20 de abril de 2012

NEUQUÉN-JUICIO LA ESCUELITA II: Pidieron la detención de un médico-Las universitarias desaparecidas eran del PRT.

Pidieron la detención de un médico
Lo solicitó una de las querellas porque consideró que Roberto Soria evadió información relacionada con la atención de presos en Sanidad Policial, entre ellos la víctima Virginia Recchia.
El Tribunal resolvió no hacer lugar al requerimiento y concluir con el interrogatorio.
Neuquén- Un médico que se desempeñó en Sanidad Policial durante la última dictadura militar declaró ayer en el juicio y ante su “reticencia" a contestar preguntas una de las querellas pidió su detención.
Roberto Oscar Soria fue el primero en someterse al interrogatorio de los jueces federales y de las partes en las audiencias de ayer. Dijo que es clínico y que en 1976 trabajaba en Sanidad Policial. Respondió que conoció al teniente coronel Osvaldo Laurella Crippa, jefe de la Policía Provincial, y al otro imputado Hilarión de la Paz Sosa.
Declaró que no conoció a Virginia Recchia y ante insistentes preguntas de los fiscales y querellantes, recordó haber asistido a Islanda Becerra, cuyo secuestro en La Escuelita fue investigado en el primer juicio.
Soria afirmó que fue la única mujer que tenía lesiones en las manos y en las piernas, y que aceptó declarar en la causa a propuesta de la representante de la APDH, Noemí Labrune, y de Becerra.
Las respuestas del testigo no convencieron a las partes. Dijo que se limitaba a cumplir con su responsabilidad laboral relacionada con la atención de los detenidos que ingresaban y salían de las unidades policiales.
El abogado Marcelo Hertzriken Velazco, representante de la víctima Rubén Ríos, sostuvo que el testigo era “reticente” y en consecuencia reclamó su detención. Lo acusó de evadir información vinculada con la atención médica de presos durante su actividad en Sanidad. Los jueces resolvieron no hacer lugar al requerimiento del letrado y además de concluir con el interrogatorio. Dijeron que en este caso el testigo podría autoincriminarse.
Luego prestaron su testimonio Gladys Sepúlveda y Élida Sifuentes quienes fueron citadas para declarar sobre el secuestro de Virginia Recchia.
Ambas recordaron que conocieron a Recchia en la cárcel de mujeres Villa Floresta en Bahía Blanca, y coincidieron que estaba "muy atemorizada". Sepúlveda dijo que Recchia hablaba poco y que estaba angustiada por la suerte corrida por su marido Carlos Schedan -quien aún está desaparecido- y por su pequeña hija de un año y medio.
Afirmó que por las características físicas aportadas por Recchia, vio a Schedan saliendo de una de las celdas de la U9 en medio de un grupo de presos políticos. El testimonio colisiona con una versión difundida pocos días después de la detención de su esposo, en donde se sostenía que había sido abatido en un enfrentamiento con las fuerzas armadas.

Renunció el defensor de un imputado
Neuquén -El abogado Mario Caccamo renunció ayer a su cargo de defensor del imputado y ex comisario Antonio Camarelli. En su reemplazo asumieron los defensores oficiales y el Tribunal definió suspender la audiencia del miércoles próximo para darles tiempo de estudiar este nuevo caso que se le suma a los 14 que ya tenían.
Por “imposibilidad material” debido a la distancia en que se encuentra este Tribunal de su domicilio y teniendo en cuenta sus otros compromisos, el abogado de Viedma desistió de continuar defendiendo a Camarelli, quien estuvo de acuerdo con la medida.
El presidente del Tribunal, Orlando Coscia, anunció que la decisión era conceder a la defensa un día más de lo estipulado por el Código Penal y suspender sólo la audiencia del miércoles 25 cuando se iban a comenzar a tratar los casos de Norberto Blanco y Silvia Barco, que serán reprogramados.
El querellante por la APDH Juan Cruz Goñi solicitó que se le informe lo sucedido al Colegio de Abogados para que arbitren las sanciones correspondientes contra Caccamo.


Declaraciones
El primer testigo de la tarde convocado por la Fiscalía fue Pedro Vázquez. Manifestó que se desempeñó en la Alcaldía desde 1976 y durante tres años como guardia de los detenidos.
En su declaración en junio de 1986 ante, por ese entonces, juez federal Rodolfo Rivarola este hombre había dicho conocer a Virginia Recchia –víctima en esta causa- ya que la había visto en la Alcaldía durante unos seis meses.
Ayer Vázquez dijo desconocer ese testimonio como así también a la víctima, aunque confirmó que era su firma la que cerraba ese oficio judicial y dijo no recordar haber declarado ante ningún juez federal.
En tanto, Héctor Gonzalez, conscripto en el Batallón de Ingenieros de Montaña 181 en 1976, precisó que un compañero suyo llamado (Carlos) Navarrete le comentó que el soldado (José Delineo Méndez) estuvo detenido en el Batallón. “Dijo que había llegado en un estado físico muy malo y que habría sido torturado”, recordó.
El segundo episodio que vivió Gonzalez y que el fiscal consideró importante fue su participación en un rastrillaje. El ex conscripto describió que toda la compañía salió a buscar por los campos a un “chileno” que se había escapado y que estaba detenido en el Batallón. González confirmó que ya en 1976 los guardias llamaban a ese edificio que estaba al fondo: "La Escuelita".
FuentedeOrigen:LMNeuquen
Fuente:Agndh

Sólo el imputado Antonio Camarelli continúa presenciando las audiencias en el salón de Amuc.
Las universitarias desaparecidas eran del PRT
20/04/2012
Testigos reivindicaron su militancia en el partido que creó Mario Santucho.
Elida Sifuentes: "Me siento aliviada de dar mi filiación partidaria y de las compañeras desaparecidas".
NEUQUÉN (AN) - Las estudiantes de Servicio Social de la UNCo desaparecidas eran militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), según se ventiló ayer en el juicio en el que se debaten delitos de lesa humanidad. "Fuimos perseguidos por pensar como pensábamos y las compañeras están desaparecidas por pensar como pensaban", dijo la trabajadora social Élida Sifuentes.

"El PRT era un partido revolucionario, marxista, leninista que planteaba la transformación de la realidad social", señaló.

El defensor Hernán Corigliano le preguntó qué relación tenía con el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). "Dependía del PRT", respondió.

La testigo fue convocada por el caso del secuestro de Virginia Recchia -una de las 39 víctimas por las que se hace este juicio- a quien dijo haber conocido en la cárcel de Floresta (Bahía Blanca), cuando Sifuentes había sido legalizada luego de ser secuestrada en Neuquén y padecido los tormentos en el centro clandestino "La Escuelita" de Bahía. "A Virginia la conocí en la cárcel y no antes. Estaba muy atemorizada"; dijo Sifuentes.

La ex estudiante de Servicio Social Gladis Sepúlveda señaló que "fui la última que vi con vida a su esposo, Carlos Schedan, porque nos trasladaron juntos desde la U9 hasta Bahía Blanca", dijo. Señaló que Recchia estaba angustiada por desconocer qué había pasado con su esposo, quien sigue desaparecido.

"Cuando llegó a la cárcel nos contó que la habían detenido en junio en Neuquén y preguntaba si habíamos visto a su marido. Yo no los conocía pero la descripción que dio de su marido coincide con la persona que vi el en la U9, cuando nos juntaron para decirnos que firmemos la salida, y luego nos llevaron a Bahía Blanca, al centro clandestino".

Añadió que "él era flaco, alto y pelado y en ese momento recordaba la ropa que traía y coincidía exactamente con la que dijo que tenía su esposo".

Sifuentes declaró que cuando era estudiante militaba en el PRT. "Fui secuestrada el lunes 12 de junio de 1976, pero desde el viernes estaba atemorizada porque sabía que habían secuestrado a Cecilia Vecchi, Susana Mujica y a Mirta Tronelli- están desaparecidas-, que no sólo eran compañeras de trabajo y de la universidad, sino de militancia en el PRT y pensé: pueden venir por mi", dijo.

"Me siento aliviada de dar mi filiación partidaria y de las compañeras que están desaparecidas. Si estamos dando la verdad, hay que decir la verdad", remarcó.
FuentedeOrigen:RioNegro.com
Fuente:Agndh                              

Un testigo al borde de la incriminación
20/04/2012
NEUQUÉN (AN) - La primera declaración del testigo Roberto Oscar Soria, médico policial en 1976, fue suspendida por los jueces ayer, cuando advirtieron que de continuar, "hay riesgo de incriminación".

El testigo fue convocado porque en la causa figura que atendió a Virginia Rita Recchia en la U9, cuando fue ingresada desmayada, presuntamente al término de haber sido sometida a una sesión de torturas.

Inicialmente fue cuestionado por la fiscalía porque su falta de recuerdo de los hechos no coincidía con la declaración que había hecho ante el juez de instrucción, Guillermo Labate.

Pero cuando continuaron las preguntas fue notorio que el profesional resistía las preguntas. "No recuerdo otra persona detenida por el Ejército (en la U9), no recuerdo la situación específica, en 24 años de carrera nunca vi una persona torturada con corriente eléctrica en la provincia de Neuquén", dijo en distintos momentos de su declaración.

Sus dichos fueron motivos de pedidos de detención por falso testimonio por parte de los querellantes, quienes además lo acusaron de reticente.

Con lo poco que alcanzó a decir, el tribunal -compuesto por los jueces Orlando Coscia, Mariano Lozano y Eugenio Krom decidieron dar por finalizada su declaración a riesgo de que se incriminara, y en ese caso, debía responder en indagatoria, con abogado y en otro ámbito judicial.

Por la tarde estaba previsto que declarara también el ex policía Sixto Etcheverría que había sido propuesto por la defensa oficial, sin embargo el testimonio fue desistido y en la audiencia oral y pública se entendió el motivo: en su declaración ante los jueces Élida Sifuentes lo reconoció como uno de los integrante de la patota que la detuvo en su casa en junio de 1976.
Fuente:RioNegro.com

“Guglielminetti daba órdenes con la mirada”
Orlando “Nano” Balbo, primer testigo del juicio a represores conocido como “Escuelita II” de Neuquén, señaló al ex agente civil de inteligencia, Raúl Guglielminetti como responsable del grupo de tareas que lo secuestró y torturó el 24 de marzo de 1976.

Durante más de cuatro horas, Balbo dio testimonio en la causa en la que además de Guglielminetti, están acusados de graves violaciones a los derechos humanos otros 23 ex miembros del ejército, fuerzas de seguridad nacionales y de la policía de Río Negro.

Al comenzar su declaración recordó que fue docente muchos años y que “no podía dejar de asociarlo como una coincidencia macabra” con este juicio que se conoce como Escuelita II -en alusión al Centro Clandestino de Detención que funcionó en el batallón militar de Neuquén y que “antes había sido un matadero de animales”.

Señaló claramente al ex agente de inteligencia, Raúl Guglielminetti -ausente en la audiencia- como el responsable de su secuestro y quien daba las órdenes en los operativos y en las sesiones de tortura a las que fue sometido.

“Me detuvieron el 24 de marzo de 1976 a las 9 de la mañana en una casa ubicada en calle Belgrano y Salta de Neuquén”, recordó.

“Estaban todos vestidos de civil, con armas largas y cuando rompieron la puerta al primero que vi fui a Guglieminetti. El daba las órdenes. Me metieron en un auto cabeza abajo y me llevaron a la delegación de la Policía Federal en Neuquén”, dijo.

Explicó que “lo llevaron a una sala, lo esposaron con la manos atrás en una silla y allí empezó la tortura”.

“Fue Guglielminetti el que con sus palmas de las manos abiertas me golpeaba en los oídos. Me causaba mucho dolor, aturdimiento y que perdiera el equilibrio”, afirmó.

También le aplicaron picana eléctrica en los oídos y en otras partes del cuerpo lo que le generó la pérdida casi total de su sistema auditivo.

Precisó que “Guglielminetti daba las órdenes. A veces no decía nada, levantaba o bajaba la mano para que me apliquen la picana. Tenía una mirada penetrante y prácticamente daba órdenes con la mirada”.

Durante su testimonio dijo que “no fue fácil vivir con esto” y aseguró que “sentía la necesidad todos estos años de contar a la sociedad a través de la justicia lo que había pasado como un legado para que no pase nunca más”.

Debido a sus problemas auditivos, las preguntas del Tribunal y de los abogados de parte fueron transcriptas en una pantalla para que pudiera leerlas.

Balbo permaneció detenido en la Unidad 9 de Neuquén, en la cárcel de Rawson y en Caseros en Buenos Aires hasta que pudo optar por irse del país hacia Italia. (Diariamenteneuquen)
Fuente:Noticias.online

No hay comentarios: