El camino de los pueblos de Ecuador es hacia adelante
OPCIÓN
En general, podríamos decir que el régimen impulsa una contramarcha constante contra los derechos de organización y lucha de los trabajadores, contra su derecho a pensar y expresarse con libertad. Es una contramarcha contra la vigencia de la Constitución, contra el proyecto de cambios por el que votaron los ecuatorianos en 2006; contramarcha contra las organizaciones populares y sus dirigentes o activistas, que por su consecuencia con los anhelos de cambio enfrentan juicios y privación de la libertad.
En cambio, la marcha de los trabajadores y pueblos es hacia adelante, está en correspondencia con el desarrollo histórico. En ella están los campesinos, los jóvenes, las mujeres, los defensores de la ecología, de los derechos humanos, los maestros, los comerciantes minoristas, etc.; es decir, están las mayorías; no una clientela electoral, como el gobierno está acostumbrado a tratar al movimiento social.
Y mientras más avanza el movimiento popular organizado, las fuerzas de izquierda, los sectores democráticos y patriotas, más se desespera el gobierno, más endurece la acción represiva desde el Estado. Muestra de ello es la utilización de la justicia para condenar como delincuentes comunes a luchadores sociales e intelectuales democráticos, como ocurrió recientemente en la provincia de Cotopaxi con siete dirigentes, entre ellos el rector de la Universidad Técnica de Cotopaxi. Igual que ocurrió hace dos meses con 10 profesionales que se reunieron para analizar la realidad del país previo a la marcha del 8 de marzo, y que están detenidos, acusados de atentados contra la estabilidad del Estado. Igual ha pasado con más de 400 enjuiciados por alzar su voz.
Estando tan cerca la campaña por las elecciones generales, el gobierno consolida su blindaje, con una serie de leyes y el dominio de las instituciones del Estado, intenta sacar de escena a las fuerzas que mayor expectativa tienen entre las masas. Sin embargo, el descontento de la gente se incrementa, el temor a protestar se reduce, la decisión a participar democráticamente en la vida política del país crece. Son todavía pasos insuficientes, pero importantes, que han puesto nervioso al gobierno. El reto ahora es poner en tensión todas las capacidades para ganar la iniciativa en política, para dar batallas en mejores condiciones, para recuperar y ganar derechos de los trabajadores.
Fuente:Argenpress
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