Un 10 en educación en derecho humanos
Por Marita Perceval *
“Comprender sus derechos humanos, respetar y proteger los de otras personas, entender la interrelación entre derechos humanos, Estado de derecho y democracia, y ejercitar en su interacción diaria valores, actitudes y conductas consecuentes con ellos y los principios democráticos”, así define el Instituto Interamericano de Derechos Humanos la educación en derechos humanos.
En esa línea, Micaela, la adolescente sanjuanina de 16 años que habló en un acto escolar ante sus compañeras y compañeros del colegio Monseñor Audino Rodríguez y Olmos en ocasión del 24 de marzo, Día de la Memoria, hubiera sacado un “10” en esa materia.
Sin embargo, no lo entendieron así las autoridades del establecimiento educativo que, muy por el contrario, le aplicaron 24 amonestaciones por desobedecer a la directora que había prohibido mencionar las atrocidades de la última dictadura militar.
La ley 25.633 instituyó, tras una demanda histórica de los organismos de derechos humanos, el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, “en conmemoración de quienes resultaron víctimas” del terrorismo de Estado, y estableció la inclusión de jornadas educativas que “consoliden la memoria colectiva de la sociedad, generen sentimientos opuestos a todo tipo de autoritarismo y auspicien la defensa permanente del Estado de derecho y la plena vigencia de los derechos humanos”.
En este contexto, Micaela, víctima de un acto discriminatorio y, por ello, violento, representa esta nueva generación de jóvenes con conciencia política y social frente a la arbitrariedad, que se siente protagonista de una nueva historia de lucha por la igualdad y que, a la vez, se asienta sobre la memoria y la verdad para fortalecerse en la decisión de expresar sus ideas y anhelos libremente.
Por su parte, la sanción de las autoridades escolares indigna, toda vez que no solamente implica un recorte de derechos concreto hacia esta adolescente, sino que se proyectan como amedrentamiento al resto de los/as alumnos/as. La medida sancionatoria opera como castigo, pretende ocultar y propaga miedo. Las palabras de la joven sanjuanina, en cambio, reparan, muestran verdad y generan esperanza en el futuro.
Pero lo más importante, para Micaela y para todos nosotros, es que hoy existe un Estado de derecho que repudia estos hechos y que actuará para repararlos, aunque se presenten situaciones de vulneración de derechos. La política de derechos humanos es, actualmente, una política de Estado, y es la que permite que acontecimientos como los que ocurrieron en San Juan no estén ya naturalizados y despierten, en la mayoría de la sociedad, un total repudio.
* Subsecretaria de Promoción de Derechos Humanos de la Nación.
Fuente:Pagina12
La nota que publicó Página12 cuando ocurrió el hecho.
EN SAN JUAN, UNA ALUMNA FUE AMONESTADA POR HABLAR DEL DIA DE LA MEMORIA
“Es una sanción para meter miedo”
En el Colegio Monseñor Audino Rodríguez y Olmos le aplicaron 24 amonestaciones a una estudiante de 16 años que recordó los crímenes de la última dictadura. La madre de la alumna aseguró que las autoridades buscan “amedrentar a los demás adolescentes”.
Por Ailín Bullentini
El hecho sucedió el 23 de marzo pasado, en la escuela de la Universidad Católica provincial.Imagen: EFE
La familia de una adolescente sanjuanina de 16 años denunció que la estudiante fue sancionada con 24 amonestaciones en el colegio privado en el que termina sus estudios secundarios por “hablar de la última dictadura, por querer que sus compañeros sepan que, de haber vivido en esa época, ellos podrían haber sufrido los crímenes que muchos otros jóvenes de entonces sufrieron”, contó la mamá de la chica, Belén Icazatti. Las autoridades del establecimiento educativo, que depende de la Universidad Católica de esa provincia cuyana, se negaron a remover la sanción, por lo que la mamá denunció el hecho ante la delegación local del Inadi y presentó un expediente en el Ministerio de Educación provincial. “No obtuvimos respuestas, pero es necesario que den marcha atrás con este castigo que le impusieron a mi hija, que es discriminatorio y no tiene más sentido que el de amedrentar a los demás adolescentes, de meterles miedo para que no pongan en práctica su memoria respecto de los derechos humanos”, dijo Icazatti.Era la mañana del viernes 23 de marzo. Al momento de la “reflexión” ante la bandera argentina, del que todos los estudiantes del Colegio Monseñor Audino Rodríguez y Olmos de San Juan deben participar, Micaela Lisola pidió la palabra. “Quería hacer referencia al Día de la Memoria, contar brevemente qué había pasado el 24 de marzo de 1976 e invitar a sus compañeros a la marcha que el día siguiente se iba a hacer en la ciudad. Y la directora le dijo que no, que mejor hablara de la marcha del Día del Niño por Nacer que se realizaría el domingo siguiente en contra del aborto”, recordó ante este diario Belén Icazatti, la mamá de la adolescente y encargada de reconstruir la historia de censura que sufrió Micaela.
La alumna, que es representante de los colegios privados en el Centro de Estudiantes Unidos Secundarios (CEUS), aceptó esa propuesta. Subió al escenario y realizó la invitación a la marcha antiabortista, pero no bien acabó de mencionarla “sintió que le estallaba el corazón”, aseguró la madre “con las mismas palabras” que se lo contó la chica. No pensó mucho en las consecuencias y cumplió su propósito original. Habló de la dictadura, de los desaparecidos, de los robos de bebés, de las muertes e invitó a la marcha por el Día de la Memoria. “Les dijo a los chicos, que son cerca de seiscientos, que lo que pasó les podría haber pasado a ellos si vivieran en esa época y leyó una frasecita que le había escuchado decir a un nieto recuperado: Sin memoria no hay identidad y sin identidad no hay Justicia”, detalló Icazatti.
Según el relato de la mujer, fue entonces que personal directivo del colegio “se le acercó y le pidió el micrófono y Micaela se lo negó porque le dijo que tenía derecho a hablar. Tras insistencias de parte de ellos, lo entregó y se bajó del escenario”.
“En el colegio no suelen hablar de estos temas. Es muy de derecha y conservador”, descalificó Icazatti a la institución. Sin embargo, los hechos no terminaron allí. Icazatti contó que a su hija la llevaron a dirección, en donde le pidieron que se retractara. “Micaela se negó a disculparse porque sintió que le habían faltado el respeto. Entonces le plantearon la teoría de los dos demonios respecto de la última dictadura y la retaron con que no era quién para hablar de esas cosas, que era chica y que no sabía lo que había pasado”, explicó la mamá. Esa tarde leyó en el cuaderno de comunicaciones de su hija la notificación sobre la sanción que las autoridades del colegio le habían aplicado “por desobedecer” las indicaciones de la directora de no mencionar el Día de la Memoria.
Tras pedir sin éxito a las autoridades que retiren la sanción, Icazatti radicó una denuncia por discriminación ante el Inadi de San Juan y presentó una carta ante el Ministerio de Educación provincial que generó el expediente número 300-03899-I-2012. “Se trata de un acto discriminatorio y, además, de amedrentamiento al resto de los chicos. Todos tienen la mirada puesta en lo que le pasó a Micaela y la reacción de la escuela. Por eso nosotros lo consideramos una sanción disciplinadora para meter miedo –concluyó–. Es muy grave.”
Fuente:Pagina12

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