26 de abril de 2012

PARANÁ: Declararon exsindicalistas, pero no identificaron a los represores imputados

.
Continuó el juicio por la causa Harguindeguy. 
Los tres testigos, integrantes de la comisión directiva de Luz y Fuerza fueron detenidos por Gendarmería en 1976. Sólo uno de ellos recordó que el sindicato fue intervenido dos meses después de su detención.
Se cumplió la cuarta jornada de la etapa de testimoniales. 
Fuente: UNO/Juan Ignacio Pereira Luciana Actis
Se desarrolló la cuarta jornada de la etapa de testimoniales del juicio por la Causa Harguindeguy, en la que se investigan crímenes de lesa humanidad cometidos en Paraná, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay y Concordia. 

Este miércoles prestaron declaración Carlos Julián Cáceres, Carlos María Urquiza, y Héctor Raúl Respaud, exintegrantes de la comisión directiva del Sindicato de Luz y Fuerza de Concepción del Uruguay. Los tres fueron detenidos el 26 de mayo de 1976 en sus lugares de trabajo, por personal de la Gendarmería Nacional.

Antes de dar lugar a las declaraciones, el Tribunal -compuesto por Lilia Carnero (presidenta), Noemí Berros, y Roberto López Arango- hizo lugar al pedido de la Fiscalía, que solicitó que en el transcurso del proceso penal se prescinda de las declaraciones de los testigos Alberto Churruarín, Aldo Bachetti, Jorge Obeid, Luis D' Elías, Alicia Ballesteros de D'Elías, Juan Carlos Dezan, Cristela Godoy, Alicia Beatriz Dasso, Alfredo Ghiglioni, Alicia Ángela Ferrer, Fernando Caviglia, Jorge Taleb, Luis María Sotera, Manuel Ramat y María del Rosario Badano, todos ellos convocados en el marco de la Causa Nº 2138/11 “Valentino, Juan Miguel y otros s/ inf. art. 141 y otros del C.P.” (por hechos cometidos en Gualeguaychú). El pedido no tuvo objeciones por parte de la querella ni la defensa.

Luego, el Tribunal llamó a los testigos a prestar declaración. Cabe destacar que todos ellos lo hicieron a través del sistema de videoconferencia, desde Concepción del Uruguay. El inicio de las declaraciones se vio retrasado durante varios minutos por inconvenientes técnicos en la transmisión.

Luego de que los problemas fuesen parcialmente solucionados, fue el turno del testimonio de Carlos Julián Cáceres, quien señaló que no conoce a ninguno de los imputados; a saber, Julio César Rodríguez, Francisco Crescenzo, Albano Harguindeguy, y Juan Miguel Valentino.

Cáceres detalló que fue detenido el mediodía del 26 de mayo de 1976, mientras estaba en su puesto de trabajo en las oficinas de EPEER: “Vino Gendarmería y me subió a un camión, en total éramos ocho los detenidos, y nos llevaron a su delegación. Allí nos hicieron un prontuario, y al día siguiente, vino el Ejército, y nos trasladó en un colectivo hasta la Unidad Penal Nº4, donde estuvimos detenidos unos 17 días, aproximadamente”.

Por otra parte, manifestó que no fue víctima de maltratos físicos. “Solamente, mientras nos tuvieron en Gendarmería nos acusaron de comunistas. Yo les aclaré que, por mi parte, fui peronista toda la vida”, señaló.

Por otra parte, dijo que jamás les explicaron las causas de su detención. Según su testimonio, mientras estuvieron en prisión, él recibió “una o dos” visitas de su familia, y que “el trato en la cárcel fue bueno”.

Consultado sobre las otras personas que estuvieron detenidas con él, Cáceres mencionó a Roberto Giles (fallecido), Carlos María Urquiza, Héctor Raúl Respaud, Juan Eduardo Cassaretto, Jorge Guillermo Aldaz, César Rubén Árrigo (fallecido) y otro de apellido Urquijo, todos ellos, integrantes de la comisión directiva del sindicato.

Por último, aclaró que el día previo a su liberación, el teniente coronel Raúl Schirmer los convocó a una reunión, donde les aclaró que su la detención no afectaría el buen nombre de ninguno de los ocho, y les entregó un certificado en el que se los declaraba libres de culpa y cargo.

Al final de su testimonio, la doctora Carnero le preguntó acerca de unos panfletos sobre la obra social de Luz y Fuerza, que los detenidos habrían repartido días antes a ser privados de la libertad, y que Cáceres habría mencionado durante la etapa de Instrucción. Pero el testigo señaló que no recordaba nada al respecto.

Más tarde, fue el turno de Carlos María Urquiza. Este testigo señaló que no conoce a los imputados, y que fue detenido por Gendarmería el mismo día que Cáceres, mientras estaba en la Central Eléctrica de Caseros. De allí fue llevado a la Jefatura y, de allí, lo llevaron en camión hasta las oficinas centrales de EPEER, donde detuvieron a otros compañeros de trabajo.

En coincidencia con el anterior testigo, Urquiza manifestó que los ocho fueron trasladados a la delegación de Gendarmería en Concepción del Uruguay, y que los dejaron parados en el patio durante varias horas. Luego los interrogaron, “más que interrogarnos, nos acusaban de subversivos”, aclaró. “Después nos llevaron a una sala y nos quisieron hacer firmar una declaración, pero nos negamos. Entonces nos dieron algo de comer, unas colchonetas, para que nos tiremos. Esa noche, ninguno pudo dormir, porque los guardias caminaban todo el tiempo, pasaban sobre nosotros, y hacían ruidos con las armas”. 

Continuando con su relato, el testigo explicó que a la noche siguiente personal del Ejército los trasladó a la UP 4, donde estuvieron alojados -según su versión- unos 13 o 14 días, en una celda para mujeres, que estaba vacía. Al igual que Cáceres, señaló que allí no recibieron castigos ni torturas. 

Además, confirmó que previo a su liberación se reunieron con Schirmer, quien los arengó; “nos dijo que sigamos así en nuestra conducta como gremialista”, recordó.

Consultado por la querella acerca de si vio a algún otro preso político, el testigo respondió que no vio a nadie, ya que estaban aislados del resto.

Tras un breve cuarto intermedio, Héctor Raúl Respaud brindó su testimonio vía videoconferencia. El testigo -en concordancia con los otros- expresó que no conoce a los imputados y que fue detenido el 26 de mayo de 1976, aproximadamente a las 11 de la mañana, mientras trabajaba en un taller de EPEER.

Señaló que, luego de ser detenido por gendarmes, fue trasladado en un camión hasta la oficina central de EPEER -sita en calle 25 de Mayo, de Concepción del Uruguay-, donde detuvieron a otros compañeros. También coincidió con los datos aportados por los dos testigos anteriores, al enumerar a los otros siete detenidos.

Señaló que, luego de su paso por la Gendarmería, quedaron incomunicados y alojados en la UP 4, y que nunca les comunicaron los motivos de su detención. Por otra parte, acotó que el dia anterior “habíamos tenido reunión común y silvestre con el resto de la comisión directiva del gremio”, y añadió que tenían problemas con la obra social, que había cortado sus prestaciones, por lo cual emitieron un comunicado en que informaban sobre la situación al resto de los afiliados.

Asimismo, señaló que supone que hubo una denuncia por parte del Jefe de Distrito de EPEER, lo cual podría haber sido el causal de su detención. 

Finalmente, dijo que durante las dos semanas que estuvo en la UP 4, recibió visitas en dos oportunidades. Y que dos o tres días antes de ser liberados, Schirmer les dió a todos un certificado en el que se los declaraba libres de culpa y cargo. También reforzó el testimonio de Urquiza, quien había mencionado que Gendarmeria les intentó hacer firmar una declaración.

Por último, señaló que dos meses después de su lieración, el Sindicato de Luz y Fuerza de Concepción del Uruguay fue intervenido por un teniente coronel del Ejército, cuyo nombre no pudo recordar.








FuentedeOrigen:DiarioUnoER
Fuente:Agndh

No hay comentarios: