4 de abril de 2012

MARCHAS EN TUCUMAN Y EN BUENOS AIRES A DIEZ AñOS DE LA DESAPARICION DE MARITA VERON A MANOS DE UNA RED DE TRATA.

MARCHAS EN TUCUMAN Y EN BUENOS AIRES A DIEZ AñOS DE LA DESAPARICION DE MARITA VERON A MANOS DE UNA RED DE TRATA
“No permitiremos que se lleven a nuestras hijas”
Susana Trimarco encabezó la columna en Tucumán, que inició su marcha después de una nueva jornada en el juicio. En Buenos Aires hubo una concentración frente al Congreso. “Que la Justicia haga Justicia”, fue el reclamo.

En Rivadavia y Entre Ríos, por convocatoria de la ONG La Casa del Encuentro, unas quinientas personas acompañaron el reclamo de justicia.Imagen: Leandro Teysseire

¡Devuélvanme a mi hija!”, gritó Susana Trimarco ante los tribunales de Tucumán al caer la noche. Ante ella, cientos de personas esperaban el fin de la audiencia para marchar hacia la plaza Independencia y pedir por Marita Verón, la joven de cuyo secuestro, por redes de trata, ayer se cumplieron diez años. Poco antes, en Buenos Aires, unas quinientas personas, en su mayoría mujeres, marcharon alrededor del Congreso de la Nación, reclamando lo mismo, portando fotos de otras catorce mujeres secuestradas por redes de trata para explotación sexual, respondiendo “¡Presente!” a cada “¡Marita Verón!”. Minutos antes de las diez de la noche, en Tucumán, Trimarco volvía a decir que no tiene miedo, que espera “que la Justicia haga Justicia”. La flanqueaban mujeres icónicas de la lucha por los derechos humanos, como la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisinblit, y la integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Taty Almeida. Con ellas se abrazó al terminar de hablar. Con ellas y otras luchadoras como Rosa Schonfeld de Bru, madre del estudiante Miguel Bru; la ex diputada Vilma Ripoll y la diputada María Luisa Storani, había pasado otra jornada en el juicio por su hija (ver aparte).

Diez años atrás, Marita Verón tenía 22 años, una hija de tres y una pareja, David Catalán, que era padre de la niña. Salió de su casa para ir a ponerse un DIU a la maternidad y nunca más volvió. “Recordar ese momento de desesperación, de amargura, de llanto, de angustia, es terrible para mí”, dijo Trimarco cuando caía la noche y acababa de terminar la audiencia judicial. Del juicio que se está llevando a cabo, dijo, “algo va a salir”. “Ojalá estos delincuentes, que ya están condenados por la sociedad argentina, vayan a la cárcel y paguen por lo que hicieron, porque poco a poco se les va terminando la impunidad que tenían.” A Marita, como a los cientos de chicas secuestradas y traficadas por redes de trata, es posible rescatarlas, pero no, como sucede en algunos casos, en que “buscan a las víctimas un mes o dos y después se olvidan de ellas como si fueran un perro”. “Hay que seguir buscando hasta que se las encuentre porque no podemos permitir que hagan desaparecer a nuestras hijas y se las lleven”, agregó, y recordó el gran movimiento de dinero que presuponen estas redes. “Así como yo no tengo paz, no la van a tener ellos, porque les voy a destruir los negocios y van a tener que ir a trabajar con una pala, estos vagos atorrantes que sólo saben explotar mujeres”.

La marcha en Tucumán dio comienzo cerca de las ocho de la noche, poco después de que, en Buenos Aires, finalizara la manifestación alrededor del Congreso Nacional. Desde las seis, en la esquina de Rivadavia y Entre Ríos, por convocatoria de la ONG La Casa del Encuentro, unas 500 personas, entre activistas del movimiento de mujeres y políticas como las diputadas Margarita Stolbizer, Victoria Donda, Fernanda Gil Lozano (MC) y las legisladoras porteñas María Elena Naddeo y María José Lubertino acompañaban el reclamo de Justicia. También Lorena Martins, la mujer que denunció a su padre, ex agente de inteligencia, como activo integrante de una red de trata de mujeres para explotación sexual.

“Este reclamo nos debe unir a todos por igual, sin distinción de banderas políticas. Por eso estamos acá. Las estamos buscando, las queremos con vida. No están perdidas sino desaparecidas para ser prostituidas”, dijo Fabiana Túñez, de La Casa del Encuentro, sirviéndose de un megáfono cuando la concurrencia empezaba una sentada. A su alrededor, las pancartas recordaban que, además de Marita Verón, siguen secuestradas y desaparecidas, presumiblemente a manos de redes de trata con fines de explotación sexual, Andrea López, Florencia Sire, Fernanda Aguirre, Florencia Pennachi, María Victoria González Ríos, María Auxiliadora Figueredo, Peli Mercado, María Elena Moreno, María Luz Galarza, María Cristina Quevedo, Mirta Aguirre.

“Susana Trimarco investigó el caso de una chica que había estado en un prostíbulo de Mendoza al que mi papá mandaba chicas. Por eso la conozco, tenemos contacto”, explicaba a este diario Lorena Martins, mientras, a su lado, un señor sostenía un cartel para reclamar el Premio Nobel de la Paz para la madre de Marita Verón. “Todavía hay mucho trabajo que hacer con la sociedad. Mucha gente dice todavía ‘¿te parece que pasa eso? No puede ser’”, señalaba la diputada (MC) Fernanda Gil Lozano, quien también cree que resta sensibilización acerca de las diferencias entre “prostitución, explotación y ser víctima”, porque “de hecho todavía mucha gente habla de trata de blancas”. “Hay que perseguir a los proxenetas, a los que viven de la explotación de otra persona. Y hay que reformar la Ley de Trata”, agregó. En la mañana, el senador Aníbal Fernández había planteado la necesidad de contar con “penas más duras” para quienes se dedican a la trata de personas. Por su parte, la legisladora porteña María Elena Naddeo recordó que cerca de 600 chicas y mujeres se encuentran “desaparecidas en democracia” porque “el negocio de la prostitución mueve cifras millonarias. El afán de lucro de quienes mercantilizan el sexo lleva a la perversión de múltiples delitos”.

En tanto, en la legislatura tucumana, ayer mismo la diputada provincial Silvia Elías de Pérez presentó un proyecto de ley para declarar el 3 de abril como “Día de lucha contra la trata de personas”.

SUSANA TRIMARCO, ACOMPAñADA POR ROSA BRU, ABUELAS Y MADRES
Un juicio que ahora tiene el retrato de Marita

La foto que llevó Susana Trimarco quedará siempre en ese lugar.Imagen: Télam

Susana Trimarco ingresó en la sala del tribunal con un gran retrato de Marita Verón; lo sentó a su lado, sobre una silla vacía. También David Catalán, quien era pareja de Marita cuando desapareció y es padre de su hija Micaela, llegó con una foto de la mujer. A ellos los acompañaron mujeres políticas y conocidas por luchar para conseguir justicia, como Rosa Schonfeld de Bru –madre del estudiante Miguel Bru–, Rosa Rosinblit –de Abuelas de Plaza de Mayo–, Taty Almeida –de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora–, la diputada María Luisa Storani y la ex diputada Vilma Ripoll. En Tucumán, en el inicio de la audiencia número 21 del juicio que se sigue por el secuestro de su hija, Trimarco anunció que “la foto seguirá ahí hasta que todo esto termine”, que, a juzgar por la dinámica del proceso hasta ahora, serán varios meses.

Pero ayer, al cabo de la jornada, poco antes del inicio de la marcha, la causa no sólo había sumado declaraciones de testigos e indagatorias de defensores, sino también una disposición para proteger a Trimarco y su nieta Micaela. Luego de que se hubieran mudado a dos cuadras de la casa donde viven la madre y la hija de Marita, los jueces ordenaron a los hermanos Gómez, acusados en el proceso, mudarse a por lo menos mil metros de distancia.

En la audiencia de ayer, continuó declarando Fátima M., la joven rescatada de las redes de trata que ratificó haber visto a Marita dos veces en casa de Daniela Milheim, una de las trece personas acusadas. Ante los jueces de la Sala 2 de la Cámara Penal, la testigo, que había comenzado a declarar la semana pasada (las audiencias se realizan entre martes y jueves), respondió preguntas de los abogados de los imputados, quienes procuraron demostrar que la mujer no estaba encerrada en contra de su voluntad. Fátima M. insistió en que la primera vez que la vio “Marita tenía pollera negra, zapatillas rojas y remera de (la banda) Damas Gratis”, y la llevaba del brazo la acusada Milheim.

“Esta testigo ha incurrido en la presunta comisión de falso testimonio”, dijo el defensor oficial de Milheim, Hernán Molina, antes de pedir que la Cámara “remita a la fiscalía que corresponda a fin de que se investigue” si Fátima había incurrido en falso testimonio. Molina arguyó que la joven “dijo fechas distintas, cosas distintas” en la instrucción y en el debate, al señalar quién la llevó a un hospital o al recordar la fecha de su secuestro. La estrategia de la defensa de Milheim es sostener que Fátima había estado en casa de la acusada trabajando “como doméstica y cuidando niños, pero nunca secuestrada”.

Además, antes de cerrar la jornada, el tribunal ordenó a los hermanos Gonzalo “Chenga” y José Gómez que se muden al menos a diez cuadras de la casa de Trimarco, porque “si existe una cercanía de domicilios se pueden originar episodios conflictivos”. La medida fue la respuesta de los jueces a la gestión de la defensora de Menores, Inés Avellaneda, quien advirtió que Micaela, la hija de Marita, se encontró con el primero de ellos al salir de su casa. Los hombres se mudaron recientemente a dos cuadras de su casa.
Fuente:Pagina12

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