11 de marzo de 2012

Un dirigente joven para abrir una nueva etapa.

Un dirigente joven para abrir una nueva etapa
Año 5. Edición número 199. Domingo 11 de marzo de 2012
Por Damián Verduga
dverduga@miradasalsur.com
Ramos es intendente de Baigorria. (TELAM)
Perfil de Alejandro Ramos.
Sos un hombre del proyecto. Sos un hombre de ideas y seguimos las instrucciones de la Presidenta.” El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, concluía con esta frase el acto en el que se le tomó juramento a Alejandro Ramos, el nuevo secretario de Transporte que reemplazó a Juan Pablo Schiavi. La jura fue el jueves pasado en el Ministerio de Economía. Schiavi había renunciado 24 horas antes. Este cambio de funcionarios es uno de los efectos políticos de la tragedia ferroviaria ocurrida en Once el miércoles 22 de febrero, en la que murieron 51 personas. El propio De Vido, a pesar de que defendió en su discurso la gestión de Schiavi, remarcó: “Esto marca el final de una etapa y el comienzo de otra. Es un modelo que se repotencia con la incorporación de nuevos cuadros”.
Alejandro Ramos nació el dos de agosto de 1975 en Granadero Baigorria, una localidad de la provincia de Santa Fe ubicada en el Gran Rosario. El municipio fue fundado en 1888 y mide 12 kilómetros cuadrados. Según el censo del 2001, tiene 32.427 habitantes. Los datos del último censo aún no están disponibles en la página web de la municipalidad, pero una fuente del gobierno local señaló que estiman que la cantidad de habitantes asciende hoy a unos 50 mil.
Ramos viene de una familia de políticos peronistas. Su padre, el doctor Augusto Ramos, fue durante años director del hospital Eva Perón, el único que hay en Granadero Baigorria. El doctor se divorció de Verónica Sipoleta, la madre de Alejandro y sus dos hermanas, y se mudó a vivir a Paraná, Entre Ríos. Hizo carrera política hasta llegar en 1990 a ministro de Bienestar Social provincial, durante el primer mandato como gobernador de Jorge Busti. Augusto falleció trágicamente hace 15 años, en un accidente de tránsito en la ruta. Su hermano, el tío del nuevo secretario de Transporte, es José Conde Ramos. Entre otras cosas, José fue miembro del denominado Grupo de los Ocho, los diputados peronistas que en diciembre de 1989 formaron un bloque parlamentario por fuera del Partido Justicialista porque se oponían al rumbo neoliberal que había asumido el gobierno de Carlos Menem.
Alejandro Ramos, el flamante secretario, estudió abogacía en la Universidad de Rosario y durante esos años trabajó en la Mutual de Asociación Médica. No hizo militancia política durante la facultad. Comenzó tiempo después de terminar su carrera, directamente en la función pública. En el año 2004 –allí arrancó–, ocupó el puesto de coordinador de Gabinete de la intendencia de Granadero Baigorria, el jefe comunal era Daniel Lioi. Ramos pasó después a secretario de Promoción Comunitaria y en el 2005 fue candidato a concejal y ganó. Baigorria, por su cantidad de habitantes, tiene sólo seis miembros en el concejo deliberante, así que todos cuentan con una gran visibilidad. En el 2007, Ramos, con 32 años de edad, se lanzó a intendente de Baigorria. Primero ganó la interna del PJ. Después se enfrentó en la elección general al radical Alfredo Secondo, que tenía el apoyo del socialista Hermes Binner. Ramos derrotó a Secondo por una diferencia de 600 votos. El resultado se debió, en parte, al corte de boleta, ya que Binner ganó la gobernación de Santa Fe en esas elecciones con el 44% de los votos y también se alzó con el triunfo en Baigorria.
Como jefe comunal, el joven intendente parece haber hecho caso del dicho popular que sostiene que Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires. Viajaba a la Capital Federal dos veces por semana para gestionar recursos para su municipio. Uno de los logros que más destacan sus colaboradores cercanos es el incremento de las cloacas, que cubrían el 5% de la localidad al comienzo de su mandato y habían llegado al 75 cuando finalizó.
La ola de triunfos oficialistas que experimentó la Argentina en 2011 no dejó afuera al joven jefe comunal, que se reeligió con el 71% de los votos.
Entre sus gustos personales, además, por supuesto, de la política, se destaca que fue jugador de rugby y que escucha música clásica cada vez que puede, viajando en el auto, en un pequeño recreo en la oficina o en su casa. Además está casado y tiene un hijo que esta semana cumplió dos años.

Una papa caliente. Ramos asume la Secretaría en un momento delicado, en el que transporte en su conjunto entró en un debate profundo, empujado por la tragedia de Once.
Las novedades más importantes de la situación esta semana fueron judiciales. El juez federal Claudio Bonadío, que está a cargo de la causa por la tragedia, dispuso el lunes pasado que varios funcionarios de Transporte no podrán salir del país. La lista la encabeza Schiavi, pero le siguen el sindicalista Antonio Luna, subsecretario de Transporte Ferroviario, y algunos directivos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (Cnrt). Los hermanos Claudio y Mario Cirigliano, dueños de la empresa TBA, la que tiene la concesión del Sarmiento, también cayeron en la prohibición de Bonadío. En el juzgado explicaron que el juez tomó esta determinación luego de analizar los informes sobre el estado de los trenes del Sarmiento y concluir que estas personas “podrían tener que aclarar algo y en ese caso es mejor asegurarse de que estén acá”.
El mismo día que tomó esta decisión, Bonadío había recibido en su despacho al titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), Leandro Despouy. El auditor se había presentado para explicarle al magistrado los resultados del último informe de la AGN. Ese escrito abarca la gestión de TBA hasta 2010 y alerta sobre la falta de mantenimiento y las consecuencias en la seguridad del sistema ferroviario. Advierte que entre 2006 y 2010 el Grupo Cirigliano aumentó en un 146% los subsidios recibidos. También señala que como no se creó un régimen sancionatorio, la Secretaría de Transporte no puede aplicar las multas que impone la Cnrt. Remarca además que muchas de las sumas millonarias aplicadas como sanción son apeladas por TBA.
A la situación judicial hay que sumar dos datos de esta semana. Uno fue el accidente ocurrido en la localidad de Campana que tuvo como protagonista un tren de carga que venía a baja velocidad y chocó a un micro escolar. En el contexto actual, el hecho, que produjo 11 heridos, le dio elementos a las opiniones que sostienen que la tragedia de Once fue producto de un problema estructural. El otro dato es político y fue la decisión de la Presidenta de enviar al Congreso un proyecto de ley para que el Parlamento ratifique el convenio que firmaron la ciudad de Buenos Aires y la Nación por la transferencia de los subtes. El Gobierno porteño, se sabe, quiso rechazar el acuerdo luego de la tragedia de Once.
Éstos son algunos de los rasgos del contexto en el que Ramos asume la Secretaría de Transporte. Sin dramatizar ni minimizar, es una papa caliente.
Fuente:MiradasalSur

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