31 de marzo de 2012

Presentaron el documental sobre el "Informe Rattenbach"-Unos 800 familiares de caídos en la Guerra de Malvinas viajaron en estos 30 años a las Islas-Las torturas en Malvinas y la identificación de los NN en Darwin, las banderas de los ex combatientes hoy.

Se presentó anoche en el Ministerio de Defensa un documental referido al denominado "Informe Rattenbach", recientemente desclasificado a partir de una decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, donde se exhibe la irresponsabilidad militar en el planeamiento de la guerra de Malvinas y las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto bélico.
Este material audiovisual es el primer episodio de la serie de documentales "Malvinas, la historia de la usurpación", que se estrenará el lunes 2 de abril a las 22:00 por Canal Encuentro y que se emitirá, una hora más tarde, por Canal 7.
Fuente:Telam

31 de Marzo
Para visitar el cementerio de Darwin
Unos 800 familiares de caídos en la Guerra de Malvinas viajaron en estos 30 años a las Islas
Unos 800 familiares de caídos en la guerra de Malvinas viajaron a lo largo de estos 30 años a las islas para visitar el cementerio de Darwin y honrar la memoria de los 649 muertos durante el conflicto.

Los viajes fueron organizados por la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, que congrega a unas 550 familias y es presidida por Delmira Cao, la madre del soldado maestro, Julio Cao, cuya famosa carta a sus alumnos será leída desde este año en todas las escuelas en homenaje a los caídos.

En Darwin se encuentran enterrados 237 combatientes -de los cuales 123 no están identificados- pero un monumento con enormes placas negras, inaugurado en 2009, recuerda el nombre de todos los muertos en el conflicto, incluidos los 343 tripulantes del General Belgrano, cuyos restos quedaron en el océano.

Según datos de la comisión, que tiene a su cargo la administración del cementerio, desde que terminó la guerra se realizaron un total de 27 viajes a Darwin con familiares y 2 a la zona del hundimiento del crucero.

A modo de balance de estos 30 años, el apoderado de la comisión, César Trejo, señaló que los familiares de los caídos "han transitado este tiempo con un duelo que encontró el necesario anclaje en la comprensión de que la pérdida personal tiene que ver con un proceso histórico, que nos excede a cada uno".

"Para cerrar el dolor personal hace falta esa mirada histórica, porque perder un hijo significa para cualquier persona el mismo dolor, pero cuando se encuentra un sentido en el contexto de la historia, empieza a tener una diferenciación con la muerte por un mero accidente", sostuvo en diálogo con Télam.

La comisión de familiares se conformó apenas concluida la guerra, en los mismos cuarteles o unidades militares donde padres, madres y hermanos se congregaban para buscar información sobre los seres queridos que no regresaron al continente.

"Rápidamente se materializó la necesidad de ir a las islas", recuerdó Trejo, y enseguida recordó que el primer intento fallido fue en 1983, cuando el barco Lago Lacar casi vuelca con 80 familiares a bordo por las difíciles condiciones climáticas.

Tras un largo período de negociaciones entre los gobiernos argentino y británico, el primer viaje de 381 familiares se realizó finalmente en marzo de 1991, coordinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

"A partir del ´96 se hicieron viajes más cortos con vuelos charters y desde el ´99 vinieron los vuelos regulares", indicó Trejo, en referencia al acuerdo entre ambos países que reestableció los contactos aéreos semanales, con escala en Río Gallegos.

En 2009, se inauguró en Darwin un viejo anhelo de la comisión de familiares: un cenotafio que tardó 6 años en construirse en el continente, a cargo de los arquitectos Mónica Cordero y Carlos D`Aprile, y que consta de dos muros curvos de 26 metros de desarrollo y una altura de 2 metros, con 24 placas de granito que tienen grabados los nombres de los caídos en orden alfabético.

En el centro de los muros se levanta una cruz de 3 metros y en el extremo derecho se encuentra la ermita donde fue entronizada una imagen de la Virgen de Luján que recorrió 63 mil kilómetros en el continente, desde la Quiaca hasta la Base Marambio en la Antártida.

Si bien la comisión respeta el pedido de un grupo de ex combatientes -liderados por el CECIM de La Plata- de identificación de los soldados que permanecen como NN -con la leyenda "Soldado argentino sólo conocido por Dios"- advirtieron que "siempre existe el peligro latente de reabrir heridas de familiares que ya construyeron ese duelo".

"Si se convierte en un festival de huesos será algo muy oprobioso y doloroso. Vamos a acompañar el pedido sólo si existe unanimidad entre los familiares y se hace en un marco de respeto, resguardando la sensibilidad de todos", advirtió Trejo.

A diferencia de lo que piensan los ex combatientes, que solicitaron la intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense para la identificación, los familiares sostienen que "no se puede equiparar" los muertos de Malvinas con los desaparecidos durante la dictadura militar.

"No hay un problema de identidad, sino de identificación de las tumbas. No hay desaparecidos en Malvinas y el motivo de las muertes fue distinta" explicó Trejo, aunque reconoce la existencia de abusos y torturas de soldados por parte de sus propios superiores, y que en algún caso la muerte se pudo haber producido por esos motivos.


Pese al 30 aniversario, no hay previsto para este año ningún nuevo viaje de familiares, a la espera de una definición en el tema de los vuelos regulares que llegan a las islas.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner apunta a renegociar con Gran Bretaña los acuerdos firmados en 1999 y, en ese marco, propuso aumentar la frecuencia de vuelos a las Malvinas pero desde Buenos Aires, y con servicios de Aerolíneas Argentinas.

"Por ahora, no vamos a hacer nada ni vamos a participar de nada que pueda ser usado por los británicos en su política de distención porque significa contradecir la política de endurecimiento del gobierno nacional para recuperar las islas", explicó el apoderado de la comisión.
Fuente:Telam

31 de Marzo
A 30 años
Las torturas en Malvinas y la identificación de los NN en Darwin, las banderas de los ex combatientes hoy
Un grupo de ex combatientes llega al 30 aniversario de la guerra de Malvinas impulsando dos reclamos ante la justicia: las denuncias de violaciones a los derechos humanos y torturas que sufrieron los soldados durante la guerra por parte de sus superiores, y la identificación de los cuerpos sepultados como NN en el cementerio de Darwin.

Los reclamos vienen siendo motorizados por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, uno de los más numerosos del país, al que se sumaron veteranos de Corrientes y Chaco.

En diálogo con Télam, su presidente, vice y secretario de relaciones institucionales; Mario Volpe, Carlos Amato y Ernesto Alonso, explicaron cómo los encuentra este nuevo aniversario.

"Llegamos a los 30 años bastante optimistas respecto a la cuestión Malvinas porque se ha dado una coyuntura especial que hace unos años casi no esperábamos. Hay un cambio importante en la política hacia Malvinas, no sólo de la Argentina sino de toda Latinoamérica, convirtiéndolo en un tema regional", dijo Volpe.

El titular del CECIM consideró que este aniversario "nos encuentra con una nueva concepción: por primera vez desde el gobierno se habla de democracia y soberanía, y ubica a la guerra dentro de todo un contexto histórico, no como era históricamente que uno hablaba de Malvinas y en el imaginario colectivo siempre se pensaba en la guerra".

En el marco de ese cambio de paradigma, los ex combatientes vienen impulsando dos reclamos silenciados hasta ahora: los abusos y torturas que vivieron los conscriptos por parte de sus superiores y la necesidad de identificar a las 123 tumbas que figuran como NN en Darwin con la leyenda "Soldado argentino sólo conocido por Dios".

Para agilizar la primera causa, el CECIM presentó en los últimos días un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia para que considere las más de 100 denuncias presentadas por ex combatientes que sufrieron en 1982 graves violaciones a los derechos humanos, cometidas por oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas.

Este expediente -que contiene denuncias por torturas, estaqueamientos, muertes por hambre y hasta un asesinato- se inició en 2007 en el Juzgado Federal de Río Grande, Tierra del Fuego, pero está paralizado desde que la Cámara de Casación Penal sostuvo que los delitos habían prescripto.

"Hay muchos jueces que militan el olvido e impunidad", se quejaron los veteranos.

En el recurso, que acompaña también la postura del fiscal general de la Cámara Nacional de Casación, Javier De Luca, se solicitó a la Corte que resuelva que los vejámenes que sufrieron los soldados durante la guerra deben ser considerados delitos de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles.

"Aspiramos a que la Corte Suprema tome el conjunto de las denuncias porque si hay varias presentaciones en muchas unidades, se puede considerar una práctica sistemática", indicó Amato.

El otro reclamo, referido a la identificación de los cuerpos, también fue llevado a la justicia en agosto del año pasado, junto a familiares de ex combatientes, y recayó ante el juez federal Julián Ercolini.

Para la identificación, el CECIM pidió la colaboración del Equipo Argentino de Antropología Forense, y ya tuvieron el visto bueno del ministro de Justicia, Julio Alak, quien apoyó la causa y señaló que "no es posible que, a 30 años de la guerra, todavía haya 123 héroes argentinos sin nombre, olvidados en el anonimato".

"Estos compañeros enterrados como NN contradicen toda la situación de memoria, verdad y justicia, y de la lucha por la identidad que se dio en nuestro país", sostuvo Ernesto Alonso.

Para el ex combatiente, estos reclamos vienen a terminar con la "política del olvido y la desmalvinización" que se instaló en el país durante muchos años, tras el conflicto bélico con Gran Bretaña.

A la vez, destacó como un hecho de "valor e importancia" la desclasificación del informe Rattenbach que ordenó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la semana.

"Eran sectores que no querían discutir la guerra, que trabaron toda la cuestión de la verdad. Todos sectores vinculados a la política del olvido y a la reivindicación de una concepción sobre la guerra, de un falso nacionalismo, que no es saludable", sostuvo.

En ese sentido, Alonso consideró que "hay un nuevo paradigma sobre Malvinas", y detalló que "durante muchos años debimos hacernos cargo de la ausencia de políticas públicas hacia los veteranos y se mezcló todo: soldados con represores. No se podía discutir la guerra, vista siempre como algo sagrado, como una gesta. Una visión que nos produjo mucho daño y que todavía hoy seguimos sufriendo las consecuencias".

Los veteranos del CECIM, que se conformó apenas regresaron de la guerra y hoy integran unos 350 ex combatientes, se mostraron "optimistas y contentos" porque por primera vez un gobierno nacional "coincide con nuestra línea de pensamiento histórico".

Se trata de uno de los centros de ex combatientes más numerosos y activos de país.

El 50 por ciento del padrón de ex combatientes está localizado en la provincia de Buenos Aires, donde se han producido varios avances en materia de atención de los veteranos.

Por ejemplo, una resolución de la Dirección General de Escuelas establece que cada 10 auxiliares que entran a trabajar, uno tiene que ser ex combatiente, y se impulsa además un proyecto para implementar un régimen especial de jubilaciones para los veteranos que estén trabajando en la administración pública provincial.

Para el 2 de abril, los ex combatientes están trabajando en la resignificación del monumento a las víctimas, que se encuentra en La Plata, y también están construyendo el "Bosque de los Caídos", donde se podrá conocer la historia personal de los soldados muertos en las Islas.
Fuente:Telam

RESPALDO DE LOS PARLAMENTARIOS DE LATINOAMERICA AL RECLAMO ARGENTINO DE SOBERANIA SOBRE MALVINAS
Causa común de todos los latinoamericanos
El apoyo se hizo público en el marco de la Conferencia de la Unión Interparlamentaria, que se desarrolla en Uganda. Los legisladores de la región suscribieron a la Declaración de Ushuaia y se comprometieron a hablar del tema en ese foro.
En Ushuaia se preparan para el acto central por Malvinas que encabezará la Presidenta el próximo lunes
A dos días de cumplirse 30 años del comienzo de la guerra entre Argentina y Gran Bretaña, los parlamentarios de Latinoamérica expresaron en forma unánime su apoyo al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El respaldo a la posición argentina se realizó durante la 126ª Conferencia de la Unión Interparlamentaria, que se desarrolla en la ciudad de Kampala, en Uganda. Los representantes parlamentarios de Brasil, Uruguay, México, Chile, Cuba, Costa Rica, Panamá y Ecuador suscribieron allí la denominada “Declaración de Ushuaia”, donde se exhorta a ambos países a “reanudar las negociaciones sobre soberanía”. “Lo más importante es observar que la solidaridad con la causa argentina no se limita a los gobiernos de la región, sino que incluye a todos los partidos políticos mayoritarios de cada país de Latinoamérica que concurrieron a la asamblea mundial de parlamentarios”, sostuvo el senador del Frente para la Victoria, Daniel Filmus, presidente de la delegación nacional.

Los parlamentarios latinoamericanos adhirieron al texto redactado por la Comisión Bicameral argentina que se reunió en Ushuaia a mediados de marzo. El documento insiste en la línea marcada por el Comité de Descolonización de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reclama a los dos países “reanudar las negociaciones de soberanía” con respecto a las Islas. En su artículo primero, el Congreso declaró la “legítima e imprescriptible soberanía de la República Argentina sobre la islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes, tal como lo establece la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional”.

Además, los parlamentarios latinoamericanos instaron a las partes a “abstenerse de tomar medidas que promuevan la presencia de armas nucleares en la zona de paz del Atlántico Sur”. Esa afirmación cobró relevancia luego de que Inglaterra se negara a aportar información requerida por Argentina sobre la tenencia de armas nucleares en las islas. Por último, encomendaron al titular de los Parlamentos Latinoamericanos a que transmite al resto de los legisladores del mundo el apoyo de Latinoamérica a la posición argentina.

Los legisladores latinoamericanos no sólo suscribieron el documento de apoyo sino que también votaron que Argentina utilice el tiempo que tiene América latina como región para hablar en la asamblea que se realizará hoy ante miles de parlamentarios para explicar la causa Malvinas. Y además, cada uno se comprometió a incluir la causa Malvinas como propia en el discurso de su país. Por último, los representantes de la región le solicitaron a otros grupos parlamentarios, en particular a la Unión Europea, que reclamen el acatamiento de Gran Bretaña de la Resolución 125 de las Naciones Unidas y la desmilitarización del Atlántico Sur.

La comitiva argentina estaba integrada por los senadores Rubén Giustiniani (Partido Socialista) y Sonia Escudero (Peronismo Federal) y los diputados Alfredo Atanasoff (Frente Peronista), Julia Perie (FPV), Claudia Giaccone (FPV) y Cornelia Schmidt Liermann (PRO).

Material para las escuelas
“Las Malvinas son una causa de todos los argentinos. Tenemos que defenderlas por las vías pacíficas y diplomáticas”, aseguró el ministro de Educación, Alberto Sileoni, en la presentación de una colección de videos sobre la guerra de Malvinas y la cuestión de la soberanía, que se entregarán a todas las escuelas. La colección, que se llama “Malvinas, Soberanía y Memoria”, fue producida por Canal Encuentro y Pakapaka y se presentó en la ex ESMA. En el encuentro también se preestrenó el primer capítulo de la serie Malvinas, la historia de la usurpación, basada en el Informe Rattenbach. “Estamos construyendo una argumentación desde lo histórico, con la usurpación de 1833; desde lo geográfico, porque Puerto San Julián está a 500 kilómetros y Londres a 13 mil; y desde lo económico: nos están robando los recursos, la pesca, el petróleo”, aseguró Sileoni.

DECLARACIONES DEL CANCILLER HAGUE
La defensa británica
Mientras en distintas ciudades se anuncian actos por el 30º aniversario del inicio de la guerra de Malvinas, el 2 de abril de 1982, el canciller británico William Hague afirmó ayer que su país defenderá las islas “con firmeza” e insistió con el argumento del “compromiso con el derecho a la autodeterminación de la gente de las islas Malvinas”. La declaración de Hague se produce un día después de que el secretario de Defensa británico, Philip Hammond, asegurara que la Argentina no representa “una amenaza militar” porque las fuerzas armadas sólo tienen “viejos aviones Mirage” que nada pueden hacer frente a los aparatos “más avanzados del mundo”.

El canciller británico dio un discurso el jueves ante más de cien embajadores acreditados en el Reino Unido, durante un acto para anunciar la apertura de una representación de El Salvador con el fin de estrechar el vínculo con Latinoamérica. “Esta determinación de profundizar nuestras relaciones con América latina está acompañada con nuestro firme compromiso con el derecho a la autodeterminación de la gente de las islas Malvinas”, dijo Hague, según consignó el diario londinense The Telegraph.

El canciller británico también se refirió a los distintos actos que se realizarán en Argentina este fin de semana y el próximo lunes 2 de abril, aniversario del desembarco de los infantes de Marina argentinos en el archipiélago, y bajó el tono para descartar que se trate de “provocaciones”. “Ambos países realizarán actos” en homenaje a los caídos, por lo que “no creo que nada de ellos pueda entenderse como una provocación”, consideró.

El Concejo Deliberante de Ushuaia entregó ayer una distinción de Ciudadanos Destacados a 120 ex combatientes de Malvinas. El domingo a la noche se realizarán vigilias en distintas ciudades, en tanto el acto central, del que participará la presidenta Cristina Fernández, se realizará el lunes al mediodía en la Plaza Islas Malvinas, en Ushuaia, donde se encuentra el Monumento a los Caídos.

De Malvinas y la Presidenta
El vicepresidente Amado Boudou afirmó que la presidenta Cristina Fernández “está abocada a la construcción y a la paz”, en vísperas del 30º aniversario de la guerra de Malvinas. Durante una entrega de netbooks en San Bernardo, Boudou afirmó que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner “tiene el firme objetivo de recuperar la soberanía de las islas, sin guerras, pero con mucha firmeza”. “No se dejen llevar por aquellas palabras que buscan enfrentamientos entre hermanos, por aquellos que siempre critican, por aquellos que no aceptan la responsabilidad del hacer”, advirtió Boudou, quien pidió que “no vuelva más el odio”.

De visita y con una exhortación al diálogo
La vicepresidenta del Parlamento de Suecia, Liselott Hagberg, aseguró ayer que la disputa por la soberanía de las islas Malvinas “debe ser resuelta mediante el diálogo diplomático entre la Argentina y Gran Bretaña”. La legisladora sueca se pronunció en tal sentido durante una audiencia que mantuvo con el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, quien le expresó la preocupación que hay en la región por “el aumento de la militarización de las islas Malvinas” e insistió en que “queremos un Atlántico Sur desmilitarizado”.

La perdida perla austral
Por Fernando Cibeira
Poco a poco, la cuestión Malvinas se instaló como uno de los principales temas de política exterior del segundo mandato de Cristina Kirchner, a los treinta años de la guerra. La estrategia de poner en debate el conflicto en todos los foros internacionales en los que Argentina participe, a fin de presionar al Reino Unido para que negocie, puede considerarse exitosa en términos de repercusión, aunque nadie en la Casa Rosada imagina una resolución en el corto o el mediano plazo. En eso, coinciden con la opinión de analistas internacionales, resultará fundamental la suerte que corran las exploraciones en busca de petróleo en el Atlántico Sur.

De movida, el gobierno argentino se despegó de la guerra de 1982. El conflicto fue una desgracia también en términos diplomáticos, ya que eliminó todos los avances que existían para aquella época, cuando lo normal eran que los kelpers vinieran a estudiar, a comerciar o a atenderse con médicos de la Argentina continental. Un gesto explícito de la Presidenta en esta dirección fue ordenar la desclasificación del Informe Rattenbach. Tal vez no aportó muchas novedades, pero sirvió como demostración de que no hay contemplaciones con la guerra de la dictadura, que hoy ya empieza a ser más recordada por la hambruna y los estaqueamientos a los soldados que por las supuestas proezas de los pilotos de los Mirage.

En paralelo, el gobierno argentino desarrolló una incesante ofensiva en los organismos internacionales. Que no habrá excepciones lo dejó en claro el canciller Héctor Timerman durante su reciente participación en la Cumbre de Seguridad Nuclear, en Corea del Sur. Allí no estuvo el primer ministro británico, David Cameron, pero sí su segundo, Nick Clegg, quien debió escuchar cómo el canciller argentino le recriminaba –justamente en ese foro– el envío de un submarino nuclear al Atlántico Sur, una región declarada libre de ese tipo de armamento desde el Tratado de Tlatelolco.

Antes de que hablara Timerman, dos delegados de otras potencias occidentales se habían acercado hasta la comitiva argentina a sugerirle que no ventilara esa cuestión en un evento que Estados Unidos viene promoviendo más que nada para que se condene a Irán y al terrorismo internacional. El canciller argentino desoyó las sugerencias y el reclamo al Reino Unido fue el eje de su discurso. Clegg respondió que la acusación era infundada, pero se negó a desmentir taxativamente el envío del submarino nuclear. Otros representantes británicos ya habían hecho lo mismo, con el argumento –nada tranquilizador– de que su país no brinda información sobre las posiciones de su armamento.

En la Rosada celebran la repercusión que viene teniendo la postura argentina en todo el mundo. Aseguran que en las recientes misiones a lugares tan remotos como Angola, Mozambique o Azerbaiyán sobre el primer punto que los consultan es sobre las islas, que hasta es tema en los noticieros. Por otro lado, ya existen 85 grupos de apoyo formados por diplomáticos, intelectuales y académicos en todo el mundo. Si en cada foro los representantes británicos se ven en la obligación de dar alguna respuesta sobre la cuestión, la incomodidad va creciendo. Esta semana, el canciller británico William Hague reunió a sus embajadores y, algo inédito, estuvieron debatiendo la posición sobre Malvinas.

Un pilar de la estrategia es el apoyo sin fisuras conseguido en la región. Anteriormente, el reclamo argentino sobre las islas se agregaba de manera burocrática a la declaración al final de cada cumbre, pero en los últimos encuentros la cuestión tomó un matiz militante, como sucedió en la Cumbre del Mercosur de fin de año, cuando se adoptó la decisión uruguaya de no aceptar en los puertos regionales los buques con la bandera “ilegal” del gobierno kelper. La decisión fastidió al gobierno de Cameron, que llamó a Uruguay y a Chile en consulta. Solo consiguió que le ratificaran la posición.

En ese sentido, desde el gobierno argentino –también por estos días lo declaró el canciller uruguayo, Luis Almagro– se preocuparon por aclarar que no existe ningún “bloqueo” sobre las islas, como argumentan los malvinenses. “Es al revés, las Malvinas nos bloquean a nosotros, que no podemos ir a vivir o a trabajar allá”, responden en la Cancillería. Es que otra arista de la estrategia es no hacer nada que pueda ser presentado como una resolución en contra de los habitantes del archipiélago, aunque ellos lo interpreten así. En esa lógica se entiende la propuesta de la Presidenta de aumentar la frecuencia de los vuelos a las islas y que los haga Aerolíneas Argentinas desde Buenos Aires. Fue una manera de tender un puente hacia los kelpers en medio de la refriega. Los isleños rechazaron la propuesta de plano.

Lo que vendrá
La Cumbre de las Américas, que se realizará en dos semanas en Cartagena de Indias, también se prepara para debatir la cuestión. Entró en el temario a propuesta de Ecuador y ayer el presidente Rafael Correa volvió a amenazar con no concurrir si no se van a toman decisiones “sobre un problema tan grave como una colonia inglesa en nuestra América”. No es solo solidaridad. Correa también busca mortificar un poco a Barack Obama en su complicada cita con los presidentes de la región, pegándole a su histórico aliado internacional. Con todo, la postura de Estados Unidos y de Canadá en este conflicto adhiere a la OEA, que al igual que la ONU y Argentina reclaman la apertura de un canal de diálogo. Habrá que ver si Obama se anima a plantar posición en tierra colombiana.

En la Cancillería también consideran que fue exitosa la reciente decisión de iniciar acciones judiciales y administrativas contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos. La amenaza de sanciones bajó de un día para el otro la cotización de las empresas en las bolsas, muy volátil a cualquier novedad dada la incertidumbre que todavía existe sobre la factibilidad de la explotación petrolera en el Atlántico Sur. La Secretaría de Energía ya cumplió con el plazo para analizar la situación de cada firma y en los próximos días se podrían determinar las penalidades correspondientes.

Quienes conversan sobre ella sobre el tema cuentan que Cristina Kirchner se siente “malvinera”. “Para los que vivimos en el sur, las Malvinas son algo mucho más cercano que lo que puede ser para alguien que vive en la Capital”, les explica a sus funcionarios. La Presidenta tendrá un escenario para exponer la posición argentina el próximo 14 de junio ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. No es nada habitual. Incluso es extraño que allí expongan cancilleres, que lo haga un presidente es altamente inusual. Tradicionalmente, Argentina lleva a la reunión a descendientes de los pobladores originales expulsados de las islas y los británicos concurren junto a dirigentes kelpers. Ellos desgranan sus argumentos y luego lo hacen los representantes de los países, aunque el Reino Unido prefiere no hablar dado el previsible voto en contra que recibirá. CFK planea viajar junto a una delegación de dirigentes de la oposición para demostrar que el reclamo constituye una política de Estado. En ese sentido, en el Gobierno destacaron la orfandad en la que quedaron los intelectuales que firmaron una “versión alternativa” al conflicto, que no recibieron el apoyo de ningún partido político.

Esta visión planteaba resignar el reclamo de soberanía en pos de un acercamiento con los isleños, a los que reconoce como sujetos de derecho. La política de seducción de Carlos Menem y Guido Di Tella tenía, en definitiva, un objetivo similar y no obtuvo resultados. La estrategia actual es la que tiene mayor consenso y, si se quiere, coherencia. Un reclamo de diálogo que es avalado por las Naciones Unidas y una denuncia contra la militarización de las islas que tiene la densidad de militar por cada poblador civil más alta del mundo, según aseguran en la Cancillería. La postura viene obteniendo una muy amplia red de apoyo a nivel internacional e, incluso, hay versiones de que un Parlamento europeo –podría ser el de España, que relanzó su reclamo por Gibraltar– haría una sesión especial sobre Malvinas, algo sin antecedentes.

No obstante, ni el funcionario más optimista espera resultados pronto. Conservadores o laboristas británicos no han mostrado diferencias en su postura de defensa a rajatabla de la autodeterminación de los isleños, una política que manejan con criterio ultraflexible, como demuestran los antecedentes de Hong Kong o la isla Diego García, en los que ignoraron olímpicamente los deseos de los habitantes. Realistas, en el gobierno argentino entienden que mucho dependerá de la suerte que corra la exploración de hidrocarburos. Se sabe que hay petróleo, lo que no se conoce es si es suficiente para hacer económicamente viable la extracción offshore, que es muy costosa. “Nunca Estados Unidos o sus aliados dejaron un lugar de aprovisionamiento de petróleo, basta ver lo que pasó hace poco en Libia”, recordaban en la Cancillería. Todos los esfuerzos se hacen sobre la superficie, pero la respuesta podría estar bajo el helado mar.

A TREINTA AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS
Soberanía, colonialismo y dictadura
Dos abordajes sobre la cuestión Malvinas: los argumentos justificantes de la colonización británica y la funcionalidad del concepto de “autodeterminación”. La “aventura” militar de 1982, el informe Rattenbach y la negociación pacífica.
Un día de reflexión ciudadana
Por Mirta Mántaras *
La soberanía es uno de los elementos constitutivos de una nación y la lucha por recuperar un territorio usurpado por una potencia extranjera es un derecho continuado, pues el fracaso de una negociación diplomática no importa que se consolide la usurpación, por el contrario, es un reclamo más que sólo cesará con el restablecimiento de los derechos soberanos.

El Reino Unido de Gran Bretaña quiere utilizar la “aventura” militar de la dictadura genocida como una beligerancia donde el que ganó la batalla adquiere derechos de vencedor como si se tratara de tierras vacantes o mostrencas, donde no había derechos previos, habitantes argentinos y bienes del Estado.

Esta posición merece ser calificada de “aventura” diplomática, pues contradice completamente al derecho internacional.

Por eso la postura Argentina –sostenida también por los países hermanos– importa una invocación al respeto de los derechos contra las acciones bélicas que desplazan violentamente a los nacionales para intentar apropiarse de sus tierras y riquezas naturales. La elección del gobierno argentino es la vía pacífica, la de los acuerdos diplomáticos y la denuncia del incumplimiento unilateral de Gran Bretaña respecto de la resolución de las Naciones Unidas sobre la necesidad de llegar a acuerdos.

En ese marco, la Argentina ha destacado que la guerra de Malvinas de 1982 fue una decisión del tándem cívico militar que instaló el terrorismo de Estado en 1976 y por ello, después del proceso a la junta militar, se juzgó a los responsables de la conducción de la guerra de Malvinas mediante los tribunales militares y civiles de la Nación.

Es decir que con independencia de la vocación del Estado argentino de seguir manteniendo su derecho a reclamar la restitución del archipiélago, ha cuestionado internamente el método bélico utilizado por quienes sin legitimidad ni legalidad alguna decidieron ese combate.

El general Benjamín Rattenbach fue el presidente de la Comisión Caercas (Comisión de Análisis y Evaluación política y militar de las Responsabilildades en el Conflicto del Atlántico Sur) y autor del informe final con sus conclusiones que entregó al dictador Reynaldo Bignone. El informe se filtró y fue publicado, quizá con algunas inexactitudes.

En base al trabajo de la Caercas, el 15 de mayo de 1986 el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas dictó sentencia condenando a los jefes de las tres armas con las siguientes penas: a Leopoldo Fortunato Galtieri, 12 años de reclusión; a Jorge Isaac Anaya, 14 años de reclusión, y a Basilio Lami Dozo, ocho años de reclusión, todos con accesoria de destitución. No era una gesta, sino delitos castigados con prisión y expulsión del seno de las Fuerzas Armadas.

En la revisión obligatoria de la sentencia castrense por los tribunales constitucionales, el Poder Judicial de la Nación ratificó las condenas y unificó las penas en 12 años a todos los imputados, con accesoria de destitución. El fundamento coincidió con el informe del general Ra-ttenbach acerca de que la guerra fue una verdadera aventura militar.

Desde el inicio del conflicto intervino el entonces teniente de navío Alfredo Ignacio Astiz, quien se rindió y fue capturado como prisionero de guerra y llevado a Gran Bretaña. Ello motivó que su imagen saliera en los diarios y se confirmara definitivamente que era el mismo que se hacía pasar por familiar de desaparecido con el nombre Gustavo Niño y que entregara a las Madres de Plaza de Mayo, a las monjas francesas y a numerosos familiares que se reunían en la Iglesia Santa Cruz para juntar fondos y sacar una solicitada. Doce personas fueron llevadas a la ESMA, torturadas y desaparecidas. Ahora está condenado por delitos de lesa humanidad.

Falta anular los indultos que en diciembre de 1990 Carlos Saúl Menem otorgó como premio a los condenados por la guerra de Malvinas. Menem fue el continuador de los genocidas, porque concretó los dos “objetivos del Proceso” que les quedaron pendientes: el achicamiento del Estado y la privatización de las empresas públicas, con lo que le asestó un golpe de gracia a la institucionalidad argentina.

La conmemoración (hacer memoria) del 2 de abril convoca a un día de reflexión ciudadana para repudiar el genocidio y para valorar el modo pacífico de encarar con firmeza la defensa de la soberanía nacional y de los recursos estratégicos.
* Abogada de derechos humanos y autora de Genocidio en Argentina.

La colonización británica y el desarrollismo
Por Cecilia Abdo Ferez *
El debate público argentino asistió a la reaparición, algo traspapelada, de argumentos coloniales, anclados, en este caso, en la dinámica tradición de justificación de la desposesión de tierras y recursos naturales por parte del Imperio Británico, aquel donde “nunca se ponía el sol”.

La colonización británica es un tipo particular de colonización, específicamente moderno. Su modernidad se forjó en contraste intencionado con el modo español de colonización, basado en la conquista y la extracción de recursos, sobre todo mineros, de territorios ocupados por otros imperios como, por ejemplo, el azteca y el inca. Nadie en los territorios invadidos por los españoles podía alegar que esas tierras no poseían ya instituciones políticas, económicas y sociales antes del “descubrimiento” y, por tanto, los intelectuales del momento, sobre todo los teólogos que componían las juntas reales de consulta, se lanzaron a encontrar argumentos que justificaran la desposesión de amerindios ya organizados (es decir, no tan fácilmente describibles con el chicle ideológico de “bárbaros”). Los encontraron principalmente en el recurso a la así llamada “guerra justa”, que criminalizó las resistencias amerindias y que permitió llevar a cabo, sin grandes titubeos ideológicos, lo que había sido autorizado por las bulas papales: perseguir a los paganos, árabes y ateos donde quiera que se encontrasen, tomar sus tierras y esclavizarlos de por vida. Todo esto, literal.

La corona británica no poseía esa llave de las bulas papales y tampoco podía alegar mucho haber descubierto las tierras. Sus intelectuales produjeron entonces otros argumentos, de tipo económico, que reformularon en el curso de los siglos XVI y XVII los conceptos de soberanía y de propiedad (o dominio). El argumento central que usaron los británicos –y sobre todo el así llamado padre del liberalismo, John Locke– es el de “tierra vacante”. Las tierras que ocuparon, sostenían, no estaban bien utilizadas por los pobladores nativos, que por sus incapacidades técnicas, por su nomadismo o por su “incivilidad” no podían maximizar la producción y extracción de recursos, lo cual constituía un desperdicio, un derroche y una afrenta a la concepción cristiana de que Dios dio a todos la tierra en común, pero para la maximización de sus recursos. No importa que se haya comprobado que en general los pobladores nativos sí eran agricultores (porque esto era a lo que el liberalismo inglés llamaba “trabajo industrioso” y racional, justificador de la propiedad: ser agricultor), que sí tenían organización política y hasta modos de distribución tribal de las tierras. Los colonos ingleses se instalaron igual, anudando la colonización a un argumento productivista y supuestamente racional, en sentido económico: estamos aquí porque tenemos la industriosidad suficiente para desarrollar los recursos naturales, sobre todo la agricultura, que los nativos no tienen y por eso no originamos ninguna injuria, sino un beneficio a la humanidad.

El modo inglés de colonización, entonces, se basó en el verbo clave de “plantar”. Valga un célebre ejemplo: en los decretos de la reina Isabel I que autorizaban a los privados la aventura de la exploración marítima (otro modo característico inglés: el recurso privado de inversión colonial) to plant se repite varias veces, en los objetivos: los colonos se asentarían en América para plantar población, para plantar el cristianismo y para plantar cultivos. A lo que se agrega, plantar instituciones políticas de largo plazo. Resulta por eso muy ajustado al discurso legitimador inglés, tejido desde hace siglos, que intelectuales argentinos recurran a la autodeterminación de los pueblos. Porque a estos cuatro modos de “plantar” los ideólogos ingleses de la colonización agregaron, en varios textos, que la corona británica se debía mostrar como liberadora de los pueblos sojuzgados por las así llamadas “tiranías” –por entonces, la española–, es decir, proponer en donde se asentaran y como estrategia diferenciadora, formas de autogobierno y de tolerancia religiosa (mientras sus colonos no atinaran a competir con las manufacturas inglesas ni atentaran contra las Actas de Navegación).

La colonización británica es moderna y, a la vez, un prototipo para la economía y la política que hoy persisten. Moderna, en este caso, obviamente no es un elogio, sino una descripción de cómo ciertas potencias aún precisan de territorios de ultramar para mejorar sus balanzas comerciales, alivianar presiones internas con promesas migratorias y, a la vez, perpetuar sus desigualdades domésticas. Anuda un modo de participación política con un modo de apropiación y extracción de recursos naturales, que se justifica en que si éstos no se utilizan implica un derroche, una irracionalidad económica. Es central, sí, anclar el reclamo de Malvinas a la defensa de la soberanía y el dominio sobre los recursos naturales (o lo que es igual, afirmar la persistencia de la cuestión del colonialismo –y ningún “post”– en nuestros países). Pero colonialismo y desarrollismo comparten esta matriz ideológica de la utilización “racional” –productivista y tecnicista– de los recursos. Ir por todo es también no dar por sentada esa lógica político-económica de la extracción.
* IIGG-Conicet.
Fuente:Pagina12

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