 a 18, con entrada libre y gratuita.
Fuente:Telam

05 de Marzo
Subastarán "Niña con paloma", pintada por Picasso a los 19 años
"Niña con paloma", una de las obras más famosas del pintor español Pablo Picasso, será subastada, según anunció la casa londinense Christie’s.
Se trata de un lienzo valorado en unos 79 millones de dólares que Picasso pintó en París en 1901, cuando tenía 19 años, informó la agencia de noticias DPA.

Según informaron medios locales el cuadro podría salir de Londres dado que ninguna galería ni institución británica dispone de fondos suficientes para adquirirlo.

"Niña con paloma" pertenecía a la familia galesa Aberconway, pero permaneció exhibida desde la década del 70´ y actualmente puede verse en una muestra sobre el pintor cubista en la Tate Britain.
Fuente:Telam

06 de Marzo
Un libro recorre un siglo de arte en el Mamba
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMbA) lanzará la semana próxima un libro que recorre su patrimonio durante un siglo de existencia.
"El libro del Museo de Arte Moderno" podrá conseguirse en librerías y en el edificio de avenida San Juan 350 a partir del miércoles 13 de marzo, luego de su lanzamiento, previsto para el mediodía de ese día en esa entidad.

"Más de medio siglo de existencia del MAMbA convierte a este libro no solo en un documento sobre la historia del museo y su colección, sino también sobre la historia del arte argentino y del contexto internacional", señalaron desde la institución.
Fuente:Telam




CINE
09 de Marzo 
Data de 1901
Hallan un filme centenario sobre novela de Charles Dickens
Investigadores británicos hallaron una película de una novela de Charles Dickens (1812-1870) que data de 1901, la más antigua que se conoce hasta ahora inspirada en la obra del creador de "Oliver Twist" y "David Copperfield".

Se trata de una película muda en blanco y negro de un minuto de duración que llevaba olvidada más de 50 años en el archivo del Instituto de Cine Británico (BFI), hallado por una investigadora mientras buscaba filmes chinos, informó la agencia alemana de noticias DPA.

En la cinta, legada al BFI en 1954 por un coleccionista, se ve a Joe, el barrendero de la novela "Casa desolada" ("Bleak House")muerto entre la nieve.

El extraño hallazgo, ocurrido en el bicentenario del nacimiento de Dickens, habría sido rodado en la ciudad de Brighton por uno de los pioneros del cine británico, G.A. Smith, señalaron los investigadores.

Charles John Huffam Dickens -nacido en la localidad inglesa de Portsmouth el 7 de febrero de 1812 y fallecido a los 58 años en Gads Hill Place, el 9 de junio de 1870- fue autor de clásicos infantiles como "La pequeña Dorrit", "Nicholas Nickleby", "La tienda de antigüedades" e "Historia de dos ciudades".
Fuente:Telam


MÚSICA
08 de Marzo 
Mario Corradini regresa con una música de "Ala y raíz"
El guitarrista y compositor Mario Corradini quien se encuentra radicado en Italia desde hace 20 años, regresa para presentarse el domingo en la sala porteña Café Vinilo donde mostrará su flamante álbum “Ala y raíz” donde, contó, “parto desde el folclore y desde ritmos populares que incluyen una mirada hacia la proyección”.

“Ala y raíz”, 17mo. álbum de quien fuera mentor del grupo Irreal donde el intérprete Juan Carlos Baglietto dio sus primeros pasos formales, reúne un cuento musicalizado como “Subiendo y bajando de los trenes”, el bolero “Y que me queda”, la zamba “Perfumito de jazmín” y la canción litoraleña “Jacarandá”, entre otras piezas.

"Nunca he tenido prejuicios con la música y soy un convencido de la necesidad de la proyección de los ritmos populares”, señaló Corradini en una entrevista con Télam.

El músico aseguró que en la apuesta por ese estilo “tenemos que sacarle el sombrero al querido Chango Farías Gómez que fue una adelantado en el tiempo y del cual todos tomamos alguna enseñanza".

Afirmado en esa modalidad estética, reflexionó que “este estilo de música popular está por afuera del marketing, de las modas y de las grandes difusiones. El camino es más largo pero más firme porque estamos lejos de la música con fecha de vencimiento".

"Tuve el enorme placer como padre por encima del músico que mis hijos Pablo en bandoneón y Julián en voz y guitarra participaron del álbum y luego fueron llevados a la versión actual del trío, por lo que salió un disco muy amplio con variaciones como a mi me gustan y estaba muy ansioso por venir a tocarlo a Argentina", declaró.

"Además -acotó- grabaron músicos de al Escuela de Biomúsica (Musicoterapia) internacional de la cual soy miembro activo y donde se usa el sonido con objetivos terapéuticos".

Sobre este tema editó seis libros sobre dos temas centrales en su vida: la música y la búsqueda interior, que fueron traducidos a distintos idiomas.

A nivel musical se encuentra enmarcado dentro del llamado Nuevo Tango y la World Music, con fuerte acento argentino y afirmó que "en este estilo edité en Europa discos como `Tierra del Fuego`" (1994), `El tangonauta` y también me dediqué a la música étnica en el trabajo `La música y los buscadores de sí` (2008)".

Para mostrar el material con esa impronta, Corradini actuará el domingo desde las 21 en el local sito en Gorriti 3780, del barrio porteño de Palermo, secundado por el trío que integran Claudio Corradini en piano y voz y Alberto Felici (de Magma) en voz líder.

El recital en Vinilo sumará, en calidad de invitados especiales, los aportes de la cantautora Teresa Parodi y del percusionista Fernando Romairone.

En relación a “Ala y raíz”, subrayó que "tuve el enorme placer como padre, por encima del músico, que mis hijos Pablo en bandoneón y Julián en voz y guitarra, participaran del álbum”

"Además -añadió- para el registro grabaron músicos de la Escuela de Biomúsica Internacional de la cual soy miembro activo y donde se usa el sonido con objetivos terapéuticos".

La utilización de la música con fines sanitarios y la búsqueda interior fueron objeto, además, de media docena de libros con su firma que se tradujeron a distintos idiomas.

A nivel musical, además, se encuentra enmarcado dentro del llamado Nuevo Tango y la “World Music”, un espacio que en Europa le permitió publicar álbumes como “Tierra del Fuego", “El tangonauta” y “La música y los buscadores de sí”.

Todo ese intenso trabajo no recortó el deseo de dar forma a “Ala y raíz”, “que es un disco con variaciones como a mi me gustan y que estaba muy ansioso por venir a tocarlo a la Argentina", confesó.

“Actualmente paso seis meses en Italia y seis en Argentina, básicamente en Mar del Plata que es mi ciudad por adopción, y cuando vengo a Buenos Aires trato de aprovecharlo al máximo no sólo para encontrarme con amigos, sino también para emprender estos proyectos que me entusiasman mucho", manifestó el artista oriundo de San Nicolás.
Fue desde esa ciudad bonaerense en los 70 donde Mario impulsó al grupo rosarino Irreal que innovó en la canción litoraleña y fue uno de los afluentes de lo que una década después haría eclosión bajo la denominación de la trova rosarina.

En esa trayectoria, compuso temas que luego fueron grabados por la gran Mercedes Sosa como "Luna de cabotaje", "Tierra del fuego" y su obra también fue interpretada por Teresa Parodi y Ramona Galarza, entre otras.
Fuente:Telam

09 de Marzo
Serrat y Sabina, dos pájaros de gira y en clave argentina
Por Sergio Arboleya
Después de abrir con notable suceso la serie de 28 presentaciones en la Argentina con conciertos en las ciudades de Salta y San Miguel de Tucumán, los cantautores españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina destacaron cuánto los influenció el folclore argentino y, según reveló Sabina, “hay una especie de milonga recitada que quedó afuera del disco pero que quizás toquemos una de estas noches en el Luna Park”.

Antes de ese prometido estreno y durante el concierto del miércoles que reunió a 12.000 espectadores en el estadio de Atlético de Tucumán, ambos regalaron una sentida versión conjunta de "Luna tucumana", uno de los himnos del folclore creado por Atahualpa Yupanqui.

“La música folclórica argentina me ha influido tremendamente. Mi relación con Yupanqui fue extraordinariamente fraternal y las noches de guitarreada han sido inolvidables y mi hígado las ha asumido con una enorme satisfacción”, confesó Serrat en charla con Télam.

Sentado a la izquierda del catalán, Sabina aportó que “en España, que estaba llena de peñas aún antes de la llegada masiva de argentinos por el exilio, entonces fui muy `cafrunista´”.

“Aprendí zambas, vidalas y chacareras del modo en que Jorge Cafrune las tocaba en la guitarra”, comentó el autor de “A la orilla de la chimenea”, “Ruido” y “La canción más hermosa del mundo”.

En los comienzos del impresionante segmento argentino de un tour mundial denominado “Dos pájaros contraatacan”, la dupla fundamentó la decisión de volver a reunirse a cinco años de la primera (y festiva) experiencia compartida, en el hecho de tener un disco nuevo.

La apuesta tomó la forma de “La orquesta del Titanic”, un álbum con 11 canciones inéditas que urdieron a cuatro manos y que grabaron el reputado Javier Limón y Salomé Limón.

“Lo que nos hizo retomar la idea de hacer una gira y luego decir que no haremos la gira si no tenemos unas canciones nuevas que enseñar, era por cómo se había quedado el paladar de contento con el recuerdo de la otra gira donde la felicidad fue tan compartida, tan lúdica y tan maravillosa”, reflexionó Joaquín.

Sin dejar que el hilo caiga para el lado del humor, insistió que “lo único que nos impedía retomarla otra vez era el sentido de la responsabilidad con respecto al público para no sólo subirnos a repetir aquello sino que dijimos `vamos a hacer unas nuevas canciones´”.

El creador de gemas como “Pueblo Blanco”, “Señora” y “Disculpe el señor”, tomó la palabra y fundamentó que “no tenía sentido repetirnos. No nos hace falta buscarnos aquello que no nos aporte algo sino darnos un plus de credibilidad a nosotros mismos”.

“El podría andar cantando por su cuenta y yo por la mía y no nos hubiera faltado trabajo. Y tampoco si no tenemos trabajo un año no nos va a pasar nada”, insistió Joan Manuel.

Lejos de toda nostalgia y enfocado en este álbum compartido, apuntó que “cada canción nos llevaba al lugar que ella quería y por ello nos llevó a sitios que no habíamos pensado ir”.

“Concretamente -abundó- `La orquesta del Titanic´ comienza con unos versos que no tenían nada que ver con un barco, pero luego caímos en el Titanic”.

Para continuar derribando el mito, Sabina puntualizó que “hay gente que tiende a creer que somos unos estrategas y a mí me da una tremenda risa porque si nos conocieran…Alguno creerá que la idea del naufragio y de los músicos del Titanic es algo, como se llama ahora, conceptual. Que queríamos hacer una metáfora de lo que está pasando en el mundo y para nada”.

“Bien es verdad que a mitad del disco nos dimos cuenta de lo del Titanic y nos dijimos qué maravilla que coincida esto con esta idea, pero previamente para nada. Solamente queríamos escribir canciones que es lo que consideramos un oficio sagrado”, redondeó.

La grilla de “Dos pájaros contraatacan” seguirá mañana por Neuquén, el lunes por Bahía Blanca y el miércoles por Junín.

Entre el 17 y el 22 tendrá lugar la primera serie de funciones en el Luna Park, que continuará los días 3, 4, 6, 7, 14, 15, 17, 18, 20, 21, 22, 25, 26 y 28 de abril, hasta sumar 18.

Antes y durante la estada en el estadio porteño, Serrat-Sabina también cantarán en Rosario (el 25 de marzo), Córdoba (30 y 31 de marzo) y Resistencia (9 de abril).
Fuente:Telam


León Gieco, la voz del pueblo
“A veces me siento Discépolo”
Por Martín Mazzini
León Gieco
07.03.2012
El compromiso del artista, la política y Néstor Kirchner. Un recorrido por la vida del músico popular más vigente del país. Galería de fotos.

León Gieco tiene que tocar al día siguiente en Trelew, las cenizas del volcán Puyehue siguen girando en el cielo y lo obligan a ir por tierra: un día de viaje. Pero el músico de 60 años no se queja. Ya preparó las películas para ver sobre ruedas: Easy Rider, Pat Garrett & Billy the Kid con su admirado Bob Dylan, y Butch Cassidy & Sundance Kid con Paul Newman y Robert Redford. “No tengo necesidad de salir a tocar pero si paro, me aburro. No veo la hora de estar viajando, salir a la ruta y escuchar el sonido de los camiones que pasan”, dice.

Pero las rutas también son motivo de indignación para Gieco, que escribió junto a Luis Alberto Spinetta “8 de octubre”, una canción sobre la tragedia de Santa Fe en la que murieron nueve alumnos y una profesora, y hoy –como en tantas otras presentaciones– tiene puesta una remera que recuerda el hecho. “Cuando veo las rutas de la Argentina… ves la 14, la Ruta del Mercosur, y decís ‘me cago en el Mercosur, loco’. ¿Qué Mercosur existe con esta ruta donde todo el mundo se hace mierda?”.

–En una letra de El desembarco escribiste: “Cromañón vive en trenes y subtes”. ¿Cómo te sentiste cuando ocurrió la tragedia de Once?
–A veces me siento Discépolo, que escribía lo que iba a pasar. Con respeto a Discépolo, no me quiero comparar con él, que compuso el “himno nacional”, “Cambalache”. Pero es así, estamos desmadrados, vendimos los trenes para que el sindicato de camioneros lleve los productos y los micros transporten a la gente, cuando las rutas quedan chiquititas.

–Lo cual genera más accidentes…
–Exactamente. Ahora estamos invirtiendo en los trenes… somos un país que no le encuentra la vuelta y tomamos determinaciones histéricas: cuando pasó lo de Cromañón, venían los inspectores y cerraban todos los locales. Para todo se toma una actitud represiva en vez de una educacional. Cuando ves los videos de Cavallo explicando por qué había que deshacerse de los trenes, es para ponerlo en Plaza de Mayo y que vengan todos los argentinos a romperle la cabeza por las barbaridades que dijo. Sin embargo, a esa gente la hemos votado. Yo no he votado a Menem nunca, pero la gente sí. Qué país generoso, uno de los más generosos del mundo.

–¿O sea?
–Con más hijos de puta. Es el país con la mayor cantidad de pueblos que se llaman como militares. Sería bueno componer una canción que hable de un tipo que va tocando por los pueblos llamados como militares y hace un Woodstock, ¿en dónde? En General Roca.

“Nosotros no somos kirchneristas”, afirma Gieco, sin precisar a quién se refiere con el “nosotros”, aunque queda claro que incluye a los artistas que acompañan en líneas generales el proyecto político del Gobierno: “Si vamos a ver a la Presidenta cuando gana las elecciones o cuando nos invita, es porque nos encontramos con una persona que nos habla de lo que venimos hablando hace cuarenta años, loco”.

–¿Hubo algún otro momento en que te sintieras cerca de los que gobiernan?
–Hubo dos momentos en que me acerqué a los presidentes: uno fue Cámpora. Cuando asumió, hicimos un concierto de rock para que viniera Perón porque creíamos que se iba a juntar con la juventud argentina y organizarla. Perón estaba en España y decía (imita el tono de voz disfónico): “Si fuera un joven argentino, estaría tirando bombas como todos los pibes de Argentina”. Pero cuando vino, los echó a todos de la plaza. Fue una traición. De eso habla “Sólo le pido a Dios”: “Que el engaño no me sea indiferente / si un traidor puede más que unos cuantos / que esos cuantos no lo olviden fácilmente”. Los peronistas me van a matar, pero yo sentí que el tipo nos traicionó.


–¿Fue escrita enseguida?
–La hice a fines del ’75, principios del ’76, cuando estaba la posibilidad de guerra entre Chile y Argentina… bah, entre los genocidas argentinos y los chilenos, porque los americanos estaban hinchando las pelotas para venderles armas a ambos. Después se dieron cuenta de que el comunismo y el socialismo podían avanzar y les vendieron igual las armas para combatir a los 300 mil, 400 mil que mataron en toda Latinoamérica. Después vino la dictadura y me exilié porque me amenazaron de muerte por teléfono, pero trabajé clandestinamente. En el ’82 no les creíamos ni a los militares ni a los políticos. Sólo cuando volvió Mercedes Sosa creímos que venía la democracia.


–¿Y el segundo presidente al que te acercaste?
–Cuando subió Alfonsín, fuimos todos los músicos a saludarlo. Tengo una foto y estoy orgulloso de haber estado con él. Los dos primeros años fueron muy importantes: hizo el Nunca Más, y aunque no estoy de acuerdo con el prólogo, sí con el resto. Fue el gobierno que le dio cárcel perpetua a los primeros seis responsables del genocidio argentino. Como la Justicia siguió avanzando, vinieron la Obediencia Debida y el Punto Final. A partir de ahí, perdió valor, tuvo problemas económicos, y vino Carlos Saúl “Méndez”. Nunca le di la mano ni tuve relación con ninguno de sus secuaces.

–¿Cómo empezó la relación con Kirchner?
–Unos seis meses antes de las elecciones, habían ocurrido las inundaciones en Santa Fe. Con Fito Páez y Juan Carr (de Red Solidaria) nos juntamos para hacer un concierto y que la gente trajera leche para los chicos. Fito me dice: “En vez de hacer una conferencia de prensa, ¿por qué no vamos a un solo programa de televisión que se va a enterar todo el país?”. Era el de Susana Giménez. “Por vos, lo hago”, le dije. Y como Susana Giménez me tenía que hacer una pregunta política, me dice: “Entonces, va a ganar Menem, ¿no?”. “No, va a ganar un tipo que se llama Néstor Kirchner, vos no lo conocés pero está surgiendo en este momento”. Néstor estaba mirando ese programa y cuando ganó, me llamó por teléfono para reunirnos. Cuando voy, me dice: “Si creés en lo que voy a hacer, quiero que me organices para el 9 de Julio próximo un concierto y que toques para juntar cosas para los chicos de Santa Fe: lápices, gomas, pizarrones, cuadernos, lo que quieras”. Ahí habilité a un montón de artistas que también pensaban que iba a cambiar las cosas. Hicimos un concierto hermoso con un montón de artistas y Néstor me dijo: “Usen la Casa de Gobierno de camarín. ¿Querés un escenario o querés tocar en el balcón de Perón?”. Le dije: “Nosotros tocamos en escenarios, pero ¿qué te parece si en el balcón ponés a pibes de Santa Fe?”. Y eso pasó. Tengo una foto tocando frente a la Casa Rosada, con los chicos ahí.

Gieco está obsesionado con “los fachos de Internet, como dice (Reynaldo) Sietecase. Tienen la mentalidad de los militares y son lo más cobarde que hay, porque escriben pero no te ponen una dirección para que les puedas contestar. Nos dicen: ‘Eh, kirchnerista de mierda, zurdito, estás con esa yegua’… Nosotros somos simpatizantes de este gobierno pero somos críticos. Lo mejor que podés hacer con un amigo, o con un gobierno, es criticar lo que te parece que está mal, aunque puedas estar equivocado. No sé hasta qué punto podemos llegar a la Presidenta, pero no nos guardamos nada”.

–Fue muy clara tu oposición al proyecto minero en Famatina…
–No sólo con Famatina, con todas las minas me manifiesto en contra porque soy ecologista, trabajo con Greenpeace y estoy en contra de todas las minas en el mundo.

–¿Qué respondés al argumento de que dan trabajo, generan recursos?
–Por supuesto que es cierto, pero no vale el esfuerzo, la destrucción. He estudiado y en este momento el agua es más valiosa que el oro, y la cantidad de agua que necesita una mina para sacar oro es tremenda. Me puse en contra de las minas en Esquel. El día que el intendente llamó a un plebiscito, pagamos una solicitada que decía solamente “Mercedes Sosa, Víctor Heredia y León Gieco están por el No a la mina”. Y ganamos. Ahora están jodiendo otra vez, porque los tipos insisten. Y si este gobierno tuvo alguna injerencia con respecto a la posibilidad de que sigan las minas, yo digo que no estoy de acuerdo.


–¿Qué crées que piensan esos fachos de la discusión por Malvinas?
–Hay un actitud nazionalista (sic) de que hay que volver a combatir en contra de Inglaterra, pero el logro debe ser por vías diplomáticas. Que Inglaterra tenga que ceder porque históricamente esas dos piedras pómez, como decía Borges, pertenecen a este país, flaco. Pero cómo se va llevar adelante la cuestión, ni me preguntes. No creo que la vea.

–¿Un artista tiene que comprometerse sí o sí con causas sociales, con un proyecto político?
–No, hay artistas que no tienen compromiso político y son grandes artistas descomprometidos, ganan mucha plata y no se meten con nada. ¿Qué quiere decir ser artista? Una vez le preguntaron a Hitchcock qué era el cine. ¿Y sabés lo que dijo el tipo? “Es una sala que hay que llenar siempre”. Un tipo que toca en el Luna Park veinticinco veces y lo llena es un artista, esté comprometido o no.

La entrevista se hace sobre el escenario del teatro IFT, por donde pasaron Víctor Jara, Violeta Parra y Alfredo Zitarrosa y donde Gieco estuvo muchas mañanas, entre el ’86 y el ’87, presentando De Ushuaia a La Quiaca para alumnos de colegios. Ahora, el 9 y 11 de marzo, abrirá la temporada por los 80 años del teatro con dos shows a total beneficio del guitarrista Edelmiro Molinari, en tratamiento por un cáncer de pulmón. “A lo mejor no vamos a cubrir todos los gastos –admite–, pero él es amigo de La Renga, de Skay, que quizá también vengan a tocar a este teatro para él. Los recitales solidarios no son solamente para recaudar fondos sino para tomar conciencia”.

–¿Cómo se explica que uno de los fundadores de Almendra necesite un show a beneficio?
–Cada uno es como es. Él decidió irse de la Argentina porque vio venir una mano rara en la época del peronismo y se fue a vivir a Los Angeles. Y estuvo acertado. Pero se olvidó de hacerse socio de Sadaic, se asoció recién cuando volvió. Pero empezó a no vivir en Buenos Aires. En este momento está viviendo en el medio de la montaña, en un lugar que se llama Carpintería, a 15 kilómetros de Merlo, en San Luis. Es un lugar hermoso… pero te llega a pasar un problema grave como le pasó a él, que tuvo una operación de pulmón y está haciendo quimioterapia, y ¿en qué lugar de Carpintería te vas a hacer eso? Es un imprevisto que no tenía en mente porque nadie lo tiene en mente. Pero a mí en ningún momento se me ocurrió pensar qué hizo él con su vida; lo primero que pensé es que yo en este momento puedo hacer algo por él, como él lo hizo por mí.

Cuando Gieco se exilió, el único lugar que le ofrecieron para vivir fue la casa que Edelmiro compartía con su mujer, la cantante Gabriela, en Los Angeles. Y cuando se enteró de la operación de su amigo, fue a la clínica para ofrecerle “una mano”. “Es mucho tiempo y mucha plata”, respondió Molinari. “No importa”, dijo Gieco. Y Molinari: “Como no te puedo dar nada, te doy mi guitarra”. La guitarra de Almendra, que Gieco luce orgulloso en la tapa de El desembarco, su último disco, aunque no la toque (toca la acústica). “Yo no voy a andar dealeando a ver cuánto cuesta esa guitarra, que es una Repiso muy buscada por los especialistas, porque el valor emocional que tiene es muy superior. Es la guitarra con la cual vi a Edelmiro en un programa de televisión cuando yo estaba vendiendo empanadas en mi pueblo, Cañada Rosquín. Tenía 14 o 15 años y vi entrar a Almendra a La Escala Musical o Sábados Circulares de Mancera”.

–Definiste a El desembarco como tu “disco de los 60”. Y cantás: “No cumplo años, cumplo días”. ¿Se piensa en la despedida, el final, el repaso… la muerte, bah?
–Sí, claro. ¿Cómo no vas a pensar? Si se murió George Harrison, ¿no me puedo morir yo? Si se murió Luis Alberto Spinetta... Es como un campo minado, yo todavía no pisé la mina. Nadie sabe por qué algunos se enganchan un cáncer y otros no, sino todos lo evitarían. Es como componer canciones: si supiéramos dónde ir para componer, iríamos todos ahí. Así que pienso: tengo 40 años de carrera, hace 53 que canto, y me acuerdo de mi físico tocando en el escenario de la escuela de mi pueblo cuando tenía 7. Parece ayer que llegué a Buenos Aires, grabé el primer disco, conocí a Gustavo Santaolalla, nos hicimos amigos con Charly. Pero con suerte me quedan 10 o 15 años de actividad normal para seguir cantando.


–¿Cómo se vive eso?
–Así: que te quedan 15 años. Pero con un agradecimiento total. Las expectativas que tenía cuando estaba en mi pueblo eran cortitas, no eran ser los Beatles –si no, todavía estaría pensando con quién me falta grabar–, eran venir a Buenos Aires, grabar dos discos, tocar, ganar unos mangos y volver a mi pueblo a poner una frutería o una panadería, inventar alguna, porque fui de una familia pobre. Pero vine, grabé 47 discos, he tocado con Serrat, Mercedes Sosa, Bono, Pete Seeger, Joan Baez, Spinetta, todos. Si me toca morirme mañana, voy a morir agradecido por todo lo que me pasó. En este momento, a mí con la vida me alcanza. Lo único que quiero de aquí en más es seguir viviendo.
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El afano a Dylan
"Yo soy comprometido, soy un artista al que le gusta el escenario y soy un tipo social, que compone con el diario respecto de la actualidad desde mi primera canción, ‘Hombres de hierro’. Me la inspiró ‘Blowin’ in the wind’, de un tal Bob Dylan, que hizo siempre canción social. Él me abrió la puerta para conocer a Leonard Cohen, Dylan Thomas y Walt Whitman. ‘Hombres de hierro’ es un afano total pero con una temática local, la compuse para el Mendozazo: los militares mataron a ocho mendocinos y reprimieron una manifestación de maestras con los guardapolvos blancos, les tiraban un líquido color azul para manchárselos. Yo dije: ‘Esta gente es un asco’. Nos estaban mostrando lo que iban a hacer pronto”.
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De Soda a Waters
"Cuando me encontré con Waters en Nueva York, me preguntó por Cerati. Yo le conté que hay dos músicos que los argentinos aman. ‘Uno sos vos y el otro… Keith Richards’. ‘Uh, qué bueno’, respiró. Dijo que el último recital que hizo en River fue de los mejores conciertos de todas sus giras y le dije ‘ahora la vas a hacer de goma’. Me parece bien que haga nueve River, The Wall es un buen concierto. No va a ser a pulmón como el anterior; con las banderas de verdad, el escenario y los ladrillos más grandes, ahora laburan más con lo digital. La sorpresa nos la llevamos con Soda: no podía creer que un grupo argentino hubiera hecho seis River llenos. Fui a tres y me encantó. Me llenó de honor pertenecer al movimiento del rock, que al final, también es masivo”.
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El compositor
"El tipo que escribe ve las cosas de manera diferente. No es que uno sea un sabio que predice lo que va a pasar, es que la ves. Ves la realidad. ¿Portavoz de una generación? Me siento en un sexto, séptimo lugar. Hay gente mucho más importante que yo, aunque un fanático diga que soy el primero, el maestro, y me grite ‘Chau, bronce’ cuando paso. No lo tomo así. Han pasado cosas en mi vida que no puedo explicar. Sigo siendo fiel a mi forma de pensar y si no pudiera componer más este tipo de canciones, prefiero ir a sembrar papas al campo antes que especular. La vida es otra cosa. Sigo en esto porque me va bien, puedo llenar salas y me hace ser un trashumante como soy. Y pienso que lo voy a hacer hasta que no pueda subir al micro y tengan que venir dos gordos a levantarme. Voy a terminar como Atahualpa Yupanqui, que tenía artritis o artrosis en la mano izquierda y no podía tocar más pero había enganchado una gira. Entonces lo llamó a Ángel Parra, el hijo de Violeta, y no tocó nada pero hizo la gira. Pete Seeger tiene 90 años y sigue cantando. Joan Baez, 72, diez más que yo. O como Jim Keltner y los músicos que tocan conmigo en el disco: todavía están ahí como pendejos rockeros, loco. Ahí esta la cosa. En el espíritu”.
Fuente:Revista23


Milonga piquetera
Año 5. Edición número 199. Domingo 11 de marzo de 2012
Por Alberto Bocles. Tanguero
contacto@miradasalsur.com
Opinión.
Hubo una vez, un Buenos Aires en el que sus habitantes, más allá del sector social al que pertenecieran, honraban sus tradiciones, su música y su poesía. En esos años se construyó la “porteñidad”, esa cosa tan indefinible que nos hizo trascender y ser reconocidos. Estoy hablando de la época del glorioso y tanguero período que va de 1920 a 1950.
En inolvidables programas radiales se escuchaban los nombres del Mocho Urdanz, el Negro Núñez y su compañera, la Peti Ginochio y más tarde Puppy Castello, Pepito Avellaneda, Casimiro Ain, Petróleo, Virulazo, Tarila o el Cachafaz. Buenos Aires, entonces, defendía sus raíces culturales.
Las milongas y bailes populares desbordaban de entusiastas tangueros y las pibas canturreaban los poemas que escuchaban en las voces de Vargas, Florio, Simone, Charlo, Maciel, Podestá, Castillo y muchos otros que contaban la vida de la ciudad, los amores o los desencuentros.
Esa cultura se manifestaba en los bailes de los grandes clubes y, sobre todo, en las milongas de esos modestos salones de barrio, allí por Villa Urquiza, Mataderos, Almagro, Boedo o Parque Patricios.
Sobre cada hecho cultural es posible encontrar miradas elitistas o populares. Pasa eso con el tango: los milongueros de alma tienen una mirada de la música de la ciudad muy diferente a la que tienen los funcionarios macristas, cuya falta de compromiso con nuestra cultura y mirada mercantilista para todo lo relacionado con lo popular, se pone de manifiesto una vez más con el ataque a las milongas.
No es para nada casual que hayan desaparecido las del club Montañés, Vida mía y Milonguita, ni las actuales arremetidas contra las del Club Oeste, El Viejo Correo y Rosicler, ni lo fue aquella contra el club Malcolm que generó el primer “piquete tanguero”. Esos espectáculos de vodevil, cuasi circenses, denominados Campeonatos Mundiales de tango, creados para lucrar con el negocio que sus funcionarios entienden es el baile, pintan la gestión sin disimulo.
Existe una interesante propuesta para establecer una Ley Promilonga que disponga subsidios y exenciones tributarias a los locales donde se promueve nuestra música.
El término milonga proviene de la lengua quimbunda y significa “palabra”. Ante la casi segura negativa del macrismo a enterarse de la existencia de esa voz y atender a sus requerimientos, siempre está la posibilidad de organizar una gran milonga piquetera en Avenida de Mayo entre Bolívar y Perú.
Fuente:MiradasalSur




POESÍA
Ahora vamos envueltos en consignas hermosas
Las mañanas cambiaron su signo conocido.
Ahora el agua, su tibieza, su magia soñolienta
es diferente.
Ahora oigo desde que mi piel conoce que es de día,
cantos de tiempos clandestinos
sonando audaces, altos desde la mesa de noche
y me levanto y salgo y veo "compas" atareados
lustrando sus botas o alistándose para el día
bajo el sol.
Ya no hay oscuridad, ni barricadas,
ni abuso del espejo retrovisor
para ver si me siguen.
Ahora mi aire de siempre es mas mi aire
y este olor a tierra mojada y los lago s allá
y las montañas
pareciera que han vuelto a posarse en su lugar,
a enraizarse, a sembrarse de nuevo.
Ya no huele a quemado,
y no es la muerte una conocida presencia
esperando a la vuelta de cualquier esquina.
He recuperado mis flores amarillas
y estos malinches de mayo son mas rojos
y se desparraman de gozo
reventados contra el rojinegro de las banderas.

Ahora vamos envueltos en consignas hermosas,
desafiando pobrezas,
esgrimiendo voluntades contra malos augurios
y esta sonrisa cubre el horizonte,
se grita en valles y lagunas,
lava lagrimas y se protege con nuevos fusiles.
Ya se unió la Historia al paso triunfal de los guerreros
y yo invento palabras con que cantar,
nuevas formas de amar,
vuelvo a ser,
soy otra vez,
por fin otra vez,
soy.
Gioconda Belli

Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948.
Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento
erótico impregna buena parte de su obra, aunque la última producción denota una gran preocupación por los
cambios políticos de su patria.
Entre los libros más reconocidos, se destacan «Sobre la grama» y «Eva».
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