18 de marzo de 2012

COLECTIVO CULTURAL.

LIBROS, ESCRITORES y POETAS
jue, 15 mar 2012 
"los hijos de los dias", el nuevo libro de eduardo galeano
La editorial Siglo XXI lanzará en abril "Los hijos de los días", el nuevo libro del uruguayo Eduardo Galeano, en el que el escritor ha venido trabajando desde la publicación de "Espejos. Una historia casi universal", en 2008.

La obra reúne 366 historias, y en ellas el autor capta instantáneas que reflejan la vida de hombres y mujeres célebres o anónimos a través de hechos sorprendentes o curiosos, situados en diversas épocas y lugares.

"Los hijos de los días" se convierte así en un calendario originalísimo, capaz de revelar todo lo que esconde la sucesión previsible de los días.

La obra de Galeano, autor de "Las venas abiertas de América Latina" será lanzada simultáneamente en la Argentina, México y España.

Luego de muchos años, Galeano (1940) vendrá a Buenos Aires para presentar su nueva obra al público, en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires 2012, informó la editorial a través de un comunicado.
Fuente:Telam


Domingo, 18 de marzo de 2012
UN LIBRO REUNE LOS PRINCIPALES ARTICULOS, RETRATOS Y CRONICAS DE CARLOS MONSIVAIS
El hombre que escribía como si siempre llegara antes
El gran cronista latinoamericano era capaz de explorar el más amplio abanico de temas: desde Gloria Trevi hasta el debut de The Doors en México, pasando por la telenovela, la política y la moda. Su estilo único queda plasmado en la flamante Antología esencial.
Monsiváis murió a los 72 años, en 2010. Parte de su obra no ha sido reunida aún.Imagen: EFE
El mayor cronista mexicano transformaba las pequeñas ideas en cuerpos perdurables. Sin prisa y sin esfuerzo, Carlos Monsiváis enfocaba su linterna donde deseaba. Tenía la lengua extremadamente filosa para hibridar lo “serio” y las minucias. No hay tema que haya escapado a su mirada desde que en 1954 escribió sobre la música de Bola de Nieve. Escribía como si siempre llegara antes. Su flexibilidad intelectual sacudía la modorra del pensamiento anquilosado en confortables certezas o prejuicios. Lo que aún hoy lo torna un “fuera de serie” es el modo tan desenfadado de explorar un amplio abanico de temas: bolero, telenovela, fotografía, comic, deporte, ídolos populares, perdedores de diversos pelajes, rock, moda, literatura, política, nuevos movimientos sociales; provocaciones como las de Gloria Trevi o el debut de The Doors en México. La lista es

inabarcable porque su radar, siempre en estado de alerta ante lo que se le cruzara por el camino, consigue ir más a fondo, como si su ductilidad no tuviera límites. En el prólogo de Antología esencial (Mardulce), un libro de referencia que reúne sus principales artículos, retratos y crónicas, Juan Villoro ratifica cuál es la madera del “velocista de la prosa”: “Monsiváis es el turista japonés de los tiempos que nos constan: ya tomó todas las fotos y ya probó todos los platos típicos”.

En “Notas del Camp en México”, el primer texto de la antología, hay detalles que perforan el corset temporal. Los textos de Monsiváis no tienen fecha de vencimiento. Basta con repasar, por ejemplo, el modo en que analiza la apariencia como escamoteo, el vestido como disfraz. “Las sirvientas, al untarse los vestidos morados y las medias con diseños y al hiperbolizar su presencia en el mundo con los colores más vivos y desafiantes, se decoran, como también se decoran, con sus vestidos morados y sus medias con diseños y sus colores beligerantes, las señoras de la alta burguesía, que se trabajan a sí mismas como si tratase de escenarios al acecho de una representación. La ausencia de contenido –de una visión del mundo– se reemplaza por la sobreabundancia de escenografías. El orador embellece (y el verbo no es gratuito) su discurso, porque no le pedirán ideas, sólo le exigirán abundancia de esdrújulas, citas prestigiosas y fe en el hombre, la música verbal que decora la ausencia de ideas.” Monsiváis detecta en el Camp Mexicano el eco o el residuo de una confesión autocrítica “que declara un vacío, la oquedad interminable de este país que debe ataviarse, que debe amueblarse, que debe erigirse y constituirse en decoración, para así cerciorarse de su propia existencia”.

Bendito entre los mitos
Los textos de Antología esencial –un inmejorable preámbulo para comprobar que “fue el maestro de casi todo lo que se escribió después”– vuelven a poner de relieve el carácter excepcional de su producción. El autor de Los rituales del caos, Días de guardar y Amor perdido, entre otros títulos, ha publicado más de 45 libros. Inabarcable por la extensión y la dispersión, quedan excluidos de esta constelación las compilaciones, prólogos, artículos en revistas y diarios, ponencias y su célebre columna, “Por mi madre, bohemios”, que editó durante décadas en diversos medios mexicanos. “Oh, Monsiváis, tus manos escritoras,/ envidia de princesa y de zares,/ diminutas, profetas y cantoras,/ amapolas en flor de La Portales”, proclama el “Himno a Monsiváis”, un corrido de Liliana Felipe. “Oh, Monsi, Monsi,/ bendito entre los mitos,/los hombres, las mujeres y los otros/ nos hicimos la vida de cuadritos/ buscándote otro apodo que Carlitos.” The Doors en México, el 2 de julio de 1969. “Monsi”, como no podía ser de otra manera, estuvo ahí. “Morrison desconcertaba y azoraba. Mientras su élan sexual dependía de las atribuciones del público, las cosas marchaban bien. Ahora, su desdén, el manejo visiblemente obsceno de la voz y el micrófono, el fuck you de su actitud, la sensación de que –de un modo sacrílego– a “Morrison le valía gorro cualquier propaganda en relación con las bellezas turísticas o de-sarrollo portentoso de nuestro hospitalario país, se iban transmutando en asombro, disgusto no confesado, irritación y finalmente decepción a nivel de fraude: no esperábamos esto, no quiere complacernos, no es un entertainer, no busca agradar, no nos pela. Querían divertirse y habían descubierto que esa onda –policromática– a la que tan religiosamente pertenecían mientras buscaban su nombre en la lista de asistentes, no gozaba de la admiración unánime.”

Las barrocas cejas de “Monsi” parecen elevadas hacia el infinito de la frente. Ahí donde muchos desaprobarían a priori el interés por el “fenómeno” Gloria Trevi –”la serpiente del Edén en tanga”–, el cronista lo interpreta en nueve capítulos magistrales. “Gloria y las chavas por ella representadas pertenecen a lo hoy y no corresponderían a ninguna otra época –escribe en 1994–. Lo suyo es la era del deseo proclamado y el sexo seguro, del ‘¡Quiero!’ unisex, del fiestón alegórico en torno a lo orgásmico (porque ya no se cree en las orgías confiables)... Y en la popularidad de Gloria intervienen la audacia y la franqueza y el juego erótico y la apariencia frágil y cachonda y la energía y la voz gruesa, gruexa, que anima un repertorio donde las ganas y su realización instantánea son una y la misma cosa.”

Hambre de sutileza con afán de distinción podría resumir el sello indeleble del más grande cronista mexicano y latinoamericano, que nació en la ciudad de México el 4 de mayo de 1938 y murió a los 72 años, el 19 de junio de 2010. “El documentador de la fecundísima fauna de nuestra imbecilidad nacional”, como lo definió Sergio Pitol, pega el salto de la música al boxeo. Las crónicas de la antología, estas criaturas híbridas que en sus manos son perfectas, confirman lo que Villoro postula: “Desde el punto de vista formal, Monsiváis ha perfeccionado el género de la crónica comentada. Presta menos interés a la narración de los hechos que a lo que puede decir de ellos”. En el comienzo de “La hora del consumo de orgullos”, sobre la pelea entre Julio César Chávez y Greg Haugen, plantea que “si algo le queda al nacionalismo es su condición pop”. “No popular –aclara–, algo ya más bien anacrónico a fuerza de lo sentimental, sino pop, con el acento en el perfil publicitario, en los mensajes subliminales, en ‘ese barullo de estaciones’ que es la moda.” El cronista observa que “el dentro y el afuera se extinguen como categorías inapelables”. A los hechos los exprime hasta dar con el hueso de una hipótesis. “La pelea no tiene mucho interés, al decir de los expertos. Pero el país goza de uno de esos ratos de esparcimiento en los cuales vuelve a ser, por un instante, una Nación.”

El esquivo renovador
Adonde quiera que fuese, anotaba, pensaba y arriesgaba. Desde muy joven, afortunadamente para sus lectores, Monsiváis metió las manos en el periodismo y colaboró en suplementos y en diarios como El Universal, Futuro, Excelsior y el Gallo Ilustrado. Además escribió en el semanario Proceso, en Unomásuno y en La Jornada. Villoro afirma que nadie ha leído la producción entera del gran cronista mexicano por la sencilla razón de que no se ha reunido aún. Aunque coleccionaba caricaturas, grabados, libros, películas y gatos, detestaba ser “museógrafo de sus manuscritos”. El prologuista revela que una vez fue jurado de un concurso que premió un libro de “Monsi”, Cinturón de castidad, sobre cultura y telenovela, “pieza maestra que, muy en su estilo, sigue inédita”. El esquivo renovador de la crónica se formó en las aulas de Filosofía y Letras de la UNAM, donde conoció a quienes serían sus amigos entrañables: Sergio Pitol, José Emilio Pacheco y Elena Poniatowska. Estos y otros amigos, como Juan Gelman, lo apodaron “porsiváis”, porque su asistencia a las invitaciones que recibía (y confirmaba) nunca estaba garantizada. “Ajeno a todo impulso de hacer carrera literaria o cortejar la posteridad, Monsiváis deja plantados a sus traductores e ignora que existen los agentes –recuerda Villoro–. En una ocasión lo vi escapar de un célebre editor inglés porque no quería perderse la exposición de Max Ernst en la Tate Gallery.”

Cuentan que su casa olía a gato; su escritura, a libertad. “Sin mis libros me sería imposible vivir y sin mis gatos, también. Los libros no aúllan ni los gatos proporcionan sabiduría, por eso no podría elegir. Preferiría entonces vivir sin mí”, confesaba Monsiváis. El jurado que le otorgó el premio Juan Rulfo en 2006 subrayó que ha renovado “las formas de la crónica periodística, el ensayo literario y el pensamiento contemporáneo de México y América latina” y que “ha forjado un lenguaje distinto para representar la riqueza de la cultura popular, el espectáculo de la modernización urbana, los códigos del poder y las mentalidades”. En el artículo “La crema de la crema”, en la ineludible antología que acaba de lanzar Mardulce, pesca en el aire un chiste típico del nuevo rico mexicano con sus “potpurríes del gusto y su admiración por lo caro y sus viajes por Europa”. La ironía y erudición de “Monsi” apuntalan la compleja red de relaciones simbólicas. Las potencia a través del chiste en cuestión: “En Venecia me subí a una de esas glándulas”.

Monsiváis fue “el último escritor público” en México, como lo calificó Adolfo Castañón en su ensayo “Un hombre llamado ciudad”. Cualquier mexicano lo ha escuchado o leído. Todos –o casi todos– eran capaces de reconocerlo en la calle. Su empatía por la izquierda política no eclipsaba su rechazo visceral contra posiciones intolerantes y retrógradas. Una de las piezas de colección de la antología es “El disidente (Radical Chic): los burgueses con corazón de masa”. “El radical chic a la mexicana no está exasperado por la injusticia –anota en 1973–. Lo exaspera la falta de sensibilidad social de su ambiente. Para él, las contradicciones que más se agudizan son las del buen gusto. ¿Cómo es que los de su clase no se dan cuenta de lo formidable, de lo excitante de una asamblea que dura ocho horas? Usar lenguaje fuerte, chingada madre, darle validez política a las palabras que hacen sonrojar a sus tías, leer manifiestos, injuriar al Sistema. ¡Qué tremendo, qué cabrón, pero en serio! Así debió sentirse Errol Flynn. Esto es lo máximo, jugar a la revolución sin que intervengan ni las consecuencias ni el temor a las consecuencias, mirarle a los cocolazos a horas fijas, padrísimo, qué buena rola, cómo pudieron los de la generación caduca pasarla bien sin sentirse en el mérito centro de la impugnación.”

Villoro destaca que como todo escritor de “temple bíblico”, Monsiváis es pródigo en aforismos que pronto serán refranes. El que perdurará más allá del tiempo, acaso como el mejor estribillo del siglo XXI, reza: “O ya no entiendo lo que está pasando o ya no pasa lo que estaba entendiendo”.

Domingo, 18 de marzo de 2012
OPINION
Instantáneas en una cena
Por Juan Villoro *
En 2004, Kenzaburo Oé presentó Salto mortal en Barcelona. Después de la discusión de la novela hubo una cena en la Casa Asia a la que asistimos unas doce personas. Al saber que yo era mexicano, Oé quiso hablar de dos autores que lo habían impresionado años atrás, durante su estancia como profesor en El Colegio de México. Uno de ellos era un clásico contemporáneo; el otro, un novelista inédito. La cena ya había terminado y el autor de Un asunto personal jugaba con las migajas en el mantel. Había hablado durante horas de sus libros, la atormentada relación con su madre, la enfermedad de su hijo, los testimonios de Hiroshima, pero quería hablar de México. Como tantos japoneses, apoyaba la conversación con la sonrisa. Sus frases en inglés se sucedían con la premura de un locutor que narra una pelea de karatekas. “Fui a México porque ahí vivía Juan Rulfo”, dijo Oé. “Para mí, se trataba del escritor más importante del mundo. Quería desentrañar ese misterio: ¿por qué, entre todos los sitios posibles, el mejor de nosotros escribía en México?”.

Luego pasó al otro escritor que lo había cautivado. Durante décadas había recordado su extraño nombre: “Monsiváis, Carulos”. El escritor japonés volvió a sonreír: “Estaba escribiendo una novela sobre la fiebre del oro, pero del lado de la frontera mexicana”. Oé habló del libro como si ya lo hubiera leído. Monsiváis mezclaba lo culto y lo popular, las vidas contrastadas de México y Estados Unidos, retrataba las corruptelas de una ciudad de pioneros, trazaba historias de la usura y carnavales del deseo, fijaba la reputación de las celebridades instantáneas, fustigaba los abusos del poder en ese mundo siempre provisional, fronterizo, híbrido. “¿Llegó a escribir esa novela?”, preguntó Oé con ojos encendidos. ¿Había descripción más exacta del copioso territorio de Carlos Monsiváis?

“Sí –contesté–, aunque de otro modo.”

* Fragmento del prólogo Antología esencial (Mardulce).
Fuente:Pagina12

Los olvidados de la tierra
El brasileño Lima Barreto y el antillano Aimé Césaire en dos rescates que pueden leerse en la encrucijada de un nuevo paradigma de crítica cultural: un tiempo nuevo en América latina que va al rescate de un pasado popular.
Por Gabriel Lerman
La palabra obstinada. Lima Barreto Ediciones Latinoamericanas 207 páginas
Son poco conocidos los efectos culturales de la época nacional y popular que viven los países de América del Sur, sobre todo en lo que concierne al impacto en ciertos espacios intelectuales y universitarios, también artísticos, que se manifiestan en una persistente reposición y puesta en valor de obras y autores oscurecidos por la liquidación globalizante y el centrifugado de las literaturas nacionales. Distintas napas de legitimación en la historia cultural son ahora excavadas en busca de la veta, del yacimiento específico que sustente un latinoamericanismo nunca elevado con la fuerza canónica que imponen las invenciones positivistas, los gestos modernistas. Hay una nueva mirada que intenta mapear aun en la marea de cierta uniformidad, vestigios del habla del pueblo, historias que revelan el mito, la trayectoria del marginal, su espíritu cazador, de emprendedor improvisado. Lo mestizo, el indio y el negro están en las periferias urbanas, en sus peatonales céntricas, en el personal de servicio, en un sillón presidencial. La frontera está adentro.

Dos ediciones de libros recientes proponen formas de entrar a las ruinas arqueológicas con una construcción teórica que intenta sustentar un nuevo populismo cultural. Aunque aún no tengamos las palabras adecuadas para definirlo ni el camino esté claro. Un grupo editor, que se presenta con el nombre fuerte de Ediciones Latinoamérica, ofrece un texto lejano de la literatura brasileña, una novela que acaso tampoco tuvo en el ahora país hermano mayor, la legitimidad suficiente. Se trata del libro Recordaciones del escribiente Isaías Caminha, de Lima Barreto (1881-1922), auténtica perla de la enunciación popular. El relato de un nordestino que migra a Río de Janeiro. Un mulato pobre, descendiente de esclavos en la reciente república, mientras se consolida el orden oligárquico. Publicada por primera vez en 1907, es una crónica novelada, escrita en una rigurosa primera persona cuya respiración reverbera como carta y testimonio. Posee una fuerza única en tanto cultiva un énfasis en lo vivencial, en lo entrañable, en la sorpresa del hombre solitario que se arroja al mundo con su estigma a cuestas: nieto de esclavos, mulato en la mayor ciudad del país gigante. Isaías Caminha, acaso alter ego de Lima Barreto, llegará a trabajar en el diario O Globo, tal su parábola mítica, balzaciana, que recuerda también al joven fotógrafo de Ciudad de Dios. El libro es acompañado por un estudio preliminar de Horacio Mosquera y otras exégesis, además de dos prólogos diferentes del autor.
Una tempestad. Aimé Césaire El octavo loco 153 páginas
El otro libro que atrae una atención en los términos de pensar qué ocurre con lo latinoamericano en las bambalinas que flamean hoy entre arte y política es la edición bilingüe, con traducción al español de Ana Ojeda, de la obra teatral Una tempestad, de Aimé Césaire. Poeta, dramaturgo y político de la Isla Martinica, con una convulsionada vida política y un productivo sentido de la emancipación del negro en América, Césaire fundó en 1939 la revista Tropiques y elaboró junto a Léopold Sédar Senghor la noción de “negritud”. Maestro de Frantz Fanon, fue además diputado en su país natal, primero por el Partido Comunista y luego por el Partido Progresista. La obra de Aimé Césaire es de 1969, contemporánea del proceso de descolonización y de la lucha por los derechos civiles, contemporánea de Jean-Paul Sartre prologando a Fanon. Retoma a los personajes de Shakespeare, los sitúa en la América negra y, con una potente metáfora busca dramatizar el dolor de las cadenas, la obscenidad del hierro, la negación del otro, su deshumanización. Volver animal al otro, tenerle miedo, domesticarlo, sacrificarlo una y otra vez. Editado por El octavo loco, el libro trae un estudio previo de Rocco Carbone y Leonardo Eiff, quienes con habilidad crítica y buscando la intersección política y cultural del opus resaltan a la vez la importancia de Shakespeare en la literatura latinoamericana, sobre todo de La tempestad como relato del colonizador que narra al oprimido.
Fuente:Pagina12


16/03/12
Luisa Valenzuela: “Es muy fácil ser funcional al enemigo”
Con la publicación de “Cuidado con el tigre” rescató una novela que había escrito hace más de 40 años. Dice que la guardó porque temió ser mal interpretada y que, ahora, no fue ella la que maduró, sino sus lectores y lectoras.
POR Horacio Bilbao- hbilbao@clarin.com
BOES. La escritora Luisa Valenzuela, coleccionista de máscaras, en el carnaval de Cerdeña acompañada por un par de Boes (Bueyes)
LUISA VALENZUELA. Postergó 40 años su novela Cuidado con el tigre para no ser funcional al enemigo.
Se parece a Perón. Eso opina Luisa Valenzuela de su última adquisición, una máscara de madera que trajo del carnaval de Cerdeña, del que acaba de llegar. Ya le buscará lugar en su colección de máscaras, que asoman de a decenas en las paredes de su estudio. Pero ahora sirve un te y muestra una edición exquisita de su libro ABC de las microfábulas, con ilustraciones de Rufino de Mingo (es de España, aquí salió una versión con dibujos de Lorenzo Amengual). Son ejemplares numerados, firmados, libros para bibliófilos, hechos a mano en tiempos del e-book. El ABC… ilustrado es un lujo en su carrera. En cambio, Cuidado con el tigre, el libro que nos convoca, es para Valenzuela una necesidad. Dice que esta obra le permite cerrar el mapa de su escritura (no le crean, ya está inmersa en un nuevo trabajo). Quizá su afirmación se entienda en el postfacio de este libro demorado, que narra las internas de una incipiente organización izquierdista en tiempos del onganiato. Escribe Valenzuela que postergó su publicación 40 años porque temió ser mal interpretada. Es que allí, sus personajes viven el sueño de la revolución como un juego, en el que sexo, poder y humor, pesan más que política e ideología. A diferencia de otras de sus novelas, como Cola de lagartija, aquí la experiencia militante aparece banalizada, mostrando la cotidianeidad de unos grupos que lanzan consignas altisonantes mientras transitan vidas triviales. Valenzuela dice que se puso a pensar en su obra como en una fruta que fabricó hace muchos años pero que recién ahora maduró para el consumo.

La metáfora de la maduración muestra tu interés por el contexto y el lector a la hora de publicar distanciado del proceso de escritura…

En el momento de escribir no pienso en el lector pienso en la obra en sí, en lo que está sucediendo en sorprenderme a mí misma y en encontrar algo que no ha sido dicho o percibido por mí antes. Después, lo que sentí al haber escrito esa novela es que iba a ser mal interpretada. Entonces creo que la que maduró no fui yo, sino el lector o la lectora. Cambió la posición ante una situación política. Es una novela política y lo que sucede es que ahora se puede leer desde otro lado.

¿A vos también se te puede ver desde otro lado?
No se me pueden reprochar ciertas cosas porque ya hay una carga, unos antecedentes en mi escritura. Estoy entre los pocos escritores y escritoras que durante la dictadura militar escribían contra la dictadura. Eso imposibilita juicios como decir que esto va en contra de la izquierda o de ciertos ideales que yo defendí. En aquel momento yo era crítica de lo que estaba pasando, sólo que no era el momento para decirlo.

¿Tenías miedo de volverte funcional a un grupo que estaba en tus antípodas?
Sí, hubiera sido funcional al enemigo. Es muy fácil ser funcional al enemigo. Sobre todo cuando el enemigo es astuto y sabés que va a aprovechar tus recovecos y dudas para echártelo en cara.

Pero pasó mucho tiempo, intuyo que esperaste un momento en el que te sintieras cómoda…
Es cierto, me siento cómoda.

El libro aparece como un retrato de la banalización de la experiencia política, de la vida política de algunos grupos sesentistas…
Bueno, sí. Es un retrato de la posibilidad de que la experiencia política pueda ser banalizada. Y es un retrato de las ansias de poder, de la política como juego. Frente al peligro inminente, si estos actores no juegan, no hacen maniobras y movimientos de gran valentía.

Esa muestra de cotidianeidad, humanizar la experiencia política a través de lo doméstico, es algo que se ve mucho últimamente. ¿No hay un riesgo de banalizar estas experiencias?
No le tengo miedo a la banalización. Sino creeríamos en los héroes como seres puros. Esta es gente que está viva, que discute sus pasiones, sus amores, sus vidas cotidianas. Es una necesidad muy nuestra la de creer en la pureza impecable de la gente que admiramos. Por suerte nadie es impecable. Tenemos toda clase de dobleces y de trasfondos. Me parece mucho más rico ver las cosas desde todos los ángulos que pensar el ideal. ¿Qué son? ¿Ángeles? ¿Diablos? No.

Lo escribiste siendo joven en un tiempo en el que la juventud estaba atravesada por la Revolución cubana, la muerte del Che, el mayo francés…
Ríe. No digamos cuántos años, pero sí, era un momento histórico en el que se olía que iba a pasar algo. Y de alguna manera me siento orgullosa de haberlo olido.


Cómo ves la relación de las juventudes actuales con esa vida política que lo atravesaba todo…
Mucho más diluida. Pero al mismo tiempo, tengo la sensación de que hay una conciencia más clara, más realista. Aquello funcionaba con un sueño. Ay, parece un título de Tinelli. (risas). Pero si el sueño no te moviliza qué lo va a hacer.

Hoy es difícil que lo haga la ideología, hay una gran confusión…
Es cierto. Pero sí hay una conciencia política. Los argentinos hemos conseguido creer que podemos actuar políticamente con el cuerpo. Poner el cuerpo. 2001 nos enseñó eso. Podemos modificar las cosas, podemos salir y pelearla.

Esa tensión que existe entre estos jóvenes triviales y la solidez ideológica que requiere la empresa que se proponen, o la que existe entre sus consignas altisonantes y su accionar mezquino, refleja tu opinión de lo que se estaba gestando en ese momento.
No necesariamente. Yo pinté a este grupo, pero al mismo tiempo digo que hay otros grupos que actúan seriamente. La novela no deja pasar ese punto. Ahora con el tiempo me doy cuenta de que allí empezó ese cuestionamiento que siempre me he hecho sobre el tema del poder. Me interesa mucho ese juego brutal, mentiroso, manipulador, fantástico. Por eso escribo Cola de lagartija que es la historia secreta de López Rega, escribo Cambio de armas con las torturas de la dictadura. Estoy buscando una comprensión de ese motor infernal que son las ansias locas de poder, de un poder casi mesiánico.

Te reís un poco de esos movimientos, hablás de los Uturuncos, otro grupo fracasado…
Se creían dioses y no eran nada. Yo los veía actuar y me causaban gracia. Pero también me sentía fuera de todos los movimientos más sólidos. Y un poco desamparada. Pero a ese desamparo lo busco, me interesa estar en el margen. Me permite ver las cosas de diversos ángulos, contar secretos, lo que no se dice detrás de las verdades supuestas.

En la novela es evidente que estos jóvenes van a tener problemas para construir ese poder que tanto buscan…
De hecho, desgraciadamente los tuvieron. Ellos y los que estaban mejor armados. Conocí a grupos más sólidos, pero me interesaron estos, que estaban en ese margen.

En lo que no sos irónica es en la utilización del sexo para la construcción del poder…
No es nada irónico. Es algo absolutamente irrevocable. Siempre está, de una manera u otra.

Una de las protagonistas critica varias veces el autoengaño como motor ciego de construcción, ¿es algo que te preocupa?
Fue un motor muy argentino durante muchos años. El autoengaño y la expresión de de deseo. La promesa. Una de las razones que me animó a publicar la novela es que siento que ha cambiado el target de la política. La gente ya no cree las mentiras. El juego es otro, puede que tenga connotaciones perversas, pero no es aquél en el que tiraban zanahorias y la gente avanzaba tras zanahorias improbables.

Por momentos tus personajes se acomodan más al estereotipo de las juventudes de hoy…
Pero estos son unos jóvenes más inconsecuentes, quieren todo ya y sin trabajo, aquellos otros tenían la ambición de cambiar el mundo. Es interesante. Es mucho más interesante tener la ambición de cambiar el mundo que decir bueno, agarro este mundo que está cambiando y lo disfruto. Al mismo tiempo, me parece más sano agarrar este mundo que está cambiando y disfrutarlo que intentar cambiarlo desde una zona poco coherente.

¿Te autoimpusiste ser escritora en algún momento?
No sólo no me lo autoimpuse sino que traté de evitarlo. Porque sabía lo que era. Lo viví mucho porque mi madre era escritora, estaba Borges en casa, Nale Roxlo, Sabato, Mallea, y otros tantos. Me parecían muy interesantes mentalmente, pero su vida me parecía un plomo sideral. Yo quería ser aventurera, ir al Amazonas, qué, me iba a sentar a escribir. No. Yo sigo siendo aventurera.

Después descubrí esa cosa tremenda que la escritura es una aventura. Caí en la trampa. No me lo autoimpuse, caí en la trampa.


¿Y sufriste esa indefinición partidaria que te mantuvo al margen de todo movimiento, siendo que ideológicamente decías tener las cosas claras?
Sufrí en la medida en que recibía los ataques de la derecha y de la izquierda. Pero es mi lugar. Trabajaba con La Nación y Crisis. Estaba con los de Crisis pero me ganaba el pan en La Nación. Pero mi lugar en el mundo es la frontera. Y mi mundo es muy complejo. Tengo mi ideología clara, pero no se la quiero imponer a mi literatura. Trato de dejar que las cosas fluyan y permitirle al lector o la lectora que derive un significado de eso. Pero yo no tengo nada que imponerle porque no lo sé. En eso he sido fiel.
Fuente:RevistaÑ


Entrevista a María Seoane. Periodista, escritora
Año 5. Edición número 200. Domingo 18 de marzo de 2012
cultura@miradasalsur.com
Rafael cacho Perrotta. Ex director y dueño de El cronista comercial./ Título: El enigma Perrotta. Autor: María Seoane. Editorial: Sudamericana
Su último libro, El enigma Perrotta, revela la historia del ex director y dueño de El Cronista Comercial desaparecido por la dictadura. Las contradicciones de un hijo dilecto de la elite empresarial que se vinculó con la guerrilla guevarista.

Rafael Cacho Perrotta estaba jugando con fuego. De alguna manera lo intuía. Corría 1976 cuando la vida del ex director y dueño de El Cronista Comercial se repartía entre el Círculo de Armas y las citas clandestinas con Mario Roberto Santucho, jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Entre las tardes en el Jockey Club, el golf con el “tío Joe” –como llamaba a Martínez de Hoz–, la amistad con Massera y el vínculo cada vez más estrecho con los periodistas militantes perseguidos. Esos mismos periodistas a los que fue reclutando en la redacción del diario que había heredado y del que estaba cambiando radicalmente su perfil para dejar de ser la voz de los sectores más poderosos de la Argentina.
Perrotta fue un patrón atípico. Un burgués que devino en “compañero” y fue reconocido como uno más entre los trabajadores de la redacción. Ya a fines de la década del ’60, Cacho Perrotta parecía tener dos vidas: una pública, atada a su clase social y sus vínculos con el poder, y otra de creciente politización e ideas revolucionarias. Se movía en un vaivén entre el liberalismo y las simpatías con la izquierda socialista. En la contradicción de su amistad con el embajador de los Estados Unidos John Lodge y su relación amorosa con una periodista chilena militante de la Unidad Popular de Salvador Allende.
Pero este juego de opuestos tenía su final anunciado: el 13 de junio de 1977, Perrotta fue secuestrado y desaparecido por la dictadura militar.
¿Qué explica que un católico practicante, proveniente de una familia tradicional de la clase dominante argentina, ligada a los círculos políticos, económicos y militares se haya vinculado a los movimientos de izquierda revolucionaria? Ese misterio es el que intentó develar la periodista y escritora María Seoane en su libro El enigma Perrotta.
La actual directora de Radio Nacional cuenta que la investigación sobre la vida de Perrotta comenzó cuando trabajaba como editora del diario Clarín en 1997. “Me llamaron Ricardo Kirschbaum y Roberto Guareschi para mostrarme unos documentos que supuestamente eran desgrabaciones mecanografiadas que incluían los interrogatorios bajo tortura a Perrotta en el Batallón 601 del Ejército”. Su tarea sería la de “decodificar” esos documentos, a partir de su conocimiento de la historia de la guerrilla guevarista, ya que había escrito el libro Todo o nada, la historia secreta y la historia pública del jefe guerrillero Mario Roberto Santucho. Esa información, más algunas entrevistas que Seoane hizo a periodistas que pasaron por El Cronista Comercial, confirmaban el perfil de Perrotta y daban cuenta de su proceso de transformación. La investigación se volvió libro cuando, como revela la autora en el prólogo, “comencé a pensar que el destino de Perrotta sintetizaba las aristas más perversas del Estado terrorista y las paradojas en la conciencia de muchos argentinos, que proviniendo de clases sociales altas abrazaron el tormentoso camino revolucionario en los años setenta”.

–En el libro aparece una frase que Perrotta solía repetir entre sus familiares: “En la Argentina hay 200 tipos intocables, y uno soy yo”. ¿Cómo se transformó ese intocable en una víctima más de los militares? ¿Qué factores influyeron en su transformación ideológica?
–Perrotta tenía inicialmente una matriz cristiana, católica, humanista y liberal. Nunca fue peronista. Su formación liberal católica lo acercó más a la ideología marxista, a la tradición de izquierda, que al peronismo. Tenía una excelente relación con todo el aparato militar, civil y empresarial que sostuvo a la dictadura de Onganía. En los años ’70 tuvo una transformación personal, se hizo muy amigo de Carlos Mugica y de los curas del Tercer Mundo, tenía una amante que era una periodista chilena militante de izquierda; comenzó a psicoanalizarse también por esos años. Y su necesidad de importar mucho, de ser tomado en cuenta socialmente, hizo que se sintiera identificado con la ola joven revolucionaria de los años ’70. Así construyó un diario de negocios con una redacción muy de izquierda, algo que era un contrasentido y preanunciaba un desastre, por lo menos empresario. Y armó una redacción espléndida, con grandes periodistas: Juan Gelman, Andrés Rivera, Roberto Guareschi, Tito Cossa, entre muchos otros. Esa combinación es la que lo fue moldeando hacia un lugar muy radicalizado. Estuvo en Gaspar Campos cuando llegó Perón, participó en los actos de campaña del Frejuli por la candidatura de Cámpora del ’73, se sintió parte de esa marea revolucionaria de alguna manera y fue teniendo una transformación en su subjetividad que lo fue acercando a posiciones de izquierda. Y en un momento determinado tomó contacto con la fuerza de izquierda más rotunda en ese momento que era el PRT-ERP, liderado por Santucho, para quedar finalmente vinculado a la inteligencia guerrillera.

–A pesar de ese viraje hacia posiciones de izquierda, no se desligó de sus vínculos con los sectores de poder.
–La importancia de su papel en la inteligencia guerrillera era precisamente que seguía vinculado y era un hombre del establishment. En el año ’76, ya pasado el golpe, Perrotta organizaba reuniones en su casa a las que iban embajadores, Martínez de Hoz, e invitaba al jefe de la inteligencia guerrillera como un amigo personal. Actuaba como parte de una orquesta roja, un espía, un informante de la guerrilla que asume sus consecuencias. Su personalidad era la de un hombre que no mataría una mosca, un buen tipo, culto, un buen liberal que creía que la Argentina merecía otro destino y participaba de esa manera de los cambios que proponía la juventud revolucionaria.

–¿Él era conciente de esas contradicciones y del peligro que corría?
–Era un peligro a todas luces. Creo que él quería eso, se sentía implicado con eso, pero se movía con poca cautela. Era ingenuidad, pero también tenía conciencia de su rol, que era un rol importante. Se sentía identificado con las ideas revolucionarias para entonces, pero por otro lado sentía que tenía cierta impunidad en el poder, que luego se reveló que no era cierta. Transitaba por las esferas del poder de tal manera que era amigo de Massera, de Martínez de Hoz y hasta logró sacar de la oficina de Viola –que fue el verdadero mentor de la ciudadela represiva– el plan del golpe de Estado y se lo anticipó al PRT-ERP.

–¿Cuándo comienza a entender Perrotta que mantener ambos vínculos podía tornarse riesgoso?
–A partir del golpe de Estado. Después de la muerte de Santucho, en julio del ’76, Perrotta sale del país. Primero viaja a Boston a ver a una hermana, después va a Europa y finalmente a México donde se encuentra con algunos exiliados, entre ellos con Carlos Abalo, Ricardo Esparis, Oscar Gallego González, que habían estado en la redacción de El Cronista Comercial. Ellos le dicen que no vuelva a la Argentina, pero él todavía se consideraba parte del establishment intocable. Cuando vuelve al país, retoma el contacto con el ERP y es ahí donde comienza a darse cuenta de que su situación había cambiado. Cuando finalmente toma la decisión de irse de la Argentina en mayo del ’77 –el mes más cruel de la represión en la historia de esos años–, se da cuenta de que le están reteniendo el pasaporte. En esos días, se entrevista con Robert Cox (director del Buenos Aires Herald) y le dice que está preocupado. Pero las cartas estaban echadas. En ese invierno del ’77 cayó toda la inteligencia del PRT-ERP. El jefe de inteligencia, Javier Coccoz, conocido como el teniente Pancho, después de ser torturado durante un mes y amenazado con que iban a matar a su mujer y a su hijo, finalmente entrega información y la suerte de Perrotta queda sellada.

–¿Por qué la historia de Perrotta no fue contada o no tuvo gran repercusión?
–Por dos razones. Una, porque había una costumbre en el Estado terrorista de que ante personajes importantes, como fue el Obispo Angelelli por ejemplo, los grupos de tareas debían fingir que el crimen no había sido por razones ideológicas. En el caso de Angelelli fingen un accidente de auto, en el caso de Perrotta fingen un secuestro extorsivo y le piden a la familia 200 mil dólares para liberarlo. La familia nunca aceptó que se lo llevaron por razones ideológicas y no se movió como si Cacho Perrotta fuera un desaparecido político sino un empresario secuestrado. Y el segundo motivo es que él era un hombre del establishment, y era muy difícil para ese sector aceptar un hecho como éste, porque aparecían comprometidos personajes como Martínez de Hoz, los Alemann o Harguindeguy con los responsables de ejecutar la represión.

–Avancemos en el tiempo. ¿Qué diferencias encuentra en el ejercicio del periodismo de aquellos tiempos en comparación con el actual?
–No hay muchas diferencias respecto al compromiso y a la pasión de los periodistas. Hoy también hay compromiso y pasión en la profesión pero con distintas causas. Los periodistas de los medios corporativos a esta altura saben muy bien que defienden los intereses de las corporaciones en las que trabajan. Ningunean el poder democrático y tratan al gobierno elegido democráticamente por el 54% de los votos como si fuera una especie de mafia encaramada en la Casa Rosada. Para ellos, el poder verdadero es el de las pocas familias que son dueñas de los medios en los que trabajan y la democracia es la democracia de las corporaciones. Ese es el verdadero huevo de la serpiente en la Argentina.


–¿Qué piensa cuando algunos sectores dicen que hay censura en los medios de comunicación?
–Yo no veo que haya censura en los medios. No hay una sola ley en la Argentina que restrinja la libertad de prensa y este gobierno garantizó además anular la de calumnias e injurias del periodismo. Tampoco hay ningún diario cerrado. Y la ley de medios de la democracia expandió con progresión geométrica la pluralidad de voces a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Cuando algunas corporaciones de medios dicen que no hay libertad de prensa lo que en realidad les pasa es que se sienten sitiados y controlados en sus intereses privados y en la manipulación que realizan de la información en la defensa de sus intereses corporativos. Lo hacen por plata y no por convicción de que es necesario mantener la libertad de prensa. Si lo hicieran por convicción, no hubieran participado del silencio de la dictadura.
EL LIBRO
Título: El enigma Perrotta
Autor: María Seoane
Editorial: Sudamericana
Fuente:MiradasAlSur

12 de Marzo
Antología
El gran protagonismo del desierto en la literatura argentina
Por Leticia Pogoriles
La investigadora Claudia Torre reúne en "El otro desierto de la nación argentina" una antología de la narrativa expedicionaria para estudiar el "protagonismo contundente" del desierto en la literatura, la historia y la cultura y reinterpreta la primera aparición de la trágica figura del "desaparecido" en la obra de David Viñas.

El libro, publicado por la editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, se presenta con un estudio preliminar y cinco capítulos donde -con testimonios en voces de expedicionarios- habla de un desierto con sus indios, sus caudillos, sus gauchos y sus fronteras amenazantes que "quiere ser leído y pugna por tener su protagonismo en la copiosa historia del imaginario nacional".

"La mayor parte de los autores expedicionarios son militares, aunque también hay científicos, periodistas, sacerdotes, abogados y fotógrafos. A excepción de Eduardo Gutiérrez, no hay escritores.

Escribir para ellos no era habitual", explica Torre a Télam sobre esta antología que releva mayormente una narrativa vinculada a la Expedición de 1879, encabezada por Julio Argentino Roca.

De hecho, la versión "exitosa" de esta conquista estuvo a cargo de esos cronistas contemporáneos al acontecimiento. "Creo que la Conquista del Desierto fue revisada y que justamente aquello que en su centenario en 1979 se lo llamaba `gesta`, unos pocos años después se lo comienza a llamar genocidio, exterminio, violencia de Estado".

"Estas últimas figuras -agrega- no sólo nos permiten estudiar y pensar estos temas desde nuevas perspectivas, sino que son las que incluso actualmente diseñan políticas públicas provinciales y nacionales".

Textos, por ejemplo, de Francisco P. Moreno, Álvaro Barros, el mismo Roca y Estanislao Zeballos hablan de "la experiencia de tener que escribir sobre espacios desconocidos. Este encuentro produce ensoñaciones, expectativas, resistencias, terror, curiosidad. Las escrituras son el fruto de esas experiencias en las que se cruza lo personal con lo político-institucional", recalca.

La cosmovisión del desierto en estos textos está relacionada con un imaginario de época: "el desierto es un mundo de posibilidades productivas y el imperativo es ir por ellas, más allá de que en él vivan comunidades, tribus y grupos humanos cuyos objetivos no coincidan con ese proyecto nacional", cuenta.

Y analiza en sus estudios que para la narrativa expedicionaria "el indio será el enemigo perfecto", incluso estos relatos se hacen eco del enfrentamiento y la intervención del Estado en la economía aborigen, etapa también definida por la muerte del cacique salinero Callvucurá en 1873 y un recrudecimiento de las prácticas de eliminación.

"La voz de los indios siempre es referida y atravesada por la ideología del blanco. Desde la mirada tutelar hasta la mirada exterminadora, los indios siempre son considerados extranjeros", dice Torre.

El escritor David Viñas desde el exilio sostuvo en su libro "Indios, ejército y fronteras" que "los indios fueron los desaparecidos de 1879" y calificó a la Conquista del Desierto como "un genocidio". Para Torre, "Viñas homologó la desaparición de personas en la última dictadura militar con la desaparición de indios luego de las expediciones militares al desierto".

Sin embargo, en su libro ofrece una reinterpretación. "En la dictadura la práctica de la desaparición de personas era ilegal y clandestina. En cambio, la matanza de indios en el siglo XIX era relatada en las cámaras de diputados y senadores como una acción civilizadora. La violencia sobre los cuerpos es tan diversa como las épocas, las políticas y los intereses de poder. Homogeneizarla puede resultar muy peligroso", opina.

Desde la literatura, estos documentos hallados en archivos nacionales y en las bibliotecas del Estado Mayor del Ejército y del Instituto Iberoamericano de Berlín conforman "una narrativa expedicionaria cuya genealogía puede rastrearse en la literatura de viaje de Occidente, en el relato de frontera y en la literatura argentina que los precede: "Facundo" (1845), "El Martín Fierro" (1872-1879) y "Una excursión a los indios ranqueles" (1870)."

De hecho, para la autora, la contextualización de la geografía "fue una contundente operación intelectual de la generación del 37 como `La Cautiva`(1838), de Esteban Echeverría que comenzaba sus versos presentando la imagen del desierto", y aclara: "el desierto se convertirá en el exterior de otra cosa, un espacio pensado como límite y como ámbito de posibilidades infinitas".


¿Qué temas son los que sobrevuelan constantemente estos relatos? "Refieren a la propiedad de la tierra y las relaciones de poder, pero también hablan de la cuestión de clase en el interior del Ejército, de la camaradería castrense de campaña, del tedio y del aburrimiento, de las esperas expectantes, del miedo y del abismo".

Para Torre no hay un texto literario único ni una obra acabada de la expedición de 1879 que marcaron estos relatos, sino un conjunto de obras que -si se las analiza críticamente- construyen "una literatura expedicionaria".

Esa heterogeneidad literaria sobre el desierto también "puede leerse en el siglo XX en autores como Jorge Luis Borges, César Aira, Juan José Saer, Sylvia Iparraguirre y Matilde Sánchez" que encontraron en la narrativa de expedición "temas, tonos, espacios, estéticas y formas de documentar", ilustra.

De esta investigación surge que la importancia de que las historias sobre el desierto del siglo XIX "sean explicadas y estudiadas porque la exclusión al otro habla muchas veces de la proximidad del otro. Y eso en la Argentina nunca deja de ser una cuenta pendiente", redondea.
Fuente:Telam


14 de Marzo
Ensayos
La trama cotidiana bajo la mirada de Virginia Woolf
Por Mora Cordeu
Un conjunto de 26 ensayos de Virginia Woolf, que fueron publicados por su marido Leonard luego del suicidio de la escritora, develan una narrativa sutil donde la impronta de lo cotidiano es atravesada por la intensidad de la vida y lo inevitable de la muerte.

"La muerte de la polilla", el primer ensayo, condensa el estilo que la autora despliega en cada texto cuyo disparador puede ser un pequeño insecto -como en este caso-, las reflexiones que suscitan un atardecer sobre Sussex, la descripción de tres pinturas, que reflejan de manera sucinta la felicidad, el desgarro y el destino del cual nadie está exento o la correspondencia de Madame de Sévigné.

Woolf aclara que la polilla en cuestión vuela de día, como en esa mañana de mediados de septiembre en que la escritora sigue su aleteo mientras la invade la energía "que llegaba de los campos y las cuestas lejanas".

La misma energía que inspiraba las cornejas, a los labradores, a los caballos e incluso, parecía, a las cuestas yermas y desnudas, impulsaba a revolotear a la polilla...", escribe.

"Observándola, parecía que hubieran metido una fibra, muy delgada pero pura, de la enorme energía del mundo en su cuerpo frágil y diminuto. Cada vez que cruzaba el vidrio, yo imaginaba que un filamento de luz vital se volvía visible. No era ni más ni menos que la vida", describe Woolf.

Y nos ofrece, entre otros ensayos, reunidos en este libro que acaba de publicar La Bestia Equilátera, una descripción de personajes como George Moore, Henry James o la anciana señora Grey, de 92 años.

"El dolor envolvía su cuerpo como una sábana húmeda plegada sobre un alambre. (...) Nosotros -la humanidad- insistimos en que el cuerpo se aferre al alambre. Le sacamos los ojos y los oídos, pero lo dejamos maniatado, con un frasco de medicamento, una taza de té, un fuego moribundo, como un cuervo embalsamado sobre la puerta del granero, pero es un cuervo que todavía sigue vivo, incluso atravesado por un clavo".

Nacida como Adeline Virginia Stephen en Londres en 1882, en 1942 se casó con Leonardo Woolf y en 1917 fundaron la Editorial Hogarth Press.
La casa de ambos cerca del museo británico se convirtió en el centro del grupo de Bloomsbury que incluía a Vila Sackville-West, Dora Carrington, Lyton Strachey, E. M. Forster, Bertrand Russell y John Maynard Keynes, entre otros intelectuales, artistas y escritores.

Entre sus novelas figuran "Noche y día", "El cuarto de Jacob", "La señora Dalloway", "Al Faro", "Orlando", "Las olas" y "Entre actos".

El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf que a lo largo de su vida atravesó depresiones y crisis mentales, se puso un abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse.

Exponente del modernismo literario del siglo XX, la escritora reveló en su obra una originalidad que se alejó del molde seguido hasta entonces por la literatura inglesa. Ella introdujo un estilo cercano a la poesía y en su narrativa intentó captar y reflejar la vida de la conciencia.

"El ojo no es minero, ni buceador, ni buscador de tesoros enterrados. Nos hace flotar mansamente sobre la corriente, descansa, se detiene, y el cerebro quizás duerme mientras mira", apunta en "Merodeo Callejero: una aventura londinense".

"El verdadero yo es el que está parado sobre el pavimento en enero o el que asoma por el balcón en junio? ¿Estoy aquí o estoy allí? ¿O acaso el verdadero yo no es este ni aquel, no está aquí ni tampoco allí, sino que es algo tan variado y errático que solo cuando damos rienda suelta a sus deseos y lo dejamos seguir su camino sin impedimentos somos en realidad nosotros mismos?", se pregunta.

En ese merodeo callejero se cruza con un sinfín de historias: "En cierto modo podíamos penetrar en cada una de esas vidas, lo suficiente para alimentar la ilusión de que no estamos atados a una sola mente sino que, por unos breves instantes, podemos adoptar los cuerpos y la mentes de otros".

(...)"No obstante cuando nos acercamos nuevamente al umbral de nuestra puerta, es reconfortante sentir que nos envuelven las viejas pertenencias, los viejos prejuicios, y el yo, que ha sido expulsado en tantas esquinas, que se ha golpeado como una polilla en busca de las llamas de tantas lámparas inaccesibles, vuelve a estar refugiado y resguardado", concluye.
Fuente:Telam

17 de Marzo
Le Monde publica un inédito de Albert Camus
En la biografía monumental de Oliver Todd tampoco figuraba la existencia del texto, sobre la necesidad de una prensa libre, que a fines de 1939, el Premio Nobel de Literatura Albert Camus publicó en Le Soir républicaine, cuando un sector del mundo francés preparaba su complicidad con el régimen nazi

El artículo, exhumado por Macha Séry, quien lo encontró en los archivos nacionales de Aix-en-Provence, permaneció en ese estado gracias a que los grandes medios parisinos, a manera preventiva, ya habían empezado a ejercer la censura.

"Es difícil evocar hoy la libertad de prensa sin ser tachado de extravagancia, acusado de ser Mata-Hari o siendo convencido de ser sobrino de Stalin", arranca el escrito, que fue publicado por el diario Le Monde.

"Ante la guerra y las servidumbres", dice Camus, las condiciones para que un periodista no pierda la libertad "son cuatro: lucidez, rechazo, ironía y obstinación".

"Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario también oponer alguna desobediencia (...) Porque si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree que es falso", agrega.

Y concluye Camus que "la ironía es un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que permite no sólo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es cierto".
Fuente:Telam


TELEVISIÓN
18.03.2012
enrique masllorens
“Muchas voces están recortadas”
Hoy a las 10 de la mañana, el prestigioso periodista y recordado músico de la época beat iniciará un programa de entrevistas de media hora en la señal CN23.

Enrique Masllorens en su juventud fue músico. La militancia lo llevó por otros caminos y su camino se fue para el periodismo. Hoy, el periodista y músico estrenará su programa Nunca menos… Masllorens que saldrá al aire todos los domingos a las 10 de la mañana en CN23.

–Estás a punto de estrenar un programa. ¿Cómo surgió el proyecto?
–Carlos Ruffo, el productor del programa, me llamó para hacerlo. La idea era hacer una entrevista de media hora con las personas que estén vinculadas al medio nacional y popular. No pretendemos ser neutrales ni independientes en el sentido que le dan los medios hegemónicos, sino que van a ser compañeros y compañeras que tienen alguna actividad, preponderancia o militancia en la política actual.


–¿Sentías que era una necesidad?
–Hay muchas voces que están recortadas o tergiversadas en los medios más importantes. Cerramos una nota con Gabriel Mariotto, estamos arreglando con Aníbal Fernández y con Abal Medina. Queremos una visión que no sea sólo responder a todo aquello que los otros medios te ponen, que es dando explicación de las campañas de difamación. Por supuesto que mi sueño máximo es tener 25 minutos con la presidenta.


–¿Cómo planteaste este primer programa?
–Este primer programa es el único donde voy a hablar tanto, como una forma de explicación de por qué lo hacemos en esta señal, que es un canal ninguneado por los medios monopólicos. Es una de las posturas que mostramos desde un principio como programa. Para el final editamos un homenaje a Néstor Kirchner por el tema del “Nunca menos”. Esto es sencillamente la idea y el por qué de lo que vamos a hacer, no estamos inventando nada, me gusta decirlo en la presentación para que no crean que estamos haciendo un ShowMatch. La diferencia por ahí con otros programas es la postura a la hora de pensar los entrevistados.

–¿Qué te llevaste de tu parte de músico?
–De la música y la política me llevé muchas cosas, pero más que nada los contactos. Dejé la música cuando empecé a militar en el Sindicato de Músicos desde la JP (Juventud Peronista). Comencé en el sindicato a dirigir un departamento discográfico de un sector que era la Dirección de Comunicación Social dirigida por Nicolás Casullo. A partir de eso, empecé a hacer radio y después fui a musicalizar un programa conducido por Carlos Ulanovsky y Mario Mactas. Al poco tiempo, ellos se fueron por diferencias políticas y yo quedé al frente del programa. Así empecé con el periodismo.


–¿Cómo está funcionando la TV Pública en el interior del país?
–Junto con Luis Lázaro, que es el coordinador general de la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación social), que era el Comfer antes. Creamos el Consejo federal de la Televisión Pública con catorce canales del interior. El avance ha sido enorme en cuanto al gran apoyo que obtuvieron desde hace dos años, por parte del consejo asesor de la TV digital abierta y por parte de los concursos que realiza el INCAA, que logró que estos canales que eran repetidoras pasen conocer, capacitarse y buscar recursos para un mejor equipamiento.


–¿En qué situación encontraron a los canales de las provincias?
–Los canales eran una tierra de nadie y ahora tienen otro vuelo diferente. Se incorporó el canal de Rawson; Chubut y Catamarca está intentado tener un canal público. La idea es reunirnos para ver si se puede instalar en cada canal un estudio digital gratuito para que se vean los canales digitales y se suba programación. Los canales del interior del país están teniendo una evolución y no se sabe hasta cuándo será. Fue muy importante el Fútbol para Todos, porque había gente que no había visto nunca un partido. Nuestro acuerdo cuando firmamos para el Mundial tenía una cláusula que decía que los canales del interior podían levantar los partidos. El noticiero de estos canales era Telenoche; no es que queremos que pasen nuestro noticiero, queremos que pasen su propio noticiero.


–¿Se lo va a ver en el interior por TV abierta?
–Por ahora me lo pidieron en Formosa. Creo que es valioso porque muchas de esas personas que veo más seguido acá, no se los escucha o se los escucha recortado en las provincias. Es importante además que los entrevistados puedan hablar y no tengan que estar respondiendo a la agenda de los monopolios. <


De La Joven Guardia a la Televisión Pública
Enrique Masllorens fue junto con Roque Narvaja, el cantante de la canción “El extraño de pelo largo” que interpretaba la banda La Joven Guardia donde era el bajista.

“Hay mucha gente que todavía me recuerda de esa época. Hace unos días conté en Facebook que estaba por estrenar un programa y me pedían que hable de mi época de músico. Nunca lo voy a hacer porque lo pensé para que hablen otros”, afirma el periodista.

Hoy se desempeña como subgerente de extensión y desarrollo de proyectos en la Televisión Pública. “Pero además de eso hice muchas cosas. Daba clases en el Círculo de Periodistas, estuve mucho en radio y fue parte de la lamentable editorial Perfil. También estuve en Canal 13 y fui director artístico de radio Nacional hasta que llegué a Canal 7”, cuenta el periodista.


Invitados para hoy
El programa de Enrique Masllorens comenzará a salir este domingo con una presentación y una entrevista a Lorenzo Pepe. “Grabamos hace unos meses a Lorenzo Pepe, que es el primer secretario general del Instituto Histórico Nacional Juan Domingo Perón y que fue hombre de la primera resistencia. Lo convocamos para que cuente una anécdota para marcar que todo lo que se está viviendo ahora tiene un origen, que no viene de ahí el odio que hoy se tiene a los sectores populares desde la derecha”, cuenta el conductor.
Fuente:TiempoArgentino




MUESTRAS, EXPOSICIONES
17.03.2012
Se larga la fiesta de los países francófonos
Este mes Buenos Aires dice “oui”
Habrá exposiciones, música, cine, danzas, gastronomía y un homenaje a Cortázar y Perec.

El martes, en la residencia del embajador de Suiza en Buenos Aires, se llevó a cabo la presentación oficial del denominado Mes de la francofonía, la fiesta cultural que reúne anualmente a las expresiones artísticas de los países francófonos, es decir aquellos cuyas poblaciones, total o parcialmente, hablan el francés. Como no podía ser de otro modo, la Alianza Francesa será el epicentro de las actividades, aunque el puntapié inicial tendrá lugar en la Plaza San Martín, el día 20, con un día a puro festejo popular que incluye exposiciones, música, danzas tradicionales, espectáculos y gastronomía típica. Luego habrá otro tipo de actividades: conferencias, cine de autor, debates y reflexiones en mesas redondas, talleres de dramaturgia, etc., y tendrán otras sedes: el hall central del Teatro San Martín, el auditorio de la Academia del Sur y la Casa de las Letras. El lema del evento es “Nos une el francés”, y en la presentación de esta semana a la prensa hablaron el embajador suizo, Johannes Matyassy, luego el de Francia, Jean Pierre Asvazadourian; la de Canadá, Gwyneth Kutz; el de Marruecos, Fouad Yazouth; el encargado de Negocios de la República del Congo, Yemba Lohaka; y el director de la Alianza Francesa, Yves Kerouas. La idea es dar visibilidad a una treintena de países presentes en la Argentina que “comparten más que el idioma: también los valores acerca de la democracia, el respeto por los Derechos Humanos, el refuerzo de la solidaridad, el apoyo a la educación, la diversidad cultural y el desarrollo sustentable”, según señaló Matyassy. En el festejo en la Plaza San Martín (“sabemos que vuestro José de San Martín no era francés, pero vivió y murió en Francia, de ahí que elegimos esa plaza”, añadió el diplomático), la gente podrá hallar carpas representativas de los siguientes países: Albania, Argelia, Armenia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, Egipto, Emiratos Arabes Unidos, Eslovaquia, Eslovenia, Francia, Grecia, Haití, Hungría, Líbano, Lituania, Marruecos, Polonia, República Checa, República del Congo, República Dominicana, Rumania, Serbia, Suiza, Tailandia, Túnez, Ucrania y Vietnam. Tiempo Argentino le preguntó al embajador francés si acaso no consideraba una expresión en contra de este “movimiento francófono”, como él mismo llama al evento que organiza su embajada, las palabras de Nicolas Sarkozy acerca de abandonar sí o sí en 12 meses el Tratado Schengen y cerrar fronteras: “No, no, no: el Día Internacional de la francofonía es la unión cultural de una comunidad lingüística que incluye unos 200 millones de hablantes.”
Fuente:TiempoArgentino

12 de Marzo 
Arte, cine y literatura en la muestra sobre la revista Claridad
Por Mora Cordeu
La muestra "Claridad, la vanguardia en lucha", que se inaugura el próximo jueves a las 20 en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), establece un diálogo entre arte, literatura y cine para exponer el rol jugado por esta revista de izquierda de la vanguardia argentina, cuyo objetivo era la formación de una cultura proletaria y de inclusión social.

"Muchos de los escritores que participaron de la revista eran del grupo de Boedo porque el fundador de Claridad, Antonio Zamora, fue promotor de la literatura argentina del 20, 30 y 40", dice en una entrevista con Télam el embajador Sergio Baur, señalando un óleo del editor español, situado al comienzo de recorrido.

Dividida en núcleos temáticos, el primero "Los Charcos rojos" alude a un libro de Bernardo González Arrili, precursor de una literatura que "expone distintas tensiones de la modernidad"

Una obra emblemática, "Sin pan y sin trabajo", de Ernesto de la Cárcova, que implica una fuerte denuncia social entra en diálogo con una imagen en movimiento: la salida de la fábrica de un grupo de obreras filmada por los hermanos Lumiere.

La sala adquiere dinamismo y el contexto invade al espectador que deambula con la mirada, se detiene, mira, lee, observa fragmentos de filmes: aparece la fuerte industrialización de principios del siglo XX, el movimiento de inmigrantes que cambia el mapa social de la Argentina, el año 14 y la Primera Guerra Mundial seguida por una corriente pacifista impulsada por socialistas y anarquistas.

El cine reitera su protagonismo en la muestra, en la revista y en la época, como centro de difusión de una nueva realidad. "Hay escenas del realismo soviético, del expresionismo alemán, hasta de figuras del cine norteamericano. Desde sus primeros números Claridad tuvo críticas cinematográficas -resalta Baur-. El gran aporte estético del cine es transformar el arte".

Movimientos sociales como la Semana Trágica en el país, son registrados también en ese tiempo por la prensa popular, el folletín, el magazine.

Paralelamente a la corriente pacifista, "Claridad va a tener una colección de una biblioteca para la paz desde mediados de los años 20 y va a publicar las grandes novelas del género, muchas de ellas tienen su correlato en el cine, como las imágenes pasadas en la muestra de "Sin novedad en el frente" y el libro homónimo de Erich María Remarque, ilustrado por Abraham Vigo.

Otro sector, "Tribuna proletaria", concentra a los artistas del pueblo y escritores precursores de Boedo. El caso de "Historia de Arrabal", de Manuel Gálvez (1922), libro para el que Adolfo Bellocq hizo una serie de 70 grabados en los que se observa un escenario marginal: la zona del Riachuelo, la Isla Maciel, la vida prostibularia y las fábricas, menciona el embajador en Túnez.

En los cabarets y las salas de tango de los años 20 se proyectaban películas, generalmente de un contenido erótico y Bellocq las reproduce en sus grabados, subraya.

¿Cuál es la importancia del grabado? "Es de una difusión masiva y la placa original del artista se imprime cuantas veces sea necesario lo que marca su carácter social, en cambio el cuadro es único".

Esta práctica la realizan también los artistas expresionistas alemanes, "de los cuales se ven una serie de litografías hechas en Berlín que se entregaban a los espectadores de una obra de teatro para mostrar la violencia de la guerra".

En el área denominada "Las puertas de Babel", que da título a un libro de Héctor Blomberg, aparecen artistas extranjeros como George Maserel, un grabador belga que ilustró la literatura de Romaine Rolland.

"Para ese entonces Buenos Aires era una torre de Babel, se escuchaba hablar en ruso, árabe, alemán, turco, idish...., era una sociedad en completa transformación", considera el curador.

Sobre la pared, cuadros de artistas que reflejaron la vida de La Boca, como Stagnaro o Daneri, que rescatan la idea del suburbio.

Aunque de una época anterior, "La sopa de los pobres", de Reinaldo Giudici, refleja una honda preocupación social. "La muestra no está hecha en sentido cronológico, de alguna forma es una arbitrariedad y estos son análisis temáticos, una concertación de ideas con avances y retrocesos y permanencias", explica Baur.

Se suceden las imágenes de Guillermo Facio Hebequer (escenas en la mina, en los campos, en las puertos, las industrias...), al igual que los grabados de Vigo, de Gustavo Cochet, José Arato, todos pertenecientes a la reserva técnica del museo.

"Ese destino de los marginales, los que no han logrado aún su inclusión son un elemento inspirador para estos artistas", analiza y señala una escultura de madera de Agustín Riganelli, quien nuclea un espacio dedicado a la madre.

Una selección de películas -el cine siempre puesto a nivel de la obra, un concepto novedoso utilizado en esta muestra- se proyecta rodeado de grabados y títulos que dan cuenta de este tema central.

Otro título literario, "El arte y las masas" -Elías Castelnuevo-, pone el acento en el compromiso social, y merece su espacio ilustrado por una obra de Facio Hebequer, "Tu historia compañero".

Se trata de distintas litografías reunidas en una carpeta por la Unión de plásticos proletarios, de bajo costo -30 centavos- que habla de la difusión masiva entre un público popular.

A partir de los años 30, se recorta como tema el ascenso de los totalitarismos en el mundo. En Argentina, la década infame; y en Europa el ascenso de Mussolini y del nacionalsocialismo.

El libro "La rosa blindada", de Raúl González Tuñón, introduce en la exposición a la Guerra Civil Española, hay fragmentos del documental "Tierra de España", en el que Truman Capote relata los preliminares de la guerra. Y se observa una gran producción litográfica que se inspiró en la causa republicana.

Un inmenso cuadro de Antonio Berni, "Medianoche en el mundo" -de una colección privada-, entra en consonancia con "Sueño y mentira de Franco", dos planchas de grabados originales de Picasso que preanuncian el Guernica y ejemplifican la misma preocupación.

De carácter conceptual, la muestra reconstruye la historia de la revista y en el sector "Los versos de la calle", título de Alvaro Yunque, se acumula bibliografía de los autores de Boedo: "Libros baratos pero cuidados, ilustrados por artistas importantes en función de hacer un buen producto cultural y artístico".

Casi sobre el final se ven imágenes de películas de Hollywood con una lectura a cargo de Sergio Renán, que sintoniza con un libro de Nicolás Olivari, "El hombre de la baraja y la puñalada" (1933), crónicas de las estrellas que a su juicio "la industria del cine norteamericano les ha robado el alma".

"El cine -reitera Baur- lo estamos viendo no por su característica argumental, sino por su capacidad de espíritu, de transmisión estética. Estamos recordando lo que no pudimos ver, por eso su incorporación en la sala, un recuerdo del futuro".
Fuente:Telam


MÚSICA
Contra el desprecio a los músicos
Año 5. Edición número 200. Domingo 18 de marzo de 2012
cultura@miradasalsur.com
Marcha para repudiar el veto a la Ley de Reconocimiento a la Actividad Musical.
En defensa de una actividad cultural digna y el reconocimiento a quienes le dedicaron una vida y lo necesitan. Este martes a las 13 horas músicos de los más diversos orígenes y ciudadanos en general se manifestarán contra el veto a la Ley de Régimen de Reconocimiento a la Actividad Musical frente al Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires (Av. de Mayo 575). La normativa invalidada por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, establecía la posibilidad de que músicos de edad avanzada o con grandes dificultades de salud que no dispongan de ningún ingreso percibieran una remuneración mensual básica que les ayudara a su subsistencia.
La ley fue aprobada el 24 de noviembre pasado con el voto positivo de los 45 legisladores presentes en el recinto, incluidos los 17 representantes del bloque del PRO. Este reconocimiento de derechos a músicos mayores de 65 años establecía límites muy precisos para su otorgamiento y también a la cantidad de beneficiarios que podían percibirlo –no se estaba permitido que se incorporaran al padrón más de veinte por año–. El proyecto de la diputada Silvina Pedreira convertido en ley también establecía que el total acumulado no podían superar más del 0,014% del presupuesto. De todo esto se desprende que la normativa constituía un avance hacia el reconocimiento de los músicos porteños en estado de necesidad, pero en términos cuantitativos resultaba claramente insuficiente por el ínfimo universo al que alcanzaba. Por eso muchos músicos se indignaron con el veto de Macri. No sólo se trató de un ninguneo a la Legislatura y a sus propios representantes partidarios: denegar asistencias que –según la Federación Argentina de Músicos Independientes– hubieran rondaban apenas los 1.600 pesos resuena a desprecio.
Miguel Cantilo expresó sobre la medida: “Desafortunadamente, ya nada me sorprende de la política y menos de Macri, cuyo proyecto social representa las antípodas de la solidaridad”. Para Cantilo el veto puede inscribirse en un estado de recaudación desesperada, “están tratando de desprogramar todo tipo de gastos porque posiblemente no les alcanza todo lo que despluman a los ciudadanos con los impuestos para cubrir su déficit. En estos casos la cadena se rompe por el eslabón más débil”. El ex Pedro y Pablo también destacó ante Miradas al Sur que “esta ley fue pensada por el Chango Farías Gómez, quien conocía muy profundamente la problemática de los músicos porteños en estado de necesidad. Es muy importante tratar de hacerle recordar a la opinión pública que en muchos casos quienes fueron admirados y aplaudidos por sus padres hoy se encuentran en la indigencia”.
Esta decisión de Macri formó parte de una batería de vetos publicados en el boletín oficial del lunes 9 de enero pasado, que también pulverizó leyes que protegían a trabajadores de fábricas recuperadas, agrupaciones vinculadas a minorías sociales como personas ciegas o familiares de chicos con Síndrome de Down, y asociaciones culturales. La medida fue interpretada por diversos sectores como un desprecio por las minorías y las actividades artísticas.
Consultado por Miradas al Sur, Víctor Heredia aseguró que “la ley establecía un beneficio muy oportuno para gente de una edad avanzada que merece una jubilación, pero por el hecho de ser músicos no pueden acceder a ella. Por otro parte, la cifra en juego era irrisoria y se contemplaban muy pocos beneficios por año. Yo creo que Macri ni leyó lo que vetó o si lo leyó es extremadamente cruel. Me resulta extraño: se gasta más cuando el Gobierno de la Ciudad organiza un show masivo y alquila un escenario y el equipo de iluminación”. Heredia agregó: “El veto es ridículo. Leyes como estas son para gente desprotegida. Hay muchos músicos que la pasan muy mal y una ayuda en este caso era más que justificada, aunque fuese ínfima. Ojalá revean esta decisión”.
Además de Cantilo y Heredia, las adhesiones al reclamo por la puesta en vigencia de la Ley de Reconocimiento a la actividad Musical de la Ciudad de Buenos Aires incluyen a Gerardo Gandini, Litto Nebbia, Teresa Parodi, Susana Rinaldi, León Gieco, Peteco Carabajal, Liliana Herrero, Raúl Carnota, Iván Noble, Diego Frenkel, Rodolfo García, Hilda Lizarazu, Isabel De Sebastián, Semilla Bucciarelli, entre muchos otros.
Desde el PRO, se deslizó que aplicaron el veto porque la ley establecía una asimetría con otros sectores de la cultura. Pero en la actualidad los escritores gozan de una legislación similar en funcionamiento y –en todo caso– nivelar asimetrías quitando derechos y conquistas mínimas podrá ser una máxima de igualismo PRO, pero se desentiende completamente de las normas más básicas de sensibilidad y sentido común.
Fuente:MiradasAlSur

17 de Marzo
Música
Leo Masliah, música académica en la órbita del absurdo
Por Juan Rapacioli
Leo Maslíah, el músico y escritor uruguayo, se presentó anoche en el café Vinilo de Palermo, ante un público que siguió atento, entre carcajadas y silencios, los enredos musicales y narrativos del artista, quien repasó parte de su trayectoria, de más de 30 años, conformada por la música académica, contemporánea y popular, y por distintas formas de humor absurdo.

"El atardecer", una pieza de Robert Schumann, fue la escogida por Maslíah para comenzar el recital, entre aplausos y sonrisas inevitables ante la presencia siempre inmutable del compositor, nacido el 26 de julio de 1954 en Montevideo.

La imagen del hombre frente al piano de cola, tocando con virtuosismo, bajo una luz directa y suave, remite a la del compositor solitario, pero el rostro sin expresión, con bigotes y lentes, como una máscara burlona, traen a la memoria la figura de Groucho Marx.

Un monólogo circular, que intenta explicar un punto y termina por anudarse en sí mismo, trae al recuerdo otro universo, el de las especulaciones neuróticas de Woody Allen. A eso le sigue "Todo con respaldo", una canción construida a partir de marcas publicitarias, que saca muchas risas entre el público, pero deja también una sensación de tristeza, algo común en varios temas de Maslíah.

"Romance de la orquesta y el caño de escape", un cuento corto, bien resuelto, con un preciso manejo del absurdo, trajo fuertes carcajadas y el recuerdo de una forma de humor en particular, la de los Monty Python, quienes han dejado una huella importante en gran parte de la obra de Maslíah.

Uno de los momentos más delirantes de la noche se dio con la interpretación de "Donna Lee", un tema de jazz compuesto por Miles Davis -también atribuido a Charlie Parker-, donde Maslíah intenta explicarse, sin dejar nunca de tocar, quién es Donna Lee y por qué alguien le escribiría un tema tan complejo.

Piezas destacables fueron la combinación de una fuga de Bach con el cuento "Caperucita Roja"; una versión libre e interminable de una composición de Mozart y una narración acelerada sobre una pieza de Tchaikovski.

Hacia el final llegó una versión de "El cuervo" de Poe, con una musicalización clásica, oscura y nostálgica. Y para terminar, el músico y escritor, que lleva editados alrededor de 40 discos y 40 libros, eligió "Compositor contemporáneo", una brillante parodia a esa concepción musical que es, tal vez, una sátira a sí mismo.

Maslíah tocará de nuevo en el café Vinilo, el próximo sábado 14 de abril, a las 21.
Fuente:Telam




CINE
14 de Marzo 
Estreno
"Dormir al sol", Bioy Casares, hecho cine por Alejandro Chomski
Por Claudio D. Minghetti
El cine nacional recupera a Adolfo Bioy Casares con la adaptación de "Dormir al sol", filme dirigido por Alejandro Chomski, protagonizado por Luis Machín, que se estrena mañana.

El filme cuenta también con actuaciones de Esther Goris, Florencia Peña, Carlos Belloso, Enrique Piñeyro, Héctor Díaz, Alfonso Pícaro (el recordado como Miseria Espantosa en Telecómicos), Norma Argentina y Mercedes Scápola, entre otros.

Hace siete años, tras su promisorio debut en el largometraje con "Hoy y mañana", protagonizado por Antonella Costa, y con una beca Fullbright bajo el brazo, Chomski partió con rumbo a Nueva York para seguir perfeccionándose en cine.

Uno de los motivos, seguramente, fue que su ópera prima no solo había sido recibida con atención por la crítica sino que fue elegida por el Festival de Cannes, nada menos que para participar en la respetada sección Un Certain Regard.

Por entonces Chomski ya soñaba con llevar "Dormir al sol" al cine, tal como le había llegado a comentar personalmente a su autor, Adolfo Bioy Casares, de quien en Nueva York filmó el cortometraje "Escape al otro lado", según "Planes para una fuga al Carmelo".

Bioy Casares le escribió a propósito de aquel cortometraje que "como nadie ignora, quien adapte para el cine cuentos o novelas emprende una tarea difícil, y Chomski adaptó admirablemente mi cuento `Planes para una fuga al Carmelo`", señaló.

"Chomski es un profesional serio, un escritor de talento", aseguró el autor de "La invención de Morel", "La aventura de un fotógrafo en La Plata", y el guión de "Invasión", compartido con el insuperable Jorge Luis Borges.

En 2006 y nuevamente en Estados Unidos, Chomski fue contratado para dirigir "Feel the Noise" , una película que tuvo como eje el ritmo reggaeton, producida por la cantante Jennifer López, y estrenada en ese país en mil pantallas.

Poco después, en las antípodas de aquella, dirigiría el proyecto independiente "A Beautiful Life" , con la actriz oriental Bai Ling, que como la anterior nunca llegó a estrenarse en la Argentina.

"Conversando con Bioy acerca de sus directores preferidos surgió el nombre de Luis Buñuel y salió el tema de que ‘Dormir al sol’ tenía algo de comedia negra, absurda y disparatada, con mucho de teatral", recuerda Chomski de su encuentro con el escritor.

El primer guión fue finalista en el Festival de Sundance y en consecuencia premiado con una participación el taller Equinox, donde tuvo como tutora a Mary Sweeney, esposa de David Lynch y estrecha colaboradora del cineasta en sus películas.

Chomski era conciente de que "Dormir al sol", la novela publicada en 1973, ofrecía dificultades para su adaptación: "Me pareció perfecto ambientarlo en el barrio Parque Chas, por su trazado circular, y en la década del 50", dice el director.

En el cine nacional, solo Leopoldo Torre Nilsson y Sergio Renán habían adaptado tres de sus obras, "El perjurio de la nieve" (1950), filmada como "El crimen de Oribe" y "Diario de La guerra del cerdo" (1975) el primero titulada "La guerra del cerdo", y "El sueño de los héroes" (1997), el segundo.

"La novela de Bioy Casares es la historia de un hombre común, y su descubrimiento de que el tráfico de almas es posible", asegura Chomski, que rodó su última película en San Luis y Buenos Aires hace ya cuatro años.

El filme de Chomski discurre en Parque Chas, el barrio radiocéntrico con amanzanamiento ortogonal, y calles sin ángulos rectos, en el que los forasteros desprevenidos pueden perder el sentido de la orientación con facilidad.

Tras una serie de situaciones confusas, Lucio (Luis Machín), un ex empleado bancario convertido en relojero, acepta internar a su esposa (Esther Goris) en un instituto frenopático, tal como se denominaban entonces a los dedicados a "salud mental".

Mientras su cuñada (Florencia Peña) intenta seducirlo una y otra vez sin éxito, el doctor Samaniego (Carlos Belloso), director de ese singular centro asistencial, se muestra enigmático e inquietante respecto a sus tratamientos.
Cuando su esposa es dada de alta, regresa en principio con el mismo cuerpo, pero por su forma de actuar Lucio duda, se angustia y llega a la conclusión que ella fue víctima de un novedoso e inquietante caso de "tráfico de almas".

"Trabajamos mucho el personaje de Lucio con Machín, incluso en su forma de caminar, de a pasitos y uno de los personajes que me sirvió de modelo fue el de Alberto Sordi en `Un burgués pequeño, pequeño`, por ejemplo", asegura el cineasta.

Chomski, que sigue teniendo entre sus planes llevar al cine con respaldo europeo "El país de las últimas cosas ", de su amigo el escritor norteamericano Paul Auster, logró transmitir la esencia fantástica del relato de Bioy Casares.

"Dormir al sol", aprueba la difícil tarea de lleva al cine una idea, la de la posibilidad de que alguien pueda ocupar otro cuerpo abordada no solo por Bioy Casares sino, por ejemplo, por Julio Cortázar, que es la de mirarse a uno mismo desde afuera.

Y lo hace, con el oportuno aporte de Luis Machín, una composición excelente, en la que el relojero Lucio Bordenave encuentra su intérprete perfecto, que convence como hombre ingenuo, y que tiene la capacidad de dejar de ser quien es para ser otro.
Fuente:Telam

14 de Marzo 
Cine
La lucha obrera de los 70 en "Memoria para reincidentes"
La película documental "Memoria para reincidentes", obra colectiva de Gabriela Jaime, Javier Gabino y Violeta Bruck y que propone una mirada cinematográfica y política desde el troskismo argentino sobre las luchas obreras en los 70 es, según sus realizadores, "el primer filme sobre la década del 70 que hace foto en la magnitud del ascenso obrero en esa época".

“Desde hace años, la mayoría de los relatos sobre los 70 revalorizan la militancia mostrando una lucha entre organizaciones guerrilleras y el Estado, y la clase obrera queda fuera de foco, como un fondo de las otras historias”, comentó Bruck en diálogo con Télam sobre la cinta que desde mañana se puede ver en el Espacio Incaa KM 0 Cine Gaumont.

“Por eso -agregó- el protagonismo central del movimiento trabajador era para nosotros la hipótesis fundamental para abordar el período, que incluso permite entender la magnitud del golpe del 76 como un golpe de clase”.

“Memoria para Reincidentes” pone la lupa en cuatro historias colectivas que tuvieron lugar en Argentina entre 1969 y 1976: los sindicatos “clasistas” de Fiat Córdoba; las luchas de fábrica de la zona norte de Gran Buenos Aires bajo el gobierno de Perón; la experiencia de Villa Constitución en Santa Fe y el “Rodrigazo”.

En ese compendio histórico, la película aporta un punto de vista original sobre esos años convulsionados mientras cuenta la historia de quienes influyeron e intervinieron en los fenómenos de masas más emblemáticos protagonizados por la clase obrera argentina.

“Es como si en estos años hablar de los 70 en Argentina se hubiera convertido en una política de Estado y esta institucionalización le robara todo lo que tuvo de subversivo, de antipatronal y anticapitalista a este período de la historia nacional”, explicó a Télam Gabino, otro de los realizadores.

“Por eso -terció Bruck- nosotros nos encontramos en otro extremo de la memoria, intentando rescatar el espíritu antisistema de la época”.

En "Memoria para reincidentes" aparecen testimonios de Francisco Páez, dirigente y fundador del Sitrac Sitram, el primer sindicato clasista de los trabajadores de Fiat surgido luego del Cordobazo: Susana Fiorito, prensa del Sitrac Sitram; Oscar “Chiche” Hernández, que participó en el primer y segundo “Villazo”; entre otros hombres anónimos que fueron parte de este movimiento de cambio.

En ese sentido, Bruck remarcó que para la selección de entrevistados para el documental se tuvo como eje que “cada personaje viviera aún apasionadamente los 70 y no hubiera renegado de ese pasado, más allá de sus consideraciones políticas actuales dentro de la izquierda”.

“Es que el título viene de ahí -reafirmó- porque para nosotros los reincidentes son aquellos que se organizan y dan pelea por sus derechos, y son reincidentes porque en la historia antes hubo gente que peleó, no necesariamente por lo mismo, pero sí contra los mismos enemigos”.

Así, con el apoyo de imágenes de archivos inéditas, voces de trabajadores desaparecidos y protagonistas de luchas en los 70, la película pone la lupa sobre los disitintos modos que pudo tener la relación entre el Peronismo y la burocracia sindical, las bases obreras, la Triple A y la represión, entre otros actores y fenómenos.

"Memoria para reincidentes" es un proyecto de Contraimagen, un colectivo de artistas de varias disciplinas (cine, teatro, plástica, música, estudiantes y docentes de arte) construido por militantes del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) y militantes independientes.

“La película es iniciativa nuestra, no podría ser de otra manera, porque o el cine expresa la subjetividad de sus realizadores o no es cine”, indicó Gabino consultado sobre el motor que impulsó a hacer una película de estas características.

Consultados sobre la problemática que plantea conciliar el rol del cineasta con el militante, los tres coincidieron en que “las relaciones entre arte y política siempre están en tensión" y que "con un sacudón al corazón del espectador, el militante puede ayudar más a la política que de cualquier otra manera”.

Precisamente, Jaime destacó que la película llega a las salas de cine en un momento donde el sindicalismo argentino está nuevamente en el centro de la escena: “Los trabajadores siempre fueron un actor fundamental de la historia nacional, por eso `Memoria para reincidentes` es, en primer lugar, un puente entre viejas y nuevas generaciones de luchadores obreros”.

“Los trabajadores de Zanón, con el control obrero de su fábrica, se convirtieron en un ejemplo internacional, luchas como las de Kraft o el subte impactaron a nivel nacional mostrando nuevas alternativas ante las formas de la burocracia sindical”, remarcó.
Fuente:Telam




POESÍA
POBREZAS
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen silencio ni pueden comprarlo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar,
como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen el derecho de respirar mierda,
como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres,
lo que se dice pobres
son los que no tienen más libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que son siempre muchos y están siempre solos.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no saben que son pobres.
Eduardo Galeano
Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940), conocido como Eduardo Galeano, es un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman. Está considerado como uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana.

Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Niega ser un historiador:
"Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable".
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