18.03.2012
A los 88 años, el autor de la Biblioteca Nacional, entre otras obras, no para de trabajar
Una plaza de La Plata renace con el talento de Clorindo Testa
Mencionado en obras emblemáticas de Cortázar y Sabato, el gran arquitecto y pintor diseñó un paseo de 120 metros, que tendrá un lago y una pasarela. No vive de recuerdos y sentencia: “La vida es el momento en el que estás.”
Por: Natalia Páez
npaez@tiempoargentino.com
Pero Talita era más intransigente (característica propia de la indiferencia) y exigía adhesiones a corto plazo: la pintura de Clorindo Testa, por ejemplo”, dice un fragmento de Rayuela, en el homenaje que Julio Cortázar le hizo a quien fuera entonces más conocido como arquitecto –se lo llegó a mencionar como el máximo exponente americano del Brutalismo– que como pintor.
De traje gris y corbata a rayas, el hombre –de 88 años– dice que desde los 15, cuando se puso por primera vez esta prenda de vestir que usan los caballeros, no dejó de usarlo. Ni siquiera cuando pinta. Por estos días se apresta a iniciar una obra que le devolverá color y vida a una plaza de 120 metros de largo en La Plata.
Tendrá un proceso de construcción estimado de ocho meses y se levantará sobre la rambla de calle 32, entre 12 y 13. Y un lago y una pasarela que permitirá caminar al ras del agua a los visitantes.
Mientras cuenta una vez más ese proyecto, lo vuelve a dibujar a mano alzada con pasión, como si fuera por primera vez, sobre una hoja blanca.
Levanta sus anteojos de marco grueso para poder mirar a los ojos a su interlocutor, pero no se los saca. Los deja suspendidos en los pliegues de su frente y se yergue sobre el sillón de su escritorio con la postura de quien está atento y presto a escuchar. Es Clorindo Testa, uno de los pocos arquitectos locales cuyo nombre es una marca. Se lo conoce por la originalidad indiscutida de su diseño, el reconocimiento de sus pares y por ser un artista plástico de trayectoria en la segunda mitad del siglo XX.
Hace 64 años se graduó de arquitecto en la UBA. Era 1948 y corría la época final del racionalismo argentino. Fue el creador de obras representativas de la ciudad, casi postales de Buenos Aires, como la Biblioteca Nacional, o el ex Banco de Londres en Buenos Aires. Este último es reconocido como uno de los ejemplos de edificios bancarios más importantes del mundo por su carácter plástico e innovador que hacía trizas todos los valores preestablecidos de la época. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires y Ciudadano Ilustre de esa misma ciudad.
Le resta importancia a los premios, a haber sido mencionado en la novela de Cortázar y no sólo en esa sino también en otra fundamental: Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato. Su actitud es como de alguien que agradece pero que casi ignora los laureles. ¿Qué es lo importante? “Lo que uno hace”, responde con una lógica que hace parecer que todo es muy simple.
Su rutina diaria es agitada y empieza a las 7. Desayuna en un bar de la Avenida Santa Fe que está bajo su estudio (casi Callao). Y arranca a las 9. Su jornada laboral termina cuando en la ciudad empieza a caer el sol. “Buenos Aires me gusta porque es la única que tiene vistas de kilómetros de largo. Eso no pasa en otras ciudades, como Milán o Roma, construidas en bloque. En mi infancia vivíamos en la calle Montevideo entre Córdoba y Paraguay. Los chicos del barrio ponían ropa en la calle para marcar los arcos y jugaban al fútbol, allí. Yo los miraba desde el balcón de casa. Hoy eso sería impensable. La ciudad creció. Pero yo no vivo de los recuerdos. Creo que la vida es el momento en que estás. Por eso me gustan los pintores actuales. Lo que se está haciendo ahora. Decir que Buenos Aires me hubiera gustado que creciera de otra manera me resulta una inútil forma de pensarla. Es como decir si querías más a tu hijo cuando era bebé que cuando creció.”
Le gusta ir a ver exposiciones –dice– y saca del bolsillo de su traje un papel doblado, con un anuncio de una exposición en el Banco Itaú, de pintores jóvenes.
–¿Unos pintores jóvenes?
–Sí, me gusta ver lo que se está haciendo ahora.
–¿Quiénes son?
–No sé, no los conozco.
No le atraen los nombres ni busca referencias en las trayectorias. Pareciera sólo interesado por un espacio de tiempo: el ahora. Y contesta a algunas preguntas con monosílabos. Aunque la calidez de la charla está en el tono de voz y en su mirada. Es un señor riguroso y amable.
–¿Qué obra suya prefiere?
–Me gustan todas.
–¿Visitó como usuario la Biblioteca Nacional?
–Como usuario nunca. Pero paso y me gusta verla.
–¿Cómo describiría sus pinturas?
–Ah, no sé.
–¿Qué cosas hace para entretenerse?
–Esto.
–¿Reconoce en su legado una escuela?
–No, para nada.
–¿Cuál es su fórmula para, a los 88 años, llevar adelante proyectos paralelos?
–Me gusta lo que hago. No hay más que eso.
–¿Pensó alguna vez en tomarse un año sabático?
–No, eso es un aburrimiento.
Los efectos
La fuente tendrá efectos de agua.
Para eso constará de dos grandes toboganes de nueve metros de altura donde el agua caerá en forma de cascada hacia la fuente.
Serán dos elementos.
Uno en forma de hojas; otro en forma de caja prismática.
El agua saldrá en forma de chorros golpeando y colándose por una serie de perforaciones que producirán un particular efecto de caída.
A la vez, constará de una pantalla en forma de árbol donde el agua trepará por cañerías que se ramifica en las copas. La caída del agua será en forma de goteo.
Efectos de luces y agua
Se buscó que la nueva plaza de Clorindo Testa en La Plata genere un nuevo espacio de encuentro. “Que otorgue vida nueva a un lugar que hasta el momento era de paso, y dé prestigio a una zona de mucha visibilidad por ser uno de los principales accesos a la ciudad. El nuevo hito arquitectónico consiste en una pasarela peatonal sobre-elevada por encima de un espejo de agua. El espejo será de forma irregular y estará dispuesto entre los árboles existentes. La pasarela estará enmarcada por un árbol de hormigón, unos toboganes y dos grandes estructuras coloridas”, explicaron desde la intendencia de La Plata.
En el piso de la fuente se pintarán bandas de diferentes colores y formas. Todos los efectos de agua estarán iluminados de diferentes formas.
La fuente tiene incorporado un sendero peatonal que permite atravesar el espejo de agua sobre un puente para poder percibir de cerca los diversos efectos combinados del agua y la luz. El conjunto de bombas y el tablero eléctrico general se encuentra alojado una sala semienterrada.
Fuente:TiempoArgentino

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