24 de mayo de 2012

MODELO y MONTONERA.

Modelo y montonera 
Marie Anne Erize era franco-argentina, modelo y militante de Montoneros. Desapareció en San Juan en 1976. Un periodista francés reconstruyó su trágica historia. 
Por Nathalie Kantt
Especial desde Paris

Chica de tapa-Cuando aparecía en las revistas que leía todo el mundo.
Philipe Broussard
Era el 24 de diciembre pasado. Philippe Broussard se preparaba para brindar en familia en su casa en París, cuando sonó el teléfono. Del otro lado de la línea escuchó la voz de Françoise Erize. Lo llamaba desde Buenos Aires para desearle una feliz Navidad. Para este periodista francés fue sin duda el regalo más emotivo. A principios del año pasado se había publicado en Francia La desaparecida de San Juan , un libro que acaba de ser editado en español (Editorial Planeta) y en el que Broussard retrata la vida de Marie-Anne Erize (nacida en la Argentina pero de padres franceses), desaparecida durante la dictadura militar. Françoise es su madre. Hoy tiene 84 años.

Marie-Anne desapareció el 15 de octubre de 1976, en San Juan. Había ido a buscar una bicicleta que había dejado para reparar dos horas antes. Cuatro hombres la agarraron y la metieron por la fuerza en un Falcon. Luchó, en vano. Perdió una de sus zapatillas, que quedó tirada en el medio de la calle, en la esquina de Abraham Tapia y General Mariano Acha. Nunca más se supo de ella. Tenía 24 años.

A Broussard le tomó dos años escribir este libro. Dos años en los que desempolvó archivos, realizó más de 60 entrevistas en la Argentina, Uruguay, Italia y España e intentó descifrar, a través de la historia de Marie-Anne, no sólo esos dramáticos años de violencia en el país sino también aquellos de impunidad que vinieron después. Además, dejó plasmada una revelación: el militar retirado Jorge Olivera, actualmente detenido en San Juan y uno de los principales acusados en el mega juicio que se lleva a cabo por delitos de lesa humanidad en esa provincia durante la dictadura (ya que tenía a su cargo el área de Inteligencia del RIM 22), habría liderado la operación.

En el libro, el relato cronológico del recorrido de Marie-Anne se intercala con las cartas que Broussard le va escribiendo a la madre de la joven a medida que avanza en la investigación, para mantenerla informada de lo que va descubriendo.

Volver sobre la historia de Marie-Anne no es fácil. Después de 35 años, las heridas no están cerradas; quizá nunca lo estén, al menos no para su familia. El llamado de Françoise fue para el periodista una especie de aprobación por parte de toda la familia Erize.

Los últimos utópicos. “Para entender sus elecciones y su destino hay que volver a sus primeros años. Siempre pensé que en las décadas del ’60 y ’70 vivieron las últimas generaciones de utópicos. Y a través de Marie-Anne quería entender a esas generaciones que todavía luchaban por sus ideales”, explica Broussard durante la entrevista con La Voz del Interior , en su oficina de la revista francesa l´Express , donde trabaja desde 2005 como jefe de la sección Investigaciones.

El autor reconstruye la vida de Marie-Anne: su infancia en un pueblo de Misiones, su educación católica en el seno de una familia muy creyente, sus actividades de scout, sus relaciones sentimentales, su llegada a Buenos Aires, su vocación de ayudar a los más desfavorecidos, sus años de modelo, su militancia peronista, su participación en Montoneros. 

“La vida de Marie-Anne estaba dividida en compartimentos: familia, moda, militancia. Y en el cruce de todos estos mundos, el ejercicio de reconstruir el perfil a veces es complicado. En 24 años conoció un número tremendo de personas, y de universos tan distintos. No sabía adónde me llevaría todo esto, y algunas veces me pregunté si no estaba traspasando los límites de mi profesión”, confiesa Broussard.

En efecto, el autor descubrió que Marie-Anne, la tercera de una familia de siete hermanos, frecuentaba círculos sociales diversos y totalmente desconectados los unos de los otros. En algunas oportunidades se encontró en el extraño rol de revelarles a sus entrevistados un costado de Marie-Anne que ellos desconocían.

Para algunos, era la institutriz del jardín de infantes del Liceo Franco-Argentino Jean Mermoz, o la empleada de la compañía aérea Austral que en su tiempo libre visitaba las villas y jugaba con los chicos u ofrecía ayuda social. Para otros, era la modelo francesa que desfilaba con Teté Coustarot o Pata Villanueva, que iba a Mau Mau de la mano de Eduardo Blaquier, que participaba de un concurso de moda en el Hotel Alvear (con Mirtha Legrand como jurado), que aparecía en las tapas de Gente y Siete días o que viajaba a París, a Saint-Tropez o a Nueva York y conocía a Paco de Lucía o a Joan Manuel Serrat.

Para algunos pocos, era la militante peronista de Montoneros, que pasó a la clandestinidad. Para todos, era una chica espléndida, tierna y graciosa, comprometida socialmente, que se sacrificaba por los otros y que amaba a su familia.

“Fui a la Argentina por última vez en febrero de 2010. Mis encuentros con los entrevistados eran de alguna manera mágicos: la gente estaba contenta de hablarme de ella. Y todo se dio de manera relativamente simple. Creo que eso es algo muy argentino”, señala Broussard.

El libro es también un recorrido geográfico por la Argentina de los esos años así como una radiografía política del país a los ojos de un francés.

En un pasaje del libro, en el que vuelve sobre el clima que se vivía cuando Juan Domingo Perón, exiliado en Madrid, preparaba su regreso, Broussard escribe: “Esa capacidad del peronismo para reunir bajo un solo estandarte a gente de tendencias tan opuestas es una rareza muy argentina difícil de comprender para un observador extranjero. ¿Podrían imaginar, en Francia, un Charles De Gaulle capaz de seducir tanto a la ultraizquierda como a los nostálgicos del fascismo? Perón juega con esa ambigüedad. Seguramente se imagina que ya tendrá tiempo, cuando vuelva a Buenos Aires, de zanjar entre los dos campos y decir cuál es el ‘verdadero’ peronismo”. Durante sus estadías en la Argentina, Broussard descubrió una capacidad sorprendente de pasar del amor al odio: “Ese país fue el escenario de una violencia sin igual y todas esas heridas quedaron subyacentes. Ese pasado está ahí”.

Se estima en 16 los franceses desaparecidos durante la dictadura, según la asociación que reúne a los padres y amigos de las víctimas de este país. ¿Por qué interesarse en particular en la historia de Marie-Anne?

Broussard esboza dos razones: “Tuve un coup de foudre (amor a primera vista, en español) profesional. Como periodistas, algunas historias nos atan más que otras. Y es lo que me sucedió cuando me sumergí en este tema por primera vez, en el año 2000. En ese entonces trabajaba en el diario Le Monde . Me pidieron un reportaje y me enviaron a la Argentina. Tuve la posibilidad de entrevistar a su madre. Me emocionó su lucha, su perseverancia. Y a ello se suma una conexión más directa con el presente: la situación judicial de Jorge Olivera. Había una relación entre las dos épocas”.

Ese militar retirado (reconvertido luego en abogado) siempre negó conocer a Marie-Anne. Pero Broussard cuenta en su libro que Augusto Sinagra, el abogado italiano de Olivera cuando éste es detenido en Roma en 2000 (a pedido de un juez francés), le dijo en una entrevista que al acusado “le habían dado la orden de detener a Marie-Anne” y que por ello “la había interceptado y remitido a sus superiores”.

En noviembre de 2011, la familia Erize inició el juicio por la desaparición de Marie-Anne. “Ya se han recibido varios testimonios que hablan de su militancia en Montoneros. Se hizo una inspección ocular en los centros clandestinos, incluida La Marquesita, que es donde ella estuvo”, confirmó a este diario la abogada de la familia Erize en San Juan, María Julia Camus.

Después de la publicación, Broussard tuvo una sensación de vacío. Fueron dos años muy importantes en su vida, en los que se implicó profesional y personalmente. Sigue conectado con las personas que conoció durante ese recorrido. La prueba más concreta: el llamado de Françoise.

Si se lo piden, Broussard tiene muy claro que aceptará dar su testimonio en el juicio.

Por Marie-Anne; por su familia; por la memoria. .
Fuente:LaVozdelInterior
Envío:CecilioM.Salguero

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