“Quiero reivindicar la actitud de la embajadora”
La Presidenta inauguró el patio Islas Malvinas en la Casa Rosada. Defendió a la embajadora Alicia Castro por sus preguntas al canciller británico y consideró “un crimen de guerra” el hundimiento del crucero General Belgrano.
Por Nicolás Lantos
Cristina Kirchner explicó que en el patio que reinauguró ayer en la Casa Rosada había “cubículos” donde trabajaba “la burocracia”.Imagen: Sandra Cartasso
Teléfono para Londres: “Es insostenible en cualquier parte la negativa al diálogo. ¿Cómo alguien puede decirse demócrata y decir de eso yo no hablo?”, sostuvo Cristina Fernández de Kirchner al inaugurar ayer un patio de la Casa Rosada, al que se bautizó Islas Malvinas, y que homenajeará a los caídos en el crucero General Belgrano, de cuyo hundimiento (que la Presidenta calificó como “un crimen de guerra”) se cumplieron ayer 30 años. En el breve acto, CFK reivindicó a la embajadora en el Reino Unido, Alicia Castro, que un día antes le había preguntado al canciller británico, William Hague, sobre la apertura de un diálogo por las islas, y anticipó el rol que tendrá Argentina desde el año próximo como miembro del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, al sostener que “debe exigirse que se respeten las resoluciones” de ese organismo. “Somos y seremos siempre un país de paz porque siempre fuimos un país de paz”, insistió la mandataria, al descartar otra solución al problema del archipiélago que no sea a través del diálogo.
“Quiero reivindicar la actitud de la embajadora, que le preguntó democráticamente al canciller cuándo iban a dialogar y cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas”, apoyó la Presidenta a la representante diplomática en Gran Bretaña, cuando –luego de que se difundiera la noticia del intercambio verbal en Londres– algunos medios locales cuestionaron los términos en los que Castro se dirigió a Hague. “El canciller se molestó y es hasta lógico –dijo la Presidenta–, pero lo que no me parece lógico es que se hayan molestado algunos argentinos, como he leído en los medios.”
La Presidenta señaló que “a veces el odio nubla la razón y el decoro”, respecto de quienes desde editoriales de la prensa opositora señalaron que la embajadora “no respetó las formas diplomáticas”, al aprovechar su turno en una ronda de preguntas y respuestas con el encargado de las Relaciones Exteriores británicas para consultarlo sobre el tema Malvinas. “Deberíamos repensar el concepto de formas diplomáticas que se tiene en este país. En el resto del mundo existe la defensa irrestricta de sus derechos por sobre toda otra cuestión”, señaló la jefa de Estado.
El patio Malvinas Argentinas de la Casa Rosada había sido utilizado durante años para ubicar “cubículos” donde trabajaba “la burocracia”, recordó ayer CFK al reinaugurarlo y bautizarlo. Ahora hay una fuente (que ayer se encontraba apagada para evitar que se mojaran los invitados) y un pequeño espacio verde rodeado de baldosones blancos con guardas coloradas. En el cielo, unas pocas estrellas se acomodaban en el cuadriculado de una malla que cruza el espacio de punta a punta por razones de seguridad. En los balcones que rodean el pequeño jardín, un puñado de militantes cantaba las canciones de siempre, sus voces amplificadas por el rebote que la inusual acústica del lugar les imprimía.
Los cantos redoblaron cuando ella recordó a Willy, el militante santacruceño de 23 años que murió la semana pasada en una ruta, en Chubut, mientras viajaba hacia Buenos Aires para el acto que se celebró en el estadio de Vélez. “Aquellos jóvenes fueron convocados para ir a la guerra –señaló en relación con los caídos en el Belgrano–. Me siento muy feliz de ser parte de un gobierno que ha sabido convocar a los jóvenes a participar con alegría de la construcción de una Argentina mejor.”
La Presidenta además ya parece haber asumido el rol que ocupará el país desde el año que viene como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y anticipó una posición crítica hacia el statu quo de ese organismo. “Las Naciones Unidas deberían replantear su rol acerca de si son un encuentro que se realiza en Nueva York todos los años” o si se plantean como el instrumento para “un mundo más justo y más sensato”. También señaló: “Se debe exigir que sean cumplidas sus resoluciones”.
“Los países con poder deberían replantearse seguir con políticas que llevan al fracaso económico, de la seguridad internacional, del narcotráfico, sin posiciones dogmáticas –desafió CFK–. Nosotros creemos en los pilares básicos de la democracia y del derecho internacional. Desde este lugar decimos que vamos a seguir trabajando duro, en todos los foros democráticos para seguir logrando consensos y hablar de diálogo.”
Por último, CFK relató que parlamentarios ingleses realizaron un informe sobre las circunstancias del hundimiento del crucero General Belgrano fuera de la zona de guerra hace 30 años y anunció que dará instrucciones a la Cancillería para “analizar la presentación de lo que constituyó un crimen de guerra”. En la Casa Rosada no descartaron, ante la consulta de Página/12, que se inicien acciones legales en tribunales internacionales, como hoy le pedirán a la Presidenta sobrevivientes y familiares de los caídos en el ataque. “No vamos a bajar la voz y no nos vamos a callar en ninguna parte del mundo –concluyó CFK–. La nuestra es sólo la fuerza de la palabra, la razón y la justicia frente a la de la guerra y la de las armas.”
ALICIA CASTRO Y SU DIALOGO CON EL CANCILLER HAGUE
“Me interrumpió porque no le gustó”
“Hay que dejarle en claro al Reino Unido que ésta no es la dictadura sangrienta que instaló una guerra para quedarse en el poder, sino un gobierno democrático que quiere un diálogo constructivo y está acompañado por la comunidad internacional”, explicó la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, los motivos de su pregunta al canciller británico William Hague durante su presentación del lunes. La embajadora se quejó ayer por la manera en que algunos medios argentinos reflejaron su intervención, al mismo tiempo que aquí recibió el apoyo de varios dirigentes del oficialismo.
“Me dio la palabra y luego me interrumpió porque no le gustó la pregunta”, indicó Castro. “Lo que yo le pregunté fue: ‘¿Está el Reino Unido abierto al diálogo? ¿Vamos a darle una oportunidad a la paz?’. Y ahora hay un gran debate en los medios de acá (por el Reino Unido) por la respuesta tan débil, porque él se refirió a la autodeterminación de los habitantes de las islas”, añadió la embajadora en diálogo con radios de Buenos Aires, a las que brindó detalles sobre su pregunta en la Lancaster House, donde el canciller británico presentó su reporte sobre derechos humanos. En ese informe, detalló la embajadora, aparecen mencionadas las “Falkland Islands”, por lo que “era una pregunta totalmente pertinente”.
Castro se enojó con algunos medios argentinos por la manera en que reflejaron su intervención. “Lo que quiere hacer Clarín es caricaturizar el hecho y hacerme aparecer como si yo hubiera hecho una especie de piquete al canciller y concluye sentenciando que eso no es diplomacia, con lo que se coloca nítidamente del lado de los ingleses”, interpretó.
Pero aun antes de que lo hiciera la Presidenta, hubo funcionarios y dirigentes del oficialismo que salieron a respaldarla. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Daniel Filmus, explicó que la intervención de Castro se da en el “contexto de una ofensiva diplomática para encontrar caminos para el diálogo” sobre Malvinas. El titular del bloque oficialista de Diputados, Agustín Rossi, dijo que “la fortaleza del argumento argentino respecto de su soberanía en las islas es suficientemente intenso como para ser planteado en cualquier ámbito internacional”. El vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, destacó que “los embajadores de perfil político van a fondo en los temas y lo que planteó Alicia Castro está en el corazón de todos los argentinos”. El diputado de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella destacó que Castro expresó “con mucha claridad la voz del Gobierno y del pueblo”.
Un spot por Malvinas
El Gobierno lanzó anoche un spot publicitario en el que se reivindica la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, haciendo hincapié en la participación de los deportistas de nuestro país en los XXX Juegos Olímpicos que se disputarán en Londres en julio próximo. El mensaje, que fue lanzado simultáneamente en diferentes canales de aire y cable, muestra a Fernando Zylberberg –capitán de la selección argentina de hockey masculino sobre césped– entrenándose en el archipiélago del Atlántico sur para competir en los juegos de este año en la capital inglesa. Durante el spot se lo ve al atleta corriendo por distintos lugares claramente identificables como las islas Malvinas y finaliza con el slogan: “Para competir en suelo inglés entrenamos en suelo argentino”. El aviso evita toda connotación bélica y se enmarca dentro de las políticas del Gobierno en relación con Malvinas, de continuar reclamando soberanía por métodos pacíficos y con el diálogo al que vienen instando las Naciones Unidas y todos los países de América latina.
ANTE LA CORTE, HIJOS APOYO LA CAUSA DE LOS SOLDADOS TORTURADOS EN MALVINAS
“No tenían defensa alguna”
La agrupación solicitó que los abusos sufridos por los conscriptos y perpetrados por sus superiores sean considerados delitos de lesa humanidad. Argumentó que esos crímenes “constituyen la continuidad de la política represiva” de la dictadura.

La Corte debe decidir si los abusos cometidos por militares contra soldados aún pueden juzgarse.
La agrupación Hijos sumó su apoyo a la causa de los conscriptos que sufrieron torturas y vejámenes por parte de sus superiores durante la guerra de Malvinas. Los representantes del organismo creado en 1995 para enfrentar la impunidad de ejecutores y cómplices del terrorismo de Estado se presentaron ante la Corte Suprema de Justicia en carácter de amicus curiae (amigo del tribunal) para pedir que se declaren como delitos de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptibles, los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas contra sus propios soldados en 1982. “El conflicto de Malvinas y los actos aberrantes perpetrados por los mismos responsables (del terrorismo de Estado) constituyen la continuidad de la política represiva desarrollada a lo largo de todo el territorio”, destacaron, y consideraron “importante aportar desde nuestra reivindicación histórica por el esclarecimiento de los delitos cometidos durante la última dictadura militar en la causa que llevan hoy adelante los conscriptos, víctimas del mismo plan de terror”.
En el marco del reclamo del Gobierno por la soberanía de Malvinas y con once juicios en curso por delitos cometidos durante los primeros años de la dictadura, la Corte debe decidir si los abusos cometidos por militares contra soldados pueden juzgarse treinta años después. El expediente, impulsado por el Centro de Ex Combatientes de las islas Malvinas de La Plata, tiene más de ochenta imputados, que “no son otros que esa misma mano ejecutora del terrorismo de Estado”, quienes “trasladaron a las islas y contra los conscriptos los métodos y mecanismos que aplicaron en los centros clandestinos”, recordó Hijos. La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia se pronunció a favor de la apertura de los procesos, pero la Cámara Nacional de Casación Penal revirtió ese fallo. La apelación de Jorge Taranto, uno de los acusados, implica que ahora debe pronunciarse la Corte, que el mes pasado ya recibió un amicus curiae de la Comisión por la Memoria bonaerense.
El escrito presentado ayer lo suscriben Enrique Pastor y Carlos Pisoni en nombre de Hijos, patrocinados por la abogada María Valeria Canal. Luego de recordar la larga lucha de víctimas y familiares para denunciar los crímenes de la dictadura, destacan que “es en el marco de los procesos judiciales donde estas denuncias encuentran la vía institucional necesaria que, sumada a la condena social, comienza a tener el efecto que todo acto de justicia debe garantizar: la reparación”. Consideran que pese a los avances “aún hoy es necesario ampliar el horizonte de las víctimas”. “En una sociedad que pretende reconstruirse y consolidar valores democráticos resulta inadmisible que aquellos conscriptos que fueran víctimas de delitos en el marco de la guerra de Malvinas aún hoy no puedan ser reconocidos como tales. La guerra, cuya legitimidad es materia de discusión, no puede ser el elemento que silencie o encubra la sistemática violación de derechos humanos que esas mismas Fuerzas Armadas venían implementando contra la población y que fueron replicadas en el escenario bélico del Atlántico sur para con los conscriptos”, sostienen.
Tres cuartas partes del escrito contienen argumentos y jurisprudencia, en su mayoría reunidos en un estudio de Pablo Parenti, coordinador de la Unidad sobre delitos de lesa humanidad de la Procuración General de la Nación, para afirmar que los delitos contra soldados en Malvinas son imprescriptibles. En base a fallos de los Tribunales para la ex Yugoslavia y para Ruanda y al Convenio de Ginebra de 1949, Hijos explica que los soldados deben ser considerados como población civil, ya que “no estaban en actitud beligerante, toda vez que fueron víctimas de sus propios responsables”. Un elemento decisivo para considerar el carácter de lesa humanidad es el contexto de “ataque generalizado o sistemático”. “Los autores contaban con una garantía de impunidad derivada de diferentes agencias del Estado”, recuerdan, “contexto que agravó el poder lesivo” de los militares. Las víctimas “no tenían defensa alguna frente a las agresiones de la autoridad militar, ya que no contaban con la posibilidad de denunciar y mucho menos de hacer cesar dichos actos”, situación que lleva a Hijos a equiparar las condiciones de los conscriptos con “las sufridas por todas las víctimas del terrorismo de Estado en todo el país”.
Fuente:Pagina12


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