30 de mayo de 2012

CÓRDOBA - DIFUSIÓN.


"PERONISMO CORDOBÉS EN EL PROYECTO NACIONAL" www.peronismocordobes.blogspot.com 

DIFUNDIMOS Y APOYAMOS CORDOBA: 
PRESENTACIÓN DE “LA CORRIENTE NACIONAL DE LA MILITANCIA”


Envío:Cecilio M. salguero



A 43 AÑOS DEL CORDOBAZO 
Conmemoramos este día de lucha con la entrevista realizada a Lucio Garzón Maceda en el primer número de El Avión Negro. 
CP Descamisados Cba
www.cpdescamisadoscba.com.ar
“AL CORDOBAZO LO HICIERON, EN UN 80 POR CIENTO, LOS TRABAJADORES PERONISTAS” 
En una distendida charla con militantes del Centro de Estudios y Formación Política “Miguel Ángel Mozé”, el abogado laboralista, asesor del SMATA, de la UTA y otros sindicatos “legalistas” e independientes desde 1957, y uno de los mentores del “Cordobazo” y de las combativas jornadas que le ante-cedieron, nos brindó algunas pistas para reinterpretar los sucesos de 1969. Los mitos y el relato histórico que prevalecieron, ajustados a la visión de sectores que en los hechos no tuvieron el protagonismo decisivo que hoy se adjudican, junto al “ninguneo” del rol del dirigente del SMATA, Elpidio Torres, y el esfuerzo por minimizar la participación de los obreros peronistas organizados, fueron algunos de los tópicos más importantes de la charla. [Por Ana Salamone, Federico Figueroa y Miguel Apontes. Colaboración: Horacio López.]

LOS COLORES DE VILLA ALLENDE 
Es mediodía y una fuerte tormenta nos sor -prende al llegar a la casa de Lucio Garzón Maceda (LGM), en Villa Allende. Surgen en el grupo algunas dudas sobre la habilidad de quien conduce el viejo auto; y el temor de quedar varados en el barro de la calle Chaco. Tras el intenso calor que soportamos durante el viaje, nos impresiona ver cómo el entorno de Cóndor Bajo fortaleció sus colores con la lluvia. Colores entre los que gana, por varios matices, el verde.

Cada uno con sus expectativas, nos predisponemos, no sin cierta tensión o intriga, al encuentro con este hombre, “inminente octogenario”, que despierta nuestra admiración por su lucidez (alguno de nosotros comentó jocosamente que su nombre real no es Lucio sino Lúcido), su vitalidad, su disposición y entusiasmo para dialogar, abiertamente y con total generosidad, sobre hechos que ocurrieron cuatro décadas atrás.

Sólo fueron tres preguntas que, con un entrevistado medio, hubieran importado una reunión de no más de treinta minutos. Pero la admirable retórica del interlocutor extendió el encuentro por más de cinco horas, que incluyeron copas de vino y amable picada para los cansados periodistas.

Entre pitadas de Parisiennes, Garzón Maceda lanza sentencias. Interpretaciones acerca de cómo y quiénes integraron esa “mesa chica” -de “tres patas”, como gusta definir-: Elpidio Torres, Atilio López y Agustín Tosco, “en ese orden”, aclara.

“Lanusse, obviamente, no podía admitir y se propuso evitar, después de mayo del ’69, una nueva rebelión de masas conducida por el peronismo sindical.” Preguntamos: ¿el Ejército, sus servicios, fueron los responsables del relato histórico de los hechos y cierta tergiversación? ¡Claro! El objetivo era restar protagonismo a los trabajadores y conducciones peronistas, apuntando fundamentalmente a desprestigiar y quebrar al líder indiscutido del Cordobazo, un excelente e inteligente di -rigente peronista, Elpidio Torres. Recordemos que el propio Agustín) Tosco, invariable -mente señaló: ‘Sin Torres y sin el Smata, no había Cordobazo’. En la tergiversación también influyó una izquierda minúscula y oportunista que hoy aparece en el imaginario de muchos pretendiendo representar un gran rol en los acontecimientos. Con habilidad, el Ejército, para evitar que se propagara el ejemplo entre el peronismo nacional, potenció el papel de pequeños partidos de izquierda y algunas de sus figuras. También contribuyó la falta de reivindicación de la propia dirigencia nacional del peronismo, sobre todo desde el ‘71 en adelante.

UN MOVIMIENTO REFORMISTA 
“Sí, había un objetivo de parte de Córdoba: combatir, debilitar a la dictadura de Onganía en la calle.” Garzón Maceda refiere cómo “la situación y la acción política en el país había entrado en una suerte de meseta. Desde 1966, cuando la fuerte represión a estudiantes, docentes e investigadores de la UBA -la noche de los bastones largos-, salvo hechos aislados, pasaba muy poco, casi nada … en 1969 esto era la noche. Se imponía la Pax de Onganía.” ¿Y los partidos políticos? “Nada. No existían. Fueron los trabajadores organizados quienes se reivindican como la contradicción principal; esa clase obrera, joven, moderna, industrial, principalmente peronista, es la que sale a la calle en rechazo a las proscripciones políticas y la defensa de conquistas sociales (…) por sus antecedentes de autonomía desde la normalización de la CGT de Córdoba en 1957, la clase trabajadora organizada cordobesa se asume, entonces, como vanguardia social e incluso política.”

Pensando en los cuarenta años transcurridos desde el Cordobazo, años de pérdida de derechos y participación obrera en la distribución de la renta, con caída del empleo y los salarios, con precarización de ese empleo “atípico” como emblema neoliberal en detrimento de las conquistas alcanzadas desde 1945, escuchamos, no sin nostalgia, a LGM hablar de aquellos trabajadores del ’69: “Tenían una porción mayor que hoy de la torta y mayor poder social y político. Sus objetivos trascendían la mera negociación de salarios; llevaban la lucha social fuera de las fábricas, a los barrios, a la Universidad. Trasladaron la lucha desde las fábricas al seno de la sociedad, teniéndolos a ellos, a los trabajadores organizados, como la vanguardia indiscutible. En esos años, tenían un nivel de vida superior, con altos salarios; los trabajadores organizados eran un contra-poder reformista, con un alto grado de autonomía respecto a otras conducciones políticas y sociales, sobre todo de Buenos Aires. Siempre señalo que los trabajadores mejores pagos son los que mejor pelean.”

A la luz del retroceso de la conciencia política y de clase por parte de los trabajadores, de la crisis de los años ’70 y las dictaduras sangrientas con su violenta represión y de años de preeminencia de políticas liberales, sor -prende cuando LGM atribuye la violencia en las calles de Córdoba en aquel mayo del ’69 a“la respuesta de los trabajadores organizados al plan de (Adalbert) Krieger Vasena y (Juan Carlos) Onganía (…) en rechazo, con violencia, a una dictadura que proscribía las mayorías, violencia mayúscula contra el pueblo.”

EL PERONISMO: EL ENEMIGO A DERROTAR 
"La dictadura de Onganía y más precisamente el sector duro del Ejército (por esos años había dentro de esta fuerza dos líneas bien definidas: por un lado ‘los azules’, el ala más nacionalista que planteaba una autocrítica respecto al golpe del ’55, y los colorados, la facción dura) consideraba que no se podía permitir nunca más que el peronismo, movimiento social de indiscutible poder, pudiese emerger, como conductor, tal como ocurriera en mayo de 1969.” 

En cambio, toleraba, porque consideraba que no entorpecía sus planes estratégicos, que la izquierda con sus variantes (en aquel momento tenían presencia orgánica importante el Partido Comunista, el Partido Comunista Revolucionario y Vanguardia Comunista, estos dos últimos de orientación maoísta) se adjudicara el Cordobazo; la subjetividad fue trabajada en ese sentido y a cuatro décadas, podemos ver cómo en el imaginario colectivo cordobés ha quedado tal impronta. “Los servicios alimentaron la versión para que grupitos de izquierda se adjudicaran el Cordobazo.”

La historia oficial así lo refleja y, a partir de presentar los acontecimientos como espontáneos, “gran falsedad oportunista, agrandando la intervención estudiantil y alejándolo del peronismo”, fue posible construir un relato más asimilable al Mayo Francés. “Se procuró desde la inteligencia militar desnaturalizar una rebelión popular conducida por los trabajadores organizados con preponderancia de los gremios peronistas.”

A propósito, ¿tuvieron alguna influencia los acontecimientos de mayo del ’68 en París? Garzón Maceda es tajante: “¡Nada que ver! El Cordobazo fue una respuesta a la represión que ejercía el sistema a partir de la conciencia transformadora de la clase obrera de aquel entonces. Al Ejército le preocupó que fuera el peronismo, venido desde las fábricas (…) no le importaba -es más, alentaba- que fuera la izquierda minoritaria quien emergiera como la gran protagonista. ”

A la luz de lo que Lucio Garzón Maceda considera como el “final de un ciclo, iniciado en 1957”, plantea su tesis: “El Ejército fue el gran ‘recuperador’ al lograr desnaturalizar el profundo sentido anti-dictatorial, democrático y anti-proscriptivo de la rebelión. A los servicios de inteligencia y a los Estados Unidos no les molestaban los anuncios socialistas: les preocupaba que los peronistas se rebelaran pidiendo elecciones, que implicaban el retorno de Perón (…) el problema no era declamar el socialismo, sino el retorno de Perón.”

Y en esta línea de interpretación, enumera otros actores que colaboraron con la definición de un relato histórico que se mantiene hasta nuestros días: el propio peronismo y la izquierda.

LGM describe una de las entrevistas, de las cuatro, que mantuvo con el General Juan Domingo Perón en Madrid. Cuando regresó a Córdoba, a fines de 1969, trajo sendas cartas, escritas de puño y letra por el líder justicialista, para Elpidio Torres y Ricardo Obregón Cano. En el libro escrito por el primero (con un buen relato de los hechos, aunque con un poco de resentimiento, justificado por el ninguneo de que fue objeto) aparece el texto completo. “La unidad que necesitamos ha de venir por el adoctrinamiento incesante de nuestra masa, porque para nosotros, los peronistas, organizar es adoctrinar”, escribe Perón.

E inmediatamente aporta otro dato: “ (Augusto Timoteo) Vandor es asesinado en junio de 1969, a pocos días del Cordobazo; había inicia-do conversaciones secretas con un sector de los ‘azules’, crítico de Onganía; ¿se imaginan un acuerdo entre el poder sindical y el poder militar? No lo podían permitir de ninguna manera; Vandor agitaba, inmediatamente, la posibilidad de hacer algo parecido o peor en el resto del país, en junio, si el gobierno no hacía concesiones a los sindicatos.” Cree que en su muerte intervino Estados Unidos a través de su Central de Inteligencia, la CIA.

“La alianza de sindicatos y sectores nacionalistas preocupaba, más aún, si ello implicaba la consagración de un proceso con intervención sindical y con Perón presidiéndolo.”


LOS LEGALISTAS, LOS ORTODOXOS, LOS INDEPENDIENTES Y LA JUVENTUD 
Lucio Garzón Maceda reconoce como un hito en el proceso que desembocaría en el Cordobazo, la reunión en Molineros de 1957 de donde nace la CGT-Regional Córdoba, “una marca registrada”. Sorprendentemente los “ortodoxos”, representados por Mauricio Labat (dirigente telefónico y posteriormente del gremio de taxistas) y Joaquín Zuriaga, postulan para secretario general a Atilio López, un joven dirigente, de no más de 30 años. “En esa reunión se propone que algunos representantes no peronistas integren el Consejo Directivo. De hecho fui designado secretario de prensa en representación del Sindicato de Prensa.” Un año más tarde, apareció en escena otro joven dirigente: Elpidio Torres. “Había llegado a la política sindical de la mano de los ‘ortodoxos’, pero ya en el ’59, como secretario general de SMATA, junto a López afianzaría al sector de los llamados ‘legalistas’.”

El acuerdo alcanzado para normalizar la CGT Regional, con la participación de todo el espectro sindical, puede considerarse, sin dudarlo, como la génesis para una organización sindical autónoma y plural, aunque singular respecto al resto del país. Es el inicio de un ciclo cuyo punto máximo se produjo en 1969, comenzando a declinar en 1970 hasta cesar en 1971.

Cuando preguntamos sobre el rol de la juventud, de los estudiantes universitarios, Garzón Maceda sostiene que “se ha exagerado el papel de las organizaciones universitarias en el Cordobazo. Los sectores llamados ‘integralistas’ magnificaron un tanto su participación; y con respecto a la calle, cumplieron un rol, como dije antes, de ‘diversionistas’, es decir, pequeños grupos de universitarios que distrajeran la atención de la Policía en la periferia para permitir que las columnas más importantes pudieran llegar al centro. Ese fue el rol que cumplieron los estudiantes hasta las 14.30hs. del 29. A partir de allí, cuando la Policía se retira y la ciudad queda en manos de los trabajadores y los vecinos, se advierte una gran presencia estudiantil. En la etapa preparatoria de lo que va a ser el 29 de mayo, en las reuniones entre Torres y López, no hubo participación universitaria (…) después del 14, cuando se produce la importante incorporación de Tosco (referente indiscutido de los independientes), fue él quien se encargó de hacer contacto con estos sectores, considerados como un factor interesante de agitación.”

AQUEL 29 DE MAYO 
Dos hechos forjaron la unidad del campo sindical y la conformación de la “mesa de tres patas conductora”.

En oposición a la privatización del transporte público, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) conducida por Atilio López “llama al sorpresivo, exitoso y muchas veces olvidado paro de 24 horas del 5 de mayo. El segundo hecho fue la represión policial a la asamblea del SMATA, el 14 de mayo, en el Córdoba Sport Club de calle Alvear. Torres y López, protagonistas excluyentes de esas dos jornadas previas esenciales, plantean la necesidad de dar un escarmiento al gobierno, proyecto del que participan a Tosco.”

El 17, el Sindicato de Mecánicos (SMATA) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), con el respaldo de la UTA, llevan adelante un paro de 24 horas que en los hechos fue un paro general.

Cuando el 12 de mayo la dictadura de Juan Carlos Onganía dispuso derogar la ley del sábado inglés, que disponía para el sábado cuatro horas de tarea, y se abonaban ocho, no hizo más que incorporar otro ingrediente a la bronca social.

El paro activo de 36 horas, con abandono de los lugares de trabajo en las fábricas, que se aprobó para el 29, marcó una nueva modalidad de lucha que se pondría a prueba en las calles cordobesas.

El jueves 29 a las 2 de la tarde la policía inició su retirada y se acuarteló en el Cabildo y en la Guardia de Infantería. La ciudad quedó a merced de los manifestantes. “No podría afirmar si son ciertas o no las razones esgrimidas por la policía, en cuanto que se le habían agotado las municiones y los gases” dice Garzón Maceda. La interna del Ejército y las presiones de sectores para que Onganía diera un paso al costado, sugieren como posibilidad cierta la existencia de alguna orden superior para la retirada.

En cuanto a las víctimas de los enfrentamientos, además de Máximo Mena, un obrero mecánico muerto en San Juan y Arturo M. Bas, LGM sostiene que “es uno de los tantos mitos (…) escuché que muchos hablan de decenas de muertos, pero en realidad yo, que viví de cerca los acontecimientos, descreo de tales cifras, nunca hubo parientes que reivindicaran esas muertes.” Es posible que, de la misma manera que se magnificó el papel de algunos actores en detrimento de otros, la exageración de las cifras de muertos por parte de comunicadores e historiadores, tenga la misma lógica de construc ción subjetiva “para desprestigiar ante la clase media la acción sindical del Cordobazo.”

Tras la revuelta fueron detenidos varios dirigentes, entre los cuales estuvo preso en Esquel, en condiciones de absoluto aislamiento, el mismo Garzón Maceda. Un dato llamativo: las penas dispuestas “no fueron simétricas con las responsabilidades (…) allí también se quiso ‘izquierdizar’ para ‘desperonizar’ el Cordobazo.

Un dirigente comunista, con una participación marginal en los hechos, recibió llamativamente ocho años de condena (pena considerablemente más alta que la que se le dio a un dirigente peronista emblemático de esa jornada como Elpidio Torres). Las penas, no cumplidas efectivamente, tenían el sentido de ser ‘simbólicas’; servían para reducir la imagen de Elpidio Torres.”

Reforzando su interpretación respecto a la política del Ejército de referenciar en el Cordobazo unos actores en detrimento de otros, en función de su identificación política, Garzón Maceda recuerda que “a Tosco lo liberan en la cárcel, entonces sus compañeros de militancia le arman toda la logística: viaja en avión a Buenos Aires, da una conferencia de prensa y se reúne con infinidad de dirigentes políticos; en cambio, a Elpidio Torres, por el contrario, lo trae el Ejército a Córdoba en un avión, y recién lo liberan al llegar a su casa. Nadie sabía que él regresaba y no le fue permitido tomar con tacto con dirigentes ni periodistas.” “Torres no pudo hacer, porque no se lo permitieron, un acto a su regreso. Había que bajarle el nivel. Los estudiantes podían festejar el Cordobazo, pero los trabajadores peronistas no pudieron organizarle una recepción masiva a su máximo dirigente. No hay duda que la preocupación, en noviembre del ’69, era impedir el crecimiento de Torres y del peronismo industrial combativo.”
Envio:CecilioM.Salguero


PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LOS CASOS RESUELTOS Nº 1"

Envío:Cecilio M.Salguero





"ISIDRO VELÁZQUEZ" 
EN CORRIENTES: Viernes 8 de Junio. 
Entrada Libre y Gratuita. 
Salón Azul de la UNNE (Córdoba y 9 de Julio) 19:30 hs. 
Foto: Eugenio Led 
Diseño: Luciano Ciminieri 

Previo al estreno de la película “ISIDRO VELÁZQUEZ, La Leyenda del Último Sapucay” en el mes de junio en diversos cines del país que incluirá a: Córdoba, La Plata , Unquillo, Cinco Saltos, San Martín de los Andes, Guaymallén, Trelew y Oran entre otros, el film será proyectado en la ciudad de Corrientes en el marco del ciclo de cine “Hecho Por Correntinos” que lleva adelante la Secretaría General de Extensión Universitaria Delegación Corrientes de la Universidad Nacional del Nordeste. La exhibición será el Viernes 8 de junio, con entrada libre y gratuita, desde las 19:30 hs. en el Salón Azul de Córdoba y 9 de julio.

SINOPSIS DEL DOCUMENTAL 
Este docudrama aborda la figura de ISIDRO VELÁZQUEZ, un agricultor pacífico que vivió en el nordeste argentino hacia finales de los años 60´. Cierto día, comenzó a tener problemas con la policía del lugar, entonces ISIDRO se convirtió en un gaucho que luchó a sangre y fuego, entre lealtades y traiciones, para alcanzar su libertad.

Basado en una profunda investigación -que cuenta con valiosos testimonios de testigos directos de los hechos- este relato, sigue las huellas de aquel gaucho rebelado a las autoridades de su época, continuador de las andanzas de Mate Cosido y Vairoleto -entre tantos otros- pero también lo analiza desde el presente, donde su figura sigue generando polémicas: es odiado por una parte de la sociedad y amado por los pobladores más humildes que lo reivindican como un Santo Popular.

Este audiovisual ha sido Declarado de Interés por el Congreso de la Nación y por la Provincia del Chaco y su realización y producción han estado a cargo de dos correntinos: Camilo Gómez Montero y Juan Richieri, el reparto también es local: Javier Aguirre, Milagros Ferreira, Nelson Fernández, Walter Moreno, Rubén Barboza, “Chino” Gómez, Aníbal Maldonado, Alan Guillén y Gustavo Meza, entre otros.
Música: Antonio Tarragó Ros.
*Se agradece difusión 
Más información: www.payecine.blogspot.com 
Tel: 0379 154 89 46 99
Envío:Cecilio M.Salguero

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