Esa eterna discusión
Año 5. Edición número 209. Domingo 20 de mayo de 2012
Por Miguel Russo
mrusso@miradasalsur.com
(VEINTITRÉS).
Una tensa entrevista realizada en 2004 a Carlos Fuentes, en la que el autor de La muerte de Artemio Cruz habló sin tapujos sobre la relación entre los intelectuales y la política.
Escribió, entre otras proezas, Gringo viejo, La muerte de Artemio Cruz, La Silla del Águila. Hizo un óptimo discurso de apertura al III Congreso de la Lengua en Rosario y una excelente clase en la reciente Feria del Libro de Buenos Aires. Uno puede quedarse con eso y sería suficiente mérito. No sólo para la literatura. Si no hubiera escrito esos librazos, si no se hubiera mandado esos discursos, habría que trazar el perfil de Carlos Fuentes en base a sus amigos y enemigos de la última década. Es que en 2003, sorprendió a todos con el prólogo a la autobiografía de Gustavo Cisneros –el superempresario venezolano que había promovido el golpe de Estado contra Chávez–, a quien definió como “un personaje digno de Balzac”. Decía Fuentes, un año después: “¿Por qué no hacerlo?, somos muy amigos”. Y cuando se lo interpelaba por esa amistad, teniendo en cuenta la defensa de la democracia que siempre había llevado adelante el mexicano, respondía enojado con un “¿Está diciendo que Cisneros no lo es?”.
Aquel diálogo, realizado un jueves de diciembre de 2004, en una de las tantas visitas que Fuentes hizo a la Argentina, fue subiendo en intensidad. Aunque una intensidad que, más allá de frases intempestivas, ponía de manifiesto una solvencia intelectual que otros autores del boom latinoamericano (el patético Mario Vargas Llosa, por ejemplo, con su tozudez neoliberal siempre a flor de piel) no ostentan. Una intensidad que se podía disfrutar.
–Cisneros ejerce, casi, una tiranía mediática con sede en Venezuela y que se despliega por toda América latina...
–Es cierto que es el dueño de un enorme multimedios, pero la gente del Grupo Aguilar también lo es y son ellos quienes me publican. Y tanta gente que tiene tantas organizaciones y lo han hecho tan honradamente y sirven a un enorme público. Lo malo es que no haya información, que no haya posibilidades de crear un empresariado latinoamericano de alto nivel y competitividad internacional. Ese empresariado es lo bueno para el futuro de nuestros países. No tiene por qué sorprender que yo esté de acuerdo con eso.
–No importa si ese empresario maneja un enorme multimedios...
–No, además es enemigo del verdadero pulpo amenazador que es Hugo Chávez. Cisneros no amenaza la libertad, Chávez sí.
–Entonces, ¿el prólogo está basado más en su enemistad con Chávez que en su amistad con Cisneros?
–Aunque no existiera Chávez, hubiera escrito el prólogo porque respeto a Cisneros. Pero existiendo Chávez, me resultó imperativo hacerlo ya que creo que Chávez conspira contra la libertad de prensa, de pensamiento de los medios.
–¿Cómo se condice esa amenaza con el reciente triunfo electoral de Chávez?
–Se llama populismo. Ustedes lo conocen muy bien por Perón: personas que hacen promesas que no pueden cumplir. Se arruina un país, se daña su economía con promesas incumplidas.
–¿Por qué, entonces, los presidentes que representan un giro dentro del panorama democrático americano (Kirchner, Lula, Vázquez, Lagos) quieren hacer alianzas con un presidente tan amenazador como Chávez?
–Habría que preguntárselo a ellos. Yo no pienso contestar para salvarlos.
–No se trata de salvar a nadie, se lo pregunto porque usted es un analista político...
–Bueno, Chávez, por su extraña posición de ser un líder demagogo y populista de izquierda, que ataca a los Estados Unidos, da la posibilidad de ser antinorteamericano por interpósita persona. Claro que Chávez tiene una estrecha alianza con los Estados Unidos. Por el asunto del petróleo, los Estados Unidos dependen de Chávez y Chávez depende de los Estados Unidos. Todo lo demás es una gran farsa. Pasaron ocho años. Carlos Fuentes acaba de morir. Con él, se van grandes obras, soberanos discursos. Con su ausencia queda en pie esa relación siempre inquietante, siempre bienvenida y siempre en discusión entre los intelectuales y la política.
La gran novela de Carlos Fuentes
Año 5. Edición número 209. Domingo 20 de mayo de 2012
Por Jimena Arnolfi
jarnolfi@miradasalsur.com
(VEINTITRÉS)
A pocos días de su visita a la Feria del Libro porteña, falleció uno de los escritores del boom.
El sábado anterior a su muerte, había dado una conferencia en la ciudad de México. “Miedos literarios no tengo ninguno. Siempre he sabido muy bien lo que quiero hacer y me levanto y lo hago. Me levanto por la mañana y a las siete u ocho estoy escribiendo. Ya tengo mis notas y empiezo. Así que entre mis libros, mi mujer, mis amigos y mis amores, ya tengo bastantes razones para seguir viviendo”, había dicho como quien revela uno de los secretos. El domingo hizo un viaje de 9 horas y el lunes había empezado a escribir su nueva novela. Carlos Fuentes falleció el martes 15 de mayo de 2012, a los 83 años, de una hemorragia general. Hace menos de dos semanas se había presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires para presentar su último título y hablar sobre la novela latinoamericana. “Uno de los desafíos de la novela actual es la de dar los tiempos de la simultaneidad y dejar atrás la muy simple y cómoda linealidad. ¿Por qué la escritura está condenada a la sucesión y le es negada la coexistencia de los tiempos?”, preguntó durante la clase magistral. Luego de una despedida en el Palacio de Bellas Artes mexicano, los restos de Fuentes fueron incinerados y trasladados a París. Él quería ser enterrado en el cementerio de Montparnasse, junto a sus dos hijos y a los escritores Cortázar, Sartre, Simone de Beauvoir y Beckett.
Vida y trayectoria. Carlos Fuentes nació el 11 de noviembre de 1928 en Panamá. Era hijo de diplomáticos, razón por la cual vivió la infancia en varios países como Chile, Argentina, Brasil y Estados Unidos. Era miembro del denominado boom hispanoamericano junto a Vargas Llosa, García Márquez y Cortázar. Su producción incluye novelas, cuentos, ensayos y un puñado de premios como el Cervantes (1987), el Príncipe de Asturias (1994) y el Premio Rómulo Gallegos en 1987. “Para mí fue un honor recibir, al mes de haber publicado La región más transparente, a los 29 años, una carta de 20 carillas de Cortázar en la que me trataba de ‘usted’ y me señalaba lo que le había gustado. Era una carta muy sensible, inteligente y digna de Julio Cortázar”, dijo Carlos Fuentes al recordar la publicación de su primera novela en 1958. La publicación de su libro fue todo un acontecimiento. De inmediato la sociedad quiso saber sobre esa novela que reunía en una prosa exquisita a prostitutas, estrellitas de la sociedad, taxistas y escritores fracasados. Fuentes se graduó como abogado en la Universidad Nacional Autónoma de México y como economista en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra. En 1972 fue presentado por Octavio Paz como miembro del Colegio Nacional. Fuentes también llegó a ser embajador de México en Francia, puesto al que renunció en el año 1977 en señal de protesta por la designación del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz como embajador en España, después de la muerte de Franco. Durante su gestión se abrieron las puertas de la embajada a los refugiados políticos latinoamericanos y a la resistencia española.
Política y literatura, no. Polémico, él era de los que declaraban que literatura y política no son terrenos que deban confundirse porque de lo contrario terminan empobrecidos. En una entrevista reciente con el diario La Jornada, Carlos Fuentes había comentado: “No se trata de mantener juntos a los intelectuales con la clase política: hay acercamientos y alejamientos entre ellos, pero no es posible ni deseable que coincidan, porque el escritor siempre debe decir algo más, ir más lejos que el político. El escritor puede ir más allá porque puede imaginar, y políticos con imaginación hay muy pocos”. “Las revoluciones las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos, y todas acaban por crear una nueva casta privilegiada”, escribió en La muerte de Artemio Cruz (1962), la novela que retrató el panorama de del México contemporáneo tomando como puntapié la etapa revolucionaria. La historia empieza cuando el político industrial Artemio Cruz entra en plena agonía y comienza a recordar las etapas más importantes de su vida: su participación en la Revolución mexicana y su posterior aburguesamiento. Tanto en La muerte de Artemio Cruz como en Aura–la novela que cuenta cómo un joven historiador trabaja para recopilar y reescribir las memorias de un coronel francés que peleó en México–, el escritor manejó técnicas narrativas vanguardistas que sirvieron para mostrar la complejidad de México y los rincones donde se entreveran política, poder, autoritarismo y muerte.
La gran novela. En La gran novela latinoamericana , Fuentes se refiere a una nueva generación de escritores muy distinta a la del boom que protagonizó como uno de sus más grandes referentes. “Nosotros, si teníamos algo en común era que queríamos contar de nuevo la Historia de América latina. En cambio, los nuevos autores no tienen ese reclamo histórico sino que hablan de sus mujeres, de sus amantes, de sus ciudades, de sus profesiones, de la vida contemporánea”, explicitaba Fuentes. Cada vez que podía, insistía con que en las novelas se escribe lo que no se puede decir de otra manera, ni con periodismo ni con arte pictórico. “La novela siempre permanece porque se transforma”, decía Fuentes. La gran novela latinoamericana (recientemente publicada por Alfaguara) es un ensayo sobre los escritores de la región que más disfrutaba, pero también es una apología del género y su propia biografía literaria, si es que vale el concepto. En la misma, reflexiona sobre Bernal Díaz, el primer cronista de Indias; Rómulo Gallegos; Juan Carlos Onetti; García Márquez; Vargas Llosa; José Donoso, hasta llegar al colombiano Juan Gabriel Vásquez, el chileno Carlos Franz o los argentinos César Aira, Matilde Sánchez y Martín Caparrós. Fue este último quien reveló cómo Fuentes se reía al comentar posibles homenajes que le hicieran a su persona: “No sé, quién sabe. Lo que yo nunca querría es ser estatua: a las estatuas las cagan las palomas. En cambio una estampilla me gustaría más. Es bonito eso de la estampilla: sirves para la comunicación y, además, te están lamiendo todo el tiempo”.
Fuente:MiradasalSur
18 de Mayo
"Integración o dependencia", un libro sobre los desafíos del presente de América Latina
A sala llena y con una asistencia mayoritaria de jóvenes, se lanzó el libro “Integración o dependencia. Diez tesis sobre el presente de América Latina”, que reúne una serie de artículos sobre la experiencia regional, haciendo especial hincapié en la importancia de los lazos que se fortalecieron en la última década.
El lugar de la cita fue la Casa Patria Grande “Presidente Néstor C. Kircher”, una hermosa casona decorada con fotografías de los mandatarios de América Latina junto al ex presidente argentino. Andrés Larroque, diputado nacional por el FpV, invitado al panel de la presentación del libro, relató que ese edificio “iba a ser la sede dela Unasur, donde Néstor Kirchner iba a ejercer como Secretario General” del bloque regional.
Además de los autores y de Larroque, realizaron su intervención como panelistas Artemio López, director de la consultora Equis, y Nicolás Lantos, periodista de Página/12.
Al inicio de la conferencia, se dedicaron unas palabras al economista Iván Heyn, fallecido en diciembre del año pasado, autor del prólogo y compañero de militancia de quienes escribieron “Integración o dependencia”, al que agradecieron por haber impulsado la publicación del libro.
Según Federico Vázquez, el título remite a la consigna “liberación o dependencia” pero “lo que cambió es que esa liberación, como rotura de la dependencia, ya no puede darse dentro de una frontera, tiene que ser en un contexto regional”.
“Las cosas que contamos hablan de democracias que ya tienen diez años. Y estamos en una nueva fase, tenemos que dar un salto en la profundización y esta generación tiene una responsabilidad en eso”, aseguró Vázquez, historiador de 32 años, fundador -con Emanuel Damoni, sociólogo de 30, y Emiliano Flores, también sociólogo, de 34- del observatorio político “Noticias del Sur”.
Para Artemio López, “Integración o dependencia. Diez tesis sobre el presente de América Latina” es “un libro realmente bueno, hay robustez conceptual detrás de un lenguaje coloquial y eso es un esfuerzo intelectual y un proyecto político de comunicación”.
El director de la consultora Equis observó que en sus tesis los autores “discuten con el neoliberalismo con refutaciones muy importantes y con un despliegue comparativo de los procesos políticos de cada país”.
En referencia a la actualidad regional, López opinó que “la integración no es lo que se pensaba en los años 90, en términos sólo económicos”, ya que “para que se dé un proceso de integración tiene que haber coordinación en las políticas sociales”.
Y agregó que “este paradigma socio-económico comenzó en el 2003 y particularmente en el primer y segundo gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner), sobre todo con la sintonía fina”. Por su parte, Larroque aseguró que en América Latina “los conductores tienen muy claro adónde ir y están decididos a profundizar” y agregó que “nuestro aporte como militantes es pensar qué hace uno desde su cotidianidad para la unidad, por eso hay que defender y consolidar el proceso que tenemos en nuestro país”.
“Nos costó tanto la unidad hacia adentro, imaginen lo difícil que es la unidad de los países, con los condicionamientos y las características de cada uno”, apuntó Larroque.
“Esto que estamos viviendo hay que cuidarlo, defenderlo y entender que no llegó gratis”, agregó, a la vez que destacó la consigna “unidos y organizados”, premisa del histórico y masivo acto de apoyo a la Presidenta que reunió a la militancia en el estadio de Vélez el 27 de abril.
En tanto, Lantos expresó que “esta anormalidad de la Latinoamérica que vivimos es el semillero dela Latinoamérica que se viene. Un continente que se sostiene en democracia, sin violencia entre los países, con crecimiento económico, que puede ser un ejemplo para el mundo”.
Fuente:Telam
18 de Mayo
Horacio González presentó un libro que "trata la injuria como una teoría social argentina"
Por Pablo E. Chacón
En "Lengua del ultraje", el sociólogo y director de la Biblioteca Nacional (BN), Horacio González, estudia una serie de debates clásicos de la historiografía argentina, que si bien ponen en discusión problemas de época, se han saldado también por medio de la injuria o un llamado al honor donde tampoco podían faltar los nombres de Jorge Luis Borges y de David Viñas.
En conversación con Télam, González recuerda que "Borges escribe `Historia de la eternidad`, y uno de sus textos se llama `El arte de injuriar`, donde ensaya un modo de resguardar el honor o mejor, teoriza sobre la vituperación y la burla como género literario".
Y agrega que "ese arte, que puede desembocar en el duelo, no deja de tener actualidad, si pensamos en la política mediática local, donde no faltan escarnios, insultos o cosas peores".
En el libro, que tiene como subtítulo "De la generación del 37 a David Viñas", González recorre y desmenuza los debates entre Esteban Echeverría y Pedro de Angelis, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi, y Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López, antes de estudiar la pericia de Borges y la de Viñas en ese campo. González nació en 1944; es sociólogo, docente y ensayista. Está doctorado en la Universidad de San Pablo (Brasil).
Es uno de los principales animadores del Espacio Carta Abierta. Junto con Christian Ferrer, María Pía López y Guillermo Korn, entre otros, editó -durante los 90- la revista El Ojo Mocho, que ahora conoce otra versión, con otra dirección. Publicó, entre otros libros, "La ética picaresca", "Arlt, política y locura", "El filósofo cesante", "Restos pampeanos", "La crisálida, metamorfosis y dialéctica", "Historia crítica de la sociología argentina", "El arte de viajar en taxi", "Retórica y locura, para una teoría crítica de la cultura argentina", "Kirchnerismo, una controversia cultural" y "Los asaltantes del cielo".
Ejercitado en el debate más o menos diario, como director de la BN, González promueve la publicación, el rescate y la circulación de clásicos argentinos y latinoamericanos perdidos u olvidados. Las versiones facsimilares de la revista Literal, Los Libros, Proa, Lulú y Contorno se destacan, casi tanto como la colección de libros "Los raros".
¿Alcanza el tiempo para escribir? "El tiempo nunca alcanza -dice-. Así que escribo con cierta desesperación, que si se la tomara en cuenta debería dar un gran escritor, pero sólo es una desesperación por encontrar un par de minutos para escribir".
"Los libros que escribo, de alguna manera, los tengo escritos. Pero no son refritos, o artículos que ya escribí. Sino que más bien son esbozos, anotaciones, siempre en la computadora. Escribo de madrugada, desvelado, en una suerte de serena angustia".
"Lengua…", publicado por Colihue, "es un libro que pivotea acerca de la idea del honor y del escarnio. Un modo de debatir clásico en la cultura argentina, que como puede verse en la actualidad mediática, no parece haber perdido vigencia", sostiene.
El concepto de honor "es bastante indefinible, o tiene demasiadas definiciones: desde la ética de Kant, la teoría del estado en Hegel, la antropología francesa de principios del siglo XX, Marcel Mauss, Georges Bataille, donde en el honor hay una parte de intercambio".
"Ese intercambio es el don. El honor es un gasto simbólico que se pregunta cómo se repara cuando se pierde. En Mauss, lo que aparece como don no tiene retribución. Es un gesto de cierta gratuidad existencial, que introduce un principio de angustia y que traducido, implica un ofrecimiento que es ultrajado, injuriado, despreciado. La discusión política argentina tiene mucho de eso", concede el sociólogo.
Decidió entonces revisar discusiones clásicas: "La polémica entre Echeverría y De Angelis, mediada por Sarmiento. De Angelis plantea el tema argentino por excelencia: que pensar es una actividad sociohistórica; que se piensa a partir de las coordenadas y del tejido cultural del país".
Por cierto, "Echeverría acepta eso, pero desde un pensamiento estético-político, a través del romanticismo alemán, francés. De Angelis lo ataca. Y de alguna manera, esa injuria aparece como la manifestación de un tipo de duelo".
Inmediatamente, "tomo la discusión entre Alberdi y Sarmiento, que es profundamente destructiva. Y que trata, entre otras cosas, del papel de la prensa en la construcción de la república. La relación entre las armas y las letras, que ambos leen en el Quijote". Pero "Alberdi acusa a Sarmiento de creer en el periodismo antes que en las armas, y Sarmiento lo rebate llamándolo cobarde… Hay muchos planos divergentes, pero la acusación de cobardía en medio de una suerte de teoría sobre si la historia avanza por los ejércitos o por los órganos de prensa, que es clásica del siglo XIX, enardece los espíritus", apunta González.
"Es un punto de inflexión: todo se tiñe de injurias personales, y la discusión nunca se clausura. La tercera polémica que estudio es la que enfrenta a Mitre con Vicente Fidel López sobre cómo escribir la historia. Mitre había escrito sobre Belgrano, y Vicente Fidel López cuestiona el enfoque documental".
Pero "el fondo de la discusión encubre una teoría de la historia. Mitre se afinca en el documento y López en la tradición oral. Pero después cada uno va cambiando y toma la posición del otro. Esta, creo, es la más importante polémica historiográfica argentina, tal vez por el arsenal de recursos para el escarnio en juego", anota el ensayista.
¿Por qué? "Porque está sobre el tapete la idea de que el escarnio tiene algo para decirle a los historiadores, a los que se refutan con o sin documentos, a los que vulgarizan, etcétera. Y después voy a Borges, que es el maestro de la injuria. Y lo analizo como si fuera un crítico literario de madrugada, analizo algunos de sus cuentos, los que vinculan al honor con la muerte".
"Pero ahí se me acaba el tiempo, cunde el sueño, y termino con Viñas. Estudio `Tartabul`, o en rigor, lo que hago es meterme adentro como un incómodo visitante -desliza-. Es una novela ilegible porque es la suma del honor de las personas puesto en estado de dolor y opereta".
Finalmente, González reconoce que su libro "es una teoría del escarnio como historia social argentina, o una historia social del ultraje, el honor y el duelo", y que le debe mucho a la historiadora Sandra Gayol. "En su texto se luce Mansilla. La herencia de Mansilla en Viñas es evidente a su figura de duelista, sólo que Viñas convierte al honor en un monólogo dolorido".
Fuente:Telam
18 de Mayo
Una generación que busca sus propios puentes con la memoria
Por Mora Cordeu
En "Diario de una princesa montonera", Mariana Eva Perez apela a una escritura ensayada desde la espontaneidad de un blog para escudriñar su propia historia y la de sus padres desaparecidos durante la dictadura militar, en un ejercicio con el que intenta tender sus propios puentes con la memoria.
"El blog comenzó a fines de 2009 y estuvo activo todo el 2010 como un diario. Cuando decidí convertirlo en un libro fue difícil no traicionar ese lenguaje que había aparecido, esa manera de hablar del `temita`, `los hijis`, `la militonta`...", desliza en una entrevista telefónica con Télam desde Berlín, donde cursa un doctorado sobre dramaturgia de la post-dictadura en la Universidad de Constanza.
"Creo que tenía el prejuicio de la importancia de un libro y aparecía de contrabando otra escritura... más institucional -contrapone-. Y tuve que dejar hablar a la princesa montonera como había aparecido en el blog, ser fiel a ese discurso aunque hubo mucho trabajo de reescritura y de escritura nueva porque el libro -editado por Capital Intelectual- no es un blog".
Nacida en 1977, a Mariana la secuestraron junto a Paty (Patricia Julia Roisinblir), su madre embarazada, el 6 de octubre de 1978. Tenía quince meses. Horas más tarde la dejaron con la familia paterna. El mismo día secuestraron en su juguetería en Martínez a su papá (José Manuel Perez Rojo). Mariana Eva Perez es licenciada en Ciencia Política y se formó como dramaturga en el taller de Patricia Zangaro. Sus primeras obras de teatro formaron parte de Teatroxlaidentidad.
Fueron publicadas en diferentes antologías y montadas en Argentina, España, Bélgica, Francia, Bolivia y Escocia. Su pieza "Peaje" ganó el VI Premio "Germán Rozenmacher" de Nueva Dramaturgia (2009).
- ¿La escritura de este libro surge como necesidad de desacralizar una historia, de resignificar la memoria desde generaciones posteriores a la dictadura militar?
- Sí, claramente es así. Yo no pensé en el sentido de desacralizarlo como una operación consciente pero un poco es el resultado. Necesitaba ponerle palabras propias a una experiencia que durante muchos años estuvo contenida dentro de un discurso muy fuerte y estructurado. Y que no me permitía pensar otras cosas que me estaban pasando y escapaban un poco de ese discurso. Tenía que ver con crear un lenguaje propio y un lenguaje con otros que no son de ese mundo -que ahí aparece llamado `el guetto` (el mundo de los derechos humanos)- sino que el libro tiene una impronta generacional muy fuerte: la manera de hablar, las palabras, como que el interlocutor es alguien de mi edad, de ahí la necesidad de dialogar con ellos, aunque es accesible a todos.
- ¿Tuviste miedo de que la voz de la militancia tapara esa voz propia?
- Yo estaba acostumbrada a escribir sobre este tema dentro de un registro académico -que aunque estructurado me permitía cierta libertad- o en un registro de difusión, sin firma, donde mi subjetividad tenía que quedar completamente camuflada. Fue todo un ejercicio recuperar esa escritura propia para hablar de este temita (risas).
- ¿Es posible hacer un duelo con la ficción?
- Yo soy de la opinión de que mientras no tengamos los cuerpos de nuestros desaparecidos y no podamos ofrecerle a cada uno el ritual de duelo en que uno crea, invente o quiera hacer con ellos, no se puede. Ni siquiera estoy segura que en este momento podamos comenzar a cerrar el duelo. No sé. No son muertos cualquiera. Un poco como el fantasma del padre de Hamlet, vienen a pedir no venganza, pero sí justicia. Y es una voz muy fuerte. Sí, reconozco que aunque tengo esta convicción, uno siempre está intentando tramitar ese duelo y mucho de la escritura de ese libro tiene que ver con eso. Yo entendí cuando lo estaba terminando que se trataba -ni más ni menos- de cómo lidiar con la desaparición forzada de mis padres, de mi relación con ellos. Y había algo muy fuerte de acomodarlos entre comillas en un lugar donde acompañen pero dejen vivir. Y no es fácil. No se si el libro me va a acercar a ese duelo o no... Sé que hubo al final esa idea de que había un trabajo de duelo, y un cierto miedo de `bueno termino el libro y los pierdo`, algo así sin explicación daba vuelta. También por los sueños que aparecen en el libro. Antes sólo dos veces había soñado con mis padres y con la escritura se desató todo ese mundo y era una manera de tenerlos cerca. En mis sueños se hablaban, se movían, aunque lo que pasara fuera horrible.
-¿Cómo hacer para articular tu vida como militante de H.I.J.O.S (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) con la experiencia de la escritura?
-Siento que es así: pude escribir algunos obras, sobre todo de teatro. Esta es mi primera de narrativa y alguna vez pude trabajar cosas que no tuvieran que ver con esta temática y estuvo bueno, aparecía el humor. Y acá también fue bueno que apareciera, porque si no es muy difícil lidiar con estos temas. El humor negro especialmente -porque no puede ser de otro color- hay cosas que de forma directa no se pueden decir, son muy dolorosas. Ahora estoy haciendo mi doctorado en Alemania y el hecho de escribir para mí es una necesidad, lo fue desde que era muy chica y sí, está muy ligado al tema de la desaparición de mi familia. Tampoco quiero pensarme a mí misma condenada a escribir sobre este tema eternamente. Es una idea un poco agobiante.
- En tu libro también ponés fotos...
- Las fotos tienen que ver con la idea de intervenir de una manera creativa sobre el pasado, en este caso, con la colaboración de Natalia "Kit Sch" Perugini, una amiga del mundo de los blogs que tuviera un poco de libertad para proponerme cosas, cosas jugadas que están en el libro. Con las fotos subrayo esta intervención, intervengo sobre el pasado dibujando mi propio trazo, el hecho de seguir jugando cuando uno está al límite entre lo testimonial y la ficción. En las fotos aparezco yo. La princesa soy yo, no lo soy ... nunca vas a saber....
Fuente:Telam
20 de Mayo
Por los caminos de Funes, el memorioso de Borges
Con un registro testimonial que se plantea como la epopeya de un hombre ordinario, el periodista Joshua Foer se interroga en su obra "Los desafíos de la memoria" sobre los mecanismos que accionan la acumulación de datos en el cerebro, a propósito de la experiencia que lo llevó a ganar un famoso campeonato de memoria.
Foer no pertenece a esa estirpe privilegiada que desde niño suele maravillar a su entorno con una habilidad natural para resolver complejos cálculos matemáticos en cuestión de minutos y en eso radica justamente el hallazgo de su obra: el autor explora el funcionamiento de los mecanismos de la memoria de un coeficiente promedio con la idea de dar cuenta de un proceso que no se inscribe en el territorio de la singularidad.
Obsesionado con la cantidad de horas y hasta días por año que se pierden por los déficits repentinos de la memoria, el periodista inició una investigación que incluyó a neurocientíficos, amnésicos, filósofos y jugadores de ajedrez y se sometió a un escáner cerebral que permitió rastrear las modalidades de su memoria.
En "Los desafíos de la memoria", editado en la Argentina por Paidós, Foer reflexiona sobre la relación entre memoria e inteligencia y el rol del olvido, a la vez que reactualiza técnicas de memorización ya usadas por Cicerón o los eruditos medievales para recordar libros enteros.
A la investigación sobre la manera en que el cerebro procesa y organiza la investigación, el autor le adicionó un testimonio que ilustra los resultados de su trabajo: el relato pormenorizado del entrenamiento al que se sometió durante un año para participar de la Competencia de Memoria de Estados Unidos, un concurso en el que participan las personas más memoriosas del mundo y donde obtuvo el primer puesto.
¿Cómo fue posible ganar una competencia de memoria recordando el orden de un mazo de 52 cartas en un minuto y cuarenta segundos?
El autor de artículos publicados en The New York Times y The Washington Post dosifica el relato de su experiencia y muestra los claroscuros de una galería de personajes relacionados con el mundo de la erudición y los desafíos mentales. Foer sostiene que la memoria entrenada con método y constancia es capaz de tareas portentosas, aunque su utilidad en definitiva sea limitada.
El cerebro construye estructuras, asociaciones y mundos con lo que tiene alrededor: según el periodista, el truco para retener algo y no permitir que caiga en el olvido es vincularlo con la subjetividad de cada uno, dado que cuanto más cercana sea la representación que le asignemos a una palabra o dato, más fácil será la capacidad para recordarla después.
“El 11 de septiembre por ejemplo, fue un día clave en este sentido. Lo que ocurrió aquel trágico día supuso un “shock” para la sociedad que lo hizo inolvidable. Años más tarde, la gente sigue recordando perfectamente todo lo que hizo en esa fecha concreta”, apunta Foer.
“Llegará el día en el que seremos capaces de dominar y tener un control directo de nuestros recuerdos y éstos se podrán seleccionar como si de un disco duro se tratase. El problema es que tal capacidad de control mental también puede plantear un gran problema ético y moral si es inducido desde fuera a través de medicinas o terapias.
Eso podría usarse con malas intenciones...”, explica el autor. Esta temática, centrada en la posibilidad de forzar a la memoria a borrar traumas, ya fue explorada por el realizador francés Michel Gondry en "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", un film protagonizado por Kate Winslet y Jim Carrey, y centrado en la historia de una mujer que decidía someterse a un tratamiento para olvidar una fallida historia de amor.
En otro tramo del libro, -y tal vez para desalentar a quienes buscan resultados rápidos- Foer reconoce lo difícil que dominar las técnicas mentales de memorización: “Constituyen la parte más difícil. Todo lo demás recae en la práctica, en ser constante, no se obtienen resultados inmediatos”, concluye.
"Tras haber dedicado la mayor parte de un año a intentar mejorar mi memoria, mi retentiva numérica (el patrón principal por el que se mide la memoria de trabajo) se había duplicado, de nueve a dieciocho", evoca.
"Y sin embargo, unas noches después del campeonato del mundo, salí a cenar con unos amigos, volví a casa en metro y sólo cuando entraba por la puerta de la casa de mis padres, me acordé de que había ido en coche.
No sólo había olvidado dónde lo había dejado aparcado: también había olvidado que lo llevaba", relata. "Los desafíos de la memoria" se ha convertido en la revelación del año 2011 en Estados Unidos e Inglaterra: permaneció durante meses en la lista de más vendidos de The New York Times, Amazon lo seleccionó entre los mejores libros del año y actualmente está ya en vías de publicación en más de treinta países.
Fuente:Telam
24/05 | Buenos Aires: Presentación de ‘Zonas de Sacrificio’
Hotel Bauen (Callao 360), Salón Consular III, primer piso.
Envío:ObservatorioPetrolero
CINE
Domingo, 20 de mayo de 2012
CANNES BENJAMIN AVILA, DIRECTOR DE INFANCIA CLANDESTINA
“Militancia no es sinónimo de muerte, sino de crecer”
Tras el documental Nietos (Identidad y Memoria), el director –cuya madre permanece desaparecida– realizó su primer largometraje de ficción. El film, protagonizado por Natalia Oreiro y Ernesto Alterio, se estrena hoy en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes.
Por Oscar Ranzani
“No quise que la película fuera ni política ni dramática, pero sabía que iba a serlo, inevitablemente”, afirma Benjamín Avila.Imagen: Bernardino Avila
Su infancia estuvo marcada por la oscuridad de la dictadura: con tan solo cuatro años, Benjamín Avila emprendió el camino al exilio con su mamá Charo, militante de Montoneros, y la pareja de ella, que era una de las cabezas de la organización. Tras el golpe de 1976, la familia viajó a Brasil, luego a México y finalmente a Cuba, donde nació el hermano menor de Avila. Pero, a principios de 1979, regresaron a la Argentina como parte de la primera contraofensiva montonera. Charo desapareció el 13 de octubre de 1979 y el hermano de Benjamín –que en ese entonces tenía nueve meses–, fue criado por otra familia y recuperó su identidad a fines de 1984, como uno de los primeros nietos restituidos por Abuelas de Plaza de Mayo. “En realidad, no es un apropiado clásico sino que tiene una historia más larga y un poco más compleja de explicar”, comenta Avila en diálogo con Página/12. Con esa historia familiar marcada a fuego, era casi obvio que el realizador quisiera indagar a través del cine en lo que le tocó vivir. Su ópera prima, el documental Nietos (Identidad y Memoria) se estrenó en 2004, cuando hacía poco tiempo que Néstor Kirchner gobernaba el país, al frente de una gestión con un fuerte acento en la defensa de los derechos humanos. Y ahora, Avila se inspiró en su pasado familiar para debutar como director en ficción con Infancia clandestina, largometraje que hoy se presentará en la Quincena de los Realizadores del 65º Festival de Cannes. “Está inspirada en lo que nos pasó a mí y a mis hermanos, y en lo que vivimos con nuestros padres, pero no es autobiográfica”, aclara Avila.
Infancia clandestina está protagonizada por Natalia Oreiro, el también uruguayo César Troncoso, Ernesto Alterio, y por el brillante pequeño actor Teo Gutiérrez Moreno. La historia comienza con la pareja de militantes volviendo el país, en plena dictadura, con su hijo Juan, de 12 años, y con su beba Vicky. Planean todo al detalle para evitar que los militares les arruinen el regreso. La familia se asienta en la Argentina, donde Juan se reencuentra con su tío Beto (Alterio). La madre (Oreiro) y el padre de Juan (Troncoso) saben que no es momento de dar indicios. Por eso, la pareja vive clandestinamente y le indica a Juan que fuera de su casa se llamará Ernesto. Desde ese momento, Juan vivirá con una doble identidad. En la escuela, como en los pocos lugares que visite, no será Juan. Todo marcha dentro de lo previsible. Hasta que en el colegio, Juan conoce a una chica de su edad por la que pronto sentirá un profundo sentimiento. Y entonces no le resultará tan sencillo fingir con su primer amor.A pesar de ciertas coincidencias con su pasado, Avila señala que, si bien en Buenos Aires él también tuvo una infancia clandestina –“iba a la escuela con otro nombre, estaba en segundo grado en ese momento, tenía todos papeles falsos y debía sostenerlo ante los vecinos y ante la escuela”, dice–, no lo vivió como algo traumático. “Entendía perfectamente lo que tenía que hacer, igual que mi hermano mayor. Para nosotros, era absolutamente normal la vida que llevábamos. La vida clandestina-militante era un estado de normalidad total. No era algo diferente de los demás”, admite el realizador.
Avila supo que quería ser director de cine desde los 13 años. Por eso, explica, en medio de la adolescencia empezó “a estudiar algunos temas”. Y así como supo desde temprano cuál era su vocación, también sintió desde muy joven que, en algún momento, iba a realizar una película inspirada en su infancia, porque tenía la necesidad de contar esa historia. “Tiempo después, empecé a estudiar cine y me di cuenta de qué manera quería narrarla: no era tan literal sobre mi infancia; quería basarla en ella, quería que existiera una historia de amor entre dos chicos. No había existido en mi vida una historia de amor. Sí había tenido una compañerita que era vecina mía. Y la película llegó por un camino de decantación rápido”, subraya el cineasta. A partir de 2004, “cuando empezamos con los primeros bocetos, comenzó a tomar un rumbo más concreto”, reconoce. Sin embargo, todo se demoró: “No fue fácil enfrentarme a mi propia vida, a mis propios fantasmas, a mis propias obligaciones históricas, etcétera”.
Infancia clandestina está coproducida por Habitación 1520 junto a Historias Cinematográficas, de Luis Puenzo, y la Televisión Pública, que comanda Tristán Bauer (en cuanto a la parte argentina). “Aprendí mucho con Luis”, dice Avila sobre Puenzo. “Es un tipo muy generoso en términos de enseñar, de dar su opinión y de brindar su experiencia. Y a la película le hizo muy bien en determinados aspectos de la producción, pero sobre todo en la parte creativa: él también colaboró mucho en el aporte de visiones en el momento del montaje”, agrega el cineasta. Y profundiza su opinión al señalar que tanto Puenzo como Bauer son “como grandes maestros” suyos. En relación con la coproducción con la TV Pública, Avila destaca que no es lo mismo contar con esa señal “que con otro canal, medio u otro coproductor”. “En el proceso político que se está viviendo en el país, es consecuente y mucho más interesante que sea la TV Pública la que coproduce y que difunda la película en un futuro”.
Después de haber padecido problemas de salud, Avila sostiene que el hecho de que Infancia clandestina se estrene en Cannes amerita “una gran borrachera”. Que participe en la muestra cinematográfica más importante del mundo “es como vivir el sueño del pibe”. Y lo ejemplifica con una metáfora futbolera: “Supongo que es lo mismo que para el pibe que es hincha de River cuando entra por primera vez al Monumental. Es acceder a un lugar donde el cine tiene una historia única”. Como Cannes está directamente vinculado con un cine de calidad, Avila vive con gran intensidad que su película “participe de esa calidad que uno siempre añoró, deseó o imaginó”.
–¿Le costó tomar distancia a la hora de construir una ficción inspirada en su propia historia?
–No en particular. Sí en principio, hasta que delineamos los caminos reales de la película. Hasta ese momento se teñía todo el tiempo de mi recuerdo original al que debería ser el de los personajes. Había una especie de interacción entre el pasado y el presente muy fuerte. Hablo del presente de la escritura. En un momento, cuando se definió la estructura definitiva de la película, la historia dejó de tener ese peso dentro del proceso.
–Se han hecho numerosas películas sobre los horrores y las consecuencias de la dictadura. ¿Cuál cree que es el mayor aporte de Infancia clandestina a esta temática?
–Quizás está en la misma oración que usted planteó: que no tiene horror. Lo que siempre creí y lo que me pasaba con los compañeros de Hijos, con amigos que han vivido esta historia de la misma generación, es que para nosotros no es una historia asociada al horror. El horror es una de las tantas cosas de esta historia, pero no es eso solamente. Por eso, la película tiene la posibilidad de incorporar humor, amor, de poder tener cuestiones absolutamente incorrectas sin que eso influya en su postura política. En ese sentido, es una película no dogmática. Y lo que importa es la visión humana. Lo que defiende todo el tiempo es que hay seres humanos que están ahí. Es muy importante la escena de la abuela de Juan con su madre: la discusión es la escena troncal de la película. Es una escena muy compleja, donde está puesta toda la carne al asador. Y la abuela y la madre de Juan representan las dos posturas.
–La abuela, interpretada por Cristina Banegas, representa la postura del “no te metás”.
–Del “no te metás” y también del genuino miedo. En ese sentido, no es nada tan absoluto. Y la madre de Juan tiene la cuestión del dogmatismo, pero por otro lado, la valentía y el coraje de ser fiel a una idea. Y esos dos personajes, en vez de seguir el camino de la historia que significó hasta ahora “es una cosa o la otra”, terminan abrazados. Y me parece que la película es ese abrazo. Simboliza que eso “no es una cosa o la otra” , sino que es un “todos juntos formamos parte de esto y, de algún modo, hay que llegar a ese abrazo”.
–¿La película tiene para usted una mirada más humana que política?
–Absolutamente. No quise que la película fuera ni política ni dramática, pero sabía que iba a serlo, inevitablemente. Por eso, el acento no está puesto ahí, porque eso iba a ser inevitable, al ser parte de la historia. Sí me parecía muy importante que (y el objeto está puesto ahí) la mirada fuera la del sentir, del tacto, de esta cuestión del cotidiano. La película tiene mucho de cotidiano.
–En ese sentido, Infancia clandestina muestra el miedo de esa familia pero también el amor, la alegría e incluso los festejos. ¿Es una manera de homenajear el espíritu de la lucha?
–No tanto a la lucha como a la militancia. La construcción del discurso del miedo que se terminó de instalar en los ’80 en la Argentina asoció a la militancia con la muerte. “Mirá que si militás, te matan, ¿eh?”. Cuando, en realidad, es: “Mirá que si militás, defendés tus ideas, podés ser feliz, podés tener la construcción de un mundo real mucho mejor. Te pueden matar, es parte de las cosas”. Pero no es sólo “te van a matar”. Y esa idea de “te van a matar” es la que quedó impregnada en la sociedad. En la situación política que se está viviendo hoy, se empieza a entender que la militancia no es sinónimo de muerte sino sinónimo de creer. Es otra cosa.
–El personaje tiene una edad en la que si bien es chico, también entiende lo que está pasando. ¿Para Juan deja de ser un juego lo que vive cuando se ve involucrado o cuando siente amenazado su deseo?
–Es que hay un momento en que él ya deja ser niño. En realidad, en términos dramáticos, Infancia clandestina es la historia del traspaso real de la niñez a la adolescencia. Y Juan empieza a tomar decisiones sobre su mundo, en vez de que el mundo sea un proceso donde él vive. Por eso, también la mirada de la película tiene esa idea de cómo un pibe puede pasar a un lugar incorrecto como las decisiones que toma al final de la película.
–¿A Juan lo atormentan los dos mundos que vive con el cambio de identidad?
–No, en lo más mínimo. Para un chico, ese mundo no es algo complejo ni raro. Es normal. Es complejo para los demás y quizá para él cuando sea adolescente o sea joven. Pero, en ese proceso, su vida es absolutamente normal y no difiere mucho de la del otro. Aunque sabe que hay cosas diferentes, no significa que sea anormal.
–¿La historia de amor entre los chicos oxigena la película?
–Absolutamente. Le da a la película un aire y una posibilidad de entender la complejidad humana que tiene la historia de la militancia. Ese aire, esa distancia, son la posibilidad de que pueda haber otros espacios en esta historia. Y que sea tan importante para él la construcción de una sensación tan fuerte como es el primer amor hace que también pueda entenderse lo que pasa con el tío, con la madre, con el padre desde otro universo. Sin la historia de amor, esta película hubiera tenido una cuestión de una sola mirada: la militancia. Pero la historia de amor es algo muy complejo de vivir en esta situación con la libertad y la normalidad con que la vive él en ese estado. La película está concebida como una especie de onda: cuanto mejor le va a Ernesto, que es su nombre clandestino, peor le va a Juan, con la misma intensidad que le fue bien o mal en la escena anterior.
–¿Siente que hacer esta película lo ayudó a asimilar aún más su propia historia?
–No sé si me ayudó a asimilar, pero seguro que me ayudó a volver a transitar emociones muy añejas. Me pasó mucho en medio del rodaje. Lloré en algunos momentos de incontención emocional haciendo cámara. Y había momentos que estábamos en medio de la toma y se me disparaban sensaciones casi como en una especie de sesión de terapia, como cuando sentís que se te desprende algo, se desata un nudo y empezás a llorar sin saber por qué.
–Cuando estrenó Nietos (Identidad y Memoria) dijo que quería que la vieran los chicos y que se identificaran. ¿Con Infancia clandestina piensa lo mismo?
–Con Infancia clandestina espero varias cosas. En lo personal, muchas, pero en la cuestión de la película y los demás, espero que la generación de mis viejos se sienta identificada por verla realista y que entienda a nuestra generación de otra manera. De mi generación, espero que se sienta identificada con la posibilidad de creer. Y en cuanto a la de mis hijos, espero que Infancia clandestina sea una película que les sirva para poder quitarle peso a la discusión política.
El sentido de la discusión
“Nietos (Identidad y Memoria) se estrenó el día que se entregó la Esma a los organismos de derechos humanos”, recuerda Avila. “Nunca lo había analizado desde ese lugar pero cuando se estrenó Nietos fue ese momento histórico iniciático de este proceso político que estamos viviendo ahora. En aquel momento sucedían cosas inimaginables: era imposible pensar en esa época que iba a pasar lo de la Esma, y todo lo demás que vino después.” Avila siente que “hoy es muy importante pensarnos como país y, en general, como sociedad, que hay un montón de cosas que hay que analizar y que es un momento de poder darle apertura a la crítica desde un lugar real. La crítica no es algo que te confronta sino que te acerca. La discusión debería ser para encontrar conceptos más claros, no para alejarte. Y me parece que ese es un próximo paso como evolución social. Creo que ahora la Argentina, gracias a lo que hizo el Gobierno hasta hoy, está posibilitada de hacerlo”, subraya Avila.
¿El público argentino está más abierto a ver películas sobre lo sucedido durante la dictadura que en otra época?
–Que esté más dispuesto a que este tema no sea rechazado, seguro, pero que esté más posibilitado de querer ver este tipo de películas, no lo sé. Me parece que para los que hacemos cine es un gran reto poder encontrar maneras de acercarnos realmente a la gente tocando estos temas. El cine se adeuda ahora una construcción nueva de cómo mirarnos y de cómo llegar a la gente a través de estos nuevos discursos cinematográficos.
Más allá de los problemas de exhibición de los cuales los cineastas no son responsables, Avila considera que sí es una responsabilidad muy fuerte de los que hacen cine el volver a encontrar un contacto con los espectadores “como hace cuarenta años, cuando el cine nacional tenía una conexión tan fuerte con su público”. Según el cineasta, esto se debe dar “en todos los ámbitos posibles de la narración: desde el más independiente, el más de autor y artístico hasta el más industrial. Todos los ámbitos tenemos una deuda con la gente”. Avila tiene posición al respecto: “Hay que apoyar el cine industrial, porque eso hace que el cine independiente goce realmente de un espacio. Y esto es algo que mi generación se adeuda: pensar que lo industrial está mal, cuando en realidad, lo industrial es una parte más del cine. Ni buena ni mala, es una parte más”, concluye.
Fuente:Pagina12
La historia
Ubicado en el Pasaje Enrique Santos Discépolo 1843 (ex Coronel Rauch), el edificio de El Picadero fue construido en 1926 como una fábrica de bujías. Su particular fachada veía deambular a la mítica locomotora La Porteña, que hoy se exhibe en el Museo de Luján y que hizo del pasaje el primer tramo ferroviario que recorrió Buenos Aires. Unos años más tarde, a fines de los ’70, el director Antonio Mónaco y la joven actriz Guadalupe Noble, una promesa del teatro que había surgido de sus talleres, fundaron en ese espacio el emblemático teatro con la idea de concebir un espacio artístico no convencional que rompiera con el modelo clásico del teatro “a la italiana”. El 21 de julio de 1980 subieron el telón con La otra versión del Jardín de las Delicias, inspirada en La máscara de la muerte roja, de Edgar Allan Poe. Pero pese a las alegrías, el teatro tendría corta vida.
Fue el carácter independiente de esta sala lo que hizo que en 1981 el movimiento cultural Teatro Abierto eligiera ese espacio para plantarse en acción. Se trató de una manifestación que agrupaba a dramaturgos, directores, escenógrafos, técnicos de la escena y actores, reunidos bajo iniciativa del fallecido dramaturgo Osvaldo Dragún. Querían demostrar en plena dictadura que, pese a los intentos por acallarlo, el teatro argentino todavía existía. Así crearon 21 obras breves de autores nacionales o nacionalizados que ofrecían cada tarde a las 18, antes de los espectáculos que conformaban la programación habitual del teatro.
A la semana de empezadas las funciones, en la madrugada del 6 de agosto, un atentado intentó silenciar todas esas voces que reaccionaban contra la violencia del gobierno de facto. Alguien colocó debajo del escenario bombas incendiarias que rápidamente provocaron un incendio y la destrucción casi total del teatro. Sólo se salvaron la fachada –hoy casi intacta– y un viejo vestuario. Teatro Abierto tuvo que mudarse al Tabarís. Por su parte, el Teatro Picadero quedaba sumergido en el polvo y las cenizas. Y así lo estaría por varios años más.
La tercera es la vencida
El de Blutrach no es el primer intento por reabrir la sala. En julio de 2001, tras varios años de funcionar como estudio de grabación de programas televisivos, El Picadero (fue ahí que adoptó su actual nombre) abrió sus puertas bajo la dirección artística del actor y director Hugo Midón e inversión del empresario Lázaro Droznes, que había adquirido el edificio en 1991. Pero la inminente crisis económica también retumbó en las paredes del teatro y la sala sólo vio la luz por unos meses, hasta volver a quedar anclada en ese reducto que une Corrientes con Callao.
En 2007 el lugar sufrió otro revés. Un fotógrafo que venía siguiendo la obra del italiano Benjamín Pedrotti, el arquitecto que diseñó la estructura edilicia, advirtió a la ONG Basta de Demoler que el edificio tenía colgado carteles que indicaban una orden de derrumbe. Tras presentar una acción de amparo ante la Justicia de la ciudad de Buenos Aires y luego de una concurrida asamblea frente al teatro, de la cual participaron artistas de todo tipo, la comunidad artística y la comprometida ONG lograron detener la demolición. El dueño del lugar, el inversor Ernesto Lerner, asumió entonces el arreglo del teatro y contrató al arquitecto Roberto Fischman y al escenógrafo Héctor Calmet. Luego de unos meses, al evaluar costos y beneficios y darse cuenta de que lo suyo no era la administración teatral, Lerner pasó el mando a Blutrach, que hasta fin de año también será el responsable del Teatro Metropolitan.
Hoy El Picadero cuenta con una gran sala color violeta que alberga 295 butacas distribuidas en forma semicircular, como en un anfiteatro, e importantes sistemas de sonido e iluminación. Además, en la planta baja habrá un espacio gastronómico temático al que Blutrach espera convertir en “un espacio de intercambio para la gente de teatro”. Y la terraza, que tiene aires del emblemático patio central del Teatro El Globo, de Londres, se destinará para usos múltiples.
“El Picadero no es otro teatro más, pero no me puedo hacer cargo de las expectativas de los demás, de todas las miradas que hay puestas sobre él”, dice el empresario. “De todos modos, siento que hay una simpatía general porque sea yo quien lo reabra y no otro productor, por la calidad de los espectáculos con los que trabajo, que conjugan a la mayor parte de la comunidad teatral ideológicamente representada.” En la inauguración formal del martes, la fotógrafa Julie Weisz expondrá su serie de imágenes de Teatro Abierto y habrá discursos de Cossa y Rottemberg, emblemas del movimiento, entre otros. Pero Blutrach aclara que será sólo un homenaje. “Me interesa revalorizar la historia para construir a partir de lo nuevo. Si bien habrá un recuerdo sobre Teatro Abierto, creo que no tiene sentido instalar al Picadero en 2012 como un espacio de teatro ideológico porque hoy la ideología de los textos pasa por otro lado, por el compromiso, por la calidad. Por eso se va a recordar lo que fue, pero el espacio va a seguir haciendo su camino”, argumenta.
De todos modos, para Luis Brandoni, también miembro de Teatro Abierto, “es muy auspicioso contar con una nueva sala en Buenos Aires, sobre todo con ésta, que se convirtió en un símbolo de la falta de libertades durante la dictadura”. El actor dice incluso que le gustaría volver a hacer Gris de ausencia, con Pepe Soriano, en ese escenario. Cossa coincide y, además de resaltar la recuperación del espacio como hecho histórico, destaca “el importante valor arquitectónico” que se rescata con este proyecto.
A subir el telón
Si bien la reapertura formal del espacio tendrá lugar el martes, habrá que esperar una semana más para que se inaugure la oferta teatral de El Picadero. La gran apuesta de Blutrach será la comedia musical noruega Forever Young, que tras una gran temporada en España llega a Buenos Aires con dirección del Macoco Daniel Casablanca, dirección musical de Gaby Goldman y coreografías de Elizabeth de Chapeaurouge. El espectáculo, coproducción de Blutrach y Pablo Kompel, irá de miércoles a domingo y formarán parte del elenco los actores Omar Calicchio, Martin Ruiz, Melania Lenoir, Germán Tripel, Gimena Riestra, Ivana Rossi, Walter Canella y Andrea Lovera.
“Para mí es una emoción inmensa ser quien inaugure el teatro. Todo el elenco tiene una energía plus por lo que significa abrir una sala con la historia que ésta tiene, con lo que significa para la historia del teatro nacional”, cuenta entusiasmado Casablanca, que sostiene que si bien la comedia musical de humor no es un género muy común dentro de la escena loca, las expectativas con respecto al espectáculo son las mejores “porque tiene muchísima calidad”. Blutrach, por su parte, señala que “la inversión del proyecto me lleva a armar un espectáculo central que tenga un espíritu recaudatorio más amplio, con la estructura típica de los teatros comerciales. Después, la idea es armar y jugar con proyectos diversos, darme los gustos de tener obras de mayor experimentación a las que no les pondré la presión de la recaudación”.
Cossa y Brandoni confiesan a Página/12 que les hubiera gustado que El Picadero reabriera su temporada con alguna obra de texto de un autor nacional como espectáculo central, “no por chauvinismo, sino como señal”, según afirma Cossa, para quien lo ideal hubiesa sido estrenar “incluso con una obra contemporánea”. Pero Brandoni dice que no le sorprende: “Si uno revisa la cartelera entiende la decisión de Sebastián, porque en este momento están todos los teatros comerciales en funcionamiento y sólo hay dos espectáculos de texto de autores argentinos en cartel”.
Al respecto, el productor responde que “en El Picadero se harán autores nacionales siempre que haya proyectos interesantes”. Y pone como ejemplo Los hijos se han dormido y Espía a una mujer que se mata, dos versiones de Daniel Veronese sobre La Gaviota y Tío Vania, de Antón Chejov, que se darán en la sala los lunes y martes. Completarán la cartelera del teatro La historia del señor Sommer, un unipersonal en el que Guillermo Ghío dirigirá a Carlos Portalu-ppi, y Simplemente Concha, con Noralih Gago, que irá los viernes y sábados a la medianoche. El menú incluye espectáculos infantiles y, según confiesa Blutrach, la idea es que en un futuro El Picadero reúna a todas sus producciones, que hoy se encuentran distribuidas en otras salas: “Lo mejor que le puede pasar a este teatro es seguir siendo teatro”.
Fuente:Pagina12
POESÍA
Más allá de los problemas de exhibición de los cuales los cineastas no son responsables, Avila considera que sí es una responsabilidad muy fuerte de los que hacen cine el volver a encontrar un contacto con los espectadores “como hace cuarenta años, cuando el cine nacional tenía una conexión tan fuerte con su público”. Según el cineasta, esto se debe dar “en todos los ámbitos posibles de la narración: desde el más independiente, el más de autor y artístico hasta el más industrial. Todos los ámbitos tenemos una deuda con la gente”. Avila tiene posición al respecto: “Hay que apoyar el cine industrial, porque eso hace que el cine independiente goce realmente de un espacio. Y esto es algo que mi generación se adeuda: pensar que lo industrial está mal, cuando en realidad, lo industrial es una parte más del cine. Ni buena ni mala, es una parte más”, concluye.
Fuente:Pagina12
TEATRO
ROSARIO
"El texto cuenta una historia que transcurre en una noche: el personaje de Rodrigo llega a la casa de Victoria en busca de ayuda porque tiene un accidente con el auto y se encuentra con una mujer perturbada por un pasado horrible; en esa noche que parece no terminar nunca se establece una relación extraña entre los personajes, se van identificando el uno con el otro y esa identificación mueve a que el espectador se pregunte: ?"¿quién soy?"? comenta Haidar a Rosario/12, fundamentando su lectura de la obra de Tantanián.
Hay muchas claves escondidas en la textura de esta propuesta. Esa imperiosa necesidad de Victoria por ser nombrada, el tema de los espejos que proyectan su imagen, bifurcándola en dos. Los espejos también devuelven la imagen de los espectadores componiendo un friso de miradas cómplices sobre lo que acontece en ese cuarto.
Victoria encerrada en una casa juega con objetos infantiles, canta una nana, y se busca en los espejos que la nombran cuando proyectan su imagen, pero eso no alcanza, necesita escuchar la voz de otro ser pronunciando su nombre; allí entra en escena Rodrigo.
Haidar, oriundo de la ciudad de Santa Fe, toma contacto con el trabajo creativo de la actriz, docente y directora Laura Copello. Se radica en Rosario donde estudia la carrera de dirección teatral y se vincula con quienes serán los protagonistas de "La tercera parte del mar": María Cecilia Borri y Emiliano Dasso.
Ellos son parte de esa marea que envuelve al espectador desde el momento en que va ingresando a esa habitación, donde el desarrollo de las acciones se suceden; involucrando y rozando a un público que se estremece como si participara de algún extraño ritual diabólico.
"Aquí conozco a Soledad Otero, que se encarga de la prensa y producción de la obra. A la actriz Cecilia Borri y al actor rosarino Emiliano Dasso, con ellos empezamos a abordar una escena de 'La tercera parte del mar'; como trabajo para una materia de la Escuela Provincial. Después se suma Victoria Madariaga, integrante del grupo Ñandú que participa desde la asistencia de dirección y Celeste Bardach, que se integra para asistir en la parte técnica de la obra", cuenta el director completando el staff del grupo Enjambre P.
La puesta en escena es otro hallazgo de Haidar que contó con el aporte de Huella Laetoli en el diseño de una escenografía que comienza en la entrada de la sala, a la manera de una sugerente instalación que se proyecta hacia el interior de ese espacio casi onírico en el que se encuentran los protagonistas.
El título de la obra remite a un fragmento bíblico del Apocalipsis. "La tercera parte del mar se convirtió en sangre...", una metáfora que en el texto de Tantanián encuentra múltiples lecturas, casi todas ligadas al tema de la búsqueda de la identidad, a crímenes y cuerpos arrojados al mar. El nombre de Victoria y esa historia de un padre que la somete a torturas, una poética de cadáveres escondidos bajo el piso, resucitados para construir un puente en el medio del mar.
Dentro de tantas posibles interpretaciones hay una frase que pronuncia Victoria, que seguirá latiendo en nuestros oídos y que nos seguirá sembrando de preguntas: "La belleza no es más que terror domesticado".
Fuente:Rosario12
LLEGA EL UNIPERSONAL DE MYRIAM CUBELOS EN EL CEC
El otro camino y un solo fuego
Sábado, 19 de mayo de 2012
VERSION LOCAL DE "LA TERCERA PARTE DEL MAR" DE ALEJANDRO TANTANIAN.
Ese pasado que siempre sale a flote
El director Felipe Haidar eligió esta historia que transcurre en una noche que parece no terminar nunca. El personaje tiene un accidente y llega a una casa por ayuda. Allí se encontrará con una mujer perturbada por un horrible pasado.
Por Julio Cejas
María Cecilia Borri y Emiliano Dasso, logran involucrar seriamente al espectador en el texto.
Afuera el mar es una presencia amenazante, adentro la amenaza no es menor, para el que se ha extraviado en su viaje, nada mejor que el abrigo de una casa perdida en la oscuridad, un sitio donde los espejos reflejarán lo imposible. Intrincado laberinto se abre a partir de un texto enigmático escrito por el prolífico actor, director y dramaturgo porteño Alejandro Tantanián: "La tercera parte del mar", según la versión del grupo Enjambre P que puede verse todos los domingos a las 21 en el Teatro de La Manzana (San Juan 1950).
El joven director Felipe Haidar debuta con esta impactante ópera prima, donde logra apropiarse de un texto polémico para muchos, y alcanza a transformarlo en un juego atrapante donde el espectador no terminará nunca de acomodarse en la butaca, como si los vaivenes de ese mar al que alude la obra, lo conmoviera con las olas encrespadas de una trama siniestra."El texto cuenta una historia que transcurre en una noche: el personaje de Rodrigo llega a la casa de Victoria en busca de ayuda porque tiene un accidente con el auto y se encuentra con una mujer perturbada por un pasado horrible; en esa noche que parece no terminar nunca se establece una relación extraña entre los personajes, se van identificando el uno con el otro y esa identificación mueve a que el espectador se pregunte: ?"¿quién soy?"? comenta Haidar a Rosario/12, fundamentando su lectura de la obra de Tantanián.
Hay muchas claves escondidas en la textura de esta propuesta. Esa imperiosa necesidad de Victoria por ser nombrada, el tema de los espejos que proyectan su imagen, bifurcándola en dos. Los espejos también devuelven la imagen de los espectadores componiendo un friso de miradas cómplices sobre lo que acontece en ese cuarto.
Victoria encerrada en una casa juega con objetos infantiles, canta una nana, y se busca en los espejos que la nombran cuando proyectan su imagen, pero eso no alcanza, necesita escuchar la voz de otro ser pronunciando su nombre; allí entra en escena Rodrigo.
Haidar, oriundo de la ciudad de Santa Fe, toma contacto con el trabajo creativo de la actriz, docente y directora Laura Copello. Se radica en Rosario donde estudia la carrera de dirección teatral y se vincula con quienes serán los protagonistas de "La tercera parte del mar": María Cecilia Borri y Emiliano Dasso.
Ellos son parte de esa marea que envuelve al espectador desde el momento en que va ingresando a esa habitación, donde el desarrollo de las acciones se suceden; involucrando y rozando a un público que se estremece como si participara de algún extraño ritual diabólico.
"Aquí conozco a Soledad Otero, que se encarga de la prensa y producción de la obra. A la actriz Cecilia Borri y al actor rosarino Emiliano Dasso, con ellos empezamos a abordar una escena de 'La tercera parte del mar'; como trabajo para una materia de la Escuela Provincial. Después se suma Victoria Madariaga, integrante del grupo Ñandú que participa desde la asistencia de dirección y Celeste Bardach, que se integra para asistir en la parte técnica de la obra", cuenta el director completando el staff del grupo Enjambre P.
La puesta en escena es otro hallazgo de Haidar que contó con el aporte de Huella Laetoli en el diseño de una escenografía que comienza en la entrada de la sala, a la manera de una sugerente instalación que se proyecta hacia el interior de ese espacio casi onírico en el que se encuentran los protagonistas.
El título de la obra remite a un fragmento bíblico del Apocalipsis. "La tercera parte del mar se convirtió en sangre...", una metáfora que en el texto de Tantanián encuentra múltiples lecturas, casi todas ligadas al tema de la búsqueda de la identidad, a crímenes y cuerpos arrojados al mar. El nombre de Victoria y esa historia de un padre que la somete a torturas, una poética de cadáveres escondidos bajo el piso, resucitados para construir un puente en el medio del mar.
Dentro de tantas posibles interpretaciones hay una frase que pronuncia Victoria, que seguirá latiendo en nuestros oídos y que nos seguirá sembrando de preguntas: "La belleza no es más que terror domesticado".
LLEGA EL UNIPERSONAL DE MYRIAM CUBELOS EN EL CEC
El otro camino y un solo fuego
El próximo jueves a las 21 en el CEC (Paseo de las Artes y el río) se producirá el reestreno de "El otro camino... y un solo fuego". Unipersonal de la cantante y actriz Myriam Cubelos, dirigido por Sabatino "Cacho" Palma. La reconocida artista rosarina propone en este trabajo un "lenguaje interdiscursivo donde se van articulando sin diferenciaciones marcadas, el canto, el cuerpo y el trabajo interpretativo, en una auténtica exploración sobre el rol de la mujer en la historia".
"El otro camino", es una experiencia límite, un trabajo artesanal, delicado, prolijo, hecho a la medida y a la altura de una de las mejores artistas y cuando digo artista, digo persona, humanidad y sensibilidad que conocí en mi vida", comentó Cacho Palma a Rosario/12.
El autor entre otros tantos textos de "El hilo de vos(z)" recreado a comienzos de este año en una creativa puesta de Pablo Razuk, se plantea el trabajo con Cubelos, como "un homenaje a su cuerpo, donde caben muchos cuerpos, a su voz que se expande al infinito, voz cargada de deseo y de futuro."
"El otro camino" cuenta con el aporte musical de Juancho Perone, Marcelo Stenta, Sandra Corizzo, Adrián Charras, Carlos Goldfeld, Martín Sosa y Mario Hugo Sosa, la escenografía es responsabilidad de Piero Arsanto y Cristian Ayala, mientras que Ramiro Sorrequietta es el artífice del vestuario y Mara Campanini se desempeñó como asistente de dirección.
"Se trata también de la confianza absoluta al rito teatral y a la vigencia de lo narrativo, contar y cantar para no morir, y sobre todo una oportunidad maravillosa para palpitar un encuentro cuerpo a cuerpo con Myriam, dejarse llevar a sus paisajes, ese paisaje que anda, danza, y conmueve en cada instante", agregó Palma.
Fuente:Rosario12El autor entre otros tantos textos de "El hilo de vos(z)" recreado a comienzos de este año en una creativa puesta de Pablo Razuk, se plantea el trabajo con Cubelos, como "un homenaje a su cuerpo, donde caben muchos cuerpos, a su voz que se expande al infinito, voz cargada de deseo y de futuro."
"El otro camino" cuenta con el aporte musical de Juancho Perone, Marcelo Stenta, Sandra Corizzo, Adrián Charras, Carlos Goldfeld, Martín Sosa y Mario Hugo Sosa, la escenografía es responsabilidad de Piero Arsanto y Cristian Ayala, mientras que Ramiro Sorrequietta es el artífice del vestuario y Mara Campanini se desempeñó como asistente de dirección.
"Se trata también de la confianza absoluta al rito teatral y a la vigencia de lo narrativo, contar y cantar para no morir, y sobre todo una oportunidad maravillosa para palpitar un encuentro cuerpo a cuerpo con Myriam, dejarse llevar a sus paisajes, ese paisaje que anda, danza, y conmueve en cada instante", agregó Palma.
Sábado, 19 de mayo de 2012
LA REAPERTURA DE LA MITICA SALA EL PICADERO
Esas cosas que el fuego de la represión no pudo destruir
Los teatristas Tito Cossa y Luis Brandoni y el empresario Sebastián Blutrach cuentan sus sensaciones ante esta nueva era para la sala del pasaje Enrique Santos Discépolo, que levantará el telón con Forever Young, dirigida por Daniel Casablanca.
Por Paula Sabatés
La sala reabrió en 1991, pero duró poco tiempo, y estuvo a punto de ser demolida en 2007.Imagen: Pablo Piovano
Es muy fuerte entrar en un espacio que respira historia (viva). Más todavía si estuvo tapado durante muchos años y ahora intenta resurgir de las cenizas como nunca antes, con toda la fuerza de voluntad humana que eso implica. Esta es la historia del Teatro Picadero, la sala que en 1981 fue la primera sede del grito de liberación que significó el movimiento Teatro Abierto, hasta que en ese mismo año fue destruida por un incendio que intentó callar aquellas voces que decían que la Argentina dictatorial no estaba bien. La misma que este martes a las 18.30 reabrirá sus puertas para ser lo que nunca tuvo que haber dejado de ser: una sala de teatro para la gente. El encargado de la reinauguración es el empresario teatral Sebastián Blutrach, quien asumirá la coordinación de El Picadero –así su nuevo nombre– y cortará la cinta inaugural junto a personalidades destacadas de la cultura como Roberto “Tito” Cossa, presidente de Argentores; Carlos Ro-ttemberg, titular de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, y el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, quien colabora con el proyecto.
La historia
Ubicado en el Pasaje Enrique Santos Discépolo 1843 (ex Coronel Rauch), el edificio de El Picadero fue construido en 1926 como una fábrica de bujías. Su particular fachada veía deambular a la mítica locomotora La Porteña, que hoy se exhibe en el Museo de Luján y que hizo del pasaje el primer tramo ferroviario que recorrió Buenos Aires. Unos años más tarde, a fines de los ’70, el director Antonio Mónaco y la joven actriz Guadalupe Noble, una promesa del teatro que había surgido de sus talleres, fundaron en ese espacio el emblemático teatro con la idea de concebir un espacio artístico no convencional que rompiera con el modelo clásico del teatro “a la italiana”. El 21 de julio de 1980 subieron el telón con La otra versión del Jardín de las Delicias, inspirada en La máscara de la muerte roja, de Edgar Allan Poe. Pero pese a las alegrías, el teatro tendría corta vida.
Fue el carácter independiente de esta sala lo que hizo que en 1981 el movimiento cultural Teatro Abierto eligiera ese espacio para plantarse en acción. Se trató de una manifestación que agrupaba a dramaturgos, directores, escenógrafos, técnicos de la escena y actores, reunidos bajo iniciativa del fallecido dramaturgo Osvaldo Dragún. Querían demostrar en plena dictadura que, pese a los intentos por acallarlo, el teatro argentino todavía existía. Así crearon 21 obras breves de autores nacionales o nacionalizados que ofrecían cada tarde a las 18, antes de los espectáculos que conformaban la programación habitual del teatro.
A la semana de empezadas las funciones, en la madrugada del 6 de agosto, un atentado intentó silenciar todas esas voces que reaccionaban contra la violencia del gobierno de facto. Alguien colocó debajo del escenario bombas incendiarias que rápidamente provocaron un incendio y la destrucción casi total del teatro. Sólo se salvaron la fachada –hoy casi intacta– y un viejo vestuario. Teatro Abierto tuvo que mudarse al Tabarís. Por su parte, el Teatro Picadero quedaba sumergido en el polvo y las cenizas. Y así lo estaría por varios años más.
La tercera es la vencida
El de Blutrach no es el primer intento por reabrir la sala. En julio de 2001, tras varios años de funcionar como estudio de grabación de programas televisivos, El Picadero (fue ahí que adoptó su actual nombre) abrió sus puertas bajo la dirección artística del actor y director Hugo Midón e inversión del empresario Lázaro Droznes, que había adquirido el edificio en 1991. Pero la inminente crisis económica también retumbó en las paredes del teatro y la sala sólo vio la luz por unos meses, hasta volver a quedar anclada en ese reducto que une Corrientes con Callao.
En 2007 el lugar sufrió otro revés. Un fotógrafo que venía siguiendo la obra del italiano Benjamín Pedrotti, el arquitecto que diseñó la estructura edilicia, advirtió a la ONG Basta de Demoler que el edificio tenía colgado carteles que indicaban una orden de derrumbe. Tras presentar una acción de amparo ante la Justicia de la ciudad de Buenos Aires y luego de una concurrida asamblea frente al teatro, de la cual participaron artistas de todo tipo, la comunidad artística y la comprometida ONG lograron detener la demolición. El dueño del lugar, el inversor Ernesto Lerner, asumió entonces el arreglo del teatro y contrató al arquitecto Roberto Fischman y al escenógrafo Héctor Calmet. Luego de unos meses, al evaluar costos y beneficios y darse cuenta de que lo suyo no era la administración teatral, Lerner pasó el mando a Blutrach, que hasta fin de año también será el responsable del Teatro Metropolitan.
Hoy El Picadero cuenta con una gran sala color violeta que alberga 295 butacas distribuidas en forma semicircular, como en un anfiteatro, e importantes sistemas de sonido e iluminación. Además, en la planta baja habrá un espacio gastronómico temático al que Blutrach espera convertir en “un espacio de intercambio para la gente de teatro”. Y la terraza, que tiene aires del emblemático patio central del Teatro El Globo, de Londres, se destinará para usos múltiples.
“El Picadero no es otro teatro más, pero no me puedo hacer cargo de las expectativas de los demás, de todas las miradas que hay puestas sobre él”, dice el empresario. “De todos modos, siento que hay una simpatía general porque sea yo quien lo reabra y no otro productor, por la calidad de los espectáculos con los que trabajo, que conjugan a la mayor parte de la comunidad teatral ideológicamente representada.” En la inauguración formal del martes, la fotógrafa Julie Weisz expondrá su serie de imágenes de Teatro Abierto y habrá discursos de Cossa y Rottemberg, emblemas del movimiento, entre otros. Pero Blutrach aclara que será sólo un homenaje. “Me interesa revalorizar la historia para construir a partir de lo nuevo. Si bien habrá un recuerdo sobre Teatro Abierto, creo que no tiene sentido instalar al Picadero en 2012 como un espacio de teatro ideológico porque hoy la ideología de los textos pasa por otro lado, por el compromiso, por la calidad. Por eso se va a recordar lo que fue, pero el espacio va a seguir haciendo su camino”, argumenta.
De todos modos, para Luis Brandoni, también miembro de Teatro Abierto, “es muy auspicioso contar con una nueva sala en Buenos Aires, sobre todo con ésta, que se convirtió en un símbolo de la falta de libertades durante la dictadura”. El actor dice incluso que le gustaría volver a hacer Gris de ausencia, con Pepe Soriano, en ese escenario. Cossa coincide y, además de resaltar la recuperación del espacio como hecho histórico, destaca “el importante valor arquitectónico” que se rescata con este proyecto.
A subir el telón
Si bien la reapertura formal del espacio tendrá lugar el martes, habrá que esperar una semana más para que se inaugure la oferta teatral de El Picadero. La gran apuesta de Blutrach será la comedia musical noruega Forever Young, que tras una gran temporada en España llega a Buenos Aires con dirección del Macoco Daniel Casablanca, dirección musical de Gaby Goldman y coreografías de Elizabeth de Chapeaurouge. El espectáculo, coproducción de Blutrach y Pablo Kompel, irá de miércoles a domingo y formarán parte del elenco los actores Omar Calicchio, Martin Ruiz, Melania Lenoir, Germán Tripel, Gimena Riestra, Ivana Rossi, Walter Canella y Andrea Lovera.
“Para mí es una emoción inmensa ser quien inaugure el teatro. Todo el elenco tiene una energía plus por lo que significa abrir una sala con la historia que ésta tiene, con lo que significa para la historia del teatro nacional”, cuenta entusiasmado Casablanca, que sostiene que si bien la comedia musical de humor no es un género muy común dentro de la escena loca, las expectativas con respecto al espectáculo son las mejores “porque tiene muchísima calidad”. Blutrach, por su parte, señala que “la inversión del proyecto me lleva a armar un espectáculo central que tenga un espíritu recaudatorio más amplio, con la estructura típica de los teatros comerciales. Después, la idea es armar y jugar con proyectos diversos, darme los gustos de tener obras de mayor experimentación a las que no les pondré la presión de la recaudación”.
Cossa y Brandoni confiesan a Página/12 que les hubiera gustado que El Picadero reabriera su temporada con alguna obra de texto de un autor nacional como espectáculo central, “no por chauvinismo, sino como señal”, según afirma Cossa, para quien lo ideal hubiesa sido estrenar “incluso con una obra contemporánea”. Pero Brandoni dice que no le sorprende: “Si uno revisa la cartelera entiende la decisión de Sebastián, porque en este momento están todos los teatros comerciales en funcionamiento y sólo hay dos espectáculos de texto de autores argentinos en cartel”.
Al respecto, el productor responde que “en El Picadero se harán autores nacionales siempre que haya proyectos interesantes”. Y pone como ejemplo Los hijos se han dormido y Espía a una mujer que se mata, dos versiones de Daniel Veronese sobre La Gaviota y Tío Vania, de Antón Chejov, que se darán en la sala los lunes y martes. Completarán la cartelera del teatro La historia del señor Sommer, un unipersonal en el que Guillermo Ghío dirigirá a Carlos Portalu-ppi, y Simplemente Concha, con Noralih Gago, que irá los viernes y sábados a la medianoche. El menú incluye espectáculos infantiles y, según confiesa Blutrach, la idea es que en un futuro El Picadero reúna a todas sus producciones, que hoy se encuentran distribuidas en otras salas: “Lo mejor que le puede pasar a este teatro es seguir siendo teatro”.
Fuente:Pagina12
POESÍA
“Poema donde Rubén Pedro Bonet escribe a sus hijos”
Los que lo conocieron pueden atestiguar que era un duro militante. Igual lo saben sus torturadores que no lograron sacarle una palabra.
Pero también es bueno que se recuerde que su última carta la escribió a Hernán y Mariana sus hijos de 5 y 4 años.
recién llegado al penal de Rawson les contó cómo había viajado desde Buenos Aires. Primero en un camión de celdas sin día y sin noche y luego en un avión esposado al asiento. Pero él lo decía como si fuera una hermosa aventura en la Malasia -no se olviden de que era para sus hijos-
También les contó que en el penal hacía frío pero que a él tanto frío le gustaba y que fumaba y que leía y que tenía en la pared de su celda pegada la foto de Hernán y de Mariana junto a la de Carlitos Chaplin.
Les pedía a sus hijos que lo vinieran a visitar si era posible para el 9 de julio. Que no faltaran a clase y que le contestaran la carta.
Como Hernán y Mariana no sabían escribir le enviaron sus dibujos donde el duro militante tenía en vez de manos raíces y un alto sombrero de payaso.
El día que se fugó del penal se ató del cuello una carterita de cuero marrón con las fotos de sus hijos la de Chaplin y los dibujos y aún la llevaba cuando lo asesinaron en la base naval bien cerca del mar y de una playa con enormes negras gaviotas.
Vicente Zito Lema
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benites-Dumont
CÓRDOBA
Poetas cubanos en Carlos Paz
Los sueños de la Reina (Poesía)
Autora: Niurka Calero (Tampa, Florida, USA)
ISBN: 978-987-1292-76-9
Primera edición: agosto 2011
Páginas: 100
La obra
La vida es un sinfín
de círculos luminosos,
en el que muchas personas
se encierran, muchas.
Algunos encuentran
las espirales de luz;
otros continúan dando vueltas
para siempre.
Espontaneidad seductora
que visita mi casa
de sueños e independiza
mis más nobles ideas.
Dejadme desahogar
tanto desamor
en estos tiempos
de absolutismo
y crueldades.
Hablar de lo mismo
muchas veces
es condenarnos
como locos
al circo mundano y estéril
en que se ha convertido
el mundo.
En el círculo de la verdad,
la oveja clama y llora.
Un círculo que quema,
un círculo de sombras.
Somos el rebaño
de las tarjetas.
Tenemos grabado
en nuestras frentes
el símbolo
de la desintegración,
del dinero, el símbolo
de un sistema agonizante
en un planeta enfermo.
En un sinfín
de círculos luminosos,
muchas personas
se encierran, muchas.
Algunos encuentran
las espirales de luz;
otros continúan
dando vueltas
para siempre.
La Autora
Niurka Calero nace en abril de 1964, en San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba. En 1984 se gradúa en la Escuela Nacional de Instructores de Arte en la especialidad de Teatro. Comienza a escribir poesía desde 1983 de manera independiente. En 1993 emigra a USA, donde continúa escribiendo de la misma forma. Es miembro de La Unión Hispanoamericana de Escritores y del Movimiento Poetas del Mundo. Creadora de El Club de los Corredores del Tiempo, página de poesía con más de 1000 miembros que corre en Facebook desde finales del 2008. Es intérprete y traductora desde el año 2007 en Tampa, Florida, donde reside actualmente.
La fábula del olvido (Decimario)
Autor: Luis Hernández Serrano (La Habana, Cuba)
ISBN: 978-987-1292-92-9
Primera edición: Abril 2012
Páginas: 88
La obra
La tendencia de Luis Hernández Serrano a preguntarse y responderse en sus décimas reflexivas, no son la presentación de un simple versificador, sino la revelación de un legítimo poeta, porque como los niños revelan su precoz inteligencia con preguntas y respuestas, así revelan los que llevan la poesía en el alma su constante búsqueda, pues la poesía es misterio y toda pregunta toca a la puerta de algo desconocido.
Impresionante es la sección “La piedra sabe a camino”. Pocos poetas, y no nos referimos solo a los decimistas, han cantado a la piedra con tantos hallazgos de novedad temática. En el decimario de Cuba, no recordamos ninguna obra que se le parezca.
Las espinelas “Dónde la lluvia es misterio” nos recuerdan al Rubén Darío orientalista calificado por algunos críticos hispanoamericanos como poeta evasivo de espaldas a su entorno natal americano.
No obstante, hay que reconocer en sus versos de tema oriental, la corrección y fluidez con que están escritos.
En el grupo de los nuevos decimistas más destacados ocupa este autor, sin dudas, un lugar importante, ennobleciendo en Cuba la estrofa de Espinel.
El Autor
Luis Hernández Serrano nació el 6 de agosto de 1943 en Calabazar, La Habana, Cuba.
Poeta, historiador, periodista, compositor musical y clarinetista. Cursó estudios en la Escuela de Letras y de Arte de la Universidad de La Habana y se graduó de Licenciado en Periodismo en la propia Universidad en 1974. Ha trabajado en el quincenario Bayardo, en el bisemanario El Habanero y en los diarios Trabajadores y Juventud Rebelde, aunque trabajos suyos se han publicado en la revista Bohemia y en el periódico Granma.
Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) desde 1973; integrante del Movimiento de Periodistas Docentes “Elio Constantín”; miembro de la Organización Internacional de Periodistas (OIP; del grupo de poetas Ala Décima, de La Habana y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC).
Premios en concursos literarios:
Premio de Décima de la segunda edición del Concurso Literario Oficio de Librero, de la Biblioteca Fayad Jamís del Palacio del Segundo Cabo, en la capital cubana, en 2002, con su decimario “Mi verdad el alba” y el segundo premio en el Concurso Nacional de Décima Escrita Francisco Pereira In Memoriam, de la Casa de la Cultura de Nueva Paz, en La Habana, en enero de 2004, con su cuaderno “El parto de las piedras”.
Títulos publicados:
:: “La URSS vista por periodistas cubanos” (Colectivo de autores), Agencia de Prensa Novosti, URSS, 1988.
:: “Un hombre a prueba de grillete”, Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, Ciudad de La Habana, 1995, con varios ensayos del autor sobre José Martí.
:: “Héctor Celano: Un poeta de la cintura cósmica del Sur”, ensayo sobre ese poeta, escritor y periodista argentino, editado por Graficart, Buenos Aires, Argentina, 1998.
:: “La butaca de mimbre”, novela testimonio en coautoría con Giustino Di Celmo, publicada por la Editora Política, en La Habana y en Roma, y por la editorial Nuestra América, en la Feria del Libro de Buenos Aires, en 2004.
:: “El quinto expedicionario”, ensayo biográfico sobre Félix Elmuza, Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 1999.
:: “Penicilina para bailar el son”, 40 reportajes del autor, publicados por Juventud Rebelde y la Casa Editora Abril, en 2007.
Nota:Las imágenes que ilustran las notas que no son de origen han sido bajadas de la web.



















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